Opinión

Entrevistando a una lectora: @Pilasdelibros

Una de las mejores cosas que he vivido en este 2021 ha sido el contacto con lectores ya fueran en eventos en directo, tanto los que tuve en el mes de octubre en Valladolid, Zamora y León, como aquellos que se llevan realizando desde hace tiempo de forma virtual en las redes sociales. Y hoy precisamente quiero presentaros a una gran lectora que he conocido en las redes para que sepáis un poco más de ella y como se desarrolla su día a día detrás de su nombre de guerra: @Pilasdelibros.

Lo primero que llama mi atención es el perfil de nuestra protagonista de hoy. ¿Cómo surgió el nombre con el que se te conoce en las redes? Porque, normalmente, detrás de nuestros perfiles en las redes sociales siempre hay una historia que contar.

Anteriormente, por falta de espacio. Carecía de estantería suficiente para la cantidad de libros que tenía en aquel tiempo. Al principio quería ponerme Piladelibros, pero ya estaba cogido en Instagram. Y el nombre de piladasdelibros no me gustaba por lo que al final me quedé con el nombre con el que me conocéis a día de hoy.

Muchas veces damos por hecho que los grandes escritores de la actualidad, cuando eran pequeños, ya despuntaban en lengua y expresión escrita y que los lectores que hoy disfrutan mucho de los libros han sido ratones de biblioteca toda su vida. En tu caso, ¿siempre te ha gustado leer o es algo que ahora haces más a menudo gracias a los libros electrónicos?

No siempre. Para que veas las vueltas que da la vida, en mi época estudiantil no me gustaba nada leer, lo hacía por obligación. Hasta que en el 2013, tras leer un libro entero, acabé iniciándome en este gusto por la lectura. Desde ese día no paré de leer, pero esta vez porque me encantaba.

Sé que hay una gran variedad de géneros literarios, pero en lo que a ti respecta, ¿tienes alguno que te guste más leer? ¿Cuál es? ¿Qué género nunca te has leído y no tienes intención de leer?

Sí. El género que más me gusta es el romántico y el thriller, el que nunca he leído y no me llama la atención es la ciencia ficción.

Uno de los siguientes pasos a los que llegan, a veces, algunas lectoras es a compartir sus opiniones en las distintas redes sociales e incluso se llega a crear un perfil o lo que llamaríamos entre los escritores, un seudónimo desde el cual compartes lo que has sentido a la hora de finalizar un libro y así llegamos a la cuestión de, ¿qué te motivó a opinar sobre lo que lees y subirlo a las redes sociales?

Yo no conozco a gente de mi entorno que le guste la lectura como a mí, por lo tanto no tenía a nadie con quien hablar de libros. Y así un día, descubrí el mundo bookstagram por casualidad y me pareció un buen método para conocer a gente con esta misma afición.

Pero claro, el entrar en el mundo de los lectores, escritores y bookstagrammers supone hacerlo en un mundo complejo donde, es posible que, expresar tu opinión conlleve choques con otras personas que no opinan lo mismo que tú. ¿Qué es lo que más te gusta de tu contactos con otros lectores y escritores? ¿Qué es lo que menos te gusta de esa relación directa con lectores y escritores?

Lo que me más gusta es cuando hablo con los lectores, o el mismo autor, de ese libro de cuales han sido mis impresiones en privado: teorías, opiniones o en plan marujeo, mezclando la ficción con la realidad. Un ejemplo sería: “que fuerte lo que Fulanito ha hecho a Menganito”. Lo que menos me gusta es, quizá, cuando hay algo del libro que no te gusta desde un principio y lo comentas con un lector o el mismo autor. Hay unos que aceptan mi opinión con respeto y hay otros que intentan convencerme para que me guste. Si algo no me gusta, no me gusta.

El estar en relación directa con lectores y escritores supone que surjan historias dignas de contar, algo que me causa curiosidad y de ahí mi pregunta, ¿qué anécdota curiosa has vivido al relacionarte con los autores tan mano a mano?

Esta anécdota es un poco ridícula. Recién había acabado de leer un libro, con un final trágico de estos que hacen llorar con gimoteos, le mandé un audio a la autora felicitando por el libro. Con mis lloros se dio por enterada cómo me había dejado ese libro.

El mundo de las LC (Lecturas Conjuntas) es una versión muy parecida a los clubs de lectura virtuales y presenciales, ya que se comenta la novela leída en grupos de chat y hay un organizador que dirige la charla, aunque se tienda hacerlo en un ambiente distendido y como ha dicho anteriormente nuestra entrevistada, sacando de la chistera teorías sobre los siguientes pasos de los protagonistas o sobre su actitud durante el desarrollo de la historia. En tu caso, ¿cómo te animaste a organizar y/o participar en Lecturas Conjuntas?

Fue cuando participé en la primera. Me gustó la experiencia de comentar los hechos de los personajes como si fuera una película o estuviéramos hablando de personas de nuestro entorno que he seguido participando en esa dinámica.

Ya sea para leer solo por gusto o leer con la idea de subir tu opinión y compartirla en las redes sociales, ¿qué es lo que te guía para elegir un libro o descartarlo a la hora de su lectura?

