mis lecturas, Opinión

El género epistolar

Siempre comentamos que escribir una novela histórica es algo muy complejo y, sobre todo, cuanto más atrás se vaya en el tiempo más laborioso es el desarrollo de la trama. Se puede ser afortunado y encontrar mucha documentación sobre un tema o verte frente a una muralla china para escalar y sin un hilo del que tirar porque, de algunos temas apenas hay documentos o están fuera de nuestro alcance. Pero aun así, yo seré de las que escribiré mi novela histórica y ya algunas personas muy próximas a mí saben por dónde irán mis pasos. Aunque estamos hablando de por lo menos unos cinco años antes de que todo el proyecto esté en pie. Y tal como se destilan las cosas hoy en día, a cinco años vistas todos calvos.

Desde luego mi idea no es quedarme para desnudar santos, sí sé que el refrán es para vestir santos, pero con eso de que soy en la actualidad escritora de thriller románticos con tintes eróticos, se me ha ocurrido plantearlo así para expresar que mi idea es seguir avanzando en mi desarrollo como escritora y por eso de forma sutil voy poniendo los cimientos de mis próximos proyectos, tocando varios géneros discretamente.

Pero un género que, para mí, sí considero muy complejo para leer y, sobre todo, para escribir, es el epistolar. Mantener a un lector pegado a una historia a través de un relato hilado por medio de cartas, tiene tanto o más mérito que una novela histórica. Esto viene a colación porque cayó días atrás en mis manos la novela epistolar homónima de Mary Ann Shaffer y Annie Barrows tía y sobrina, nacidas en Estados Unidos. Posiblemente no sea la mejor novela epistolar e, incluso, para muchos lectores, si se acercan a la película estrenada en el 2018, le parezca más llevadera que el libro. Pero insisto, el género epistolar es complejo de desarrollar de forma atractiva para el lector, pero muy agradecido a la hora de realizar un guion de cine y seguramente por algunas películas hemos conocido este género antes de leerlo.

Una lista personal la iniciaría con “Drácula” de Brad Stoker y continuaría con “Las amistades peligrosas” de Choderlos de Laclos o “Cartas a un joven poeta” de Rainer Maria Rilke, escritor que estuvo en España en los primeros años del siglo pasado, sobre todo por Andalucia y con el que tuve mi primer contacto al visitar el lugar donde se alojó en Ronda desde finales de 1912 a febrero de 1913. El lugar lo mantienen tal y como el autor lo dejó en su día. Junto a estos las “Cartas marruecas” de José de Cadalso, un autor romántico que me impresionó por su visión de la idiosincrasia española cuando me sumergí por primera vez en sus letras. Y finalizaría mi lista con las “Cartas persas” de Montesquieu, que con el mismo género, el epistolar y una ironía muy fina, nos presenta a la sociedad francesa de su época. Después, durante, muchos años hice un parón y no volví a leer novelas de este género hasta que ha caído en mis manos, de las autoras anteriormente nombradas: “La sociedad literaria del pastel de piel de patatas de Guernsey”. Con un título que no es sencillo de recordar.

Tal vez, en comparación con las anteriores novelas, parecerá una historia demasiado ñoña, pero es que la gracia no está en la historia, si no en el trasfondo que podemos encontrar detrás de ella. Toda la trama se desarrolla en la isla del Canal de la Mancha de Guernsey moviéndonos entre el periodo de ocupación nazi y la postguerra. La protagonista es la escritora Juliet Ashton que ha logrado alcanzar cierto renombre con el seudónimo de Izzy Bickerstaff. Gracias a este éxito se siente una privilegiada pero a la vez vacía e incluso angustiada ante la situación que viven muchos británicos tras la guerra, aunque ella misma ha perdido a sus padres. Aun así, tiene la necesidad de devolver parte del beneficio del que ha disfrutado. Y aquí es donde entra en juego una carta que recibe desde la isla de Guernsey con la petición de que localice un libro para un club de lectura de la isla y que, debido a las restricciones de la guerra, les resulta muy complicado conseguir a los lectores de esa sociedad literaria. Ella consigue ese libro y comienza un periodo de intercambio de cartas entre la escritora y el lector de la isla donde se van desgranando un poco el día a día de ese club que empuja a Juliet a hacer una visita personal al club porque, en el fondo, su instinto le avisa de que ahí hay una historia que a ella le gustaría contar. Pero no es la historia que ella se imagina, es algo mucho más complejo y profundo que sufrieron los habitantes de estas islas del Canal de la Mancha y que en realidad no se conoció a fondo hasta los años 80 del siglo pasado, mucho tiempo después de haber acabado la II G. M.

