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Biblioterapia

Me dieron la posibilidad de escribir un relato o un artículo como colaboración para la revista digital «Puntos y comas» y me he decidido por este último, inspirándome un poco en la situación que estamos sobrellevando en la actualidad.

Estamos viviendo un periodo histórico complejo en nuestro entorno con pandemias, volcanes, riadas y aunque no son cosas extraordinarias, ya que llevamos milenios viviendo con esos hechos, tal vez ahora, debido a la globalidad, nos afecta más a causa del bombardeo continuo de esas malas noticias. Y por eso percibo que han aumentado las situaciones en las que el ser humano necesita ayuda para sacar adelante el día a día. Y de esa apreciación, sale este artículo en el que desarrollo algo que muchos sabemos: la palabra como poder para sanar.


Pero tenemos que distinguir entre las palabras que conforman un libro de autoayuda, que sería como de bricolaje para solucionar un problema puntual, y aquellas que a partir de ahora denominaremos como biblioterapia que, según el diccionario ODLIS, (Online Dictionary for Library and Information Science) lo define como:


El uso de libros seleccionados en base al contenido de un programa de lectura, planificado y diseñado, para facilitar la recuperación de los pacientes que sufren de enfermedades mentales o trastornos emocionales.

Idealmente, el proceso se desarrolla en tres fases:

  • Tiene que haber una identificación personal del lector con un carácter particular en la obra recomendada.
  • Esto dará lugar a una catarsis psicológica.
  • Finalizando en una comprensión racional de la relevancia de la solución sugerida en el texto para la propia experiencia del lector.

Para todo ello, siempre se aconseja la asistencia de un psicoterapeuta capacitado.

La biblioterapia más común se divide en los siguientes tipos:


Institucional: Su formato es individual o para un grupo generalmente pasivo. El cliente es un paciente médico o psiquiátrico, prisionero o cliente en práctica privada. El servicio normalmente es contratado por una sociedad y el terapeuta que lo lleva a cabo es un equipo médico o un bibliotecario con material didáctico. La técnica llevada a cabo es la discusión del material. Se realiza tanto en instituciones públicas como privadas con una finalidad normalmente informativa con alguna visión interna.


Clínica: El formato es en grupo activo voluntario o involuntario y es solicitado fundamentalmente por personas con problema emocional o de comportamiento. El servicio es contratado bien por una sociedad o bien por un individuo. El terapeuta que lo lleva a cabo es un médico, instructor de salud mental o bibliotecario, generalmente en consulta, con literatura generalmente imaginativa. La técnica usada en este caso es discusión de material con énfasis en las visiones y reacciones del cliente y, se lleva a cabo en instituciones privadas o comunidades, con el fin de tener una visión interna o cambio de comportamiento.


De desarrollo: Se pone en práctica con grupos activos o grupos voluntarios. Son personas normales en situación de crisis, por esto la forma de contratación es individual. El terapeuta en este caso es un bibliotecario, profesor u otro, usando literatura imaginativa y/o didáctica y se realiza mediante la discusión del material, con énfasis en las visiones y reacciones del cliente. Se practica en comunidades y su finalidad es volver al comportamiento normal.

Muchos de nosotros lo hacemos de una forma casi inconsciente en el momento en que nos apuntamos en Clubs de Lectura. Incluso hacemos hincapié a amigos, que sabemos que están pasando un periodo de depresión, animándolos para que se apunten a este tipo de actividad de lectura en grupo, porque favorece la interacción entre los miembros participantes. Y ojo, este aspecto beneficioso de la lectura no es algo que sea nuevo y se haya inventado hace dos días. Esto viene de los tiempos antiguos pero, tal vez, es ahora cuando se le haya puesto un nombre y se haya definido.

Hay referencias ya en la Antigüedad. En Egipto, el faraón Ramsés II mandó grabar en el frontispicio de su biblioteca la frase «Remedios para el alma». Sus bibliotecas se localizaban en templos denominados «Casas de vida», considerados centros de conocimiento y espiritualidad. También griegos y romanos consideraban la lectura como una forma de tratamiento médico y en la Edad Media se leían textos sagrados durante las operaciones. Pero fue un teólogo alemán Georg Heinrich, quién difundió esta práctica a través de su obra «Biblioteca de enfermos» en la que se estudia la fuerza curativa de la literatura. Y así, paso a paso, hasta nuestros días.

Un libro que hace referencia a este tipo de terapia lo he leído hace poco y, ya lo he recomendado en mi blog hace unas semanas dentro del género epistolar. Pero si lo traigo a colación es porque su historia se centra precisamente en el tema que estoy exponiendo en este caso, de la fundación de una sociedad literaria, como forma de superar la situación en la que viven los protagonistas. Se trata del libro «La Sociedad Literaria del Pastel de Piel de Patata de Guernsey» de Mary Ann Shaffer y Annie Barrows. En esta entrañable novela vemos la catarsis que sufren todos los personajes gracias a esa sociedad literaria. Uno de sus párrafos es muy esclarecedor:


«Ninguno había pertenecido a una sociedad literaria, de modo que establecimos nuestras propias reglas…Leíamos libros, hablábamos de libros, discutíamos de libros y nos fuimos cogiendo cariño. Otros isleños pidieron sumarse a nuestro grupo, y las veladas que pasábamos juntos se convirtieron en ratos muy animados y alegres que casi nos permitía olvidar, aunque fuera por momentos, la oscuridad que reinaba fuera».

