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El clímax

Cuando se inicia una historia, sea en una narración de ficción sea en la vida real, siempre se llega a un punto en el que el personaje o la persona llega al límite de cualquier situación que el día a día nos lo plantea. A partir de ahí todo puede ir cuesta abajo y rodado, para bien o para mal, hasta llegar el final de la historia. Las personas lo sufrimos desde el amanecer hasta que volvemos a la tranquilidad de nuestros dormitorios en una continua vorágine de cambios, saltos, rectificaciones, etc, que hacen que cada jornada sea distinta y nunca sepamos lo que ese día a día nos depara. En una novela, que es el formato narrativo que trabajo, es algo relativamente más sencillo porque se supone que el autor es el que lleva la batuta para que los personajes lleguen a este punto al que se denomina: clímax

¿Qué se denomina clímax en una narración?

Se denomina así al punto de mayor intensidad o fuerza en una serie creciente, siendo su punto más alto.
De todas maneras, la palabra clímax tiene diversos usos dependiendo del contexto en el cual se la emplee, aunque vamos a centrarnos en el de la estructura de una narración, el otro lo dejamos para las novelas eróticas.

Para la narratología, que es aquella disciplina que se ocupa de estudiar los elementos fundamentales de la narración, el clímax es el momento en el cual una trama, una obra, alcanza su punto más álgido, de más alta tensión; generalmente, se sitúa en el desenlace de la obra en cuestión, aunque esto no resulta ser siempre así ya que puede darse en el medio de la narración, para luego presentar las consecuencias que el clímax ha originado en cada uno de los personajes. En tanto, el opuesto al clímax es el anticlímax, aquel momento de tensión creciente pero que se resuelve sin que se produzca un aumento final de la tensión, por ejemplo, cuando un conflicto violento se resuelve de pronto pacíficamente. En mi caso suele ser habitual comenzar mis novelas con un clímax que ponga el lector en una situación de alerta y tensión y que le incite a tener interes en seguir leyendo el origen de esa situación con la que inicio la historia. Cada autor tiene su estilo o su forma de afrontar el inicio de una trama y marca las pautas para llegar al clímax, pero es cierto que como cualquier proyecto debe tener un esquema que facilite el trabajo.

Un ejemplo lo podéis leer en mi primera novela Siempre Juntos. Momento en el que se produce el punto de inflexión en la vida de la protagonista y que nos abre el camino para la segunda parte de la novela Confianza Ciega:

«Y ella, ¿cómo está? —preguntó, viendo como James me tomaba el pulso y me abría la ropa.

—Mal. Creo que tiene una hemorragia interna por los golpes. Voy a llamar a un helicóptero medicalizado para que nos evacúen a todos. Me iré con vosotros, mis hombres y los de Ibrahím harán la limpieza.

A partir de ahí, todo lo que recuerdo fue como entre una niebla y unas veces más o menos consciente. Me subieron a un helicóptero; James, aparte de dar órdenes a diestro y siniestro, me decía venga, lucha, no nos dejes. Durante un rato todo volvió a ser oscuro; luego, una ambulancia, un hospital, el pasillo, un quirófano, la voz de Ari diciéndome te quiero, sus labios y, finalmente, la imagen de James poniéndome la mascarilla para los tubos de la anestesia y su voz: siempre estaré contigo, vuelve.

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Fragmento de Siempre Juntos de Gaby Taylor

Pero, como he comentado, para llegar hasta este punto primero hay que tener en cuenta que tipo de narración vamos a usar en el desarrollo de nuestra trama. Hay varios tipos:

1. Narrativa lineal: es la que más común que nos vamos a encontrar y se basa en contar los acontecimientos en orden cronológico. La mayoría de películas y videojuegos tienen esta estructura, en la que no hay saltos temporales ni anacronías.

2. Narrativa no lineal: el orden en que se nos cuenta la historia no es el orden en el que ocurre. El narrador (o narradores) van dando saltos hasta componer la historia completa. vamos descubriendo la historia con saltos en el tiempo hacia el pasado (flashback) o hacia el futuro (flashforward). Si los viajes son hacia el pasado, también se les llama Retrospectiva. Hacia el futuro, serían Anticipaciones

3. Narrativa inversa: La historia comienza por el final, y va avanzando hacia el principio. Es una estructura compleja tanto para un escritor, como para un lector. Pero si se hace bien, es un tipo de narración que impulsa la historia a otro nivel.

4. Narrativa desordenada o antiestructura: Cortázar y su Rayuela son el gran exponente de esta estructura que no tiene ni principio, ni final, ni un orden determinado. El libro está compuesto por capítulos que pueden leerse de principio a fin (de manera cronológica), del revés (empezando por el final) o en un orden aleatorio.

5. Narrativa sin final La estructura narrativa sin final es la historia que no acaba, que nos deja con un final abierto. Podemos dejar el conflicto principal solucionado, pero no cerrar todos los hilos o, por lo contrario, cerrar algunos hilos pero no la historia principal. Las estructuras narrativas sin final nos dejan con interrogantes y pueden dar paso a una segunda parte o, simplemente, a una reflexión por parte del lector.

6. Narrativa circular: sigue los mismos patrones de la novela lineal, con la excepción de que coinciden el final y el principio. La historia acaba igual que empieza

7. Narrativa de los vasos comunicantes: Esto implica que la culminación de la historia se irá escribiendo justo en el momento en que los hechos ocurren; tal como si fuese la vida misma. El encuentro entre las líneas paralelas que representan al lector y su lectura, muestran un juego imaginativo doble, cuya expresión más insólita radica en el hecho de que al momento de la intersección, la historia empieza a repetirse letra por letra. Un ejemplo lo encontramos en Michael Ende y su Historia Interminable

8. Narrativa con Doble clímax: Una vez ha vencido al villano, aparece un supervillano, más poderoso, más peligroso, más fuerte. Una historia que, cuando parece que ha acabado, resurge de su historia y se relanza para seguir con la narración.

Por supuesto estos tipos en ocasiones se combinan, se mezclan y surgen obras geniales.

Una vez que tenemos claro que tipo de narrativa vamos a usar en nuestra novela es cuando debemos tener en cuenta como vamos a usar el climax, que es el empujón para que el lector llegue al final de la historia. Es cierto que cada capítulo de una novela debe de tener unos pequeños clímax que vayan abriendo y cerrando puertas para pasar al siguiente capítulo, pero siempre hay que tener en mente el gran punto de inflexión que nos lleva al desenlace, tal como lo dice, el punto más álgido de tu historia, el punto más fuerte o el punto más importante después del cuerpo o nudo. Es donde las cosas o se arreglan o terminan de romperse. Así, sencillo. Y eso nos lleva al final de la historia.

¿Cómo afecta el clímax a la narración?

Hay que tener en cuenta que en el clímax se contestan todas las preguntas que se han sembrado a lo largo de la historia. También se satisfacen todas las emociones implantadas en las lectoras. Esto es debido a que existen lectoras racionales y lectoras emocionales. La diferencia entre unas y otras es que las primeras leen para pensar, porque les gusta ejercitar las neuronas y las segundas leen para llorar, reír o asustarse. Por eso una misma novela puede tener varias interpretaciones, dependiendo de la clase de lectores que se acerque a ella. El tipo de satisfacción que obtienen de una misma obra es diferente y tú debes tratar de satisfacer a todos.

¿Qué tipos de clímax existen?

Un clímax narrativo que ofrezca un cambio total e irreversible, responda a todas las preguntas planteadas por la narración y satisfaga todas las emociones del público provocará un FINAL CERRADO

Un clímax narrativo que deje una pregunta o dos sin responder y alguna emoción sin satisfacer resultará en un FINAL ABIERTO.

Como ves, el tema de preparar un buen desenlace, casi desde el inicio de nuestra narración, es algo vital para poder realizar un buen desarrollo de toda la trama. Aunque no evita que mientras vayamos escribiendo vayan surgiendo cambios durante el camino. Por lo menos en mi caso soy afortunada porque cuando una historia salta en mi cabeza la suelo ver de principio a fin, y eso me facilita ir sentando las bases crear un buen clímax, que sea consecuente con todo lo que viene del inicio de la novela y que desemboque en un desenlace coherente y sin agujeros que demerezcan la novela. Esto se consigue con mucho tiempo dedicado al trabajo de la escritura y con formación, no es algo que diga que tengo ya superado y no es algo que surge de la nada de la noche a la mañana y por supuesto, no dudes de que nace de una lectura continuada de buena literatura. Por eso, tener el hábito de leer, es un consejo que siempre tengo en la boca para todos los escritores que inician su trayectoria.

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Escribir bajo presión

¿Qué queremos expresar cuando hablamos de escribir bajo presión?

Trabajar bien bajo presión se trataría de la habilidad de mantener la coherencia y llevar a término las tareas en situaciones adversas y en tiempos limitados, algo a veces que es difícil de adquirir.

Como muchos sabéis, el tema de la cocina es una de mis pasiones, la otra es escribir, y suelo hacer analogías uniendo ambas pasiones a la hora de publicar en mi blog al igual que a la hora de escribir mis novelas. Para muchas personas escribir bajo esa situación sería como poner sal en un plato que supondría una forma de realzar el sabor, pero que sabemos que si nos pasamos acabaremos arruinando la receta. Algo similar podríamos decir de realizar ciertos trabajos, incluidos el que nos trae entre manos, bajo una presión excesiva. A la larga puede producir un exceso de estres que dé lugar a que ralentice la finalización del proyecto iniciado e incluso lo abandonemos definitivamente.

Reflexionando sobre este tema, y a tenor de lo ocurrido estos meses atrás, he pensado que me encuentro frente a dos realidades a la hora de escribir presionados, una que denomino presion temporal y otra presión vital. Una imagen que te vendrá a la cabeza de la primera forma es la que se produce en un llamamiento como el NaNoWriMo (National Novel Writing Month), evento literario que se convoca todos los meses de noviembre desde hace años y en el que cada escritor lucha contra sí mismo y contra reloj. Un plazo ajustado de un mes para escribir una novela cumpliendo día a día un determinado requisito de número de palabras. Te plantea el reto de escribir cincuenta mil palabras a lo largo de los treinta días de noviembre. Exactamente una media de 1667 palabras por día, lo que viene a ser más o menos lo que dedico a escribir cada domingo en este blog. Parece que no es mucho una vez que se sabe cual es la media, pero garantizo que tener esa meta de más de 1500 palabras no es lo mismo que ponerse manos a la obra.

Sin explayarme, porque hay muchas páginas y blogs dónde puedes consultar el funcionamiento de este reto, como consejo te puedo comentar que el truco para cumpliarlo se apoya en tres puntos importantes (y no lo digo yo como escritora):

  • Ten toda la historia planificada previamente
  • No corrijas durante el Nanowrimo
  • No busques información y documentación durante el proceso de escritura

Un ejemplo de ello lo tengo en este texto mismo. Suelo pensar a lo largo de la semana sobre de que voy a tratar la entrada del siguiente domingo, pero no siempre llega la inspiración por lo que tengo que salir al encuentro de ella, y aunque esta semana me llegó la idea prácticamente el lunes pero por motivos laborales y de otro tipo solo hice un pequeño boceto sin llegar a escribirla entera. ¿Qué ocurre entonces? Que hoy domingo a las 7 de la mañana estoy en mi cama con el ordenador puesto sobre una base, y escribiendo con apremio estas lineas para tener la entrada lista sobre las 10 u 11 de la mañana. Esta es la presión habitual de un escritor que trabaja en una editorial y  que le suele marcar unos plazos a la hora de presentar su siguiente trabajo. También es la que nos imponemos a la hora de querer presentarnos a distinas convocatorias literarias si no tenemos previamente una novela acabada y corregida.