Esto nos enseña que un libro que puede parecer que contenga una historia simple, si se rasca la superficie porque eres un lector analista, te puede llevar a unos lugares insospechados, como le ocurrió a Juliet, llegando a conocer aspectos de la historia que si no hubiera sido por las autoras Mary Ann Shaffer y Annie Barrows, posiblemente no la habríamos conocido.

Por eso siempre digo que un libro bien escrito suele, entre otras cosas, tener varias capas como las cebollas. La exterior puede mostrarnos una historia romántica sin más complicaciones para el lector, que no sepa o no quiera analizar más. Pero, si avanzamos en el análisis, podemos encontrar toda una serie de sentimientos humanos y miserias que van del amor al odio y, si profundizamos, nos podemos encontrar con todos aquellos antecedentes y el detonante que hace que los personajes actúen de una forma y no de otra, y todo detrás de un marco, histórico que influye en esas acciones y esos personajes. O incluso el mismo escenario de la historia afecta, porque estar en una isla ocupada por los alemanes en la guerra, no es lo mismo que vivir en el Londres bombardeado o en el norte, en las Tierras Altas en un pueblo de las islas Hébridas aunque todo se desarrolle en la misma fecha y el mismo país.

Aunque para mí lo más importante que transmite es lo que un grupo de personas encuentran en la lectura, que para ellos es un medio para viajar hacia otros lugares y alejarse momentáneamente de los horrores que ocurrían al cruzar la puerta.

Esto último nos lleva a otro elemento que quizás sea el más bello de todos: la pasión por los libros. Cualquier amante de la lectura va a esbozar más de una sonrisa a lo largo del recorrido por sus páginas; porque en realidad, podríamos pensar que la verdadera historia de amor que se cuenta, no es la que ocurre entre algunos personajes, sino aquella que evidencia el sinfín de poderes que posee un libro: un mar de papel repleto de palabras que nos permite fantasear.

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La lectura: ¿aporta o no aporta? Esa es la cuestión. PLAS 2021.

¿Reflexionáis sobre lo que os aportan las novelas que leéis? ¿Tratáis de sacar alguna enseñanza? Sí, reconozco que es una pregunta algo extraña, pero viene a raíz de la convocatoria del nuevo premio Amazon 2021 (PLAS) que precisamente comenzó ayer día 1 de Mayo. Este premio suele crear grandes expectativas dentro del mundo de los escritores auto publicados año tras año y este no podía ser menos. Para aquel lector que no sepa de que hablo le hago un resumen. Durante unos meses aquellos escritores independientes que auto publiquen sus libros bajo unos requisitos determinados por Amazon y, con una etiqueta que les identifique como concursantes, compiten para estar entre los cinco finalistas y se dará a conocer al ganador sobre finales de año.

Así que comienza de nuevo la temporada de leer como locos a aquellos autores que más me llamen la atención. Lo haré a través del grupo Club de Lectura de Comunidad de Escritores en Facebook. Como forma de prepararme para esta interesante dinámica, me he dado una vuelta por algunas de las lecturas en las que navegué el año pasado y recordar qué me aportaron, qué tuvieron de bueno y qué les llevó tal vez a ser finalistas e incluso ganadores. Ya el año pasado aposté por una novela que quedó entre las finalistas, algo que la persona que la escribió lo supo y, si bien no ganó, podría haberlo hecho sin ningún problema. Y este año quería, a título personal, hacer lo mismo: comprobar si tenía olfato de sabueso y tratar de acertar, en mi porra secreta por lo menos, con los finalistas.

El título de mi entrada viene a colación de haber leído el comentario de una lectora, sobre lo poco que le había aportado la lectura las obras finalistas del PLAS 2020. Está claro que me falta contexto porque no sé a que tipo de aporte se refería, pero tal vez lo que necesite es un libro diferente, por ejemplo de autoayuda, y no una novela histórica, de fantasía o romántica. Está claro que no todo el mundo tiene la misma comprensión lectora, ni la misma sensibilidad, ni conocimientos sobre ciertos temas. Entonces la cuestión podría ser: ¿la novela no te aporta porque en realidad no lo hace o porque tú, como lector, no tienes la capacidad para identificar ese aporte?

