mi trabajo, Opinión

Unos consejos que no vienen de mas

Días atrás, una compañera preguntó sobre como desenvolverse en el mundo de la escritura. Tras haber estado esta semana pensando como lo desarrollaba en el blog para que os sea útil, al final, me ha salido esta entrada en la que añado aportaciones de mi experiencia personal y blogs, que recomiendo y, que también pueden serviros de apoyo en vuestro día a día como escritores. Se podría llamar los secretos del éxito, aunque no asegura el triunfo, eso también lo digo yo, pero por lo menos orienta sobre que hacer y que es recomendable no utilizar. Creo que si profundizáis en la trayectoria literaria de cualquier autor con un éxito moderado, seguramente veréis que cumple todos esos puntos y alguno más:

1. Escribir una historia creíble y original (eso sabrás hacerlo, pues si eres escritor o escritora, conoces las estructuras internas, ambientación…; si no lo sabes, tendrás que aprender formándote y practicando). Y para eso hay muchos blogs de escritura creativa, cursos, post, libros. No estamos solos. Cuando hablamos de original no significa que lo sea tanto que roce lo absurdo. Ya hablé en otra entrada sobre el tema de los tópicos que los lectores al final acaban buscando en los géneros que suelen leer y que gustan. Pero dentro de los tópicos, podemos poner nuestro grano de originalidad a la hora de presentar una historia que por ejemplo: siendo romántica, suele tener un final, por regla general, feliz y cerrado. Por supuesto hay excepciones y eso va a depender del grado de originalidad que queramos tener. En un thriller, por elegir otro género cualquiera, podemos acabar asesinando incluso al protagonista.

Un ejemplo de como arrancar con una novela

2. Entregar el manuscrito a un editor profesional para que analice las fortalezas y debilidades, las incoherencias e inconsistencias, y reescribir las partes que el editor te indique. Aunque es recomendable que ya lleves tu manuscrito muy pulido para que cause buena impresión. Eso es lo que desde hace mucho tiempo se denomina informe DAFO y se realiza para cualquier proyecto. Y por muy romántico que queramos ver el mundo de la literatura, lo que se presenta para publicar es un proyecto, que puede o no llegar a buen puerto y, de ese informe, puede depender la calidad o no del producto. De hecho mi primera puesta de largo como escritora fue tras pasar este tipo de informes y con una valoración muy seria por parte de un profesional.

Consejos breves para corregir una primera vez

3. Una vez reescritas las partes del texto indicadas, entregarlo a un corrector profesional (no vale un profesor de Lengua o Literatura, un familiar que sabe mucho o un amigo que es profesional titulado en lo que sea; estas personas no están preparadas por mucho que te lo aseguren). Este corrector debe poder acceder al texto maquetado o diagramado para revisarlo TANTAS VECES COMO SEA NECESARIO. Una sola revisión en Word no es suficiente. Y un lector 0 aunque vea faltas de ortografía, en realidad, su misión es más el ver la viabilidad comercial e interés que pueda tener esa novela al lector de la calle. No suele ser un profesional de la corrección ni de la lectura en la mayoría de los casos.

Este artículo aporta una lista de correctores profesionales de UniCo (Unión de Correctores)

4. Contrata a un maquetador profesional. Este sabrá organizar el texto según las necesidades que aparezcan (ilustraciones, gráficos, encabezados especiales…). No habrá líneas viudas o huérfanas y no parecerá tu libro un copia y pega de Word, algo que luego da problemas a la hora de subirlo en digital y una imagen muy poco profesional. Está claro que todo el mundo no puede permitirse el lujo de pagar profesionales pero si de verdad decimos que queremos ser auto publicados, pues aprendamos a usar programas como INDESING, Sigil, Scribus o Lucidpress, que marcan mucho la diferencia entre lo profesional y lo amateur

Los problemas que ven las imprentas cuando el que maqueta dice que es profesional y en realidad no tiene ni idea.

5. Contrata a un buen portadista. Sabe que estilo es el más adecuado para la temática escrita y conoce las tipografías y textos paratextuales que necesita un libro profesional. Esto puede hacerlo también el maquetador. Suelen ser la misma persona, pero no es necesario. Lo que sí tendrán que poner en común cierta información para coincidir en el estilo. Recuerda que la portada es el escaparate de tu libro. Entre millones de ellos debes de tener una portada que llame la atención. Y eso significa que esté acorde con la temática. Ahora que también hay que saber jugar con el lector y llamar su atención de forma sutil. En una novela erótica (aquí hablo por experiencia) ya están muy trilladas las portadas explícitas de tacones, medias de rejillas, cuerpazos apabullantes, antifaces, esposas, labios rojos, abdominales para lavar la ropa y tatuajes variados y tal vez el salirse de lo obvio puede ser una puesta en valor interesante. Por supuesto luego cada uno que vista a su niño como quiera pero, como dice el título de mi entrada: un consejo no está de más.

Si te dejas llevar por un aficionado puedes acabar en el fondo de una lista de ventas o una estantería criando polvo

6. Escribir una buena sinopsis que atrape al lector y le haga querer seguir leyendo. El corrector seguramente esté capacitado para elaborarla. Aunque nadie como tú para conocer el fondo y el poso de tu novela, con lo que yo pienso que está bien que el corrector sea el que la corrija pero, la sinopsis es tan tuya como tu novela y, muy importante, es darle ese aire que anime al lector a abrir tus páginas y empezar a leer.

Pasos para escribir una sinopsis y crear expectativas

7. Enséñala tú en las redes sociales, en los centros culturales de tu población, en las bibliotecas, en las librerías de tu ciudad. Tú y tu libro sois la más potente marca para la venta. Si no te ves capaz de exponerte a tanta gente de modo tan directo, contrata a un community manager para que te ayude. No hay más misterios. Y si tú no eres capaz de creer en tu proyecto, nadie va a hacer. Una cosa es el ego, que va con un rodillo machacando a los demás, y otra cosa es la seguridad de que lo que tienes entre manos es algo bueno. Todo esto es necesario, pero lo realmente imprescindible es el punto 1. Lo mismo no logramos un bestseller a la primera ni nunca, pero por lo menos que recuperemos el dinero invertido y el tiempo que hemos dedicado para escribir nuestra novela.

10 puntos de marketing que te pueden ayudar

Y como remate final, os pongo 5 libros de escritura destacados. Algunos de los cuales os los recomiendo si estáis empezando en esto de la escritura con el afán de profesionalizaros o por lo menos buscando la calidad para vuestros lectores.

Los consejos de otros profesionales siempre son bien recibidos

Entiendo que la primera objeción que me vais a poner sobre la mesa es la falta de dinero para poder cumplir todos estos requisitos y que por eso acabáis en manos de personas que no son profesionales. Dos cosas: publicar no es obligatorio y no nos va la vida en ellos. No es algo imprescindible para vivir, por lo tanto si lo hacemos, vamos a hacerlo bien. Pero además, si podemos contratar a alguien, que sepamos gracias a unas nociones básicas sobre lo que se necesita para tener poder exigir al profesional la calidad que de verdad nos está cobrando. Si no sabes de que hablas no puedes exigir calidad ni estar seguro de que quién te está haciendo el trabajo de verdad lo está haciendo bien. Que NO nos den gato por liebre.

Opinión

Novela histórica: Ser o no ser, he ahí la cuestión

Cuando hablamos de géneros dentro de la novela, solemos hacerlo de los que nos parecen más complejos de escribir. Y ahí siempre he pensado que cualquier género narrativo, si se quiere que tenga una calidad y que lo haga destacar por encima del resto de trabajos del mismo género, debe de estar muy bien documentado, estructurado y plasmado, y por lo tanto todos pueden considerarse complicados. Para mí, que soy Licenciada en Geografía e Historia, tengo claro que es más complejo narrar una historia en un periodo histórico alejado de mi realidad actual. Pero como soy amante de los retos, no me voy a amilanar y por mi cabeza ronda la que será mi novela histórica a la que ya veo vislumbrándose en el horizonte. Pero claro, antes de tirarme de cabeza en la historia, que ya la tengo, tengo que saber primero que es o que no es una novela histórica, porque a cada persona que le preguntes, sea o no autoridad en el tema, te va a soltar una perorata de la que al final sacarás o no las características principales de lo que se considera como novela histórica.

