mis lecturas

Círculo de Lectores-sama

El club de lectores de los años sesenta

Que levante la mano quién no ha comprado algún libro del Círculo de Lectores o no ha oído hablar de este club. Si eres de los nacidos en la generación de los años 60 seguro que alguno ha pasado por tus manos, sea por regalo, sea porque en tu familia han sido socios y luego tú has mantenido la tradición. En nuestra retina se han quedado grabadas las cubiertas de las coleccionesy todavía entre los que somos ávidos lectores nombramos algunos de sus títulos y rememoramos las que han estado en nuestras casas. Una empresa que nació en 1967 y que sobrevivió hasta el año 2019, tras haber sido comprada por Planeta para intentar reflotarla o terminar con ella, nunca lo tuve del todo claro. Igual que AVON llamó alguna vez a nuestra puerta, el agente del Círculo de Lectores lo hacía cada mes junto con su catálogo de novedades. Eran ediciones cuidadas y en mi casa era habitual que todos los meses adquiriéramos un libro, eso cuando todavía las casas que tenían poder adquisitivo también gozaban de espacio para poder colocarlos. Era el boom de las hipotecas, el turismo y, en ciertos estatus, el interés por la cultura, que se representaba por tener libros en casa. Eso no quita para que muchas personas los compraran, por lo decorativo de sus lomos, como elemento para rellenar las estanterías de los salones.

La gente ha hablado de la desaparición de muchos oficios debido a los avances tecnológicos y bastante de ellos están relacionados con la cultura. Así ocurrió con los agentes del Círculo de Lectores, que llegaron a ser mas de 5000 en nuestro país y que tuvieron que reciclarse buscando trabajo como comerciales en editoriales o en otros trabajos relacionados con la venta. Eso mismo debieron hacer el millón de socios que disfrutaron de esta venta puerta a puerta. Tengo que reconocer que, salvando las diferencias, a veces viene a mi memoria este modelo de negocio cuando me cruzo con el camión de Bofrost.

Además del modelo puerta a puerta, la compañía había ampliado su captación de socios a través de la atención telefónica, no solo ofreciendo libros, sino otros productos como música, cosméticos o artículos de ocio para el hogar. Unas ventas que llegaron a representar el 30% de la facturación, pero que alejaban cada vez más al Círculo de Lectores de su propuesta original. Pese a que el libro de papel resiste contra viento y marea, el formato de venta propuesto en los años sesenta no soportó el empuje digital. Junto a eso, la competencia de Amazón fue muy grande para el Círculo de Lectores, que vio como muchos nuevos lectores apostaban por el gigante del ecommerce para regalar y comprar libros, tanto físicos como en digital.

Un club que quedó obsoleto, pero supuso durante muchos años una excelente vía de acceso a la lectura para todos aquellos que no disponían de suficiente poder adquisitivo, pues sus ediciones eran muy asequibles, o no disponían de bibliotecas cercanas.

Todavía queda algún ejemplar por mi casa de esta editorial, aunque muchos de ellos los tuve que dejar en el par de mudanzas que he sufrido el año pasado, la de mi madre y la mía. Pero bueno, no se puede vivir de viejas glorias. Tuvieron su vida activa y ya serán muchos una nueva pasta de papel que creara historias nuevas. Eso mismo le ocurrió a Planeta, dueña del Círculo, al poco de avisar de su cierre: tuvo que ponerse de acuerdo con los autores a los que avisó de la destrucción de su gran colección de Obras Completas.

Muchos nos preguntamos por qué al igual que otras empresas se adaptaron a los tiempos e incluso surgió algo similar en la figura de Amazón, Planeta no fue capaz de renovarse y decidió morir. Sus catálogos empezaron a tener de todo menos libros. Tal vez quiso copiar a otras empresas de ventas, como la anteriormente mencionada, en vez de buscar algo que fuera su puesta en valor y que la diferenciara. Por eso pensamos que Planeta decidio darle la puntilla con esos catálogos, y el cerrojazo en el 2019.

Uno de los libros que perdí fue el de una serie que se hizo muy famosa en los años 80, titulada Shogun, homónima de la novela del autor James Clavell y que fue una revolución para los televidentes de la época. Desarrollada en cinco capítulos, recuerdo que nos dejó un buen sabor de boca a todos los que seguimos las peripecias de sus protagonistas, John Blackthorne y Toda Mariko, que se ven envueltos en las intrigas del Japón feudal del siglo XVII. Un pais muy desconocido para la gran mayoría de los españoles, salvo por los dibujos animados de Mazinger Z, que llegaron a España en 1978.