Muchos autores disfrutan con este punto de sal en sus vidas que les afina y afila la creatividad, en cambio para otros les supone un asesinato de su creatividad. Que verdad que en la viña del señor hay de todo. Un ejemplo lo tenemos en el autor Isaac Belmar:

Hace mucho, mucho tiempo, ya hablé de la pistola en la cabeza. Me gustaría haberme librado de aquello casi diez años después, pero lo cierto es que sigo escribiendo más y mejor bajo presión, que en esas épocas en las que fluyes un poco sin rumbo, pensando qué historia quieres contar y con un lienzo en blanco sin límites.

De él también son sus palabras:

La libertad es lo peor que nos puede pasar, porque si tenemos todo el tiempo del mundo, perdemos todo el tiempo del mundo, si tenemos todas las opciones ante nosotros, no elegimos ninguna.

En cambio tenemos a la autora y periodista Mara Torres que es opuesta a este tipo de presión. Finalista del premio Planeta del año 2012 con su novela La vida imaginaria en una entrevista hacía mención a su imposibilidad de escribir  con esa espada de Damocles sobre su cabeza. Incluso aclaraba que:

Cuando consiguió la prestigiosa distinción (ser finalista), Mara Torres ya comunicó a la editorial que no podía comprometerse porque no sabía «si iba a volver a escribir nunca». «Y me han respetado», ha apuntado.

De hecho hasta cinco años mas tarde no volvió a publicar una novela. En este caso se trata de la titulada «Los días felices» y tuvo que transcurrir todo ese tiempo para que viera la luz; novela que ahora mismo estaba leyendo y que en parte ha sido la inspiración de esta entrada. En mi caso, tirando de un hilo logro alcanzar lo que quiero.

Estos ejemplos que os pongo son de lo que denominaría una presión temporal y hemos visto que no todo el mundo tiene el mismo umbral de aguante frente al estres que genera esta imposicion a la hora de iniciar y finalizar un proyecto. Pero existe otra presión, que yo denomino vital, que también está muy presente en nuestro día a día y dónde la mayor parte de las veces no existe la opción de poder elegir si se acepta como manera de gestionar un trabajo. Porque presentarse a un concurso literario o trabajar con plazos por motivos editoriales no deja de ser en última instancia algo voluntario. Obviamente, una vez que te metes en harina hay que apechugar con la elección. Pero, ¿qué ocurre cuando la presión que ejercen sobre nosotros no es algo que provenga de una elección voluntaria?

La presión vital

Cuando hablo de este tema me viene a la cabeza el ensayo de Virgina Wolf, Una habitación propia. El título proviene de la idea de Woolf de que, «una mujer debe tener dinero y una habitación propia para poder escribir novelas». Woolf observa que las mujeres han sido apartadas de la escritura debido a su pobreza relativa, y que la libertad financiera traerá a las mujeres la libertad para escribir: «Para empezar, tener una habitación propia… era algo impensable aun a principios del siglo diecinueve, a menos que los padres de la mujer fueran excepcionalmente ricos o muy nobles». El título también se refiere a la necesidad de cualquier autor para tener licencia poética y la libertad personal para crear arte.

El ensayo examina si las mujeres eran capaces de crear, y la libertad que tenían para producir un tipo de trabajo de la calidad de William Shakespeare, atendiendo a las limitaciones que las mujeres escritoras, pasadas y presentes, enfrentan. Y ahi es dónde tirando de mi hilo pasé a la verdadera dificultad y a la auténtica creación bajo presión, bajo la opresión de la falta de dinero, del día a día, del sacar adelante a una familia, de las incertidumbres que nos acechan, de las enfermedades que a veces se nos presentan dando la cara de una forma cruel, arrasando con todo lo que tiene delante, tanto para el que sufre la enfermedad como para la familia que se enfrenta a la situacion.

Para mí eso son verdaderas presiones, las vitales, que nos van a llevar al mismo tipo de escritor o escritora que hemos mencionado con anterioridad, al que se crece ante la advesidad, aunque necesite tomer aire para coger impulso, y a aquella persona que se pone en un rincón apoyando la cabeza entre las piernas y que no es capaz de tomar las riendas de su vida, con lo que este último tipo de individuo el mundo les arrollará sin remisón, porque el mundo no se para.

Pasados ya seis meses me puedo permitir el lujo de hablar desde mi experiencia en este tema, que me ha llevado precisamente a tomar aire para coger impulso. Si el padre de mis hijos decide que su vida no tiene sentido, y que quiere buscar la felicidad por su cuenta tras 28 años de un proyecto en común, no hay más que decir, solo apechugar con la decisión. Tras empaquetar todo lo suyo, para facilitar el tránsito, y respirar profundamente, no puedes hacer más. Bueno sí, tengo las dos opciones mencionadas con anterioridad: ponerme en un rincón a llorar recordando los estupendos años pasados o cerrar la puerta procurando no dar un portazo y acelerar todos los trámites del divorcio para que el trago pasase de la forma más ágil posible (sin olvidar esos buenos tiempos que se han pasado, pero mirando hacia el futuro, que lo cortés no quita lo valiente)

Quienes me conocían, en ese momento no dudaron de que tomaría la segunda opción. Saben que no tengo tiempo para llantos en esquinas y que hay que sacar una familia adelante. No digo que me haya quedado con un trapo atrás y otro adelante, pero cualquier persona que haya pasado por mi situación sabe perfectamaente que se dinamitan muchos cimientos y que hay que construir todo desde cero, desde la confianza en uno mismo hasta el valor de salir a la calle y enfrentarse al mundo. Y, cuando esto ocurre, de lo que menos ganas tienes es de ponerte a escribir una novela y no lo digo por los ánimos, porque para ovarios los míos. Aquí mas bien me enfrento al imperativo de cubrir unas necesidades básicas y que me restan tiempo para dedicarlo a escribir.

Gracias Dios, y a mi habilidad de no bloquearme en los tiempos difíciles sino de crecerme ante ellos, puedo decir que voy avanzando, que no es poco. Sé que todas las novelas no tienen un final feliz y que esta parte de mi vida la estoy escribiendo en el día a día, pero es algo que me han impuesto en mi contrato vital y no me voy a echar para atrás. No estoy rehaciendo mi vida, como muchas personas expresan, sino que estoy escribiendo nuevos capítulos con menos escaleta de la que pensaba, pero con bastantes recursos para hacerlo. Con mis amigos y familia, aunque no seamos muchos ni falta que me hace, voy saliendo adelante y con mi proxima novela en corrección. Por eso tardaré un poco más en volver a publicar, pero no os vais a olvidar de mí, porque seguiré en las redes, seguiré apoyando a los compañeros, y seguiré promocionando los libros ya publicados. No os vais a librar de esta autora tan facilmente.

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La imaginación

¿Qué es la imaginación?

Realmente la respuesta más o menos la tenemos todos en la cabeza, pero por si alguien no lo tiene claro me he dirigido al consejo de sabios (RAE) y voy a copiar la definión que nos brinda el diccionario: facultad humana para representar mentalmente sucesos, historias o imágenes de cosas que no existen en la realidad o que son o fueron reales pero no están presentes.

Solamente con esto tendría para rellenar la entrada de este domingo por lo que tirando precisamente de esta virtud, y apoyándome en diversas lecturas, le he dado una nueva vuelta de tuerca a esta palabra de la que se supone los escritores debemos de tener sacas y sacas acumuldas en nuestras casas, aunque es preciso puntualizar que la imaginación no es algo exclusivo de los escritores. Si acaso de estos es la capacidad de plasmarlo en el papel, pero está claro que sí es algo que debe ser intrínseco a la creación literaria, aunque no sea exclusivo de sus creadores.

¿Virtud o maldición?

Ahí es donde planteo esa vuelta de tuerca porque si bien siendo escritor ya hemos visto que es esencial y, que incluso, es una cualidad muy útil para darle chispa a la vida del resto de la humanidad que no escribe, pero pese a todo, no podemos negar que el exceso de imaginación puede ser incluso una maldición. De muestra un botón y una experiencia personal o como diría Lolita Flores: una anécdota. Para empezar, puedo decir que, desde hace mucho, se ha denominado a la persona a la que le rebosa este atributo como de «Antoñita la fantástica»

Muchos de vosotros, queridos lectores, que todavía veis vuestro 50 cumpleaños como algo lejano, seguramente no tendréis ni idea de dónde viene ese apodo, pero aprovechando la circunstancia voy a contártelo.

Antoñita la Fantástica era adorable, era una niña espabilada y a la vez muy educada, que para eso se había criado en el barrio de Salamanca de Madrid en la posguerra; dónde también se crió mi madre, que disfrutó leyendo sus aventuras y por la que tengo precisamente noticias de esta criatura. La niña vivía aventuras en la realidad y sobre todo en su imaginación y de ahí su apodo. Antoñita iba a Radio Madrid, a la Gran Vía, acompañada de su tata, siempre a su lado (la ficticia aya se llamaba Nicerata), porque quería tener su sesión semanal de tertulia con don Antonio, un adulto respetable con quien había entablado amistad (y no miremos la relación con filtros de hoy).

A esa niña repipi le gustaba viajar a Babia. De hecho siempre estaba en Babia. De la radio, Antoñita pasó a los libros infantiles, a los best sellers de una España aún deprimida de finales de los años 40 y que necesitaba reanimarse.

Tras el personaje se encontraba quien le daba voz en los micrófonos de la SER y quien empezó a escribir sus aventuras, Borita Casas, fiel representante de la España dividida, con un hermano falangista muerto durante la guerra y otro, de la izquierda, republicana en el exilio. Una locutora que aprovechó sus visión, de la España en la que vivió, para su trabajo en las ondas. Antoñita era fantástica y llegó a convertirse en una serie de televisión, dirigida por Pilar Miró en 1967.

Y de ahí que el empresario Antonio García Fernández, padre de Ana Obregón, observara que su hija pequeña tenía unas dotes excepcionales para la comedia, el desparpajo dialéctico y, sobre todo, una mente abierta para vivir con la imaginación mucho más de lo que tenía ante sí, que no pudo evitar sacarle punta: «Esta niña es Antoñita la Fantástica», bromeaba. Y Ana Obregón, que entonces tenía doce años, se quedó con el apodo, que no le iba mal con su personalidad. Si había que quedarse en Babia, ya lo hacía. 

En el caso de Ana, ella supo sacarle partido a este mote y hacer una marca de su forma de ser, granjeándose con ello la simpatía de la gente que la rodeaba, aunque hay veces que tener tanta imaginación puede llegar a ser una maldición tanto en la vida real como en la vida literaria.