A la hora de elegir un libro, cuando no conozco a la autora, sigo mis tres puntos:

1.- un género que me guste.

2.- la portada.

3.- la sinopsis.

Volviendo a la cuestión de la crítica constructiva y al tema de la dificultad de expresar una opinión con libertad, puesto que ya que he comprobado, en estas mismas redes, que a los escritores nos cuesta mucho aceptar nuestros propios errores, incluso por privado, ¿qué dificultad te supone comentar tu opinión sobre los libros que lees a la hora de publicarlo en las redes?

Mi dificultad es intentar expresar una opinión sin ofender al autor. Poniendo lo negativo, pero orientando mi crítica hacia “como me hubiese gustado a mí” verlo escrito. Todo con respeto y en forma de sugerencia para mejorar en un próximo libro.

Hay veces que esos casos son muy claros, y tengo algunos en mente en estos momentos, pero en tu vida como lectora, ¿has leído algún libro y has pensado que mejor no opinar sobre él? ¿Cuál ha sido el motivo si te ha pasado?

Sí. Fue un libro que encima lo había comprado en digital. Podía haberlo cogido en Unlimited y devolverlo. Lo hice sin pensar. No llegue hacer una reseña, porque como lo había comprado, no tenía la obligación de opinar. El motivo fue la trama. Veía causas muy machistas en la que la misma autora contaba la historia como que el hombre es el que manda por llevar los pantalones y que la mujer tenía que hacer lo que él quisiera, hasta incluso pedir permiso para ir a sitios.

De ese tipo de tramas me he encontrado muchas veces y trato de huir de ellas, pero sigamos con tan interesante entrevista.

Estos tiempos han sido difíciles para muchas personas, pero también es cierto que todas las personas no se ha enfrentado por igual a los retos que, tanto 2020 como 2021, nos han puesto sobre el tapete. Tras ponernos en situación, ¿cómo valoras tu experiencia en estos meses del 2020-21 en los que has opinado sobre los libros que has leído? ¿Qué ha sido lo que más te ha gustado? ¿Qué ha sido lo que menos?

Yo llegué a este mundo bookstagram en marzo 2021 y puedo decir que ha sido y es la mejor experiencia de mi vida. Lo que más me ha gustado, fue cuando una autora a la que admiro me preguntó ¿te gustaría organizarme una lectura conjunta?

¿What? ¿Yo? ¡Sabe que existo!

La que menos me ha gustado fue cuando un autor autopublicado me pidió que le hiciera una reseña de su libro, sin leerlo, con el fin de ganar una gran cantidad de opiniones. Me negué y pasé de leerlo.

What!!!!!

Ahora hablemos un poquito del futuro porque, aunque sé que hacer planes es un poco complejo, el ser humano necesita tener expectativas y motivos por los que seguir levantándose todas las mañanas. No solo vivimos para trabajar y ganar dinero para comer. Por lo tanto, ¿qué proyectos tienes cara a este 2022?

En este 2022, aparte de mis futuras iniciativas que aún están por organizarse en mi cuenta, puedo contar, sin hacer mucho spoiler, que tengo un proyecto con el “Sindicato de opinionistas” que muy pronto se estrenará y otro, del que aún no puedo decir nada, porque se están barajando las ideas.

Sé que te ofrecieron la opción de escribir un libro sobre tu experiencias como opinionistas y a mí me pareció una idea estupenda, con independencia de que en sus inicios surgiera como una broma el 28 de diciembre pasado. Si esa es la carta de la baraja que tienes entre manos, yo te animo a jugar la partida porque a juzgar por lo que cuentas en esta entrevista y lo que callas puede ser un libro muy interesante. También tengo la información de que sería un libro escrito a tres manos, algo complejo pero no imposible y que ya hemos visto en alguna que otra novela.

Pasando a una siguiente cuestión, y que está muy relacionado con el comentario que he hecho con anterioridad y es un tema que me interesa mucho sacar a colación, ¿cómo es tu día a día como lectora que opina sobre lo que lee en las redes? ¿Tienes horas determinadas para la lectura? ¿Apuntas lo que te interesa de lo que lees? ¿Esperas para acabar y rápidamente das tu opinión?¿Lo dejas reposar y cambias de libro?

Aparte de mi rutina personal, en mis ratos libres donde me pille suelo leer, redactar opiniones, preparar futuros post y pensar nuevas ideas. Suelo leer a ratos, pero mi hora fija es por las noches. Dentro de mis costumbres hago captura o foto con el móvil de lo que más me llame la atención de esa lectura. Siempre escribo la opinión según acabe de leer un libro. Tardo en publicarla, sí, pero las opiniones siempre son recientes tras finalizar el libro.

Llegando al final siempre hay algo que se me pueda haber quedado en el tintero, por eso te doy la oportunidad de si hay alguna pregunta que no te he hecho o comentario que te gustaría añadir y que pienses que pueda venir bien para completar esta entrevista, lo añadas ahora si te apetece.

