
Recuerdo que hace años cayeron en mis manos de forma casual un par de colecciones de libros que me llamaron la atención. Una de la autora Penélope Sky, denominada Saga Botones porque la trama que desarrolla en el entorno de una familia de mafiosos y venganza que tiene como Maguffin un bote de botones, y la otra, la Hermandad de la daga negra, de J. R. Ward, una de vampiros que conviven con los humanos, pero no se mezclan con ellos hasta que, por encuentros amorosos, se llega al intercambio de fluidos, y no solo sangre. La Hermandad es como asuntos internos en el cuerpo de policía: controla los desmanes del resto de no vivos para evitar que llamen mucho la atención.

Tengo el recuerdo difuso de que, al ir leyendo libro tras libro, empezaba a notar que era más engorroso, porque, literalmente, la traducción era una mierda. Y entonces no había IA, aunque sí Google Translate. Pude sustraerme y tuve que discernir, entre la maraña de palabras que no estaban bien ajustadas al texto, lo que querían decir los personajes, pero ¿qué necesidad había? En mi caso me valió, por un lado, para entrar en contacto con lo que llaman Dark Romance y, por otro, para conocer qué se cocía en el mundo de la erótica o a lo que así denominaban en pleno siglo XXI. Por lo tanto, hice de tripas corazón y, saltándome páginas como si no hubiera un mañana, me puede hacer a la idea sobre qué iban ambos subgéneros.
Ambas sagas constan de un gran número de volúmenes, sobre todo la de vampiros. Un amigo tuvo a bien enviarme un archivo con todos ellos, sabía lo que me gustaba leer y que ya me rondaba por la cabeza escribir erótica y de esas lides tienen bastantes páginas ambas historias. Estaba claro que, por mi falta de experiencia en aquel entonces, me estaba leyendo una mala copia. A partir de ahi, fui más selectiva a la hora de buscar novelas traducidas. Otra cosa fue que, cuando ya entré a fondo en este mundo como escritora, las consideré un poco repetitivas y vi que eran más divertidas las otras historias que ocurrían en sus páginas.
Todo esto ha vuelto a mi cabeza a raíz de una polémica que ha surgido en Threads sobre el tema de la traducción de novelas. Discusión inútil por otra parte, porque como dije en mi anterior entrada debatir es una asignatura pendiente en España y así pasa lo que pasa, que la gente arranca ojos sin pizca de pudor. El caso es que, por lo visto, una Influencer debió hacer un comentario sobre que la editorial Monogatari la había solicitado para publicar en español un libro de una saga. Obviamente las redes ardieron, algo que ocurre con facilidad por mucho menos. En un bando estaban los que alegaban que eso era intrusismo profesional y en el otro los que mezclan churras con merinas, vomitando que aquellos que nos llamamos escritores sacáramos el título universitario correspondiente para demostrar que estábamos cualificados para escribir libros. Es cierto que también había comentarios de lectores que leían con fluidez ambos idiomas (inglés y castellano) y alegaban que la traducción era horrorosa.
Después de esto quise ponerme en comunicación con los responsables de mi planeta para que me vinieran a recoger tras dispensarme de seguir realizando mi análisis sobre la vida inteligente en la Tierra. Había hecho el estudio en profundidad con los delfines y descubrí que, más allá de ellos, no había vida inteligente.
Seguí los palos y picas que enarbolaban los energúmenos de diverso pelaje en las redes, aunque antes me había sacado el paquete de palomitas, y según avanzaba la caza de brujas más segura estaba de que debo ser extraterrestre. Hubo algunos leves destellos de racionalidad, pero fueron pisoteados, como de costumbre, por la masa vociferante que alegaba que todo el mundo tiene derecho a hacer lo que quiera si se considera capacitado para ello. Traigo a colación algunos de los comentarios que más puedo destacar:
No puedo entender el pollo montado con la traducción de la bookstagrammer. Entiendo que los que han estudiado traducción estén picajosos. Pero si esa persona traduce bien, puede que incluso mejor que algún traductor profesional, porque telita con las traducciones de algunos libros, no veo el problema. Si una persona sin título ninguno está capacitada para escribir un libro porque no para traducirlo que es más fácil? Si eres traductor y eres bueno no deberías tener miedo de que te falte trabajo (sic).
Ni que decir tiene que el “telita con las traducciones de algunos libros…” va a ser precisamente esa que está hecha por alguien que no es profesional y no está cualificado, mira tú que casualidad.
Además, me vas a perdonar, pero que una persona alegue que es más fácil traducir un libro que escribirlo denota su escasez de conocimiento ―qué verdad que la ignorancia es muy atrevida―. Por lo tanto, fin de mi alegato. Es como si dice que médico de familia puede ser cualquiera porque, total, es más sencillo que ser cirujano, que ahí es donde se corta el bacalao. Está claro que si eres bueno no te va a faltar el trabajo, porque además, gracias a Dios, una editorial debería pedir muestras, al igual que las pide del de corrección. Pero claro, sin abrir otro melón, hoy en día cualquiera se da el nombre de editorial o de corrector, ya puestos, y eso lo sabemos porque ya lo hemos hablado en otro momento.
La respuesta al anterior comentario no se hizo esperar:
Ya que intentas ir de lista, las traducciones se rigen por normativas europeas específicas para servicios de traducción, es decir, por las normas ISO. Y, concretamente, la norma de calidad ISO 17100 exige que los traductores que participen en proyectos de traducción tengan o titulación universitaria, o formación relacionada + 2 años de experiencia demostrable, o 5 años de experiencia demostrable. Y, en este caso, no se dan ninguno de los tres requisitos. (sic)
Pero en el mundo de las redes sociales, al igual que a pie de calle, las razones se miden por el tamaño de lo grande que la tengas o lo alto que chilles. Es de agradecer que los hilos en Threads no sean como las cartas vociferadoras de Harry Potter, porque íbamos a tener que ir por la vida con tapones.
