¿Cuáles son los beneficios de leer?
Lo cierto es que tiene bastantes ventajas, casi tantas, salvando las distancias, como la dieta Mediterránea.
- Mejora el lenguaje
- Fortalece la concentración
- Alimenta la imaginación
- Desarrolla la memoria
- Facilita la comunicación
- Ejercita el cerebro
- Mejora la ortografía
- Amplía el vocabulario
Seguramente se me queda en el tintero alguna que otra porque luego cada persona es un mundo, pero cualquiera de los bienes de consumo que nos publicitan hoy en día y que nos volvernos locos por conseguir apuesto a que tienen menos utilidades que la lectura de un libro. E, incluso, a este listado añadiría la cita:
Un lector vive mil vidas antes de morir. El que nunca lee solo vive una»
George R.R. Martin, escritor y guionista.
A los españoles siempre se nos ha tildado de seres pasionales y que nos movemos en los extremos y, por supuesto, esos extremos al final acaban tocándose. Si nos remitimos a las estadísticas que pululan por internet, podemos hablar de las horas que dedican los habitantes del mundo a la actividad de leer.
De acuerdo con el estudio Hábitos de medios, elaborado por la agencia NOP World, los países que más leen se ubican de la siguiente manera:
Tailandia cuenta con alto nivel educativo y, según las estadísticas, sus habitantes dedican 9.4 horas a la semana a la lectura.
China es la segunda nación que más horas emplean sus lectores, con ocho a la semana.
En Egipto y Filipinas, en cambio, su población dedica un promedio 7.3 horas a la semana.
Los pobladores de la República Checa, por su parte, invierten un promedio de 7.24 horas semanalmente.
¿Y en España?
Según otro estudio, España se sitúa en el puesto 20 de los 30 países analizados, con una media de lectura de 5.4 horas de lectura a lo largo de una semana. Esos datos así, en realidad, no nos dicen nada, porque no sabemos la calidad de la lectura que, a fin de cuentas, es lo que a mí me interesa.
El último Barómetro de Hábitos de Lectura y Compra de Libros en España, publicado en 2021, indica que el 67,9% de la población española lee libros. La mayoría, un 64,4%, lo hacen por ocio aprovechando su tiempo libre. En lo que se refiere a sexos, las mujeres superan a los hombres en prácticamente todos los grupos de edad, excepto a partir de los 65 años.
¿Sabes cuántos libros se pueden leer en 30 días? De nuevo, dependerá de nuestro perfil lector, del tipo de libro y de algunas habilidades que también nos pueden ayudar: capacidad de comprensión, de concentración, aplicar técnicas de salteo o de lectura superficial, entre otras.
Por supuesto, también influye el tiempo que dedicamos a la lectura. Si renunciamos a mirar la tele o el móvil, seguramente ganaremos un tiempo precioso para destinar a los libros. Algunos expertos aseguran que combinar formatos de lectura —libros en papel y digitales— también ayuda a mejorar nuestro ritmo lector.
Así pues, con todos estos trucos y habilidades podríamos llegar a leer más de 10 libros al mes. Pero lo normal es que la cifra sea algo inferior, entre uno y cuatro en función de nuestro perfil lector. A esto añadiría si vamos por la calidad o por la cantidad y si leemos para acumular o para disfrutar de la lista de ventajas que he puesto al principio de mi artículo.
Si nos aproximamos a los libros con la técnica del salto o de la lectura superficial dudo mucho de que esos beneficios, antes mencionados, los lleguemos a disfrutar. Es como la comida basura: comemos, pero no nos alimentamos adecuadamente; leemos, pero es para nada puesto que lo más posible es que nos resbale como si nuestro cerebro estuviera rodeado de una cubierta impermeable. Entonces, si eso nos ocurre, en realidad, ¿para que leemos?
Para mí es la única forma con la que alimento a mis neuronas, que se vuelven bastante pesadas y ansiosas clamando por leer algo que de verdad las llene. Es cierto que, de vez en cuando, me puedo permitir el lujo de devorar un libro y que este sea de una trama más superficial, lo que llaman de lectura rápida y sencilla porque su vocabulario y la historia no exigen mucho esfuerzo de comprensión lectora. Eso lo comparo, y perdonen los puristas amantes de los libros, con la comida basura que, si bien no es mala cuando no se abusa de su ingesta, en realidad no es una dieta muy recomendable. Reitero mis disculpas porque no es que diga que ese tipo de libro al que me he referido unas líneas más arriba sea una basura, pero, si nos acostumbramos a deglutir y digerir con rapidez ese tipo de lectura, ¿pensáis en serio que cumplirá los beneficios listados al principio? Creo que como mucho fortalecería la concentración, porque hay que ser y estar reconcentrado para meterse libros de esta manera en nuestro cerebro.
