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Una nueva sociedad literaria

Cuando leas estas lineas lo más seguro es que ya tenga entre mis manos el carnet que me acredita como miembro de una nueva sociedad literaria nacida en Jerez de la Frontera. Lo primero que me gustaría es explicarte la diferencia que hay entre una sociedad literaria y un club de lectura, que si bien a grandes rasgos tienen puntos en común, también hay muchas cosas que los diferencian.

Desde mi conocimiento, un club de lectura se enfoca más a la discusión y análisis de un libro específico leído por todos sus miembros y que puede variar de género según los gustos de los lectores o las sugerencias de quién coordina el club. La sociedad literaria suele girar más entorno a un personaje, protagonista de varias novelas, o a un autor determinado, así como hacerlo del periodo histórico en el que se enmarca la obra, y apoyarse incluso por filmografía, si es posible, u otros recursos que enriquezcan el fin por el que se ha constituido la sociedad. Se suelen fomentar las actividades paralelas, como pueden ser charlas de especialistas en el tema, visitas a los lugares en los que se recrea la acción de las obras, reuniones con los socios vestidos según la época, obras teatrales, etc. Todo abierto a la imaginación y sugerencias del los miembros en algunos casos.

Sociedad literaria Sherlock Holmes

Ni que decir tiene que con ese título ya te habrás imaginado cuál va a ser el centro de atención en esta sociedad. Aquí a diferencia del club Diógenes, vamos a hablar mucho, sobre todo de novelas

¿Cómo nace esta idea? En realidad en España ya lleva años funcionando este tipo de reuniones, destacando el Círculo Holmes en Barcelona, una asociación con más de 25 años de existencia dedicada al intercambio y la relación entre aficionados y coleccionistas de todo lo relacionado con Sherlock Holmes. De hecho, en esta ciudad se encuentra la Biblioteca Pública Arús, que se integró en el 2011 gracias a la donación de Joan Proubasta. La biblioteca cuenta con la colección más grande de España y una de las más importantes a nivel mundial dedicada a Sherlock Holmes, con sus más de 12.000 piezas, incluyendo novelas en diversos idiomas, obras inspiradas en el canon y elementos relacionados con el espiritismo y la criminología. Con esta breve pincelada te animo, si te gusta el tema y vas a Barcelona, a que no te pierdas la oportunidad de conocer más de la obra de sir Arthur Conan Doyle en la figura de su detective, del que por cierto acabó hasta la coronilla. Lo cuento como inciso para quién sea nóvel en el conocimiento del autor y de Holmes. Aquí sí que un personaje se comió enterito al autor.

Vamos a centrarnos un poco más en lo que nos trae entre manos hoy. ¿Cuáles son las propuestas que plantea esta sociedad? Te copio literalmente lo que en su página web, que te recomiendo que consultes, pone sobre el tema:

Nuestro propósito es doble:

La Sociedad organiza encuentros de lectura, conferencias, rutas literarias, representaciones y una revista inspirada en el mítico The Strand Magazine.

  • Celebrar y difundir la literatura victoriana, en especial la figura del célebre detective de Baker Street.
  • Fomentar la vida cultural en nuestra ciudad y provincia, con actividades que unan historia, arte y literatura.

Se podrá participar siendo o no socio, eso se deja al libre albedrío y disponibilidad de cada uno, pero por si te queda alguna duda yo ya he solicitado —simbólicamente— mi silla como socia.

Hace mucho tiempo que conozco las novelas de Sherlock ya que fue mi siguiente detective, tras Miss Marple y Hércules Poirot. En mi adolescencia conviví con una colección de tres volúmenes que compró mi padre de la editorial Orbis (1987). Lamentablemente no pude traérmelos a mi biblioteca cuando se desmanteló la casa de mis padres años atrás, pero no es un autor del que no se reediten sus obras en diferentes formatos temporada tras temporada. Tal vez ese sea el problema, que tal como está el mercado de libros no sabe uno que edición escoger.

