mi trabajo

Taller para jóvenes escritoras y escritores

Es cierto que hay experiencias que deben vivirse porque explicarlas es complicado y este ha sido el caso con el taller que he impartido para jóvenes escritoras y escritores.

Parece que todo vino rodado desde el momento que me propusieron hacer la sustitución de la persona que lo iba a impartir y que, por un accidente, se tenía que excusar. Además se han sumado factores que me han ilusionado desde el minuto uno que acepte la propuesta, como el tener todos los días que viajar en tren, el transporte público que más me gusta, que me he puesto a enseñar a personas interesadas en aprender, sumando a eso que el taller lo impartía en pleno centro de la ciudad de Cádiz, en la Casa de la Juventud lo que me facilitaba el paseo mañanero por el exterior del puerto viendo barcos. He disfrutado cada día, pero sobre todo con esto último, que me ha hecho recordar cuando paseaba de pequeña de la mano de mi padre y subía con él a los barcos atracados, algo que por seguridad ya no permiten.

Si tengo que hacer una valoración del curso puedo decir que ha sido para mí muy positivo puesto que ha habido mucha retroalimentación. Soy de ese tipo de persona que está en continuo aprendizaje y evolución; no me entendería de otra manera. Los detalles de esta actividad los iré comentado según vaya surgiendo la ocasión, pero sobre todo lo que quería destacar es que les he animado a que escriban, pese a que les he metido mucha tralla con la teoría. Entiendo que a escribir se aprende escribiendo, pero sin una base sólida pienso que es inútil hacer el esfuerzo porque en realidad es como abrirle una gran despensa a alguien que no tiene ni idea de cocina y decirle: haz una buen plato.

Y, sobre todo, quería quitarles ese miedo a publicar. Así mi propuesta ha sido que escriban pequeños relatos y yo se los publico en mi blog. Para que estén tranquilos les animé a que lo hicieran con seudónimo. Hoy os presento el resultado de uno de esos pequeños relatos escrito por uno de los compañeros que asistieron al taller. La premisa era: un personaje al incorporarse en la cama encontraba que las zapatillas que estaban esperándolo no eran las suyas. ¿Qué ha ocurrido? Espero que os guste.

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BLANCO

Me despierto.
Solo recuerdo una gran luz blanca al abrir los ojos, pero lo que respecta a mi nombre, mi pasado y el resto de mi identidad; no.
Me incorporo en la cama y pongo la vista en el suelo, allí veo unas pantuflas blancas, sé que no son mías, lo supongo porque son más grandes cuando me las pruebo, no son cómodas, pero es mejor que ir descalzo.
Toda la habitación es blanca, incluido los muebles. Salgo por la puerta del mismo color, y lo único que encuentro al frente es un pasillo incoloro por el que decido deambular.


—¡Alerta! ¡Sujeto de pruebas en fuga!

Me doy la vuelta y veo una figura humana con un traje blanco de protección biológico que me está señalando con la mano. Al instante, suena una alarma, así que salgo pitando de ahí, sin embargo, no me están persiguiendo.
Intento encontrar una salida, pero es todo un laberinto donde ni siquiera puedo recordar cuantas veces he cruzado por el mismo sitio.
Empiezo a escuchar pasos, son de un científico con una coleta plateada. Me mira y me sonríe con bastante malicia, y con las manos extendidas me dice:

—Vaya, vaya, con que estabas por aquí.


Huyo de él antes de que acabe la frase, pero está clavado en el sitio, sin hacer nada. Escucho un ruido y mi cara acaba besando el suelo, siento una presión en el pie, y cuando giro, no pude creer lo que estoy viendo.
Su mano derecha, que aparentaba ser humana, resulta que es mecánica. La había extendido, agarrando a lo justo mi pie.
Al forcejear un poco, consigo liberarme gracias a que la zapatilla es más grande. La otra se la lanzo antes de seguir corriendo hacia la salida para huir del chiflado ese, aunque apenas llego a avanzar un metro y todo lo que consigo es que él muestre una mueca de desaprobación.


—¡Es inútil intentar escapar! ¡Desiste de ir por la luz blanca!

¿Dijo luz blanca? La veo, debe ser la salida. Voy derechito hacia la libertad después de correr por todos lados, pero mientras más avanzo hacia la luz, más intensa se hace.
Y, en algún momento, me desmayo para despertar luego en una cama y sin recordar nada de lo que ha ocurrido…


Me despierto.

Autor Ad Gate

mi trabajo

El expurgo

Libro expurgado sin su tejuelo https://dle.rae.es/tejuelo

Este es un libro que sufrió expurgo en su día y que está en mi poder; lo utilizaré para poneros ejemplos de esta dinámica propia de las bibliotecas.

Es una operación técnica de evaluación crítica de la colección, que puede llevar a la retirada de la biblioteca de documentos que cumplen una serie de condiciones establecidas por la misma, con objeto de ofrecer al usuario una colección organizada, cohesionada y coherente con sus necesidades.

Debe considerarse como una tarea habitual y periódica en una biblioteca. Algo parecido a lo que muchas personas hacen en sus armarios con el cambio de ropa de temporada. El expurgo no supone necesariamente la destrucción o pérdida de una parte de la colección, sino una nueva organización que se ajusta a nuevas necesidades, algo que también ocurre en nuestros armarios, no siempre se tira la ropa, sino que se repasa, se comprueba si sigue cumpliendo el fin para el que fue adquirida y se devuelve a su lugar.

No se considerará expurgo el descarte de obras ofrecidas en donaciones, legados y cesiones hasta que no sean aceptadas por la biblioteca y formen parte de su colección.

Me he decidido a escribir esta entrada, porque mucha gente se lleva las manos a la cabeza cuando se les cuenta que los libros también se tiran, como algo inservible, aunque es recomendable que se haga en un contenedor de reciclado de papel. De todos modos, más adelante haré referencia a una serie de opciones previas antes de que no haya más remedio que destinar el libro una planta de reciclaje. Hay tanto romanticismo trasnochado en la idea de lo que es un escritor, como en la idea de lo que es una biblioteca y el trabajo del bibliotecario. Para empezar, ambos son un trabajo técnico que requiere unos conocimientos y una preparación, y las decisiones que se toman deben estar bien fundamentadas y, en el caso de la labor del bibliotecario, también existe la pertinente legislación por la que se rige en un primer momento su toma objetiva de decisiones. Se hace de forma discreta, pues durante mucho tiempo esta actividad necesaria de retirada ha sido considerada inconfesable y vergonzosa, como si tratase de desacralización de un objeto de culto.

Razones para el expurgo

Los motivos por los que básicamente se debe hacer un expurgo son:

  • Modernización y actualización del fondo, así como adecuación a las áreas temáticas correspondientes
  • Mejora de la accesibilidad de la colección, especialmente en las Salas de libre acceso
  • Necesidad objetiva de la reestructuración del espacio
  • Mejora de la imagen de la biblioteca, eliminando fondos deteriorados y obsoletos.
Su deterioro es patente a simple vista

Las bibliotecas lo que persiguen es crear colecciones de calidad y pertinentes para su comunidad de usuarios. Para ello es fundamental la selección, evaluación y compra de libros, pero también el expurgo, descarte o eliminación de aquellos que dejan de ser útiles por diferentes motivos. A muchas personas les puede llamar la atención que las bibliotecas se deshagan de parte de sus colecciones (incluso que tiren libros al contenedor de reciclaje), pero este proceso forma parte del ciclo vital de las bibliotecas.

Hay momentos en la vida de los libros que estos dejan de tener utilidad en las bibliotecas. Libros deteriorados, obsoletos, duplicados… en definitiva, libros que poco o ningún uso tendrán por su pérdida de interés. ¿Qué hacen entonces con ellos en las bibliotecas?

Si hablo de este tema es porque esta es una tarea que he realizado durante el tiempo que estuve trabajando en la Biblioteca Pública Municipal de mi localidad; y de hecho tengo en mi poder libros expurgados mientras presté mis servicios en este lugar. Por lo tanto no hablo de oídas sino que con pleno conocimiento del tema y su metodología.

Sello que indica que el libro está dado de baja

1. El expurgo crea colecciones de calidad y pertinentes para las personas.

La retirada de fondos de la colección de una biblioteca no es algo que se haga de forma aleatoria (mucho menos un acto de censura), sino que atiende a uno de los objetivos básicos de las bibliotecas como son la creación de colecciones adecuadas y de calidad para la comunidad de personas a las que atienden y sirven.

