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Escribir bajo presión

¿Qué queremos expresar cuando hablamos de escribir bajo presión?

Trabajar bien bajo presión se trataría de la habilidad de mantener la coherencia y llevar a término las tareas en situaciones adversas y en tiempos limitados, algo a veces que es difícil de adquirir.

Como muchos sabéis, el tema de la cocina es una de mis pasiones, la otra es escribir, y suelo hacer analogías uniendo ambas pasiones a la hora de publicar en mi blog al igual que a la hora de escribir mis novelas. Para muchas personas escribir bajo esa situación sería como poner sal en un plato que supondría una forma de realzar el sabor, pero que sabemos que si nos pasamos acabaremos arruinando la receta. Algo similar podríamos decir de realizar ciertos trabajos, incluidos el que nos trae entre manos, bajo una presión excesiva. A la larga puede producir un exceso de estres que dé lugar a que ralentice la finalización del proyecto iniciado e incluso lo abandonemos definitivamente.

Reflexionando sobre este tema, y a tenor de lo ocurrido estos meses atrás, he pensado que me encuentro frente a dos realidades a la hora de escribir presionados, una que denomino presion temporal y otra presión vital. Una imagen que te vendrá a la cabeza de la primera forma es la que se produce en un llamamiento como el NaNoWriMo (National Novel Writing Month), evento literario que se convoca todos los meses de noviembre desde hace años y en el que cada escritor lucha contra sí mismo y contra reloj. Un plazo ajustado de un mes para escribir una novela cumpliendo día a día un determinado requisito de número de palabras. Te plantea el reto de escribir cincuenta mil palabras a lo largo de los treinta días de noviembre. Exactamente una media de 1667 palabras por día, lo que viene a ser más o menos lo que dedico a escribir cada domingo en este blog. Parece que no es mucho una vez que se sabe cual es la media, pero garantizo que tener esa meta de más de 1500 palabras no es lo mismo que ponerse manos a la obra.

Sin explayarme, porque hay muchas páginas y blogs dónde puedes consultar el funcionamiento de este reto, como consejo te puedo comentar que el truco para cumpliarlo se apoya en tres puntos importantes (y no lo digo yo como escritora):

  • Ten toda la historia planificada previamente
  • No corrijas durante el Nanowrimo
  • No busques información y documentación durante el proceso de escritura

Un ejemplo de ello lo tengo en este texto mismo. Suelo pensar a lo largo de la semana sobre de que voy a tratar la entrada del siguiente domingo, pero no siempre llega la inspiración por lo que tengo que salir al encuentro de ella, y aunque esta semana me llegó la idea prácticamente el lunes pero por motivos laborales y de otro tipo solo hice un pequeño boceto sin llegar a escribirla entera. ¿Qué ocurre entonces? Que hoy domingo a las 7 de la mañana estoy en mi cama con el ordenador puesto sobre una base, y escribiendo con apremio estas lineas para tener la entrada lista sobre las 10 u 11 de la mañana. Esta es la presión habitual de un escritor que trabaja en una editorial y  que le suele marcar unos plazos a la hora de presentar su siguiente trabajo. También es la que nos imponemos a la hora de querer presentarnos a distinas convocatorias literarias si no tenemos previamente una novela acabada y corregida.

Muchos autores disfrutan con este punto de sal en sus vidas que les afina y afila la creatividad, en cambio para otros les supone un asesinato de su creatividad. Que verdad que en la viña del señor hay de todo. Un ejemplo lo tenemos en el autor Isaac Belmar:

Hace mucho, mucho tiempo, ya hablé de la pistola en la cabeza. Me gustaría haberme librado de aquello casi diez años después, pero lo cierto es que sigo escribiendo más y mejor bajo presión, que en esas épocas en las que fluyes un poco sin rumbo, pensando qué historia quieres contar y con un lienzo en blanco sin límites.

De él también son sus palabras:

La libertad es lo peor que nos puede pasar, porque si tenemos todo el tiempo del mundo, perdemos todo el tiempo del mundo, si tenemos todas las opciones ante nosotros, no elegimos ninguna.

En cambio tenemos a la autora y periodista Mara Torres que es opuesta a este tipo de presión. Finalista del premio Planeta del año 2012 con su novela La vida imaginaria en una entrevista hacía mención a su imposibilidad de escribir  con esa espada de Damocles sobre su cabeza. Incluso aclaraba que:

Cuando consiguió la prestigiosa distinción (ser finalista), Mara Torres ya comunicó a la editorial que no podía comprometerse porque no sabía «si iba a volver a escribir nunca». «Y me han respetado», ha apuntado.

De hecho hasta cinco años mas tarde no volvió a publicar una novela. En este caso se trata de la titulada «Los días felices» y tuvo que transcurrir todo ese tiempo para que viera la luz; novela que ahora mismo estaba leyendo y que en parte ha sido la inspiración de esta entrada. En mi caso, tirando de un hilo logro alcanzar lo que quiero.

Estos ejemplos que os pongo son de lo que denominaría una presión temporal y hemos visto que no todo el mundo tiene el mismo umbral de aguante frente al estres que genera esta imposicion a la hora de iniciar y finalizar un proyecto. Pero existe otra presión, que yo denomino vital, que también está muy presente en nuestro día a día y dónde la mayor parte de las veces no existe la opción de poder elegir si se acepta como manera de gestionar un trabajo. Porque presentarse a un concurso literario o trabajar con plazos por motivos editoriales no deja de ser en última instancia algo voluntario. Obviamente, una vez que te metes en harina hay que apechugar con la elección. Pero, ¿qué ocurre cuando la presión que ejercen sobre nosotros no es algo que provenga de una elección voluntaria?

La presión vital

Cuando hablo de este tema me viene a la cabeza el ensayo de Virgina Wolf, Una habitación propia. El título proviene de la idea de Woolf de que, «una mujer debe tener dinero y una habitación propia para poder escribir novelas». Woolf observa que las mujeres han sido apartadas de la escritura debido a su pobreza relativa, y que la libertad financiera traerá a las mujeres la libertad para escribir: «Para empezar, tener una habitación propia… era algo impensable aun a principios del siglo diecinueve, a menos que los padres de la mujer fueran excepcionalmente ricos o muy nobles». El título también se refiere a la necesidad de cualquier autor para tener licencia poética y la libertad personal para crear arte.

El ensayo examina si las mujeres eran capaces de crear, y la libertad que tenían para producir un tipo de trabajo de la calidad de William Shakespeare, atendiendo a las limitaciones que las mujeres escritoras, pasadas y presentes, enfrentan. Y ahi es dónde tirando de mi hilo pasé a la verdadera dificultad y a la auténtica creación bajo presión, bajo la opresión de la falta de dinero, del día a día, del sacar adelante a una familia, de las incertidumbres que nos acechan, de las enfermedades que a veces se nos presentan dando la cara de una forma cruel, arrasando con todo lo que tiene delante, tanto para el que sufre la enfermedad como para la familia que se enfrenta a la situacion.

Para mí eso son verdaderas presiones, las vitales, que nos van a llevar al mismo tipo de escritor o escritora que hemos mencionado con anterioridad, al que se crece ante la advesidad, aunque necesite tomer aire para coger impulso, y a aquella persona que se pone en un rincón apoyando la cabeza entre las piernas y que no es capaz de tomar las riendas de su vida, con lo que este último tipo de individuo el mundo les arrollará sin remisón, porque el mundo no se para.

Pasados ya seis meses me puedo permitir el lujo de hablar desde mi experiencia en este tema, que me ha llevado precisamente a tomar aire para coger impulso. Si el padre de mis hijos decide que su vida no tiene sentido, y que quiere buscar la felicidad por su cuenta tras 28 años de un proyecto en común, no hay más que decir, solo apechugar con la decisión. Tras empaquetar todo lo suyo, para facilitar el tránsito, y respirar profundamente, no puedes hacer más. Bueno sí, tengo las dos opciones mencionadas con anterioridad: ponerme en un rincón a llorar recordando los estupendos años pasados o cerrar la puerta procurando no dar un portazo y acelerar todos los trámites del divorcio para que el trago pasase de la forma más ágil posible (sin olvidar esos buenos tiempos que se han pasado, pero mirando hacia el futuro, que lo cortés no quita lo valiente)

Quienes me conocían, en ese momento no dudaron de que tomaría la segunda opción. Saben que no tengo tiempo para llantos en esquinas y que hay que sacar una familia adelante. No digo que me haya quedado con un trapo atrás y otro adelante, pero cualquier persona que haya pasado por mi situación sabe perfectamaente que se dinamitan muchos cimientos y que hay que construir todo desde cero, desde la confianza en uno mismo hasta el valor de salir a la calle y enfrentarse al mundo. Y, cuando esto ocurre, de lo que menos ganas tienes es de ponerte a escribir una novela y no lo digo por los ánimos, porque para ovarios los míos. Aquí mas bien me enfrento al imperativo de cubrir unas necesidades básicas y que me restan tiempo para dedicarlo a escribir.