Puede que no sea importante, pero quiero hacérmela 👉 : en las colaboraciones con autores: ¿Eres de las que pides colaboración a un autor o prefieres esperar a que te la pidan?

Solamente las hago con autores que me pidan colaboración. No me gusta pedirlas con el fin de tener libros gratis para luego venderlos por wallapop o regalarlo en cumpleaños, algo que he visto en las redes.

Pues hasta aquí ha llegado hoy mi entrevista a la compañera lectora @Pilasdelibros que ha expresado con libertad lo que pensaba y que yo solo me he limitado a dejar este pequeño hueco en mi blog para que me cuente sus experiencias. Os recomiendo que sigáis en Instagram donde podréis ver de cerca su labor e imagino que os irán llegando noticias de sus nuevos proyectos. La semana que viene otra nueva lectora, si se anima, pasará a formar parte de esta tanda de entrevistas en mi blog.

Opinión

¿Qué busco como lector?

Uno de los refranes favoritos de mi abuela era el de: habiendo días enteros, no hay porqué coger medios. Yo eso lo aplico a la lectura viniendo a decir que habiendo buenos autores, para qué coger mediocres. Aunque el concepto de mediocridad, en un mundo actual donde se pone como valor en alza el “yo me lo guiso, yo me lo como”, es complejo de definir. Intentaré explicar a lo largo de esta entrada un poco mis experiencias este año pasado con este asunto de lo anodino que está muy enraizado en la sociedad actual y donde la búsqueda de la excelencia parece que pierde puntos en un mundo donde lo inmediato y el usar y tirar todavía es un valor que pesa mucho en nuestro día a día pese a las campañas de reciclado.

Juan Gómez Jurado tiene una frase que me encanta y que nos dice lo siguiente: cuando estés tan lleno de literatura de la buena que reboses, ponte a escribir la tuya. Unas palabras que aplico a mi vida diaria como autora. Además, a esas palabras, añadiría el que también reboses de experiencias vitales. Esta breve reflexión también es achacable a un buen lector y así de primeras puede que no entendáis a que me refiero, pero es algo que trataré de haceros comprender porque es muy sencillo poniendo algunos ejemplos que me han llegado a lo largo de este año.

Para que un lector distinga si un libro es bueno, o no, previamente tiene que haber leído mucho y con unas miras muy amplias de géneros y autores a lo largo de la historia de la literatura y/o haber visto mucho mundo. Porque si no se conoce, no se sabe y no se puede comparar sin tener ningún elemento para hacerlo, con lo que nos meten gato por liebre con mucha facilidad. Eso es un hecho que es aplicable tanto a autores como a lectores porque para hablar de calidad literaria hay que conocer, como cualquier otro producto, lo que hay publicado en el mercado y no hablamos de gustos, algo en lo que siempre incido, sino que hablamos de técnica. Un libro puede no gustarnos pero estar perfecto en sintaxis y ortografía, corrección y maquetación, tener una trama bien hilada y carecer de anacronismos de espacio y tiempo. Ahora en una persona con un nivel cultural medio, que se dé el hecho contrario ya me parece más complicado. Imaginaros que os ponen unos estupendos productos de calidad por delante de carne, pescado, verdura, pero están crudos. Aunque sean de una calidad excelente dudo que sea de vuestro agrado. Y eso pasa con algunas de las novelas que he leído a lo largo del año, les falta punto de cocción.

Hay veces que otros lectores me cuestionan que como es posible que haya a quién les parecen maravillosos ciertos libros que no cumplen con unos estándares medios de calidad, que he nombrado un poco más arriba, y siempre les digo que  hay dos opciones:

  1. Que su nivel de lectura sea tan bajo que no identifiquen la calidad, porque la desconocen, ya que se han movido en unos círculos muy limitados de publicaciones y no pueden comparar.
  2. Que desconocen el cuento de “El traje del rey”. Una estupenda  historia donde un niño se atrevió a decir en voz alta lo que muchos veían pero no se atrevían a comentar: el rey va desnudo. Pues es este caso ocurre lo mismo, hay muy baja calidad literaria, pero nadie se atreve a decirlo y se va acumulando y ahogando a los que de verdad son libros de calidad.

Y ojo, no estamos hablando de una falta de ortografía puntual si no de páginas llenas de ellas y de problemas de sintaxis que cualquier persona con un poco de nivel cultural debería de identificar porque, ya en España, ser analfabeto funcional con 30 años es casi un insulto, teniendo como tenemos redes e internet al alcance de todos en nuestros móviles y siendo la enseñanza básica gratuita.