2. El expurgo se realiza de forma planificada y de manera sistemática sobre todos los fondos de la colección.

Todos los fondos de la colección son sometidos de manera sistemática y planificada a la política de expurgo o eliminación de la biblioteca. Como consecuencia de este proceso, algunos documentos serán retirados de la colección con el objetivo de mantenerla en las mejores condiciones posibles, y mejorar su calidad y accesibilidad.

3. El expurgo de fondos de la colección atiende una serie de razones y a criterios objetivos y subjetivos.

Las principales razones para proceder al expurgo pueden llegar a ser la falta de espacio, una mejora en la actualidad y calidad de la colección, una mejora en la accesibilidad, la renovación de la imagen (eliminando documentos deteriorados) o el traslado o la ampliación de equipamiento. Ahora bien, ¿cómo y quién decide que un documento de la biblioteca debe ser retirado de la colección? En el cómo entran en juego una serie de criterios objetivos y subjetivos, y en el quién es el personal bibliotecario el encargado de dicha acción:

Entre los criterios objetivos (aquellos que se pueden medir) estarían:

  1. Antigüedad (fecha del depósito legal / copyright)
  2. Duplicidad (número de ejemplares)
  3. Uso (fecha del último préstamo)
  4. Accesibilidad (si está disponible en otras bibliotecas)
  5. Listas recomendadas (si dicho documento tiene presencia en bibliografías selectivas)
  6. Redundancia (si existe presencia en fuentes más actualizadas)

Entre los criterios subjetivos (aquellos que dependen de interpretación y conocimiento intelectual) entra en juego la opinión del personal bibliotecario. Esta serie de criterios atenderían al deterioro del documento, a la calidad y actualidad de la información, y a la adecuación del documento sobre el conjunto de la colección.

4. El expurgo no implica la eliminación final de los fondos de la biblioteca.

El expurgo dentro de las bibliotecas no significa que los documentos seleccionados se vayan a eliminar directamente. Existe una serie de posibles soluciones, tanto si se considera oportuna la conservación de dichos fondos como si se opta por la retirada de los mismos:

  • En caso de que se considere oportuna su conservación:
    • Reintegración en su lugar de almacenamiento.
    • Reparación o restauración.
  • En caso de que se opte por su retirada:
    • Relegación externa a otro lugar de almacenamiento.
    • Depósito interno.
    • Eliminación.
    • Donación a otros centros.
    • Regalo / venta al público de la biblioteca.
    • Destrucción física.

5. Todo se mide y evalúa en las bibliotecas para tomar las mejores decisiones, el expurgo también.

Pocas tareas hay en la biblioteca que no se midan para dejar constancia de los hechos, evaluar su utilidad y tomar decisiones. El expurgo o eliminación de fondos también pasa por una serie de criterios e indicadores comparativos para conocer el estado de la colección de la biblioteca.

Este libro fue sustituido por otro ejemplar donado

 Hay 10 mandamientos sobre el expurgo, expuestos por José Luis Sánchez, bibliotecario de la Biblioteca Pública Municipal de Peñaranda de Bracamonte (Salamanca), entre dichos mandamientos destaca que no es mejor biblioteca aquella que tiene más libros, sino la que tiene los que se adaptan a la comunidad de personas usuarias.

  1. Cuantos antes, mejor. (No busques excusas para demorar el proceso)
  2. Marca criterios claros y medibles.
  3. No es tan importante lo que tenemos, como aquello a lo que podemos acceder.
  4. Un libro que no se usa, es un libro inútil.
  5. El expurgo ha de ser constante al igual que las adquisiciones.
  6. Más vale poco y bueno que mucho y malo, o menos es más.
  7. Siempre hay algún otro sistema para obtener una información.
  8. No quieras para los demás los libros que tú rechazas (aunque, si los quieren ellos…).
  9. Si puedes, haz dinero.
  10. Recicla, pero seguro: No los tires con elementos que identifiquen su procedencia, mejor ¡destrúyelos!

Todo este decálogo sobre el expurgo se basa en la quinta ley de Ranganthan que dice que «la biblioteca es un organismo vivo».

La novela sigue conmigo como recuerdo de mi paso por la biblioteca municipal

La mayor parte de las bibliotecas municipales se surten de donaciones y en menor medida reciben dotaciones económicas con las que aprovechan para comprar libros; y cuando esto ocurre suelen invertir en novedades que son las más demandadas por los lectores. También amplían sus fondos gracias a legados, aunque a veces estos libros tienen más valor sentimental que real y no siempre es factible que se queden en las bibliotecas.

Cuando un libro llega gracias a una donación se comprueba si ya está en al biblioteca. Si el ejemplar está repetido pasamos a ver cual está en mejores condiciones y en caso de que interese se sustituye uno por otro y el ejemplar deteriorado puede pasar, como el de las fotografías, a formar parte de una estantería de libre disposición de la cual cualquier usuario puede quedarse con él. Si están ambos en buen estado, se puede usar el nuevo para el bookcrossing https://www.bookcrossing.es/ o libro viajero, dejándose en otra estantería donde se engloban aquellos libros que también serán de libre disposición para los lectores pero deberían dar cuenta de ellos a través de un programa informático desde el que se hace un seguimiento de eso libros. O incluso si hay otra biblioteca en el municipio y carecen de ese ejemplar derivarlo hacia allí.

Este es otro tipo de libro viajero

También si el libro está en muy buenas condiciones, pero repetido, puede regalarse a lectores habituales. En el caso de la Biblioteca Municipal de mi localidad lo hacían en la víspera de Reyes entre aquellos lectores que se acercaban a la sede. Para eso, las semanas previas nos dedicábamos a preparar bonitos paquetes para cuando llegara ese día.

Preparando con una compañera, los libros para el regalo a los lectores

Y finalmente, cuando el libro está muy deteriorado y nadie lo quiere, continuará su ciclo en un contenedor de reciclado de papel para volver a ser un nuevo libro. Por eso os animo a pasaros por vuestras bibliotecas e informaros sobre las distintas posibilidades que hay en relación a la disposición de los fondos de expurgo.

viaje

Mi cultural mes de junio

Ahora, mirando hacia atrás, veo lo rentable y productivo que ha sido mi mes de junio en lo que al aspecto cultural se refiere. Tal como están las cosas la verdad es que vivo día a día sin plantearme el que va a ocurrir mañana, pero eso no quita que haga planes de futuro y tenga cosas en mente cara a un año vista, porque de ilusión también se vive. Pero lo que más me gusta es recordar aquellas cosas que voy disfrutando a lo largo del mes, con lo que hago una especie de terapia de metas conseguidas que siempre viene bien en los tiempos que corren donde todo es un poquito incierto.

Acabamos el mes de mayo e iniciamos el siguiente con nuestro viaje a Setenil del que ya comenté en las redes sociales y que supuso unos días de reflexión sobre que camino tomar a partir de otoño. Algo que se ha complicado, pero ahí no voy a adelantar acontecimientos, con lo que el viaje me sirvió para disfrutar de un pueblo maravilloso, gente muy acogedora, una gastronomía y cultura de diez y unos momentos de relax que no tuvieron precio. Ya con eso tengo para rumiarlo durante un buen tiempo.

Setenil de las bodegas desde un
puente sobre el rio Guadalporcún

El mes avanzó y estuvimos en la inauguración de Algarve Libros https://www.facebook.com/algarvelibros/ de la compañera Margarita Lozano. Allí nos encontramos un grupo de lectores y escritores, de los que podría nombrar a Wayne Jamison https://www.instagram.com/wayne.jamison/?hl=es, Alberto Puyana https://www.instagram.com/albertopuyana/?hl=es, Patricia Gallardo, Isabel Galindo https://www.instagram.com/ioescritora/?hl=es, José Rojas https://www.instagram.com/redjoserojas/?hl=es, junto con los compañeros de Kaizen editores https://www.instagram.com/kaizeneditores/?hl=es . Con todos ellos disfrutamos de una estupenda tertulia, copitas y tapas para, finalmente, pecar comprando libros.

Margarita Lozano en Algarve Libros

El mes de junio siguió su curso y esta vez aprovechamos para asistir a la presentación del libro del compañero Pepe Mendoza, titulado Aquellos días Azules. Lo hizo de una forma original tirando de la escenificación de un programa que le iba al pelo con la temática del libro; Un, dos, tres. En su conjunto de historias nos va mostrando muchos de los hechos que ocurrieron en El Puerto de Santa María desde la década de los 70 hasta el año 2000. Todo visto desde los ojos del narrador que ajusta el relato a su evolución vital.