Gracias Dios, y a mi habilidad de no bloquearme en los tiempos difíciles sino de crecerme ante ellos, puedo decir que voy avanzando, que no es poco. Sé que todas las novelas no tienen un final feliz y que esta parte de mi vida la estoy escribiendo en el día a día, pero es algo que me han impuesto en mi contrato vital y no me voy a echar para atrás. No estoy rehaciendo mi vida, como muchas personas expresan, sino que estoy escribiendo nuevos capítulos con menos escaleta de la que pensaba, pero con bastantes recursos para hacerlo. Con mis amigos y familia, aunque no seamos muchos ni falta que me hace, voy saliendo adelante y con mi proxima novela en corrección. Por eso tardaré un poco más en volver a publicar, pero no os vais a olvidar de mí, porque seguiré en las redes, seguiré apoyando a los compañeros, y seguiré promocionando los libros ya publicados. No os vais a librar de esta autora tan facilmente.

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Reinventarse

¿Por qué reinventarme?

La cuenta atrás que hacemos en Fin de Año la solemos aderezar con una larga lista de propósitos con los que tratamos de entrar con buen pie el 1 de enero. Acompañamos todas estas buenas intenciones de muchas ilusión y grandes proyectos. Algunos se cumplen en mayor o menor medida y otros, en cambio, los olvidamos en el transcurrir de los meses. Lo divertido es cuando surgen proyectos que jamás se nos pasaron por la imaginación que se nos fueran a plantear a esta altura de la vida. Pero así me ha ocurrido ya que, desde el que me parece tan lejano 1 de enero del 2022 hasta hoy en día, mi vida ha dado un gran vuelco del que pienso sacar el máximo partido. Pasada la resaca de las fiestas, inicio una nueva etapa que me gustaría que no solo se reflejara en mi vida, sino también en hábitos, ilusiones y, sobre todo, en una nueva forma de plantearme este blog.

Todavía no tengo muy claro cuál va a ser ese planteamiento, puesto que supone un gran esfuerzo mental enfrentarse a nuevos retos y aunque el camino lo hago con el apoyo de mis amigos de siempre, y con nuevos compañeros de viaje, no por ello deja de ser complicado reinventarse. Pero como dice la canción: yo creo en las señales y en la edad del alma y sé que ahora es el momento de iniciar este camino, sabiendo además que no habrá piedras que lo entorpezcan porque cuando se tiene la dirección clara parece que crecen alas en los pies.

El ser humano es en ocasiones misterioso, incluso consigo mismo. Lo cierto es que las personas tendemos a no conocernos tanto como creemos y, a veces, nos sentimos perdidas en la vida o nos encontramos sacando poco rendimiento a esas cualidades innatas que parecían ocultas. Pienso que cuando uno ya le ha dado la vuelta al jamón, como le he dado yo hace algunos años, llega el momento de sacar el máximo partido a esas cualidades que se tienen y que en realidad son las que, en mi caso, me hacen feliz, como he podido comprobar en el último tramo del año que ya pasó.

El autoconocimiento y la reinvención son aspectos indispensables para evolucionar, para mejorar nuestra condición y vivir más allá de la mera subsistencia, vivir en plenitud y no bandeados de un lado para otro a merced de vientos que ni nos son favorables ni nos llevan al destino que en realidad merecemos. Es algo que rara vez somos capaces de hacer por nuestros propios medios, porque no contamos con las herramientas adecuadas en muchas ocasiones. En otros casos, sí las tenemos pero necesitamos que alguien nos enseñe a usarlas y nos convulsione para darnos la vuelta como un calcetín y que así salga a la luz nuestra valía.

Herramientas de la reinvención

Una de las herramientas es: una auténtica gestión del cambio. Dicho de otro modo, la capacidad de reinvención para sacar la mejor versión de uno mismo. Y eso es lo que me han pedido, la mejor versión de mí. ¿Qué me ha supuesto eso? Pues lo que he comentado en un booktag que no tardará en aparecer en mis redes, un ralentizar el proceso creativo. No tengo que demostrar nada a nadie en estos momentos de mi vida. Si creo que debo ser exigente con mi trabajo de escritora y en vez de publicar una vez al año tardo dos o tres años, pues perfecto. Una vez alguien me llegó a decir que si no publicaba en este mismo 2022 o incluso 2023 la gente se iba a olvida de mí. Ese fue uno de mis revulsivos. Lo cierto es que si publico y no lo doy todo, me estoy auto engañando. Eso sería patético y como escritora no me lo puedo permitir, porque estoy aquí para que cada día que pase me sirva para ser mejor, no una mala copia del original.

Otras herramientas, que en este caso para mí van de la mano, son las de la autoestima y la motivación. Y no hablamos del ego desmedido al hacer mención de la primera, del que tanto se nos acusa a los escritores, y que alguna vez me han escupido a la cara como una forma de ningunearme. Pero tras limpiarme la salpicadura y reflexionar fríamente, llegué a la siguiente conclusión: va a ser que no. Hablamos de autoestima, de esa apreciación positiva que tengo de mi persona. Si yo no me quiero ni me valoro no puedo esperar que los demás lo hagan por mí. Gracias a mi forma de ser siempre he sido una persona que se ha querido, aunque no siempre tanto como debiera, y que ahora tiene dos motivaciones claras para seguir reinventándose y queriéndose, una por mi propia salud mental y otra por que tengo un entorno que me valora y deja volar y que no va a permitir que me caiga, nunca más.

La reinvención es útil para tomar nuevas perspectivas que favorezcan una vida saludable y plena a todos los efectos, algo necesario para luego poder desarrollarnos adecuadamente en nuestra profesión como escritores o en cualquier otro ámbito laboral. Esto nos despoja del bloqueo mental, tan temido en los autores, y nos abre nuevos caminos a la exploración particular, facilitando el desarrollo de habilidades que hasta entonces parecían imposibles de adquirir o que incluso teníamos también bloqueadas por miedo al rechazo o a cometer errores. Cuando sabemos que errar es humano puesto que es la base del aprendizaje.

Soy consciente de que es imposible controlar todo aquello que sucede a mí alrededor e incluso el compartimento destinado a otras personas, pese a que esto tenga un efecto directo en mi estado de ánimo y bienestar. Nos las encontramos todo tipo: cenizas, estimulantes, negativas, positivas, cariñosas, dañinas, altruistas, etc. No obstante, existe la excelente posibilidad de cambiar los ojos con los que recibimos todos estos estímulos, en un apasionante proceso de reinvención, porque de todas estas personas se aprende, e incluso nos pueden servir como modelos para nuestros futuros personajes.

El mejor consejo que se puede dar en este caso es el de despojarse de las cargas del pasado y cambiar la forma de observar el presente o plantear el futuro. Todo ello para obtener una actitud más saludable, que libera de las cadenas o ataduras innecesarias y permite brillar en plenitud. Hay veces que estas cargas se caen por sí solas, pues ahí es el momento de remontar el vuelo y dejarlas atrás. Hay que aprovechar esa circunstancia para reinventarse y buscar nuevos horizontes. Por lo tanto, puede decir que este año, más que con propósitos, vengo con un esquema mental organizado. Ahora lo que me falta es rellenarlo de contenidos, y para ello cuento con amigos de mi entorno, porque esa es la parte complicada del trabajo, la de rellenar los huecos dejados por las cargas del pasado con cosas auténticas que me sirvan para vivir en plenitud sin miedos y mirando al futuro de frente y con alegría.

De momento me gustaría poner mi blog al servicio de las plumas de otros compañeros aunque es algo que quiero perfilar con tranquilidad. Me encantaría hacer de este pequeño espacio un lugar de encuentro para otras voces, otras letras, otras formas de narrar, otras formas de jugar con las palabras. Este sí es un próposito dentro de mi reinvención y aunque lo mismo se queda en proyecto, he pensado que viendo como me han ido los últimos meses intuyo que hay muchas posibilidades que de una forma u otra sea otro barco que llega a buen puerto. De momento seguiré mezclando reflexiones, noticias, novelas leídas, cosas curiosas de la narrativa y todas aquellas historia que creo que tienen hueco en este cajón de sastre. A la vez trataré de darle forma a esta idea de abrir mi blog con nuevas opciones. Y mientras termino de gestarlo, aprovecho para desearos a todos, lectores habituales y casuales, un feliz año 2023.