Todo esto comenzó por la pregunta realizada por parte de una autora sobre qué se considera como novela histórica. Y yo, pese a tener mi idea clara, decidí buscar todo lo referente a ese tema que me pudiera ayudar a organizar, cara al futuro, mi primer trabajo en ese género. Y aunque ya he hecho una incursión en ese género pero como todavía no está publicado pensé que toda la información que me sirva para mejorar va a ser bienvenida.

La novela histórica según György Lukács (1936) nos debe “ofrecer una visión verosímil de los ambientes, tipos y paisajes de una época histórica preferiblemente lejana, de forma que aparezca una cosmovisión realista e incluso costumbrista de su sistema de valores y creencias”. Así, en la narración se utilizan hechos verídicos pudiendo ser los personajes reales o inventados, aunque priman los primeros. 

Entre las principales características se encuentran:

  • Sentido histórico de la época.
  • Revitalización del pasado con una proyección pretendidamente realista.
  • Carácter popular, entendido como el reflejo de la realidad social de la época.
  • Preferencia de personajes cuya individualidad refleja un carácter medio o típico.
  • Se da una consciente distorsión de la historia a través del anacronismo, las omisiones o hipérboles.

Durante la primera edición de Lit Con Madrid, celebrada en 2018 en el marco de la Feria del Libro de Madrid, León Arsenal ofreció una charla sobre “Cómo se escribe la novela histórica” en la que aclaró que “el escritor de novela histórica no tiene por qué dar una retahíla de datos”, en contraposición a lo que muchos piensan. Durante la charla, León quiso destacar también que “una cosa es la creación de una obra literaria y otra cosa es la industria. Y son dos cosas imprescindibles que debemos saber distinguir” en referencia a lo que quiere escribir un escritor y lo que requiere el mercado a través de las editoriales. En resumen, que tengamos claro que hay temas que no venden y otros que están tan trillados que se vuelven repetitivos y cansinos. Creo que fue una charla muy interesante y aunque al final derivó en una intervención en la que habló de todo, no solo de cómo escribir novela histórica, os la pongo a continuación porque de una manera muy didáctica nos ayuda a separar la paja del grano y a conocer la vida de un autor de novela multi género que me pareció muy interesante en su presentación, ya que toca todos los palos relativos a la realidad de la literatura hoy en día en España.

Cómo se escribe la novela histórica | Lit Con Madrid 2018 #LCM18 – YouTube

En los últimos años la novela histórica se ha convertido en la favorita de muchos lectores. Títulos como El espartano, de Javier Negrete, El regreso del Catón, de Matilde Asensi o La pirámide inmortal, de Javier Sierra, han batido récords de ventas. El secreto y la recomendación general es que tienen una trama que engancha, personajes creíbles, un estilo muy personal y dominar los pasos sobre los que se apoya el género. Si te has planteado escribir una novela histórica o eres aficionado al género y deseas conocerlo a fondo es importante tener en cuenta una serie de factores:

Primero hay que tener claro el temaQué es lo que se quiere demostrar con la novela. Ten en cuenta que las novelas históricas más exitosas han sido aquellas que, o bien han iluminado aspectos de la época o de los personajes, o han dado una versión más personal y verosímil de las que ofrecen los libros de historia, o han desvelado una parte oculta de una época.

Después toca decidir sobre qué acontecimiento histórico o personaje queremos escribir. En este caso, se suele dividir la investigación en tres partes: una primera introductoria cuyo objetivo es solo familiarizarse con la época (acude a libros de historia general). Una segunda sobre los hechos cruciales donde se ha de concretar alrededor de qué personajes y localizaciones va a girar la novela (consulta biografías, historias detalladas u obras escritas en la época).

Y una tercera de búsqueda de los detalles relevantes y del comportamiento de los personajes (lee aquí libros sobre la vida cotidiana, visita museos y consulta antiguos planos). Que ahí es donde muchos autores la lían al introducir incongruencias que destrozan todo el trabajo previo. Tenemos que tener en cuenta que una novela romántica que se desarrolla en la época victoriana no es una novela histórica, sencillamente es una novela, del género romántico, cuya trama se desarrolla en un periodo histórico de hace dos siglos. Aunque eso no quita para que el autor deba ser rigurosos con el vocabulario, las actitudes, las costumbres, el entorno, etc. y no introducir anacronismos, como he leído más a menudo de lo que me gustaría, porque acaba sacando al lector de la historia y el trabajo pierde credibilidad.

Por lo tanto en resumen, lo mas importante y destacado, para mí, es escribir una novela lo más rigurosa posible, sea en el periodo histórico que sea, con los hechos que se cuentan y que no todas las tramas que se desarrollen en el pasado nos indican que estamos ante una la novela histórica, pero no por ello desmerece la labor del autor si está bien trabajada y documentada. Por qué, lo que no cumpla esas premisas, ya entraría en el género fantástico.

Opinión, vivencias

Las entrevistas

Una cuestión que ya me ha llegado más de una vez es cómo se consigue, dentro del mundo de los escritores nóveles y que llevan sus propias redes sociales (RRSS), entrevistas en la radio y la televisión.

Primero tengo que aclarar que mi agenda de contactos, tras muchos años, es bastante grande. Por lo que es recomendable que cojamos la nuestra y, aunque nos parezca increíble, seguro que hay alguien que en nuestro entorno conoce a una persona que nos puede ayudar en este tema. En caso de que no conozcamos a nadie, sencillamente hacemos una lista de los medios locales y nos lanzamos a buscar esa entrevista. Una vez que hemos hecho esa lista ahora nos enfrentaremos a cómo abordar al medio de comunicación para ofrecernos y poder ser invitados a algún programa donde difundamos  nuestro trabajo. Hay veces que con una simple llamada de teléfono nos vale, pero también nos pueden pedir alguna información extra para que el periodista sepa a que atenerse con nosotros y al final nos lleva a lo mismo: necesitamos una carta de presentación.

Si fuera una empresa la que buscamos que nos contrate, lo que se prepara es un currículum pero, en este caso, hablamos de una carta de presentación. Algo que es muy habitual enviar en el mundo editorial para que nos conozcan. En el caso de la entrevista no nos van a contratar pero, sí es cierto, que podemos hablar de esta carta para que nos tengan en cuenta a la hora de formar parte de los invitados de un programa de radio o televisión. Y, ¿de qué consta entonces esta forma de presentarnos?

1.- Brevedad: recuerda que llegan muchas propuestas y a menudo no da tiempo a valorarlas todas con minuciosidad.

2.-Ortografía y sintaxis: además, hay que tener un cuenta un detalle que no, por obvio, deja de ser uno de los puntos más importantes, corregir hasta la saciedad todo lo que se mande. Esta presentación tiene que ser impecable, correcta en todos los sentidos: ortografía, sintaxis, coherencia y estilo. Con la cantidad de cartas que recibe un profesional de estas características, al primer signo de incorrección nuestra presentación irá al fondo de una papelera, virtual o física.

3.-Original: tu carta tiene que destacar sobre las demás, ha de llamar la atención de esa persona que la lee. Pero no ir ni de gracioso ni de original. Hay que darse a valer. Eso tiene que hacerse, pero de una forma distinta. Eres escritor/a, ¿no? Pues que se note. Cuenta tu historia utilizando la técnica del Storytelling para seducir y convencer conductor del programa.