Mi recomendación literaria de hoy

Para empezar, deberás atenerte al Canon Holmesiano, que sería la forma leer de modo ordenado las aventuras del detective y que estas sean las obras escritas por Conan Doyle y no las que surgieron después, inspiradas por nuestro protagonista, de la pluma de otros autores. En ese enlace puedes ver cómo va la secuencia. Es una sugerencia, por supuesto, pero, al César lo del César, ya que estamos aquí no nos vamos a hacer un George Lucas y empezar la trilogía por en medio. Aunque para gustos los colores.

Por supuesto, como he comentado al inicio, recomiendo elegir una buena edición, ya que ir para nada es una tontería y más con lo caros que están los libros. Las hay de bonitas tapas duras con sus detalles doraditos e ilustraciones propias de la época, pero lo mismo la traducción deja mucho que desear, porque ya sabeis que el ojo del amo engorda al caballo y las editoriales ultimamente son mucho de brilli brilli, pero de poca calidad en el interior. ¿Cómo he gestionado este asunto? Pues he tratado de buscar unas obras completas que tengan una buena crítica por parte de profesionales del gremio o estudiosos del autor y su obra y todas las indicaciones me han llevado a la publicada por Cátedra en 2003.

La obra más recomendada es Todo Sherlock Holmes, a cargo de Jesús Urceloy. En ella se reúne el canon completo en un solo tomo, ofreciendo un orden cronológico de los casos con notas editoriales detalladas y extensos anexos sobre el personaje y sus historias. Aunque la edición puede asustar por su voluminosidad —1661 páginas en un solo volumen—, es considerada la opción definitiva para fans que buscan una colección completa y elegante. 

La edición es interesante por varios motivos. El primero, evidentemente, por el precio: más de 1.600 páginas en tapa dura y papel biblia a 35 euros, aunque yo he tenido la suerte de que mi hermana me la ha regalado siguiendo mi costumbre de buscar primero en libros de segunda mano, con lo que el precio ha sido menos de la mitad. El segundo, por la oportunidad, por fin, de asistir a la carrera de detective de Sherlock Holmes desde su inicio hasta su final y poder seguirla secuencialmente, sin molestos saltos adelante y atrás en el tiempo, algo que ocurre si no tenemos claro ese orden y acabamos leyéndolo todo suelto. Con el agravante de que no todos los relatos están traducidos bien ni al completo, el desembolso económico o los paseos a la biblioteca dónde posiblemente no esté la obra al completo. Aunque puedo decir que en el catálogo de la Biblioteca Municipal «Rafael Esteban Poullet»,de El Puerto de Santa María, puedes encontrarla.

Además, la edición es interesante por otros motivos. La abundancia de notas, la estupenda introducción, las breves biografías de Doyle, Holmes y Watson y los completos apéndices donde, además, se detallan todos los casos, no solo los narrados sino también los mencionados por el doctor, y donde se incluye un comentario atinado y pertinente a cada una de las historias incluidas. Todos estos añadidos hacen de este libro una pieza imprescindible en la biblioteca de cualquier holmesiano.

Lo próximo que te contaré serán las impresiones tras nuestra primera reunión como Sociedad Literaria Sherlock Holmes. Te espero y, si estás cerca, no dudes en venir alguna vez para conocernos.

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Libros robados, despedidas y otras historias

Según pasan los años me doy cuenta de todo lo que me falta por saber y el poco tiempo que tengo. No, tranquilo, no estoy tan nostálgica como para que esta sea una entrada de esas lacrimógenas tan al uso en las redes sociales. Aun así, entiendo lo que un amigo me dijo hace poco: en caso de que volviera a nacer no querría hacerlo con todo lo que sabe ahora que tiene 58 años, si no con todo lo que no sabe. La verdad es que a eso me apunto.