A mitad de mes tocaba hacer la primera incursión en Sevilla para ver la viabilidad de una novela que tengo en mente. No diré si es la próxima que escribiré ni le pondré fecha de posible publicación, porque ahora mismo estamos en la fase de acercamiento entre la trama, sus personajes y yo. Si hay enamoramiento, habrá novela. Hay personas que piensan que escribir es coger un lápiz y papel y ponerse a ello. Técnicamente es así, pero no para publica una novela, o por lo menos ese es mi criterio.

Ahora mismo tengo mis personajes, la localización y el periodo histórico, la trama y dos subtramas que influirán en la vida de los protagonistas y su entorno. A todo esto hay que sumarle que debo saber que posible documentación voy a necesitar y las posibilidades que tengo de localizarla y poderla consultar. Además suelo visitar el posible escenario de la novela o algún lugar que se aproxime al ambiente o espíritu que quiero plasmas en el relato para que me sirva de referencia. Aunque a veces para ello tenga que echarle un poquito de imaginación. En este caso no me era difícil pues, como ya he apuntado en mis RRSS, quiero viajar a la España de 1929 y a la ciudad de Sevilla, que está próxima a mi residencia habitual. Para ambientarme sobre la época he tenido la suerte de poder hacerlo a través de los ojos de la familia de las hermanas Díaz Velázquez. Ellas regentaron un próspero negocio de encajes en el sevillano barrio de El Porvenir, el cual surgió como ensanche a raíz de la construcción de todo lo que supuso la Exposición Iberoamericana del 29, para dar soluciones de vivienda a mucha de la burguesía sevillana que prosperó durante esos años. Mi visita a esta ciudad ha supuesto conocer un poco de la vida de algunas familias que vivieron durante esos años y así hacerme a la idea de cómo será el día a día de mis protagonistas.

http://elgabinetedelasmiravilias.blogspot.com/2014/10/casa-la-francesa-cbrasil-19-sevilla.html

Antes de este viaje tuvimos la presentación de la ópera «Dialogos de Carmelitas» música del autor francés Francis Poulenc y basada en unos hechos reales acaecidos durante la Revolución francesa. Aunque como explicó la directora del Teatro Villamarta de Jerez, la trama puede ser trasladada a cualquier periodo donde el totalitarismo político se haga dueño del poder. Eso lo entendimos durante la representación a la que asistimos, pues la escenografía nos plasma momentos históricos puestos como telón de fondo, por medio de imágenes emitidas en una pared del escenario, de discursos de Hitler, Lenin, Stalin, fotografías de la guerra del Vietnam o el bombardeo de Berlín, junto con fragmentos de las primeras películas en blanco y negro sobre la Revolución francesa. Todo estuvo representado por un elenco entre los que destacaba Ainhoa Arteta. Y el final fue tan acongojante como nos había relatado la directora, Isamay Benavente aunque lo que más me gustó fue la partitura y la letra pues se nota que es una ópera modera (escrita a mediados del siglo pasado) con lo que percibes fragmentos no muy alejados de musicales de esos años y que muchos de los que estábamos allí hemos oído.

Justo dos días antes, aprovechando la graduación de nuestro hijo mayor en San Fernando (Cádiz), nos dimos una vuelta por la feria del libro de esta ciudad para saludar a la compañera Patricia Gallardo https://www.instagram.com/patriciamariagallardo/?hl=es al coincidir, precisamente en ese día, el que ella estuviera firmando ejemplares de sus obras, acogida por Ana, dueña de la librería Bibliópola https://www.instagram.com/bibliopolalibreria/?hl=es de Chiclana.

Entrada a la feria del Libro de San Fernando homenaje a Almudena Grandes

Este año la feria estaba dedicada a Almudena Grandes, recientemente fallecida. Y hacer mención de ello me servirá para hacer referencia a los libros que he leído a lo largo de este mes, porque también me ha dado tiempo de leer, aunque os tengo que decir que soy de las que madrugan y por eso dicen que Dios ayuda.

Por un lado empiezo con la imagen de los libros leídos en la dinámica organizada por la Comunidad de Escritores, grupo al que pertenezco, donde a lo largo del mes, vamos leyendo a una serie de autores que se presentan al premio Amazon 2022 que se fallará a finalizando el año.

Pero estas no han sido las únicas lecturas. Para ir documentándome para la novela histórica que tengo en mente, debo leer sobre ese periodo histórico o fechas próximas a él que me informen o inspiren. Y entre ellos destaco dos novelas leídas también este mes del autor Arturo Pérez-Reverte; Falcó, que forma parte de una saga del mismo nombre, donde están otras novelas como Eva y Sabotaje, y El Italiano. La primera se desarrolla con una trama mezcla de espionaje y novela negra en los inicios de la Guerra Civil española y la segunda durante la post guerra, pero en plena II Guerra Mundial. Si quieres conocer las tripas de España durante ese periodo, esta es una buena forma de comenzar. Ambas me han encantado, aunque la primera es la más próxima al periodo que a mí me interesa.

Para finalizar lo que se refiere a cultura, quise hacerme un regalo para dos, y fue el la Tarjeta amig@ del Teatro Villamarta, un mecenazgo que me permitirá tener descuentos, el poder asistir junto con mi marido a los ensayos generales de algunas obras en las que sea eso posible y una sorpresa más, que dejaré apuntada para contárosla en otro momento. No voy a desarrollar todo hoy.

Y finalizo este relato de mi mes de junio con una anécdota que le ha supuesto a mi vecina un buen ahorro de euros, desconozco si ella se ha percatado de ese detalle, y a nosotros el disfrutar de una botella de vino como regalo de agradecimiento. Que verdad esa que dicen que «Tiran más dos tetas que dos carretas» pues aquí podría decir que además abren puertas. No hay nada como una mamografía y un poco de habilidad para abrir una puerta que tiene una llave puesta por dentro.

Este mes me ha servido para entrar en contacto con gente nueva y con otras que hacía tiempo que no veía, nuevos lectores y ampliar un poco mi perspectiva cara al futuro, tomando un respiro para reflexionar sobre que hacer o no hacer. Todo eso junto ha hecho que el mes de junio lo catalogue con un balance positivo del que pienso disfrutar.

mi trabajo

Los seis sentidos

Hace poco leí el siguiente fragmento:

Vemos solo cuando hay luz suficiente, gustamos cuando nos ponemos cosas en la boca, tocamos cuando hacemos contacto con algo o alguien, oímos solo los sonidos que sobrepasan cierto umbral de volumen. Pero olemos siempre, cada vez que respiramos. Nos cubrimos los ojos y dejamos de ver, nos tapamos las orejas y dejamos de oír, pero si nos tapamos la nariz y tratamos de dejar de oler, nos morimos».

Silvia Adela Kohan, Recursos de estilo y juegos literarios

Los psicólogos han demostrado sobradamente que la vista es el sentido dominante de la mayoría de la gente normal. Por lo tanto, es lógico pensar que las descripciones de nuestros escritos estarán dominadas (a menudo) por cómo se ven las cosas. Las impresiones auditivas por lo general ocupan el segundo lugar, pero uno puede fácilmente imaginar circunstancias puntuales en las que las impresiones táctiles podrían ocupar un escalón más alto de importancia en la historia. Hoy os voy a contar como es mi experiencia sensorial en mi día a día a la hora de plasmarlo para una historia. Es cierto que una de las cosas por las que más se me distingue, y que me han comentado, ha sido precisamente por mis descripciones. Los lectores me han destacado que además de las tramas, lo que más les ha gustado es la forma de situarlos en los escenarios dónde estas se desarrollan de una forma tan creíble que piensan que he viajado a todos esos lugares y eso no ha sido siempre así.

Antes que nada, quiero aclarar que, si hablo de seis sentidos es porque la piel para muchos es otro sentido a tener en cuenta, puesto que percibimos a través de ella sin necesidad de tocar ni de ser tocados. Al inicio he comentado que el que más usamos en nuestro día a día es el de la vista y por lo tanto es el que se lleva la palma a la hora de desarrollar nuestras narraciones. Esto da lugar a que a veces se solape lo que experimentamos a través de los otros. De hecho, nos suelen vendar los ojos en los juegos en los que el truco está en agudizar el resto de los otros sentidos.

Comienzo con este fragmento dónde ya la protagonista empieza a sentir el peso de su viaje a Escocia solo con asumir lo que la visión de la casa de su familia política le produce, algo que ya le viene de lejos y remueve las sensaciones de las anteriores vivencias que ha compartido años atrás con sus habitantes.