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Repaso de un año en unas 20 reflexiones

Esta va a ser una Navidad muy especial, porque será la primera desde hace muchos tiempo que las desarrollaré a mi gusto. En otro momento la he compartido y disfrutado de una manera y el 2022 será de otra forma, pero no por eso va a ser muy diferente porque las tradiciones las mantengo y lo mismo introduzco alguna nueva. Aunque hay que estar ojo avizor no sea que venga alguien y la joda, algo que asumo como probable, visto lo visto, porque se sabe que no podemos esperar nada de nadie. Hay mucha gente en la que el espíritu de la Navidad lo lleva solo de fachada: para mostrarlo en los negocios, con los amigos, en las redes, en resumen, cara a la galería, porque hay mucho hijo de Putin suelto por el mundo. Pero, pese a todo, mi espíritu de la Navidad siempre ha sido a pruebas de gilipollas y este año mucho más. Aún así, quiero preservarlo, por lo que esta será mi última entrada del 2022, a la espera de la próxima que creo que publicaré ya a mediados de Enero, cuando haya disfrutado de los regalos de Reyes y de mi familia.

He escogido una forma de hacer repaso a mi año 2022 basándome en la escritora: https://www.instagram.com/naezna/?hl=es y sus reflexiones.

La dinámica me la he planteado como una reflexión entre lo que ella expresa y mi sensación ante su frase escrito por mí de una forma espontánea. Espero que nadie se dé por aludido o aludida y, que a la vez, quién quiera asumir que esa frase y reflexión es hacia una persona determinada, está en plena libertad de entender que así sea, pero esto es como las novelas: cualquier coincidencia con la realidad es pura casualidad. Eran muchas más reflexiones, aunque no quiero cansar por lo que al final escogí unas 20 que han sido las que más me han llamado la atención.

Imagen de https://instagram.com/serranita66?igshid=YmMyMTA2M2Y=

Nota mental

No madures mucho que te pudres:

Es bueno mantener el espíritu jóven pero no nos podemos quedar anclados en el pasado porque eso es un sindrome que llaman de Peter Pan. He visto a personas en mi entorno que les da mucho miedo envejecer o que se aferran  a un pasado idealizado y no son capaces de enfrentarse a la vida cara a cara. Piensan  que corriendo van a huir y lo que ocurre es que al final la vida no se queda atrás, sino más bien te das de bruces con ella. Hay un cuento persa: Está noche en Samarkhanda que explica muy bien como esa huída de la muerte hace que al final acabes encontrándola dónde ella te estaba esperando.

Los amigos siempre arreglan lo que rompen otros:

O a veces te ayudan a esconder el cadaver en el alcorque. No siempre hay que empeñarse en reparar lo que se rompe. Es preferible asumir que no vale la pena pegar todo aquello que se ha roto. A no ser que sea algo que consideres muy valioso y sea útil para hacer Kintsugi.

No merece tu pena:

Solo la muerte de un hijo puede merecerla; el resto son circunstancias que se superan, no hay que hacer por ello un drama. Por lo tanto confirmo que aquello negativo que haya pasado este año en mi vida no se merece ninguna pena.

Quién se va sin ser echado, vuelve sin ser llamado:

Uf, espero que no sea así. Las personas que de forma voluntaria se han ido este año espero que no vuelvan nunca. Me daría mucha pereza.

Por si acaso hazlo cuanto antes

Llevo ya tiempo diciendo que se me acaba el tiempo y este año 2022 lo he confirmado: ha sido ir finalizando el año y ver cómo ese que era mi tiempo ya caducaba. Ahora en el 2023 empiezo con nuevos aires y marco mi paso.

Si cuando dejas de hablar te quedas solo, nunca estuviste acompañado

A veces el problema está en que te equivocas de interlocutores, pero es normal equivocarse porque somos humanos. Pero si te pasa muy a menudo tal vez el problema está en ti. Necesitas cambiar de conversación.

A veces quedarte no es una opción

Quedarse forzando una situación que tras reflexionar ya ves que no tiene salida es pérdida de tiempo, y yo no tengo tiempo ni ganas ni fuerzas para una situación a la que ya no le veo continuidad. Llevo todo el verano sentadita en la terraza con un vasito en la mano (esa es la letra de una canción que me dedicaste con cariño, de ese cariño que no caduca)

No eres tú, soy yo que ya sé lo que valgo y lo que me merezco:

Todos, absolutamente todos, tenemos derecho a querernos, a ser felices y a mimarnos y cuando llega el momento se sabe. Apoyé a todo el que lo quiso hacer y me apoyé a mí mismo porque también me quiero.

Eres lo que haces, no lo que dices que vas a hacer:

El tiempo pone a cada persona en su sitio y los hechos lo demuestran, aunque sea de una forma lenta. Por eso a cada uno de ellos por sus acciones y omisiones los conoceréis y muchos dejarán de ser amigos y otros ocuparán los huecos libres. Y lo más importante: «Puedes engañar a todo el mundo algún tiempo. Puedes engañar a algunos todo el tiempo. Pero no puedes engañar a todo el mundo todo el tiempo. Hagas lo que hagas, hazlo bien.» (Abraham Lincoln) 

Si algo acaba algo empieza:

Mi amigo el  Rabino Haim Casas fue el que me dijo:

“Haz sonar las campanas que aún puedan sonar, y olvida tu ofrenda perfecta; hay una grieta -una grieta- en todas las cosas. Así es como entra la luz” (Leonard Cohen)

Las últimas veces nunca avisan

La ves venir, las intuyes, las sueñas, las sientes; incluso esperas a que no sea la última, hasta que ese día llega. Pese a que no te pilla por sorpresa te sorprende las formas cómo se desarrolla esa última vez.

Deja de luchar batallas que no son tuyas

Llega un momento que esto no es el Risk, no es un juego y las batallas que no son mías ya no las voy a luchar. Dejé de hacerlo a mitad de año o, tal vez, incluso antes. Ahora me queda mucho camino y la senda la tengo marcada.

Si el vínculo te ahoga, rompe el vínculo:

Y así fue. Hay personas que necesitan respirar, ver nuevos horizontes, cambiar de aires, necesitan otros espacios y otros tiempos y ¿quién soy yo para negar esa necesidad de tiempo y espacio? Y eso va relacionada con la siguiente frase:

Nunca persigas a quién no quiso quedarse:

De pequeña me empeñaba, y todavía de adulta, en caer bien, o incluso en retener, a quién no tiene interés en quedarse. Mejor será que corra el aire y cada persona disfrute de su espacio.

El victimismo es un deporte nacional:

La verdad es que no estoy totalmente de acuerdo. Si te haces mucho la víctima al final la gente se aparta por aburrimiento. Es como cuando dices que tienes un cancer, la gente huye porque creo que es contagioso. Pero ojo, si no te haces la víctima entonces me llaman frívola. Lo mejor en estos casos es seguir siendo como eres sin mover ni una ceja. No vale la pena ir arrastrando cadenas en las redes, solo haces de tu vida un circo.

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Para antes del 2023

No te quedes con las ganas:

No son momentos de grandes cambios, pero tampoco de replegar velas. Al contrario, es momento de mirar hacia nuevos horizontes y continuar el camino desde dónde lo dejé. Tal vez vaya más lenta pero el destino lo tengo claro.

Si sacas la basura de tu casa día a día, ¿por qué no la sacas de tu vida?:

Nos cuesta hacer limpieza de nuestros armarios, con lo que hacer limpieza de personas es mucho más complicado, pero si sigues ese refran que dice que cuchillo que no corta y amigo que no aporta, si se pierde, no importa, resulta mucho más sencillo. Solo hay que hacer una breve reflexión sobre quien te aporta y el qué y quién no aporta nada en tu vida. Yo lo hice y me voy a ahorrar mucho en felicitaciones de Navidad y soberanas chorradas para quedar bien.

Encuentra una excusa para hablarme

Sé que puede dar miedo e inseguridad, pero me gusta escuchar tus historias, nuevos proyectos, ilusiones, distintas opciones que me abren la mente a cosas que no se me habían pasado por la cabeza, me sacas de mi zona de confort y me obligas a reinventarme.

Los amigos son la familia que elegimos

Hay amigos que ya eran familia e incluso se ha sumado alguno más, que lo mismo no llega a familia pero ahora ahí está y valoro su esfuerzo. Tampoco muchos, no vale la pena hacer un gran nucleo familiar que solo se reúne en Navidad y casi siempre es para meter la pata por una cosa u otra.

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Lección de vida

No existe la falta de tiempo sino de ganas

Muchas excusas referidas a la falta de tiempo y todas las ocupaciones que tienen. También que si lo estás pasando mal, que ya llamarás tú o frases como tampoco es para tanto y que lo tuyo está a la orden del día, denota que son personas que no tienen ganas. De todas ellas me he librado yo, que no le quiero dar trabajo a Dios que está muy ocupado con cosas verdaderamente importantes.

Si te lo ha hecho una vez, prepárate para la segunda

Y para la tercer, la cuarta y la quinta; a saber. Porque como decía mi abuela, quien hace un cesto hace cientos. Pero no tengo interés en abrir una cestería, lo mío son otras cosas.