Esta semana ha sido una de las que denomino como cultural ya que hemos asistido a la presentación de dos novelas y al acto de jubilación del librero referente de la ciudad de Cádiz, Juan Manuel; el alma, junto a su hija y mano derecha, de la librería Manuel de Falla. Siempre he dicho que una persona vale tanto por sí misma, como por la agenda que maneje. Juan Manuel era ese referente al que todo el mundo te enviaba en el caso de que estuvieras buscando un libro y no lo pudieras encontrar. Hace dos años se me dio el caso y la obra en cuestión, está en mi estantería gracias a sus indicaciones.

La verdad que han sido siete días con tantas novedades que casi no sé ni por dónde empezar, se me van los dedos en el teclado. Pero te voy a poner en antecedentes y así te haces una idea de cómo es mi día a día de escritora cuando no estoy delante de mi manuscrito. Todo se inició cuando otro Juan, dueño de la librería Plastilina, me incluyó en un grupo de Whatsapp dónde nos juntamos escritores y lectores con la única idea de ir avisando sobre los distintos eventos que se organizan en el entorno de la Bahía de Cádiz.

Ya desde que me inicié en el mundo de la escritura te he comentado lo que me cansa el continuo hacerse un Paco Umbral por parte de los escritores. Entiendo que te emociones con tu trabajo, pero solo hablar continuamente de lo maravillosa que es tu novela, cansa. Más todavía si, encima, son reediciones con cambio de portada porque, como no se vende, se piensan que con un lavado de cara van a alcanzar a más lectores y, antes al contrario, es contraproducente. Solo indica que tu obra está acabada con prisas o que no sabes qué hacer con ella. Por lo tanto, para no caer en lo que recomiendo que no hagan otros autores, me dedico a promocionar aquellos autores que leo y, si me es posible, asistir a las distintas convocatorias literarias que más me llamen la atención, priorizando en el tema de las presentaciones de escritores de la zona. Aunque no me engaño; las lecturas, como las agendas, también hablan de uno.

El miércoles fui a la de Antonio Guisado, El demonio de Laplace, conducida por el también autor Benito Olmo. Lo que más destaco de esa tarde es el modo en que Benito llevó la entrevista, ya que con ella nos acercó al autor, sin dejar de lado la obra, de una forma muy amena, para no hacer spoiler y que, si se hace bien, atrae mucho más que si se pasan una hora hablando de las excelencias de la novela. Tomo nota para otras posibles presentaciones de mis propios libros o si me toca a mí hacer de introductor para algún compañero. El único adelanto que nos dio sobre la trama fue que estaba relacionada con el tema del libre albedrío; a partir de ahí, nos dedicamos a conocer al autor, su proceso creativo y su forma de afrontar otros aspectos de la vida que, al final, acaban influyendo en su trabajo entre letras. Ya te recomendaré la novela de este compañero cuando la lea, porque de esa no tengo pistas sobre que trata. Eso sí, es una novela policíaca.

¿Somos dueños de nuestro destino?

Un oscuro e inquietante thriller en torno al libre albedrío. Terror y género policiaco combinados en una adictiva novela en la línea del maestro John Connolly.

Cuando, como las tímidas gotas que anticipan la furia de la tormenta, los cadáveres de varios gatos sacrificados comienzan a salpicar la ciudad de Sevilla, dos detectives sacados de su letargo por los macabros sucesos se verán enfrentados de improviso a una serie de extraños acontecimientos y, sobre todo, a una cuestión de siempre esquiva naturaleza.

Desde Aristóteles hasta Einstein, desde Calderón de la Barca a Simon Laplace, muchos han sido quienes a lo largo de los siglos han intentado dar respuesta a uno de los grandes interrogantes de la historia de la humanidad: ¿es el hombre realmente libre o existe un sendero ya trazado que recorremos sin saberlo?

En este oscuro e inquietante thriller en torno al libre albedrío, se ofrecen algunas respuestas, tan válidas como cualquier otras, pero, sobre todo, se arrojan, como dardos de sombra, muchas inquietantes preguntas.

