Opinión

Tramas LGTBI+ ¿visibilidad o negocio?

Vaya por delante la declaración de que es un tema en el que estoy muy sensibilizada, que tengo personajes LGTBI+ en mis tramas y una hija que se encuentra en plena transición de género. Esta declaración, así de primeras no me hace autoridad, pero espero que evite la sospecha de desconocimiento sobre el tema y que hablo por hablar. En realidad, he dedicado bastante tiempo a observar, investigar, preguntar y leer artículos sobre este nuevo apartado literario que lleva queriendo surgir entre los autores desde hace tiempo. De momento lo que confirmo es que no soy la única autora o lectora a la que le ha llevado su investigación alcanzar una serie de conclusiones similares a las que me gustaría compartir en este inicio del año. Sé perfectamente que mi opinión puede llevar a rozar la polémica, pero si evitara hablar de temas que me inquietan no tendría sentido el tener un blog.

¿Por qué me he decidido a escribir sobre este tema?

No sé si he tenido mala suerte a la hora de acercarme a este tipo de temática, y ahora os desarrollo el porqué de mi apreciación, o es que es lo habitual que se encuentra en el mercado. Para empezar, se supone que la idea de la lectura, entre otras muchas cosas, es acercarnos a diferentes realidades y darnos a conocer otros mundos, pensamientos, inquietudes y maneras de sentir que a veces no están a nuestro alcance de una manera ordinaria.

Todo empezó hace tiempo, cuando un antiguo jefe, durante un curso de formación en ventas, me indicó que a los clientes y a los compañeros a los que dirijo en mi equipo de ventas son individuos a los que no puedo ni debo etiquetar, y ahí le interrumpí apuntando mi discrepancia. Con toda tranquilidad se la fundamenté y, pese a haber pasado más de 20 años, sigo pensando que parte de mi argumentación se mantiene en vigor y la usaré, por lo tanto, para apoyar esta entrada.

En ese momento, le indiqué que para poder trabajar con compañeros y clientes tenía que conocerlos bien para saber hasta dónde podían dar de sí. Tener claro cuáles son las fortalezas y debilidades ayuda para que todo el mundo desarrollara su potencial y así evitar errores.

¿A qué viene esto si estamos hablando de literatura LGTBI+?

Pese a que seguimos queriendo normalizar una realidad actual de las relaciones humanas y no queremos etiquetar a las personas, caemos en la etiqueta y en el gueto al catalogar las tramas, no por la historia que narren sino por la relación personal que tienen los personajes. Si una persona es rubia, alta, con pecas, es diabética o calva. ¿Por qué no hay literatura juvenil para personas rubias o para jóvenes pelirrojos con pecas? Será porque es algo que nuestra sociedad tiene normalizado. Incluso no hay literatura especial para personas albinas y mira que no es algo tan habitual dentro de la sociedad pese a que en España hay 3000 nacionales que tienen algún grado de albinismo. Teniendo en cuenta que a estas alturas del S. XXI debe haber más personas del colectivo LGTBI que albinas, ¿de verdad es necesario crear una literatura específica para jóvenes y adultos en las que se etiquete como trama LGTBI? Hasta ahí había llegado mi pensamiento, pero quién me conoce sabe que hago de abogado del diablo conmigo misma y tenía que avanzar más en el tema, no me podía quedar en lo que ya intuía como la superficie. Me armé de paciencia y me lancé a bucear.

Lo primero que me planteé fue buscar argumentaciones para esa necesidad de crear un subgénero literario relacionado con el colectivo mencionado y que además incida tanto en los lectores jóvenes. Y ahí se fundió la realidad del momento con otra cosa que yo ya sabía, lo que no se nombra no existe. Es cierto que, en apariencia, las reivindicaciones y la situación de los grupos LGTBI están muy avanzados, pero nada más alejado de la realidad. Es algo que lo vemos en el día a día, en cuanto más se rasca en la superficie más mierda sale, demostrando que el avance es en su gran mayoría teoría y no realidad, e incluso, ni siquiera llega a teoria en muchos ambientes.

