mi trabajo, Opinión

Unos consejos que no vienen de mas

Días atrás, una compañera preguntó sobre como desenvolverse en el mundo de la escritura. Tras haber estado esta semana pensando como lo desarrollaba en el blog para que os sea útil, al final, me ha salido esta entrada en la que añado aportaciones de mi experiencia personal y blogs, que recomiendo y, que también pueden serviros de apoyo en vuestro día a día como escritores. Se podría llamar los secretos del éxito, aunque no asegura el triunfo, eso también lo digo yo, pero por lo menos orienta sobre que hacer y que es recomendable no utilizar. Creo que si profundizáis en la trayectoria literaria de cualquier autor con un éxito moderado, seguramente veréis que cumple todos esos puntos y alguno más:

1. Escribir una historia creíble y original (eso sabrás hacerlo, pues si eres escritor o escritora, conoces las estructuras internas, ambientación…; si no lo sabes, tendrás que aprender formándote y practicando). Y para eso hay muchos blogs de escritura creativa, cursos, post, libros. No estamos solos. Cuando hablamos de original no significa que lo sea tanto que roce lo absurdo. Ya hablé en otra entrada sobre el tema de los tópicos que los lectores al final acaban buscando en los géneros que suelen leer y que gustan. Pero dentro de los tópicos, podemos poner nuestro grano de originalidad a la hora de presentar una historia que por ejemplo: siendo romántica, suele tener un final, por regla general, feliz y cerrado. Por supuesto hay excepciones y eso va a depender del grado de originalidad que queramos tener. En un thriller, por elegir otro género cualquiera, podemos acabar asesinando incluso al protagonista.

Un ejemplo de como arrancar con una novela

2. Entregar el manuscrito a un editor profesional para que analice las fortalezas y debilidades, las incoherencias e inconsistencias, y reescribir las partes que el editor te indique. Aunque es recomendable que ya lleves tu manuscrito muy pulido para que cause buena impresión. Eso es lo que desde hace mucho tiempo se denomina informe DAFO y se realiza para cualquier proyecto. Y por muy romántico que queramos ver el mundo de la literatura, lo que se presenta para publicar es un proyecto, que puede o no llegar a buen puerto y, de ese informe, puede depender la calidad o no del producto. De hecho mi primera puesta de largo como escritora fue tras pasar este tipo de informes y con una valoración muy seria por parte de un profesional.

Consejos breves para corregir una primera vez

3. Una vez reescritas las partes del texto indicadas, entregarlo a un corrector profesional (no vale un profesor de Lengua o Literatura, un familiar que sabe mucho o un amigo que es profesional titulado en lo que sea; estas personas no están preparadas por mucho que te lo aseguren). Este corrector debe poder acceder al texto maquetado o diagramado para revisarlo TANTAS VECES COMO SEA NECESARIO. Una sola revisión en Word no es suficiente. Y un lector 0 aunque vea faltas de ortografía, en realidad, su misión es más el ver la viabilidad comercial e interés que pueda tener esa novela al lector de la calle. No suele ser un profesional de la corrección ni de la lectura en la mayoría de los casos.

Este artículo aporta una lista de correctores profesionales de UniCo (Unión de Correctores)

4. Contrata a un maquetador profesional. Este sabrá organizar el texto según las necesidades que aparezcan (ilustraciones, gráficos, encabezados especiales…). No habrá líneas viudas o huérfanas y no parecerá tu libro un copia y pega de Word, algo que luego da problemas a la hora de subirlo en digital y una imagen muy poco profesional. Está claro que todo el mundo no puede permitirse el lujo de pagar profesionales pero si de verdad decimos que queremos ser auto publicados, pues aprendamos a usar programas como INDESING, Sigil, Scribus o Lucidpress, que marcan mucho la diferencia entre lo profesional y lo amateur

Los problemas que ven las imprentas cuando el que maqueta dice que es profesional y en realidad no tiene ni idea.

5. Contrata a un buen portadista. Sabe que estilo es el más adecuado para la temática escrita y conoce las tipografías y textos paratextuales que necesita un libro profesional. Esto puede hacerlo también el maquetador. Suelen ser la misma persona, pero no es necesario. Lo que sí tendrán que poner en común cierta información para coincidir en el estilo. Recuerda que la portada es el escaparate de tu libro. Entre millones de ellos debes de tener una portada que llame la atención. Y eso significa que esté acorde con la temática. Ahora que también hay que saber jugar con el lector y llamar su atención de forma sutil. En una novela erótica (aquí hablo por experiencia) ya están muy trilladas las portadas explícitas de tacones, medias de rejillas, cuerpazos apabullantes, antifaces, esposas, labios rojos, abdominales para lavar la ropa y tatuajes variados y tal vez el salirse de lo obvio puede ser una puesta en valor interesante. Por supuesto luego cada uno que vista a su niño como quiera pero, como dice el título de mi entrada: un consejo no está de más.

Si te dejas llevar por un aficionado puedes acabar en el fondo de una lista de ventas o una estantería criando polvo

6. Escribir una buena sinopsis que atrape al lector y le haga querer seguir leyendo. El corrector seguramente esté capacitado para elaborarla. Aunque nadie como tú para conocer el fondo y el poso de tu novela, con lo que yo pienso que está bien que el corrector sea el que la corrija pero, la sinopsis es tan tuya como tu novela y, muy importante, es darle ese aire que anime al lector a abrir tus páginas y empezar a leer.

Pasos para escribir una sinopsis y crear expectativas

7. Enséñala tú en las redes sociales, en los centros culturales de tu población, en las bibliotecas, en las librerías de tu ciudad. Tú y tu libro sois la más potente marca para la venta. Si no te ves capaz de exponerte a tanta gente de modo tan directo, contrata a un community manager para que te ayude. No hay más misterios. Y si tú no eres capaz de creer en tu proyecto, nadie va a hacer. Una cosa es el ego, que va con un rodillo machacando a los demás, y otra cosa es la seguridad de que lo que tienes entre manos es algo bueno. Todo esto es necesario, pero lo realmente imprescindible es el punto 1. Lo mismo no logramos un bestseller a la primera ni nunca, pero por lo menos que recuperemos el dinero invertido y el tiempo que hemos dedicado para escribir nuestra novela.

10 puntos de marketing que te pueden ayudar

Y como remate final, os pongo 5 libros de escritura destacados. Algunos de los cuales os los recomiendo si estáis empezando en esto de la escritura con el afán de profesionalizaros o por lo menos buscando la calidad para vuestros lectores.

Los consejos de otros profesionales siempre son bien recibidos

Entiendo que la primera objeción que me vais a poner sobre la mesa es la falta de dinero para poder cumplir todos estos requisitos y que por eso acabáis en manos de personas que no son profesionales. Dos cosas: publicar no es obligatorio y no nos va la vida en ellos. No es algo imprescindible para vivir, por lo tanto si lo hacemos, vamos a hacerlo bien. Pero además, si podemos contratar a alguien, que sepamos gracias a unas nociones básicas sobre lo que se necesita para tener poder exigir al profesional la calidad que de verdad nos está cobrando. Si no sabes de que hablas no puedes exigir calidad ni estar seguro de que quién te está haciendo el trabajo de verdad lo está haciendo bien. Que NO nos den gato por liebre.

Opinión

Novela histórica: Ser o no ser, he ahí la cuestión

Cuando hablamos de géneros dentro de la novela, solemos hacerlo de los que nos parecen más complejos de escribir. Y ahí siempre he pensado que cualquier género narrativo, si se quiere que tenga una calidad y que lo haga destacar por encima del resto de trabajos del mismo género, debe de estar muy bien documentado, estructurado y plasmado, y por lo tanto todos pueden considerarse complicados. Para mí, que soy Licenciada en Geografía e Historia, tengo claro que es más complejo narrar una historia en un periodo histórico alejado de mi realidad actual. Pero como soy amante de los retos, no me voy a amilanar y por mi cabeza ronda la que será mi novela histórica a la que ya veo vislumbrándose en el horizonte. Pero claro, antes de tirarme de cabeza en la historia, que ya la tengo, tengo que saber primero que es o que no es una novela histórica, porque a cada persona que le preguntes, sea o no autoridad en el tema, te va a soltar una perorata de la que al final sacarás o no las características principales de lo que se considera como novela histórica.

Todo esto comenzó por la pregunta realizada por parte de una autora sobre qué se considera como novela histórica. Y yo, pese a tener mi idea clara, decidí buscar todo lo referente a ese tema que me pudiera ayudar a organizar, cara al futuro, mi primer trabajo en ese género. Y aunque ya he hecho una incursión en ese género pero como todavía no está publicado pensé que toda la información que me sirva para mejorar va a ser bienvenida.

La novela histórica según György Lukács (1936) nos debe “ofrecer una visión verosímil de los ambientes, tipos y paisajes de una época histórica preferiblemente lejana, de forma que aparezca una cosmovisión realista e incluso costumbrista de su sistema de valores y creencias”. Así, en la narración se utilizan hechos verídicos pudiendo ser los personajes reales o inventados, aunque priman los primeros. 

Entre las principales características se encuentran:

  • Sentido histórico de la época.
  • Revitalización del pasado con una proyección pretendidamente realista.
  • Carácter popular, entendido como el reflejo de la realidad social de la época.
  • Preferencia de personajes cuya individualidad refleja un carácter medio o típico.
  • Se da una consciente distorsión de la historia a través del anacronismo, las omisiones o hipérboles.