La maldición del exceso imaginativo

Siempre se ha considerado como algo positivo el estimular la imaginación pero como cualquier cosa que se tenga que desarrollar, si se hace en exceso, podemos acabar teniendo problemas. Recuerdo que de pequeña me metí en algún pequeño lio por ese poder de mi imaginación, que acababa aderezando con algunas mentiras mal calzadas aquí y alla con lo que, a la primera que me pillaron y tras una buena regañina por parte de mi madre, decidí atar en corto a ese rum rum de mi cabeza y utilizarlo en algo más provechoso. Tal vez ese toque de mi progenitora favoreció que en vez de reprimir esta capacidad de hilar historias fantásticas acabaran muchas de ellas plasmadas en mis libros.

Pero esta cualidad debe de estar bien atada y fundamentada, si se es escritor, porque ese rebosar imaginativo nos puede llevar a querer meter con calzador hechos en una novela y que por mucho que gocemos de lo que se llama licencia del autor, acaben haciendo que el relato pierda credibilidad y pasemos de una novela de ficción a una de fantasía, que si bien en este género la capacidad de inventar mundos es fundamental, también hemos hablado de que por encima de todo está la necesidad de que todo quede bien encajado, y que pese a ser un mundo nuevo debe tener unas leyes razonablemente lógicas que se cumplan de principio a fin y todo ello perfectamente fundamentado.

La maldición la he sufrido en novelas que he leído en la que hay piezas que no encajan por mucho que el autor eche los restos tratando de poner su imaginación al servicio de la narración. Tendría que disfrutar de cuatro vidas para poner por escrito la cantidad de agujeros que he encontrado en las historias que he leído por un exceso de inventiva. Ahora que también hay autores que han aprovechado el tirón de esta cualidad al servicio de sus lectores en forma de libro, anécdotas, reflexiones y vivencias; haciendo de ello una narración entretenida que arranca sonrisas, risas y carcajadas.

En este caso me encuentro con el trabajo de la autora Mina L. Ladoc titulado «Dario y desvarios de una doctora Jedi». El libro se encuentra dividido en una serie de capítulos breves dónde la autora nos va plsmasndo sus reflexiones sobre cosas muy disparejas que le han llamado la atención. Así en el primero nos encontramos sus conclusiones sobre ciertos puntos de las novelas del género de los thrillers referido a la obligación que tiene un escritor de ser primero un buen y gran lector para que en sus narraciones no encontremos anacronismos que acaben estropeando una buena trama. Pero no nos quedamos ahí, nuestra autora continúa a traves de sus capítulos, y tirando de buen humor e imaginación, con sus reflexiones sobre temas muy diversos y que darían para sentarse con ella, empezar por un café y acabar la tertulia con una copa larga. A la vez va dejando leves pinceladas sobre reglas ortográficas y recomendaciones para que nunca olvidemos que un libro puede ser un excelente compañero en nuestras horas muertas. Un detalle importante que debo aclarar es que Mina, además de ser médico de familia, es una gran correctora que en sus redes sociales se esfuerza en compartir conocimientos para todos aquellos interesados en aprender esos pequeños detalles que enriquecen nuestra lengua castellana.

https://www.instagram.com/mmladoc/?hl=es

https://www.facebook.com/mina.m.ladoc

Son reflexiones con las que todos nos podemos sentir identificados, pues hemos pasado por esos hechos que ella nos cuenta seguramente alguna que otra vez. Incluso tiene la capacidad de relatar una situación luctuosa y hacer de ello un momento para pararnos a pensar que hasta en las cosas más sencillas parece que siempre hay alguien encargado de complicarlo todo hasta lo indecible. ¿Os habeis fijado en la gran varidad de compresas o maquinillas de afeitar que hay en el mercado? Ya no nos vale la tesis doctoral, necesitamos ademas un master para tomar ciertas decisiones en la vida y que va a depender de un número determinado de gotas que nos indican la absorción o de hojas que marcan el apurado.

Además me ha gustado mucho este trabajo precisamente porque, de una manera amena y tirando de mucha imaginación, la autora va dejando caer situaciones ridículas, lo que puede servir para que otras personas se cuestionen actitudes que son perfectamente risibles y modificables precisamente por ser bochornosas. Pero no solo el libro trata de reflexiones sino que tiene esa faceta didáctica que nos va dando en forma de pautas ortográficas, que vienen muy al caso si estás interesado en mejorar en esa faceta, seas o no escritor. Nunca se sabe si tendrás que hacer una carta de presentación para un puesto de trabajo, por ejemplo, y ahí también se miden las habilidades lecto-escritoras.

Una de las recomendaciones que hace de forma insistente es que tenemos que leer y hacelo con mucha atención porque no me digais que a la hora de leer el título del libro no lo habeís hecho de corrido y verbalizado en vuestro cerebro la palabra DIARIO. Pues no…es dario y sin acento, el porqué, eso lo averiguaréis cuando leais este libro que os recomiendo porque pasaréis un buen rato gracias a la imaginación de Mina L. Ladoc.

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Reinventarse

¿Por qué reinventarme?

La cuenta atrás que hacemos en Fin de Año la solemos aderezar con una larga lista de propósitos con los que tratamos de entrar con buen pie el 1 de enero. Acompañamos todas estas buenas intenciones de muchas ilusión y grandes proyectos. Algunos se cumplen en mayor o menor medida y otros, en cambio, los olvidamos en el transcurrir de los meses. Lo divertido es cuando surgen proyectos que jamás se nos pasaron por la imaginación que se nos fueran a plantear a esta altura de la vida. Pero así me ha ocurrido ya que, desde el que me parece tan lejano 1 de enero del 2022 hasta hoy en día, mi vida ha dado un gran vuelco del que pienso sacar el máximo partido. Pasada la resaca de las fiestas, inicio una nueva etapa que me gustaría que no solo se reflejara en mi vida, sino también en hábitos, ilusiones y, sobre todo, en una nueva forma de plantearme este blog.

Todavía no tengo muy claro cuál va a ser ese planteamiento, puesto que supone un gran esfuerzo mental enfrentarse a nuevos retos y aunque el camino lo hago con el apoyo de mis amigos de siempre, y con nuevos compañeros de viaje, no por ello deja de ser complicado reinventarse. Pero como dice la canción: yo creo en las señales y en la edad del alma y sé que ahora es el momento de iniciar este camino, sabiendo además que no habrá piedras que lo entorpezcan porque cuando se tiene la dirección clara parece que crecen alas en los pies.

El ser humano es en ocasiones misterioso, incluso consigo mismo. Lo cierto es que las personas tendemos a no conocernos tanto como creemos y, a veces, nos sentimos perdidas en la vida o nos encontramos sacando poco rendimiento a esas cualidades innatas que parecían ocultas. Pienso que cuando uno ya le ha dado la vuelta al jamón, como le he dado yo hace algunos años, llega el momento de sacar el máximo partido a esas cualidades que se tienen y que en realidad son las que, en mi caso, me hacen feliz, como he podido comprobar en el último tramo del año que ya pasó.

El autoconocimiento y la reinvención son aspectos indispensables para evolucionar, para mejorar nuestra condición y vivir más allá de la mera subsistencia, vivir en plenitud y no bandeados de un lado para otro a merced de vientos que ni nos son favorables ni nos llevan al destino que en realidad merecemos. Es algo que rara vez somos capaces de hacer por nuestros propios medios, porque no contamos con las herramientas adecuadas en muchas ocasiones. En otros casos, sí las tenemos pero necesitamos que alguien nos enseñe a usarlas y nos convulsione para darnos la vuelta como un calcetín y que así salga a la luz nuestra valía.

Herramientas de la reinvención

Una de las herramientas es: una auténtica gestión del cambio. Dicho de otro modo, la capacidad de reinvención para sacar la mejor versión de uno mismo. Y eso es lo que me han pedido, la mejor versión de mí. ¿Qué me ha supuesto eso? Pues lo que he comentado en un booktag que no tardará en aparecer en mis redes, un ralentizar el proceso creativo. No tengo que demostrar nada a nadie en estos momentos de mi vida. Si creo que debo ser exigente con mi trabajo de escritora y en vez de publicar una vez al año tardo dos o tres años, pues perfecto. Una vez alguien me llegó a decir que si no publicaba en este mismo 2022 o incluso 2023 la gente se iba a olvida de mí. Ese fue uno de mis revulsivos. Lo cierto es que si publico y no lo doy todo, me estoy auto engañando. Eso sería patético y como escritora no me lo puedo permitir, porque estoy aquí para que cada día que pase me sirva para ser mejor, no una mala copia del original.

Otras herramientas, que en este caso para mí van de la mano, son las de la autoestima y la motivación. Y no hablamos del ego desmedido al hacer mención de la primera, del que tanto se nos acusa a los escritores, y que alguna vez me han escupido a la cara como una forma de ningunearme. Pero tras limpiarme la salpicadura y reflexionar fríamente, llegué a la siguiente conclusión: va a ser que no. Hablamos de autoestima, de esa apreciación positiva que tengo de mi persona. Si yo no me quiero ni me valoro no puedo esperar que los demás lo hagan por mí. Gracias a mi forma de ser siempre he sido una persona que se ha querido, aunque no siempre tanto como debiera, y que ahora tiene dos motivaciones claras para seguir reinventándose y queriéndose, una por mi propia salud mental y otra por que tengo un entorno que me valora y deja volar y que no va a permitir que me caiga, nunca más.

La reinvención es útil para tomar nuevas perspectivas que favorezcan una vida saludable y plena a todos los efectos, algo necesario para luego poder desarrollarnos adecuadamente en nuestra profesión como escritores o en cualquier otro ámbito laboral. Esto nos despoja del bloqueo mental, tan temido en los autores, y nos abre nuevos caminos a la exploración particular, facilitando el desarrollo de habilidades que hasta entonces parecían imposibles de adquirir o que incluso teníamos también bloqueadas por miedo al rechazo o a cometer errores. Cuando sabemos que errar es humano puesto que es la base del aprendizaje.

Soy consciente de que es imposible controlar todo aquello que sucede a mí alrededor e incluso el compartimento destinado a otras personas, pese a que esto tenga un efecto directo en mi estado de ánimo y bienestar. Nos las encontramos todo tipo: cenizas, estimulantes, negativas, positivas, cariñosas, dañinas, altruistas, etc. No obstante, existe la excelente posibilidad de cambiar los ojos con los que recibimos todos estos estímulos, en un apasionante proceso de reinvención, porque de todas estas personas se aprende, e incluso nos pueden servir como modelos para nuestros futuros personajes.

El mejor consejo que se puede dar en este caso es el de despojarse de las cargas del pasado y cambiar la forma de observar el presente o plantear el futuro. Todo ello para obtener una actitud más saludable, que libera de las cadenas o ataduras innecesarias y permite brillar en plenitud. Hay veces que estas cargas se caen por sí solas, pues ahí es el momento de remontar el vuelo y dejarlas atrás. Hay que aprovechar esa circunstancia para reinventarse y buscar nuevos horizontes. Por lo tanto, puede decir que este año, más que con propósitos, vengo con un esquema mental organizado. Ahora lo que me falta es rellenarlo de contenidos, y para ello cuento con amigos de mi entorno, porque esa es la parte complicada del trabajo, la de rellenar los huecos dejados por las cargas del pasado con cosas auténticas que me sirvan para vivir en plenitud sin miedos y mirando al futuro de frente y con alegría.