Como soy de las que siempre ven la botella medio llena, también quiero decir que aquellas personas que me apoyaron una vez, han vuelto una segunda y una tercera. No son muchas, pero es que tampoco he necesitado más. Y cada uno dentro de sus posibilidades, este año han estado ahí de nuevo: organizando una reunión sorpresa hace un par de meses, que te dan los buenos días con un comentario gracioso, que te largan la colleja en el momento preciso y te ponen las pilas, o le quitan importancia a las preocupaciones pero sin negarle la importancia que al momento le doy. Gracias a TODOS.

Esta vez no tocaba hablar ni de éxitos ni de proyectos, que también han sido muchos. Pero los éxitos se los lleva el viento y los proyectos solo es ilusión para caminar. Lo que perdura es el aprendizaje y de eso he tenido mucho. Quién me conoce sabe que me encanta aprender, por lo tanto, como resumen: 𝑯𝒂 𝒔𝒊𝒅𝒐 𝒖𝒏 𝒃𝒖𝒆𝒏 𝒂𝒏̃𝒐.

Para lo que se fueron y los que se quedaron, les deseo todo lo mejor para el 2023 y que todo aquello que hicieron que se les multiplique en el próximo año por 20. Soy así de generosa.

Imagen de Gaby Taylor: Portal de Belén realizado con libros.

mi trabajo

Taller para jóvenes escritoras y escritores

Es cierto que hay experiencias que deben vivirse porque explicarlas es complicado y este ha sido el caso con el taller que he impartido para jóvenes escritoras y escritores.

Parece que todo vino rodado desde el momento que me propusieron hacer la sustitución de la persona que lo iba a impartir y que, por un accidente, se tenía que excusar. Además se han sumado factores que me han ilusionado desde el minuto uno que acepte la propuesta, como el tener todos los días que viajar en tren, el transporte público que más me gusta, que me he puesto a enseñar a personas interesadas en aprender, sumando a eso que el taller lo impartía en pleno centro de la ciudad de Cádiz, en la Casa de la Juventud lo que me facilitaba el paseo mañanero por el exterior del puerto viendo barcos. He disfrutado cada día, pero sobre todo con esto último, que me ha hecho recordar cuando paseaba de pequeña de la mano de mi padre y subía con él a los barcos atracados, algo que por seguridad ya no permiten.

Si tengo que hacer una valoración del curso puedo decir que ha sido para mí muy positivo puesto que ha habido mucha retroalimentación. Soy de ese tipo de persona que está en continuo aprendizaje y evolución; no me entendería de otra manera. Los detalles de esta actividad los iré comentado según vaya surgiendo la ocasión, pero sobre todo lo que quería destacar es que les he animado a que escriban, pese a que les he metido mucha tralla con la teoría. Entiendo que a escribir se aprende escribiendo, pero sin una base sólida pienso que es inútil hacer el esfuerzo porque en realidad es como abrirle una gran despensa a alguien que no tiene ni idea de cocina y decirle: haz una buen plato.

Y, sobre todo, quería quitarles ese miedo a publicar. Así mi propuesta ha sido que escriban pequeños relatos y yo se los publico en mi blog. Para que estén tranquilos les animé a que lo hicieran con seudónimo. Hoy os presento el resultado de uno de esos pequeños relatos escrito por uno de los compañeros que asistieron al taller. La premisa era: un personaje al incorporarse en la cama encontraba que las zapatillas que estaban esperándolo no eran las suyas. ¿Qué ha ocurrido? Espero que os guste.

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BLANCO

Me despierto.
Solo recuerdo una gran luz blanca al abrir los ojos, pero lo que respecta a mi nombre, mi pasado y el resto de mi identidad; no.
Me incorporo en la cama y pongo la vista en el suelo, allí veo unas pantuflas blancas, sé que no son mías, lo supongo porque son más grandes cuando me las pruebo, no son cómodas, pero es mejor que ir descalzo.
Toda la habitación es blanca, incluido los muebles. Salgo por la puerta del mismo color, y lo único que encuentro al frente es un pasillo incoloro por el que decido deambular.


—¡Alerta! ¡Sujeto de pruebas en fuga!

Me doy la vuelta y veo una figura humana con un traje blanco de protección biológico que me está señalando con la mano. Al instante, suena una alarma, así que salgo pitando de ahí, sin embargo, no me están persiguiendo.
Intento encontrar una salida, pero es todo un laberinto donde ni siquiera puedo recordar cuantas veces he cruzado por el mismo sitio.
Empiezo a escuchar pasos, son de un científico con una coleta plateada. Me mira y me sonríe con bastante malicia, y con las manos extendidas me dice:

—Vaya, vaya, con que estabas por aquí.


Huyo de él antes de que acabe la frase, pero está clavado en el sitio, sin hacer nada. Escucho un ruido y mi cara acaba besando el suelo, siento una presión en el pie, y cuando giro, no pude creer lo que estoy viendo.
Su mano derecha, que aparentaba ser humana, resulta que es mecánica. La había extendido, agarrando a lo justo mi pie.
Al forcejear un poco, consigo liberarme gracias a que la zapatilla es más grande. La otra se la lanzo antes de seguir corriendo hacia la salida para huir del chiflado ese, aunque apenas llego a avanzar un metro y todo lo que consigo es que él muestre una mueca de desaprobación.


—¡Es inútil intentar escapar! ¡Desiste de ir por la luz blanca!

¿Dijo luz blanca? La veo, debe ser la salida. Voy derechito hacia la libertad después de correr por todos lados, pero mientras más avanzo hacia la luz, más intensa se hace.
Y, en algún momento, me desmayo para despertar luego en una cama y sin recordar nada de lo que ha ocurrido…


Me despierto.

Autor Ad Gate

mi trabajo

El expurgo

Libro expurgado sin su tejuelo https://dle.rae.es/tejuelo

Este es un libro que sufrió expurgo en su día y que está en mi poder; lo utilizaré para poneros ejemplos de esta dinámica propia de las bibliotecas.

Es una operación técnica de evaluación crítica de la colección, que puede llevar a la retirada de la biblioteca de documentos que cumplen una serie de condiciones establecidas por la misma, con objeto de ofrecer al usuario una colección organizada, cohesionada y coherente con sus necesidades.

Debe considerarse como una tarea habitual y periódica en una biblioteca. Algo parecido a lo que muchas personas hacen en sus armarios con el cambio de ropa de temporada. El expurgo no supone necesariamente la destrucción o pérdida de una parte de la colección, sino una nueva organización que se ajusta a nuevas necesidades, algo que también ocurre en nuestros armarios, no siempre se tira la ropa, sino que se repasa, se comprueba si sigue cumpliendo el fin para el que fue adquirida y se devuelve a su lugar.

No se considerará expurgo el descarte de obras ofrecidas en donaciones, legados y cesiones hasta que no sean aceptadas por la biblioteca y formen parte de su colección.

Me he decidido a escribir esta entrada, porque mucha gente se lleva las manos a la cabeza cuando se les cuenta que los libros también se tiran, como algo inservible, aunque es recomendable que se haga en un contenedor de reciclado de papel. De todos modos, más adelante haré referencia a una serie de opciones previas antes de que no haya más remedio que destinar el libro una planta de reciclaje. Hay tanto romanticismo trasnochado en la idea de lo que es un escritor, como en la idea de lo que es una biblioteca y el trabajo del bibliotecario. Para empezar, ambos son un trabajo técnico que requiere unos conocimientos y una preparación, y las decisiones que se toman deben estar bien fundamentadas y, en el caso de la labor del bibliotecario, también existe la pertinente legislación por la que se rige en un primer momento su toma objetiva de decisiones. Se hace de forma discreta, pues durante mucho tiempo esta actividad necesaria de retirada ha sido considerada inconfesable y vergonzosa, como si tratase de desacralización de un objeto de culto.

Razones para el expurgo

Los motivos por los que básicamente se debe hacer un expurgo son:

  • Modernización y actualización del fondo, así como adecuación a las áreas temáticas correspondientes
  • Mejora de la accesibilidad de la colección, especialmente en las Salas de libre acceso
  • Necesidad objetiva de la reestructuración del espacio
  • Mejora de la imagen de la biblioteca, eliminando fondos deteriorados y obsoletos.
Su deterioro es patente a simple vista

Las bibliotecas lo que persiguen es crear colecciones de calidad y pertinentes para su comunidad de usuarios. Para ello es fundamental la selección, evaluación y compra de libros, pero también el expurgo, descarte o eliminación de aquellos que dejan de ser útiles por diferentes motivos. A muchas personas les puede llamar la atención que las bibliotecas se deshagan de parte de sus colecciones (incluso que tiren libros al contenedor de reciclaje), pero este proceso forma parte del ciclo vital de las bibliotecas.

Hay momentos en la vida de los libros que estos dejan de tener utilidad en las bibliotecas. Libros deteriorados, obsoletos, duplicados… en definitiva, libros que poco o ningún uso tendrán por su pérdida de interés. ¿Qué hacen entonces con ellos en las bibliotecas?