Un ejemplo os lo puedo mostrar con la serie “El alienista” que, no solo destaca por la trama para quien le interese esa temática, sino que a mí me incentivó para la búsqueda de personajes y hechos que se mencionan en la historia, pero porque conozco quienes eran estas figuras de la históricas como Theodore Roosevelt o identificar a miembros y apellidos de las familias más influyentes de ese periodo histórico americano: Astor, Hearst, Vanderbilt, J.P. Morgan, etc. Si no sabes quién es quién y de qué se está hablando, la serie pasará como una más, sin pena ni gloria y lo mismo puede suceder con la lectura de un libro. Está claro que si el lector que se acerca a esa novela o serie, no sabe distinguir una oveja churra de una merina, siempre va a decir que el trabajo del autor no le aporta nada. En resumen, donde no hay, no se puede pedir.

En mi caso, que soy una persona terriblemente curiosa y analista-buscadora de toda la vida, tal vez por esa afición y profesión, me interesó mucho una de las novelas finalistas del PLAS 2020, porque me aportaba el conocimiento sobre la visita de un rey, al que nunca llega a nombrar, a una isla a la que tampoco da nombre y que pertenecía a España. Me dediqué a buscar con interés la realidad de la visita del rey a esa isla del Atlántico y me acercó a un hecho histórico del que no tenía noticias, pese a que sí sabía de la visita del monarca a las Hurdes unos años después de este viaje. También me mostró una narración muy realista de unos días angustiosos, de calor y calma, que afectaron a todos lo habitantes insulares durante el desarrollo de la trama. Y aunque pudiera parecer que era un telón de fondo que carecía de importancia, en realidad, esa sofocante temperatura añadió prensión y aumentó la tensión que se vivió por un lado, por la visita del rey y por otro, por todas aquellas pequeñas miserias e historias domésticas, que se movían entre la población de ese pequeño territorio. Y eso hay que saber transmitirlo. Incluso hay una crítica que he leído que decía textualmente y tal como está escrita con error incluido os la transmito:

Evidentemente la narración es tan explícita que te hace oler toda la miseria y putrefacción que explica. Se podía haber ahorrado al. En general no me ha gustado.

Si este lector dice de esa novela lo que he puesto entrecomillado, puedo garantizar que el autor ha tenido un éxito rotundo, no lo consideraría para nada una mala crítica, puesto que la he leído y estoy segura de que lo ha plasmado de forma intencionada. Por lo que es probable que el lector que ha hecho el comentario no se haya enterado muy bien de qué iba la narración. Eso me lleva además a hacer la siguiente pregunta: ¿por qué tenía que ahorrárselo el autor?

En el caso de la otra novela que leí me gusto mucho, puedo decir que sirvió como hilo conductor para ampliar detalles sobre la forma de trabajar que tenían muchas mujeres espías durante diferentes guerras a lo largo de la historia. Con sus bordados o, como en este caso, usando el, tricotado de lana para mandar en código morse mensajes a sus superiores. Esta fue una forma de intercambiar información que ya se utilizó en la Guerra Civil americana y que se desarrolló mucho en ambas guerras mundiales. Junto a eso se plasma la vida, tras las líneas del frente, en un país ocupado por el enemigo donde se respira la vivencia de la resistencia. Esto es algo que mucha gente dice conocer, o tal vez no, pero seguro que no conocen tanto la situación que vivieron muchos habitantes que tuvieron que colaborar bajo duras y fuertes amenazas y, luego tras la liberación, sufrieron las consecuencias de ser acusados de colaboracionistas. Y de ese colaboracionismo y represalias no se habló en muchos países tras finalizar las Guerras Mundiales y, que en la misma España, se vivió durante la Guerra Civil y se represalió y ocultó una vez finalizada.

Pues toda esto que os cuento hoy, son datos históricos y sensaciones que me dieron que pensar de dos de las lecturas que me tocaron en suerte el año pasado. Hubo otras reflexiones que volví a hacer e incluso puntos de vista que cambié tras disfrutar con muchos otros libros en ese periodo de participación en lecturas de autores del PLAS 2020. Pero claro, para eso hay que tener vivencias, reflexiones, sensaciones y conocimientos, junto con una mente abierta, que sean el poso para confrontar todo en una lectura y, poder hacer una valoración, con fundamento, de un libro mas allá de un simple no me aportaron nada. Si somos botellas medio vacías, ¿qué vamos a decir? Pues casi mejor callarse y no hacer una mala crítica hacia un premio cuando solo vamos a valorar lo que nos aporta si, para empezar, nosotros mismos no tenemos nada que aportar.

N de A: Las novelas recomendadas así como la serie son:

El hilo dorado de Lara Beli

CUANDO VENGA EL REY: amor y muerte en una isla a la deriva de Luis Carlos Castañeda

El Alienista serie adaptada de la obra homónima del autor Caleb Carr emitida en la plataforma Neflix