Al día siguiente, jueves, en la Fundación Cajasol, le tocó el turno presentar a Benito Olmo su último trabajo, Tinta y fuego. Ya sabes que el volumen lo adquirí hace unas semanas en el Encuentro de escritores gaditanos organizado por la librería Plastilina y el mismo autor, con el que coincidí en ese evento, me lo firmó. Todavía no había asistido a ninguna de sus presentaciones puesto que su trabajo está recién sacado del horno y ese día, que me venía bien coincidir con él en Cádiz, para allá que me fui. Fue todo un acierto porque si bien ya sabía de qué iba la temática de la novela, el toque que le dio a la presentación, contando todo el proceso que le llevó a investigar sobre el tema y cómo se hizo un Indiana Jones buscando todo lo que sustentaba su trama, me enamoró ya directamente sin haberlo leído.

Greta es una reputada buscadora de libros raros y valiosos, aunque su popularidad ha caído en picado debido a la desaparición de una primera edición de Borges que debía tasar. Ahogada por las deudas y la desconfianza de sus allegados, acepta un encargo insólito: encontrar la biblioteca de la familia Fritz-Briones, perdida durante la Segunda Guerra Mundial.

La investigación la conducirá hasta Berlín, donde constatará que los nazis llevaron a cabo el mayor robo de libros de la historia, pero también algo más: alguien está asesinando a bibliófilos, libreros y coleccionistas de todo el mundo para tratar de reconstruir la mítica Biblioteca de la Comunidad Judía de Roma, que fue saqueada y escondida por el Tercer Reich.

Greta no podrá resistirse a este giro en la investigación. ¿Qué amante de los libros ignoraría el rastro de la legendaria colección? Poco importa que su vida pueda estar en peligro; lo que no sabe es que esta aventura la llevará a descubrir una verdad sobre sí misma para la que, quizás, no esté preparada.

La verdad es que en el tren, mientras llegaba a Cádiz, había empezado a leerlo y ya me estaba gustando, porque había encontrado referencias que me resultaban familiares, algo que hace que haga propia una historia de otro autor ―en el buen sentido de la palabra― y lo tenga como referente para mencionarlo en otras ocasiones. No conozco a Benito prácticamente más que de las referencias literarias que me han llegado por ser un compañero que compartimos la misma ciudad, pero es cierto que me hubiera gustado haberle preguntado más detalles del proceso de escritura de este libro porque me sentí muy próxima a su metodología. No he tenido como él, de momento, la oportunidad de poder coger un avión e ir a la fuente manuscrita, a los escenarios de la trama o ver cara a cara a algunos protagonistas que inspiraron mis historias, pero no ando muy lejos de hacer cosas similares. Ya os he contado cómo pasé una jornada muy ilustrativa con un militar que estuvo en la guerra de Bosnia, que es la base de mi próximo protagonista, y que, sobre todo, ha sido lector cero para que me confirmara que todo lo que cuento en mi novela es posible. O cómo visité el poblado de Bellavista para hacerme una idea de cómo eran las casas inglesas de principio de siglo o me alojé en el hotel Reina Cristina para conocer el ambiente del espionaje de los años 30-40. También he visitado una farmacia de principios del XX de cara a una próxima historia, y así muchas veces más, aunque son detalles nimios los que me llevan a sentirme parte de la historia que escribo.