4.-Claridad: si se contacta por primera vez, al enviar el correo electrónico, se puede poner en el apartado “Asunto” : Solicitud de entrevista”.

5.-Preséntate: Es importante que sepa de dónde eres, tus datos de contacto, a qué te dedicas, qué vinculación tienes con el mundo de la literatura, si has ganado algún premio o has publicado algo con anterioridad. También quiere saber tu disponibilidad y ganas que tienes de que tu libro se publique, es decir, si tienes tiempo e ilusión para presentaciones, firmas y promociones o si ya lo has hecho.

6.-Presenta tu obra: indica a qué género, público, rango de edad, va dirigida, así como en qué se diferencia tu novela de las ya publicadas hasta el momento. Esa es tu puesta en valor, marcar las diferencia y eso solo lo sabes tú que eres la madre o padre de la criatura.

7.-Vende tu obra: La primera gran premisa es tener presente que lo que importa es el producto: la obra. Para esta presentación, da igual el proceso de escritura o las experiencias personales que hayas tenido y que te hayan conducido a crear, eso déjalo para la entrevista en sí. En la misma línea, dar lastima o transmitir pena tampoco es una buena opción. Pero es bueno indicar que eres escritor local o si no eres de esa localidad el por qué te interesa ese medio de comunicación y no otro, (un poco de peloteo viene bien). Sería buenos saber si dentro de esa cadena hay, además, algún espacio literario que se identifique bien con el género que escribimos.

8.-Redacta una sinopsis atractiva de tu obra: termina de motivar al presentador para que llames su atención y valore tu obra.

9.-Ofrecimiento: En el mundo de los medios de comunicación no es habitual que tengan tiempo para leernos, pero podemos ofrecerles la oportunidad de acercarse a nuestros libros por medio de la opción digital, pero no pensemos que nos van a leer, es un ofrecimiento de cortesía.

10.-Y por último: Añade reseñas, críticas, entrevistas… Si tienes trabajos publicados con anterioridad, copia los enlaces de todo lo que puede aportar información sobre tu obra. También si tienes una web, blog, RRSS… cualquier dato que sirva para contextualizarte y valorar tu visibilidad y presencia online. Si las tenemos, si no, también es importante si somos miembros de grupos de lectura, ya sea como organizadores o como participantes, si tenemos grupos relacionados con nuestra actividad literaria. Por eso es importante cuidar nuestras redes sociales si queremos tener proyección como escritores y lo consideramos un trabajo. No se nos tomaría muy en serio si la mayor parte de lo que se ve de nosotros son aspectos que no tienen nada que ver con la literatura, eso vamos a dejarlo para nuestros perfiles privados. Ese video de Tik Tok cayéndonos en la boda de nuestra prima no es lo más adecuado para subirlo a nuestra RRSS de escritor. Una cosa es ser naturales y otra pecar de “exceso de naturalidad”.

Una vez que tenemos la entrevista, si es la primera vez que vamos a hacerla o somos una persona tímida, como recomendación, yo empezaría por la radio, antes que por la televisión. Este medio es mucho mas acogedor y puede darnos la sensación de que estamos en una charla tranquila, solos, el entrevistador y tú. Si os sentís inseguros, podéis pedir que la entrevista se centre en cuestiones más o menos pactadas previamente, para que no haya ninguna pregunta que os sorprenda. Y si no es pactada, como llegaréis un rato antes de iniciar la entrevista, pues podéis hablar con el presentador del programa para que os ponga en antecedentes de cómo se va a desarrollar el programa y controlar los tiempos para que podáis decir todo lo que en realidad necesitáis comunicar.

Si la entrevista es en la televisión, lo recomendable es llevar ropa de un solo color, lisa, sin grandes estampados y que no sea blanca o muy clara por el tema de las luces a no ser que nuestra piel sea muy morena. Tened en cuenta que lo que se grabe, se sube a las redes y queda para la posteridad. Hoy en día, a veces, las entrevistas se desarrollan sentados en sillones más amplios y no tenemos una mesa delante, por lo tanto, ojo con el largo de las faldas, si pensamos que podemos estar incómodas. Y en cuanto al maquillaje, tonalidades suaves y que eviten los brillos porque si nos ponemos nerviosas seguro que sudamos.

Todo esto que os cuento, está basado en mi experiencia y si os sirve de ayuda pues os presto estos consejos de cómo afrontar una entrevista desde el momento en que buscáis un medio de comunicación con el que poneros en contacto. Una vez finalizada la entrevista, es bueno intentar comprometer a la emisora cara a un futuro en el que lancéis un nuevo libro. E, incluso, si os ven que dais juego, os pueden llamar alguna que otra vez para alguna tertulia literaria. Una vez metido en harina os entrará el gusanillo y las ganas de que os entrevisten os correrá por las venas, porque seguro que las disfrutáis mucho.

mis lecturas, Opinión

El género epistolar

Siempre comentamos que escribir una novela histórica es algo muy complejo y, sobre todo, cuanto más atrás se vaya en el tiempo más laborioso es el desarrollo de la trama. Se puede ser afortunado y encontrar mucha documentación sobre un tema o verte frente a una muralla china para escalar y sin un hilo del que tirar porque, de algunos temas apenas hay documentos o están fuera de nuestro alcance. Pero aun así, yo seré de las que escribiré mi novela histórica y ya algunas personas muy próximas a mí saben por dónde irán mis pasos. Aunque estamos hablando de por lo menos unos cinco años antes de que todo el proyecto esté en pie. Y tal como se destilan las cosas hoy en día, a cinco años vistas todos calvos.

Desde luego mi idea no es quedarme para desnudar santos, sí sé que el refrán es para vestir santos, pero con eso de que soy en la actualidad escritora de thriller románticos con tintes eróticos, se me ha ocurrido plantearlo así para expresar que mi idea es seguir avanzando en mi desarrollo como escritora y por eso de forma sutil voy poniendo los cimientos de mis próximos proyectos, tocando varios géneros discretamente.

Pero un género que, para mí, sí considero muy complejo para leer y, sobre todo, para escribir, es el epistolar. Mantener a un lector pegado a una historia a través de un relato hilado por medio de cartas, tiene tanto o más mérito que una novela histórica. Esto viene a colación porque cayó días atrás en mis manos la novela epistolar homónima de Mary Ann Shaffer y Annie Barrows tía y sobrina, nacidas en Estados Unidos. Posiblemente no sea la mejor novela epistolar e, incluso, para muchos lectores, si se acercan a la película estrenada en el 2018, le parezca más llevadera que el libro. Pero insisto, el género epistolar es complejo de desarrollar de forma atractiva para el lector, pero muy agradecido a la hora de realizar un guion de cine y seguramente por algunas películas hemos conocido este género antes de leerlo.

Una lista personal la iniciaría con “Drácula” de Brad Stoker y continuaría con “Las amistades peligrosas” de Choderlos de Laclos o “Cartas a un joven poeta” de Rainer Maria Rilke, escritor que estuvo en España en los primeros años del siglo pasado, sobre todo por Andalucia y con el que tuve mi primer contacto al visitar el lugar donde se alojó en Ronda desde finales de 1912 a febrero de 1913. El lugar lo mantienen tal y como el autor lo dejó en su día. Junto a estos las “Cartas marruecas” de José de Cadalso, un autor romántico que me impresionó por su visión de la idiosincrasia española cuando me sumergí por primera vez en sus letras. Y finalizaría mi lista con las “Cartas persas” de Montesquieu, que con el mismo género, el epistolar y una ironía muy fina, nos presenta a la sociedad francesa de su época. Después, durante, muchos años hice un parón y no volví a leer novelas de este género hasta que ha caído en mis manos, de las autoras anteriormente nombradas: “La sociedad literaria del pastel de piel de patatas de Guernsey”. Con un título que no es sencillo de recordar.