Un lector medio, no tiene por qué saber que en el siglo XIV no existía el empoderamiento femenino y una mujer jamás discutiría abiertamente con sus padres sobre la conveniencia de casarse o no con el hombre elegido por su familia, pero ese lector sí debe de ser capaz de identificar errores como:

“visitamos muchas cosas como la Pizza San Marcos” “se vuelve erradica” “dice hiendo hacia las escaleras” “imaginaos insinuó la idea pagar a medias”

Todo esto se solucionaría con una persona que fuera una buena correctora o alguien que le aconsejara al autor que profundizara más en sintaxis y ortografía además de utilizar un corrector básico y que todos juntos conseguirían dejar el texto de la siguiente forma:

“Visitamos muchos lugares como la Piazza de San Marcos” “se vuelve errática” “dice, yendo hacia las escaleras” “imaginaos que insinuó la idea de pagar a medias”

Un lector tendría que saber distinguir entre un libro bien escrito y con calidad de otro que no lo es y, no creo, que habiendo tan buenos escritores a la gente que le gusta la lectura le apasione adquirir productos que carecen de calidad. En mi caso, con el poco tiempo que tengo y la cantidad de cosas que me quedan por conocer, nunca volvería a visitar un lugar donde la calidad no fuera buena y lo mismo me ocurre con autores que no cuidan de sus libros, que tampoco los volveré a leer, porque lo que da la sensación es que les importan poco los lectores. Aunque también he llegado a pensar que sus lectores no son capaces de identificar esos errores como tales porque su nivel es muy bajo o que nadie tiene el valor de ponerle el cascabel al gato y decir abiertamente a esa tipo de autor que o se gasta el dinero en condiciones en correcciones de calidad o que el que se ha gastado ha sido una estafa. Claro que también hay mucho sordo que  no quiere oír algo que repercute de forma negativa en el mercado literario, porque tropezamos con gente que no evoluciona y saca libros a medio cocer. Que no os estoy hablando del primer libro, sino ya de una amplia lista de publicaciones en su haber.

Otro detalle importante para un lector es que sepa identificar que lo que hoy en día se denomina un libro de lectura ágil o rápida, puede ser en realidad un libro simple, sin fondo y una forma esbozada como un boceto al que incluso, no lo podríamos llamar ni borrador. Eso se identificaría muy bien con el siguiente ejemplo, ya que no es lo mismo decir:

“Cuando Pedro murió, me sentía miserable”.

O escribir lo siguiente:

“Aunque viva mil años nunca olvidaré lo completamente sola que me sentí tras la muerte de Pedro. Aunque los meses fueron pasando, no era capaz de apartarlo de mi mente: todas las cosas me recordaban a él. Creí que nunca lo superaría.”

Puede parecer lo mismo, pero eso es lo que diferencia a un buen escritor de uno que se limita a narrar hechos y situaciones. Y a su vez eso es lo que ayudará a distinguir a un lector si el libro que tiene entre manos es bueno o una mera columna casi periodística o el boceto sin apenas trabajado en profundidad que he mencionado con anterioridad. Obviamente un libro puede ser sencillo y estar bien escrito pero en este caso me refiero a aquel tipo de narración al que se le suma esta simpleza narrativa, con los errores gramaticales y ortográficos anteriormente citados, y que es ahí cuando comienza a gestarse la catástrofe sino se toman medidas.

Como lectora cuando me encuentro este tipo de publicaciones, suelo tomar algunas decisiones. Si son errores leves pues me leo otra novela del autor porque nadie nace sabiendo y, precisamente, en esa primera novela es dónde se cometen más fallos por ser noveles, por lo tanto le doy una segunda oportunidad. Pero si el autor no muestra signos de mejorar no le doy una tercera, porque el mercado es muy amplio y aunque lo conozca tampoco pienso ponerle el cascabel al gato porque si sus propios lectores beta o su corrector no ha sido capaz de avisar de los errores o incluso si se lo han comentado, no ha querido cambiarlo, ¿para que gastar mi tiempo y mi humor en hacérselo ver? Entonces diréis, ¿y está entrada para que nos sirve? Pues tal vez para evitar que paséis malos ratos, perdáis vuestro tiempo, si de verdad os interesa una literatura de calidad, y sepáis separar la paja del grano. Que todo junto creo que no es poco.

mis lecturas

Los aires difíciles (mi humilde homenaje a una grande, Almudena)

Soy autora pero ante todo soy lectora. No tengo un gusto definido sino que más bien sé lo que no me gusta leer y a partir de ahí suelo disfrutar con lecturas de géneros muy variados. Aunque sí tengo una costumbre que llevo a rajatabla desde que me inicié en el mundo de la publicación: siempre leo de un autor mínimo dos novelas. Y os preguntaréis el motivo de esa decisión que, además, redondeo con la costumbre de leerme una de sus primeras novelas y alguna de las últimas.

La explicación es sencilla: no tengo mucho tiempo como para perderlo, leyendo libros que no valgan la pena, y debo de equilibrarlo entre mi tiempo de lectora, el de autora y mi vida cotidiana y, muchos de los que ahora me estáis leyendo sabéis, que eso es como mantener en equilibrio los platos chinos giratorios.

Hay tantos autores que es difícil elegir entre unos u otros y, casualmente, uno de los últimos que he leído ha sido a Almudena Grandes. Empecé según mi costumbre buscando una de sus primeras novelas Los aires difíciles (2002) y, para cerrar el círculo, elegí otra de las últimas Los pacientes del doctor García (2017). Dos trabajos que, según lo que aprecié por la sinopsis, se encontraban muy alejadas en temática la una de la otra y, debido a eso, podía hacer una comparativa de la pluma de la autora y su evolución a través del tiempo. Porque leer a autores consagrados nos enseña a crear, nos ayuda a mejorar, nos hace crecer como autores y clarifica las ideas a la hora de estructurar tramas, personajes y escenario. A fin de cuentas, todo aquello que conlleva el escribir una novela de calidad.

