Una vez más hice mi visita a la Feria del Libro de Cádiz recordando, de paso, que hace dos años estuve por allí firmando ejemplares de mis novelas. Este año he preferido, como el año pasado, participar como lectora. Para ello he recorrido las casamatas donde estaban ubicadas las diferentes librerías o editoriales y me he dedicado a bichear. Esa palabra me encanta y me la ha pegado mi amiga y autora Patricia Gallardo y, de hecho cada vez que la tengo en mente o la verbalizo, le pongo hasta el deje que suele utilizar ella al pronunciarla.
El lugar del evento
Si no eres de Cádiz, y lees mi entrada, te preguntarás que qué narices es una casamata. Se trata de una bóveda o construcción muy resistente para instalar piezas de artillería, ya que la Feria del Libro se desarrolla en el antiguo Baluarte de la Candelaria, con todo lo que supone adaptar unas defensas militares como lugar para desarrollar un evento lúdico, pero se hace un esfuerzo y se logra un marco incomparable, aunque no exento de complicaciones.

Fue construido en el año 1672 con la intención de proteger la entrada natural al puerto de Cádiz.
Desde hace un tiempo, es el espacio donde nos juntamos los amantes de las letras para disfrutar durante unos días de toda una serie de actividades relacionadas con el mundo de los libros. En su interior encontramos los lugares abovedades, que te he comentado, con una vistas preciosas de la bahía de Cádiz y que te hace imaginar la entrada de la flota proveniente de América cargada con las riquezas del otro lado del Atlántico. Como puedes leer ya el lugar de por sí da pie a que la imaginación de los autores se ponga en marcha ella solita. De hecho, os podría contar un sueño que tuve la noche del 21 de diciembre del año pasado y que está relacionado con este lugar y este evento. Un sueño que puedo decir que fue mi hilo rojo, y que lo mismo algún día lo utilizo como parte de la trama de una de mis novelas. Es que es un lugar estupendo, sobre todo, para reencontrarse con la historia, con uno mismo y con los amigos.

En esta imagen se puede ver el espacio interior del baluarte dónde su ubican las librerías y editoriales. Es muy acogedor pero tiene una serie de inconvenientes, sobre todo a la hora de la firma de los autores.
Para empezar es un lugar muy húmedo y de ambiente bochornoso a poco que haga calor. Eso es algo que todos sabemos que no viene nada bien a los libros, pero al ser durante algo más de una semana se puede soportar. Luego la zona de firma de los autores, que no somos de primera línea, es algo complicada. Se trata de esa mesita pequeña ubicada en una esquina y que está presente en cada casamata. El autor o autora se encuenta bastante desangelado y si no tienes mucha idea o no conoces al escritor, no sabe uno muy bien si es uno esperando a firmar ejemplares de sus libros o se trata de una persona que está cansada y se ha sentado a esperar y tomar resuello.
Encuentro con amigos y compañeros

Aquí tenéis un ejemplo de lo que os comento. Ves que hay poco espacio para firmar comodamente, como cuando lo hizo de un ejemplar para mí el autor y amigo Wayne Jamison. La mesa se encuentra justo entre el acceso proveniente del patio y el paso interno de las casamatas. Un estar en todo el medio que también diría mi amiga Patricia. Es una lástima pero es lo que tiene el recinto adaptado para lo que no era su fin.
Lo que sí tengo que agradecer este año es la ayuda de algunas de mis librerías de referencia como Ana de Bibliópola, Sonia, de Maria Zambrano la librería de mi barrio, o el librero de La Ratonera, por lograr que encontrara los dos ejemplares de Esvásticas en el sur de Wayne Jamison https://www.kailas.es/wayne-jamison/#:~:text=Wayne%20Jamison%20(Rota%2C%201970),por%20la%20Universidad%20de%20M%C3%A1laga.
Uno de ellos ya está prácticamente agotado, pero tenía un encargo para un regalo que se irá a hacer un largo viaje. Un detalle de cumpleaños para un amante de la II Guerra Mundial que seguramente le va a encantar. Y, ¿cómo regalar una segunda parte de un libro y no la primera? Es cierto que se tratan de relatos sueltos y no es necesario leerlos por orden. Pero en eso tengo un TOC y no me gusta regalar segundas partes, soy muy ordenada.