Durante la primera edición de Lit Con Madrid, celebrada en 2018 en el marco de la Feria del Libro de Madrid, León Arsenal ofreció una charla sobre “Cómo se escribe la novela histórica” en la que aclaró que “el escritor de novela histórica no tiene por qué dar una retahíla de datos”, en contraposición a lo que muchos piensan. Durante la charla, León quiso destacar también que “una cosa es la creación de una obra literaria y otra cosa es la industria. Y son dos cosas imprescindibles que debemos saber distinguir” en referencia a lo que quiere escribir un escritor y lo que requiere el mercado a través de las editoriales. En resumen, que tengamos claro que hay temas que no venden y otros que están tan trillados que se vuelven repetitivos y cansinos. Creo que fue una charla muy interesante y aunque al final derivó en una intervención en la que habló de todo, no solo de cómo escribir novela histórica, os la pongo a continuación porque de una manera muy didáctica nos ayuda a separar la paja del grano y a conocer la vida de un autor de novela multi género que me pareció muy interesante en su presentación, ya que toca todos los palos relativos a la realidad de la literatura hoy en día en España.

Cómo se escribe la novela histórica | Lit Con Madrid 2018 #LCM18 – YouTube

En los últimos años la novela histórica se ha convertido en la favorita de muchos lectores. Títulos como El espartano, de Javier Negrete, El regreso del Catón, de Matilde Asensi o La pirámide inmortal, de Javier Sierra, han batido récords de ventas. El secreto y la recomendación general es que tienen una trama que engancha, personajes creíbles, un estilo muy personal y dominar los pasos sobre los que se apoya el género. Si te has planteado escribir una novela histórica o eres aficionado al género y deseas conocerlo a fondo es importante tener en cuenta una serie de factores:

Primero hay que tener claro el temaQué es lo que se quiere demostrar con la novela. Ten en cuenta que las novelas históricas más exitosas han sido aquellas que, o bien han iluminado aspectos de la época o de los personajes, o han dado una versión más personal y verosímil de las que ofrecen los libros de historia, o han desvelado una parte oculta de una época.

Después toca decidir sobre qué acontecimiento histórico o personaje queremos escribir. En este caso, se suele dividir la investigación en tres partes: una primera introductoria cuyo objetivo es solo familiarizarse con la época (acude a libros de historia general). Una segunda sobre los hechos cruciales donde se ha de concretar alrededor de qué personajes y localizaciones va a girar la novela (consulta biografías, historias detalladas u obras escritas en la época).

Y una tercera de búsqueda de los detalles relevantes y del comportamiento de los personajes (lee aquí libros sobre la vida cotidiana, visita museos y consulta antiguos planos). Que ahí es donde muchos autores la lían al introducir incongruencias que destrozan todo el trabajo previo. Tenemos que tener en cuenta que una novela romántica que se desarrolla en la época victoriana no es una novela histórica, sencillamente es una novela, del género romántico, cuya trama se desarrolla en un periodo histórico de hace dos siglos. Aunque eso no quita para que el autor deba ser rigurosos con el vocabulario, las actitudes, las costumbres, el entorno, etc. y no introducir anacronismos, como he leído más a menudo de lo que me gustaría, porque acaba sacando al lector de la historia y el trabajo pierde credibilidad.

Por lo tanto en resumen, lo mas importante y destacado, para mí, es escribir una novela lo más rigurosa posible, sea en el periodo histórico que sea, con los hechos que se cuentan y que no todas las tramas que se desarrollen en el pasado nos indican que estamos ante una la novela histórica, pero no por ello desmerece la labor del autor si está bien trabajada y documentada. Por qué, lo que no cumpla esas premisas, ya entraría en el género fantástico.

Mis relatos

Aterrizaje en Arkoi (La llegada a Mormuk)

Durante unas horas me asaltaron pensamientos extraños en los que la imagen de nuestra sorprendente invitada aparecía y desaparecía en mi mente. Permaneció siempre en silencio pese a que sabía que tenía la capacidad de comunicarse con mi mente. Eso me mantenía alerta porque desconocía hasta qué punto era capaz de leer mis pensamientos. Intenté analizar todo lo que había ocurrido cuando recibí el aviso del doctor Zairo, donde me informó de que ella estaba volviendo en sí y que me sacó de mis elucubraciones. Dejé el puesto de mando en manos de Sory y me dirigí hacia la zona médica de la nave.

—Señor, percibo un trasvase de información desde la nave hacia un punto del planeta Arkoi —si no fuera porque Harmon era un asistente bioinformático de alto nivel podría decir que su comentario tuvo un punto de alarma.

—¿De qué tipo de información estamos hablando? —respondí peinando mi pelo con los dedos para acabar rascándome la nuca. El pelo me llegaba hasta los hombros y me supuso algunos problemas en la academia pero había logrado no tener que cortármelo como habitualmente hacían con los cadetes. Había sido el único privilegio que me permití solicitar siendo hijo de quien era.

—No es nada que afecte a nuestra seguridad. Se trata de una conversación entre la embajadora Noriah y un miembro del Consejo Superior de su planeta. Tienen una forma de gobierno un poco primitiva, si me permite el comentario, pero bastante efectiva y directa.

Corté la comunicación con Harmon, porque sospeché que todo lo que pasara por nuestras cabezas sería conocido por nuestra invitada, algo que no me resultaba nada agradable. Cuando llegué a la zona médica Zairo me esperaba prácticamente a la entrada y, por su forma de frotarse las manos, supe que estaba impaciente.

—Está en mi despacho y solo quiere hablar contigo —no hice ningún comentario y me dirigí hacia allí, tras salir del área médica.

Ella estaba de pie, dando la espalda a la entrada, mirando por la apertura que daba al exterior donde se veía una estupenda imagen del espacio y del planeta que orbitábamos desde que salimos de la tormenta: Arkoi. Por su postura la percibí segura y tal vez altiva, y eso me hizo pensar que debía de pertenecer a la élite de su planeta que gobernaba, aunque no conocía muy bien su estructura social. Pero lo que en realidad me molestaba era su capacidad de introducirse en mi cabeza y alterarme más de lo que quería reconocer.

—Siento que le moleste mi capacidad de comunicación, pero cada raza tiene sus formas de defenderse. Mi nombre es Noriah —si ella estaba enfadada con mis pensamientos, tal como intuí por la forma de decirlo, era su problema. No habíamos iniciado bien nuestro primer encuentro.

—Llegados a este punto, mejor será tutearnos. Soy el comandante de esta nave, Marcus Rensy —le respondí en el mismo tono seco, aunque en mi rostro surgió una leve sonrisa. A estas alturas seguramente sabría ella bastante más de mí de lo que me gustaría.

—Entonces iré al fondo de la cuestión. El Consejo Supremo de Arkoi me envía como embajadora porque hemos sufrido un robo en nuestra biblioteca ancestral y tememos que el libro que ha sido robado pueda perjudicar no solo a nuestro mundo si no a otros más alejados, incluido el tuyo. Un ejemplo lo tenemos en la tormenta que se ha producido tratando de evitar este encuentro y además estamos sufriendo una enfermedad desconocida para nosotros. Pero todos los detalles te los contará mi superior. Os invitamos a nuestro planeta, a la ciudad de Mormuk, para que conozcáis nuestra cultura y las causas de esta petición de ayuda. —El olor que me recordaba a ciertas flores de mi planeta y que se había concentrado en el despacho me estaba alterando y me estaba llegando a resultar incitante. El aroma de la adrenalina de la embajadora se incrustaba en mi olfato y mi cuerpo respondía de una forma que no era la más adecuada para ese momento. Me sentí como un adolescente con las hormonas alteradas y no como el comandante de una nave con bastante experiencia tratando a otras razas y culturas.

—Lo siento. —Su piel tornó de un tono cobrizo que supuse que era el color del rubor entre su gente y pese al aplomo que había manifestado anteriormente su mirada se desvió de nuevo hacia el exterior de la nave. —Cuando estoy nerviosa es complicado controlar mis capacidades. No todos los habitantes de mi planeta leen la mente y nos comunicamos así. Yo pertenezco a un grupo que tiene ese don y que a la vez somos traductores de lenguas del universo. Tenemos contacto directo con la naturaleza y los espíritus de nuestros antepasados y a veces actuamos más por instinto animal que por raciocinio. La tormenta me ha trastornado un poco —tras decir eso el olor, que me alteraba, bajó de intensidad, imagino que entendió que me estaba poniendo en un compromiso y fue capaz de controlarlo, algo que agradecí.

—Entonces si no hay más y nos esperan en Mormuk, prepararé todo para salir inmediatamente para visitar al Consejo. Tu nave está bastante dañada por lo que seguirá enganchada a la nuestra e iremos todos juntos en esta —le respondí sintiendo que no me lo estaba contando todo. Yo también tenía unas capacidades pero que no sabía si a esas alturas ellas las habría descubierto o no.

—Avisaré de que aceptáis la invitación, para que abran la cúpula de protección de la ciudad —Durante unos segundos la mujer pareció quedarse en trance mirando por encima de mi hombro, con lo que pude observar con atención que pese a su apariencia delicada me había dejado engañar por la primera impresión y posiblemente estaría delante de alguien entrenado para la lucha. Al momento sentí sus ojos clavados en mi cara. —Nos esperan.

—Acompáñame al puesto de mando —le dije haciendo un gesto para que saliera por delante de mí.

Sobrevolamos la ciudad tras haber superado las barreras de seguridad y comprobé que si bien sus construcciones podían parecerse a lo que yo estudié hace años de pequeño como cultura Minoica, no debías dejarte engañar porque si te fijabas con detalle había aspectos de tecnología bastante avanzada.