De momento me gustaría poner mi blog al servicio de las plumas de otros compañeros aunque es algo que quiero perfilar con tranquilidad. Me encantaría hacer de este pequeño espacio un lugar de encuentro para otras voces, otras letras, otras formas de narrar, otras formas de jugar con las palabras. Este sí es un próposito dentro de mi reinvención y aunque lo mismo se queda en proyecto, he pensado que viendo como me han ido los últimos meses intuyo que hay muchas posibilidades que de una forma u otra sea otro barco que llega a buen puerto. De momento seguiré mezclando reflexiones, noticias, novelas leídas, cosas curiosas de la narrativa y todas aquellas historia que creo que tienen hueco en este cajón de sastre. A la vez trataré de darle forma a esta idea de abrir mi blog con nuevas opciones. Y mientras termino de gestarlo, aprovecho para desearos a todos, lectores habituales y casuales, un feliz año 2023.

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Repaso de un año en unas 20 reflexiones

Esta va a ser una Navidad muy especial, porque será la primera desde hace muchos tiempo que las desarrollaré a mi gusto. En otro momento la he compartido y disfrutado de una manera y el 2022 será de otra forma, pero no por eso va a ser muy diferente porque las tradiciones las mantengo y lo mismo introduzco alguna nueva. Aunque hay que estar ojo avizor no sea que venga alguien y la joda, algo que asumo como probable, visto lo visto, porque se sabe que no podemos esperar nada de nadie. Hay mucha gente en la que el espíritu de la Navidad lo lleva solo de fachada: para mostrarlo en los negocios, con los amigos, en las redes, en resumen, cara a la galería, porque hay mucho hijo de Putin suelto por el mundo. Pero, pese a todo, mi espíritu de la Navidad siempre ha sido a pruebas de gilipollas y este año mucho más. Aún así, quiero preservarlo, por lo que esta será mi última entrada del 2022, a la espera de la próxima que creo que publicaré ya a mediados de Enero, cuando haya disfrutado de los regalos de Reyes y de mi familia.

He escogido una forma de hacer repaso a mi año 2022 basándome en la escritora: https://www.instagram.com/naezna/?hl=es y sus reflexiones.

La dinámica me la he planteado como una reflexión entre lo que ella expresa y mi sensación ante su frase escrito por mí de una forma espontánea. Espero que nadie se dé por aludido o aludida y, que a la vez, quién quiera asumir que esa frase y reflexión es hacia una persona determinada, está en plena libertad de entender que así sea, pero esto es como las novelas: cualquier coincidencia con la realidad es pura casualidad. Eran muchas más reflexiones, aunque no quiero cansar por lo que al final escogí unas 20 que han sido las que más me han llamado la atención.

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Nota mental

No madures mucho que te pudres:

Es bueno mantener el espíritu jóven pero no nos podemos quedar anclados en el pasado porque eso es un sindrome que llaman de Peter Pan. He visto a personas en mi entorno que les da mucho miedo envejecer o que se aferran  a un pasado idealizado y no son capaces de enfrentarse a la vida cara a cara. Piensan  que corriendo van a huir y lo que ocurre es que al final la vida no se queda atrás, sino más bien te das de bruces con ella. Hay un cuento persa: Está noche en Samarkhanda que explica muy bien como esa huída de la muerte hace que al final acabes encontrándola dónde ella te estaba esperando.

Los amigos siempre arreglan lo que rompen otros:

O a veces te ayudan a esconder el cadaver en el alcorque. No siempre hay que empeñarse en reparar lo que se rompe. Es preferible asumir que no vale la pena pegar todo aquello que se ha roto. A no ser que sea algo que consideres muy valioso y sea útil para hacer Kintsugi.

No merece tu pena:

Solo la muerte de un hijo puede merecerla; el resto son circunstancias que se superan, no hay que hacer por ello un drama. Por lo tanto confirmo que aquello negativo que haya pasado este año en mi vida no se merece ninguna pena.

Quién se va sin ser echado, vuelve sin ser llamado:

Uf, espero que no sea así. Las personas que de forma voluntaria se han ido este año espero que no vuelvan nunca. Me daría mucha pereza.

Por si acaso hazlo cuanto antes

Llevo ya tiempo diciendo que se me acaba el tiempo y este año 2022 lo he confirmado: ha sido ir finalizando el año y ver cómo ese que era mi tiempo ya caducaba. Ahora en el 2023 empiezo con nuevos aires y marco mi paso.

Si cuando dejas de hablar te quedas solo, nunca estuviste acompañado

A veces el problema está en que te equivocas de interlocutores, pero es normal equivocarse porque somos humanos. Pero si te pasa muy a menudo tal vez el problema está en ti. Necesitas cambiar de conversación.

A veces quedarte no es una opción

Quedarse forzando una situación que tras reflexionar ya ves que no tiene salida es pérdida de tiempo, y yo no tengo tiempo ni ganas ni fuerzas para una situación a la que ya no le veo continuidad. Llevo todo el verano sentadita en la terraza con un vasito en la mano (esa es la letra de una canción que me dedicaste con cariño, de ese cariño que no caduca)

No eres tú, soy yo que ya sé lo que valgo y lo que me merezco:

Todos, absolutamente todos, tenemos derecho a querernos, a ser felices y a mimarnos y cuando llega el momento se sabe. Apoyé a todo el que lo quiso hacer y me apoyé a mí mismo porque también me quiero.

Eres lo que haces, no lo que dices que vas a hacer:

El tiempo pone a cada persona en su sitio y los hechos lo demuestran, aunque sea de una forma lenta. Por eso a cada uno de ellos por sus acciones y omisiones los conoceréis y muchos dejarán de ser amigos y otros ocuparán los huecos libres. Y lo más importante: «Puedes engañar a todo el mundo algún tiempo. Puedes engañar a algunos todo el tiempo. Pero no puedes engañar a todo el mundo todo el tiempo. Hagas lo que hagas, hazlo bien.» (Abraham Lincoln) 

Si algo acaba algo empieza:

Mi amigo el  Rabino Haim Casas fue el que me dijo:

“Haz sonar las campanas que aún puedan sonar, y olvida tu ofrenda perfecta; hay una grieta -una grieta- en todas las cosas. Así es como entra la luz” (Leonard Cohen)

Las últimas veces nunca avisan

La ves venir, las intuyes, las sueñas, las sientes; incluso esperas a que no sea la última, hasta que ese día llega. Pese a que no te pilla por sorpresa te sorprende las formas cómo se desarrolla esa última vez.

Deja de luchar batallas que no son tuyas

Llega un momento que esto no es el Risk, no es un juego y las batallas que no son mías ya no las voy a luchar. Dejé de hacerlo a mitad de año o, tal vez, incluso antes. Ahora me queda mucho camino y la senda la tengo marcada.

Si el vínculo te ahoga, rompe el vínculo:

Y así fue. Hay personas que necesitan respirar, ver nuevos horizontes, cambiar de aires, necesitan otros espacios y otros tiempos y ¿quién soy yo para negar esa necesidad de tiempo y espacio? Y eso va relacionada con la siguiente frase:

Nunca persigas a quién no quiso quedarse:

De pequeña me empeñaba, y todavía de adulta, en caer bien, o incluso en retener, a quién no tiene interés en quedarse. Mejor será que corra el aire y cada persona disfrute de su espacio.

El victimismo es un deporte nacional:

La verdad es que no estoy totalmente de acuerdo. Si te haces mucho la víctima al final la gente se aparta por aburrimiento. Es como cuando dices que tienes un cancer, la gente huye porque creo que es contagioso. Pero ojo, si no te haces la víctima entonces me llaman frívola. Lo mejor en estos casos es seguir siendo como eres sin mover ni una ceja. No vale la pena ir arrastrando cadenas en las redes, solo haces de tu vida un circo.

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Para antes del 2023

No te quedes con las ganas:

No son momentos de grandes cambios, pero tampoco de replegar velas. Al contrario, es momento de mirar hacia nuevos horizontes y continuar el camino desde dónde lo dejé. Tal vez vaya más lenta pero el destino lo tengo claro.

Si sacas la basura de tu casa día a día, ¿por qué no la sacas de tu vida?:

Nos cuesta hacer limpieza de nuestros armarios, con lo que hacer limpieza de personas es mucho más complicado, pero si sigues ese refran que dice que cuchillo que no corta y amigo que no aporta, si se pierde, no importa, resulta mucho más sencillo. Solo hay que hacer una breve reflexión sobre quien te aporta y el qué y quién no aporta nada en tu vida. Yo lo hice y me voy a ahorrar mucho en felicitaciones de Navidad y soberanas chorradas para quedar bien.

Encuentra una excusa para hablarme

Sé que puede dar miedo e inseguridad, pero me gusta escuchar tus historias, nuevos proyectos, ilusiones, distintas opciones que me abren la mente a cosas que no se me habían pasado por la cabeza, me sacas de mi zona de confort y me obligas a reinventarme.

Los amigos son la familia que elegimos

Hay amigos que ya eran familia e incluso se ha sumado alguno más, que lo mismo no llega a familia pero ahora ahí está y valoro su esfuerzo. Tampoco muchos, no vale la pena hacer un gran nucleo familiar que solo se reúne en Navidad y casi siempre es para meter la pata por una cosa u otra.

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Lección de vida

No existe la falta de tiempo sino de ganas

Muchas excusas referidas a la falta de tiempo y todas las ocupaciones que tienen. También que si lo estás pasando mal, que ya llamarás tú o frases como tampoco es para tanto y que lo tuyo está a la orden del día, denota que son personas que no tienen ganas. De todas ellas me he librado yo, que no le quiero dar trabajo a Dios que está muy ocupado con cosas verdaderamente importantes.

Si te lo ha hecho una vez, prepárate para la segunda

Y para la tercer, la cuarta y la quinta; a saber. Porque como decía mi abuela, quien hace un cesto hace cientos. Pero no tengo interés en abrir una cestería, lo mío son otras cosas.

Como soy de las que siempre ven la botella medio llena, también quiero decir que aquellas personas que me apoyaron una vez, han vuelto una segunda y una tercera. No son muchas, pero es que tampoco he necesitado más. Y cada uno dentro de sus posibilidades, este año han estado ahí de nuevo: organizando una reunión sorpresa hace un par de meses, que te dan los buenos días con un comentario gracioso, que te largan la colleja en el momento preciso y te ponen las pilas, o le quitan importancia a las preocupaciones pero sin negarle la importancia que al momento le doy. Gracias a TODOS.

Esta vez no tocaba hablar ni de éxitos ni de proyectos, que también han sido muchos. Pero los éxitos se los lleva el viento y los proyectos solo es ilusión para caminar. Lo que perdura es el aprendizaje y de eso he tenido mucho. Quién me conoce sabe que me encanta aprender, por lo tanto, como resumen: 𝑯𝒂 𝒔𝒊𝒅𝒐 𝒖𝒏 𝒃𝒖𝒆𝒏 𝒂𝒏̃𝒐.