Esto lo digo porque he visto en las redes una especie de competiciones que me han llamado mucho la atención. Se trata de leer más de dos centenas de libros al año, acercándose peligrosamente a la lectura de un libro al día. Me han dado ganas de realizar un cuestionario a estos hábiles lectores para que me pormenorizaran una serie de cuestiones:
- ¿Dan algún premio por hacer esa carrera contrarreloj de acumulación de lectura anual?
- ¿De verdad, pero de la buena, de la de te lo juro por Snoopy y las bragas de Mafalda, disfrutan de esa lectura?
- ¿Son capaces de recordar lo que han leído una vez que han llegado a la palabra «FIN»?
- Si además son escritores, que de esos algunos hay en estos rankings, ¿les sirve para mejorar la ortografía, ampliar su vocabulario o les embellece su lenguaje?
Entiendo, en cierta medida, esa tendencia de acumular libros mes tras mes y que los japoneses, tan amigos de bautizar actitudes usando una sola palabra, han denominado «Tsundoku», o sea, el hábito, muy arraigado en ciertas personas y relacionado con la bibliomanía, de la adquisición de todo tipo de lecturas, pero dejando que se amontonen en la vivienda, sin leerlos. A fin de cuentas, los libros suelen tener portadas bonitas y son decorativos, pueden incluso dar caché a nuestra foto diaria en Instagram. Pero claro, llega un momento en que nuestra casa rebosa, como nuestros cerebros, y al final acumulamos cientos de libros descargados en nuestro ebook y cuya función es tan inútil, desde mi punto de vista, como la de leer por leer y subir la fotito a los challenges de las redes sociales.

Toda esta acumulación de palabras amontonadas de manera sistemática la podría entender en un autor que necesitase información, aprender, desarrollarse en su oficio y cumplir lo de mejorar la ortografía y ampliar su vocabulario. Pero luego nos encontramos con que la mayoría de esos lectores, que además quieren ser escritores, mantiene otra media española, la que nos habla de que, si bien podemos llegar a conocer 30.000 palabras, la realidad es que se usan en la comunicación una media de 300 y, si se es más culto, se llegará hasta unas 500. Lo malo es que escriben como hablan, sin más filtros. ¿Os imagináis una novela de 500 páginas en la que solo se han usado, seamos generosos, 500 palabras? Me puedo querer morir. De hecho he llegado a tener una amago de empacho porque yo también he participado, por ignorancia, en este tipo de actividad; así que, como acostumbro a la hora de escribir en mi blog, hablo con conocimiento de causa.

Pues es esto lo que me encuentro en las redes sociales al iniciarse el año. En Enero veo lectores y autores que no hablan del beneficio que les ha aportado un libro a la hora de recomendarlo. Nos podrían transmitir sus sentimientos al acercarse a la historia plasmada con esfuerzo por un autor, lo que les ha hecho reflexionar esa lectura o el conocimiento que les ha aportado en vocabulario o en experiencia de vida; pero no, lo único que ponderan es la cantidad. Me recuerda a esos concursos yankees en los que resulta ganador aquel humano capaz de devorar en el menor tiempo posible la mayor cantidad de comida basura.
Desde mi humilde opinión y breve experiencia en este tipo de actividad, dicha forma de leer poco puede aportarnos ya que, como he dicho antes, nuestro cerebro, a poco que sea medianamente inteligente, desecha este tipo de estímulos en cuanto los identifica. Nuestras neuronas tienen cosas más interesantes que hacer que dedicarse a acumular información inútil. Poseen un mecanismo automático de supervivencia, que nos viene programado desde nuestros ancestros, que hace que olvidemos aquello que no les aporta nada. Son más listas ellas que la Marie Kondo, eso ya os lo digo yo.