El caserón de la familia destacaba sobre la colina por su magnífica fachada de piedra y las cuatro chimeneas que lo coronaban. Siempre me pareció algo oscuro y triste por su tejado de pizarra negra que me intimidaba incluso en la lejanía.

Gaby Taylor. Unidos por el pasado

En el siguiente fragmentos trato de hacer sentir al lector lo que vive nuestro protagonista al percibir los aromas de las especias de Oriente. Un personaje que tiene muy agudizado el sentido del olfato y que a lo largo de la novela dejará patente en numerosos fragmentos. Es un personaje que vive de una forma muy intensa a través de todos sus sentidos, siendo el gusto y el olfato los que más utiliza seguido del tacto.

Tras aparcar el coche llegamos al paseo marítimo donde me llevó a un pequeño local con terraza en el que, al atravesar el umbral, me alcanzaron todos los olores que imaginaba que tenía que tener un país de la zona. El dulce-picante de ciertas especias como el jengibre, el intenso cilantro o el sutil aroma de la canela, que me recordaba al naranjo que con mimo cuidaba mi madre. Y tras esa remembranza, casi paladeé las galletas que acompañaron mi infancia. Durante unos segundos tuve un éxtasis ante este mundo que se abría para mí de par en par.

—¿Te gusta? —Se debió de notar en mi cara que lo estaba disfrutando.

Gaby Taylor. Contenido inédito.

El sentido del oído lo suelo utilizar mucho para las pesadillas. Los sonidos que asumimos que son peligrosos y que nos crean angustia o aquellos que nos resultan desconocidos e inquietantes, aparecen no muy a menudo pero los tengo presentes para crear sensaciones desagradables para los protagonistas y que a su vez recreen esa experiencia en los lectores.

Empecé a correr. Escuché detrás de mí sonidos de una persecución. Perros. Gritos. Me tropecé varias veces. Me dolían las rodillas, las manos me sangraban. Olía a humedad, estaba en un bosque. De repente cayó el silencio, no se oía ni el viento entre las ramas, pero noté una presencia cercana. Algo rozó mi cara y una voz dijo con nitidez «también morirás». Grité con todas mis fuerzas.

Gaby Taylor. Unidos por el pasado

El tacto está muy unido al sentido de la vista. Es la visión de los ciegos y con el que muchas veces queremos reforzar y convencernos de que lo que vemos es real para quedarlo grabado en nuestra memoria. Ya lo comprobamos en el párrafo del nuevo Testamento referido a Santo Tomás, que no solo necesitó ver para creer, sino que además introdujo los dedos en las llagas, por lo tanto, usó del tacto para reforzar su creencia.

Nos quedamos mirándonos en silencio. Dejé una mano bajo mi cabeza y con los dedos de la otra acaricié muy despacio todos los rasgos de su cara. Era como si fuera ciego y con la sensibilidad de la yema de mis dedos quisiera grabar, por medio de ese contacto, todos los detalles que tenía delante de mí. Jugueteé con los pequeños rizos en forma de caracolillos que se formaban en la frontera entre el nacimiento del pelo y su frente. Eran más rubios que el resto del color de su melena y furiosamente rizados. Si introducía mi dedo meñique en el bucle ellos solos se enroscaban. En la frente sentí al pasar los dedos, unas incipientes líneas de expresión que señalaban esos momentos en los que fruncía el ceño por la preocupación. Continué por el arco de las cejas que era pronunciado y donde su pelo no era tan blondo como el del nacimiento de la frente, pero me hacía sospechar que seguramente de niño serían casi invisibles. Las dos formaban el marco perfecto pera sus ojos. Proseguí por las pestañas que eran de un castaño más oscuro, abundantes y onduladas hacia arriba, por lo que pensé que algo de la genética española estaba presente.

Gaby Taylor. Contenido inédito.

Hay veces que me gusta mezclar, visto, gusto y olfato para completar las sensaciones que los personajes sienten al realizar una acción, aunque en este caso son los pasos previos para realizar la cata de un vino.

Vimos cómo el vino manchaba la copa; observamos el tiempo que tardaba, tras agitarlo, en deslizarse por el cristal hasta unirse todo el líquido; nos fijamos en el color al trasluz; olfateamos su aroma; y, finalmente, sentimos su sabor en el paladar. El caldo se fue abriendo, entregándonos todo su potencial. Me sorprendió que, para ser tan joven, tenía carácter, y eso que se encontraba en el inicio de su proceso de añejamiento dentro de la botella.

Gaby Taylor. Unidos por el pasado.

Una de las características de este personaje es que es muy sexual y pone sus cinco sentidos en todo lo que vive. Pero el olfato y el gusto son sus sentidos favoritos como ya he comentado anteriormente.

Dio un trago a la cerveza y una gota de condensación del botellín se deslizó por su barbilla y cuello hasta perderse entre los pechos. Mis ojos hicieron lentamente ese recorrido mientras ella apuraba el líquido. En otro momento, mi lengua habría impedido que la gota hubiera finalizado dónde acabó, o la habría ido a buscar hasta allí, saboreando cada centímetro de su piel y comprobando si, ese olor a flores que la rodeaba, tenía el sabor incitante que intuía.

Gaby Taylor. Contenido inédito.

En este último fragmento la piel entra en juego como receptora de sensaciones y un sentido que tiene mucha utilidad en las novelas si quieres presentar una escena lenta y sensual entre los personajes.

Se hizo el silencio entre nosotros. Extendió su brazo y sus dedos me rozaron a la altura de la muñeca. Poco a poco fue subiendo hasta llegar al hombro, donde me produjo un escalofrío. Seguí el movimiento de sus dedos como un gato que acoge con agrado la caricia de su amo.

Gaby Taylor. Unidos por el pasado

Espero que disfrutéis de estos pequeños ejemplos de mi forma de narrar y con ello os animéis a seguir leyéndome, ya sea por mis novelas o por mi blog. No os dejéis engañar, hay que vivir la vida y escribir nuestros relatos usando siempre todos nuestros sentidos.

Opinión, sentimientos

La crudeza del relato: Desde Bosnia a Ucrania, entre Srebrenica y Mariupol

A veces los escritores nos encontramos con dificultades a la hora de rellenar nuestras páginas en blanco, dejando aparte el bloqueo del escritor, hay a quien se le resiste la sinopsis, otros lo sufren a la hora de encontrar un título e incluso las portadas tienen su miga hasta que los autores encontramos una adecuada. Hay escritores que les temen, como un dolor de cabeza, a las escenas románticas o eróticas y otros a las de acción. Todos tenemos nuestras piedras de toque a la hora de plasmar lo que queremos expresar con nuestras pluma para que llegue de forma adecuada al lector. Y hoy os voy a hablar de que es lo que a mí me cuesta y que está relacionado con el título.

Supongo que lo primero que os habréis preguntado es que a qué me refiero cuando hablo de la crudeza del relato y esto vienen a colación a cuál es el límite, y si existe este límite, a la hora de plasmas hechos que para algunos lectores pueden ser desagradables. Cuando un autor se molesta en buscar documentación para hacer creíbles aquellas cosas que narra, a veces, choca con realidades que intuía y descubre que además de ser reales son bastante crueles y crudas. Y es aquí cuando me salta la inquietud de si narrar los hechos tal como sé que han sucedido o maquillarlos para que el estómago del lector no sufra un sobresalto a la hora de leerlo. Pero eso son dudas propias del escritor y que normalmente cuando acabamos de asumir ese pensamiento, o incluso verbalizarlo, ya estamos descartando esa posible autocensura que no nos beneficia. Además siempre tengo dos máximas en mi trabajo, una dicha por mi editor; vuelca todo lo que quieras decir que para modificarlo siempre estás a tiempo y la otra es que; escribo para mí por lo tanto plasmo lo que quiero, expresándolo con la crudeza que considere necesario.

Todo esto viene a colación porque cuando te planteas escribir una nueva novela en la que quieres tocar un género como el bélico, aunque sea como telón de fondo de la trama, hay hechos y acciones que no puedes maquillar si quieres hacer la novela creíble sobre todo si son hechos que cualquier persona, interesada en el tema, puede consultar en internet y tener todos los datos de la situación vivida durante esa guerra.