Si hablo de este tema es porque esta es una tarea que he realizado durante el tiempo que estuve trabajando en la Biblioteca Pública Municipal de mi localidad; y de hecho tengo en mi poder libros expurgados mientras presté mis servicios en este lugar. Por lo tanto no hablo de oídas sino que con pleno conocimiento del tema y su metodología.

Sello que indica que el libro está dado de baja

1. El expurgo crea colecciones de calidad y pertinentes para las personas.

La retirada de fondos de la colección de una biblioteca no es algo que se haga de forma aleatoria (mucho menos un acto de censura), sino que atiende a uno de los objetivos básicos de las bibliotecas como son la creación de colecciones adecuadas y de calidad para la comunidad de personas a las que atienden y sirven.

2. El expurgo se realiza de forma planificada y de manera sistemática sobre todos los fondos de la colección.

Todos los fondos de la colección son sometidos de manera sistemática y planificada a la política de expurgo o eliminación de la biblioteca. Como consecuencia de este proceso, algunos documentos serán retirados de la colección con el objetivo de mantenerla en las mejores condiciones posibles, y mejorar su calidad y accesibilidad.

3. El expurgo de fondos de la colección atiende una serie de razones y a criterios objetivos y subjetivos.

Las principales razones para proceder al expurgo pueden llegar a ser la falta de espacio, una mejora en la actualidad y calidad de la colección, una mejora en la accesibilidad, la renovación de la imagen (eliminando documentos deteriorados) o el traslado o la ampliación de equipamiento. Ahora bien, ¿cómo y quién decide que un documento de la biblioteca debe ser retirado de la colección? En el cómo entran en juego una serie de criterios objetivos y subjetivos, y en el quién es el personal bibliotecario el encargado de dicha acción:

Entre los criterios objetivos (aquellos que se pueden medir) estarían:

  1. Antigüedad (fecha del depósito legal / copyright)
  2. Duplicidad (número de ejemplares)
  3. Uso (fecha del último préstamo)
  4. Accesibilidad (si está disponible en otras bibliotecas)
  5. Listas recomendadas (si dicho documento tiene presencia en bibliografías selectivas)
  6. Redundancia (si existe presencia en fuentes más actualizadas)

Entre los criterios subjetivos (aquellos que dependen de interpretación y conocimiento intelectual) entra en juego la opinión del personal bibliotecario. Esta serie de criterios atenderían al deterioro del documento, a la calidad y actualidad de la información, y a la adecuación del documento sobre el conjunto de la colección.

4. El expurgo no implica la eliminación final de los fondos de la biblioteca.

El expurgo dentro de las bibliotecas no significa que los documentos seleccionados se vayan a eliminar directamente. Existe una serie de posibles soluciones, tanto si se considera oportuna la conservación de dichos fondos como si se opta por la retirada de los mismos:

  • En caso de que se considere oportuna su conservación:
    • Reintegración en su lugar de almacenamiento.
    • Reparación o restauración.
  • En caso de que se opte por su retirada:
    • Relegación externa a otro lugar de almacenamiento.
    • Depósito interno.
    • Eliminación.
    • Donación a otros centros.
    • Regalo / venta al público de la biblioteca.
    • Destrucción física.

5. Todo se mide y evalúa en las bibliotecas para tomar las mejores decisiones, el expurgo también.

Pocas tareas hay en la biblioteca que no se midan para dejar constancia de los hechos, evaluar su utilidad y tomar decisiones. El expurgo o eliminación de fondos también pasa por una serie de criterios e indicadores comparativos para conocer el estado de la colección de la biblioteca.

Este libro fue sustituido por otro ejemplar donado

 Hay 10 mandamientos sobre el expurgo, expuestos por José Luis Sánchez, bibliotecario de la Biblioteca Pública Municipal de Peñaranda de Bracamonte (Salamanca), entre dichos mandamientos destaca que no es mejor biblioteca aquella que tiene más libros, sino la que tiene los que se adaptan a la comunidad de personas usuarias.

  1. Cuantos antes, mejor. (No busques excusas para demorar el proceso)
  2. Marca criterios claros y medibles.
  3. No es tan importante lo que tenemos, como aquello a lo que podemos acceder.
  4. Un libro que no se usa, es un libro inútil.
  5. El expurgo ha de ser constante al igual que las adquisiciones.
  6. Más vale poco y bueno que mucho y malo, o menos es más.
  7. Siempre hay algún otro sistema para obtener una información.
  8. No quieras para los demás los libros que tú rechazas (aunque, si los quieren ellos…).
  9. Si puedes, haz dinero.
  10. Recicla, pero seguro: No los tires con elementos que identifiquen su procedencia, mejor ¡destrúyelos!

Todo este decálogo sobre el expurgo se basa en la quinta ley de Ranganthan que dice que «la biblioteca es un organismo vivo».

La novela sigue conmigo como recuerdo de mi paso por la biblioteca municipal

La mayor parte de las bibliotecas municipales se surten de donaciones y en menor medida reciben dotaciones económicas con las que aprovechan para comprar libros; y cuando esto ocurre suelen invertir en novedades que son las más demandadas por los lectores. También amplían sus fondos gracias a legados, aunque a veces estos libros tienen más valor sentimental que real y no siempre es factible que se queden en las bibliotecas.

Cuando un libro llega gracias a una donación se comprueba si ya está en al biblioteca. Si el ejemplar está repetido pasamos a ver cual está en mejores condiciones y en caso de que interese se sustituye uno por otro y el ejemplar deteriorado puede pasar, como el de las fotografías, a formar parte de una estantería de libre disposición de la cual cualquier usuario puede quedarse con él. Si están ambos en buen estado, se puede usar el nuevo para el bookcrossing https://www.bookcrossing.es/ o libro viajero, dejándose en otra estantería donde se engloban aquellos libros que también serán de libre disposición para los lectores pero deberían dar cuenta de ellos a través de un programa informático desde el que se hace un seguimiento de eso libros. O incluso si hay otra biblioteca en el municipio y carecen de ese ejemplar derivarlo hacia allí.

Este es otro tipo de libro viajero

También si el libro está en muy buenas condiciones, pero repetido, puede regalarse a lectores habituales. En el caso de la Biblioteca Municipal de mi localidad lo hacían en la víspera de Reyes entre aquellos lectores que se acercaban a la sede. Para eso, las semanas previas nos dedicábamos a preparar bonitos paquetes para cuando llegara ese día.

Preparando con una compañera, los libros para el regalo a los lectores

Y finalmente, cuando el libro está muy deteriorado y nadie lo quiere, continuará su ciclo en un contenedor de reciclado de papel para volver a ser un nuevo libro. Por eso os animo a pasaros por vuestras bibliotecas e informaros sobre las distintas posibilidades que hay en relación a la disposición de los fondos de expurgo.

viaje

Mi cultural mes de junio

Ahora, mirando hacia atrás, veo lo rentable y productivo que ha sido mi mes de junio en lo que al aspecto cultural se refiere. Tal como están las cosas la verdad es que vivo día a día sin plantearme el que va a ocurrir mañana, pero eso no quita que haga planes de futuro y tenga cosas en mente cara a un año vista, porque de ilusión también se vive. Pero lo que más me gusta es recordar aquellas cosas que voy disfrutando a lo largo del mes, con lo que hago una especie de terapia de metas conseguidas que siempre viene bien en los tiempos que corren donde todo es un poquito incierto.

Acabamos el mes de mayo e iniciamos el siguiente con nuestro viaje a Setenil del que ya comenté en las redes sociales y que supuso unos días de reflexión sobre que camino tomar a partir de otoño. Algo que se ha complicado, pero ahí no voy a adelantar acontecimientos, con lo que el viaje me sirvió para disfrutar de un pueblo maravilloso, gente muy acogedora, una gastronomía y cultura de diez y unos momentos de relax que no tuvieron precio. Ya con eso tengo para rumiarlo durante un buen tiempo.

Setenil de las bodegas desde un
puente sobre el rio Guadalporcún

El mes avanzó y estuvimos en la inauguración de Algarve Libros https://www.facebook.com/algarvelibros/ de la compañera Margarita Lozano. Allí nos encontramos un grupo de lectores y escritores, de los que podría nombrar a Wayne Jamison https://www.instagram.com/wayne.jamison/?hl=es, Alberto Puyana https://www.instagram.com/albertopuyana/?hl=es, Patricia Gallardo, Isabel Galindo https://www.instagram.com/ioescritora/?hl=es, José Rojas https://www.instagram.com/redjoserojas/?hl=es, junto con los compañeros de Kaizen editores https://www.instagram.com/kaizeneditores/?hl=es . Con todos ellos disfrutamos de una estupenda tertulia, copitas y tapas para, finalmente, pecar comprando libros.

Margarita Lozano en Algarve Libros

El mes de junio siguió su curso y esta vez aprovechamos para asistir a la presentación del libro del compañero Pepe Mendoza, titulado Aquellos días Azules. Lo hizo de una forma original tirando de la escenificación de un programa que le iba al pelo con la temática del libro; Un, dos, tres. En su conjunto de historias nos va mostrando muchos de los hechos que ocurrieron en El Puerto de Santa María desde la década de los 70 hasta el año 2000. Todo visto desde los ojos del narrador que ajusta el relato a su evolución vital.