El remate final fue el comunicado que puso en Instagram la propia editorial. No hago comentarios, que cada lector se haga su composición de lugar.

Yo quiero saber la realidad
Siempre me han dicho que valgo mucho por mi agenda y tiré por lo tanto de ella buscando a mi amiga, Encarni Ayllon, licenciada en Traducción por la Universidad de Granada y MBA Executive de EOI Sevilla, con experiencia en el desarrollo de proyectos de comunicación para empresas e instituciones. Así pude preguntar a una persona con experiencia en el tema cuáles son los requisitos para ejercer esa profesión. Es cierto que en España existe la figura del traductor jurado de forma reglada, pero también existe una asociación, a la que ella pertenece, en la que se especifica qué requisitos deben solicitarse para contratar a alguien que haga esa labor en el mundo literario. Porque en el saco de la traducción hay muchas papeletas y no todas son iguales.
Un profesional se asegura de que el mensaje, los conceptos y los hechos permanezcan inalterados durante el proceso. Si lo hacemos de forma literal ya no vale. Y para no caer en ese error se necesita conocer el oficio. Lo ideal, si se desea trabajar en este sector para una agencia o de manera autónoma, es estudiar la Licenciatura en Traducción e Interpretación, convertida en grado con la reforma de Bolonia. Aunque no sea requisito indispensable para ejercer.
Por más que seas bilingüe, eso no te convierte en un profesional. Si tu sueño es poder ejercer este oficio, lo primero que necesitas es tener un conocimiento profundo de tu lengua. Por otro lado, debes cursar una formación específica en idiomas, como la aludida en el párrafo anterior, disponible en buen número de universidades. Otra opción válida para formarte es estudiar cualquier otra carrera universitaria y hacer un máster. Esto puede ofrecer una ventaja importante: la especialización en un ámbito determinado, que permite tener conocimientos de la materia y del lenguaje técnico específico. Por ejemplo, si tienes la carrera de Derecho y la complementas con el master, puedes especializarte en el ámbito jurídico. Lo normal es que un traductor tenga previamente también la carrera de Filología, pero también puede ser médico y centrarse en libros relacionados con sus estudios. En cualquier caso, antes de ponerse manos a la obra, debes conocer bien ambos idiomas.
Podemos retomar el hilo y, al principio del texto, a la parte de aquel argumento que vale para sonarse los mocos:
Si una persona sin título ninguno está capacitada para escribir un libro porque no para traducirlo que es más fácil? (sic)
Se agradecería que quién se ponga a escribir un libro sepa hacer algo más que la “o” con un canuto; es más, se le presupone un amplio dominio de la lengua española hablada y escrita. Si no ha llegado hasta ese punto, por lo menos que se esté formando para ello antes de publicar, por favor. Ya hemos hablado de eso, no me hagas tener que repetirlo, porque luego llegan las quejas en forma de que no vendes libros. Normal, qué coño vas a vender si no sabes escribir.
Repito encarecidamente: la traducción requiere de muchas habilidades que no todo el mundo tiene y que hay personas que probablemente nunca podrán llegar a desarrollar. Podemos destacar el dominio de la gramática y el vocabulario, de la ortografía y del estilo, entre otras. Si la mayoría de la gente ni siquiera maneja todo eso en su propio idioma, imagínate en dos o más.
Qué carreras universitarias deberías hacer para ser traductor de libros.
Esta es la lista de estudios prioritaria:
- Licenciatura en Lenguas Modernas
- Licenciatura en Traducción e Interpretación
- Licenciatura en Literatura Comparada
- Licenciatura en Filología
- Licenciatura en Estudios de Traducción
Otros estudios y habilidades necesarias
- Conocimientos de gramática y sintaxis avanzados
- Conocimientos en cultura y literatura para poder capturar el tono, el estilo y los matices de un texto
- Capacidad de trabajar con plazos ajustados y de mantener la consistencia de terminología en todo el libro
- Excelentes habilidades de investigación y capacidad para trabajar con fuentes diversas y complejas
Que la editorial contrate a una influencer me da igual, pero que no se diga en las redes que para ser traductor no se necesita una carrera, porque sí es conveniente tenerla si quieres hacer bien tu trabajo y que se te tome en serio. Que luego se lee cada bodrio por ahí, con nombres y apellidos, que acaba afectando a los buenos escritores que sí cuidan esos detalles.
Hoy no te voy a recomendar ningún libro de lectura semanal, no porque no me haya leído ninguno si no porque creo que este tema trae suficiente cola de por sí y no hace falta añadir más contenido a la entrada. Si bien, para complementar, te dejo el enlace a una página en la que viene pormenorizado todo lo necesario para ser un buen traductor literario.
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No sabía la mitad de las cosas que nos muestras hoy, pero siempre he pensado que un traductor puede destrozar una gran obra si se limita a traducir como lo haría yo.
Ya no es el uso de la palabra adecuada, que sí, sino esas frases de doble sentido, esas frases hechas o refranes que todo escritor utiliza y el traductor debe conocer para considerar al más adecuado a lo que ha querido poner el autor en el idioma en el que está traduciendo. Porque la cultura, la ironía… es propia de cada país. No vale cualquier cosa .
Fantástico artículo el de hoy 👏🏼
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