Curiosamente, esta novela entró en mi vida al estar corrigiendo, en una segunda vuelta uno de mis últimos proyectos, el cual no he publicado todavía y que le queda un tiempo de maduración. Me llamó la atención el título y, sobre todo, la sinopsis porque se desarrollaba, la parte central de la trama, en las costas gaditanas influenciadas por dos fuertes vientos, el Levante y el Poniente, que han afectad siempre al raciocinio de los habitantes de la zona, algo dicho incluso por especialistas de la medicina. Como a mí me gusta que mis personajes los sienta y viva el lector como personas reales, que nos los podríamos encontrar en nuestro día a día, los suelo crear con gustos, manías, aprensiones y miedos exactamente igual que poseemos las personas de carne y hueso y así les doy credibilidad. Y mi personaje precisamente tenía que tomar una decisión muy difícil y durante un viaje a Suiza, donde tendrá un encuentro que será un punto de inflexión en su vida, decide comprar un libro en la librería de aeropuerto para hacer la espera más corta. Pero yo no le había puesto título a la novela que escogería, Manuel, mi protagonista. Unos días antes me llamó la atención en una librería el título que os he nombrado de Almudena de Los aires difíciles y pensé, sin haberlo leído, que mi personaje podría escogerlo por el mismo motivo por el que me había llamado la atención a mí, por que en la vida a veces somos movidos por el viento en nuestras decisiones y aunque debemos de luchar acabamos dejándonos llevar por esos aires. Y así lo incluí en mi próxima novela como el libro que Manuel se llevará a Suiza y será una novela que aparecerá, entre las manos de él, en esos días en este país helvético varias veces tratando de avanzar en su lectura, pero que se verá dificultado por esos aires que lo están revolviendo por dentro y ahogando por fuera. Esos mismos aires que arrastran a los protagonistas de la novela de Almudena, Sara y Juan, y al resto de secundarios que se mueven alrededor de ellos y que, como el viento, acaban llevando la vida de todos de un lado para otro.

Sara y Juan llevarán vidas paralelas e incluso divergentes y sino hubiera sido por una de esas casualidades de la vida, que les hace afincarse, tal vez por el mismo motivo, un cambio de aires, en un pueblo en la provincia de Cádiz, nunca hubieran coincidido. No es una historia exclusivamente de amor, si no también de dificultades superadas a través del dolor que, al final, engrandece a muchas personas. Aunque lamentablemente muchos nos crecemos ante las dificultades y salimos victoriosos seguimos llevando encima heridas de batallas que cicatrizaran o, incluso, algunas pese al paso del tiempo supurarán, recordándonos que ni los de antes ni los de ahora tiene porqué ser tiempos mejores. Solo tiempos que hay que vivir.

Almudena no había sido nunca una extraña para mí, ya tenía conciencia de ella desde que ganó el premio de novela erótica La Sonrisa Vertical, dónde se dio a conocer en el año 1989 con ‘Las edades de Lulú’, en la editorial Tusquets, y que consiguió el aplauso unánime de crítica y público. Y que por cierto, tengo en mi lista de lecturas pendientes, porque no he dicho que si el autor o autora del que leo dos novelas me acaban gustando, suelo acabar leyendo, poco a poco, el resto de su bibliografía y a la inversa, del que no me gustan dos novelas, no suelo perder el tiempo leyéndolo. No suelo dar tres oportunidades por lo dicho con anterioridad, la vida es breve y hay que gestionarla muy bien. Y como digo siempre, cuando hablo de gustar me refiero a la técnica con la que ha trabajado el autor y de la que ya he hablado en otras entrada, no a la temática de la trama.

Pero volviendo a Almudena y, en este caso, a su pluma, puedo decir que es una autora a la que hay que paladear poco a poco o, por lo menos, así me está pasando con esta historia que me traigo entre manos. Me está gustando leerla con calma, no dejándome arrastrar por ese viento de Levante o el de Poniente, tan presente en la vida de los protagonistas. Dos personas, Sara y Juan, a los que va perfilando mostrándonos lo complicado de sus vidas y todo lo que no han dejado atrás y siguen arrastrando de una forma pausada y compleja. Tanto los personajes como la descripción del lugar, donde se desarrolla la acción, tienen tal fuerza y carisma que despiertan todo el interés del lector pero un interés que se debe de beber en pequeños sorbos. Esta no es una novela para leerla a grandes tragos como si estuviéramos sedientos.