Para lo que se fueron y los que se quedaron, les deseo todo lo mejor para el 2023 y que todo aquello que hicieron que se les multiplique en el próximo año por 20. Soy así de generosa.

Imagen de Gaby Taylor: Portal de Belén realizado con libros.

mis lecturas

Sorpresas que te da la vida

La primera vez que te encuentras con una Matrioska te causa sorpresa y excitación saber que habrá cuando hayas abierto todas las muñecas, pese a que intuyes cual es el final. Pues eso me ocurre si encuentro a un nuevo autor o autora. Quiero saber y leer todo lo que haya escrito en el menor tiempo posible y disfrutarlo como otras personas disfrutan del puenting: a tumba abierta.

Como ya te he contado en otras ocasiones, soy una autora-lectora que tiene sus muchas manías como el que más y el que menos. Una de ellas es que cuando conozco a un autor o autora que llama mi atención me vuelco a investigar un poco su trayectoria y su bibliografía. Hay veces que empiezo la casa por el tejado y el primer libro que llega a mis manos es el último que ha escrito. Este caso me ha pasado con Nerea Riesco, de la que he comentado en otra entrada que adquirí su ultima novela tras haberla conocido en la feria del libro de Jerez. Me gustó la portada y la sinopsis y como mi madre es una gran lectora pues eso añadió otra excusa a mi interés para llevarme el libro dedicado para ella. Pero mi intención era conocer más a esta autora y busqué sus libros anteriores con el pálpito, confirmado después, de que iba a encontrarme con una narrativa de mi agrado. Pero incluso me sorprendió para bien en otros aspectos, de ahí que haya hecho la comparativa con las muñecas rusas en el inicio de mi entrada.

¿Qué es lo que me ha llamado la atención de esta autora?

Con la novela Los lunes en el Ritz inicié mi personal viaje entre las letras de Nerea, animada por el periodo histórico en la que se desarrolla la trama. En ella, te acerca a los convulsos años de la dictadura de Primo de Rivera y la llegada de la II República hasta el inicio de la Guerra Civil, teniendo como telón de fondo el hotel Ritz de Madrid. He llegado a imaginarme, y puedo que esté en lo cierto, a la autora paseando por los pasillo del hotel, aspirando en silencio los olores y asumiendo los sonidos de aquellas paredes, muebles y alfombras que si hablaran, y puede que a ella le hayan hablado, le habría contado al oído la historia que luego plasmó en este libro que te menciono. El amor, la venganza, las conspiraciones y los contrates, muy duros, entre el mundo de los ricos y de los pobres, es un hecho recurrente que leerás a lo largo de las páginas de los libros de esta escritora. En este nos encontraremos con Martina Romero, hija del director del hotel que vivirá entre grandes lujos pero que al salir de las puertas del hotel, sufrirá el choque con la realidad del Madrid de inicio de los años 30. Un Madrid que vivió los ecos de los felices años 20 y que ahora chocará con la cruda realidad de lo que está a punto de llegar en los años 30 y 40. Pero todo el mundo no fue afortunado ni en los 20 ni en los 30. Y con algunas de estas personas menos favorecidas Martina se cruzará y eso hará que se complique su trayectoria vital. Una de ellas será Nati, la restauradora de alfombras, que me parece un personaje crucial en la historia. Una mujer que padecerá los reveses de la vida y que, como buen efecto mariposa, acabará afectando a los protagonistas. Pero si quieres saber más, deberás leer esta novela.

Tras esa lectura no pude menos que seguir buscando para decidir cual era mi siguiente incursión y lo hice con Tempus. Aquí la autora inicia la historia con la muerte del profesor Leonard Green en su despacho de la Universidad de Cambridge. En este caso es el primer paso de una novela con un ritmo in crescendo y con ello la sorpresa del lector. Me gusta mucho cuando un autor me obliga a tener que consultar de vez en cuando datos que va plasmando en las páginas, que si bien no son imprescindibles para entender la trama, pero es algo que me incita a tirar del hilo y saber un poco más de lo que hay detrás de la historia. Descubrimos a dos personajes principales: Daniela Green, hija del profesor y Richard Chanfray. Según va avanzando la historia ves que sobre ellos planea la figura del conde de Saint Germain ​que fue un enigmático personaje, descrito como cortesano, aventurero, inventor, alquimista, pianista, violinista y compositor aficionado, conocido por ser una figura recurrente en varias historias de temática ocultista. Una noble que si bien oficialmente vivió entre 1693 y 1784 aparece y desaparece de forma recurrente a lo largo de los años, llegando la leyenda de su existencia hasta finales del siglo XX, ¿cómo y por qué? Para eso tendréis que leer la novela de Nerea.

Aunque la novela se desarrolla en la actualidad, hacemos viajes al pasado en el trasfondo de algunos de los personajes que interactúan con Daniela y su padre. Y Nerea tiene mucha habilidad para llevarnos de un periodo histórico a otro recreando muy bien los ambientes sin encontrar anacronismos ni agujeros que enturbien la trama. Y eso es lo bonito de una historia, que sea nítida y transparente a la hora de leerla y no te pierdas en absurdas subtramas que no lleven a nada o sea tan simple y lineal que todo te lo veas venir. Aquí se van abriendo como en las Matrioskas rusas.

Para mí lo mas interesante no ha estado solo en la historia en sí, que tiene unos giros y puntos que te obligan a leerla página tras página casi sin respirar, sino que se ve que la autora ha profundizado en una documentación ingente de Física. Teorías y experimentos científicos que son desarrolladas en la novela sin hacer por ello que sea pesada su lectura, tal vez todo lo contrario. Algunos de los experimentos de los que es habla es El Experimento Filadelfia, que tiene su origen en un oscuro proyecto de la marina norteamericana llamado Project Rainbow (Proyecto Arcoíris). La idea nació en la mente del doctor Franklin Reno que propuso a la marina de Estados Unidos la posibilidad de que los buques de guerra fueran invisibles a los radares. Se basó en la teoría de Albert Einstein sobre la Relatividad y su relación entre el electromagnetismo y la gravedad. De esta manera se podía conseguir que un buque, envuelto en un anillo electromagnético, fuera indetectable para los radares enemigos. O como nos lleva al CERN o Acelerador de partículas en la proximidades de la ciudad suiza de Ginebra y lo introduce de una forma totalmente creíble en la trama. COn ella vamos recorriendo Europa en el espacio y en el tiempo.

La originalidad en el caso de la autora está en introducir una temática que podría ser complicada para los profanos en la materia y, mas bien al contrario, logra que tenga sentido, no sea pesada y no rompa el ritmo el hilo de la historia. Consigue que los lectores estén pegados hasta el final. También disfruté con frases y párrafos memorables, entre los que me gustaría destacar uno:

Había vivido en Austria, Italia, Turquía, China, Rusia, Japón, la India, con cada estancia en estos enclaves intentaba llenar el hueco sordo que se atrincheraba en su pecho y amenazaba con amargar su eternidad. Pero no lo conseguía. Un buen día se cansó, decidió poner punto y final a esa búsqueda de sí mismo de la que no lograba escapar y que le hacía sentir más perdido a cada momento»

Tempus Nerea Riesco

El final impactante. E incluso creo haber visto reflejado el mito de Sísifo, algo que me gustaría hablar con la autora para confirmar si esa apreciación es cierta o mas bien es una interpretación muy personal. Te queda claro, tras su lectura, que los protagonistas tienen todo el tiempo del mundo, solo es cuestión de saberlo administrar.

Y, por supuesto, no hay dos sin tres y aquí estoy con la tercera novela, Las puertas del Paraíso, que seguramente cuando leas estas líneas ya la habré acabado. Esta vez nos vamos al siglo XV, otra época de grandes contrastes en la historia en un territorio, la península ibérica, dónde tres culturas conviven estando dos de ellas en plena decadencia pero que son las que más simpatías nos acarrean a la hora de conocer a sus personajes. Vemos personajes históricos reales que interactúan con los ficticios y que la autora los hace relacionarse de una forma congruente y creíble, exactamente igual que en sus anteriores novelas. Me encanta como se mueve dentro de zonas que no son consideradas de confort por mucho escritores, que por gusto o formación les agrade escribir novela histórica, que para mí es una de las más complicadas de plasmar. Porque aunque sean solo con personajes ficticios los autores que trabajan este género tienen que manejarse con los personajes reales que viven en ese periodo histórico y que deben aparecer aunque sea de pasada por la historia y se pueden escapar muchos flecos. Si estás en 1888 y en Londres, debes de hacer mención sobre los brutales asesinatos de Jack El Destripador, sino la novela quedaría coja, porque es un contexto que está ahí y que de una u otra forma llega a afectar a los protagonistas. Y eso también lo desarrolla muy bien Nerea.

La escritora que hoy os presente, se sale de su zona de confort y desde sus inicios no sigue esa máxima que he leído, como consejo en las redes, sobre que el autor debe de escribir de lo que conoce muy directamente, sino que su método es otro diferente y posiblemente muy parecido al mío. Muchos escritores anglos dicen: Escribe lo que conoces. Y un ejemplo de ello lo vemos en Stephen King que ha vivido toda su vida en Maine, por lo que sus historias se basan en esa zona. En cambio otros son más de los que que dicen: Conoce lo que escribes. En este caso como ejemplo tenemos a Jean Aurel que para escribir su serie Hijos de la tierra, se pasó años investigando cómo vivían los primeros humanos en la Era del Hielo; sus rituales funerarios; sus herramientas y técnicas de cacería; herbolaria; pinturas rupestres…Yo soy de este último tipo de escritores, de los que les gusta conocer lo que escribe a fondo y por lo que llevo leído de Nerea he observado que pertenece al mismo grupo. Algo que si eres de te mueves en el género histórico se da por hecho, o en todo caso. como yo hasta le momento, aunque mis personajes viven sus historias en el tiempo actual me gusta hacerlos ver mundo para que mis lectores lo disfruten y no me limito a un solo escenario para resolver mis tramas.

En esta última novela vamos a conocer la historia a través de la narración de Yago, un ciego que, siendo hijo del cocinero de los Reyes Católicos, pasará a conocer muchos de los hechos que rodearon la reconquista del reino nazarí, pero también conocerá el amor, la envidia y el odio. Y aquí también quiero destacar otro párrafo que me habla de la gran sensibilidad de la autora a la hora de plasmar los sentimientos de los personajes:

Tuvieron que pasar años para que Yago comprendiese que el perdón solo es efectivo durante un breve periodo de tiempo, si el daño causado está reciente y no ha tenido tiempo de provocar un cáustico mal, pero que cuando las peticiones de perdón llegan demasiado tarde, el estrago a ha penetrado tan hondo que se hace imposible la enmienda. La palabra perdón está envenenada y solo sirve para limpiar la conciencia de aquel que la pronuncia; el que ha de escucharla no obtiene ningún beneficio, sobre todo si ya está muerto.

