Opinión

¿Pago por mi publicidad en las redes?

Esta es la gran pregunta que todo el mundo que tiene un producto se hace días tras día e imagino que el motivo es porque quiere ser conocido y alcanzar altos niveles de venta. Pero no todo el mundo está dispuesto a oír la respuesta de este tipo de cuestión. La gran mayoría lo que quiere es que le regalen una varita de Harry Potter con el conjuro exacto para que, a partir de ahí, todas sus ventas vayan rodadas y sea, en mi caso que soy escritora, un bestseller. A esas personas que creen en los unicornios, les aviso de antemano que si bien son encantadores también tienen la características de ser tan ficticios como la utilidad de las varitas mágicas. En resumen, si eres del tipo de lector que cree en los unicornios y en las varitas, no sigas leyendo esta entrada porque no vienen en el pack.

Entiendo que lo maravilloso sería que nos lo dieran todo hecho, aunque para eso hay que pagar y mucho, pero somos españoles y lo queremos todo bueno, bonito y barato aun sabiendo que eso no existe. Lo malo es que somos humanos y nos empeñamos en creer en los unicornios.

Antes de desarrollar esta entrada, lo que quiero indicar que en mi caso estoy presente tanto en Facebook como en Instagram. ¿Por qué? Porque ambas redes juntas alcanzan un alto número de usuarios con un amplio margen de edad. En Facebook hay personas más mayores, pero en mi caso son mis potenciales clientes de compra en papel porque tienen más poder adquisitivo y los de Instagram porque son más jóvenes y mis potenciales clientes para las descargas digitales. Hasta ahí lo tengo claro.

Ahora vamos a empezar a ver los motivos por los que NO funcionan las campañas de pago de las redes sociales. Que no digo que no funcionen, digo que hay unas causas que hacen que no funcionen porque las hacemos mal y voy a apuntar con brevedad esas causas:

No tenemos claro el contenido

Para aprovechar al máximo las redes sociales, siempre se debe tener claro el objetivo que se persigue y que se quiere conseguir, con el fin de crear anuncios y campañas adecuadas. ¿Queremos aumentar las ventas, generar nuevos lectores potenciales o aumentar el número de suscriptores? Cada contenido o anuncio que publicamos en redes sociales, necesita un objetivo y un propósito claro. Siempre he sabido que los usuarios que me siguen en Instagram, puede que no sean los mismos que me siguen en Facebook. Por eso entender qué mensajes y contenidos les atraen más es fundamental para poder llegar a ellos, entender cómo funcionan las distintas audiencias en redes sociales y construir relaciones sólidas. Ambas, además tiene la ventaja adicional de que nos da estadísticas e Insights, que nos ayudan a profundizar más en la demografía de nuestros seguidores. y saber interpretar esos datos es vital, para crear una estrategia de contenidos acorde a ellos. Si sabemos para quién es la publicidad, y sobre todo qué contenido va a tener, podemos conseguir más y mejores resultados con nuestras campañas de publicidad.

No saber a quién va dirigida esa campaña

Nuestros anuncios de redes sociales deben dirigirse a un público determinado, no todos los posibles lectores reaccionan de la misma manera ante el mismo anuncio, ni a todos les interesa lo mismo. Intentar dirigirnos a todos los públicos con el mismo anuncio, no atraerá a nadie. Como resultado, nuestros anuncios tendrán un rendimiento bajo. Antes de lanzar cualquier campaña de publicidad en redes sociales, debemos conocer quién es nuestro público objetivo: ¿a quiénes nos vamos a dirigir?, ¿cuáles son sus intereses?, ¿qué queremos lograr? Saber esto nos ayudará a crear anuncios atractivos y con un fin específico. No se puede hacer un anuncio para todo el mundo y para todas las redes.

Querer abarcar todas las redes sociales

Cada plataforma de publicidad en redes sociales tiene sus propias herramientas y funcionalidades, además de funcionar de forma distinta. Es probable que un contenido que tenga éxito en Facebook, no lo tenga tanto en Twitter o LinkedIn. Esto significa que cada contenido publicitario debe optimizarse en consecuencia. Para poder solucionar esto, podemos crear una guía de estilo para nuestro anuncios y publicaciones, en la que especifiquemos qué tipo de formato y estilo vamos a utilizar dependiendo de la red social que usemos. Podemos tener en cuenta, según la red social en la que vamos a tener presencia con campañas de publicidad:

  • Los objetivos que perseguimos en cada una de ellas.
  • A los lectores que nos dirigimos.
  • El tono de voz y estilo a utilizar en cada una. Es bueno tener un estilo propio que la gente cuando vea el anuncio sepa sin leerlo que ya es tuyo y lo esté esperando (anuncio de Coca-Cola en Navidad)
  • En qué momento se encuentran nuestros fans conectados no le doy tanta importancia porque al ser redes globales siempre habrá un horario donde tengamos a un lector. Habrá quien se desayune con nuestro anuncio o quien quiera verlo tranquilamente en su casa a la hora de terminar su jornada laboral.
  • El diseño e imagen que utilizaremos. Si quieres promocionarte porque pones uñas postizas la gente te buscará por tu trabajo, no por tu cara, o tus vacaciones en el Caribe a no ser que mientras descansas, también enseñes lo bonitas que son tus uñas a la orilla del mar. Los anuncios van destinados a que la gente conozca tu trabajo. Busca un equilibrio entre tu vida personal y la profesional. No es malo que alguna vez nos enseñes algo de tu vida, pero tu gato, tu perro o tus males llenan las redes de likes pero no son anuncios de ventas.

No crear en el cliente la necesidad de urgencia

Los usuarios de redes sociales rara vez se detienen a leer cualquier contenido que aparece en su feed, bien sean anuncios de publicidad o publicaciones sin promocionar, si no tienen una buena razón para hacerlo. Una vez que decidamos en qué plataformas vamos a tener presencia, nuestros anuncios de publicidad deben contener llamadas a la acción claras, que inciten al lector a hacer clic sobre el anuncio y descubrir lo que se publicita. Si no incluimos algún tipo de llamada a la acción o una invitación a interactuar en nuestros anuncios de publicidad en redes el rendimiento de los mismos será bajo e insuficiente.

Hacer que el lector no sepa muy bien como llegar a tu libro

El objetivo de nuestras campañas de publicidad en redes sociales siempre debe centrarse en objetivos específicos: si vas a vender vende, si quieres que te lean, ese será tu objetivo y no otro. Sin embargo, es importante hacer que estos procesos sean lo más simples y rápidos posible para nuestro potencial lector. Si se necesitan demasiados clics para completar una compra o suscribirse a un servicio de nuestra web, los posibles clientes potenciales que consigamos simplemente se irán, aumentando la tasa de abandono. Lo ideal es que un proceso de compra o descarga se componga de entre 3 y 5 pasos. Debemos hacer este proceso lo más sencillo y amigable posible. Esto nos ayudará a tener resultados más positivos. Pero ojo, sabemos que IG y FB penalizan por poner los links de compra. ¿Cómo podemos hacer que nuestros potenciales lectores no se pierdan? Dejando enlaces claros en nuestras bios en las redes sociales en los lugares donde sabemos que FB e IG lo permiten. Y potenciando anuncios en los que generemos interés por nosotros como autores, no solo del productos. Hay millones de novelas románticas eróticas en el mercado. ¿Por qué la mía? Ahí está el anuncio que me hará diferenciarme del resto.

No analizar los datos obtenidos

Cuando lanzamos una campaña de publicidad en redes sociales, crearla y activarla es solo el primer paso. De los resultados que obtengamos iremos cogiendo ideas para seguir optimizándola, hasta conseguir que su funcionamiento sea el que estábamos buscando. Sabemos que el día a día de un negocio es muy duro, y que no todo el mundo tienen tiempo para trabajar en sus libros y además de hacer seguimiento a sus campañas de publicidad. Pero entonces habrá que pagar a profesionales y ahí ya entramos en otro campo. Un campo que nos obliga a estar muy pendiente de quién nos hace la publicidad porque hay mucho intrusismo en estos mundos literarios.

Falta de compromiso por parte de la audiencia

La publicidad en las redes sociales no es algo unidireccional. Si deseamos tener éxito, debemos involucrar a nuestros usuarios ante cualquier oportunidad que se nos presente. Una vez que lancemos un anuncio de publicidad o publiquemos contenido, es probable que nuestros usuarios lo comenten, compartan e interactúen con ellos de alguna forma. El compromiso que implica por parte de nuestros lectores el comentar, dar a “me gusta” eso es lo más recomendable ya que se generará un mayor compromiso y mejorará nuestra visibilidad en las redes. De ahí la importancia de tener un buen contenido si por ejemplo estamos interactuando en un grupo, haciendo un trabajo colectivo. Hay que tomarse muy en serio la imagen que damos tanto nuestra como de nuestro trabajo. Si no tenemos interacciones tal vez sea porque no generamos un buen contenido, no todo es el algoritmo de las redes.