A mitad de mes tocaba hacer la primera incursión en Sevilla para ver la viabilidad de una novela que tengo en mente. No diré si es la próxima que escribiré ni le pondré fecha de posible publicación, porque ahora mismo estamos en la fase de acercamiento entre la trama, sus personajes y yo. Si hay enamoramiento, habrá novela. Hay personas que piensan que escribir es coger un lápiz y papel y ponerse a ello. Técnicamente es así, pero no para publica una novela, o por lo menos ese es mi criterio.

Ahora mismo tengo mis personajes, la localización y el periodo histórico, la trama y dos subtramas que influirán en la vida de los protagonistas y su entorno. A todo esto hay que sumarle que debo saber que posible documentación voy a necesitar y las posibilidades que tengo de localizarla y poderla consultar. Además suelo visitar el posible escenario de la novela o algún lugar que se aproxime al ambiente o espíritu que quiero plasmas en el relato para que me sirva de referencia. Aunque a veces para ello tenga que echarle un poquito de imaginación. En este caso no me era difícil pues, como ya he apuntado en mis RRSS, quiero viajar a la España de 1929 y a la ciudad de Sevilla, que está próxima a mi residencia habitual. Para ambientarme sobre la época he tenido la suerte de poder hacerlo a través de los ojos de la familia de las hermanas Díaz Velázquez. Ellas regentaron un próspero negocio de encajes en el sevillano barrio de El Porvenir, el cual surgió como ensanche a raíz de la construcción de todo lo que supuso la Exposición Iberoamericana del 29, para dar soluciones de vivienda a mucha de la burguesía sevillana que prosperó durante esos años. Mi visita a esta ciudad ha supuesto conocer un poco de la vida de algunas familias que vivieron durante esos años y así hacerme a la idea de cómo será el día a día de mis protagonistas.

http://elgabinetedelasmiravilias.blogspot.com/2014/10/casa-la-francesa-cbrasil-19-sevilla.html

Antes de este viaje tuvimos la presentación de la ópera «Dialogos de Carmelitas» música del autor francés Francis Poulenc y basada en unos hechos reales acaecidos durante la Revolución francesa. Aunque como explicó la directora del Teatro Villamarta de Jerez, la trama puede ser trasladada a cualquier periodo donde el totalitarismo político se haga dueño del poder. Eso lo entendimos durante la representación a la que asistimos, pues la escenografía nos plasma momentos históricos puestos como telón de fondo, por medio de imágenes emitidas en una pared del escenario, de discursos de Hitler, Lenin, Stalin, fotografías de la guerra del Vietnam o el bombardeo de Berlín, junto con fragmentos de las primeras películas en blanco y negro sobre la Revolución francesa. Todo estuvo representado por un elenco entre los que destacaba Ainhoa Arteta. Y el final fue tan acongojante como nos había relatado la directora, Isamay Benavente aunque lo que más me gustó fue la partitura y la letra pues se nota que es una ópera modera (escrita a mediados del siglo pasado) con lo que percibes fragmentos no muy alejados de musicales de esos años y que muchos de los que estábamos allí hemos oído.

Justo dos días antes, aprovechando la graduación de nuestro hijo mayor en San Fernando (Cádiz), nos dimos una vuelta por la feria del libro de esta ciudad para saludar a la compañera Patricia Gallardo https://www.instagram.com/patriciamariagallardo/?hl=es al coincidir, precisamente en ese día, el que ella estuviera firmando ejemplares de sus obras, acogida por Ana, dueña de la librería Bibliópola https://www.instagram.com/bibliopolalibreria/?hl=es de Chiclana.

Entrada a la feria del Libro de San Fernando homenaje a Almudena Grandes

Este año la feria estaba dedicada a Almudena Grandes, recientemente fallecida. Y hacer mención de ello me servirá para hacer referencia a los libros que he leído a lo largo de este mes, porque también me ha dado tiempo de leer, aunque os tengo que decir que soy de las que madrugan y por eso dicen que Dios ayuda.

Por un lado empiezo con la imagen de los libros leídos en la dinámica organizada por la Comunidad de Escritores, grupo al que pertenezco, donde a lo largo del mes, vamos leyendo a una serie de autores que se presentan al premio Amazon 2022 que se fallará a finalizando el año.

Pero estas no han sido las únicas lecturas. Para ir documentándome para la novela histórica que tengo en mente, debo leer sobre ese periodo histórico o fechas próximas a él que me informen o inspiren. Y entre ellos destaco dos novelas leídas también este mes del autor Arturo Pérez-Reverte; Falcó, que forma parte de una saga del mismo nombre, donde están otras novelas como Eva y Sabotaje, y El Italiano. La primera se desarrolla con una trama mezcla de espionaje y novela negra en los inicios de la Guerra Civil española y la segunda durante la post guerra, pero en plena II Guerra Mundial. Si quieres conocer las tripas de España durante ese periodo, esta es una buena forma de comenzar. Ambas me han encantado, aunque la primera es la más próxima al periodo que a mí me interesa.

Para finalizar lo que se refiere a cultura, quise hacerme un regalo para dos, y fue el la Tarjeta amig@ del Teatro Villamarta, un mecenazgo que me permitirá tener descuentos, el poder asistir junto con mi marido a los ensayos generales de algunas obras en las que sea eso posible y una sorpresa más, que dejaré apuntada para contárosla en otro momento. No voy a desarrollar todo hoy.

Y finalizo este relato de mi mes de junio con una anécdota que le ha supuesto a mi vecina un buen ahorro de euros, desconozco si ella se ha percatado de ese detalle, y a nosotros el disfrutar de una botella de vino como regalo de agradecimiento. Que verdad esa que dicen que «Tiran más dos tetas que dos carretas» pues aquí podría decir que además abren puertas. No hay nada como una mamografía y un poco de habilidad para abrir una puerta que tiene una llave puesta por dentro.

Este mes me ha servido para entrar en contacto con gente nueva y con otras que hacía tiempo que no veía, nuevos lectores y ampliar un poco mi perspectiva cara al futuro, tomando un respiro para reflexionar sobre que hacer o no hacer. Todo eso junto ha hecho que el mes de junio lo catalogue con un balance positivo del que pienso disfrutar.

mi trabajo

Los seis sentidos

Hace poco leí el siguiente fragmento:

Vemos solo cuando hay luz suficiente, gustamos cuando nos ponemos cosas en la boca, tocamos cuando hacemos contacto con algo o alguien, oímos solo los sonidos que sobrepasan cierto umbral de volumen. Pero olemos siempre, cada vez que respiramos. Nos cubrimos los ojos y dejamos de ver, nos tapamos las orejas y dejamos de oír, pero si nos tapamos la nariz y tratamos de dejar de oler, nos morimos».

Silvia Adela Kohan, Recursos de estilo y juegos literarios

Los psicólogos han demostrado sobradamente que la vista es el sentido dominante de la mayoría de la gente normal. Por lo tanto, es lógico pensar que las descripciones de nuestros escritos estarán dominadas (a menudo) por cómo se ven las cosas. Las impresiones auditivas por lo general ocupan el segundo lugar, pero uno puede fácilmente imaginar circunstancias puntuales en las que las impresiones táctiles podrían ocupar un escalón más alto de importancia en la historia. Hoy os voy a contar como es mi experiencia sensorial en mi día a día a la hora de plasmarlo para una historia. Es cierto que una de las cosas por las que más se me distingue, y que me han comentado, ha sido precisamente por mis descripciones. Los lectores me han destacado que además de las tramas, lo que más les ha gustado es la forma de situarlos en los escenarios dónde estas se desarrollan de una forma tan creíble que piensan que he viajado a todos esos lugares y eso no ha sido siempre así.

Antes que nada, quiero aclarar que, si hablo de seis sentidos es porque la piel para muchos es otro sentido a tener en cuenta, puesto que percibimos a través de ella sin necesidad de tocar ni de ser tocados. Al inicio he comentado que el que más usamos en nuestro día a día es el de la vista y por lo tanto es el que se lleva la palma a la hora de desarrollar nuestras narraciones. Esto da lugar a que a veces se solape lo que experimentamos a través de los otros. De hecho, nos suelen vendar los ojos en los juegos en los que el truco está en agudizar el resto de los otros sentidos.

Comienzo con este fragmento dónde ya la protagonista empieza a sentir el peso de su viaje a Escocia solo con asumir lo que la visión de la casa de su familia política le produce, algo que ya le viene de lejos y remueve las sensaciones de las anteriores vivencias que ha compartido años atrás con sus habitantes.

El caserón de la familia destacaba sobre la colina por su magnífica fachada de piedra y las cuatro chimeneas que lo coronaban. Siempre me pareció algo oscuro y triste por su tejado de pizarra negra que me intimidaba incluso en la lejanía.