Ahora mismo me encuentro en plena corrección de mi cuarta novela que se mueve en diversos escenarios que van desde España, a las repúblicas de los Balcanes, Gran Bretaña, Italia y Suiza entre otras localizaciones. Y durante el periodo que nuestro protagonista se encuentra en la antigua Yugoslavia es justo durante los años en los que el contingente militar español estuvo allí desarrollando la labor de ayuda humanitaria hacia la población civil. Junto a esto tuvo que enfrentarse a tareas d contención de las diversas situaciones bélicas en las que se encontraron, donde muchas veces pese a ser meros espectadores no dejaron de participar activamente en hechos en los que tanto militares, como cooperantes y sobre todo población civil sufrió los embates de la guerra de los Balcanes.

Cuando los protagonistas de una novela viven en un periodo histórico de este calibre en su propias carnes no puedes obviarlos ya que, por mucho que la intensidad de los personajes pueda dar pie a ello porque estén muy bien perfilados, no se puede diluir la realidad imperante en ese momento de la Historia como si no existiera porque no seria creíble ni la actitud de los personajes ni sus respuestas ni el nudo de la historia. Todo lo que ocurra en el escenario donde el personaje realice su actividad vital supone que le va a influir y eso el lector debe de conocerlo porque sino no entenderá la forma de actuar de los actores de la narración.

Igual que se dice que somos lo que comemos, también somos lo que vivimos porque nos nutrimos de las experiencias vitales y eso hay que plasmarlo en nuestras novelas con el nivel de crudeza que decidamos porque el dramatismo es algo que también está presente en la vida real por lo tanto lo estará en la vida de los personajes de nuestros libros. Os pongo a continuación una ejemplo de mi próxima novela para ilustrar lo que me refiero:

Durante el camino recé pidiendo que se salvara la vida de la mujer porque había visto ya demasiadas muertes y tenía que compensar salvando alguna. Ella estaba muy débil con la pérdida de sangre que había manchado todo mi pantalón y el olor a hierro impregnaba el reducido espacio del camión. ¿Cuánta sangre puede perder lentamente un ser humano antes de morir? Cuando llegamos a Dubrovnik estaba preparado el helicóptero y les entregué la mujer a los sanitarios que la aseguraron a la camilla. Tras ese momento me agarré a la caja del camión al que debería de volver a subirme y antes de hacerlo vomité. Justo en ese instante despegó el helicóptero.

—¿Estás bien? —me preguntó Rafa, mientras me limpiaba la boca con el dorso de la mano y ponerme derecho.

—No, pero da igual. Vámonos. Hay que dejar al resto de mujeres en un lugar seguro y están muy nerviosas.

—¿Algo de la sangre es tuya? —me volvió a preguntar mirando esta vez mis manos y mi ropa empapada.

—Ninguna, no estoy herido —le respondí subiendo al vehículo.

Fragmento escrito por la autora Gaby Taylor

Este tipo de situaciones da pie a que los protagonistas se hagan preguntas:

—¿Cómo vives con la muerte de Karlos? —le pregunté de sopetón.

—No vivo, Manuel, convivo. Ocupa un espacio como otras muchas cosas de mi vida, unas de las que no me siento orgulloso y otras de las que sí. Pero no dejo que, lo que tuve que hacer para salvar vidas, me domine y pueda hacerme olvidar quien soy.

Fragmento escrito por la autora Gaby Taylor

Y que la respuesta a veces sea muy dolorosa:

—¡Maldita sea! ¡Me ha gustado matar al traficante!¡Habría matado al sargento sino llega el capitán! ¡Cogería mi arma y mataría a muchos sin compasión! ¡CASI ODIO BEBER VINO PORQUE CREO QUE ME HUELE A SANGRE! —grité—, ¡¿En qué me convierte eso!?¡¿Quién soy si disfruto matando!?—. Estaba fuera de mí.

—Te conviertes en un ser humano, con sus defectos, sus virtudes y sus miedos

Fragmento escrito por la autora Gaby Taylor

Aquí os dejo tres ejemplos sobre como suelo plasmar a veces los hechos de forma cruda para que luego, al continuar narrando la forma de responder que tengan los protagonistas, el lector entienda la motivación que tiene. No es la escena más cruda que he escrito, pero tampoco os lo puedo poner aquí todo, solo os dejo estos breves fragmentos para ir abriendo boca y para que no sea mucho spolier. Espero que os guste la forma de plasmarlos.

Lamentablemente, como hemos visto estas semanas, este tipo de hechos están a la orden del día y de ahí la segunda parte de mi encabezamiento donde nombro ciudades que sufrieron y sufren la devastación de la guerra con todas las consecuencias negativas que supone para la población. Espero que, pronto, situaciones como estas solo sean leídas en la ficción y no en la prensa.

sentimientos

Sin mirar hacia atrás

Iniciamos un años más, recién estrenadito, en el que llevamos las alforjas cargadas de la experiencia del año anterior y de nuevas ilusiones por lo que está por venir en este nuevo ciclo anual. Si la semana pasada os ponía una lista de sugerencias sobre nuevos y buenos propósitos, en esta entrada tuve mis dudas de si escribirla dando unas pinceladas sobre mis nuevos y mas cercanos proyectos o si poner un cerrado por vacaciones y no volver hasta que terminara de abrir mis regalos de Reyes y jugar con ellos, iniciando ya mi andadura en mi blog para mediados de enero. Pero aquí estoy una semana más que no sé si al final tiraré por un camino o por el otro, según me acabe dictando el cuerpo.

Lo que se destila en las redes, estos últimos días, es hacer balance, y así en algunos perfiles veo listas ingentes de personas que han llegado a leer hasta doscientos libros en un año, lo que hace la nada desdeñable cantidad de unos dos o tres libros a la semana. Imagino que en otros temas lo que se coleccionará serán maratones o kilómetros recorridos. Cada ser humano se marcó una meta y ahora llega la hora de ver si se han cumplido, o no, los objetivos.

Ni soy amiga de marcarme metas de este ni de ningún otro tipo. De hecho no creo que me pusiera ningún objetivo específico al año pasado a cumplir en este año o por lo menos no lo recuerdo. No suelo ser una persona que planifique de forma cerrada mis próximas actividades aunque, por supuesto, como escritora tengo unos objetivos que cumplir puesto que, ahora mismo, manejo varios proyectos que deberían de salir a lo largo de este próximo 2022 o por lo menos encauzarse.

A estas alturas de inicio del año mirando un poquito para atrás, aunque dicen que para atrás ni para coger carrerilla, lo que sí puedo decir es que veo que mis 365 días anteriores, a este que vivo hoy, han sido jornadas con sus luces y sombras. Sombras por las incertidumbres a que ha dado lugar la pandemia y luces porque, si bien tenía esa espada de Damocles sobre mi cabeza y sobre las de todos los que estaban en mi entorno, aquello que me propuse al final hacer, en mi día a día, se fue cumpliendo.

¿Habéis cubierto vuestras expectativas este pasado año? Si es así, enhorabuena. En todo caso, si no fue así, tenemos otro año más o para intentarlo o para comprobar, tal vez, que aquello que apuntamos en nuestra lista o no era alcanzable o no estaba destinado a nosotros. Lo cual tampoco es malo reconocer, hay que descubrir nuestras limitaciones e ir cerrando puertas, porque como diría mi abuela: el que mucho abarca, poco aprieta.

De momento, esta semana de inicio del año, me levanto con la mente en una somera planificación de mi agenda, y digo eso, porque tal como están las cosas el hombre propone, Dios dispone y la pandemia y otras circunstancias tienen la última palabra. Aunque, sí tengo claro que, si no tuviéramos un poco de visión de futuro al final acabaríamos cayendo en la depresión porque el ser humano necesita de tener ilusiones para vivir. Y así estoy yo, con dos libros sobre la mesa para decidir cual es el primero que entrará en el horno, varias opciones de ferias del libro, encuentros, Lecturas Conjuntas, clubs de lectura, presentaciones. Todo un poco caótico hasta que me pueda sentar con tranquilidad, pasadas las fiestas, y aclare un poco el camino que optaré. Y todo ello aderezado de cursos de formación, donde trataré de aprender todo lo que sea necesario para mejorar, tanto para la calidad de mi trabajo como para mi propio interés humano.