Olvidarse de las campañas

Una buena campaña de redes sociales debe llevar un diagnóstico casi a diario. Esto nos permitirá ver si algo está fallando, si funciona mejor a según qué horas (aunque ya digo que esto es para mí es irrelevante, aunque si lanzas una campaña para vender tu libro en papel en tu país pues entonces hay que tenerlo en cuenta), si ya hemos alcanzado la meta que queríamos, etc. Por eso es fundamental no lanzar nuestras campañas a lo loco y ¡olvidarnos de ellas!

No hacer test A/B

Una prueba A/B con nuestros anuncios en redes sociales, sería tener dos campañas con el mismo fin, pero con algunas diferencias (de diseño, de segmentación…) y después las mediremos y analizaremos cuál ha funcionado mejor. Esto nos aportará una información muy buena, sobre nuestro público. Sería un estudio comparativo. El “problema” que presenta esto es que la inversión debe ser un poquito mayor para poder tener datos fiables.

Reflexión final

Estar atento a nuestra competencia pero para aprender de ella, no para joderla, así como de las tendencias del mercado y lo que se “lleva”, es esencial para mantenernos al día y crear contenidos relevantes para nuestros lectores. Si evitamos lo que os he comentado anteriormente, antes de que nos demos cuenta tendremos una estrategia de marketing digital sólida, que nos ayudará a ir en una dirección clara, tener visibilidad y por lo tanto a destacar por encima de nuestra competencia. Y vuelvo al principio, pero esto NO se consigue a golpe de varita. Si dices que no tienes tiempo, dices que no sabes pero no te esfuerzas en aprender o dices que te da pereza usar las redes sociales, siento que hayas llegado hasta aquí para leer que entonces es normal que nunca alcances tus objetivos, ya que estos solo se pueden conseguir de dos formas, con esfuerzo y/o dinero. Nunca estará garantizado pero con excusas ya te digo que tampoco lo vas a lograr.

Opinión, sentimientos

Lo mejor de todo: el equipo.

Hay personas que hacen un balance a finales de año, hay quien lo hace aprovechando las vacaciones y otras personas reflexionan tras una gran crisis personal, aunque también pueden hacerlo cuando el cuerpo se lo pida y mira por dónde, a mí, me lo pide hoy.

Siempre hay momentos en la vida en los que, pese a sonar a novelero, decimos que hay un antes y un después y puedo afirmar que eso me ocurrió en el 2018. Desde luego, muchas personas pueden llegar a pensar que tras lo ocurrido en el 2020, con la pandemia, ese antes y ese después queda mucho más marcado por ese nuevo estilo de vida que nos hemos visto obligados a llevar debido a un virus, que se ha integrado en nuestras vida con la misma tozudez que se instalaron las redes sociales, el internet y la vida online, nos guste o no nos guste. Pero aún así, y pese a lo real que han sido estos grandes cambios que ocurrieron en este año vírico, siempre me remitiré a esos dos años antes, donde tomé la decisión, forzada por otras situaciones, de dar un giro radical en mi vida y un salto que fue sin red y a la aventura.

Ahora que han pasado ya casi tres veranos, porque aquel cambio aunque ya se venía gestando desde meses antes se cerró en Septiembre de ese 2018, puedo hacer un balance con un buen camino recorrido y tres novelas en mi haber, además de con proyectos claros para otras tres más. Siempre que la situación lo permita, pero que coño, no nos vamos a arrugar ante las incertidumbres del futuro, que para eso tenemos las noticias de la prensa y televisión. Os preguntaréis a santo de qué viene esta reflexión y qué ha dado lugar a ella y todo empieza por esas pequeñas cosas que se hacen en la vida y que son las que marcan la diferencia.

Hoy me apetece hablar de lo mejor de ser escritora, pero desde otro punto de vista, que es desde el de ser compañera de tus compañeros. Está claro que como en cualquier otra profesión podemos ir a lo nuestro y pasar del resto de la humanidad, solo centrándonos en nuestros lectores, en nuestras ventas y en nuestras promociones, y me parece magnífico. Pero que vida tan triste si solo te miras el ombligo y más triste si, encima, lo haces pisando los callos al resto de la gente que tienes a tu alrededor. Cuando lo divertido e interesante de este mundo es el poder llegar a ampliar tus relaciones más allá de estar todo el día pegado a las redes sociales, tratando de vender, vender, vender y levantarnos y desde primera hora de la mañana hacernos un Paco Umbral y solo estar aquí para “hablar de nuestro libro”.

