mis lecturas

El detective

Aprovechando el tiempo de espera y como forma de mantenerme entretenida, ocupo mis ratos libres en leer novelas de thriller. Me dedico, sobre todo, a indagar sobre el tipo de investigador, que de forma habitual están usando los escritores en la actualidad. Todo ello, más por curiosidad que por hacer un análisis exhaustivo de lo que se cuece en este ámbito.

Tengo una amplia lista que seguramente te resultará conocida, tanto de investigadores autóctonos como de aquellos que son extranjeros y que el ávido lector de este género seguro que es capaz de nombrar a más de cinco. Los hay que pertenecen a los Cuerpos de Seguridad del Estado y otros que tienen licencia de armas y de investigador privado, montando así una agencia para dedicarse al oficio. Han protagonizado muchos libros y en algunos casos han tenido la fortuna de saltar a la pantalla en forma de serie o película, mientras que otros se han mantenido en las estanterías de las bibliotecas, e incluso, han pasado sin pena ni gloria. Los más famosos, han trascendido y son leídos generación tras generación. De hecho, todavía recuerdo cuando tenía doce años, mi tía Julia me recomendó a Agatha Christie y, ahí, empecé a descubrir los primeros libros que podría considerar como de lectura de adulta.

Con el transcurrir del tiempo, me topé con los detectives españoles. Porque ya sabes lo que pasa, solemos mirar por encima de la línea de los Pirineos y pensar que todo lo que de allí viene es mejor que lo que nosotros tenemos obviando muchas veces al producto nacional. Pese a todo, yo que he viajado, no tanto como he leído, puedo confirmar que no es cierto. Tenemos a grandes expertos trabajando en la materia. Como a Pepe Carvalho, un individuo un tanto atípico, de personalidad rica, compleja y contradictoria, cuyas aventuras sirven al autor para retratar, y a menudo criticar, la situación política y cultural de la cambiante sociedad española de la última mitad del siglo XX. Un ejemplo lo encontrarás en el proceso autodestructivo del Partido Comunista en los primeros tiempos de la transición, que se describe en Asesinato en el Comité Central. La caída del felipismo en los años noventa es el telón de fondo de El premio. O si quieres conocer el discutido proceso de transformación de Barcelona con motivo de las Olimpiadas de 1992, lo tienes presente en Sabotaje Olímpico. Con lo que seas, escritor o lector, para tomar el pulso a la España del último tercio de siglo, Carvalho sería muy adecuado para hacerlo y mucho más entretenido que dedicarse a buscar en Google o en Wikipedia.

Si lo que te interesa es algo más actual, te puedo recomendar la pareja de la Guardia Civil compuesta por el sargento Rubén Bevilacqua y la agente Virginia Chamorro. A lo largo de los trece casos en los que intervienen iremos viendo cómo evolucionan a nivel psicológico y van ascendiendo en el escalafón dentro del cuerpo. Incluso, si te animas, puedes ver la película de su tercera novela: La niebla y la doncella.

Hay detectives que desarrollan su trabajo en la época medieval, como Guillermo de Baskerville en El nombre de la rosa, y otros en pleno imperio romano, como Marco Didio Falco. Para más señas, personaje creado por Lindsey Davis, escritora inglesa de novelas de intriga ambientadas en dicho periodo.

Estas novelas pertenecen tanto al género histórico (en la época del emperador Vespasiano) como al policiaco (Falco es un «informante», término con el que se designaba a los detectives privados de la época). También aparecen elementos de los géneros humorístico y romántico. Las novelas están escritas en primera persona, dando la impresión de que han sido manuscritas por el mismo Marco, como si fueran sus propias memorias. Es ideal seguir el orden de lectura de los libros, ya que los acontecimientos que contienen van influyendo en la vida de Falco, a menudo cambiandola, o el de las personas que le rodean. Sin embargo, también es posible leer cualquiera de los libros por separado, ya que cualquier hecho previo es explicado al lector. Algo que también se encuentra en la saga de Lorenzo Silva, que he comentado con anterioridad, como una forma de ver la evolución de los personajes a lo largo del tiempo.

Mis lecturas recomendadas para esta semana

Además de esta pincelada en forma de lista de algunos detectives, te animo a conocer a Maisie Dobbs en su primera intervención: El caso de los soldados sin nombre.