Imagen de la biblioteca desaparecida Yeshivá (foto cedida por Centro de Teatro Grodzka Gate-NN)

Benito, inicia su proyecto gracias a la publicación de un artículo en prensa sobre la historia de los libros saqueados por los nazis durante la II Guerra Mundial. Quien sepa del tema conoce más sobre el expolio de obras de arte, pero ¿de libros? Muchos tenemos en mente las piras a lo Fahrenheit 451, pero de la desaparición de millones de ellos de todos aquellos países que sufrieron la ocupación no todo el mundo sabe. Vamos a conocer esa historia que tenía como finalidad borrar una cultura milenaria de la memoria colectiva. Buscando los fondos robados a una familia judía, la protagonista va tirando del hilo y ve como su indagación, en un principio privada, se convierte en el intento de localizar la gran biblioteca de la comunidad judía de Roma, desvalijada durante ese mismo periodo. ¿Por qué se habla menos de este tipo de actos y está más a la orden del día la apropiación de obras de arte? Porque estos últimos tienen un gran valor económico y los libros, en su gran mayoría, tenían solo un valor sentimental. Pensemos que se sustrajeron algunos muy familiares, torás, cuentos o recetarios. También misales, novelas o ensayos, porque el expolio no solo fue a los judíos, sino que los sufrieron bibliotecas católicas, comunistas, o de cualquier persona que los nazis pensaran que sus fondos podrían suponer un peligro para sus intereses. De todo esto y mucho más nos va a hablar Benito en su novela, cuya recomiendo su lectura sin dudarlo.

En cuento a la despedida de Juan Manuel, puedo decir que, cuando un librero se va, no deja de ser una sensación agridulce. Pese a ser debida a su bien ganada jubilación, se va la memoria de dos colectivos, el de los escritores y el de los lectores, que tampoco tienen muchos referentes hoy en día. El mundo del libro se ha vuelto muy especializado y no al alcance de muchos, o cada día los libreros son más personas que despachan novelas, al igual que podrían despechar sardinas. En Cádiz quedan reductos, gracias a Dios, y además la librería Manuel de Falla pronto abrirá sus puertas a manos de otro amante de la palabra escrita y con un bagaje importante en estas lides, por lo que he podido saber: Carlos Porras, historiador de formación y con larga experiencia en los servicios de publicaciones de la Universidad de Cádiz. Juan Manuel tuvo su despedida oficial días antes en el salón del edificio municipal de calle Ancha, que se llenó de clientes habituales. El acto estuvo organizado por la Fundación Fernando Quiñones, la Fundación Ory y la Asociación de Amigos de Fernando Quiñones, pero en la jornada de este viernes, en la que finalmente echaba la baraja, noté a faltar gente. Digo gente, sin especificar, porque no soy nadie para dar nombres y apellidos, aunque fuimos bastante los que nos acercamos para despedirle. Aun así, teniendo en cuenta sus años de trabajo y todos los que han pasado por el dintel de su puerta, muchos de los cuales echamos los dientes entre sus estanterías, no llegamos a los 100 precisamente. Creo que Cádiz tiene más lectores que han comprado en su pequeño local y han recibido sus recomendaciones. Pero bueno, así es la vida. Aunque no estuvimos todos los que somos, si éramos todos los que nos despedimos: personas en deuda por sus años de dedicación. Gracias.

N.de A. Si el tema del expolio de libros te interesa, también te puedo remitir a otra obra muy interesante de Anders Rydell, Ladrones de libros. El saqueo nazi de las bibliotecas europeas y la lucha por recuperar la herencia literaria.

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VII Encuentro de literatura gaditana

Un año más nos reunimos en la glorieta Ana Orantes unos setenta escritores para celebrar el día del libro. Pusimos a pie de calle libros para todas las edades y disfrutamos de una mañana que, si bien empezó con lluvia, poco a poco, terminó arropada por el sol.

En la foto no estamos todos los que hemos participado, pero sí aquellos que disfrutamos hasta el último minuto.

Crónica de la jornada

Cuando a primera hora de ayer me monté en el tren iba, sobre todo, con la alegría de saber que me encontraría con los compañeros de siempre y el interés de aumentar esa lista con nuevos autores que iniciaban su periplo por este tipo de eventos. Esto era lo que más me animaba, porque lo de vender, aunque a nadie le amarga un dulce, no destacaba como razón fundamental de este encuentro por lo que a mí respecta. Por supuesto, si se logra volver con menos libros de los que llevamos es doble satisfacción y se podría decir que nos acostamos con el deber cumplido. Pero mi mayor interés era poder charlar con los que, de manera habitual, solo nos vemos en nuestras propias presentaciones o en eventos de este tipo.