—Tratamos de vivir acorde con la naturaleza propia de nuestro planeta, pero no somos ajenos al desarrollo tecnológico. Nos aprovechamos de ello procurando no dañar a nuestro mundo. Usamos energía que proviene del núcleo del planeta, aunque tratamos de que todo sea lo menos contaminante o agresivo posible. Por ejemplo nuestra medicina se basa en conocimientos que vienen de los antiguos pero los métodos para aplicarla se desarrollan gracias a  investigaciones actuales. Ya lo irás descubriendo en la visita. 

El viaje fue breve y pronto atracamos la nave, junto con otras, en un gran hangar,  que me hizo a la idea de que el Arkoi mantenía relaciones comerciales con mundos bastante distantes, ya que había un continuo trasiego de individuos y mercancías, aunque debía de estar aleta porque algunos de esos individuos los identifique como mercenarios. Llegamos al control de salida y tras unas palabras de la embajadora con los controladores, pasamos a una sala desnuda e iluminada con una luz que no pude identificar muy bien de dónde provenía, parecía salir directamente de la piedra. Habíamos decidido que a la entrevista iría yo solo, así el resto de la tripulación entregaría la nave de la embajadora y vería si la nuestra había sufrido algún daño tras la tormenta. Aunque en realidad, no solía dejar mi nave desprotegida si estábamos de misión.

—Desde aquí nos transportaremos hasta el Consejo. Si me das la mano me resultará más fácil trasladarte conmigo. —Cuando nuestras pieles se tocaron, noté un leve temblor en sus dedos tras lo que esbozó una primera sonrisa.

Al instante todo se volvió borroso, aunque no me causó impresión porque ya conocía ese medio de transporte. La diferencia estribaba más en el método y la intensidad de la energía, que hacía que acabara más o menos mareado. Esta vez tuve suerte y, posiblemente, porque fue poco el tiempo que estuve bajo su control, que apenas si percibí un leve vahído. Llegamos a un espacio amplio con bóvedas sujetas por columnas de piedra que en la parte superior se abrían en abanicos y que se estrechaban en el centro dando la sensación de un equilibrio precario. El lugar estaba lleno de individuos de distintas edades y por su forma de moverse, yendo de un lado para otro en grupos, me recordó a un centro de formación, aunque desconocía de qué tipo.

—Hace falta un gran número de sanadores, a veces los tiempos se vuelven difíciles cuando menos se esperan. Y para ser un buen sanador se necesitan años de formación. Aquí vienen muchos jóvenes para asimilar las enseñanzas de sus antepasados y aunque todos tienen cualidades, en este lugar aprenden a manejar adecuadamente esas cualidades. Tener un don y no saber usarlo es tan peligroso en estos días como no tenerlo. Ahora iremos a conocer a mi maestra sanadora y miembro del consejo, Soloya —la mujer respondió a mi pensamiento con presteza. Tendría que acostumbrarme a este método tan poco ortodoxo de comunicación unidireccional

—Gracias. —Debió de  notar mi incomodidad por lo seco de mi respuesta. Puso su mano en mi antebrazo haciendo que me parara justo delante de una gran puerta flanqueada por dos habitantes del planeta, similares a los que nos habían recibido en el hangar, aunque estos por su porte tenían más pinta de guerreros. Iban con largas túnicas y capuchas que me impidieron ver sus rostros. Sus manos estaban ocultas en las mangas.

—Para tu tranquilidad te diré que en la ciudad pocas de nosotras tenemos la habilidad de leer y comunicarnos con la mente. Todas las que podemos hacerlo, somos mujeres y tenemos la obligación de mostrar esa habilidad ante nuestro interlocutor, si no lo hiciéramos perderíamos el poder y posiblemente la vida. Tampoco podemos hablar con terceros de lo que leemos por el mismo motivo: nos va la vida en ello —mientras decía esas palabras y a través del breve contacto con su mano en mi antebrazo pude sentir que decía la verdad. Miré en el fondo de sus ojos almendrados, de color más oscuro en ese momento, y puede ver esa sinceridad que me mostraba con sus palabras. Hizo un gesto y uno de los guardianes abrió la puerta que atravesó ella primero.

En un primer momento no vi muy bien donde estaba por el contraste de la luz del exterior frente a la suave penumbra de la estancia. Distinguí objetos a mi alrededor pero mi vista no podía llegar hasta las paredes. Es como si solo estuviera iluminado el camino que me conducía hacia una mesa llena de volúmenes y objetos desconocidos para mí y donde una mujer se encontraba sentada mirando un libro que parecía estar leyendo y del que apuntaba cosas en unas hojas que tenía a su alcance. Cuando estuve próximo a la mesa levantó la mirada de su trabajo y apartando las hojas a un lado se levantó de su asiento para luego rodear la mesa, con lo que se puso a mi altura.

—Bienvenido comandante Rensy. Me alegro de tenerle como invitado. Soy Soloya —la mujer era algo mayor de lo que esperaba o tal vez era la responsabilidad que le hacía aparentar más años de los que tenía. Iba vestida como el resto de los habitantes de la ciudad con los que me había encontrado, incluida Noriah. Casaca y pantalón de unas telas coloridas que no indicaban que fuera el personaje tan importante que me había supuesto: una maestra sanadora que conocía todos los secretos de los antiguos. —Estamos muy agradecido porque haya aceptado nuestra invitación, sobre todo sabiendo que no estaba dentro de sus planes de navegación —incliné mi cabeza a modo de saludo. No tenía muy claro cuál era el protocolo que se seguía en ese lugar. —Acompáñame —dijo la mujer a la  que seguí, junto con la embajadora, hacia una puerta entornada en la que no me había fijado al entrar.

No pensaba que allí me encontraría una acogedora estancia con chimenea donde además había una mesa llena de comida. En ese momento sentí que tenía más hambre de la que quería reconocer e incluso el sonido que hizo mi estómago me delató.

—Siéntese y así le paso a contar el motivo de que interceptamos su nave —sus palabras fueron en un tono divertido que demostraba que había oído el sonido de mis tripas. —Algo está ocurriendo en nuestros territorios que se sale de nuestros conocimientos. Hay gente que enferma, pero pese a curarse no vuelven a ser lo que eran, es como si una tristeza embargara sus corazones y no pudieran remontar sus vidas. No es una enfermedad que se pueda curar con nuestros conocimientos ancestrales —Soloya comenzó, de forma pausada, la conversación una vez que había acallado un poco mi hambre. —Es un tema que nos está preocupando porque nunca nos habíamos encontrado con algo similar.

—He visto que hay muchos futuros sanadores por lo que me ha comentado Noriah y es como si esperarais algo por el estilo.

—Uno de los lectores lo vio en sueños hace más de un año. No dijo exactamente cuál era la amenaza pero si nos recomendó que aumentáramos el número de candidatos, pero ya supondrá que ser sanador no es cuestión de formación, tienen que ser personas con unas habilidades fuera de lo común y muchos son los que vienen pero no son tantos los que llegan al final del camino. Aun así creo que hemos llegado a tiempo para evitar males mayores —comentó mientras me servía un licor tras acabar la comida.

Seguimos la conversación hasta bien entrada la noche, donde me dio detalles del robo y las circunstancias que estaba viviendo el planeta, y aunque me encontraba bastante cansado, necesitaba dejar bien clara cuales eran las intenciones de la invitación. Tras finalizar este primer encuentro me puse en contacto con mi tripulación para avisarles que esa noche me quedaría en la ciudad ante lo que Nalia y Harmon me comentaron que no había problema. Ellos seguían reparando la nave y que les estaban facilitando la tarea además de proveerles de todo lo necesario para comer y descansar. No me hacía mucha gracia quedarme solo en aquel lugar pero estaba claro que tampoco era algo que pudiera impedir. Noriah me acompañó hasta mi alojamiento con la propuesta de que al día siguiente me enseñaría más a fondo el lugar dónde estaba.