Gaby Taylor. Unidos por el pasado

En el siguiente fragmentos trato de hacer sentir al lector lo que vive nuestro protagonista al percibir los aromas de las especias de Oriente. Un personaje que tiene muy agudizado el sentido del olfato y que a lo largo de la novela dejará patente en numerosos fragmentos. Es un personaje que vive de una forma muy intensa a través de todos sus sentidos, siendo el gusto y el olfato los que más utiliza seguido del tacto.

Tras aparcar el coche llegamos al paseo marítimo donde me llevó a un pequeño local con terraza en el que, al atravesar el umbral, me alcanzaron todos los olores que imaginaba que tenía que tener un país de la zona. El dulce-picante de ciertas especias como el jengibre, el intenso cilantro o el sutil aroma de la canela, que me recordaba al naranjo que con mimo cuidaba mi madre. Y tras esa remembranza, casi paladeé las galletas que acompañaron mi infancia. Durante unos segundos tuve un éxtasis ante este mundo que se abría para mí de par en par.

—¿Te gusta? —Se debió de notar en mi cara que lo estaba disfrutando.

Gaby Taylor. Contenido inédito.

El sentido del oído lo suelo utilizar mucho para las pesadillas. Los sonidos que asumimos que son peligrosos y que nos crean angustia o aquellos que nos resultan desconocidos e inquietantes, aparecen no muy a menudo pero los tengo presentes para crear sensaciones desagradables para los protagonistas y que a su vez recreen esa experiencia en los lectores.

Empecé a correr. Escuché detrás de mí sonidos de una persecución. Perros. Gritos. Me tropecé varias veces. Me dolían las rodillas, las manos me sangraban. Olía a humedad, estaba en un bosque. De repente cayó el silencio, no se oía ni el viento entre las ramas, pero noté una presencia cercana. Algo rozó mi cara y una voz dijo con nitidez «también morirás». Grité con todas mis fuerzas.

Gaby Taylor. Unidos por el pasado

El tacto está muy unido al sentido de la vista. Es la visión de los ciegos y con el que muchas veces queremos reforzar y convencernos de que lo que vemos es real para quedarlo grabado en nuestra memoria. Ya lo comprobamos en el párrafo del nuevo Testamento referido a Santo Tomás, que no solo necesitó ver para creer, sino que además introdujo los dedos en las llagas, por lo tanto, usó del tacto para reforzar su creencia.

Nos quedamos mirándonos en silencio. Dejé una mano bajo mi cabeza y con los dedos de la otra acaricié muy despacio todos los rasgos de su cara. Era como si fuera ciego y con la sensibilidad de la yema de mis dedos quisiera grabar, por medio de ese contacto, todos los detalles que tenía delante de mí. Jugueteé con los pequeños rizos en forma de caracolillos que se formaban en la frontera entre el nacimiento del pelo y su frente. Eran más rubios que el resto del color de su melena y furiosamente rizados. Si introducía mi dedo meñique en el bucle ellos solos se enroscaban. En la frente sentí al pasar los dedos, unas incipientes líneas de expresión que señalaban esos momentos en los que fruncía el ceño por la preocupación. Continué por el arco de las cejas que era pronunciado y donde su pelo no era tan blondo como el del nacimiento de la frente, pero me hacía sospechar que seguramente de niño serían casi invisibles. Las dos formaban el marco perfecto pera sus ojos. Proseguí por las pestañas que eran de un castaño más oscuro, abundantes y onduladas hacia arriba, por lo que pensé que algo de la genética española estaba presente.

Gaby Taylor. Contenido inédito.

Hay veces que me gusta mezclar, visto, gusto y olfato para completar las sensaciones que los personajes sienten al realizar una acción, aunque en este caso son los pasos previos para realizar la cata de un vino.

Vimos cómo el vino manchaba la copa; observamos el tiempo que tardaba, tras agitarlo, en deslizarse por el cristal hasta unirse todo el líquido; nos fijamos en el color al trasluz; olfateamos su aroma; y, finalmente, sentimos su sabor en el paladar. El caldo se fue abriendo, entregándonos todo su potencial. Me sorprendió que, para ser tan joven, tenía carácter, y eso que se encontraba en el inicio de su proceso de añejamiento dentro de la botella.

Gaby Taylor. Unidos por el pasado.

Una de las características de este personaje es que es muy sexual y pone sus cinco sentidos en todo lo que vive. Pero el olfato y el gusto son sus sentidos favoritos como ya he comentado anteriormente.

Dio un trago a la cerveza y una gota de condensación del botellín se deslizó por su barbilla y cuello hasta perderse entre los pechos. Mis ojos hicieron lentamente ese recorrido mientras ella apuraba el líquido. En otro momento, mi lengua habría impedido que la gota hubiera finalizado dónde acabó, o la habría ido a buscar hasta allí, saboreando cada centímetro de su piel y comprobando si, ese olor a flores que la rodeaba, tenía el sabor incitante que intuía.

Gaby Taylor. Contenido inédito.

En este último fragmento la piel entra en juego como receptora de sensaciones y un sentido que tiene mucha utilidad en las novelas si quieres presentar una escena lenta y sensual entre los personajes.

Se hizo el silencio entre nosotros. Extendió su brazo y sus dedos me rozaron a la altura de la muñeca. Poco a poco fue subiendo hasta llegar al hombro, donde me produjo un escalofrío. Seguí el movimiento de sus dedos como un gato que acoge con agrado la caricia de su amo.

Gaby Taylor. Unidos por el pasado

Espero que disfrutéis de estos pequeños ejemplos de mi forma de narrar y con ello os animéis a seguir leyéndome, ya sea por mis novelas o por mi blog. No os dejéis engañar, hay que vivir la vida y escribir nuestros relatos usando siempre todos nuestros sentidos.

Opinión, sentimientos

La crudeza del relato: Desde Bosnia a Ucrania, entre Srebrenica y Mariupol

A veces los escritores nos encontramos con dificultades a la hora de rellenar nuestras páginas en blanco, dejando aparte el bloqueo del escritor, hay a quien se le resiste la sinopsis, otros lo sufren a la hora de encontrar un título e incluso las portadas tienen su miga hasta que los autores encontramos una adecuada. Hay escritores que les temen, como un dolor de cabeza, a las escenas románticas o eróticas y otros a las de acción. Todos tenemos nuestras piedras de toque a la hora de plasmar lo que queremos expresar con nuestras pluma para que llegue de forma adecuada al lector. Y hoy os voy a hablar de que es lo que a mí me cuesta y que está relacionado con el título.

Supongo que lo primero que os habréis preguntado es que a qué me refiero cuando hablo de la crudeza del relato y esto vienen a colación a cuál es el límite, y si existe este límite, a la hora de plasmas hechos que para algunos lectores pueden ser desagradables. Cuando un autor se molesta en buscar documentación para hacer creíbles aquellas cosas que narra, a veces, choca con realidades que intuía y descubre que además de ser reales son bastante crueles y crudas. Y es aquí cuando me salta la inquietud de si narrar los hechos tal como sé que han sucedido o maquillarlos para que el estómago del lector no sufra un sobresalto a la hora de leerlo. Pero eso son dudas propias del escritor y que normalmente cuando acabamos de asumir ese pensamiento, o incluso verbalizarlo, ya estamos descartando esa posible autocensura que no nos beneficia. Además siempre tengo dos máximas en mi trabajo, una dicha por mi editor; vuelca todo lo que quieras decir que para modificarlo siempre estás a tiempo y la otra es que; escribo para mí por lo tanto plasmo lo que quiero, expresándolo con la crudeza que considere necesario.

Todo esto viene a colación porque cuando te planteas escribir una nueva novela en la que quieres tocar un género como el bélico, aunque sea como telón de fondo de la trama, hay hechos y acciones que no puedes maquillar si quieres hacer la novela creíble sobre todo si son hechos que cualquier persona, interesada en el tema, puede consultar en internet y tener todos los datos de la situación vivida durante esa guerra.

Ahora mismo me encuentro en plena corrección de mi cuarta novela que se mueve en diversos escenarios que van desde España, a las repúblicas de los Balcanes, Gran Bretaña, Italia y Suiza entre otras localizaciones. Y durante el periodo que nuestro protagonista se encuentra en la antigua Yugoslavia es justo durante los años en los que el contingente militar español estuvo allí desarrollando la labor de ayuda humanitaria hacia la población civil. Junto a esto tuvo que enfrentarse a tareas d contención de las diversas situaciones bélicas en las que se encontraron, donde muchas veces pese a ser meros espectadores no dejaron de participar activamente en hechos en los que tanto militares, como cooperantes y sobre todo población civil sufrió los embates de la guerra de los Balcanes.