Las puertas del Paraíso de Nerea Riesco

La guinda del pastel está en las estupendas descripciones que he leído en este libro. En él, la autora nos habla de las sensaciones de Yago y la habilidad que desarrolla pese a ser ciego para moverse gracias los olores, sonidos y sabores. Me gustó su forma de explicar los olores por los sabores y la dureza o calor emitido por algo que el protagonista no puede ver. Un estilo de escribir con el que me siento muy identificada y en el que me he visto reflejada. Incluso he sentido sana envidia, por que al leer sus palabras, he vivido lo que ella ha querido transmitir, algo a lo que aspiramos todos los escritores y escritoras. Además como muchas de las localizaciones del libro las conozco personalmente puedo rememorar mi paso por ellas y sumar mis sensaciones a las del protagonista.

Es una autora que os recomiendo su lectura porque, acercándose ya la época del año en la que solemos hacer balance de los libros que hemos leído y sin menospreciar otros que han pasado por mis manos puedo decir que con Nerea me he llevado una grata sorpresa. Espero leer los libros que me quedan pendientes como el de La ciudad bajo la Luna, Art Magica o el País de las mariposas. De los que hablaré en cuanto los haya leído.

Y para aquellos que les guste Harry Potter les recomiendo la última publicación de esta autora, recién salido del horno: La mitología de Harry Potter.

Te pongo el resumen que podréis encontrar ahora mismo en internet porque todavía está en mi lista de próximas lecturas.

RESUMEN:

La saga de Harry Potter está plagada de referencias universales, que J.K. Rowling ha destilado de la historia, los mitos y las leyendas, así como de obras de autores clásicos de la literatura (Shakespeare, Flaubert, Ovidio, Dickens o Tolkien), para inspirarse y dar riqueza a su obra. Seres mágicos como dragones, elfos, duendes, brujas, trolls, centauros, unicornios, Merlín, Circe … O leyendas como la piedra filosofal, el cancerbero, las mandrágoras y el ave Fénix … Sin olvidar utensilios mágicos de poder como varitas, escobas voladoras o pócimas. De esta manera, la autora de la saga ha bebido de mundos reales e imaginarios, abarcando en su recorrido desde el antiguo Egipto o Grecia, pasando por la India o Japón, hasta el templo de Salomón. Aprovechando que durante este año se celebra el 25º aniversario de la publicación del primer volumen de la saga, Mitología de Harry Potter recorre y analiza todos estos ingredientes universales que le aportan magia y credibilidad a una de las obras más exitosas de los últimos tiempos.

Si te animas, espero que disfrutes de esta autora como yo lo estoy haciendo en estos momentos.

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Los cuentos en el lejano Oriente

Se comprende que los cuentos de tradición oral forman parte del Patrimonio Cultural de la Humanidad (Patrimonio Intangible para la UNESCO) y es algo que está clara para las persona con interés en la lectura y por supuesto para cualquier estudioso de la literatura; el valor de escuchar, leer y comprender los grandes cuentos de la literatura universal, además de ser un excelente recurso de aprendizaje de lenguas, fomenta la imaginación, aumenta la sensibilidad, sirve de base para conocer claves importantes de literatura, son la base de la educación infantil en el gusto por la lectura y aporta claves educativas en sus moralejas.

Pese a esa universalidad de la que muchos somos conscientes, siempre hacemos más referencia a los cuentos occidentales o de aquellos que son de Oriente Próximo como todos los relacionados con Las Mil y una noches, pero no se suele profundizar en el conocimiento de los cuentos del otro extremo del mundo, del Lejano Oriente, cuando los tenemos muy presentes hoy en día por la literatura Manga y sus juegos. Tal vez eso nos venga por pensar que Occidente es el ombligo de la cultura y el saber popular, nada más alejado de la realidad. También es cierto que en ciertas culturas se ha fomentado esa tradición ancestral del cuento y en la actualidad se siguen escribiendo y perdura a lectura incluso en adultos, porque ya es sabido también que los cuentos no eran para los niños.

Pasando a lo que me trae hoy en mi entrada, me gustaría presentar primero unas características que suelen ser las comunes en los cuentos de Oriente y que seguramente reconoceréis en los de nuestras tradiciones orales y escritas:

  • Personajes: De los personajes humanos protagonistas de los cuentos japoneses, nos han llamado la atención, en especial, los siguientes: los ancianos, las mujeres, los vecinos, los pescadores, los leñadores, los jóvenes y los niños.
  1. Los ancianos destacan por su sabiduría, su experiencia, su paciencia,, su afectividad y su bondad.
  2. Las mujeres aparecen, por lo general, como bondadosas, hacendosas y delicadas.
  3. Los vecinos de muchos de los protagonistas de los cuentos japoneses presentan una psicología carcomida por los celos y la envidia que los induce a robar objetos maravillosos y matar animales benefactores (donantes); estos vecinos, al igual que en los cuentos occidentales, son castigados al final por sus malas acciones.
  4. Hay niños y niñas como que tienen la facultad de hablar con árboles, flores y pájaros.
  5. Los pescadores son capaces en ocasiones de traspasar umbrales del mundo de la realidad al mundo del más allá.
  • Simbología: El tema de la heterogamia está muy presente en el repertorio de los cuentos japoneses. Los pájaros, serpientes, peces, ranas, zorros, lobos y otros aparecen en forma de hombre o mujer y se casan con los seres humanos.
  1. La tortuga es el símbolo de intermediación entre los dos mundos: el real y el del más allá y es la que transporta al pescadorcito al mundo de la fantasía; por su longevidad, simboliza la inmortalidad.
  2. El perro representa la inmortalidad así como la fidelidad y el espíritu de vigilancia, símbolo posiblemente procedente de China, ya que en la antigua China, el perro es el undécimo signo del zodiaco; en cambio su significado simbólico-mítico es diferente, pues los perros deberían ahuyentar a los demonios, en otras regiones, sobre todo de China Meridional y, en cambio, en la Occidental el perro simbolizaba la provisión del alimento de los hombres: arroz o mijo. Leyendas fantásticas de personas con cabeza de perro están muy difundidas en China y en el Japón. En algunos santuarios se exhiben con frecuencia perros coreanos cuya función es la de guardianes.
  3. La grulla en las culturas orientales significaba larga vida y sabiduría, a causa del efecto contemplativo del animal en su postura de reposo; representa también el deseo de ascenso social porque vuela elevándose hacia el sol. En el Japón la grulla es un animal muy apreciado que simboliza la excelsitud del archipiélago, mientras que en algunas leyendas indias aparece a menudo como personificación de la falsedad y del engaño. Además la grulla, debido a los hábitos legendarios de este ave, es un símbolo de vigilancia, de solicitud y de lealtad. Esta significación ha pasado de Oriente al simbolismo cristiano y así la expresión «estar o andar en pie como las grullas» es sinónima de no descuidarse nunca en el cumplimiento de la obligación.
  4. Los gorriones simbolizan en la simbología cristiana, la humildad, significación muy cercana a la japonesa cuya connotación es la fidelidad y la afectividad.

Los animales están a veces asociados al color blanco, representativo en la cultura japonesa no sólo haciendo referencia a la forma de arreglarse de las mujeres (recuérdese los inmaculados polvos de arroz con que se maquilla la japonesa tradicional), sino de pureza, verdad y agradecimiento.

  • Objetos:

Estos elementos introducidos en cualquier narración son detalles que aunque parecen insignificantes, nos hablan de los personajes de una forma sutil y muy efectiva, del ambiente en el que viven y de la acción que se puede desarrollar.

  1. El espejo es un objeto muy representativo en todas las culturas, bien como reflejo real de la persona o como viaje al otro mundo (recordemos que Alicia en Alicia a través del espejo se introduce dentro del espejo y esa introducción supone la entrada en el mundo del más allá)
  2. Plantas y frutos son muy importante teniendo en cuenta que los arreglos florales están muy presentes no solo en la cultura japonesa, si no en otras del lejano Oriente. En los cuentos japoneses el cerezo es un símbolo de resurrección que ha dado lugar a las fiestas tradicionales a las que acuden muchas familias para contemplar la belleza y el milagro de ese renacimiento anual. Y en Occidente al fruto del cerezo se le llama fruto del paraíso y evoca la dulzura de carácter que proviene de las buenas acciones. Por tanto no es de extrañar que las plantas y las flores tengan una representación tan importante que por lo general forma parte de los argumentos y tienen un valor significativo.
  3. Los números tienen una gran carga simbólica. El número 7 tiene una gran presencia en los cuentos tradicionales universales: Pulgarcito y sus hermanos son siete, siete son los cabritillos, los enanitos que están con Blancanieves…
  4. Los astros en todas las mitologías y en todos los cuentos tradicionales de todo el mundo hay relatos explicativos de los astros que dan vida al mundo o que sirven para oscurecer el día, como el sol y la luna. En el Japón en contraposición con occidente el sol no es un dios, sino una diosa, Amaterasu Omikami, que a su vez ha sido creada por el dios del cielo Isanagi, que lleva consigo el día y que nunca consigue encontrarse con su oponente la luna. Ocupa el primer rango entre todos los fenómenos celestes.

Varias características de los cuentos japoneses se encuentran en cuentos de todo el mundo como la presencia de los animales, de objetos mágicos, ideas como la virtud recompensada y la maldad castigada, personajes íntimamente relacionados con el entorno cotidiano del Japón: leñadores, pescadores, cortadores de bambú… mujeres ancianas y feas que son a la vez malvadas frente a otras, también ancianas, bondadosas, jovencitas plenas de belleza, buenas y trabajadoras, algunas de las cuales están relacionadas con lo sobrenatural.

Algunos temas, personajes y objetos de los cuentos japoneses están presentes en muchos cuentos de todo el mundo, debido a lo cual pueden ser considerados un factor de transmisión multicultural con posibilidad de fomentar las interculturalidad.

La presencia de los ancianos en los relatos japoneses es una constante, aspecto que puede considerarse un valor esencial para que lo resaltemos, teniendo en cuenta que en la sociedad actual hay muchos problemas de falta de atención familiar a las personas mayores.

El contar cuentos desde la niñez en ambientes familiares y escolares fomenta los vínculos afectivos que pueden influir en la formación de una personalidad equilibrada.

El cuento es un elemento básico para practicar el español como lengua extranjera y para aprender idiomas y tradiciones de otras partes del mundo. Por eso es importante no solo centrarse en la cultura occidental, sino abrirse a tradiciones orales de otras partes del mundo que nos pueden aportar una visión mucho más universal y rica del mundo en el que vivimos. Que la globalización no solo sea tecnológica o económica, sino que también la veamos en lo cultural.

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El tren en la literatura

¿Qué tienen los trenes que tanto llaman la atención de lectores y escritores? Ya te he hecho referencia sobre lo que me gusta el mundo de los trenes y el motivo tal vez fue porque de pequeña me regalaron un año por los Reyes Magos: la clásica caja de Ibertrén. A partir de ahí la colección aumentó y siempre he sabido en el fondo que fue una excusa de mi padre para también poder jugar a los trenes. Él venía de una generación donde este medio de transporte, si se regalaba a los niños, era de madera y, como mucho, los más afortunados lo tendrían de hojalata. Con estas cosas que os cuento, podéis ver como mi padre me inculcó el gusto por los trenes y barcos y el amor a la lectura.