Tal vez, en comparación con las anteriores novelas, parecerá una historia demasiado ñoña, pero es que la gracia no está en la historia, si no en el trasfondo que podemos encontrar detrás de ella. Toda la trama se desarrolla en la isla del Canal de la Mancha de Guernsey moviéndonos entre el periodo de ocupación nazi y la postguerra. La protagonista es la escritora Juliet Ashton que ha logrado alcanzar cierto renombre con el seudónimo de Izzy Bickerstaff. Gracias a este éxito se siente una privilegiada pero a la vez vacía e incluso angustiada ante la situación que viven muchos británicos tras la guerra, aunque ella misma ha perdido a sus padres. Aun así, tiene la necesidad de devolver parte del beneficio del que ha disfrutado. Y aquí es donde entra en juego una carta que recibe desde la isla de Guernsey con la petición de que localice un libro para un club de lectura de la isla y que, debido a las restricciones de la guerra, les resulta muy complicado conseguir a los lectores de esa sociedad literaria. Ella consigue ese libro y comienza un periodo de intercambio de cartas entre la escritora y el lector de la isla donde se van desgranando un poco el día a día de ese club que empuja a Juliet a hacer una visita personal al club porque, en el fondo, su instinto le avisa de que ahí hay una historia que a ella le gustaría contar. Pero no es la historia que ella se imagina, es algo mucho más complejo y profundo que sufrieron los habitantes de estas islas del Canal de la Mancha y que en realidad no se conoció a fondo hasta los años 80 del siglo pasado, mucho tiempo después de haber acabado la II G. M.

Esto nos enseña que un libro que puede parecer que contenga una historia simple, si se rasca la superficie porque eres un lector analista, te puede llevar a unos lugares insospechados, como le ocurrió a Juliet, llegando a conocer aspectos de la historia que si no hubiera sido por las autoras Mary Ann Shaffer y Annie Barrows, posiblemente no la habríamos conocido.

Por eso siempre digo que un libro bien escrito suele, entre otras cosas, tener varias capas como las cebollas. La exterior puede mostrarnos una historia romántica sin más complicaciones para el lector, que no sepa o no quiera analizar más. Pero, si avanzamos en el análisis, podemos encontrar toda una serie de sentimientos humanos y miserias que van del amor al odio y, si profundizamos, nos podemos encontrar con todos aquellos antecedentes y el detonante que hace que los personajes actúen de una forma y no de otra, y todo detrás de un marco, histórico que influye en esas acciones y esos personajes. O incluso el mismo escenario de la historia afecta, porque estar en una isla ocupada por los alemanes en la guerra, no es lo mismo que vivir en el Londres bombardeado o en el norte, en las Tierras Altas en un pueblo de las islas Hébridas aunque todo se desarrolle en la misma fecha y el mismo país.

Aunque para mí lo más importante que transmite es lo que un grupo de personas encuentran en la lectura, que para ellos es un medio para viajar hacia otros lugares y alejarse momentáneamente de los horrores que ocurrían al cruzar la puerta.

Esto último nos lleva a otro elemento que quizás sea el más bello de todos: la pasión por los libros. Cualquier amante de la lectura va a esbozar más de una sonrisa a lo largo del recorrido por sus páginas; porque en realidad, podríamos pensar que la verdadera historia de amor que se cuenta, no es la que ocurre entre algunos personajes, sino aquella que evidencia el sinfín de poderes que posee un libro: un mar de papel repleto de palabras que nos permite fantasear.

Opinión, vivencias

Las diez reglas para escritores de Etgar Keret

Etgar Keret es un escritor de cuentos cortos, guionista de televisión y director de cine israelí, considerado el máximo exponente de la narrativa moderna, por su empleo del lenguaje corriente para contar historias donde la vida cotidiana, el humor negro, el surrealismo, lo grotesco y lo pueril forman parte de un mismo universo. Cuando lo conocí me encantaron sus palabras y la forma de dar consejos que al final es lo que siempre he pensado, solo probando y equivocándose es como aprendemos cualquier oficio. La teoría es necesaria, pero la práctica es fundamental. Aquí os aporto esos consejos que tanto me gustaron.

Sus diez consejos para escritores:

1. Asegúrate de disfrutar escribiendo

A los escritores siempre les gusta decir lo duro que es el proceso de escritura y cuánto sufrimiento causa. Mienten. A la gente no le gusta admitir que se ganan la vida con algo que disfrutan genuinamente.

La escritura es una forma de vivir otra vida. Muchas otras vidas. Las vidas de las incontables personas que nunca has sido, pero que son completamente tú. Cada vez que te sientes y te enfrentes a una página, trata —incluso si no tienes éxito— de estar agradecido por la oportunidad de expandir tu vida. Es divertido. Es maravilloso. Es estupendo. Y no dejes que nadie te diga lo contrario.

2. Ama a tus personajes

Para que un personaje sea real, ha de haber al menos una persona en este mundo capaz de amarlo y entenderlo, tanto si le gusta el personaje como si no. Tú eres la madre y el padre de los personajes que creas. Si no los amas, nadie lo hará.

3. Cuando estás escribiendo, no le debes nada a nadie

En la vida real, si no te comportas como debes, acabarás en la cárcel o en una institución. Pero en la escritura, todo vale. Si hay un personaje en tu historia que te atrae, bésalo. Si hay una alfombra en tu historia que odias, préndele fuego justo en el centro de la sala de estar. Cuando se trata de escritura, puedes destruir planetas enteros y erradicar civilizaciones con solo pulsar una tecla y, una hora después, cuando te cruces con la anciana del piso de abajo en el portal, aún te saludará.

4. Empieza siempre por el medio

El comienzo es como el borde chamuscado de un pastel que se ha pegado al molde. Puede que lo necesites para ponerte en marcha, pero no es realmente comestible.

5. Intenta no saber cómo termina

La curiosidad es una fuerza poderosa. No la dejes ir. Cuando estés a punto de escribir una historia o un capítulo, toma el control de la situación y de los motivos de tus personajes, pero déjate sorprender por los giros en la trama.

6. No uses nada solo porque “así es como es siempre”

Dividir la historia en párrafos, usar signos de puntuación, llamar a los personajes por el mismo nombre incluso cuando ya has cambiado de página: todas esas son convenciones que existen para estar a tu servicio. Si no funcionan para ti, olvídalas. El hecho de que una regla particular se aplique a cada libro que hayas leído no significa que tenga que aplicarse también en tu libro.

7. Escribe como tú

Si intentas escribir como Nabokov, siempre habrá al menos una persona (cuyo nombre es Nabokov) que lo hará mejor que tú. Pero cuando se trata de escribir como lo haces tú, siempre serás el/la campeón/a del mundo.

8. Asegúrate de que estás solo/a en la habitación cuando escribes

Incluso si escribir en cafeterías suena romántico, tener otra gente a tu alrededor siempre te hará adaptarte, te des cuenta de ello o no. Cuando no hay nadie alrededor puedes hablar contigo mismo/a o meterte el dedo en la nariz sin siquiera darte cuenta. Escribir puede ser otra forma de hurgarse la nariz y, cuando hay gente alrededor, la tarea se vuelve menos natural.

9. Deja que las personas a las que les gusta lo que escribes te animen

Y trata de ignorar a todos los demás. Lo que hayas escrito no es para ellos. No importa. Hay muchos otros escritores en el mundo. Si buscan más a fondo, acabarán por encontrar a uno que cumpla con sus expectativas.

10. Escucha lo que todos tienen que decir, pero no escuches a nadie (excepto a mí)

La escritura es el territorio más privado del mundo. Así como nadie puede enseñarte realmente cómo te gusta tu café, nadie puede enseñarte cómo escribir. Si alguien te da un consejo que suena bien y te parece que encaja bien, úsalo. Si alguien te da un consejo que suena bien, pero no te encaja, no desperdicies ni un solo segundo en ello. Puede estar bien para otra persona, pero no para ti.