Para empezar el año nos encontraremos en las redes en una semana de autor que comienza el lunes 17 de enero gracias a la iniciativa del grupo @Comunidad de Escritores, para después avanzar, ya en el mes de febrero, con la lectura conjunta de mi bilogía de Israel, algo que me apetece mucho porque no soy de estar releyendo mis libros todos los días. Suelo publicarlos y al igual que las entrevistas, me tomo mi tiempo para volver a leerlos, pero es que creo que ya es hora y ahí voy a entrar por primera vez en una colaboración con la bookstagrammer @Antonella_en_letras que es quién lleva la iniciativa pero junto a ellas participarán, además de otros lectores y escritores, sus compañeras en estas historias: @unarosaentulibrería y @pilasdelibros. Aunque todas ellas prefieren que las llamen «opinionistas» y a las que os recomiendo que empecéis a seguir en IG y no les perdáis la pista y sumar a este proyecto una colaboración con @Miss Lilit, que puede generar bastante interés a la hora de volver a leer mis primeros libros. Además con dos de las bookstagrammers y dos compañeros más, ando pensando en dar un paso más allá con mi bilogía. Por lo que con ambos proyectos, que me ocuparán los primeros meses del año, inicio con muchas ganas este 2022 y me asomo desde detrás de mi árbol del caucho, al que muchos conocéis como ficus, con la ilusión de iniciar una nueva etapa, en la que espero que muchos de los que estuvieron apoyándome en el 2021 continúen conmigo en el 2022. ¡Nos vemos en las redes!

viaje

Crónica de una ruta

Tratar de hacer una crónica sobre los casi quince días que hemos estado, mi marido y yo, dedicados a las rutas turístico gastronómicas, eventos familiares y a los literarios, sé que es algo complejo. Aun así, decidí llevar una especie de agenda donde traté y trataré de apuntar todas aquellas cosas que creo que podrían quedarse en el tintero de mi memoria. Pese a todo seguro que algo quedará ahí, aunque espero que mis lectores me lo sabrán perdonar.

Si os habéis fijado, cuando he iniciado la narración, he hablado en plural. Y no, no me he equivocado. Este proyecto, que inició su camino muchos meses atrás, es algo que se gestó en un mano a mano entre Juan y yo. Cada uno ha aportado ideas y experiencias, pero, sobre todo él, aportó todos aquellos contactos que tenía y que ha mantenido pese a llevar más de media vida alejado de su tierra. Y ese tirar de agenda es muy de agradecer, así como la acogida tan buena hacia su llamamiento. Así puedo decir que esto fue algo así como: el que tuvo retuvo, ya que sin esa labor previa nunca se habría logrado el éxito que mirando hacia atrás ahora mismo podemos confirmar que hemos tenido.

Iniciamos la ruta en Urueña, la Villa del Libro. Es una localidad en la que me encanta perderme por sus calles pese a lo reducido de su recinto, cerrado tras la muralla, es muy laberíntico. Allí desde lo alto de sus defensas, transitables en muchos tramos, podrás sentirte ave rapaz y mirando hacia el horizonte, ya que tiene buenas vistas, distinguirás otros pueblos de la zona.

La vista de los campos de Castilla

Si miras hacia el interior de sus muros, ves los tejados y el empedrado de las calles más próximas que te animan a bajar y recorrer sus rincones dónde encontrarás, en muchas de sus esquinas, librerías a cada cual más interesante. Pero, antes de hacerlo, había que recuperar el aliento tras un viaje de ocho horas desde nuestro domicilio habitual, e hicimos parada y fonda en «La Real» de Urueña, un magnífico restaurante que os recomiendo que vayáis. Fue una agradable sorpresa organizada por mi compañero de aventura, pues aunque yo sabía que comeríamos en la localidad, desconocía el lugar. Os recomiendo el sitio pero llamad antes y haced reserva pues, aunque en ese momento esté cerrado, os atienden para reservar mesa. Comimos en el exterior, en lo que yo, andaluza, llamaría jardín y un castellano llama corral, puesto que el restaurante está en una de las construcciones típicas de la zona. Os dejo un vídeo para que conozcáis el entorno y el lugar para aquella persona que le pueda interesar.

Urueña y La Real

Tras una relajante comida iniciamos el verdadero paseo por sus calles aprovechando la magnífica tarde de otoño. Nada que ver con aquella que nos presenta César Pérez Gellida en su novela «Astillas en la piel» que transcurre en plena cencellada de finales del mes de noviembre. Con estas simples palabras nos suelta el autor en el escenario:

Blanca oscuridad, frío extremo, vivo silencio.

Cesar Perez Gellida Astillas en la Piel

Pero por suerte no tuvimos que sufrir los rigores que habrá de pasar, Álvaro, el protagonista de este thriller en tierras castellanas.

Tras un tranquilo paseo por sus calles y con la infinita paciencia de Fotolócar, Juan para los amigos y gestor de esta empresa familiar, hicimos parada tras varias fotos con mis libros y el de César, en la librería Primer Página

Puede ser una imagen de interior y texto que dice "primerapágina primera página LIBRERÍA DE PERIODISMO FOTOGRAFÍA Y VIAJES Abierto 2817・12位 I enriquealgarra"
Imagen del fotógrafo Enrique Algarra que plasma, para mí, muy bien la idiosincrasia de la librería.

Cuando entro en una librería, salvando las distancias, me ocurre algo parecido a cuando visito IKEA, me aturullo, no sé hacia donde mirar, que elegir, que comprar. Al final hago como las urracas, voy a lo que llama más mi atención y esta vez fue un libro titulado «Al margen de la ley: atroces, bandidas, adúlteras y un casamiento entre damas» un compendio de lo que llaman «Romances del cordel». Recibe tal nombre por haber sido distribuida en los llamados pliegos de cordel o cuadernillos impresos sin encuadernar y exhibidos para su venta en tendederos de cuerdas. Tuvieron su origen en la península ibérica durante el siglo XV y XVI, siendo exportados a las colonias de España y Portugal, y arraigando de forma especial en Brasil.​ Narraban temas populares elementales, desde sucesos cotidianos a episodios históricos, legendarios o religiosos.

El edificio es la recreación del típico palomar castellano.

Siendo escritora de thriller con toques romántico-eróticos, y persona que piensa que cada libro llama a su lector, pensé que era lo más apropiado. Y me costó decidirme porque ver tanto libro junto es, para mí, sinónimo de sufrir el síndrome de Stendhal. Aprovechando esa circunstancia comencé a entrar en contacto con personas del gremio de los libreros que era otro de los puntos fuertes a trabajar en este viaje. Y así tuve una charla muy interesante con la librera que me habló de su programa de radio sobre literatura. Darse a conocer fuera de la zona de confort en la que siempre nos solemos mover y quitarnos los miedos es algo fundamental en nuestro mundo. Y, al final, tanto que me quité los miedos, pero eso lo contaré en futuras entregas.

Tras la visita a otras librerías y un relajante café, continuamos la ruta hacia nuestro lugar de alojamiento, una estupenda casa de turismo rural, «El arriero», en la población próxima de Tordehumos, donde hicimos la parada para prepararnos para el evento familiar: una boda. Y aquí os dejo con el relato para retomarlo otro día haciendo el paréntesis en la boda, que por ser algo familiar, quedará en lo privado y lo continuaremos tras nuestra llegada a Valladolid.

Un lugar muy acogedor para mi novela.

https://www.facebook.com/Casa-Rural-El-Arriero-186528628922159/

No hay ninguna descripción de la foto disponible.

Con este relato animo a los lectores a visitar, si es posible, los lugares de vuestras novelas favoritas que se desarrollen cerca de vuestros domicilios habituales, fomentando con ello a los lectores locales, o, cuando viajéis, buscad tramas que se desarrollen en la localidad donde vais a pasar unos días o, sencillamente, poned cualquier libro pendiente en vuestra maleta, al iniciar las vacaciones, porque aunque luego no os de tiempo es bonito sentarse mirando el paisaje ojeando unas páginas.

Opinión

¿Pago por mi publicidad en las redes?

Esta es la gran pregunta que todo el mundo que tiene un producto se hace días tras día e imagino que el motivo es porque quiere ser conocido y alcanzar altos niveles de venta. Pero no todo el mundo está dispuesto a oír la respuesta de este tipo de cuestión. La gran mayoría lo que quiere es que le regalen una varita de Harry Potter con el conjuro exacto para que, a partir de ahí, todas sus ventas vayan rodadas y sea, en mi caso que soy escritora, un bestseller. A esas personas que creen en los unicornios, les aviso de antemano que si bien son encantadores también tienen la características de ser tan ficticios como la utilidad de las varitas mágicas. En resumen, si eres del tipo de lector que cree en los unicornios y en las varitas, no sigas leyendo esta entrada porque no vienen en el pack.