A la autora no le hizo falta grandes gestas ni terribles sucesos para mantener la atención del lector, le bastó con seguir las vivencias de las sagas familiares y los temas que saca a la luz: los nuevos tipos de familia, las barreras entre clases sociales, los problemas de convivir con la enfermedad, la moral imperante en cuestiones de sexo y rol de hombre y mujeres. Es cierto que a veces ella podría resumir en menos palabras los sentimientos de los actores de la historia pero creo que esa es la grandeza de Almudena. Una pluma ágil que va a la par con los pensamientos de Sara y de Juan y que nos plasma realidad de los sentimientos humano que, a todos, en momentos difíciles o en los que hay que tomar decisiones extremas, se nos acumulan en la mente, enredándose y saliendo a trompicones, llegando, incluso, a crearnos dificultades a la hora de verbalizar todo lo que se acumula en nuestro pensamiento y de ahí sale esa frase de «no tengo palabras», algo que a Almudena no le pasaba, ella siempre tenía palabras para todo.

Y con esas humildes letras va mi homenaje y mi recomendación para que os leáis a esta gran autora, fallecida en un año que hemos vivido la pérdida de otros grandes de las letras y a muchas otras personas a las que guardaremos en nuestra memoria.

Opinión

¿Por qué regalar libros esta Navidad?

Seguro que piensas que me estoy adelantando mucho en el tiempo, pero eso no es cierto y lo sabes. Ya han dado el pistoletazo de salida para las compras de Navidades y evitando los alarmismos que se están dando este año, sería bueno que empezáramos a pensar qué vamos a regalar o qué nos vamos a comprar y una de las cosas, que siempre he recomendado, son los libros.

En estas fechas me gusta nombrar a Islandia, que es uno de esos lugares donde el 24 de diciembre se vive de una forma única e incluso hasta mágica, pues la tradición es: regalar y recibir libros. Y no sólo eso, también  pasar leyendo toda la noche, y mi imaginación vuela viéndome envuelta en una manta con una taza de humeante de alguna bebida o una copa de vino.  ¡El paraíso!

Ahora, como son un pueblo previsor, meses antes de la Navidad, las editoriales y librerías preparan eventos y actividades, donde podemos encontrar presentaciones de libros, encuentros, publicación de novedades, así como ofertas y descuentos, entre algunas de las muchas cosas que los islandeses pueden disfrutar.  A todo esto se le conoce como jólabókaflóð,  que  en español quiere decir: “inundación de libros antes de Navidad”.

A la tradición se une el Bókatíðindi, una especie de catálogo que las personas reciben durante el mes de noviembre en sus casas (yo me imagino algo así tan maravilloso como el catálogo sueco de IKEA). En éste se incluyen los libros publicados del año y las editoriales que se encargan de distribuirlos.  El catálogo es fundamental, pues es así como los islandeses pueden preparar sus regalos.

Con esta iniciativa mi lista de regalos navideños estaría solucionada y no porque ahora sea escritora, esto es algo que siempre me ha gustado regalar y que me regalen. Por eso hoy, además, os desarrollo una lista de motivos por si todavía os quedan dudas sobre que regalar en las próximas fiestas.

«Los libros son fantásticos regalos porque tienen mundos enteros dentro de ellos. Y es mucho más barato comprar a alguien un libro que comprarle el mundo entero» Neil Gaiman.

Neil Richard Gaiman (Portchester, 10 de noviembre de 1960) es un autor de historietas y escritor inglés. Cultiva el género fantástico.
  • 1. Podemos elegir varios formatos:

Aquí empieza un camino difícil porque no solo hay muchos soportes sino que, junto a esto, también encontramos una gran cantidad de género y subgéneros, que no ayudan precisamente a elegir. Para eso existe la opción de usar las redes sociales, donde hay lectores que recomiendan libros o, si tenemos un poco más de tiempo, no hay nada como acercarse a nuestra librería de referencia. Pero lo principal es conocer bien a nuestro lector, porque eso nos facilitará la tarea de asignarle un género determinado, acotando con ello la búsqueda. Ahora, si acertamos, habremos conseguido conformar un interesante triangulo compuesto de: comprador, lector y autor.

  • 2. Hay libros para todos:

Si conoces bien a la persona a la que le vas a hacer el regalo ten en cuenta que solo es cuestión de paciencia porque hay libros para todos los gustos, géneros y edades. Una de las cosas que más me gusta es entrar en una librería a elegir libros. Como ya he comentado en otra entrada, me suele dar una especie de vértigo y me los llevaría todos. Al final voy ojeando y, si no tengo una idea previa, poco a poco voy encajando a cada libro con su lector, algo que me produce mucha satisfacción.

  • 3. No es un regalo que se considere caro:

Tal como está la vida hoy en día por 100 euros puedes tener regalos para 5 personas, teniendo en cuenta una media de 20 euros por libro, si es en papel, e incluso menos si es digital o podemos incluso considerar la opción de los libros de segunda mano. Ya he visitado en mis viajes alguna que otra librería de esas características y he encontrado maravillas que dan pie a regalos muy personales y particular porque, para mí, el regalar un libro es algo tan íntimo como regalar un perfume. Si se hace bien indica que conoces perfectamente a la persona que recibirá ese libro.

  • 4. No tienen pilas:

Este año que está la gente tan acojonada con el tema de que van a faltar regalos electrónicos aquí les aporto la solución: regala un libro que es de uso inmediato y no tiene pilas ni hay que cargarlo y dudo que haya problema de existencias.