Por este motivo me identifico mucho con aquellas historias que se relacionan con los viajes en tren o entorno al ferrocarril, aunque no tenga ferrogenes, puesto que no soy hija de personal ferroviario, pero entiendo el interés de organizar actividades literarias en torno a este transporte.

https://www.lavozdegalicia.es/noticia/television/2003/04/26/tren-inspira-escritores/0003_1635731.htm

Es una atmósfera especial y muchos autores lo han entendido y han escrito tramas en ese pequeño espacio. Es como si el limitado habitáculo nos envolviera y nos incitara a escribir, tomarlo como punto de inspiración, hacer que sea punto de partida para la obra literaria. Ver pasar el paisaje durante el viaje inspira. Y estar encerrada en un tren, solo con tu ordenador, también.

Existen terapias para superar la aerofobia, pero, en cambio, ¿quién no se deja llevar por un tren mansamente, más confiado y relajado que en su propio automóvil? Inclusive, uno puede apearse o subirse a un tren en marcha, como hemos visto en tantas películas del Oeste, o maquinar en su interior complejas y delicadas tramas, como en tantos relatos, desde el Orient-Express al Transiberiano. Desde su nacimiento, en el siglo XIX, el tren se convirtió en el más idóneo símbolo del progreso y al que nos hemos subido sin dudarlo.

Y hablando de ferrogenes, la lista de autores que tienen relación con este mundo del camino de hierro es amplia y para muestra os dejo un botón: Pablo Neruda, el poeta chileno premio Nobel, era hijo de un ferroviario de Temuco, Pär Lagerkvist, escritor sueco premio Nobel 1951, autor de El enano y Barrabás, era hijo de un jefe de estación de ferrocarril en el sur de Suecia, Camilo José Cela, el escritor español premio Nobel, autor de La colmena y de La familia de Pascual Duarte, de padre español y madre inglesa, tenía un abuelo, John Trulock, que fue gerente de la primera línea ferroviaria gallega.

    Pero no siempre este medio de transporte ha sido del agrado de los escritores y lectores.

    Las primeras opiniones de Dickens sobre el ferrocarril fueron desfavorables. En una de sus novelas y, en boca de un antiguo cochero, considera que el tren es anticonstitucional y atenta contra la libertad de los ingleses. Por añadidura, es aburrido y monótono, pues las estaciones se parecen tanto unas a otras, que siempre se llega a la misma. Lo único diferente son los nombres, escritos, eso sí, con iguales caracteres.

    Pronto cambió Dickens sus puntos de vista. En su relato “El vuelo”, compara al tren que lo lleva a la capital francesa con míticas máquinas voladoras, tal es la velocidad con que se desplaza. Pese a todo la opinión de Dickens cambió con el paso del tiempo y eso me anima a recomendaros algunos libros en los que la trama gira en torno a este transporte que ha vuelto a entrar con fuerza hoy en día en nuestras vidas sobre todo con los nuevos abonos que prometen alargarse hasta el 2023. Lo mismo con esta nueva oportunidad de acercarnos a este medio de transporte nos surgen nuevas ideas para futuras novelas.

    Mis recomendaciones de hoy son estas 10 historias. Algunas muy conocidas y otras lo mismo no tanto.

    En Anna Karenina el tren es crucial. El ferrocarril tuvo una gran importancia por el avance que supuso la inauguración de la línea entre Moscú y San Petersburgo. Anna viaja en tren para mediar en el problema matrimonial de su hermano. El tren será el lugar donde Anna y su amante encuentran por primera vez. El tren será el escenario donde se desarrolle acción y los encuentros entre ambos.

    Ambientada en la Francia de la segunda guerra mundial, Calle de la Estación, 120 es la primera novela de Léo Malet en la que aparece el detective Nestor Burma como protagonista. Bob Colomer, ayudante de Burma, es asesinado en la estación de Lyon justo cuando acababa de reencontrarse con su jefe, recién llegado a Francia del campo de prisioneros alemán en el que había estado internado. Antes de morir, Colomer logra susurrarle una dirección: «Calle de la Estación, 120», la misma que Burma había escuchado en el hospital militar de un prisionero agonizante. A partir de ahí arranca una investigación en la que el detective tendrá que indagar en episodios de su pasado que ya creía enterrados y que le llevará de la Francia de Vichy al París ocupado por los nazis.

    Reconstrucción de uno de los más importantes robos de trenes. Sucedió en 1855 cuando Edward Pierce se apropiaron del oro que la Corona británica debía destinar a financiar la Guerra de Crimea. El robo causó un impacto importante en la sociedad victoriana londinense en un momento histórico en el que tren se alzaba como garantía de seguridad.

    Los trenes son los protagonistas de esta historia que nos lleva a través de la investigación de un crimen la problemática social y política del Japón de la posguerra enfrentados a los valores de la tradición y la familia. Clásico de la novela negra japonesa. Publicada por entregas en 1958 es una de las obras más conocidas del autor.

    A través del viaje que el protagonista Mathias Enard realiza en el tren transiberiano nos adentraremos en la historia un triángulo amoroso. Ambientada en la política, la sociedad, la guerra civil de la URSS. El autor obtuvo el Premio Goncourt 2015 con la obra Brújula.

    Durante un viaje en tren por el Sudán francés el novio de la protagonista desparece sin dejar rastro. Destaca por las ambientaciones y la prosa ágil de Woods.

    Después de unos días algo ajetreados en un hotel de montaña de un país sin nombre del este de Europa, la joven y rica Iris Carr coge impaciente el tren expreso a Trieste. En un vagón repleto, la única persona que no parece serle hostil es una institutriz inglesa, la señorita Floy, con la que entabla una amistosa conversación. Poco después se queda dormida y, al despertar, el lugar de su nueva amiga lo ocupa otra mujer de gesto adusto. La señorita Floy parece haberse volatilizado: nadie en el tren recuerda haberla visto, Iris parece no estar en sus cabales y solo un joven, pese a no creerla del todo, se ofrecerá a ayudarla para aclarar lo que puede o no haber ocurrido. La dama desaparece (1936), que sería llevada al cine por Alfred Hitchock en 1938, es un clásico de la novela de misterio británica y recrea una situación de ansiedad extrema que la acerca al thriller psicológico.

    La intriga de esta novela está basada en la idea de un crimen sin móviles, un crimen perfecto: dos desconocidos acuerdan asesinar cada uno al enemigo del otro, forjando así una coartada indestructible. Bruno viaja en el mismo tren que Guy. Empiezan a conversar y Bruno, demoníacamente, fuerza a Guy a desvelar su punto débil, la única grieta en su ordenada existencia: Guy quisiera librarse de su mujer, que le traicionó y que puede obstaculizar su prometedor futuro. Bruno le propone un pacto: él matará a la mujer y Guy, a su vez, al padre de Bruno, a quien éste odia. Guy rechaza el plan, pero no así Bruno, quien, una vez cumplida su parte, reclama al horrorizado Guy que cumpla con la suya. Adaptada también al cine por Alfred Hitchcock.

    La acción sucede dentro del mítico Orient Express, símbolo del lujo de la Europa del inicio del siglo XX. Una avería en el conocido tren durante un viaje de Agatha Christie la llevó a tomar notas sobre la descripción del tren y del suceso que luego usaría en su conocida novela.

    Es la novela que lanzó a la fama a Paula Hawkins. El trayecto en el tren de Londres que la protagonista realiza cada día nos introduce en una trama psicológica. Un acontecimiento observado desde la ventanilla del vagón del tren nos llevan a descubrir a Rachel desde su interior, narrado en primera persona.

    Si has leído con detenimiento los pequeños resúmenes que te he presentado habrás notado que la mayoría de las novelas son thrillers y es curioso que en un espacio en movimiento y que se supone lleno de testigos se pueda desarrollar este tipo de tramas. Pese a todo, los tren nos da amplias posibilidades y se crea una atmosfera claustrofóbica muy adecuada para ese tipo de historias por eso te recomiendo que te lleves una libreta y cuando montes en uno vayas apuntando tus sensaciones, lo mismo te sorprendes.

    Opinión

    De la ceja de Frida a la barba del Che

    Hace tiempo llegó a mis oídos la anécdota de un alumno de historia, que al responder en un examen de forma errónea, alegó en su defensa que lo había leído en una novela de una afamado autor de novela histórica. Surge así un gran problema cuando confundimos la Historia, con mayúscula, con la ficción histórica, sobre todo hoy en día que tenemos millones de fuentes para cotejar esa información. Pero, ¡ay¡ somos perezosos y alegamos cualquier pamplina para mantenernos en nuestras treces, defendiendo lo indefendible.

    Ya llevaréis unos segundos pensando qué tiene que ver el título de la entrada de hoy con lo que os estoy contando y ya va siendo hora de centrar vuestra atención. Todo viene al caso porque lo mismo ocurre con estas dos figuras históricas de las cuales no soy fan y, es más, tengo que reconocer que cada vez que veo imágenes de uno y de la otra, se me erizan los pelos de la nuca.

    No me puede resultar más contradictorio que ver a alguien con la camiseta con la cara del Che luciéndola con alegría en la marcha del orgullo gay. Año tras año localizó alguna y para mí se ha vuelto como el objetivo a la caza del que no tiene ni zorra idea de la historia. Lucir ese día la imagen de un personaje que se jactaba de pegarle un tiro a los homosexuales y que fomentó los campos de trabajo para reeducarlos y hacerlos personas de provecho, hace que pierda un poco más mi fe en el interés de la humanidad por saber.

    Y llegados a este punto ya me toca hablar de Frida Kahlo. De ella me encuentro un amplio conjunto de productos publicitarios para promocionar su figura, unos con más fortuna que otros. Pero el que más me molesta es cuando aparece en el formato de cuento para que las niñas y niños la vean como un ejemplo de mujer ¿empoderada? ¿símbolo del feminismo? Permitidme un lapso para recuperarme de la risa floja, que me acaba de dar, mientras leéis el argumento por el que una editorial decide publicar un cuento sobre Frida.

    Contraportada encontrada en internet

    No voy a negar la valía de Frida como artista, que destacó en el periodo histórico que le tocó vivir y que incluso hubiera destacado en la actualidad, pero de ahí a ponerla como ejemplo de vida para niñas y niños es mucho rizar el rizo. Yo recomendaría leer con profundidad su biografía ya que seguramente sorprenderá a muchos lectores.

    Se habla de la relación de amor y pasión de Frida con el pintor Diego Rivera y de su tormento sobre todo en lo relacionado con su salud, cuando su principal tormento en la vida fue el propio Diego y la relación TOXICA, con mayúsculas, negrita y subrayado si fuera posible, que mantuvieron los dos. La manipulación que ejerció Diego sobre Frida, creando ese falso estereotipo de mujer indígena y que si yo fuera nativa y mexicana se me revolverían las tripas, fue un decorado cara a la galería y para aumentar las ventas de la artista.

    Aceptando los consejos de su marido pasa el tiempo vestida como él quiere: de mexicana típica y sin depilarse las cejas ni las axilas. Rivera sabía hacer publicidad con sus productos: los vestidos largos y coloridos, los collares y las cejas cejijuntas forman parte de la imagen característica de Frida. Claro, a ella le gustaba vestirse a la europea pero, igual que la mayoría de las mujeres, por más Frida Kahlo que se sea, renuncia a lo que prefiere para darle el gusto al marido.

    https://entretantomagazine.com/2013/03/07/historias-de-pasion-locura-y-muerte-diego-rivera-y-frida-kahlo/

    El padre de Frida era alemán y su madre española, aunque el abuelo por parte de madre de Frida si era nativo americano, por lo que por sus venas la cantidad de sangre de habitantes autóctonos de México era mas bien testimonial. Aunque por supuesto considero importante su forma de poner en valor la cultura de su país y sus antepasados. ¿Pero era necesario doblegarse a la manipulación de Rivera? ¿Esa actitud debemos de ponerla como ejemplo sin que pase un filtro?