No tardé mucho en quedarme dormido al calor de una chimenea que caldeaba mi alojamiento porque estaba muy cansado tras la extraña situación vivida desde la aparición de la tormenta. Justo antes hacerlo volvió a mí  imágenes de Noriah, aunque esta vez aparecía envuelta en brumas. Debía de ser bien avanzada la noche cuando sentí una presencia en mi habitación, intenté moverme pero mi cuerpo no respondió y entré en pánico al comprender que había una poderosa magia que me mantenía paralizado, con gran esfuerzo me concentré para tratar de crear un escudo de protección para que pese a mi parálisis, nadie pudiera atacarme con un arma. Era un escudo protector, que cualquier alumno novato de la academia debería de saber realizar, porque para eso teníamos implantes biomecánicos que desarrollaban nuestras capacidades mentales, algo que no sabía si la embajadora había descubierto. Con ello esperaba ganar tiempo para buscar un modo de librarme de mi visitante. Antes de lograrlo, el intruso estaba a mi lado y solo logré captar un olor a flores conocido, porque al no poder moverme no pude ver más que su cuerpo de cintura para abajo gracias a la tenue la iluminación que todavía emitía el fuego de la chimenea. Pero algo me dijo que la presencia no era una amenaza y en ese momento la dejé hacer. Estaba tan cerca que juraría que oía su respiración mientras con su mano apartaba la ropa de la cama que me cubría dejando mi torso desnudo a su vista, noté el correr de mi sangre se aceleraban y lo malo es que sabía que ella lo había notado porque apoyó la palma de su mano en mi pecho a la altura de ese corazón que latía en ese momento desbocado. No tenía muy claro si era por la expectación de no saber que estaba ocurriendo, por la parálisis que sufría o por un extraño placer por sentir su tacto sobre mí. Tras unos segundos apartó su mano pero con la punta de sus dedos inició un viaje sobre mi piel tan despacio que tenía que esforzarme por no pensar que en realidad era un sueño. Pero sabía que no lo era porque otras partes de mi cuerpo se estaban despertando más de lo que quería reconocer. Tras entretenerse una eternidad haciendo círculos en mi pecho, subió por mi cuello deteniéndose en la yugular, como si quisiera saber cómo continuaba mi pulso, tras unos segundos continuó por mi mentón abriéndose paso hasta mis labios que acarició. Podría haber emitido un gemido pero mi garganta estaba igual de paralizada que el resto de mi cuerpo. Debió de notar esa explosión de placer que recorrió como un latigazo mis entrañas al sentir las yemas de sus dedos en la fina piel de mis labios porque se arrodilló, tal vez, para ver mi cara. Y ahí pude ver sus ojos enfrentamos a los míos, no sé si fue por la magia, mi imaginación o mi deseo de verle la cara pero, pese a estar de espaldas a la chimenea, vi sus almendrados ojos amarillos, de un amarillo ámbar, rodeado de un cerco negro que los enmarcaba con nitidez, pero no pude ver más de sus rasgos porque llevaba el resto de la cara tapada. Aun así, supe que esos ojos y su mirada las reconocería en cualquier sitio. Hice un esfuerzo sobrehumano para romper el hechizo en el que me veía envuelto y lo logré, pese al dolor que me supuso ese choque de energías entre mi poder y el de la hechicera, moví mi cuerpo para incorporarme. Y así, justo en el momento en que logré ponerme de pie, ella se apartó desapareciendo, pero el olor a flores quedó en el ambiente así como la sensación del calor en mi piel tras roce de sus dedos.

Opinión, vivencias

Las entrevistas

Una cuestión que ya me ha llegado más de una vez es cómo se consigue, dentro del mundo de los escritores nóveles y que llevan sus propias redes sociales (RRSS), entrevistas en la radio y la televisión.

Primero tengo que aclarar que mi agenda de contactos, tras muchos años, es bastante grande. Por lo que es recomendable que cojamos la nuestra y, aunque nos parezca increíble, seguro que hay alguien que en nuestro entorno conoce a una persona que nos puede ayudar en este tema. En caso de que no conozcamos a nadie, sencillamente hacemos una lista de los medios locales y nos lanzamos a buscar esa entrevista. Una vez que hemos hecho esa lista ahora nos enfrentaremos a cómo abordar al medio de comunicación para ofrecernos y poder ser invitados a algún programa donde difundamos  nuestro trabajo. Hay veces que con una simple llamada de teléfono nos vale, pero también nos pueden pedir alguna información extra para que el periodista sepa a que atenerse con nosotros y al final nos lleva a lo mismo: necesitamos una carta de presentación.

Si fuera una empresa la que buscamos que nos contrate, lo que se prepara es un currículum pero, en este caso, hablamos de una carta de presentación. Algo que es muy habitual enviar en el mundo editorial para que nos conozcan. En el caso de la entrevista no nos van a contratar pero, sí es cierto, que podemos hablar de esta carta para que nos tengan en cuenta a la hora de formar parte de los invitados de un programa de radio o televisión. Y, ¿de qué consta entonces esta forma de presentarnos?

1.- Brevedad: recuerda que llegan muchas propuestas y a menudo no da tiempo a valorarlas todas con minuciosidad.

2.-Ortografía y sintaxis: además, hay que tener un cuenta un detalle que no, por obvio, deja de ser uno de los puntos más importantes, corregir hasta la saciedad todo lo que se mande. Esta presentación tiene que ser impecable, correcta en todos los sentidos: ortografía, sintaxis, coherencia y estilo. Con la cantidad de cartas que recibe un profesional de estas características, al primer signo de incorrección nuestra presentación irá al fondo de una papelera, virtual o física.

3.-Original: tu carta tiene que destacar sobre las demás, ha de llamar la atención de esa persona que la lee. Pero no ir ni de gracioso ni de original. Hay que darse a valer. Eso tiene que hacerse, pero de una forma distinta. Eres escritor/a, ¿no? Pues que se note. Cuenta tu historia utilizando la técnica del Storytelling para seducir y convencer conductor del programa.

4.-Claridad: si se contacta por primera vez, al enviar el correo electrónico, se puede poner en el apartado “Asunto” : Solicitud de entrevista”.

5.-Preséntate: Es importante que sepa de dónde eres, tus datos de contacto, a qué te dedicas, qué vinculación tienes con el mundo de la literatura, si has ganado algún premio o has publicado algo con anterioridad. También quiere saber tu disponibilidad y ganas que tienes de que tu libro se publique, es decir, si tienes tiempo e ilusión para presentaciones, firmas y promociones o si ya lo has hecho.

6.-Presenta tu obra: indica a qué género, público, rango de edad, va dirigida, así como en qué se diferencia tu novela de las ya publicadas hasta el momento. Esa es tu puesta en valor, marcar las diferencia y eso solo lo sabes tú que eres la madre o padre de la criatura.

7.-Vende tu obra: La primera gran premisa es tener presente que lo que importa es el producto: la obra. Para esta presentación, da igual el proceso de escritura o las experiencias personales que hayas tenido y que te hayan conducido a crear, eso déjalo para la entrevista en sí. En la misma línea, dar lastima o transmitir pena tampoco es una buena opción. Pero es bueno indicar que eres escritor local o si no eres de esa localidad el por qué te interesa ese medio de comunicación y no otro, (un poco de peloteo viene bien). Sería buenos saber si dentro de esa cadena hay, además, algún espacio literario que se identifique bien con el género que escribimos.

8.-Redacta una sinopsis atractiva de tu obra: termina de motivar al presentador para que llames su atención y valore tu obra.

9.-Ofrecimiento: En el mundo de los medios de comunicación no es habitual que tengan tiempo para leernos, pero podemos ofrecerles la oportunidad de acercarse a nuestros libros por medio de la opción digital, pero no pensemos que nos van a leer, es un ofrecimiento de cortesía.

10.-Y por último: Añade reseñas, críticas, entrevistas… Si tienes trabajos publicados con anterioridad, copia los enlaces de todo lo que puede aportar información sobre tu obra. También si tienes una web, blog, RRSS… cualquier dato que sirva para contextualizarte y valorar tu visibilidad y presencia online. Si las tenemos, si no, también es importante si somos miembros de grupos de lectura, ya sea como organizadores o como participantes, si tenemos grupos relacionados con nuestra actividad literaria. Por eso es importante cuidar nuestras redes sociales si queremos tener proyección como escritores y lo consideramos un trabajo. No se nos tomaría muy en serio si la mayor parte de lo que se ve de nosotros son aspectos que no tienen nada que ver con la literatura, eso vamos a dejarlo para nuestros perfiles privados. Ese video de Tik Tok cayéndonos en la boda de nuestra prima no es lo más adecuado para subirlo a nuestra RRSS de escritor. Una cosa es ser naturales y otra pecar de “exceso de naturalidad”.

Una vez que tenemos la entrevista, si es la primera vez que vamos a hacerla o somos una persona tímida, como recomendación, yo empezaría por la radio, antes que por la televisión. Este medio es mucho mas acogedor y puede darnos la sensación de que estamos en una charla tranquila, solos, el entrevistador y tú. Si os sentís inseguros, podéis pedir que la entrevista se centre en cuestiones más o menos pactadas previamente, para que no haya ninguna pregunta que os sorprenda. Y si no es pactada, como llegaréis un rato antes de iniciar la entrevista, pues podéis hablar con el presentador del programa para que os ponga en antecedentes de cómo se va a desarrollar el programa y controlar los tiempos para que podáis decir todo lo que en realidad necesitáis comunicar.

Si la entrevista es en la televisión, lo recomendable es llevar ropa de un solo color, lisa, sin grandes estampados y que no sea blanca o muy clara por el tema de las luces a no ser que nuestra piel sea muy morena. Tened en cuenta que lo que se grabe, se sube a las redes y queda para la posteridad. Hoy en día, a veces, las entrevistas se desarrollan sentados en sillones más amplios y no tenemos una mesa delante, por lo tanto, ojo con el largo de las faldas, si pensamos que podemos estar incómodas. Y en cuanto al maquillaje, tonalidades suaves y que eviten los brillos porque si nos ponemos nerviosas seguro que sudamos.

Todo esto que os cuento, está basado en mi experiencia y si os sirve de ayuda pues os presto estos consejos de cómo afrontar una entrevista desde el momento en que buscáis un medio de comunicación con el que poneros en contacto. Una vez finalizada la entrevista, es bueno intentar comprometer a la emisora cara a un futuro en el que lancéis un nuevo libro. E, incluso, si os ven que dais juego, os pueden llamar alguna que otra vez para alguna tertulia literaria. Una vez metido en harina os entrará el gusanillo y las ganas de que os entrevisten os correrá por las venas, porque seguro que las disfrutáis mucho.

mis lecturas, Opinión

El género epistolar

Siempre comentamos que escribir una novela histórica es algo muy complejo y, sobre todo, cuanto más atrás se vaya en el tiempo más laborioso es el desarrollo de la trama. Se puede ser afortunado y encontrar mucha documentación sobre un tema o verte frente a una muralla china para escalar y sin un hilo del que tirar porque, de algunos temas apenas hay documentos o están fuera de nuestro alcance. Pero aun así, yo seré de las que escribiré mi novela histórica y ya algunas personas muy próximas a mí saben por dónde irán mis pasos. Aunque estamos hablando de por lo menos unos cinco años antes de que todo el proyecto esté en pie. Y tal como se destilan las cosas hoy en día, a cinco años vistas todos calvos.

