Opinión

Civilización

¿Te has preguntado alguna vez cuándo se considera que aparece el primer signo de civilización en una cultura? Todo el mundo piensa que al surgir el arte, la arquitectura, la escritura, una incipiente relación con algún tipo de divinidad, la agricultura, el nacimiento de las ciudades. Hasta se añade a la lista los instrumentos que facilitaron la vida, como el control del fuego, la domesticación de los animales o el uso de recipientes para cocinar y conservar los alimentos. Pero la verdad es que no, es algo mucho más simple aunque a la vez muy profundo. Esa misma pregunta la hizo un alumno a la antropóloga estadounidense Margaret Mead. El estudiante y sus compañeros pensaron en todo lo que anteriormente te he citado, pero la profesora les sorprendió con la siguiente respuesta:

El primer signo de civilización en una cultura antigua era un fémur (hueso del muslo) que había sido roto y luego curado. En el reino animal, si te rompes una pierna, mueres. No se puede huir del peligro, ir al río a beber o buscar comida. Somos carne para las fieras. Ningún animal sobrevive a una pierna rota el tiempo suficiente para que el hueso sane.

Una fractura de fémur que ha sanado es evidencia de que alguien se ha tomado el tiempo para quedarse con el que cayó, ha vendado la herida, ha llevado a la persona a un lugar seguro y la ha atendido durante su recuperación. Ayudar a otra persona a superar las dificultades es donde comienza la civilización,

Margaret Mead

Posiblemente no habías caido en la cuenta de este aspecto que define un rasgo muy importante en el homínido: la preocupación por sus semejantes. Esto es algo que también aparece en algunas otras especies, pero en la nuestra ha ido más alla. El ser humano ha aprendido métodos curativos que ha ido mejorando en el transcurrir de los siglos. Otra habilidad muy importante es la capacidad de comunicarnos ideas y saber escribirlas. Aunque curiosamente ambas competencias, que nos caracterizan dentro del mundo animal, parece que tienen tendencia a ir desapareciendo en nuestra sociedad.

La compasión o el preocuparse por los demás ha dejado paso a un gran egoismo en el que nadie se para por nadie. Solo pensamos en nosotros mismos añadiendo a eso que pasaremos de largo con actitud indiferente si eso nos lleva a conseguir lo que nos satisfaga, aunque sea de forma momentánea. Soy una persona que me considero muy curiosa y, como ya sabes, analizo mucho mi entorno buscando todo tipo de señales que luego me valen para mis novelas. Ahora mismo puedo decir que la información que me llega no es nada optimista. Sabemos que el ser humano tiende a situarse en su zona de confort y, cuando nos acomodamos, es complicado salir de ahí. Es más sencillo hacer un personaje malvado y con muchos matices para una novela que uno bueno y compasivo. Hay más ejemplos a nuestro alrededor para tomar nota de la mala baba de la humanidad que de todo lo contrario. Dirás que estoy derrotista y puede que sí, o sencillamente que estoy a final del año y empiezo a hacer balance, del que reitero que no es nada positivo. La sociedad en la que vivimos está aborregada y es gris. Lo poco que reluce tampoco es para tirar cohetes porque la mayoría de los hechos a destacar suelen ser para beneficio de unos pocos en perjuicio de la gran mayoría. O sea que la civilización como tal se está yendo un poquito al carajo, que diríamos por aquí, término náutico muy propio para esta situacion.

Incluso me recuerda un poco a la película de El Planeta de los simios, donde los seres humanos habían perdido la habilidad de hablar. Sé que vino dado por un virus que infectó a los hombres y les hizo perder el lenguaje. Al final, sin ese componente vírico, otros aspectos, como una vida en la que todo tiene que ser para ayer y dónde hay que rellenar nuestro ocio de falsos decorados, están haciendo que lo perdamos igualmente. Perdemos habilidad comunicativa y eso también como escritora me produce cierto desasosiego. ¿Habrá que bajar tanto el listón para que la gente entienda lo que lee que los libros se vuelvan deslavazados? ¿Habrá que consultar a un asistente virtual para que nos traduzca lo que estamos leyendo porque hayamos perdido el significado de las palabras de nuestro propio idioma? Esta es la reflexión a la que he llegado hoy y como no tengo respuestas prefiero dejar unos apuntes y que cada uno haga su repaso anual. Seguramente yo lo haré más adelante y compartiré de una u otra forma en mis redes

Pero como escritora me intersa hablaros de esas novelas que en sus tramas aparecen personajes excepcionales que desarrollan métodos curativos, como lograron su aprendizaje y su desarrollo vital. Lo veo en algunas novelas históricas que han sido un éxito entre los lectores y que no puedo dejar de hacer mención de ellas. Os hablo de El médico de Noah Gordon y Sinuhé el egipcio de Mika Waltari. Entre sus páginas comprobamos como el hombre ha sido capaz de trascender y acabar sacando lo mejor de sí mismo para compartirlo con sus semejantes. La dos son lecturas que recomiendo para aquellos que quieren conocer una mezcla entre novela histórica y tramas relacionadas con el suspense, que tanto nos gustan a la hora de afrontar nuestras lecturas. El romanticismo, el suspense y el thriller son los tres géneros que más se leen, por lo tanto no puedo dejar de animarte a que te acerques a esas historias que no por clásicas deben perder interés.