En la trama nos va introduciendo en los orígenes de nuestra detective y cómo logra abrir su propio negocio en el Londres convulso de entreguerras. Lo que más me ha gustado de la historia es la forma de presentarnos el gran salto que supuso, para Gran Bretaña y para el mundo, este periodo histórico. La ambientación te pone en el lugar de aquellas personas que la vivieron de primera mano y nos presenta todas las consecuencias que sufrieron en su día a día los que sobrevivieron a la contienda. Lo considero un buen arranque para conocer a una mujer, aunque sea de ficción, que comparte mundo con Hercules Poirot, refugiado belga de este mismo conflicto bélico, y es antecesora de Miss Marple, ya que esta surge iniciados los años 30. Es un tipo de novela tranquila, como todas las de Agatha Christie; lo que llamaríamos hoy en día para todos los públicos.

El siguiente investigador con el que he trabajado esta semana es Jean-Baptiste Adamsberg, comisario de policía en París, en el caso de El hombre de los círculos azules. Ingresó en la policía con 25 años. Procedente de los bajos Pirineos, lo que él denomina pueblos de piedra y que con 45 años es trasladado a París como comisario del distrito 5º. Más tarde será nombrado comisario principal de la Brigada Criminal de esta ciudad. Esa vida en el sur del Francia puede darnos la pista de que sea un ser asocial, asilvestrado y solitario, entre otras muchas características. Además tiene una gran capacidad para almacenar imágenes en su mente, pero no palabras. Olvida los nombres de sus más próximos colaboradores. Parecería que no hay lugar para una persona como él en el cuerpo, pero, gracias a su increíble intuición, su índice de resolución de casos es inmejorable y ello ha ocasionado su rápido ascenso. Es capaz de ver la maldad que rezuma en los otros y nunca se equivoca.

Hasta aquí el personaje. Luego en la forma en la que se desarrolla el caso es donde me encontré con la dificultad de seguir la lectura y, aun así, la finalice en el tiempo que tenía previsto para ello. Vargas divaga de una manera que se me recuerda a cuando alguien coge un violín y, sin saberlo tocar, poner el arco encima de las cuerdas. Me crispa los nervios. Va de un pensamiento a otro sin orden ni concierto, ya sea de uno referente al caso, ya de los de su vida personal, haciendo que tratar de seguir el hilo de la historia se complique, desde mi punto de vista, en exceso. Hay veces que, en un libro, la trama se come al protagonista o viceversa. En este caso, si bien el misterio de los círculos azules es interesante, lo enrevesa tanto que es fácil caer en la tentación de abandonar su lectura, pero me he contenido, como ya te he comentado. No me gusta dejar un libro sin acabar. Es más, empezaré otro y con el mismo investigador para ver si es la tónica habitual en Fred Vargas. Incluso haré igual con Pierre Lamaitre, pues me da la sensación de que es un estilo de narrar propio de ciertos escritores franceses. Algo así ha ocurrido en España con los nuevos autores de thriller, pues si bien el estilo no tiene nada que ver con el que he leido de los franceses no dejan todos ellos de tener ciertos puntos en común que los asemejan.

Si te gusta mucho el thriller son dos novelas que recomiendo; pero si es la primera vez que te acercas a este género, te aconsejo que elijas a otro de los libros anteriormente mencionados. Muchas veces le acabamos cogiendo manía a un género porque elegimos una novela que nos viene grande o que pesa mucho en nuestro ánimo, generando con ello un bloqueo del lector. Si quieres ir sobreseguro, no dudes en acercarte a los más leídos del momento como Cesar Gellida, Javier Cercas o Juan Gómez Jurado. De ellos encontraras en las plataformas las series, Memento Mori, Terra Alta (en plena producción) o Reina Roja.

Leer tantas novelas con detectives tan diferentes me ha valido para conocer más a fondo el género y poder hablar con conocimiento de causa sobre autores también muy dispares. Luego, para gustos los colores.

Me despido hoy con las palabras de Maurice Blanche, mentor de Maisie Dobbs:

La verdad se abre paso hacia nosotros por el camino de nuestras preguntas. En cuanto pienses que tienes la respuesta, estarás en un callejón sin salida, y eso significa que puedes perder información que tal vez sea vital para lo que estás tratando de averiguar. Espera en silencio y no te apresures a sacar conclusiones, por muy inquietante que te resulte lo que aún ignoras”.

El caso del soldado sin nombre de Jacqueline Winspear

1 comentario en “El detective”

  1. Muy buena entrada Gaby

    También leí de jovencita las novelas de Agatha Christie y continuan gustándome. Mi favorita Telón, creo que pongo bien el título .

    De todos los autores que nombras m falta leer a Cercas. Habrá que resolver ese detalle

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