Como muchas cosas vuelven y Disney no tiene ideas propias, esta plataforma ha puesto a disposición de sus clientes una nueva versión de aquella mítica serie, esta vez repartida en diez episodios. James Clavell nos desarrolló una novela histórica donde se narra el choque cultural en un Japón feudal cerrado a cualquier interferencia extranjera, pero que permite a los jesuitas provenientes del sudeste asiático, comerciar con ellos. Igual que los españoles fletábamos el galeón de Manila, ellos los barcos negros, por estar pintados con brea para impermeabilizarlos. La llegada de los religiosos se produjo en una época de crisis de gobierno en Japón, al que se suma el intento de otras potencias de comerciar en el oriente quitándole el monopolio a España y Portugal. Entre esos tira y afloja iremos viendo la historia de Yoshii Toranaga, iniciador de un shogunato que se extenderá en el tiempo hasta el siglo XIX y que finaliza con la Restauración Meiji. En medio de toda la intriga política y religiosa se moveran otros personajes, como Lady Mariko, noble japonesa, y John Blackthorne, piloto mayor que habría sido el primer británico en llegar a Japón.

Me gusta la evolución de ambos personajes a lo largo de la historia. John pasará de ser el típico europeo que llega a Oriente pensando que su cultura es superior a, con el paso del tiempo, comprender que lo que el denomina civilización europea no es equiparable a la forma de vida de la sociedad japonesa de la época, pese a sus luces y sus sombras, con lo que cada vez se sentira más a gusto en Japón. En cuanto a lady Mariko, su vida se complicara más, si eso era posible, con la llegada del que ellos consideran un bárbaro. En un mundo de intrigas, vivirá en una continua lucha entre su conversión al catolicismo, la lealtad a su señor feudal, el compromiso con su marido, su hijo y sus deberes familiares y con su clan. Me gusta como, pese a estar en el siglo XVII, vemos a una verdadera mujer empoderada, de las muchas que había, incluso en la Europa de esa misma época, y de la que tenemos variados ejemplos. Toda Mariko ejercerá de traductora y consejera del señor Yoshi Toranaga, que la consideraba muy prudente y digna de su confianza por su buen hacer en la corte. En Europa tuvimos a mujeres del mismo calibre, como Leonor de Aquitania, Doña Urraca, Isabel la Católica o la duquesa de Éboli. Y otras muchas de ellas que llevaron las haciendas mientras sus maridos estaban en la guerra o en la conquista de América. Pero de eso se habla poco y solo ha llegado a nosotros las que más destacaron, por ser reinas o madres de reyes.

Como lectora os recomiendo que leáis el libro porque, al igual que en el Nombre de la rosa, hay matices a los que la serie nunca podrá llegar pues se haría muy densa. Para aquellos que quieran conocer un poco de ese periodo histórico esta lectura puede ser muy adecuada. No creo que desmerezca en nada la serie y pienso que no me equivoquo mucho si os la recomiendo. Habiendo visto solo dos capítulos, hasta el momento, no me decepciona la puesta en escena de la trama y por eso os la recomiendo junto con la lectura.

N. de la A. Sama (様 【さま】) es una versión más respetuosa y formal de san. Suele usarse en el ámbito profesional para dirigirse a los clientes, (llamándoles o-kyaku-sama, señor cliente) o a personas de mayor categoría que el hablante, aunque también puede usarse para referirse a alguien que uno admira profundamente.

2 comentarios en “Círculo de Lectores-sama”

  1. Los primeros libros de mi hijo eran del circulo de lectores! Aún hay alguno rodando por casa, aunque tengo que decir que según nacían más peques en el circulo de la pandilla, los libros iban rotando de un lugar a otro. Para los que hemos vivido en pueblos «más remotos», donde casi ni el bus llegaba, el círculo era nuestra forma de comprar tan ansiados libros, y recrearnos en su revista, marcando los que querías, y luego reduciendo el pedido para ajustarse al bolsillo.

    Pero, como bien comentas, la digitalización hace que hasta las clásicas librerías vayan más ajustadas, el tiempo dedicado a la lectura en las nuevas generaciones sea menor y una empresa tan grande y que necesita tanto músculo para sobrevivir no haya sido capaz de adaptarse (o seguía sin salirle rentable adaptarse, que también puede ser).

    un salido de una ávida lectora!

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  2. El círculo de lectores también estuvo en casa durante años y todavía perduran muchos de los ejemplares comprados.

    Me has sacado una sonrisa con este artículo y muy buenos recuerdos.
    Tomo nota de tu recomendación porque apenas recuerdo esa serie. Gracias a tus palabras algo me ha venido a la cabeza, pero como en sueños, así que queda anotado.

    Si te gustan las historias basadas en el Japón feudal, no puedo evitar comentarte el libro que disfruté hace meses y que considero una gran lectura El guerrero a la sombra del cerezo de David B. Gil.

    Me despido esta semana felicitándote por este blog que me tiene muy enganchada 😘

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