Desde luego mi idea no es quedarme para desnudar santos, sí sé que el refrán es para vestir santos, pero con eso de que soy en la actualidad escritora de thriller románticos con tintes eróticos, se me ha ocurrido plantearlo así para expresar que mi idea es seguir avanzando en mi desarrollo como escritora y por eso de forma sutil voy poniendo los cimientos de mis próximos proyectos, tocando varios géneros discretamente.

Pero un género que, para mí, sí considero muy complejo para leer y, sobre todo, para escribir, es el epistolar. Mantener a un lector pegado a una historia a través de un relato hilado por medio de cartas, tiene tanto o más mérito que una novela histórica. Esto viene a colación porque cayó días atrás en mis manos la novela epistolar homónima de Mary Ann Shaffer y Annie Barrows tía y sobrina, nacidas en Estados Unidos. Posiblemente no sea la mejor novela epistolar e, incluso, para muchos lectores, si se acercan a la película estrenada en el 2018, le parezca más llevadera que el libro. Pero insisto, el género epistolar es complejo de desarrollar de forma atractiva para el lector, pero muy agradecido a la hora de realizar un guion de cine y seguramente por algunas películas hemos conocido este género antes de leerlo.

Una lista personal la iniciaría con “Drácula” de Brad Stoker y continuaría con “Las amistades peligrosas” de Choderlos de Laclos o “Cartas a un joven poeta” de Rainer Maria Rilke, escritor que estuvo en España en los primeros años del siglo pasado, sobre todo por Andalucia y con el que tuve mi primer contacto al visitar el lugar donde se alojó en Ronda desde finales de 1912 a febrero de 1913. El lugar lo mantienen tal y como el autor lo dejó en su día. Junto a estos las “Cartas marruecas” de José de Cadalso, un autor romántico que me impresionó por su visión de la idiosincrasia española cuando me sumergí por primera vez en sus letras. Y finalizaría mi lista con las “Cartas persas” de Montesquieu, que con el mismo género, el epistolar y una ironía muy fina, nos presenta a la sociedad francesa de su época. Después, durante, muchos años hice un parón y no volví a leer novelas de este género hasta que ha caído en mis manos, de las autoras anteriormente nombradas: “La sociedad literaria del pastel de piel de patatas de Guernsey”. Con un título que no es sencillo de recordar.

Tal vez, en comparación con las anteriores novelas, parecerá una historia demasiado ñoña, pero es que la gracia no está en la historia, si no en el trasfondo que podemos encontrar detrás de ella. Toda la trama se desarrolla en la isla del Canal de la Mancha de Guernsey moviéndonos entre el periodo de ocupación nazi y la postguerra. La protagonista es la escritora Juliet Ashton que ha logrado alcanzar cierto renombre con el seudónimo de Izzy Bickerstaff. Gracias a este éxito se siente una privilegiada pero a la vez vacía e incluso angustiada ante la situación que viven muchos británicos tras la guerra, aunque ella misma ha perdido a sus padres. Aun así, tiene la necesidad de devolver parte del beneficio del que ha disfrutado. Y aquí es donde entra en juego una carta que recibe desde la isla de Guernsey con la petición de que localice un libro para un club de lectura de la isla y que, debido a las restricciones de la guerra, les resulta muy complicado conseguir a los lectores de esa sociedad literaria. Ella consigue ese libro y comienza un periodo de intercambio de cartas entre la escritora y el lector de la isla donde se van desgranando un poco el día a día de ese club que empuja a Juliet a hacer una visita personal al club porque, en el fondo, su instinto le avisa de que ahí hay una historia que a ella le gustaría contar. Pero no es la historia que ella se imagina, es algo mucho más complejo y profundo que sufrieron los habitantes de estas islas del Canal de la Mancha y que en realidad no se conoció a fondo hasta los años 80 del siglo pasado, mucho tiempo después de haber acabado la II G. M.

Esto nos enseña que un libro que puede parecer que contenga una historia simple, si se rasca la superficie porque eres un lector analista, te puede llevar a unos lugares insospechados, como le ocurrió a Juliet, llegando a conocer aspectos de la historia que si no hubiera sido por las autoras Mary Ann Shaffer y Annie Barrows, posiblemente no la habríamos conocido.

Por eso siempre digo que un libro bien escrito suele, entre otras cosas, tener varias capas como las cebollas. La exterior puede mostrarnos una historia romántica sin más complicaciones para el lector, que no sepa o no quiera analizar más. Pero, si avanzamos en el análisis, podemos encontrar toda una serie de sentimientos humanos y miserias que van del amor al odio y, si profundizamos, nos podemos encontrar con todos aquellos antecedentes y el detonante que hace que los personajes actúen de una forma y no de otra, y todo detrás de un marco, histórico que influye en esas acciones y esos personajes. O incluso el mismo escenario de la historia afecta, porque estar en una isla ocupada por los alemanes en la guerra, no es lo mismo que vivir en el Londres bombardeado o en el norte, en las Tierras Altas en un pueblo de las islas Hébridas aunque todo se desarrolle en la misma fecha y el mismo país.

Aunque para mí lo más importante que transmite es lo que un grupo de personas encuentran en la lectura, que para ellos es un medio para viajar hacia otros lugares y alejarse momentáneamente de los horrores que ocurrían al cruzar la puerta.

Esto último nos lleva a otro elemento que quizás sea el más bello de todos: la pasión por los libros. Cualquier amante de la lectura va a esbozar más de una sonrisa a lo largo del recorrido por sus páginas; porque en realidad, podríamos pensar que la verdadera historia de amor que se cuenta, no es la que ocurre entre algunos personajes, sino aquella que evidencia el sinfín de poderes que posee un libro: un mar de papel repleto de palabras que nos permite fantasear.

Mis relatos

Tempestad en Arkoi

Estábamos ensimismados mirando nuestros paneles, cuando la alarma temporal llamó mi atención. Algo se estaba formando en el exterior, pero antes de poder pronunciar una palabra, grandes turbulencias bandearon nuestros puestos de forma brusca. Nos miramos alarmados, en un primer momento, para luego apartar la vista de nuestros asustados rostros y vimos, frente a la nave, un gran vórtice que nos atraía sin remisión. Había surgido de la nada. Como esas tempestades de las que oí hablar de pequeño a mi abuelo y que se formaban cerca de donde vivíamos, que él llamaba danas

Nos enganchamos a los asientos antes de ser zarandeados con tanta fuerza que todo aquello que no estaba anclado, salió volando a nuestro alrededor. En el centro del vórtice, una tormenta eléctrica empezó a poner en peligro nuestros sistemas. Incluso los testigos de los motores parpadearon informando de un magnetismo que los desestabilizaba. Todo temblaba. Los crujidos que podían anunciar el desmembramiento de la nave llegaron claramente a mis oídos, poniendo banda sonora a mi creciente pánico. Una brusca aceleración me incrustó al asiento de mi puesto con tanta fuerza que a duras penas podía respirar. La cabina estaba presurizada, pero parecía que todo el oxígeno se había acumulado en otro sitio y no llegaba a mis pulmones. Noté como la nariz me sangraba y eso aumentaba mi asfixia. No veía a mis compañeros, oí en la lejanía un grito, a la vez que los quejidos de la nave aumentaban y de repente todo se volvió negro. Dejé de sentir.

Saboreé mi sangre y eso me dijo que no había muerto. También percibí que estaba en gravedad cero. Al enfocar la vista hacia el exterior vi dos planetas desconocidos. ¿Dónde estábamos? ¿Qué tempestad nos había convertido en náufragos en el espacio?

Sacudí mi cabeza a la par que un escalofrío recorría mi cuerpo. Tenía que ver los daños que se habían producido, primero en mi cuerpo y después saber cómo estaban los compañeros y la nave. Ya habría tiempo de saber dónde estábamos. Aflojé mi agarre al puesto de mando para acercarme al panel donde todavía parpadeaban tenuemente algunos dispositivos. El resto del habitáculo estaba en penumbra iluminado solo por las luces habituales de emergencia. El silencio a mi alrededor me produjo una punzada en la cabeza y más cuando tuve la certeza de que este era el principio del algo de lo que tenía un recuerdo lejano pero no era capaz de saber que venía ahora.

—Harmon, informe de la situación. Daños humanos —le hablé al asistente.

—Ninguna baja. Leves hemorragias nasales, bajada brusca de la temperatura corporal con posterior taquicardia. Chequeando y reiniciando sistemas.

—Averigua después dónde coño estamos y cómo hemos llegado hasta aquí.

—Eso es fácil, señor. Hemos atravesado una tormenta plasmática de nivel 4 y hemos aparecido en el cuadrante 2 de la nebulosa Neliam. —En algunos momentos Harmon era demasiado impertinente para ser un ordenador de última generación.

Miré a mi alrededor y vi como los compañeros se iban moviendo en sus puestos, por lo que me acerqué a ver como estaban todos tras limpiarme la sangre que había salido de mi nariz. No lograba ni quitarme la sensación de que aquello acababa de empezar ni las dolorosas punzadas en mi cabeza. Una leve vibración agitó la nave. Harmon había reiniciado la propulsión, algo de lo que me alegraba, porque estar flotando en el espacio a merced de la nada no era una opción.