Por supuesto mentiría si dijera que no me promociono, porque la verdad es que me encanta el marketing digital y todos los recursos y medios que hay hoy en día para facilitarlo. Ahora, también digo la verdad si os cuento que me apasiona promocionar, ayudar, conocer y trabajar con otros compañeros porque, aunque me encanta ir a lo mío, el poder formar equipo y hacer un buen trabajo de la mano de otros escritores, es de las cosas que más me gustan. Y lo hago a cambio de nada, que seguro que alguien piensa: “sí, venga ya. Y voy yo y me lo creo”. Esta claro que aunque en el mundo hay más tontos que botellines, frase de un amigo que viene muy bien al caso, procuro no estar en el club de los botellines. Es de cajón que lo habitual es un quid pro quo con los compañeros, pero NUNCA exigiendo esa contrapartida. Yo hago lo que quiero o me comprometo libremente y no pido que los demás hagan lo mismo, si no, no tendría gracia. Está claro que luego como “es de bien nacidos el ser agradecidos”, ya según se vea como actúa el resto de la gente conmigo, así seguirá siendo mi relación a lo largo del tiempo. Siempre aplico el refrán que me enseñó mi abuela: “Con la vara que midas serás medido”.

Si os habéis percatado, esta es la mejor forma de conocer a la gente en su salsa y saber hasta dónde dan de sí. A una persona generosa, amable y agradecida se la ve venir tan pronto como a una que no lo es, y como ahora la mayor parte de las veces nos relacionamos de forma virtual, y parece más sencillo escondernos detrás de una máscara, se puede pensar que es difícil conocer a la gente, pero no, no es tan difícil. Las personas que son leales, trabajadoras, comprometidas, humildes, pero que saben lo que quieren, son muchas y fáciles de encontrar, solo hay que poner interés en buscarlas. Y eso es algo que durante tres años he hecho y me ha dado buenos resultados, lo que me ha permitido ir descartando a todas aquellas otras que no han cumplido mis expectativas, que tampoco han sido muchas las que han caído por el camino, pero a menos bulto, más claridad.

El detonante que me ha llevado a decir esto es un resumen que le he hecho a una compañera sobre las cuatro cosas que me gustan de esta profesión: escribir, leer a otros compañeros, promocionarlos y conocerlos. Y es lo que he tratado de hacer desde el principio y sobre todo en este último año. Creo que es un buen resumen de lo que debería de ser este mundo de los escritores. Luego, por supuesto, hay gente y botellines para todos los gustos, como en botica.

Opinión, vivencias

Las diez reglas para escritores de Etgar Keret

Etgar Keret es un escritor de cuentos cortos, guionista de televisión y director de cine israelí, considerado el máximo exponente de la narrativa moderna, por su empleo del lenguaje corriente para contar historias donde la vida cotidiana, el humor negro, el surrealismo, lo grotesco y lo pueril forman parte de un mismo universo. Cuando lo conocí me encantaron sus palabras y la forma de dar consejos que al final es lo que siempre he pensado, solo probando y equivocándose es como aprendemos cualquier oficio. La teoría es necesaria, pero la práctica es fundamental. Aquí os aporto esos consejos que tanto me gustaron.

Sus diez consejos para escritores:

1. Asegúrate de disfrutar escribiendo

A los escritores siempre les gusta decir lo duro que es el proceso de escritura y cuánto sufrimiento causa. Mienten. A la gente no le gusta admitir que se ganan la vida con algo que disfrutan genuinamente.

La escritura es una forma de vivir otra vida. Muchas otras vidas. Las vidas de las incontables personas que nunca has sido, pero que son completamente tú. Cada vez que te sientes y te enfrentes a una página, trata —incluso si no tienes éxito— de estar agradecido por la oportunidad de expandir tu vida. Es divertido. Es maravilloso. Es estupendo. Y no dejes que nadie te diga lo contrario.

2. Ama a tus personajes

Para que un personaje sea real, ha de haber al menos una persona en este mundo capaz de amarlo y entenderlo, tanto si le gusta el personaje como si no. Tú eres la madre y el padre de los personajes que creas. Si no los amas, nadie lo hará.

3. Cuando estás escribiendo, no le debes nada a nadie

En la vida real, si no te comportas como debes, acabarás en la cárcel o en una institución. Pero en la escritura, todo vale. Si hay un personaje en tu historia que te atrae, bésalo. Si hay una alfombra en tu historia que odias, préndele fuego justo en el centro de la sala de estar. Cuando se trata de escritura, puedes destruir planetas enteros y erradicar civilizaciones con solo pulsar una tecla y, una hora después, cuando te cruces con la anciana del piso de abajo en el portal, aún te saludará.