    En su primera infancia la futura artista vivió en un ambiente de bonanza económica, fruto del ejercicio de su padre como joyero de la alta sociedad mexicana de la época y de su labor como fotógrafo. No vamos tampoco a desmerecer su gran afán de superación en donde muchos humanos habrían tirado la toalla, pero no sería el prototipo de mujer de la que hacer recomendaciones como guía y faro o ejemplo para los jóvenes de hoy.

    El punto sórdido para mí del tema, se demuestra en frases que se encuentra en algunas de sus biografías que han sido desarrolladas por su familia como: 

    Ella manejó una relación pareja en la que los dos tenían los mismos derechos. Entonces al descubrir que Diego le era infiel, pues ella también se lo permitió. Más nunca lo vivió desde una sumisión.

    Romeo, nieta de Cristina Khalo

    Para mí, sí fue sumisa y dependiente a todos los niveles en lo que se refiere a su vida sentimental. Otra cosa es que pese a sus limitaciones, mantuviera viva su presencia y su obra dentro de los círculos artísticos del momento en su país y por supuesto, nunca voy a discutir su gran aporte artístico a la sociedad de su tiempo y a la actual.

    Junto al comentario anterior encontramos otros de su entorno donde se reflejan los verdaderos sentimientos de Frida, debido a las infidelidades de Diego, que contradice lo expuesto en el que se nos trata convencer de que no era una persona sometida:

    Diego engañó a Frida con su hermana Cristina. Ante el dolor de la traición por sus dos seres queridos, Frida decidió irse de su casa.

    De aquella época Frida dijo: “Han ocurrido dos accidentes en mi vida. Uno es el del tranvía; el otro, es Diego. Diego fue el peor de todos”.

    No obstante, un año después se reconciliaron y, aunque la historia cuenta que desde entonces ambos comenzaron a tener múltiples parejas fuera de su relación, se menciona que Frida nunca dejó de sentirse mal por las infidelidades de su marido.

    Si ponemos a Frida Kahlo como modelo de mujer para niñas y niños de hoy en día, como artista y mujer que lucho por superar sus limitaciones, tenemos el deber moral, a posteriori, de aclarar que en lo referente a sus amores tóxicos no fue tan buen ejemplo Si no lo hacemos, podemos crearles la visión de una relación normalizada pensando que, como ella consentía, era algo beneficioso cuando no lo es. No podemos coger un modelo humano y sin un filtro encajarlo en la educación y usarlo como referente sin más. Luego no nos extrañe si no se cumplen las expectativas educativas y entre la gente joven hay en la actualidad mas casos de violencia de género o de homofobia de los que debería de haber.

    Para mí el Che Guevara no era un buen ejemplo de revolucionario ni Frida un modelo a seguir como mujer feminista y empoderada. Ya cada uno de vosotros que busque, compare y si encuentra algo mejor, que comparta.

    De todos modos os dejo unos enlaces como pista para que quién tenga interés en saber más vaya tirando del hilo:

    https://www.libertaddigital.com/cultura/historia/2017-10-09/che-guevara-la-fria-maquina-de-matar-que-odiaba-a-los-negros-y-los-homosexuales-1276607234/

    https://de10.com.mx/parejas/2018/07/06/la-enfermiza-y-destructiva-relacion-de-frida-kahlo-y-diego-rivera

    Opinión

    Lo que nunca se dice de los bestsellers

    El sueño de muchos autores es ser bestseller, o dicho de otra forma ser número uno en ventas, y muchos más quieren saber el truco para llegar a estar en ese puesto en el ranking y de una forma permanente.

    Dice la teoría que es más fácil que te caiga un rayo a que te toque la lotería y me da la sensación de que casi es más fácil ser bestseller que mantenerse en ese espacio durante mucho tiempo. Lograr ese puesto y permanecer en él es estar prácticamente al nivel de los dioses del Olimpo, aunque por supuesto, siempre por debajo del gran padre Zeus.

    Hay varios métodos por parte de los autores, unos más espurios que otros, para alcanzar este puesto de primus inter pares aunque aquí lo difícil es permanecer ahí sin que te apeen de una colleja.

    Entre las fórmulas está lo de escribir muchos libros, algo que he observado como hábito en algunos autores que incluso publican varios en el mismo año, y ver si la flauta suena por casualidad. Otra de las fórmulas que se utiliza es la siguiente, que está muy en boga en la descarga digital de Amazon, y que cito y copio textualmente:

    Para ser un Best Seller en Amazon debes conseguir por lo menos 100 descargas  en 1 hora (si estás vendiendo tu libro en Amazon.es 200 descargas en una hora ya que el mercado  Español es mucho más competido que el internacional mismo en intensidad de ventas). Si logras esto Serás BEST SELLER por lo menos por unas horas!

    No sé si me llama más la atención lo de entre 100 y/o 200 descargas en una hora dependiendo del país o lo de logras ser best seller por lo menos unas horas. Mi abuela hubiera dicho que no se conforma quien no quiere. Y eso que es vox populi que la mayoría de los que lo descargan así, como al peso, no lo leen al final y, por supuesto, ni lo comentan, a lo que además hay que añadir la poca proyección que en realidad eso tiene, como bien dice el autor de esta idea mas abajo y vuelvo a citar tal cual lo escribió en su día:

    IMPORTANTE: AMAZON NUNCA TE INDICARÁ QUE ERES BEST SELLER!!! No te quedes esperando, toma capturas de pantallas de tu puesto y luego ingresa a la categoría en la que estás primero para también capturarlo. Ser Best Seller tiene muchos beneficios profesionales derivados del logro, pero muy pocos en la tienda más allá de que Amazon comience a darte un poco más de exposición de la regular.

    ¿Beneficios profesionales derivados del logro?, ¿en serio? Pienso que mucha gente ha perdido el norte con respeto a lo que es ser número 1 en ventas y anda muy perdido.

    Tenemos autores que han alcanzado este ansiado puesto con un solo libro en su vida y no han escrito nada más, tenemos también autores que tras escribir algunos libros logran llamar la atención y dan lo que vulgarmente se llama el pelotazo y hay quien logra el ansiado puesto prácticamente con el primer libro y muere de tanto éxito porque en realidad han hecho un Milli Vanilli.

    Para aquellas personas que no tienen una edad se lo explico; Milli Vanilli eran un duo musical que de la noche a la mañana pasaron de estar en la calle, a ser número 1 en las listas y ganar un Grammy. Pero claro, comenzó la gran exposición mediática y se les pilló con todo el equipo.

    Momento en el que los cantantes Milli Vanilli anunciaron que devolvían el Grammy

    El exitoso dúo no cantaba ni bajo la ducha. Ellos ponían la cara y otros ponían la voz y una cosa es el playback y otra ese paso más allá.

    Pues algo parecido podemos ver en el mundo de la literatura con la autora de 50 sombras de Grey, que ha sacado una segunda historia titulada Mister (2019) que de momento debía tener a estas alturas una segunda parte, y que no sabemos nada de esa segunda parte, pero ni en proyecto. Se ha limitado a seguir ordeñando la vaca de Grey y en el 2021 ha sacado Liberado, otra continuación más. Y me perdonáis los fans de esta saga, que yo he leído y que recomiendo que se lea, para bien o para mal, pero solo nos falta una versión contada por alguna mascota de la familia. Y os prometo que como buena buscadora he buceado en la información y no he encontrado nada diferente de esta autora, si alguien sabe, estoy abierta a que me lo cuente. Muchos me diréis, bueno pero ha ganado millones. Pues lo mismo no tantos. Primero porque solo se lleva el 10% y aunque cobre los derechos por las películas al final va a ser la última en el reparto. Por supuesto, si ella es así feliz y además es a lo que aspiraba, entonces no hay nada de lo que hablar. Aunque tened por seguro que su caso es uno entre millones, que ella no escribió el libro que nosotros hemos leído y que ella es en realidad la imagen o soporte de un bestseller hecho en el horno de una editorial que tuvo un estupendo ojo clínico. Y sí, sé que su novela era un fanfic de Crepúsculo. La ventaja, que gracias a esos bollos industriales las editoriales buenas y serias ganan dinero que luego invierten en otros autores que son más de segunda línea (llamadme ilusa o romántica, pero algún caso de estos conozco también)

    Os adjunto un interesante artículo sobre este mismo tema.

    https://www.todoliteratura.es/noticia/52838/firma-invitada/best-sellers-como-churros.html

    Ahora que también ha habido autores que han sido número uno y éxito con una sola novela y por circunstancias de la vida no han vuelto a escribir más pero han pasado a la posteridad; y espero que sus herederos (si los tienen) disfruten del trabajo que realizaron en su día.

    Emily Brontë. Su novela ‘Cumbres borrascosas‘ es un clásico de la literatura anglosajona a pesar de que inicialmente, debido a su innovadora estructura, desconcertó a los críticos. La salud de Emily fue siempre muy delicada. Murió el 19 de diciembre de 1848 de tuberculosis a la temprana edad de 30 años.

    Margaret Mitchell, nació y murió en Atlanta (1900-1949), ciudad que influiría en su única obra: ‘Lo que el viento se llevó‘ (premio Pulitzer en 1937), una de las novelas más populares de la primera mitad del siglo XX y tan exitosa, que tan solo dos años después Victor Fleming se encargó de realizar su adaptación cinematográfica, con las dos grandes estrellas del momento, Vivien Leigh y Clark Gable como Escarlata O´Hara  y Rhett Butler, respectivamente.

    Matar a un ruiseñor‘ fue la novela que catapultó a la fama a Harper Lee. Publicada en 1960, tuvo un éxito inesperado e instantáneo. Gano el Premio Pulitzer en 1961. Con el tiempo se ha convertido en un clásico de la literatura estadounidense.

    Un árbol crece en Brooklyn‘, de Betty Smith. Una de las obras maestras de la literatura del siglo XX, el retrato inolvidable del sueño americano de millones de inmigrantes.

    E incluso tenemos a un premio nobel.

    Doctor Zhivago‘, de Boris Pasternak. Autor de poesía, esta fue su única novela. Publicada por primera vez en Italia, en 1957, con esta novela épica, el escritor ruso se haría con el premio Nobel de Literatura un año más tarde.

    Cada autor sabe por qué escribe y cual es su ambición. Todas las motivaciones son válidas siempre y cuando no entorpezcan el camino de otros autores, pero llamar best seller a tener 200 descargas digitales entre familiares, amigos y vecinos no es estar en el número 1 de ventas, pero si así se es feliz, ¿quién soy yo para negárselo?

    De momento disfrutemos de las vacaciones y no le hagáis mucho caso a mis entradas, que a fin de cuentas solo tienen el fin de entretener.