Hay puntos en los que difiero de su opinión, porque yo tengo la mía propia, pero en general puedo decir que de los 10 consejos, de una u otra forma, he aplicado, y creo que estoy a tiempo de aplicar, los 10. El punto 6 es el que todavía no me atrevo porque creo que para eso debes de conocer muy bien el lenguaje, la ortografía, la sintaxis, y las técnicas de escritura para poder permitirte el lujo de saltártelas. Cuando esté al cabo de la calle de todo eso lo mismo lo intento, pero, ahora, no creo que esté a la altura de poder hacerlo.

Espero que estos consejos, opiniones o como lo quieras llamar te resulten útiles y entretenidos porque al final, lo que digo siempre, consejos no le doy ni a mis hijos a estas alturas.

Opinión

Sociedad “asocial”

Por circunstancias personales, esta semana tiro de hemeroteca. Voy a aprovechar lo que escribí hace varios años en mi otro blog de opinión personal. En este caso tiraba de pluma y tinta para una reflexión sobre las nuevas redes sociales que iban surgiendo en internet:


Una de las noticias que me sorprendió esta semana fue la de que cada día se están creando nuevas aplicaciones para móviles con un fin que yo no considero tan social, ya que las veo más bien nuevas “redes de pesca”, de un aquí te pillo aquí te mato. Los usuarios que se descarguen esa aplicación en el móvil y cuelguen su perfil, al tener a otras personas cercanas a ellos con la misma aplicación, podrán ver el perfil y si nos mueven con el dedito a la izquierda, seremos desechados como “posibles” y si en cambio nos dan con el dedito hacia la derecha, entraremos en el almacén de “posibles”, vamos un “me gusta” o “no me gusta”, pero con unos matices que dan la sensación de ser una pura y dura mercancía puesta en un escaparate para ser o no elegidos por unos supuestos compradores.


La sensación que me dio fue del típico mercado de esclavos de toda la vida (porque sigue existiendo lugares en el mundo donde las personas son vendidas y compradas en mercados) en donde unos van a comprar a otros. Lo que pasa que es más fino si ponemos una foto maja de perfil y escribimos cuatro tonterías superficiales de aficiones o directamente el interés que tenemos hacia la otra parte. No es como en algunos lugares del mundo donde te miran la boca como si fueras un caballo o te tocan para ver si estas sano ( y eso sin entrar en más detalles) La realidad es que las personas se están poniendo en un escaparate de venta con la excusa de que es para buscar relaciones afines. Vamos a ser sinceros, que a estas alturas todos sabemos que el 80-90% va a por una relación de un “aquí te pillo aquí te mato” de una noche y solo alguna persona va con otra motivación. Lo mismo esas tendrán la fortuna de encontrarse con alguien afín y con un posible conocimiento más real y profundo entre ellos.


Las relaciones sociales siempre han sido complicadas, porque se requiere tiempo y paciencia para que estas lleguen a buen puerto. Hemos estado en un final del siglo pasado y principio del actual en que lo que prima es, para muchas personas, la satisfacción instantánea. Y, es posible que, eso mismo le hayamos inculcado a nuestros hijos por lo que esas relaciones sí que no van a llegar a un buen fin. Es como una receta de cocina: la precipitación es mala consejera y al final acabará estropeando el plato.


Sí es cierto que no hay que demonizar las redes sociales, ya que todos somos participes de su desarrollo y tiene grandes ventajas. Tampoco demonizo las relaciones efímeras, porque, también para eso, somos mayorcitos. Pero siempre y cuando seamos conscientes de lo que suponen y consentido por ambas parte. Gracias a esas RRSS, hablo con amigos que están en Indonesia, Irlanda o incluso sin ir más lejos en la otra punta de España. A muchos los conozco personalmente, pero tengo un grupo que no tengo el gusto y que sin esta forma de comunicación, no me habrían abierto la visión de otras partes del mundo con sus costumbres y riqueza, al compartir fotos y vivencias y donde nos interesamos los unos por los otros. Así recibimos noticias y aunque no es tan cercano y cálido como un abrazo pero a veces las palabras también pueden ser acogedoras por internet. Gracias a las redes sociales grupos de personas que nos conocimos hace 25 años nos hemos vuelto a poner en contacto y al igual que en la vida cotidiana, se tiene que hacer el esfuerzo por mantener esa amistad. A veces, esos minutos en la cola del banco o del supermercado, dan para mucho y ahí aprovechamos para alegrarnos de las buenas nuevas de los amigos alejados y para acompañarlos y apoyarlos en sus malos ratos.


Pero lo que debemos es educar a nuestros hijos en que no se apoyen solo en estas redes sociales, ya que puede que algunos con su inmadurez no estén preparados para discernir entre lo que es un mero cauce y lo confunden con solo un fin. Esto es algo que le está ocurriendo a muchos jóvenes hoy en día, ya que no son capaces de relacionarse con niños desconocidos, como hacíamos nosotros, en un parque, o en una actividad social espontanea. Hay que buscar una justa medida y no ser una mera mercancía que se pueda identificar con un simple “me gusta” o “no me gusta”. No somos una lata de sardinas puesta en un estante en la que estemos comparando precios. Somos seres humanos con alma, y el alma no se puede introducir en una red social, es algo que va mas allá de un perfil puesto para impresionar a simple vista. El ser humano es un conjunto que engloba lo físico y espiritual que trasciende sobre todo en el tiempo y en el trato. Y, como siempre he dicho, a todo el mundo hay que darle su tiempo para ser conocido y tratado. Y en una red social para hacer “amistades” o le dedicas mucho tiempo o al final llegan las desilusiones y el vacío.


Aprovechemos lo bueno que tienen los medios, pero no dejemos de disfrutar de la vida con el contacto personal y diario, que es una de las cosas más hermosas del día a día y del que sacamos un buen partido aquí en el sur, que somos capaces de hablar y relacionarnos hasta con las piedras.

Han pasado unos años desde esta entrada en mi otro blog y sigo pensando lo mismo, sobre todo a raíz de la pandemia que seguimos sufriendo. Las redes sociales son muy importantes y nos gusten o no, han venido para quedarse, pero tratemos sacar de ellas lo bueno que tiene y no olvidemos nunca que detrás de un teclado y una pantalla hay personas y lo primero es el respeto y la educación.

Opinión

Enamorarte del monstruo

El fin de semana pasado me leí, de una sentada, una novela de la compañera Charlotte T. Loy Los hijos del viento del Norte, de la que he hecho una buena recomendación para animar a leerla, no solo a sus lectores habituales, si no también a aquellos que no se suelen acercar a este tipo de novela o no conocen a la autora.

El género de la novela es vampírico y pese a que tiene, como ya expliqué en otra entrada, unos clichés propios, me ha gustado mucho porque me ha llevado a reflexionar sobre el tema de enamorarse del monstruo y, como hay novelas, donde el autor retuerce la trama para buscarle justificaciones a actitudes controladoras y manipuladoras, algo que esta autora no busca. Ella no trata de excusar ese tipo de proceder a la hora de desarrollar su trama y por eso me ha gustado tanto su narración. Porque en realidad no hace falta disculpar ese enamoramiento ya que con la capacidad de manipulación del monstruo tenemos bastante y él mismo es capaz de exculpar toda la maldad que desarrolla ante los lectores.

Esto viene al caso porque hay novelas que, no entiendo el motivo, justifican las relaciones tóxicas con frases tan trilladas como que el “amor siempre triunfa“, “lo cambiaré con mi amor” o “es que me quiere tanto que me protege“. No, eso para empezar no es amor, es manipulación, un control asfixiante sobre la persona objeto de deseo del monstruo.