Entiendo que lo maravilloso sería que nos lo dieran todo hecho, aunque para eso hay que pagar y mucho, pero somos españoles y lo queremos todo bueno, bonito y barato aun sabiendo que eso no existe. Lo malo es que somos humanos y nos empeñamos en creer en los unicornios.

Antes de desarrollar esta entrada, lo que quiero indicar que en mi caso estoy presente tanto en Facebook como en Instagram. ¿Por qué? Porque ambas redes juntas alcanzan un alto número de usuarios con un amplio margen de edad. En Facebook hay personas más mayores, pero en mi caso son mis potenciales clientes de compra en papel porque tienen más poder adquisitivo y los de Instagram porque son más jóvenes y mis potenciales clientes para las descargas digitales. Hasta ahí lo tengo claro.

Ahora vamos a empezar a ver los motivos por los que NO funcionan las campañas de pago de las redes sociales. Que no digo que no funcionen, digo que hay unas causas que hacen que no funcionen porque las hacemos mal y voy a apuntar con brevedad esas causas:

No tenemos claro el contenido

Para aprovechar al máximo las redes sociales, siempre se debe tener claro el objetivo que se persigue y que se quiere conseguir, con el fin de crear anuncios y campañas adecuadas. ¿Queremos aumentar las ventas, generar nuevos lectores potenciales o aumentar el número de suscriptores? Cada contenido o anuncio que publicamos en redes sociales, necesita un objetivo y un propósito claro. Siempre he sabido que los usuarios que me siguen en Instagram, puede que no sean los mismos que me siguen en Facebook. Por eso entender qué mensajes y contenidos les atraen más es fundamental para poder llegar a ellos, entender cómo funcionan las distintas audiencias en redes sociales y construir relaciones sólidas. Ambas, además tiene la ventaja adicional de que nos da estadísticas e Insights, que nos ayudan a profundizar más en la demografía de nuestros seguidores. y saber interpretar esos datos es vital, para crear una estrategia de contenidos acorde a ellos. Si sabemos para quién es la publicidad, y sobre todo qué contenido va a tener, podemos conseguir más y mejores resultados con nuestras campañas de publicidad.

No saber a quién va dirigida esa campaña

Nuestros anuncios de redes sociales deben dirigirse a un público determinado, no todos los posibles lectores reaccionan de la misma manera ante el mismo anuncio, ni a todos les interesa lo mismo. Intentar dirigirnos a todos los públicos con el mismo anuncio, no atraerá a nadie. Como resultado, nuestros anuncios tendrán un rendimiento bajo. Antes de lanzar cualquier campaña de publicidad en redes sociales, debemos conocer quién es nuestro público objetivo: ¿a quiénes nos vamos a dirigir?, ¿cuáles son sus intereses?, ¿qué queremos lograr? Saber esto nos ayudará a crear anuncios atractivos y con un fin específico. No se puede hacer un anuncio para todo el mundo y para todas las redes.

Querer abarcar todas las redes sociales

Cada plataforma de publicidad en redes sociales tiene sus propias herramientas y funcionalidades, además de funcionar de forma distinta. Es probable que un contenido que tenga éxito en Facebook, no lo tenga tanto en Twitter o LinkedIn. Esto significa que cada contenido publicitario debe optimizarse en consecuencia. Para poder solucionar esto, podemos crear una guía de estilo para nuestro anuncios y publicaciones, en la que especifiquemos qué tipo de formato y estilo vamos a utilizar dependiendo de la red social que usemos. Podemos tener en cuenta, según la red social en la que vamos a tener presencia con campañas de publicidad:

  • Los objetivos que perseguimos en cada una de ellas.
  • A los lectores que nos dirigimos.
  • El tono de voz y estilo a utilizar en cada una. Es bueno tener un estilo propio que la gente cuando vea el anuncio sepa sin leerlo que ya es tuyo y lo esté esperando (anuncio de Coca-Cola en Navidad)
  • En qué momento se encuentran nuestros fans conectados no le doy tanta importancia porque al ser redes globales siempre habrá un horario donde tengamos a un lector. Habrá quien se desayune con nuestro anuncio o quien quiera verlo tranquilamente en su casa a la hora de terminar su jornada laboral.
  • El diseño e imagen que utilizaremos. Si quieres promocionarte porque pones uñas postizas la gente te buscará por tu trabajo, no por tu cara, o tus vacaciones en el Caribe a no ser que mientras descansas, también enseñes lo bonitas que son tus uñas a la orilla del mar. Los anuncios van destinados a que la gente conozca tu trabajo. Busca un equilibrio entre tu vida personal y la profesional. No es malo que alguna vez nos enseñes algo de tu vida, pero tu gato, tu perro o tus males llenan las redes de likes pero no son anuncios de ventas.

No crear en el cliente la necesidad de urgencia

Los usuarios de redes sociales rara vez se detienen a leer cualquier contenido que aparece en su feed, bien sean anuncios de publicidad o publicaciones sin promocionar, si no tienen una buena razón para hacerlo. Una vez que decidamos en qué plataformas vamos a tener presencia, nuestros anuncios de publicidad deben contener llamadas a la acción claras, que inciten al lector a hacer clic sobre el anuncio y descubrir lo que se publicita. Si no incluimos algún tipo de llamada a la acción o una invitación a interactuar en nuestros anuncios de publicidad en redes el rendimiento de los mismos será bajo e insuficiente.

Hacer que el lector no sepa muy bien como llegar a tu libro

El objetivo de nuestras campañas de publicidad en redes sociales siempre debe centrarse en objetivos específicos: si vas a vender vende, si quieres que te lean, ese será tu objetivo y no otro. Sin embargo, es importante hacer que estos procesos sean lo más simples y rápidos posible para nuestro potencial lector. Si se necesitan demasiados clics para completar una compra o suscribirse a un servicio de nuestra web, los posibles clientes potenciales que consigamos simplemente se irán, aumentando la tasa de abandono. Lo ideal es que un proceso de compra o descarga se componga de entre 3 y 5 pasos. Debemos hacer este proceso lo más sencillo y amigable posible. Esto nos ayudará a tener resultados más positivos. Pero ojo, sabemos que IG y FB penalizan por poner los links de compra. ¿Cómo podemos hacer que nuestros potenciales lectores no se pierdan? Dejando enlaces claros en nuestras bios en las redes sociales en los lugares donde sabemos que FB e IG lo permiten. Y potenciando anuncios en los que generemos interés por nosotros como autores, no solo del productos. Hay millones de novelas románticas eróticas en el mercado. ¿Por qué la mía? Ahí está el anuncio que me hará diferenciarme del resto.

No analizar los datos obtenidos

Cuando lanzamos una campaña de publicidad en redes sociales, crearla y activarla es solo el primer paso. De los resultados que obtengamos iremos cogiendo ideas para seguir optimizándola, hasta conseguir que su funcionamiento sea el que estábamos buscando. Sabemos que el día a día de un negocio es muy duro, y que no todo el mundo tienen tiempo para trabajar en sus libros y además de hacer seguimiento a sus campañas de publicidad. Pero entonces habrá que pagar a profesionales y ahí ya entramos en otro campo. Un campo que nos obliga a estar muy pendiente de quién nos hace la publicidad porque hay mucho intrusismo en estos mundos literarios.

Falta de compromiso por parte de la audiencia

La publicidad en las redes sociales no es algo unidireccional. Si deseamos tener éxito, debemos involucrar a nuestros usuarios ante cualquier oportunidad que se nos presente. Una vez que lancemos un anuncio de publicidad o publiquemos contenido, es probable que nuestros usuarios lo comenten, compartan e interactúen con ellos de alguna forma. El compromiso que implica por parte de nuestros lectores el comentar, dar a “me gusta” eso es lo más recomendable ya que se generará un mayor compromiso y mejorará nuestra visibilidad en las redes. De ahí la importancia de tener un buen contenido si por ejemplo estamos interactuando en un grupo, haciendo un trabajo colectivo. Hay que tomarse muy en serio la imagen que damos tanto nuestra como de nuestro trabajo. Si no tenemos interacciones tal vez sea porque no generamos un buen contenido, no todo es el algoritmo de las redes.

Olvidarse de las campañas

Una buena campaña de redes sociales debe llevar un diagnóstico casi a diario. Esto nos permitirá ver si algo está fallando, si funciona mejor a según qué horas (aunque ya digo que esto es para mí es irrelevante, aunque si lanzas una campaña para vender tu libro en papel en tu país pues entonces hay que tenerlo en cuenta), si ya hemos alcanzado la meta que queríamos, etc. Por eso es fundamental no lanzar nuestras campañas a lo loco y ¡olvidarnos de ellas!