En estos dos trabajos del autor vemos como Cádiz fue el escenario de una de las batallas más importantes durante esta guerra, que no tuvo nada que ver con la librada en otros frentes. La situación estratégica de la provincia hizo que se convirtiese en un nido de espias y saboteadores.
Se libró un duelo a muerte con intrigas, sobornos, rumores, información y operaciones secretas como armas principales. Incluso Hitler reconocería después que no invadir el Peñón le costó la guerra. Historias de amor, odio y venganza. Piezas, todas, de un tablero de ajedrez en el que se jugó una partida que estuvo muy cerca de cambiar el rumbo de la contienda y que yo os animo a leer, porque esta narración está mucho más cercana de lo que sucedió que las películas de 007.
Pero Wayne, en realidad, iba a promocionar su ultimo trabajo, porque la verdad es que es un especialista de esta guerra, de las batallas encubiertas que se llevaron a cabo en esta zona y las consecuencias que para muchos gaditanos supusieron estos hechos.

En este nuevo trabajo nos desgrana como al término de la Guerra Civil española muchos republicanos huyeron a Francia esperando rehacer sus vidas en el país vecino, pero terminaron como prisioneros en campos de concentración.
El libro de Jamison ofrece una recopilación ordenada alfabéticamente por localidades. Como homenaje y memoria, a cada prisionero le dedica un capítulo y muestra la documentación que certifica su paso por el campo de concentración. Va reconstruyendo su historia personal indagando en archivos, buscando en foros de memoria y por testimonios de familiares directos. Pienso que es un libro necesario para que la historia no se repita.
Pero claro no iba a ir a a dar una vuelta a la Feria del Libro y no pecar, puesto que yo peco de gula literaria, pero como dijo mi amigo Wayne, mejor vicio no se puede tener.

El primero que cayó fue La revolución española vista por una republicana de Clara Campoamor, en una edición de Luis Español Bouché. Hablar de la II República, de la revolución femenina y del logro del sufragio femenino y no conocer a Clara es quedarse en la superficie de la Historia.
Ya sabes, querido lector o lectora, que tengo intención de escribir mi novela histórica y estoy en plena fase de inmersión en ese periodo que va desde 1929 hasta 1936. Será el espacio de tiempo donde se desarrollará la trama y, de momento, a caballo entre la provincia de Cádiz y la de Sevilla. En esta fase hay que documentarse mucho y no conocer a Clara Campoamor y esta obra supondría quedarse coja en esta fase. En este libro encontramos un claro análisis por parte de la autora del origen de la guerra y de las previsibles dificultades de las que partiría el pais, fuera quien fuera el bando ganador.
Siguiendo luego con mi costumbre no pude dejar de echarle un ojo a los libros de cocina, pues en casa es un tema recurrente ya que tengo a dos hijos a los que les encanta cocinar como a mí. De casta les viene a los galgos.

El de Cocina Anime de Diana Rult, se trata de un viaje gastronómico de la mano de una otaku, donde se descubren los platos que sus personajes favoritos saborean y comparten. Todas las recetas tienen anécdotas sobre el anime que lo inspira. Junto a ello encuentras información cultural so bre el plato y consejos para tu preparación. 75 recetas y sus series te acompañarán en un viaje gastronómico muy especial
Para finalizar la ruta, el libro Sabores de Sefarad de Javier Zafra, que si bien no me ha llegado a través de la feria del libro sino por medio de un regalo, no puede dejar de nombrarlo por lo maravilloso de su fotografía y contenido. El autor es colaborador del Proyecto de la Red de Juderías, que es de dónde me ha venido el libro, un especio en el que hace difusión del patrimonio gastronómico sefardí entre otras actividades culturales. Con un principio apasionante te animo que, si eres amante de la cocina española, buceés también en este mundo, pues es el de los antepasados de muchos de nosotros.
El tiempo es el único ingrediente de este libro que no podrás comprar en ningún zoco; el resto los puede encontrar en los mercados populares o en las huertas, o dando un paseo por el campo. Búsquelos, recoléctelos y prepárese para viajar en el tiempo…
Javier Zafra Sabores de Sefarad
Espero que, desde la ciudad que me leas, hayas tenido la oportunidad, como yo, de disfrutar de la feria del libro, si ya ha sido, o que aproveches para visitarla si va a ser durantes estos días.