En el mundo hay dos tipos de personas, los jefes y la plantilla de personas que tiene a su cargo. Un jefe es alguien que tiene la capacidad de discernir las cualidades adecuadas de un trabajador para hacer más productivo el trabajo sin menoscabo del individuo. No lo calificaríamos de manipulación positiva, sino más bien de orientación positiva ya que en teoría se benefician ambas partes. Todos sabemos que en las relaciones humanas siempre hay una persona que tiene más capacidad organizativa o capacidad ejecutora, pero siempre centrándose en el bien de ambos, pero un bien que NO sea egoísta. En las cuestiones amorosas y de relaciones personales cuando una parte sale más beneficiada que otra y, es más, una sale beneficiada y la otra perjudicada, a costa de ejercer poder una sobre otra, recibe el nombre de manipulación y eso es tóxico. Una de las dos partes tiene como bandera su propia satisfacción personal.

En las novelas en las que las relaciones se ciñen a un individuo que doblega la voluntad de otro para beneficiarse y con eso se acaba perjudicando de forma física o psicológica al objeto de deseo, la relación es tóxica y si se disculpa alegando que es por amor y por proteger a la otra parte doblemente tóxica. Y de eso leo mucho en la literatura actual, cuando deberíamos de tener claro que líneas NO sobrepasar. Pero las sobrepasamos de largo y las disculpamos por AMOR. Y no señoras y señores, enamorarse del monstruo sea vampiro o sea humano es asumible, lo que no es asumible es fomentarlo y normalizarlo con la excusa de que el AMOR siempre triunfa.

Me gustan las novelas que pese a perpetuar algún tópico como el de enamorarse del monstruo, algo muy humano, no disculpa al malo e incluso el protagonista reconoce que lo está haciendo mal pero que es superior a sus fuerza, algo propio de la debilidad de la naturaleza humana. No nos engañemos, los personajes manipuladores nos fascinan y caemos fácilmente en sus redes. Pero ni pensemos que lo estamos haciendo bien ni discúlpenos al monstruo porque nos parezca guapo y fascinante. Es un ser egoísta y ególatra

Me llama mucho la atención que encontremos en pleno siglo XXI a lectoras en las redes sociales que piden novelas en las que los personajes les gustan que sean según sus palabras textuales: bien celosos. Entiendo que se puede pensar que como escritores no somos nadie para decidir lo que se debe de leer o escribir o, ¿sí debemos decidir desde nuestra parcela dentro de la sociedad? Porque si hemos luchado para crear una sociedad más justa, que sea solidaria, hablamos de la empatía, queremos que seamos más humanos con las personas de nuestro entorno, ¿cómo seguimos perpetuando actitudes que son propias del siglo pasado? Todavía hay personas que buscan en su vida real esos mismos prototipos de relaciones que ya deberían de estar erradicadas dentro de nuestra literatura. Y vuelvo a repetir, debería de estar erradicado no el enamorarse del monstruo, lo que se debería de evitar es la justificación de esas relaciones tóxicas. Escribamos una literatura con fundamento y no caigamos en los tópicos tóxicos en pleno siglo XXI que justifiquen y perpetúen el maltrato, alegando que es literatura de ficción.

Mi abuela siempre decía que somos lo que comemos, y miedo me da que a estas alturas de la vida seamos también lo que escribimos y lo que leemos. Y por eso evito a toda costa leer y perpetuar con mi escritura ese tipo de actitudes.

Opinión, Sin categoría

Los clichés en la narrativa

Hace unas semanas, al solecito en una terraza y entre cerveza y cerveza, me contaron una historia real que, cuando acabaron, dije: eso es un Conde de Montecristo. O, lo que es lo mismo, la historia de una venganza perpetrada detrás de una buena cuenta bancaria tras pasar todas las penurias habidas y por haber. Y tirando de ese hilo, días después, me hice la siguiente pregunta: ¿qué tienen de malo los clichés en la literatura? Porque a fin de cuenta, lo que plasmamos en las novelas son un reflejo escrito de la vida diaria. Lo que ocurre es que todo el mundo no se da cuenta de esa relación.

He estado dedicada a buscar siempre esos clichés, en este caso de la literatura que yo escribo, tal vez por ese miedo que nos meten en el cuerpo para no caer en ellos. Y he sacado una serie de conclusiones, tras una semana de reflexión, ante de escribir esta entrada. La lista la a desarrollaría se la siguiente forma:

1.- Y, ¿por qué no usar los estereotipos? Creo que a veces nos empeñamos en escribir algo tan alejado de esos clichés, por recomendación de muchos lectores y otros autores, que acabamos cometiendo el error de escribir algo que entonces se vuelve, de tan novedosos, imposible de creer.

2.- No ha habido hasta la fecha un libro que no haya usado uno u otro estereotipo propio de su género a la hora de desarrollar la trama. Tal vez el éxito de algunos escritores está en no usar los propios del género principal de su narración todos a la vez, que entonces sí que caemos en las novelas tópicas y típicas de esa temática y de la que huyen muchos lectores. Pero también hay que tener en cuenta que acercan a otros muchos. Ya cada uno sabe en qué cajón, como autor y como lector, quiere estar.

3.- Creo que hay sobre todo que preocuparse de la coherencia del cliché. Un ejemplo de eso lo encontramos e las novelas que se desarrollan en la época victoriana, donde era sencillo encontrar a mujeres de 20 años virginales. Aunque,, en esa edad ya podemos hablar de que se las podía considerar casi solteronas, porque te comprometían mucho antes. Pero en pleno siglo XXI es un postulado que no cuela. Ya vírgenes, si queda alguna, están en los altares y aunque del dicho al hecho hay mucho trecho, pero si hoy en día alguien con 16 años quiere ser ñoña, como una mujer victoriana, no cuela. Claro que luego, como los extremos se tocan, me he encontrado novelas que llevan el empoderamiento femenino a una historia escocesa en el siglo XIV que tampoco es creíble y demuestra que hay mucha falta de investigación. Quien tenga un poco de noción de historia o se haya documentado, debería de saber que el sexo en esa época no eran las posturas del Kama-sutra. Era un aquí te pillo aquí te mato, dos empujones nada eróticos y listo. Que sí, que queda muy bonito el amor romántico y el sexo caballeresco, pero ese topicazo es un anacronismo.

4.-Prefiero el tópico de que la historia se desarrolle entre personas de una cuenta saneada. Narrar un thriller romántico-erótico entre personas que su día a día es preocuparse de hipotecas, deudas, bancos, crisis y pandemias, no me apetece porque para mí la literatura es evadirse precisamente de ese día a día. Por lo tanto es un estereotipo que sí utilizo de forma comedida. Mis protagonistas no van a ser millonarios, pero tendrán profesiones en las que si le apetece comprarse un móvil, un traje o irse de cena e invitar al churri o a la churri de turno, no tengan que mirar si tienen saldo. Eso lo hago yo muchas mañanas cuando me levanto.

5.-Es cierto que nos va mucho el viajar, como lectores y escritores, a la campiña italiana, a las islas griegas, a los castillos de Escocia y la visita a París no puede faltar. Aunque también yo he viajado a Tel Aviv, he organizado un boda en Petra, he llegado a disfrutar del valle de Aosta en Navidades, y estaré en Bosnia en una guerra, donde pese a todo, se hablará de amor y sexo. Pero, al final, sea en las calles del Bronx, donde ya se desarrollaron historias románticas con sus tópicos o Sidney, lo que vale la apenas es darle un buen perfil psicológico al personaje, que eso sí que cuesta trabajo.

6-. El flechazo: ¿qué podemos decir del flechazo? Pues aunque haya mucho incrédulo o atea por la vida con respecto a este sentimiento, garantizo que existe. Tal vez  sea en un primer momento un encoñamiento o empollamiento, porque somos animales y nos guiamos por la química del amor: las feromonas. Pero he conocido casos de personas que han esperado años hasta que el objeto de su deseo ha estado libre para probar suerte, y se han llevado el gato al agua, por lo que conociendo un solo caso ya es posible escribir una novela de ese flechazo y de esa larga espera, como en el caso de mi novela “Unidos por el pasado”

¿Cuándo se quejan más los lectores en lo que se refiere a los tópicos?