No hacer test A/B

Una prueba A/B con nuestros anuncios en redes sociales, sería tener dos campañas con el mismo fin, pero con algunas diferencias (de diseño, de segmentación…) y después las mediremos y analizaremos cuál ha funcionado mejor. Esto nos aportará una información muy buena, sobre nuestro público. Sería un estudio comparativo. El “problema” que presenta esto es que la inversión debe ser un poquito mayor para poder tener datos fiables.

Reflexión final

Estar atento a nuestra competencia pero para aprender de ella, no para joderla, así como de las tendencias del mercado y lo que se «lleva», es esencial para mantenernos al día y crear contenidos relevantes para nuestros lectores. Si evitamos lo que os he comentado anteriormente, antes de que nos demos cuenta tendremos una estrategia de marketing digital sólida, que nos ayudará a ir en una dirección clara, tener visibilidad y por lo tanto a destacar por encima de nuestra competencia. Y vuelvo al principio, pero esto NO se consigue a golpe de varita. Si dices que no tienes tiempo, dices que no sabes pero no te esfuerzas en aprender o dices que te da pereza usar las redes sociales, siento que hayas llegado hasta aquí para leer que entonces es normal que nunca alcances tus objetivos, ya que estos solo se pueden conseguir de dos formas, con esfuerzo y/o dinero. Nunca estará garantizado pero con excusas ya te digo que tampoco lo vas a lograr.

Opinión

Amazon 2021 visto desde fuera

Esta semana ya es la última en la que los autores pueden presentar sus novelas para el premio PLAS de Amazon, un premio del que tengo constancia en realidad desde hace poco pero que como ocupa, entre unas cosas y otras, varios meses año tras año, parece que la experiencia que se vive con él es mucho mas larga.

La gente que me conoce ya sabe que no me presento y los motivos que tengo para no hacerlo pero, aún así, sigo viviendo esa realidad semana tras semana desde que comienza la convocatoria allá por el mes de mayo. Y, es cierto que me implico, y eso también lo saben escritores y lectores, en la promoción de compañeros que concursan. Así como que, la mayor parte de las novelas que me leo y comento durante este periodo de tiempo son aquellas que se presentan al premio, por lo que al encontrarme entre bambalinas, me puedo permitir el lujo de vivirlo, no exactamente igual, pero si con conocimiento de causa como espectadora muy implicada en el proceso desde el minuto uno. Y puedo contar que me sorprenden cosas que veo, oigo y siento durante estos meses y no todas son para bien.

¿Qué es lo que he percibido en estas semanas de concurso?

Una de los aspectos que más me gustan es la gran cantidad de movimiento que hay en los grupos que animan a los participantes y que fomentan la lectura de sus libros, aunque hay clubs de lectura que en sus propuestas se mezclan tanto los libros que se presentan al PLAS, en un tanto por ciento alto, y dejan también un hueco para aquellos autores que no se presentan pero que publican algún libro en el margen de tiempo de vigencia del concurso.

Para mí tiene ventajas el PLAS porque deja publicar a la vez que el escritor inscribe su obra y eso favorece que la novela sea conocida, pero a partir de ahí ya empiezan a fallarme las ventajas. ¿Y por qué digo esto?

He podido ver que hay autores y que se toman la participación en el concurso como si les fuera la vida en ello tratando de conseguir buenas críticas, estrellitas y alabanzas de sus lectores y los métodos que usan para conseguirlas no son precisamente de buenos profesionales. Hay autores que apuñalarían a otros compañeros con tal de quedar por encima y se sabe perfectamente (porque las redes sociales tienen orejas muy grandes) que usan a sus lectores más fieles como ariete contra otros a la hora de hacer comentarios y reseñas. Que tengan por bandera la frase «en el amor y en la guerra vale todo» no dice mucho de unos ni de otros.

En cuanto a la visibilidad, yo que no participo en el premio y publico aproximadamente por las mismas fechas, no me puedo quejar. Ya que la que tengo es porque utilizo los mismo métodos e incluso alguno más como el resto de los autores que sí participan, o sea que en marketing y publicidad, voy a la par. E incluso hay escritores, y se lo he oído decir a más de uno, que para evitar esos malos rollos que tanto se dieron el año pasado, han preferido mantener un perfil bajo a nivel redes sociales, porque saben como yo, que no todo es estrellitas y buenas críticas a la hora de ganar este premio. Por lo tanto entrar en una pelea de barro es absurdo. En resumen, puedo decir que hay autores que mas bien buscan la invisibilidad en estos momentos por vergüenza ajena y tranquilidad psíquica.

Desde luego, no me lo he leído todo pero han pasado muchos libros por ojos y tengo orejas en las redes sociales y una de las cosas que también me ha llegado es la calidad de las novelas. Hay autores que solo escriben por y para el premio y como ocupa muchos meses y es año tras año, lo cierto es que tienen poco tiempo de un año para otro para tener novelas que sean de auténtica calidad. ¿Por qué digo esto?, porque son novelas con tramas muy conocidas y repetitivas, con finales precipitados, sin profundidad a la hora de narrar y solo se limitan a contar los hechos que les pasa a sus protagonistas, pero son personajes planos, donde apenas trabajan los escenarios y los tiempos, además de encontrar muchos anacronismos y eso al final no lleva a ningún lado. Aunque se les llene la boca de decir que solo se presentan por participar y no por ganar, luego vemos que hay unos bajos fondos que desmienten esas palabras. Los autores van a ganar en el 80% de los casos y algunos están tan convencidos que no se permiten incluso decirlo a boca llena y su compañerismo y buenos modos brilla por su ausencia. Gracias a Dios, son los menos pero también son los que acaban haciendo que haya tan mal ambiente. Algo que ahuyenta a los lectores y a otros autores. Que ganar y pensar en ganar es muy loable, odio la falsa humildad, pero no todo vale.

En cuanto a Amazon no es que ayude mucho. Antes el premio era mucho más completo con publicidad más mediática e incluso el ganador veía su libro en papel. Ya ni se molestan. Luego si abres el dispositivo no ves ni una sola referencia o sugerencia en la que identifiques que el libro que recomienda es un candidato al premio. Yo abro en el buscador y a poco que haya mirado algo en internet ya están saliendo banners con publicidad, algo que Amazon parece que a nivel literario le importa poco, es más fácil que me sugiera un juguete sexual que un libro del premio que ellos mismos organizan.

¡Ojo!, creo que es un premio que bien orientado, para los libros autopublicados, podría convertirse en el Planeta de Amazon, sobre todo teniendo en cuenta que su dueño, Jeff Bezos, creó su imperio apoyado en los libros, pero con el tiempo y la variedad de productos que tiene, parece que lo ha olvidado y es una lástima. Por lo tanto no quiero que penséis que estoy en contra de este premio, al contrario y quién me ha visto en las redes sabe que apoyo a todos los compañeros que participan en él publicitándolos en mis propias redes. Pero no estaría mal que se hiciera una carta firmada por muchos participantes con una buena tanda de sugerencias para mejorar ciertos aspectos del premio y algunas de las que he oído por ahí serían:

  • Mayor publicidad en sus propio canal.
  • Separación del premio por géneros.
  • Mantener la publicación en papel si el autor así lo quiere.
  • Tener un método de búsqueda más claro para encontrar los libros que se presenten al premio por parte del lector.

Estas son algunas de las sugerencias. Seguro que a vosotros se os ocurren algunas más. Creo que sería una buena opción porque, como bien he dicho, es un buen premio y el único para autopublicado, pero, pienso que desde sus orígenes a la actualidad, se está desvirtuando e incluso parece que Amazon, no es que lo quiera dejar morir pero da la sensación de no estar muy interesada en promocionarlo como se supone, algo que debería hacer puesto que ganar siempre ganaría más la empresa que el autor.

Para finalizar mi entrada, os animo a aquellos que seáis muy competitivos y, de verdad, vuestra vida vaya en ello, os leáis la entrada de un blog de otro compañeros sobre un estudio estadístico de los ganadores y finalistas de los anteriores premios. A lo que yo añadiría otros items, como el de calidad literaria que, por cierto, eso no se mide en estrellitas de cinco puntas, eso es para los generales, y tampoco en loas y alabanzas a punta pala.

Y como me ha sugerido una compañera que añada: «Solo puede ganar uno» y no tiene por qué ser a gusto de todos y esto no es la película de «Los inmortales» no se gana porque hayan muerto los demás.