—Sory, informe —le dije a mi compañero de la derecha. Su trabajo era controlar todo lo que ocurriera en el exterior.

—Parece que la tormenta ha desaparecido exactamente igual que comenzó, la diferencia es que estamos como dice Harmon a bastantes años luz de dónde nos encontrábamos.

—¿Y la fecha? —cuando hice la pregunta, yo mismo me sorprendí. La había formulado como si no hubiera sido yo.

—El tiempo ha empezado a correr de nuevo al poco de salir de la turbulencia. Dentro de ella se ha parado y después, cuando ha desaparecido, todo ha vuelto al mismo cómputo.

—Comandante Rensy —la voz agitada de Nalía llamó mi atención—, acaba de aparecer en mi pantalla un objeto flotando próximo a la nave.

—¿Objeto?

—Perdón, comandante —respondió la tripulante. —Todavía no estoy muy fina. Es una pequeña nave que parece no tener energía, pero sí está tripulada.

—Informe, Harmon.

—Estoy en ello, Marcus. —A veces era un fastidio tener tanta confianza con el asistente. Harmon llevaba conmigo desde hacía años y se tomaba demasiadas atribuciones. También me había salvado la vida pero no dejaba de ser una inteligencia artificial, mejorada hasta un nivel casi humano. Lo malo es que también su sentido del humor, impertinencia, confianza y chistes malos, eran humanos. —En el interior hay un ser de la raza Arkoi pero sus constantes vitales son muy débiles.

Había tratado con algún arkoino en mis visitas a otras zonas de la galaxia, también en sus visitas diplomáticas a la Tierra pero, en realidad, siempre de pasada y no tenía muy claro cómo hacerlo.

—¿Podemos acercarnos y recoger la nave?

—El transporte se acerca a nosotros. Lo podremos recoger sin problema.

—¿Pero no has dicho que carece de propulsión?

—Sí Marcus, aunque una fuerza proveniente del arkoino la hace acercarse a nosotros. Y antes de que me preguntes: sigue inconsciente pero es capaz de hacerlo —maldije por lo bajo, sabiendo que Harmon me oiría. En una persona, su manera de ser ya le habría supuesto un expediente e irse a barrer los desiertos de escoria de Vulna.

Antes de que me sacara de quicio, y lo desconectara, di las órdenes oportunas para rescatar la nave y que llevaran a su pasajero al área médica para intentar hacer que recobrara el sentido.

Hice una ronda para comprobar que todos los compañeros estaban bien antes de dirigirme a la zona médica. La nave que comandaba era de nueva construcción y estaba de pruebas por orden del Congreso de la flota, aunque faltaban poco para que entrara en servicio, pero con lo ocurrido sospechaba que habíamos iniciado nuestro trabajo antes de lo previsto. Era un crucero de exploración de tamaño medio, de tres cubiertas: puesto de mando, área de vida y zona de propulsión. En total la dotación era de 10 tripulantes y me alegraba de que estuviéramos todos en ese momento y que el crucero tuviera sus armas en funcionamiento. Tras la ronda, me dirigí hacia el área de vida donde nuestro viajero estaba siendo atendido por Zairo, médico de la nave. Me encontraba inquieto y no era por cómo se estaba desarrollando estas últimas horas, sino más bien porque mi instinto me decía que la llegada del arkoino estaba relacionado con la tormenta de plasma. Entré en el área médica con mis alterados pensamientos y vi al doctor inclinado sobre la mesa de información donde, en distintos cuadrantes, se veían las constantes vitales de los pacientes.

—Me alegro de verte, Marcus.

—¿Alguna novedad, Zairo? —Miré hacia la capsula donde el cuerpo de nuestro visitante estaba siendo analizado por el dispositivo médico de Harmon.

—Según Harmon, nuestra paciente está en un sueño profundo pero que ella controla. No parece interesada en despertar aunque es cierto que, desde hace un momento, sus constantes han empezado a estar más activas. Ahora que has llegado, me voy a acercar a la cubierta de propulsión porque me ha avisado Noe que Lixus tiene una quemadura en el brazo pero que no abandona su puesto hasta no estar seguro de que todo está en orden.

—Acabo de estar allí. No es grave y venía precisamente a decirte que bajaras tú, porque como has dicho: Lixus no va a venir por voluntad propia.

El doctor recogió un par de cosas que necesitaba abandonando el área y me quedé allí mirando el panel con las constantes vitales. Hasta donde yo sabía, la anatomía de los arkoinos era muy similar a la humana, aunque tenían unas capacidades mentales más complejas, y eso que nosotros, gracias a la evolución biomédica, habíamos alcanzado unas cotas que nunca llegamos a pensar que lograríamos. Aunque todos los individuos humanos no estaban capacitados para ese desarrollo y las pruebas para conseguir la licencia biomédica eran muy exigentes. Que me lo contaran a mí, que solo de pensar todo lo que tuve que pasar en la academia médica todavía me producía sudores.

Estaba distraído entre mis pensamientos y lo que miraba en la pantalla cuando la cápsula médica se abrió.

—Harmon, ¿por qué has abierto la capsula?

—No he sido yo. La ha abierto ella.

Me puse a la defensiva mientras miraba hacia la capsula no sabiendo muy bien a que podría atenerme. No tenía conocimiento de que los habitantes de Arkoi fueran violentos pero últimamente habían cambiado las alianzas y todo era posible. Salí de detrás de la mesa con todos mis sentidos alerta y, aunque una parte de mí me gritó que no era buena idea acercarme mucho al habitáculo médico, un tenue olor muy agradable proveniente de ese espacio me llamaba como las flores a las abejas en mi planeta. Pude ver su rostro en apariencia tranquilo. Me sorprendí al ver sus ojos abiertos pero translúcidos y entonces recordé que el planeta Arkoi era muy desértico y sus habitantes viven bajo tierra, aprovechando los manantiales subterráneos, en grandes ciudades similares a invernaderos naturales y por eso sus ojos tienen doble párpado: el exterior, que en este caso estaba abierto, y el interior traslúcido que les permitía ver en la superficie de su planeta cuando había tormentas de polvo. Sus pestañas también eran largas y tupidas. Era una mujer joven, aunque poco más podía saber de ella porque estaba cubierta con una sábana con la que también Harmon controlaba sus constantes vitales y la temperatura corporal. Vi que movía los labios pero no emitía ningún sonido. Me acerqué un poco más tratando de oír algo de lo que decía tras activar mi traductor cerebral. Me encontraba tan próximo que, al respirar, percibí con fuerza el olor que ya me llamó la atención en un primer momento y cerré los ojos durante unos segundos asimilando un reconocimiento lejano. Cuando los abrí me asuste. Los párpados dobles de la mujer estaban abiertos y me miraba fijamente con sus ojos amarillo verdosos, de pupila rasgada como los felinos de mi planeta. Me agite mareado por el olor y asustado por la mirada y cuando quise echarme hacia atrás, la mujer sacó las manos de debajo de la sábana y sujetando mi cara me obligó a pegar mi frente a la suya sin apartar su mirada de la mía. Y en ese momento me reveló todo.

Una parte de mi cerebro vio al doctor entrar alarmado en la sala acompañado de Noe. Hice un sobreesfuerzo mental y los avisé con mi pensamiento de que no se preocuparan: la mujer se estaba comunicando conmigo y no me estaba haciendo daño. Cuando acabó volvió a cerrar los ojos y pareció quedarse dormida, pero esta vez una leve sonrisa se quedó marcada en sus labios.

—¿Qué ha pasado aquí? —preguntó Noe, pasándose la mano por la frente como solía hacer cuando estaba nerviosa.

—Es Noriah, embajadora de Arkoi y dama de rango de la orden de los arkanos. Por lo visto ella produjo la tormenta de plasma, como forma de viajar en nuestra búsqueda, pero algo salió mal y ocurrió al revés. Fuimos nosotros los que entramos en su espacio inutilizando su nave. Ha sido enviada por el gobierno del consejo arkoino para pedir ayuda.

—Y ahora, ¿qué vamos a hacer? —el tono del doctor era tan alarmado como el de Noe cuando me cuestionó. Había comenzado a chequear mis constantes. Me notaba algo débil, como si una parte de mi energía hubiera sido absorbido por la mujer.

—Pues tendremos que esperar a que se recupere, mientras yo analizo la información que ha volcado en mi mente y tomaremos las decisiones oportunas. Trataré de ponerme en contacto con nuestro mando, aunque sospecho que estamos solos en esto, de momento.

Ahora tendría que pensar si todo lo que aquella mujer me había transmitido iba a contárselo a mi mando o era mejor omitir cierta parte de la información, según se desarrollaran los hechos, porque estaba claro que ella y yo nos conocíamos pero, ¿de dónde? Y, ¿desde cuándo? (Continuará…)

Relato original de Gaby Taylor

mi trabajo

Redes sociales para escritores.

La semana pasada os presenté a un autor que nos mostró recomendaciones para los escritores. Hoy seré yo la que abusando de mi experiencia, y de vuestra paciencia, os haga un resumen de los estupendos consejos que me han dado en mis cursos para el manejo de RRSS en forma de breves pinceladas. Podéis estar o no de acuerdo, pero quién quiera aplicarlos no tengo el más mínimo problema en que lo recoja de lo que mas abajo comento.

1.-Crea tu propia marca.

Una imagen de marca personal como autor me ayuda a diferenciarme del resto. Es un puesta en valor y los lectores pueden por ello depositar más confianza en mí trabajo. No es una garantía pero da solvencia y seriedad. Si tu no apuestas por ti, ¿quién lo va a hacer?