  • 5. No caduca, no pasa de moda, no se estropea:

Un libro tiene una vida muy larga porque no se deteriora si se tienen unos mínimos cuidados, se puede releer, prestar e incluso vender de nuevo de segunda mano por si por casualidad no nos gusta o no tenemos espacio y queremos dejar sitio para otros. Además, hoy en día como cualquier otro regalo, en caso de estar repetido o tener la mala suerte de que no hayan acertado, se puede cambiar en la librería de turno por otro. Aunque la gente en España suele cambiar los regalos de Navidad también somos de a caballo regalado no le mires el bocado.

  • 6. No hay un momento determinado de usarlo:

Puede ir con nosotros a muchos sitios y si es digital podemos leer en cualquier momento del día y en cualquier lugar. Muchas veces esos pesados momentos de colas, esperas o ratos muertos, son perfectos para leer un libro. Y todavía se puede ver a personas cargando con sus libros de papel y abrirlos en esas circunstancias en los que hay un poco de tiempo que rellenar.

  • 7. Leer aporta grandes beneficios por lo tanto, ¡sumemos lectores!:

Dice el refrán que de lo que se siembra, se cosecha, por lo tanto sembremos lectores. Esto da lugar a muchas ventajas que añadiríamos como: ayudar a la compresión de textos, mejorar la gramática, el vocabulario y la escritura, ayudar a aumentar la curiosidad y conocimiento sobre determinados temas, estimular el razonamiento y la capacidad memorística, aumentar la capacidad del pensamiento crítico y la confianza a la hora de hablar. Y a esto sumemos el tema de la Biblioterapia de lo que ya hablé en una entrada anterior.

El artículo origina se encuentra en Amazon en la revista «Puntos y comas»
  • 8. Los libros entretienen pero también enseñan:

Los libros nos sirven para evadirnos y viajar a través de sus palabras por un mundos conocidos o desconocidos, pero también nos sirven para aprender. Es extraño que hasta del libro que parezca más sencillo, y con un fin tal vez meramente entretenido, no saquemos alguna enseñanza o aprendamos algo que era totalmente desconocido para nosotros. O incluso, yendo un paso más allá, no nos sirva de hilo conductor para averiguar algo que ha llamado a nuestra curiosidad.

  • 9. Los libros son viajeros:

Los podemos prestar pero también podemos usarlos para dinámicas de libros viajeros tras haberlos leído y hacer que otras personas tengan la oportunidad de de disfrutar de sus páginas. Ahora si somos de prestar, y queremos que nos lo devuelvan, es conveniente llevar una lista y usar un exlibris e incluso con amenaza de excomunión. Esta imagen la vi por primera vez en el despacho de un profesor universitario y luego la he ido encontrando en otros muchos lugares relacionados con el préstamo de libros.

mayo | 2020 | Las horas lentas

También el exlibris puede ser un gran regalo para un amante de libros, aquí os pongo una página por si estáis interesados en el tema, así podéis tirar del hilo y localizar uno para vosotros o de regalo.

https://www.julianmarquina.es/sitios-web-donde-comprar-exlibris-personalizados/

  • 10. De lo que se come se cría:

Siguiendo esta máxima hay muchas posibilidades de que si regaláis libros se entienda que os encantan, y por eso mismo os regalen a vosotros aquellos que también queréis que os regalen. Sino siempre queda la socorrida carta para Papa Nöel o de los Reyes Magos, e incluso para ambos.

Creo que con estos puntos queda claro que si este año no regaláis libros es porque no queréis. Además a partir del 1 de Diciembre muchos compañeros escritores vamos a organizar una promoción donde se regalarán libros digitales gracias a un sorteo. Si tenéis curiosidad sobre lo que vamos a hacer, no dejéis de seguirme en mi redes.

https://www.instagram.com/gabytaylor.escritora/

artículo

Educar en valores con la lectura crítica.

El origen de los clubs de Lectura lo podemos enmarcar en la época victoriana y han perdurado en su capacidad para favorecer el gusto por la lectura a lo largo del tiempo, mejorando la competencia literaria y desarrollando el hábito por la lectura. En España surgen para los lectores adultos en los años 80 del siglo pasado . Fue tal su éxito que el marco de desarrollo se amplió a otros colectivos: escuelas de adultos, centros penitenciarios, asociaciones, empresas privadas e incluso como ya he mencionado, en otro momento, con el matiz de la cura por medio de la palabra o Biblioterapia.

En un primer momento el bibliotecario o responsable del club proponía la lectura del libro aunque en clubs veteranos, se tiende a que sean los propios lectores quienes, de forma consensuada, eligen el libro a trabajar. En este punto hago la reflexión de que si no tienen en cambio experiencia y queremos utilizar el club como una plataforma para educar en valores, lo ideal es dejarse guiar por el responsable que organiza esta dinámica.

Esta entrada vienen a colación sobre la necesidad de integrar en los clubs de lectura a miembros de las familias, sobre todo en las etapas de la adolescencia. Sobre todo si quieres educar en valores ya que nos estamos acostumbrando a pensar que si mi hijo no juega con video juegos y no ve mucho la tele, pero lee, ya lo tenemos todo solucionado, algo que está muy alejado de la realidad porque, ¿sabemos en realidad que leen nuestros hijos? Y, sobre todo, ¿cómo lo asimilan?