-Cuando están todos a la vez.

-Cuando le son desconocidos.

-Cuando no están bien fundamentados.

-Cuando son anacrónicos.

Pero creo que en si ciertos tópicos en los géneros literarios no es que no sean malos, sino que es lo propio para identificar a una novela dentro de un género. Sólo que hay que  trabajarlos de una forma coherente. De hecho, estos días, he preguntado en mis redes sociales sobre el tema de los estereotipos y a la gran mayoría les encantan, los buscan y los disfrutan. Poniendo de símil algo relacionado con la cocina, que es lo mío, una receta de salmorejo parte de la base de que es un plato que se hace con tomate, pero hemos encontrado nuevas opciones donde la remolacha cumple una función que no desmerece al plato original. Pues lo mismo con los tópicos, se pueden hacer algunas modificaciones que hagan que el cliché de toda la vida luzca con más brillo y esplendor y también puede que encontremos otras veces que esté desfasado. Aunque, al final, es cierto que si buscas pasta quieres comer pasta, si buscas un buen jamón ibérico lo que quieres es comer jamón de primera clase y si deseas disfrutar de un estupendo ceviche, unos tamales o strudel, lo que te emociona es que te pongan lo que estabas buscando. Por lo que, con la encuesta, he llegado a la conclusión de que bien escrita, con sus correcciones adecuadas, maquetación y trama intensa, unos pocos tópicos bien colocados es lo que el lector en realidad demanda.

Opinión

La vida a golpe de frases célebres

Para poneros en antecedentes, esta entrada la escribí hace unos 7 años cuando comencé con mi anterior blog a moverme dentro de las redes de forma más activa. Y como soy una persona muy curiosa, siempre he analizado todo lo que llega a mis manos de una forma u otra y es mi costumbre buscar a todo explicación. Porque cualquier acción humana tiene una reacción pero, también, tiene un antecedente que la explica, aunque esta acción esté realizada de manera inconsciente. Y son esas acciones, que a veces realizamos de manera inconsciente, las que más dicen al mundo sobre nosotros. Pero siempre y cuando, quién observe ese hecho, tenga el conocimiento para descifrarlas.

Una de las primeras cosas que llamaron mi atención es el uso que hace la gente de los muros de Facebook y, que muchas veces, identifico como llamadas de atención que dicen más de lo el dueño del muro desearía. Algo para lo que el resto somos meros espectadores. Creo que la mayoría de los que somos usuarios de las redes sociales reconocemos que, entrar en este mundo es abrir una puerta a la intimidad aunque mucha gente piense que esa puerta son resquicios, pero por ellos también se escapa de nuestras manos retazos de nuestra vida. Aquí os dejo mi reflexión de años atrás.

Gaby Taylor

Desde que tenemos Facebook y otras RRSS, se ha puesto de moda eso de ir copiando frases anónimas o atribuidas a famosos y publicarlas en los muro sin pensar, en profundidad, en lo qué en realidad estamos compartiendo. Y no sé si porque este mes estoy más sensible o guerrera de lo normal, que me fijo en esos detalles y les saco más punta de lo habitual.

Para empezar, la mayoría de las personas ni se molestan en ir a la fuente e investigar si el personaje al que se le atribuye la frase es realmente quien la pronunció o no. Está tan de moda Pablo Coelho que, sin haberme hecho nada el hombre, va a llegar un punto que ni ganas me van a dar de leer sus obras. El mundo del Facebook pilla de cualquier lugar una frase atribuida a este autor y seguramente el 90% de quién publica ni sabe de donde es Pablo Coelho ni cuáles son sus méritos ni su obra. Pero… queda tan bonito.

Esta semana me han impactado varias frases. Una de ellas fue: “Mi conciencia tiene para mí más peso que la opinión de todo el mundo” atribuible a Cicerón. Unas palabras interesantes, pero, ¿de qué contexto estaba sacada la frase? Y, ¿era de Cicerón?. Una oración de ese tipo, sacada y pegada de cualquier manera, es como la masa de chicle, la podemos amoldar a nuestra situación y a nuestro gusto, pero eso no significa que tengamos razón. Esa frase pudo decirla un genocida cuando tomó la decisión de la “solución final” en la que por su “conciencia” pensó que le sobran al mundo millones de personas y por ello hubo que que matarlas. En este caso la conciencia a la que se agarró y que provocó la muerte de inocentes, tuvo también mas meso que la opinión de los demás ¿es en este caso igual de válido ese criterio guiado por esa conciencia? Creo que más bien puede depender de donde tengas la conciencia, en este caso se puede tener a la altura del ombligo por decir un sitio, o carecer de ella que entonces la frase sobra.

Otra frase que también me ha impactado ha sido la de “Quién te hace daño es quien al final te necesita” que es prima hermana de la “quien bien te quiere te hará llorar”. Siendo sincera, prefiero que me necesite o me quiera menos. No tengo madera de heroína. Es como el ejemplo del que se está ahogando y llega alguien y por salvarlo se ahoga también. Para salvar a alguien primero y fundamental es que quiera salvarse. Hay quien pide que lo socorran, pero en realidad no quieren que los salven, porque eso presupone que tiene que modificar unos hábitos y actitudes que no está dispuesto a cambiar, por lo tanto es una causa perdida. No todo el mundo está cualificado para salvar, ni es de recibo recibir daño a cambio de hacerlo. Pero la frase es tan “cuqui” que se comparte sin realidad haberla analizado en profundidad.

La anterior frase ahora me es muy útil porque me recuerda como en la actualidad huyo de aquellas narraciones en las que se justifican hechos casi delictivos con la explicación de que se hizo por amor, o con la máxima de que el amor si es verdadero siempre triunfa. Esos amores tan “apretaos” no me van, por mucho que sea literatura de ficción.

Gaby Taylor

Otro ejemplo es aquel en el que leemos algo del estilo: “Si unos me quieren por como soy y a otros no les gusto por el mismo motivo, ¿para qué preocuparme? Así soy y a mí me gusta”. Pues debería la gente de hacérselo mirar, porque oye, si resulta que estás satisfecho, pues genial, pero las personas que ponen esas cosas en Facebook normalmente no estás satisfechos con la vida que llevan y, con su actitud y forma de ser, puede que la vida les traiga muchos más problemas que alegrías. Tal vez deberían de dejar de disfrutar tanto con su ombligo. No se puede estar machacando al entorno con “yo soy como soy y el resto que se fastidie”, porque eso es puro y duro egoísmo. Esto da lugar a que se vayan dejando cadáveres por el camino, y al final acabarás siendo un futuro cadáver. Hay que tener consideración hacia tu propia persona y sobre todo hacia tu entorno. No se puede ir por la vida metiendo la pata y luego pensando que por ser como eres todo el mundo te tiene que reír la gracia por que “tú lo vales”.

Que reflexionando, obviamente, cada uno puede poner lo que quiera en su Facebook, pero lo que me llama la atención es que cientos de personas que ponen esas frases (no todas por supuesto) son aquellas que parece que la única manera de expresar su disconformidad frente al mundo, es aprovecharse de la idea de otro individuo. Es una forma de “arrimar el ascua a su sardina” cuando lo más probable que no sepa de la misa la media, sobre la intención real del autor de la frase a la hora de expresarla.

Para tener un final feliz y poniendo una pica en Flandes, puedo decir que hay frases que sí son acordes a la realidad, como aquella que nos recuerda: “Para que una relación funcione ya sea amistad, amor o familia, el RESPETO debe ser lo primero a tener en cuanta”. Y, para mí, ese RESPETO, debe ser tanto hacia ti mismo, como hacia tus relaciones personales Porque, si no te quieres a ti mismo, ¿cómo vas a querer a quien te rodea?