2.-Busca sinergias.

En el camino encontrarás muchas personas que te puedan ayudar. Pide consejo y establece lazos. No tiene por qué ser solo escritores. Es más yo he buscado a todo tipo de profesionales y muchos totalmente ajenos al mundo literario.

3.-Humildad ante todo.

Hay que ser transparente y humilde, pero no hace falta tirar se falsa humildad. ¿Cómo se demuestra esa humildad? Ayudando desinteresadamente y reconociendo que que siempre estamos en pleno aprendizaje. Pero también hay que darse a valer, aunque quien quiera vender su alma al diablo, está en su perfecto derecho de hacerlo.

4.-Evitar publicar por publicar.

Es importante que lo que publiques tenga valor, hay que buscar la calidad porque sino, al final, los seguidores dejarán de mostrar interés. No seas un monólogo exclusivo sobre ti y tu trabajo, hay que dar a conocer otros trabajos, aportar ideas, echar una mano…

5.-Establecer prioridades.

No te apuntes a todas las redes sociales, sobre todo con eso que están de moda. Siempre llegarás tarde y acabarás saturado y cansado o queriendo parecer lo que no eres. A no ser que ese sea tu plan de marketing de forma muy consciente y meditada. Y ojo con mezclar contenidos de redes sociales o de plataformas a veces son como en las películas, archienemigas, y de ahí vienen los bloqueos. Os recuerdo: Amazon Vs Fecebook-Instagram.

6 -No te olvides de escribir.

Eso me lo dijo mi compañera, y formadora en marketing digital, Concha Rosano: “recuerda que tus RRSS no deben de tener más contenido que tus novelas”. Difundir nuestro trabajo está muy bien pero sin ser absorbidos por las redes.

7.-Evita la frustración.

No te compares con los resultados del resto. Y no uses las redes como espejo de tus frustraciones, eres escritor, eres persona pero no vendas morbo.

8.-Calidad antes que cantidad.

Más importante es como interactúan tus seguidores que tener tu red llena de zombies y NUNCA compres seguidores.

9.-Las redes sociales no son portales de ventas.

Tu finalidad no es avasallar a tus seguidores para que te compren ni pasarte el día promocionando tus obras ni machacando siempre con tus penas y dolores o tu mala suerte. Lo importante es que tus seguidores sepan quién eres, cómo eres y como además has escrito un libro que vale la pena leer y por qué.        

10.-Desarrolla tu propio plan de contenidos.

Analiza y piensa en aquellas publicaciones que mejor pueden funcionar y haz un plan para saber qué vas a publicar y cuándo. Puede hacerse pesado pero una vez hecho luego es fácil seguirlo y te alegras muchísimo aquellos días que no tienes ni tiempo ni ideas. Fundamenta el porqué tienen que leer tu novela sin menos preciar el trabajo de otros.

11-.Asiste a eventos y participa.

He oído muchas veces que es que yo no quiero que sepan que escribo tal o cual género y escribo con seudónimo y no quiero que conozcan mi cara. Genial, pero si de verdad quieres que te lean siento decirte que la imagen sigue valiendo más que mil palabras. Y prefiero que vean mi cara y sepan quién soy y participar en eventos, a escribir mis intimidades y mis penas. Creo que lo primero es más útil y vende mejor que el morbo.

Por supuesto nada de lo que digo aquí es concluyente, ni es ley, pero cuando ya llevo mas de quince años haciendo cursos de marketing y publicidad, gestión de redes sociales y venta online y SIEMPRE me inciden en esos puntos, yo lo tengo claro: que cada escritor haga de su capa un sayo, que diría mi sabia y refranera abuela.

                      

Opinión, vivencias

Las diez reglas para escritores de Etgar Keret

Etgar Keret es un escritor de cuentos cortos, guionista de televisión y director de cine israelí, considerado el máximo exponente de la narrativa moderna, por su empleo del lenguaje corriente para contar historias donde la vida cotidiana, el humor negro, el surrealismo, lo grotesco y lo pueril forman parte de un mismo universo. Cuando lo conocí me encantaron sus palabras y la forma de dar consejos que al final es lo que siempre he pensado, solo probando y equivocándose es como aprendemos cualquier oficio. La teoría es necesaria, pero la práctica es fundamental. Aquí os aporto esos consejos que tanto me gustaron.

Sus diez consejos para escritores:

1. Asegúrate de disfrutar escribiendo

A los escritores siempre les gusta decir lo duro que es el proceso de escritura y cuánto sufrimiento causa. Mienten. A la gente no le gusta admitir que se ganan la vida con algo que disfrutan genuinamente.

La escritura es una forma de vivir otra vida. Muchas otras vidas. Las vidas de las incontables personas que nunca has sido, pero que son completamente tú. Cada vez que te sientes y te enfrentes a una página, trata —incluso si no tienes éxito— de estar agradecido por la oportunidad de expandir tu vida. Es divertido. Es maravilloso. Es estupendo. Y no dejes que nadie te diga lo contrario.

2. Ama a tus personajes

Para que un personaje sea real, ha de haber al menos una persona en este mundo capaz de amarlo y entenderlo, tanto si le gusta el personaje como si no. Tú eres la madre y el padre de los personajes que creas. Si no los amas, nadie lo hará.

3. Cuando estás escribiendo, no le debes nada a nadie

En la vida real, si no te comportas como debes, acabarás en la cárcel o en una institución. Pero en la escritura, todo vale. Si hay un personaje en tu historia que te atrae, bésalo. Si hay una alfombra en tu historia que odias, préndele fuego justo en el centro de la sala de estar. Cuando se trata de escritura, puedes destruir planetas enteros y erradicar civilizaciones con solo pulsar una tecla y, una hora después, cuando te cruces con la anciana del piso de abajo en el portal, aún te saludará.

4. Empieza siempre por el medio

El comienzo es como el borde chamuscado de un pastel que se ha pegado al molde. Puede que lo necesites para ponerte en marcha, pero no es realmente comestible.

5. Intenta no saber cómo termina

La curiosidad es una fuerza poderosa. No la dejes ir. Cuando estés a punto de escribir una historia o un capítulo, toma el control de la situación y de los motivos de tus personajes, pero déjate sorprender por los giros en la trama.

6. No uses nada solo porque “así es como es siempre”

Dividir la historia en párrafos, usar signos de puntuación, llamar a los personajes por el mismo nombre incluso cuando ya has cambiado de página: todas esas son convenciones que existen para estar a tu servicio. Si no funcionan para ti, olvídalas. El hecho de que una regla particular se aplique a cada libro que hayas leído no significa que tenga que aplicarse también en tu libro.

7. Escribe como tú

Si intentas escribir como Nabokov, siempre habrá al menos una persona (cuyo nombre es Nabokov) que lo hará mejor que tú. Pero cuando se trata de escribir como lo haces tú, siempre serás el/la campeón/a del mundo.

8. Asegúrate de que estás solo/a en la habitación cuando escribes

Incluso si escribir en cafeterías suena romántico, tener otra gente a tu alrededor siempre te hará adaptarte, te des cuenta de ello o no. Cuando no hay nadie alrededor puedes hablar contigo mismo/a o meterte el dedo en la nariz sin siquiera darte cuenta. Escribir puede ser otra forma de hurgarse la nariz y, cuando hay gente alrededor, la tarea se vuelve menos natural.

9. Deja que las personas a las que les gusta lo que escribes te animen

Y trata de ignorar a todos los demás. Lo que hayas escrito no es para ellos. No importa. Hay muchos otros escritores en el mundo. Si buscan más a fondo, acabarán por encontrar a uno que cumpla con sus expectativas.

10. Escucha lo que todos tienen que decir, pero no escuches a nadie (excepto a mí)

La escritura es el territorio más privado del mundo. Así como nadie puede enseñarte realmente cómo te gusta tu café, nadie puede enseñarte cómo escribir. Si alguien te da un consejo que suena bien y te parece que encaja bien, úsalo. Si alguien te da un consejo que suena bien, pero no te encaja, no desperdicies ni un solo segundo en ello. Puede estar bien para otra persona, pero no para ti.

Hay puntos en los que difiero de su opinión, porque yo tengo la mía propia, pero en general puedo decir que de los 10 consejos, de una u otra forma, he aplicado, y creo que estoy a tiempo de aplicar, los 10. El punto 6 es el que todavía no me atrevo porque creo que para eso debes de conocer muy bien el lenguaje, la ortografía, la sintaxis, y las técnicas de escritura para poder permitirte el lujo de saltártelas. Cuando esté al cabo de la calle de todo eso lo mismo lo intento, pero, ahora, no creo que esté a la altura de poder hacerlo.

Espero que estos consejos, opiniones o como lo quieras llamar te resulten útiles y entretenidos porque al final, lo que digo siempre, consejos no le doy ni a mis hijos a estas alturas.

Opinión

Sociedad “asocial”

Por circunstancias personales, esta semana tiro de hemeroteca. Voy a aprovechar lo que escribí hace varios años en mi otro blog de opinión personal. En este caso tiraba de pluma y tinta para una reflexión sobre las nuevas redes sociales que iban surgiendo en internet:


Una de las noticias que me sorprendió esta semana fue la de que cada día se están creando nuevas aplicaciones para móviles con un fin que yo no considero tan social, ya que las veo más bien nuevas “redes de pesca”, de un aquí te pillo aquí te mato. Los usuarios que se descarguen esa aplicación en el móvil y cuelguen su perfil, al tener a otras personas cercanas a ellos con la misma aplicación, podrán ver el perfil y si nos mueven con el dedito a la izquierda, seremos desechados como “posibles” y si en cambio nos dan con el dedito hacia la derecha, entraremos en el almacén de “posibles”, vamos un “me gusta” o “no me gusta”, pero con unos matices que dan la sensación de ser una pura y dura mercancía puesta en un escaparate para ser o no elegidos por unos supuestos compradores.