Por eso, en primer lugar, tengo que agradecerle a Juan, dueño de la librería Plastilina, que, sabiendo lo complicado que es este tipo de reuniones, sea el séptimo año en el que se anima a promoverla. Porque, al final, por mucho que se diga, es él quien da la cara y mira el cielo pidiendo que la climatología sea benévola con la convocatoria. Este 2024 ha sido por los pelos. Tras una noche bien cargada de agua y un amanecer que no auguraba nada bueno, la mañana ha pasado del ¡ay madre, que nos va a llover! a un sol radiante. Tan agradable se ha puesto el ambiente a partir del mediodía que he acabado con un peligroso morenazo en el poco escote que me he permitido lucir. Pero todo sea por un buen fin.

El ganador junto con las finalistas

Lo segundo a destacar es el alto nivel de la convocatoria, con autores de diversos géneros, unas mesas muy interesantes y la entrega, como novedad, del premio al mejor libro del 2023, elegido de entre los autores gaditanos que han publicado en el transcurso de este pasado año. El ganador ha sido Wayne Jamison,por su libro El poeta que liberó París. Y lo tercero, aunque no menos importante, agradecer la colaboración de la compañera Patricia Gallardo como fotógrafa y poniendo a disposición de todos los participantes sus redes sociales.

Wayne Jamison dedicando su novela. Pronto os hablaré de ella.

Otra cosa que resalto es el ambiente que se vivió. Es cierto que no todos nos conocemos. Sea porque unos llegan, firman sus libros para sus lectores conocidos y se van, sea por la falta de tiempo o, incluso, timidez, algunos no participan en los corrillos en los que nos juntamos los que ya tenemos callo por asistir a estas reuniones muy a menudo. Es más, llámame tonta, pero hago el esfuerzo de mantenerme en contacto para hacerme partícipe de las presentaciones y no por la cervecita, aunque si esta cae se agradece. Lo bonito de este mundo de los escritores gaditanos, que tiene las satisfacciones justas, es el hecho de hablarnos de tú a tú sin preocuparnos si somos autopublicados o de una editorial tradicional, de comentar el día a día de nuestro trabajo, las próximas publicaciones o ferias donde volveremos a encontrarnos. Sin presiones y sin la mala baba que hoy día se ve, sobre todo en las redes, donde algunos «juntaletras» publican como pollo sin cabeza.

La autora Eva Amuedo
Benito Olmo y su nueva novela.

Mi esfuerzo, desde que me inicié como escritora, se ha orientado a ir ampliando ese círculo de buena gente sin ínfulas. Me gusta rodearme de los mejores, de los que destacan, de aquellos de los que puedo aprender. Lo habitual en cualquier oficio es que a los falsos profesionales les guste hacerlo con los mediocres para destacar, pero ese no es mi objetivo. Este año ha sido con Benito Olmo y su nuevo libro Tinta y fuego. Se me han escapado Enrique Montiel y Oscar Lobato, pero no se puede estar a todo. Saludar a los amigos, conocer gente nueva y hacerlo prácticamente de forma simultánea puede llegar a ser tarea titánica, garantizo que asemeja a un juego de malabares, y todo ello controlando el entorno, porque alguien puede estar buscándote con tu libro en su mano esperando que se lo dediques. Aun así, el esfuerzo vale la pena.

Sobre todo si, como presento, mi intención es conocer bien lo que en la provincia de Cádiz se cuece del género thriller o sobre novela negra, que siempre han sido mis favoritas. Puedo decir que la prueba de este año ha sido superada: he añadido a dos autores a mi lista de conocidos, he comprado dos novelas de las que ya os hablaré con detalle en otra entrada y he vendido algunos libros. Y eso que llegaba sin muchas esperanzas ya que estoy un poco como la gata sobre el tejado de cinc caliente, esperando a dar el salto para no quemarme las almohadillas de mis patas. Pero ese tema, si acaso, te lo contaré cuando sepa el resultado de mis pesquisas.