Una de mis fuentes ha sido un libro del autor Nando López La edad de la Ira pues estaba buscando una literatura adulta y no la que de forma habitual recomiendan en las RRSS. Quería salirme de la trama tradiciona que, en exclusiva, me habla de personajes atormentados porque están descubriendo su identidad y no saben cómo asumirla. No porque no considere que sean necesarias historias desde ese punto de vista sino porque quería profundizar algo más. Junto a eso he querido buscar en el siglo XX autores y novelas que trataran temáticas similares. Puede parecer que este género literario es algo moderno y que se ha visibilizado en pleno siglo XXI, pero nada más alejado de la realidad. Existir, siempre ha existido con más o menos fortuna y ha ido bandeándose de forma encubierta dentro de las estanterías de muchos lectores. La lectura de ambos libros, este que os he nombrado y el que nombraré mas adelante, ha aumentado mi conocimiento, mi inquietud y mi lista de preguntas y conclusiones, tanto que no sé si llegaré a poder explicarlo con claridad porque mis sentimientos son encontrados. ¿Por qué digo esto?

Mi deseo hubiera sido poder decir que la literatura de temática LGTBI no es necesaria porque vivimos en un mundo en el cual no debería de afectar al lector ni con quién se acuesta el autor ni con quién lo hacen los personajes de una novela. Pero me temo que no es así desde dos puntos de vista.

Desde el punto de vista del autor, porque una realidad la identidad influye mucho en la producción literaria. Lorca, Gloria Fuertes, Villena, Blanco Amor e incluso Cossio no los podríamos entender sin conocer y asumir que con quiénes se acostaban da forma a sus escritos, cómo cualquier otro hecho de nuestro entorno nos afecta a nosotros. Si cuando leemos la biografía de un autor o estudiamos su obra buscamos vemos que su formación, familia, ambiente, y enfermedades influyen en su obra y la explicamos a través de esos hechos, ¿cómo no vamos a tener en cuenta su homosexualidad?

Desde el punto de vista del lector, creo que a los jóvenes los tienen atascados en una rueda de ardilla de temas repetidos hasta la saciedad y no se les enseña una verdadera lectura crítica, pero ni de esta temática ni de ninguna otra. No hay una lectura guiada con espíritu crítico desde niños. Deberíamos hacerlo desde la cuna y así lo he visto reflejado en la novela que os recomiendo hoy:

Alguien que pretendía convencerme de que la educación podía servir para conseguir otra sociedad diferente a la que tenemos.
—¿Y sirve para eso?
—La de ahora, no. La educación de ahora sirve para que la mayoría de nuestros chicos abandone antes de terminar el Bachillerato. Sirve para que tengamos un porcentaje de fracaso escolar simplemente escandaloso. Y sirve para que mis compañeros calienten sus sillas leyendo en voz alta los libros de texto.
—No parece que te lleves bien con ellos…
—Sí, claro que nos llevamos bien. Con tal de que no te metas en sus clases, nadie te pone pegas. Eso sí, cada uno va a lo suyo. De trabajo en equipo, ni hablar. Y autocrítica, cero. Aquí de lo que se trata es de que los chicos acumulen conceptos, no de que aprendan a pensar. En ese caso, hasta podrían resultar peligrosos.

La edad de la ira de Nando López

Es cierto que, hoy en día, no se esconde tanto la condición sexual de los autores, pero seguimos pasando de puntillas y nos centramos más en otras facetas. De hecho, cuando se estudia a Lorca en la escuela, y a otros autores con la misma trayectoria vital, obviamos la profundidad en la que sus relaciones personales afectaron a su obra. Puede que haya honrosas excepciones entre los profesores de literatura, pero me vais a perdonar si lo dudo.

Es más, dudo también que se hable y ahonde en autores clásicos como E. M. Forster, con obras como Mauriece, que trataron temáticas LGTBI porque eran homosexuales. Todo ello, sin necesidad de llegar al origen de la literatura, sino trabajando autores del siglo XX que tampoco están tan alejados y fueron los que trataron de abrir campo por la necesidad de mostrar su propia realidad a través de sus escritos.

Creo que en el fondo existe esa necesidad de etiquetar la literatura LGTBI porque es una forma de darle un espacio, pese a que no le estamos dando contenido. Pienso que es una cortina de humo para contentar y acallar conciencias, sin llegar a formar de un modo efectivo a esas mentes. No se normaliza una realidad y no se crean unos verdaderos pilares de respeto hacia cualquier tipo de relación humana entre adultos y consentida. De hecho, en muchos aspectos, hemos dado pasos hacia atrás porque nos hemos enrocado en un tipo de literatura juvenil sin avanzar en algo más adulto. Eso lo digo desde mi punto de vista y desde el de otros muchos lectores, e incluso autores que hablan de ese estancamiento en la misma trama: Una en la que los homosexuales parece que solo tienen problemas, traumas, crisis, dudas y son los únicos que las padecen y nunca tienen finales felices, vidas afectivas asentadas o familias que sirvan de ejemplo para las nuevas generaciones. Así he encontrado frases como:

Estamos tan carentes de productos culturales que traten nuestras problemáticas concretas que damos tanto valor al simple hecho de que un libro o una película hablen de algo que nos interpela que dejamos de juzgar esos productos con los niveles de exigencia que sí aplicamos a muchos otros. 