Estas son unas breves pinceladas de algunas de impresiones que un día, hace ya bastante tiempo, escribí. Como dije casi al final de mi entrada, es obvio que cada persona puede escribir en su muro lo que quiera. Aunque a veces pensamos que, al no poner imágenes privadas, guardamos nuestra privacidad y no nos damos cuenta que, muchas veces, esa privacidad es descubierta por palabras que creemos que no tienen importancia, pero que descubren más que nosotros que una imagen. No siempre se cumple la máxima de que una imagen vale mas que mil palabras, a veces, una cita desvela mucho más de lo que pensamos.

Gaby Taylor
mis lecturas, Opinión

La lectura: ¿aporta o no aporta? Esa es la cuestión. PLAS 2021.

¿Reflexionáis sobre lo que os aportan las novelas que leéis? ¿Tratáis de sacar alguna enseñanza? Sí, reconozco que es una pregunta algo extraña, pero viene a raíz de la convocatoria del nuevo premio Amazon 2021 (PLAS) que precisamente comenzó ayer día 1 de Mayo. Este premio suele crear grandes expectativas dentro del mundo de los escritores auto publicados año tras año y este no podía ser menos. Para aquel lector que no sepa de que hablo le hago un resumen. Durante unos meses aquellos escritores independientes que auto publiquen sus libros bajo unos requisitos determinados por Amazon y, con una etiqueta que les identifique como concursantes, compiten para estar entre los cinco finalistas y se dará a conocer al ganador sobre finales de año.

Así que comienza de nuevo la temporada de leer como locos a aquellos autores que más me llamen la atención. Lo haré a través del grupo Club de Lectura de Comunidad de Escritores en Facebook. Como forma de prepararme para esta interesante dinámica, me he dado una vuelta por algunas de las lecturas en las que navegué el año pasado y recordar qué me aportaron, qué tuvieron de bueno y qué les llevó tal vez a ser finalistas e incluso ganadores. Ya el año pasado aposté por una novela que quedó entre las finalistas, algo que la persona que la escribió lo supo y, si bien no ganó, podría haberlo hecho sin ningún problema. Y este año quería, a título personal, hacer lo mismo: comprobar si tenía olfato de sabueso y tratar de acertar, en mi porra secreta por lo menos, con los finalistas.

El título de mi entrada viene a colación de haber leído el comentario de una lectora, sobre lo poco que le había aportado la lectura las obras finalistas del PLAS 2020. Está claro que me falta contexto porque no sé a que tipo de aporte se refería, pero tal vez lo que necesite es un libro diferente, por ejemplo de autoayuda, y no una novela histórica, de fantasía o romántica. Está claro que no todo el mundo tiene la misma comprensión lectora, ni la misma sensibilidad, ni conocimientos sobre ciertos temas. Entonces la cuestión podría ser: ¿la novela no te aporta porque en realidad no lo hace o porque tú, como lector, no tienes la capacidad para identificar ese aporte?

Un ejemplo os lo puedo mostrar con la serie “El alienista” que, no solo destaca por la trama para quien le interese esa temática, sino que a mí me incentivó para la búsqueda de personajes y hechos que se mencionan en la historia, pero porque conozco quienes eran estas figuras de la históricas como Theodore Roosevelt o identificar a miembros y apellidos de las familias más influyentes de ese periodo histórico americano: Astor, Hearst, Vanderbilt, J.P. Morgan, etc. Si no sabes quién es quién y de qué se está hablando, la serie pasará como una más, sin pena ni gloria y lo mismo puede suceder con la lectura de un libro. Está claro que si el lector que se acerca a esa novela o serie, no sabe distinguir una oveja churra de una merina, siempre va a decir que el trabajo del autor no le aporta nada. En resumen, donde no hay, no se puede pedir.

En mi caso, que soy una persona terriblemente curiosa y analista-buscadora de toda la vida, tal vez por esa afición y profesión, me interesó mucho una de las novelas finalistas del PLAS 2020, porque me aportaba el conocimiento sobre la visita de un rey, al que nunca llega a nombrar, a una isla a la que tampoco da nombre y que pertenecía a España. Me dediqué a buscar con interés la realidad de la visita del rey a esa isla del Atlántico y me acercó a un hecho histórico del que no tenía noticias, pese a que sí sabía de la visita del monarca a las Hurdes unos años después de este viaje. También me mostró una narración muy realista de unos días angustiosos, de calor y calma, que afectaron a todos lo habitantes insulares durante el desarrollo de la trama. Y aunque pudiera parecer que era un telón de fondo que carecía de importancia, en realidad, esa sofocante temperatura añadió prensión y aumentó la tensión que se vivió por un lado, por la visita del rey y por otro, por todas aquellas pequeñas miserias e historias domésticas, que se movían entre la población de ese pequeño territorio. Y eso hay que saber transmitirlo. Incluso hay una crítica que he leído que decía textualmente y tal como está escrita con error incluido os la transmito:

Evidentemente la narración es tan explícita que te hace oler toda la miseria y putrefacción que explica. Se podía haber ahorrado al. En general no me ha gustado.

Si este lector dice de esa novela lo que he puesto entrecomillado, puedo garantizar que el autor ha tenido un éxito rotundo, no lo consideraría para nada una mala crítica, puesto que la he leído y estoy segura de que lo ha plasmado de forma intencionada. Por lo que es probable que el lector que ha hecho el comentario no se haya enterado muy bien de qué iba la narración. Eso me lleva además a hacer la siguiente pregunta: ¿por qué tenía que ahorrárselo el autor?

En el caso de la otra novela que leí me gusto mucho, puedo decir que sirvió como hilo conductor para ampliar detalles sobre la forma de trabajar que tenían muchas mujeres espías durante diferentes guerras a lo largo de la historia. Con sus bordados o, como en este caso, usando el, tricotado de lana para mandar en código morse mensajes a sus superiores. Esta fue una forma de intercambiar información que ya se utilizó en la Guerra Civil americana y que se desarrolló mucho en ambas guerras mundiales. Junto a eso se plasma la vida, tras las líneas del frente, en un país ocupado por el enemigo donde se respira la vivencia de la resistencia. Esto es algo que mucha gente dice conocer, o tal vez no, pero seguro que no conocen tanto la situación que vivieron muchos habitantes que tuvieron que colaborar bajo duras y fuertes amenazas y, luego tras la liberación, sufrieron las consecuencias de ser acusados de colaboracionistas. Y de ese colaboracionismo y represalias no se habló en muchos países tras finalizar las Guerras Mundiales y, que en la misma España, se vivió durante la Guerra Civil y se represalió y ocultó una vez finalizada.

Pues toda esto que os cuento hoy, son datos históricos y sensaciones que me dieron que pensar de dos de las lecturas que me tocaron en suerte el año pasado. Hubo otras reflexiones que volví a hacer e incluso puntos de vista que cambié tras disfrutar con muchos otros libros en ese periodo de participación en lecturas de autores del PLAS 2020. Pero claro, para eso hay que tener vivencias, reflexiones, sensaciones y conocimientos, junto con una mente abierta, que sean el poso para confrontar todo en una lectura y, poder hacer una valoración, con fundamento, de un libro mas allá de un simple no me aportaron nada. Si somos botellas medio vacías, ¿qué vamos a decir? Pues casi mejor callarse y no hacer una mala crítica hacia un premio cuando solo vamos a valorar lo que nos aporta si, para empezar, nosotros mismos no tenemos nada que aportar.

N de A: Las novelas recomendadas así como la serie son:

El hilo dorado de Lara Beli

CUANDO VENGA EL REY: amor y muerte en una isla a la deriva de Luis Carlos Castañeda

El Alienista serie adaptada de la obra homónima del autor Caleb Carr emitida en la plataforma Neflix