Por lo tanto, si nuestro cerebro tiene la tendencia a que se la sude ese tipo de información inútil y acabamos quedándonos con las 500 miserables palabras de vocabulario de todos los días, ¿para qué coño leemos? ¿Es solo un disfrute momentáneo, como el de la comida basura, que no nos ofrece nada en realidad puesto que ni siquiera somos capaces de verbalizar ese aporte a la hora de recomendar esos libros en las redes? Escribimos reseñas automáticas, donde las palabras y argumentos son también repetitivos: lectura ágil, trama fresca, alocado, ligero. Vamos, la hamburguesa de McDonald representada en un libro. Que, como he dicho, para consumo no habitual es perfecto, no siempre tenemos que leer el mismo género de novelas; pero, si pretendemos ser escritores y mejorar un poquito en nuestro trabajo, mejor no hacer de esto un concurso de a ver quién engullir mayor cantidad de libros a lo largo del año. Así no me extraña que haya usuarios que hablen de bloqueo lector, para mi este tipo de reto supuso un hartazgo mayúsculo.
Al igual que nos preocupamos mucho de nuestra salud física, sería recomendable preocuparnos de nuestra salud mental. Es fundamental alimentar adecuadamente nuestro cerebro, aportarle nutrientes que de verdad nos valgan para crecer en la producción de nuestras obras. Por nuestro bien y el de los lectores, que los habrá para todos los gustos, presumamos de lecturas de calidad y con fundamento, y no de la cantidad, para quedar muy cools en una foto.
Como siempre digo, estamos en una era en la que prima más la contabilización de lecturas que su disfrute.
Tengo que discrepar contigo en el nombre que le has puesto porque considero que leer, lo que sea, es lo importante. Si se crea un hábito de lectura se está construyendo un lector y eso es importante.
Al mismo tiempo te doy la razón en todo lo demás. Ese tipo de lecturas ligeras, que solo sirven para evadirte y disfrutar sin mas pretensiones son necesarias. Cumplen el propósito de entretener y sobre todo de no trascender. Son los típicos libros que lees y nada más acabarlos pasas al siguiente. En la mayoría de ocasiones sin recordar de qué trataba.
Creo que lo bonito como lectora es amar un libro y que con el tiempo, a lo largo de tu vida, siempre lo recuerdes, aunque al releerlo te des cuenta de que habías olvidado muchas partes, pero la esencia quedó. Da igual que sea un tocho que una novela corta. Son esos libros que leyendo, relees párrafos, capítulos de los que no quieres desprenderte… Con esos libros disfrutas y lamentas acabarlos, por lo que lees con lentitud. Saboreando e intentando memorizarlos.
Y para finalizar y como escritora, me encantaría escribir algo así. Algo que trascienda. Algo que un lector siempre recuerde como una gran lectura que le hizo feliz, le ayudó a pensar…
Obviamente para lograr esas metas es imposible leer al ritmo que has explicado y mucho menos escribir. Y si hablamos de las dos cosas, para mí es ciencia ficción.
Al final creo que todo se reduce en las pretensiones de uno mismo. Crecer como lector y como escritor o quedarse entre el montón.
Divago y me enrollo 😅
Muy buena entrada. Siempre logras que me ponga a analizar tus palabras y reflexione 👏🏼👏🏼
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Gracias por tu aportación, siempre tan coherente y acertada. El tema de lecturas basuras no es por la temática, porque para gustos los colores sino más bien por el modo de afrontar esa lectura. La primera imagen que me vino es la de esos retos de comida, que suele ser comida basura en la mayoría de los casos y que tanto se ven en las redes. De ahí el título. Obviamente hay muchos libros que los autores escribimos sin más pretensión que la de lograr un rato de evasión y entretenimiento para nuestros lectores. Por ello me extraña que ese tipo de forma de leer, incluso saltándose renglones y a marchas forzadas, como si fuera una marcha legionaria, logre incluso entretener. Yo me entretengo con una tapa y un vino y la disfruto con tranquilidad, aunque no sea una comida que me llene del todo. Será que ya estoy en esa época de mi vida en la que disfruto incluso perdiendo de vez en cuando el tiempo y no afrontando la vida con prisas. Valoro más la calidad de lo que leo, la profundidad y el buen hacer del autor, que la cantidad y la acumulación de páginas.
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En ese aspecto te doy toda la razón.
Demostrar que eres un gran lector por el número de páginas leídas más que por el contenido de ellas, solo demuestra una gran necesidad de demostrar al mundo que lees.
Quizá yo también sea mayor 😂😂
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