Ramón Martínez https://www.instagram.com/ramonmrtz/

Necesitamos ampliar las tramas y el foco. Y que haya más finales felices. Si lo que queremos, es animar a la visibilidad, hay que encontrar el equilibro. Como autores, es imprescindible denunciar la realidad, pero sin dejar de contar el otro lado. Sin negar el mundo real, hay que evitar el drama constante y tratar de buscar lo universal. No es que sea difícil ser LGTB; es difícil ser.

Nando López https://www.instagram.com/nandolopez_autor/?hl=es

Estoy segura de que el problema está precisamente en esa falta de educación, tanto en las casas como en los mismos centros escolares, en los que tratamos muchos temas de forma superficial. La excusa siempre está en que no tenemos tiempo, que hay muchos alumnos, que esas son las asignaturas y el temario que nos viene del Ministerio ya dado y no podemos dar más de sí, que, que, que … y entre todos la mataron y ella sola se murió. Eso sin contar con que la misma semilla de la xenofobia, como la de la violencia de género o el racismo, se mantiene sembrada en las aulas y vemos que cada día va a más. Nadie se atreve a ponerle el cascabel al gato porque para eso habría que iniciar una revolución desde los cimientos de la sociedad y ya nadie está dispuesto a ello. Con lo cual nos seguiremos ajustando a los mínimos, pondremos parches y todo seguirá haciendo aguas por los cuatro costados.

Conclusión, esto irá a peor y por ello es necesario que se siga etiquetando a la literatura LGTBI+, pero me temo que quitando a cuatro que lo han visto, al resto les están engañando con un bonito envoltorio que contiene un caramelo envenenado. O lo que en su día tituló Shakespeare: Mucho ruido y pocas nueces

Como novela para leer sobre esta temática te recomiendo la de Nando LópezLa edad de la ira. Hay una serie del libro, pero ya sabes que primero el libro y luego la serie. En realidad, se trata de un thriller en el que el protagonista es un chico de instituto y toda la trama se desarrolla en torno a él y a unos acontecimientos ocurridos en su casa un fin de semana, los cuales tienen como detonante todo lo vivido en el centro unas semanas antes. Si quieres ver cómo son nuestros centros educativos y cómo está la enseñanza hoy en día, así como la realidad de la juventud de hoy en día, y tienes interés en comprender qué es lo que ocurre en la sociedad actual, no puedes dejar de leer esta novela. Aunque fue escrita en el 2010, lamentablemente sigue estando vigente e incluso podría decir que las cosas han empeorado. Y no pienses si tienes hijos adolescentes, que eso a tu hijo no le puede ocurrir, nada más alejado de la realidad y da igual si es en centros privados, públicos, de barrios marginales o de barrios con familias teóricamente estructuradas. La bomba estalla en el lugar que menos esperas, porque hay mucha dinamita y nos la tapan con lo políticamente correcto.

No he querido alargar el texto, aunque te garantizo que he llegado a profundizar más de lo que he plasmado en esta entrada. De todos modos, he dejado pistas para que seas tú quién siga buscando, si es un tema que te interesa, porque te garantizo que da para sentarse cruzando la pierna y, con un café, continuar la tertulia.

2 comentarios en “Tramas LGTBI+ ¿visibilidad o negocio?”

  1. Es muy difícil discernirlo cuando un tema, con independencia absoluta de su trascendencia, se pone de moda. Yo soy partidario de no destacar por destacar, que el género se lleve con absoluta normalidad y no haya diferenciación, más allá de lo obvio y de que lo pida la trama, entre los diferentes tipos de parejas.

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  2. Empiezas preguntando si es visibilidad o negocio. Aunque en bastantes puntos coincido contigo, yo creo que lo de hoy en día es tendencia y negocio.

    Considero que tiene que existir el género pero no meterlo con cuchara como está ocurriendo.

    De todos modos, como bien dices es un tema que da para una gran charla.

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