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Presentaciones, lecturas y libros en lugares no convencionales

Una de las cosas que más me gusta al relacionarme con la gente es confrontar distintos puntos de vista de la realidad que me rodea. Eso me sirve o, para cambiar de opinión porque aprendo cosas que desconocía o para confirmar las ideas que tengo. Y esto me lleva a una conversación que tuve días atrás que me ratifica en mi proyecto literario, gracias a un intercambio de opiniones y siendo uno de mis puntos de apoyo García Lorca. Muchos pensaréis que qué tiene que ver este autor en esta historia. Pues ahora paso a explicaros un poco de que va el tema y el porqué elegí la figura del poeta.

Una de las cosas que he admirado siempre de Federico, además de su obra, fue la manera de popularizar la cultura para que llegara a todos los rincones más alejados de la España profunda de su época. Él, como yo y como muchos sabemos que para que el saber llegue a la gente, debemos de llevarlo casi directamente a la puerta de sus casas. Eso fue algo que Lorca intentó con su puesta en escena del teatro itinerante, un proyecto muy interesante si lo separamos de la faceta de propaganda política que tuvo y que suelen tener este tipo de puestas en escena, donde los gobiernos tratan de limpiar su imagen.

“La Barraca”, explicará el poeta a su amigo Carlos Morla, “será portátil. Un teatro errante y gratuito que recorrerá las tórridas carretas de Castilla, las rutas polvorientas de Andalucía, todos los caminos que atraviesan los campos españoles. Penetrará en las aldehuelas, poblados y villorrios, y armará en las plazoletas sus tablados y tingladillos de guiñol. Resurrección de la farándula ambulante de los tiempos pasados”. Federico García Lorca asumió la dirección literaria junto con Eduardo Ugarte. El debut, tras los ensayos en la Residencia de Estudiantes, se celebró en El Burgo de Osma, Soria, con tres entremeses de Cervantes. La escenografía fue preparada por Santiago Ontañón, Ramón Gaya y Alfonso Ponce de León. En 1932 La Barraca llevó los entremeses cervantinos por Galicia y Asturias.

https://www.universolorca.com/biografia/a-lomos-de-la-barraca/

Todo esto viene a colación sobre lo que ya he apuntado en el título de mi entrada pero referente a los libros: ¿dejamos a los libros en las librerías y en las bibliotecas? ¿Dejamos que sean los potenciales lectores los que se acerquen a estos lugares? Pues en mi caso es un no rotundo, porque precisamente mi proyecto como autora, en el que ya tengo una pequeña trayectoria, y en ni experiencia como delegada comercial durante 15 años, me ha demostrado que a veces hay que ir a buscar a lo que en la actualidad se define como el Buyer Persona o lo que es lo mismo: la representación ficticia de tu cliente ideal.

Diría que hay que llevar los libros a donde están nuestros potenciales lectores porque los que ya leen entran en las librerías y en las bibliotecas y muchos ya tienen sus gustos y preferencias muy asentadas por lo que va a ser complicado si no eres un escritor conocido, destacar dentro de ese mundo. Un ejemplo. Si en un escaparate de una zapatería y pones solo zapatos, es complicado que unos destaquen sobre otros aunque siempre hay formas. Pero si en un escaparate de este producto, pones en el centro un libro, llamará mucho más la atención y posiblemente aunque no entren en la tienda a preguntar, cogerán el móvil y le harán fotos para subirlas a las redes e, incluso, consultarán el título para saber que hace ahí. Lo ordinario pasa desapercibido, lo extraordinario es lo que llama la atención.

En los metros de algunas ciudades como Madrid, Santiago de Chile o Medellín, se han abierto puntos de préstamos de libros y lecturas para que los usuarios puedan leer durante sus desplazamientos en el transporte público. Son los llamados Bibliometros. Gracias a este servicio de pequeñas bibliotecas, ciudadanos de todos los niveles sociales pueden acceder a libros que, sin duda alguna, se convierten en una especie de antídoto para el estrés con el que se vive en las grandes ciudades. Otra forma de acercar el libro al lector lo encontramos en la expansión del Programa “Biblioteca sobre rieles”, el servicio Buenos Aires-Rosario ya cuenta con una biblioteca a bordo, donde los pasajeros pueden encontrar opciones de libros para disfrutar durante el tiempo de viaje. Los ejemplares pertenecen a diversos géneros literarios y están disponibles en el coche comedor, para que cada interesado pueda leerlo en su asiento y finalmente devolverlo, antes de finalizar el viaje. Esto son pequeñas pinceladas de como siguiendo la estela de lo que García Lorca hizo con el teatro, ciertas cabezas pensantes lo están haciendo desde hace años con los libros. ¿Quién no recuerda en su barrio el bibliobús?

En España, el precedente de los bibliobuses hay que buscarlo en las bibliotecas viajeras. El proyecto más importante en este sentido fue el llevado a cabo por el Patronato de Misiones Pedagógicas durante la II República, donde se crearon cerca de 5.000 bibliotecas populares, entre fijas y circulantes. Un tema este que me apasiona y que posiblemente algún día sacaré a colación en algún artículo.

Todos estos ejemplos donde vemos que se tienen tendencia a acercar los libros al lector, y no esperar a que estos venganm me llevó a preguntarme: ¿por qué voy a limitar las presentaciones de mis libros a espacios únicos como bibliotecas y librerías? Y de ahí surgió otra de las patas de mi forma de entender el ser autora, que básicamente es que no me debo de limitar a esperar a que el lector venga en mi búsqueda sino que soy yo la que debo de coger mi barraca y recorrerme los caminos de la cultura.

Por supuesto, he presentado en librerías, como en Plastilina (Cádiz) y espacios culturales como en Villaluenga del Rosario, en el Centro de Interpretación de la Literatura de Pedro Pérez-Clotet, nombre del poeta también de la generación del 27, aunque menos mediático, y que participó como Lorca en las Misiones Pedagógicas en Grazalema y Villaluenga Pero también guardo muy buen recuerdo de dos presentaciones, una en Zamora, en el Marlot, un pub-restaurante donde nos juntamos con lectores y personas asiduas al local y tuvimos una estupenda presentación y otra que también me agradó fue la que realizamos en la ribera del canal de Castilla, propiciado por asociación cultural La Darsena y el grupo de poesía «PerVersos», un local alternativo de cultura y encuentros.

Así pienso que, al igual que hay cafés cantante y cafés teatro, que encontramos la música en nuestros metros y plazas, yo quiero llevar los libros, mis libros y mis presentaciones, a todos aquellos lugares donde haya potenciales lectores o personas que puedan en un momento dado, con una buena argumentación dejarse arrastrar por la curiosidad que les puede suponer el que un libro, algo que habitualmente no suele estar en sus vidas, les pueda sorprender y se dejen seducir por sus palabras, logrando con eso un nuevo miembro para la causa.

Por lo tanto, como dirían uno de mis grupos de música favorito: nos vemos en los bares (Celtas Cortos).

1 comentario en “Presentaciones, lecturas y libros en lugares no convencionales”

  1. La literatura debe llegar a cada rincón, ya sea librería, bar, escuela, teatro, o sala de espera, sin excluir ninguno, todas las formas de hacerlo son validas, maravillosas y mágicas.
    Como siempre un buen planteamiento.

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