¿Y por qué la pongo como ejemplo de biblioterapia? ¿Cuál es la trama de esta novela?


En un Londres devastado por las bombas y que empieza a recuperarse de las terribles heridas de la Segunda Guerra Mundial, Juliet Ashton, una joven escritora en busca de inspiración novelesca, recibe la carta de un desconocido llamado Dawsey Adams. El hombre, que vive en la isla de Guernsey, un pequeño enclave en el canal de la Mancha, está leyendo un libro de Charles Lamb que había pertenecido con anterioridad a Juliet. ¿Cómo ha llegado ese ejemplar hasta Guernsey? ¿Por qué Dawsey decide ponerse en contacto con Juliet? Dawsey es miembro del club de lectura La Sociedad Literaria del Pastel de Piel de Patata de Guernsey, creado en circunstancias difíciles durante la contienda, una rareza en tiempos de la ocupación alemana. Cuando Juliet acepta la invitación de estos excéntricos lectores para visitar Guernsey, entiende que ellos y su increíble sociedad literaria serán los personajes de su nueva novela, y su vida dará un vuelco para siempre.

Lo utilizo como ejemplo porque, a través de sus páginas, el lector puede entender como un grupo de personas, que viven en las islas del Canal de la Mancha, logran superar la ocupación nazi durante cuatro años desde 1941, con todo lo esa situación conllevaba: toque de queda, confiscación de propiedades y detención de sus habitantes de forma indiscriminada. Vivieron una situación de aislamiento prácticamente completo donde no tenían ni idea de lo que ocurrió durante esos años en la Europa ocupada, más que por las pocas noticias que les llegaban de casualidad por los propios alemanes y, por supuesto, no supieron nada de lo que ocurría en Gran Bretaña. Aun así, durante el horror que supuso la ocupación y la guerra, la vida continuó. Y entre algunos de sus habitantes surgió de la forma más inesperada -como coartada espontánea de un grupo de amigos que se habían saltado el toque de queda y necesitaban una excusa- un club de lectura que sirvió para sobrellevar las miserias del día a día. Ese es el escenario -y el tema: los libros compartidos como refugio ante la adversidad- y eso es la base de la biblioterapia en el tercer tipo que hemos comentado, el del desarrollo.

Otro modelo similar lo tenemos en la novela de «La bibliotecaria de Auschwitz» de Antonio G. Iturbe, aunque es un tema tratado con más dureza que la historia que se produce en la isla de Guernsey, pero es igual de válido para conocer sobre la superación por medio de la lectura guiada y de forma conjunta.
E incluso podemos ir un poco más allá con una frase que me impactó mucho cuando la leí:

«Puede que los libros tengan una querencia especial que les haga llegar al lector perfecto».

¿No pensáis que a veces los libros llegan a vuestras manos de una forma muy oportuna, como si os estuvieran buscando? Pero tal vez esto ya sea tema de otro artículo y llevado a un terreno más personal e íntimo. Esos libros que en tiempos difíciles aparecen y de los que he oído hablar de boca de algunos lectores y no son libros de autoayuda. Un ejemplo de ello me lo comentó un lector con el libro “La sonrisa etrusca” de José Luis Sampedro.

Aunque hay que tener en cuenta que la importancia de la biblioterapia es el trabajo en grupo y que sea una lectura dirigida y que otro puntal es el de la interacción humana, de la que muchas veces adolecemos. Así no estamos aislados para resolver nuestros problemas, sino que intercambiamos experiencias y valores, produciéndose la llamada catarsis: una purificación, liberación o transformación interior por esa experiencia producida por la empatía hacia la historia.

Creo que esta disciplina, que ya se trabaja en muchos lugares de España y posiblemente en otros países y, que es muy beneficiosa para los lectores. Y hoy, que vivimos en épocas de confinamiento, con los medios de que disponemos incluso lo podemos hacer vía online y llegar al alcance incluso de personas con movilidad reducida. Aunque no será tan potente, la posibilidad de romper el aislamiento, por la forma virtual de interactuación, es un campo que deberíamos de tener en cuenta, porque la biblioterapia es una fuente de apoyo y superación muy importante.

«Para aprender a leer nuestro mundo y a nosotros mismos, necesitamos la ayuda de los libros»

Larrosa

Artículo escrito por Gaby Taylor y publicado en el número 5 de la revista digital Puntos y Comas en Octubre del 2021

4 comentarios en “Biblioterapia”

  1. Me gusta mucho tu entrada, Gaby. Hace algún tiempo impartí un taller de escritura terapéutica y biblioterapia junto a otra compañera escritora. Utilizamos un libro que está muy bien, por si no lo conoces y te interesa te dejo aquí el título: Manual de remedios literarios: Cómo curarnos con libros, de Ella Berthoud.

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  2. Gracias Gaby por tu aportación y por tus ideas. He pertenecido a varios clubs de lectura y participado en actividades de lectura en residencias para mayores y no puedo estar más de acuerdo.

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