La finalidad de la lectura y de los clubs es:

  • Lingüística: Mejorar la competencia lectora
  • Literaria: Potenciar la relación individuo-libro
  • Educativa: Desarrollar el gusto por la lectura
  • Cívica y social: Educar en valores

Estamos en un periodo histórico donde personalmente incidiría en esta última finalidad desde los comienzos del aprendizaje como individuos lectores, ya que hay investigaciones que destacan que para la educación en valores, un pilar fundamental son los clubs de lectura guiados, que den lugar a debates enriquecedores. Porque hay que tener en cuenta, como base para realizar esta actividad, que hay que considerar que no estamos en posesión de valores absolutos ya que vivimos en un mundo globalizado. Lo que en Europa puede ser o no ser un valor, en otras culturas lo es y está muy arraigado y hay que tenerlo en cuenta a la hora de orientar esa actividad. Hay colectivos, y en otros países, donde el valor de la familia numerosa, por circunstancias, está mucho más arraigado que en España y no podemos analizarlo con los ojos con lo que lo analizaríamos basándonos solo en nuestra experiencia cultural y como este ejemplo hay otros muchos que seguramente se nos vendrán a la cabeza al leer estas líneas.

Hay que promover un modelo de valores elaborado a partir de ser conscientes a la hora de destacar unos sobre otros. Todo ello apoyado en una reflexión con un análisis crítico, discusión y el intercambio de ideas. Ya que aunque todos los valores sean buenos no todos pueden ser colocados en el mismo nivel. Suelo poner ejemplo de cuando hacemos una llamada de atención a nuestros hijos, ante malas actitudes, no podemos hacerlo igual a una actitud como la de saltar en un sofá como a la de cruzar la carretera corriendo sin mirar por un paso de peatones, ya que hay que saber ponderar para que la enseñanza sea efectiva.

Por medio de este modelo lo que se pretende es el desarrollo de:

  • Autoconocimiento
  • Autonomía
  • Autorregulación
  • Empatía
  • Perspectiva social
  • Razonamiento moral
  • Capacidad de diálogo
  • Capacidad para transformar al entorno
  • Comprensión crítica
  • Habilidades social y para la convivencia

Todo para lograr alcanzar la autonomía de la conciencia como producto de unas relaciones basadas en la igualdad y el diálogo.

Un club de lectura es un marco excepcional para favorecer esa educación en valores que muestran las obras, todo ello gracias a la interpretación que dan todos los componentes del club y en el caso de ser adolescentes o niños, también por la interpretación enriquecedora por su experiencia que den los adultos que deberían de participar, como unos miembros habituales, en estas dinámicas

Hoy en día está aceptado que no hay temas tabús ni que deban ser censurados, si son tratados adecuadamente. Hay suficientes diversidad literaria para abarcar temáticas y problemáticas variadas:

  • Libros clásicos
  • Libros con función moralizante
  • El resto de los libros

Todos ellos llevan al lector, si está preparado, para emitir juicios críticos. Cuando se hacen estas dinámicas lo interesante es identificar el problema a tratar para elegir el libro con la temática adecuada. Se han realizado estudios, destacando para este artículo, uno que se organizó con un club de lectura para familias de un centro escolar donde se implicaron profesores, alumnos y padres. La metodología usada fueron una tanda de reunión para cada libro que constaba de una presentación y el resto del tiempo se abrió una ronda de intervenciones donde se opinaba de la lectura con razones y argumentos, otra donde se habló de los momentos destacados y luego otra en la que se establecieron relaciones y paralelismos entre el libro y la vida cotidiana. A nuestros hijos debemos acompañarlos en todas las etapas de la vida para un continuo aprendizaje, no solo de habilidades sociales, responsabilidad civil, autonomía física y psíquica, etc, si no también a ser seres críticos de su entorno basados en argumentos bien estructurados. .

Una vez que tengamos lectores críticos que sepan discernir la paja del grano y tengan suficiente madurez comprensiva, no habrá ningún tema que no pueda ser leído y valorado por los lectores. A partir de ahí, , no deberemos de tener miedo a qué tipo de lectura se enfrenten nuestros hijos adolescentes. Lo que no podemos hacer es darles un libro o la opción de leer y dejarlos a su libre albedrío pensando que al leer están a salvo de todos los males del mundo exterior. No hay nada más peligroso que una idea errónea, implantada en el cerebro de un ser humano y que al final pueda quedar enquistada y blindada, con lo que se enroca y es imposible que sea rebatida, pese a que se use la artillería pesada de unas buenas argumentaciones.

«La idea es fomentar lecturas críticas y no solo lectores alfabetizados. Esta distinción es de gran importancia: una cosa es educar en la escuela para alfabetizar y otra orientar desde la escuela y apoyados desde las cosas para saber leer críticamente los textos de la cultura. Desafortunadamente la escuela, con la excepción de las escuelas innovadoras, se tiende a la alfabetización»