La sensación que me dio fue del típico mercado de esclavos de toda la vida (porque sigue existiendo lugares en el mundo donde las personas son vendidas y compradas en mercados) en donde unos van a comprar a otros. Lo que pasa que es más fino si ponemos una foto maja de perfil y escribimos cuatro tonterías superficiales de aficiones o directamente el interés que tenemos hacia la otra parte. No es como en algunos lugares del mundo donde te miran la boca como si fueras un caballo o te tocan para ver si estas sano ( y eso sin entrar en más detalles) La realidad es que las personas se están poniendo en un escaparate de venta con la excusa de que es para buscar relaciones afines. Vamos a ser sinceros, que a estas alturas todos sabemos que el 80-90% va a por una relación de un “aquí te pillo aquí te mato” de una noche y solo alguna persona va con otra motivación. Lo mismo esas tendrán la fortuna de encontrarse con alguien afín y con un posible conocimiento más real y profundo entre ellos.


Las relaciones sociales siempre han sido complicadas, porque se requiere tiempo y paciencia para que estas lleguen a buen puerto. Hemos estado en un final del siglo pasado y principio del actual en que lo que prima es, para muchas personas, la satisfacción instantánea. Y, es posible que, eso mismo le hayamos inculcado a nuestros hijos por lo que esas relaciones sí que no van a llegar a un buen fin. Es como una receta de cocina: la precipitación es mala consejera y al final acabará estropeando el plato.


Sí es cierto que no hay que demonizar las redes sociales, ya que todos somos participes de su desarrollo y tiene grandes ventajas. Tampoco demonizo las relaciones efímeras, porque, también para eso, somos mayorcitos. Pero siempre y cuando seamos conscientes de lo que suponen y consentido por ambas parte. Gracias a esas RRSS, hablo con amigos que están en Indonesia, Irlanda o incluso sin ir más lejos en la otra punta de España. A muchos los conozco personalmente, pero tengo un grupo que no tengo el gusto y que sin esta forma de comunicación, no me habrían abierto la visión de otras partes del mundo con sus costumbres y riqueza, al compartir fotos y vivencias y donde nos interesamos los unos por los otros. Así recibimos noticias y aunque no es tan cercano y cálido como un abrazo pero a veces las palabras también pueden ser acogedoras por internet. Gracias a las redes sociales grupos de personas que nos conocimos hace 25 años nos hemos vuelto a poner en contacto y al igual que en la vida cotidiana, se tiene que hacer el esfuerzo por mantener esa amistad. A veces, esos minutos en la cola del banco o del supermercado, dan para mucho y ahí aprovechamos para alegrarnos de las buenas nuevas de los amigos alejados y para acompañarlos y apoyarlos en sus malos ratos.


Pero lo que debemos es educar a nuestros hijos en que no se apoyen solo en estas redes sociales, ya que puede que algunos con su inmadurez no estén preparados para discernir entre lo que es un mero cauce y lo confunden con solo un fin. Esto es algo que le está ocurriendo a muchos jóvenes hoy en día, ya que no son capaces de relacionarse con niños desconocidos, como hacíamos nosotros, en un parque, o en una actividad social espontanea. Hay que buscar una justa medida y no ser una mera mercancía que se pueda identificar con un simple “me gusta” o “no me gusta”. No somos una lata de sardinas puesta en un estante en la que estemos comparando precios. Somos seres humanos con alma, y el alma no se puede introducir en una red social, es algo que va mas allá de un perfil puesto para impresionar a simple vista. El ser humano es un conjunto que engloba lo físico y espiritual que trasciende sobre todo en el tiempo y en el trato. Y, como siempre he dicho, a todo el mundo hay que darle su tiempo para ser conocido y tratado. Y en una red social para hacer “amistades” o le dedicas mucho tiempo o al final llegan las desilusiones y el vacío.


Aprovechemos lo bueno que tienen los medios, pero no dejemos de disfrutar de la vida con el contacto personal y diario, que es una de las cosas más hermosas del día a día y del que sacamos un buen partido aquí en el sur, que somos capaces de hablar y relacionarnos hasta con las piedras.

Han pasado unos años desde esta entrada en mi otro blog y sigo pensando lo mismo, sobre todo a raíz de la pandemia que seguimos sufriendo. Las redes sociales son muy importantes y nos gusten o no, han venido para quedarse, pero tratemos sacar de ellas lo bueno que tiene y no olvidemos nunca que detrás de un teclado y una pantalla hay personas y lo primero es el respeto y la educación.

Opinión

Enamorarte del monstruo

El fin de semana pasado me leí, de una sentada, una novela de la compañera Charlotte T. Loy Los hijos del viento del Norte, de la que he hecho una buena recomendación para animar a leerla, no solo a sus lectores habituales, si no también a aquellos que no se suelen acercar a este tipo de novela o no conocen a la autora.

El género de la novela es vampírico y pese a que tiene, como ya expliqué en otra entrada, unos clichés propios, me ha gustado mucho porque me ha llevado a reflexionar sobre el tema de enamorarse del monstruo y, como hay novelas, donde el autor retuerce la trama para buscarle justificaciones a actitudes controladoras y manipuladoras, algo que esta autora no busca. Ella no trata de excusar ese tipo de proceder a la hora de desarrollar su trama y por eso me ha gustado tanto su narración. Porque en realidad no hace falta disculpar ese enamoramiento ya que con la capacidad de manipulación del monstruo tenemos bastante y él mismo es capaz de exculpar toda la maldad que desarrolla ante los lectores.

Esto viene al caso porque hay novelas que, no entiendo el motivo, justifican las relaciones tóxicas con frases tan trilladas como que el “amor siempre triunfa“, “lo cambiaré con mi amor” o “es que me quiere tanto que me protege“. No, eso para empezar no es amor, es manipulación, un control asfixiante sobre la persona objeto de deseo del monstruo.

En el mundo hay dos tipos de personas, los jefes y la plantilla de personas que tiene a su cargo. Un jefe es alguien que tiene la capacidad de discernir las cualidades adecuadas de un trabajador para hacer más productivo el trabajo sin menoscabo del individuo. No lo calificaríamos de manipulación positiva, sino más bien de orientación positiva ya que en teoría se benefician ambas partes. Todos sabemos que en las relaciones humanas siempre hay una persona que tiene más capacidad organizativa o capacidad ejecutora, pero siempre centrándose en el bien de ambos, pero un bien que NO sea egoísta. En las cuestiones amorosas y de relaciones personales cuando una parte sale más beneficiada que otra y, es más, una sale beneficiada y la otra perjudicada, a costa de ejercer poder una sobre otra, recibe el nombre de manipulación y eso es tóxico. Una de las dos partes tiene como bandera su propia satisfacción personal.

En las novelas en las que las relaciones se ciñen a un individuo que doblega la voluntad de otro para beneficiarse y con eso se acaba perjudicando de forma física o psicológica al objeto de deseo, la relación es tóxica y si se disculpa alegando que es por amor y por proteger a la otra parte doblemente tóxica. Y de eso leo mucho en la literatura actual, cuando deberíamos de tener claro que líneas NO sobrepasar. Pero las sobrepasamos de largo y las disculpamos por AMOR. Y no señoras y señores, enamorarse del monstruo sea vampiro o sea humano es asumible, lo que no es asumible es fomentarlo y normalizarlo con la excusa de que el AMOR siempre triunfa.

Me gustan las novelas que pese a perpetuar algún tópico como el de enamorarse del monstruo, algo muy humano, no disculpa al malo e incluso el protagonista reconoce que lo está haciendo mal pero que es superior a sus fuerza, algo propio de la debilidad de la naturaleza humana. No nos engañemos, los personajes manipuladores nos fascinan y caemos fácilmente en sus redes. Pero ni pensemos que lo estamos haciendo bien ni discúlpenos al monstruo porque nos parezca guapo y fascinante. Es un ser egoísta y ególatra

Me llama mucho la atención que encontremos en pleno siglo XXI a lectoras en las redes sociales que piden novelas en las que los personajes les gustan que sean según sus palabras textuales: bien celosos. Entiendo que se puede pensar que como escritores no somos nadie para decidir lo que se debe de leer o escribir o, ¿sí debemos decidir desde nuestra parcela dentro de la sociedad? Porque si hemos luchado para crear una sociedad más justa, que sea solidaria, hablamos de la empatía, queremos que seamos más humanos con las personas de nuestro entorno, ¿cómo seguimos perpetuando actitudes que son propias del siglo pasado? Todavía hay personas que buscan en su vida real esos mismos prototipos de relaciones que ya deberían de estar erradicadas dentro de nuestra literatura. Y vuelvo a repetir, debería de estar erradicado no el enamorarse del monstruo, lo que se debería de evitar es la justificación de esas relaciones tóxicas. Escribamos una literatura con fundamento y no caigamos en los tópicos tóxicos en pleno siglo XXI que justifiquen y perpetúen el maltrato, alegando que es literatura de ficción.

Mi abuela siempre decía que somos lo que comemos, y miedo me da que a estas alturas de la vida seamos también lo que escribimos y lo que leemos. Y por eso evito a toda costa leer y perpetuar con mi escritura ese tipo de actitudes.