Cuando los protagonistas de una novela viven en un periodo histórico de este calibre en su propias carnes no puedes obviarlos ya que, por mucho que la intensidad de los personajes pueda dar pie a ello porque estén muy bien perfilados, no se puede diluir la realidad imperante en ese momento de la Historia como si no existiera porque no seria creíble ni la actitud de los personajes ni sus respuestas ni el nudo de la historia. Todo lo que ocurra en el escenario donde el personaje realice su actividad vital supone que le va a influir y eso el lector debe de conocerlo porque sino no entenderá la forma de actuar de los actores de la narración.

Igual que se dice que somos lo que comemos, también somos lo que vivimos porque nos nutrimos de las experiencias vitales y eso hay que plasmarlo en nuestras novelas con el nivel de crudeza que decidamos porque el dramatismo es algo que también está presente en la vida real por lo tanto lo estará en la vida de los personajes de nuestros libros. Os pongo a continuación una ejemplo de mi próxima novela para ilustrar lo que me refiero:

Durante el camino recé pidiendo que se salvara la vida de la mujer porque había visto ya demasiadas muertes y tenía que compensar salvando alguna. Ella estaba muy débil con la pérdida de sangre que había manchado todo mi pantalón y el olor a hierro impregnaba el reducido espacio del camión. ¿Cuánta sangre puede perder lentamente un ser humano antes de morir? Cuando llegamos a Dubrovnik estaba preparado el helicóptero y les entregué la mujer a los sanitarios que la aseguraron a la camilla. Tras ese momento me agarré a la caja del camión al que debería de volver a subirme y antes de hacerlo vomité. Justo en ese instante despegó el helicóptero.

—¿Estás bien? —me preguntó Rafa, mientras me limpiaba la boca con el dorso de la mano y ponerme derecho.

—No, pero da igual. Vámonos. Hay que dejar al resto de mujeres en un lugar seguro y están muy nerviosas.

—¿Algo de la sangre es tuya? —me volvió a preguntar mirando esta vez mis manos y mi ropa empapada.

—Ninguna, no estoy herido —le respondí subiendo al vehículo.

Fragmento escrito por la autora Gaby Taylor

Este tipo de situaciones da pie a que los protagonistas se hagan preguntas:

—¿Cómo vives con la muerte de Karlos? —le pregunté de sopetón.

—No vivo, Manuel, convivo. Ocupa un espacio como otras muchas cosas de mi vida, unas de las que no me siento orgulloso y otras de las que sí. Pero no dejo que, lo que tuve que hacer para salvar vidas, me domine y pueda hacerme olvidar quien soy.

Fragmento escrito por la autora Gaby Taylor

Y que la respuesta a veces sea muy dolorosa:

—¡Maldita sea! ¡Me ha gustado matar al traficante!¡Habría matado al sargento sino llega el capitán! ¡Cogería mi arma y mataría a muchos sin compasión! ¡CASI ODIO BEBER VINO PORQUE CREO QUE ME HUELE A SANGRE! —grité—, ¡¿En qué me convierte eso!?¡¿Quién soy si disfruto matando!?—. Estaba fuera de mí.

—Te conviertes en un ser humano, con sus defectos, sus virtudes y sus miedos

Fragmento escrito por la autora Gaby Taylor

Aquí os dejo tres ejemplos sobre como suelo plasmar a veces los hechos de forma cruda para que luego, al continuar narrando la forma de responder que tengan los protagonistas, el lector entienda la motivación que tiene. No es la escena más cruda que he escrito, pero tampoco os lo puedo poner aquí todo, solo os dejo estos breves fragmentos para ir abriendo boca y para que no sea mucho spolier. Espero que os guste la forma de plasmarlos.

Lamentablemente, como hemos visto estas semanas, este tipo de hechos están a la orden del día y de ahí la segunda parte de mi encabezamiento donde nombro ciudades que sufrieron y sufren la devastación de la guerra con todas las consecuencias negativas que supone para la población. Espero que, pronto, situaciones como estas solo sean leídas en la ficción y no en la prensa.

sentimientos

Sin mirar hacia atrás

Iniciamos un años más, recién estrenadito, en el que llevamos las alforjas cargadas de la experiencia del año anterior y de nuevas ilusiones por lo que está por venir en este nuevo ciclo anual. Si la semana pasada os ponía una lista de sugerencias sobre nuevos y buenos propósitos, en esta entrada tuve mis dudas de si escribirla dando unas pinceladas sobre mis nuevos y mas cercanos proyectos o si poner un cerrado por vacaciones y no volver hasta que terminara de abrir mis regalos de Reyes y jugar con ellos, iniciando ya mi andadura en mi blog para mediados de enero. Pero aquí estoy una semana más que no sé si al final tiraré por un camino o por el otro, según me acabe dictando el cuerpo.

Lo que se destila en las redes, estos últimos días, es hacer balance, y así en algunos perfiles veo listas ingentes de personas que han llegado a leer hasta doscientos libros en un año, lo que hace la nada desdeñable cantidad de unos dos o tres libros a la semana. Imagino que en otros temas lo que se coleccionará serán maratones o kilómetros recorridos. Cada ser humano se marcó una meta y ahora llega la hora de ver si se han cumplido, o no, los objetivos.

Ni soy amiga de marcarme metas de este ni de ningún otro tipo. De hecho no creo que me pusiera ningún objetivo específico al año pasado a cumplir en este año o por lo menos no lo recuerdo. No suelo ser una persona que planifique de forma cerrada mis próximas actividades aunque, por supuesto, como escritora tengo unos objetivos que cumplir puesto que, ahora mismo, manejo varios proyectos que deberían de salir a lo largo de este próximo 2022 o por lo menos encauzarse.

A estas alturas de inicio del año mirando un poquito para atrás, aunque dicen que para atrás ni para coger carrerilla, lo que sí puedo decir es que veo que mis 365 días anteriores, a este que vivo hoy, han sido jornadas con sus luces y sombras. Sombras por las incertidumbres a que ha dado lugar la pandemia y luces porque, si bien tenía esa espada de Damocles sobre mi cabeza y sobre las de todos los que estaban en mi entorno, aquello que me propuse al final hacer, en mi día a día, se fue cumpliendo.

¿Habéis cubierto vuestras expectativas este pasado año? Si es así, enhorabuena. En todo caso, si no fue así, tenemos otro año más o para intentarlo o para comprobar, tal vez, que aquello que apuntamos en nuestra lista o no era alcanzable o no estaba destinado a nosotros. Lo cual tampoco es malo reconocer, hay que descubrir nuestras limitaciones e ir cerrando puertas, porque como diría mi abuela: el que mucho abarca, poco aprieta.

De momento, esta semana de inicio del año, me levanto con la mente en una somera planificación de mi agenda, y digo eso, porque tal como están las cosas el hombre propone, Dios dispone y la pandemia y otras circunstancias tienen la última palabra. Aunque, sí tengo claro que, si no tuviéramos un poco de visión de futuro al final acabaríamos cayendo en la depresión porque el ser humano necesita de tener ilusiones para vivir. Y así estoy yo, con dos libros sobre la mesa para decidir cual es el primero que entrará en el horno, varias opciones de ferias del libro, encuentros, Lecturas Conjuntas, clubs de lectura, presentaciones. Todo un poco caótico hasta que me pueda sentar con tranquilidad, pasadas las fiestas, y aclare un poco el camino que optaré. Y todo ello aderezado de cursos de formación, donde trataré de aprender todo lo que sea necesario para mejorar, tanto para la calidad de mi trabajo como para mi propio interés humano.

Para empezar el año nos encontraremos en las redes en una semana de autor que comienza el lunes 17 de enero gracias a la iniciativa del grupo @Comunidad de Escritores, para después avanzar, ya en el mes de febrero, con la lectura conjunta de mi bilogía de Israel, algo que me apetece mucho porque no soy de estar releyendo mis libros todos los días. Suelo publicarlos y al igual que las entrevistas, me tomo mi tiempo para volver a leerlos, pero es que creo que ya es hora y ahí voy a entrar por primera vez en una colaboración con la bookstagrammer @Antonella_en_letras que es quién lleva la iniciativa pero junto a ellas participarán, además de otros lectores y escritores, sus compañeras en estas historias: @unarosaentulibrería y @pilasdelibros. Aunque todas ellas prefieren que las llamen «opinionistas» y a las que os recomiendo que empecéis a seguir en IG y no les perdáis la pista y sumar a este proyecto una colaboración con @Miss Lilit, que puede generar bastante interés a la hora de volver a leer mis primeros libros. Además con dos de las bookstagrammers y dos compañeros más, ando pensando en dar un paso más allá con mi bilogía. Por lo que con ambos proyectos, que me ocuparán los primeros meses del año, inicio con muchas ganas este 2022 y me asomo desde detrás de mi árbol del caucho, al que muchos conocéis como ficus, con la ilusión de iniciar una nueva etapa, en la que espero que muchos de los que estuvieron apoyándome en el 2021 continúen conmigo en el 2022. ¡Nos vemos en las redes!