Daniel pasa a engrosar mi lista de lectores
Alberto también se animó a conocerme a través de mis letras.

La jornada finalizó con una comida en agradable compañía, aunque éramos un círculo reducido. Hablamos de lo divino y humano relacionado con el mundo de las letras y de nuestro devenir diario hasta media tarde para, después, retirarse cada mochuelo a su olivo.

Mi lectura semanal recomendada

Esta semana me ha dado tiempo de simultanear dos novelas. Corpore insepulto de Alberto Puyana y El brazo de la justicia de Steve Saylor. Una se desarrolla en la actualidad y la otra es una novela cuya trama se desenvuelve en la época de la República romana. Así, a bote pronto, podrían no tener relación; pero en realidad ambas son del género thriller.

La primera nos sitúa en el sepelio de Simón Galiana, el mayor estafador de Cádiz, que congrega en el tanatorio no solo a sus familiares y conocidos, sino también a buena parte del crimen organizado de la ciudad. Un asesinato inesperado, en pleno velatorio, obligará a Ramiro, su sobrino, a retomar el camino de la investigación policial de la que había sido apartado por su impropio comportamiento. Ramiro Galiana inicia así su redención personal, tratando de resolver un caso al que no está invitado, enfrentándose a un psicópata implacable.

Con numerosos giros humorísticos y el tono propio de la picaresca gaditana a la hora de afrontar situaciones adversas por parte del protagonista, Alberto Puyana nos va introduciendo en una noche de perros que tiene de todo menos de tranquila, pese a iniciarse la trama durante un velatorio. Sus palabras nos adentran en el submundo lumpen que podría ser de cualquier ciudad, aunque en este caso será en Cádiz. La ironía, el cinismo, el buen humor y el doble sentido campan entre sus líneas haciendo que la lectura sea amena. Muy recomendable si quieres adentrarte en un thriller con un puntito de humor negro al más puro estilo gaditano.

En la segunda recomendación tenemos un misterio que se desarrolla en la antigua Roma. En una villa de la rica región que rodea al Vesubio ha aparecido muerto Lucio Licinio, primo y factotum de Craso, el hombre más rico de la República. Su viuda, Gelina, manda llamar a Gordiano el Sabueso, afamado investigador que ha llegado a trabajar con personajes tan importantes de la época como el abogado Marco Tulio Cicerón. La sospecha recae sobre dos esclavos huidos y se debe descubrir la verdad antes de que el verdadero dueño de la casa, Craso, mate a todos los sirvientes como represalia y forma de demostrar su autoridad frente al Senado, pues de ello va a depender que lo nombren general y comande las fuerzas contra Espartaco.

Aquí tenemos como telón de fondo la tercera guerra servil, encabezada por el famoso gladiador, y que puso en jaque al ejército romano, hasta que se formó uno comandado, entre otros, por Craso, que logró salir victorioso y acabar con la revuelta. La figura de este poderoso ciudadano planea sobre la trama, ejerciendo presión sobre los habitantes de la casa. El investigador tiene poco tiempo para descubrir la verdad mientras va conociendo los entresijos de la vida de los ricos y su relación con sus esclavos durante la República. Una novela que me ha gustado porque mezcla el género histórico con el thriller de forma muy convincente. Se nota que el autor cuida los detalles, como el momento en nombrar al Vesubio, al que denomina montaña y no volcán, pues en esa época los habitantes de la zona son desconocedores del peligro sobre el que se asientan sus villas y ciudades.

Te recomiendo ambos libros porque, desde las primeras páginas, te encontrarás inmerso en dos historias que te obligarán a leer sin parar.