Ten en cuenta que la biografía de Sinuhé es real y se encuentra en un papiro egipcio llamado el papiro de Berlín: https://es.wikipedia.org/wiki/Papiros_de_Berl%C3%ADn, pero Mika lo adaptó e hizo de su relato una de las mejores novelas de todos los tiempos. Esta historia es fundamental para cualquier amante de la cultura egipcia que quiera iniciarse en el camino para escribir una trama relacionada con esa sociedad. El autor añadió mucho más de lo que se intuye en el papiro, pero este es el inicio de tod. De hecho creo que fue la mejor pormerización de un embalsamamiento que he leído antes de leer textos cientificos relacionados con esta práctica. Siempre agradeceré a mi padre que me regalara ese libro porque de ahí parte mi amor por la Egiptología y por la historia. Ese libro lo he perdido a raiz de mi divorcio y los típicos esto para tí o para mí, pero no pierdo la intencionalidad de mi padre con su regalo para que amara la lectura y Egipto, aunque ya no disfrute de el libro original. Es una trama que una vez que te engancha ya no puedes olvidarla.

Estamos ante una narración que te atrapa

Sinuhé, anciano y exiliado en la costa del Mar Rojo, recuerda los eventos de su vida, en la era del faraón Akenatón (1353-1336 a.C.), en esta novela narrada en primera persona. Su voz es cínica, amarga y decepcionada, pero se enfrenta al relato de una vida apasionante: su infancia como huérfano adoptado por un médico, su trabajo como médico de la corte real, su historia de amor con la fabulosa Nefernefernefer, la traición que le rompió el corazón, el exilio, los viajes, su nueva relación romántica con la trágica Merit… La vida de Sinhué atraviesa Egipto, Siria, Creta o Babilonia y, al acompañarlo, nos convertimos en testigos de conspiraciones y traiciones reales, rituales y fugas, tesoros, riquezas, amor y muerte. Pero la cosa va más alla, porque tiene su punto de misterio e intriga que no te voy a desvelar porque Sinuhé es un huérfano pero en realidad, ¿de quién es hijo? Ese misterio también se desvelará a lo largo de la historia.

Junto a la anterior, te animo a leer El Médico de Noah Gordon, porque hoy vamos de curaciones, médicos y personas que se preocupan de sus semejantes, pese a que luego su labor no sea tan reconocida como se debería pese a su gran esfuerzo.

Rob Cole, un inglés, era muy pequeño cuando quedó huérfano y fue separado de sus hermanos. La persona que le acogió, un barbero-cirujano, fue quien despertó en él un interés por la medicina. El interés se convirtió en decisión y llevó a buscar la forma de estudiar en la mejor escuela de Persia. Esto conllevaba una dificultad extra (además de la distancia) y es que en esa escuela solo aceptaban a estudiantes musulmanes o judíos.

La determinación de Rob es tal que decide cambiar su identidad y hacerse pasar por judío. Así, comienza un viaje de Londres a Persia donde conoce el idioma y la cultura persas. También en el trayecto se encuentra con Mary, la que será su primer amor pero de la que se tendrá que separar para continuar su camino.

La llegada a Persia no es fácil, pues no tiene dinero para permitirse entrar a la escuela. Por suerte, consigue que el Sah (el rey persa) acepte una audiencia con él y pronto lo vea como un amigo. Gracias a ello, Rob consigue el dinero para poder estudiar medicina.

Cuando completa sus estudios como el mejor de la clase y el favorito del profesor, Rob es destinado a la India para atender allí a las víctimas persas de la guerra y de la epidemia que allí tenían lugar. Durante la estancia se reencuentra con Mary, con la que vuelve a Persia y forma una familia. Sin embargo, su unión debe mantenerse en secreto ya que él se supone que es judío y no puede unirse con una cristiana como Mary.

Las cosas se complican en el reino persa por la guerra contra la India, por lo que Rob y Mary, junto a sus dos hijos, deciden regresar a Inglaterra. Allí nada es mucho más fácil. Rob se convierte en un respetado médico, pero sus conocimientos precisos y amplios hacen envidiar al resto de médicos, que no saben dónde o cómo aprendió. El secreto se descubre cuando un comerciante de lana al que Rob conoció en Persia declara que se hizo pasar por judío.

Usurpar otra identidad y renunciar así al cristianismo es visto como una infidelidad a la religión por la que Rob debe ser juzgado. En el tribunal que le juzga distingue a uno de sus hermanos menores. Sin embargo, este no quiere saber nada de él pues solo lo ve como un infiel.

Con una crisis identitaria al no saber dónde pertenece, Rob logra escapar a Escocia, de donde era originariamente Mary. Allí la familia se instala en una aldea lejana de campesinos donde nuestro protagonista puede ejercer la medicina sin peligro.

¿Cómo afrontamos estas lecturas hoy en día?

Nos encontramos antes dos protagonistas que su principal lucha es encontrase a si mismo en unos mundos en los cuales no encajan. Eso es algo que nos pasa a la mayoria de nosotros, por no decir que nos pasa a toda la humanidad. Todos nos encontramos al llegar la noche con nuestra imagen en un espejo y nos preguntamos, como Sinuhé o Rob, si lo que estamos haciendo en realidad es para lo que hemos nacido o solo somos personajes secundarios en la historia de otras personas. Creo que ambas narraciones pueden ser muy necesarias como punto para una reflexión tanto para escritores como para lectores y que nunca pueden decirse que están pasadas de moda. Son unos clásicos que no caducan y que en algún momento de nuestra vida es bueno recomendar a otros lectores.

1 comentario en “Civilización”

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