Esta semana he tenido la oportunidad de volver a traer a la palestra un tema muy candente en las redes y en la sociedad en general. He participado en una tertulia en el IG de Nuria Colomina https://www.instagram.com/nuriacolominagomis/?hl=es en el que hemos dando unas pinceladas sobre el origen y la situación actual de la Inteligencia Artificial y cómo está afectando en nuestro día a día.
Desde el inicio he dejado mi postura clara y la voy a dejar por escrito por si a algún oyente o lector le puede producir dudas. Yo estoy de acuerdo con los avances tecnológicos, lo que dice mi hermana, los motorcitos que pueden ayudarnos en lo cotidiano. Sin embargo, a esta postura le pongo un pero muy grande ya que es necesario saber que se está manejando. Como ponía de ejemplo en la conversación con Nuria, todo el mundo sabe lo importante que son los coches en nuestras vidas y, que si te acostumbras a su uso, son esos motorcitos que nos facilitan el trabajo. Aunque a nadie en su sano juicio se le ocurre utilizar un coche sin tener nociones de su funcionamiento. Incluso a mí me ha pasado que, teniendo el carnet desde hace muchos años, si alquilo un vehículo me siento insegura porque no estoy hecha a él. Pues lo mismo digo, en este caso, con las nuevas tecnologías. Ni hay que mandar a la hoguera a quién las usa, ni hay que utilizarlas a tontas y locas sin saber en realidad para que sirven o sus consecuencias.
Para empezar, el abuso de este tipo de programas conlleva un encierro en nuestra zona de confort. Eso no sería del todo criticable porque cada cual sabe de su situación y las necesidades que tenga en su vida. Solo comienza a serlo cuando lo utilizamos absolutamente para todo, dejamos de lado nuestra propia creatividad (que puede que no se tenga, que eso es otra) y echamos de lado el esfuerzo que genera un trabajo bien hecho en aras de que lo haga otro por mí, con la excusa de que son avances de la ciencia. Sobre todo porque partimos de la base que todos los que nos consideramos escritores enarbolamos la bandera de la creatividad.
Una de las cosas que recalcamos a lo largo de la tertulia, de la que os dejaré al final el enlace, es que en caso de los escritores el tema está claro. Un buen escritor, que conoce los recursos de su oficio, con la IA tendrá un aliado que le ayudará a pulir aquellos detalles que puedan quedarle sueltos. Para un mal escritor unicamente será un reconocimiento de que no tiene ni idea de su trabajo y lo que al final salga no demostrará que sabe lo que tiene entre manos. Será un producto malo.
Lo que hay que tener claro que el problema de la IA no está en si con ella se hacen portadas, las cuales se llevan años haciendo con otros programas de los que se nutren muchos diseñadores gráficos, o si alguien trata de escribir un libro con ella, cuando sabemos que hay mal llamados autores que utilizan novelas poco conocidas de autores extranjeros, las traducen y hace plagio de sus trabajos. Algo que he visto personalmente en las redes. Es más, la IA es una estupenda aliada para desenmascarar a esos estafadores de las letras. Pese a que siempre tendrán personas que desconozcan sus tejemanejes, acabaran siendo devorados por sus propias creaciones. Los problemas a los que nos enfrentamos son otros y se están ya intentando buscar soluciones para ellos
¿En qué punto nos encontramos en este momento?
Hoy en día se están reclamando una legislación muy necesaria en una serie de puntos:
- Unas leyes que controlen la investigación y el uso de esta tecnología.
- Una diferenciación y reconocimiento de aquellos productos que son creación de una IA y aquellos que lo son por humanos.
- Reconocimiento de la propiedad intelectual del producto surgido de una IA.
- Una pausa para ver qué es lo que en realidad se está investigando y que implica cara al futuro.
- La necesidad de un comité ético que verifique el desarrollo de la IA y su implicación el la vida humana.

El informático británico Andrew Ng es un eminente pensador en el campo de la IA y ha sido pionero en su aplicación durante muchos años.
El crecimiento de la IA en diversos ámbitos técnicos plantea una serie de cuestiones sobre las políticas referentes a la Propiedad Intelectual (PI); de lo que se trata, esencialmente, es de determinar si debe modificarse el sistema actual de PI a fin de prever una protección equilibrada de las obras e invenciones creadas por medio de la IA, de la IA propiamente dicha y de los datos en los que se basa la IA para funcionar.
Las palabras de este informático son claras:
Será importante contar con una regulación exhaustiva. Para que la IA alcance todo su potencial, los gobiernos deben tener presente la protección de los ciudadanos, dando cabida igualmente a la innovación positiva que la IA puede aportar.
Andrew Ng. (Foto: © NVIDIA Corporation)
Pero el problema actual es que como el ser humano suele ser más lento que el propio programa y que los gobiernos no suelen ponerse de acuerdo con facilidad. Vemos como se ralentiza todo lo referente a la toma de decisiones y este proyecto de futuro ya no es tan proyecto ni está tan lejano en el futuro. Por ello nos encontramos con una gran cantidad de lagunas normativas que pueden generar situaciones complicadas a la hora de dirimir en caso de accidentes que afecten a la ciudadanía.
Como la entrevista que incluyo en esta entrada es de una hora y trata muchos aspectos de este tema prefiero no alargarme más y remitirte a su visionado para que tengas un poco más claro o muchas más dudas sobre la situación de la Inteligencia Artificial.
De todos modos no te voy a dejar sin la recomendación semanal. Hoy quiero presentaros el primer libro de la compañera Nuria Colomina. Así empezáis a conocerla no solo en su faceta de entrevistadora de su canal sino también en la de novelista. Tiene ya varios trabajos en su haber de los cuales yo he leído su segunda obra publicada y en estos momentos me estaba dedicando a leer su primer trabajo.

¿Cómo te sentirías, si durante toda tu vida te han enseñado a comportarte de una forma determinada, para ser perfecta, y justo ese comportamiento, hace que la persona que está a tu lado te deteste?
¿Cómo te sentirías, si te dejan empezar a realizar tu sueño, y en el comienzo, te obligan a dejarlo, por un pacto?
Un pacto que hicieron por ti, porque debes seguir unas reglas.
Susana y Daniel, tienen que lidiar con esos sentimientos, sin poder hacer nada, más que esperar que el tiempo les ayude.
No he llegado a conocer personalmente a Nuria, pero todo se andará. Le hemos echado algunos ratos de parrafadas virtuales y un par de entrevistas y lo poco que intuyo detrás del personaje, que somos todos en nuestras redes sociales, lo veo reflejado en sus novelas. Por lo menos en la primera que leí y en esta segunda que he comenzado hace pocos días. Sus actores tiene, como en el caso de todos los escritores, mucho de sus vivencias, estoy segura, y ella lo refleja con claridad en las situaciones que se desarrollan en sus tramas. Aunque, lo que de verdad destacaría de ellos es que son reales, esas personas con las que nos cruzamos en el día a día y que ella sabe traspasarlos al papel en su cotidianidad. Algunos autores narran sus historias dándoles demasiadas pinceladas que no hacen que todo sea muy verosímil, algo que no es el caso de Nuria. Ella presenta a mujeres de otros tiempos, vistas con los ojos de estos días, pero en su justa medida. En la actualidad vemos que a veces la palabra empoderada se usa de manera muy frívola, en su caso, sus mujeres son luchadoras de sus tiempos sin caer en anacronismos y con una narración muy bien hilada. Para mí esas son algunas de sus principales fortalezas como autora. Tiene más, por supuesto, aunque eso lo dejo para que lo descubras acercándote a sus libros.