4. Empieza siempre por el medio

El comienzo es como el borde chamuscado de un pastel que se ha pegado al molde. Puede que lo necesites para ponerte en marcha, pero no es realmente comestible.

5. Intenta no saber cómo termina

La curiosidad es una fuerza poderosa. No la dejes ir. Cuando estés a punto de escribir una historia o un capítulo, toma el control de la situación y de los motivos de tus personajes, pero déjate sorprender por los giros en la trama.

6. No uses nada solo porque “así es como es siempre”

Dividir la historia en párrafos, usar signos de puntuación, llamar a los personajes por el mismo nombre incluso cuando ya has cambiado de página: todas esas son convenciones que existen para estar a tu servicio. Si no funcionan para ti, olvídalas. El hecho de que una regla particular se aplique a cada libro que hayas leído no significa que tenga que aplicarse también en tu libro.

7. Escribe como tú

Si intentas escribir como Nabokov, siempre habrá al menos una persona (cuyo nombre es Nabokov) que lo hará mejor que tú. Pero cuando se trata de escribir como lo haces tú, siempre serás el/la campeón/a del mundo.

8. Asegúrate de que estás solo/a en la habitación cuando escribes

Incluso si escribir en cafeterías suena romántico, tener otra gente a tu alrededor siempre te hará adaptarte, te des cuenta de ello o no. Cuando no hay nadie alrededor puedes hablar contigo mismo/a o meterte el dedo en la nariz sin siquiera darte cuenta. Escribir puede ser otra forma de hurgarse la nariz y, cuando hay gente alrededor, la tarea se vuelve menos natural.

9. Deja que las personas a las que les gusta lo que escribes te animen

Y trata de ignorar a todos los demás. Lo que hayas escrito no es para ellos. No importa. Hay muchos otros escritores en el mundo. Si buscan más a fondo, acabarán por encontrar a uno que cumpla con sus expectativas.

10. Escucha lo que todos tienen que decir, pero no escuches a nadie (excepto a mí)

La escritura es el territorio más privado del mundo. Así como nadie puede enseñarte realmente cómo te gusta tu café, nadie puede enseñarte cómo escribir. Si alguien te da un consejo que suena bien y te parece que encaja bien, úsalo. Si alguien te da un consejo que suena bien, pero no te encaja, no desperdicies ni un solo segundo en ello. Puede estar bien para otra persona, pero no para ti.

Hay puntos en los que difiero de su opinión, porque yo tengo la mía propia, pero en general puedo decir que de los 10 consejos, de una u otra forma, he aplicado, y creo que estoy a tiempo de aplicar, los 10. El punto 6 es el que todavía no me atrevo porque creo que para eso debes de conocer muy bien el lenguaje, la ortografía, la sintaxis, y las técnicas de escritura para poder permitirte el lujo de saltártelas. Cuando esté al cabo de la calle de todo eso lo mismo lo intento, pero, ahora, no creo que esté a la altura de poder hacerlo.

Espero que estos consejos, opiniones o como lo quieras llamar te resulten útiles y entretenidos porque al final, lo que digo siempre, consejos no le doy ni a mis hijos a estas alturas.

vivencias

Mi golpe de suerte

Muchas veces me preguntan qué cómo fue eso de publicar. Y, siendo sincera, tengo que decir que fue un golpe de suerte, pero claro, si eso no lo desarrollo, es normal que mis lectores no me crean. Porque es verdad que para que la fortuna te alcance, hay que estar en el sitio justo, en el momento justo y, que cuando abras la boca, digas lo justo para no liarla.

Pensad que yo vengo de una generación que solo había dos opciones: ibas de editorial en editorial con tu manuscrito bajo el brazo o te dedicabas a presentarte a todos los concursos de literatura que se pusieran a tiro. Un poco más tarde, surgieron los blogueros que empezaron a publicar en internet y así darse a conocer y tras eso, el siguiente paso que aparece fue la opción de auto publicar que como ya he explicado en otra entrada, no es lo mismo que autoeditar y en eso lo podéis leer en:

https://gabytaylor.com/2020/12/20/autopublicacion-o-autoedicion-las-cuatro-patas-de-mi-banco/

Pero no pensemos que eso de auto publicar es como el camino amarillo del Mago de Oz donde vas cantando una alegre canción y que es algo que facilita el nacimiento de una novela. Ojalá fuera así pero, como cualquier proceso, una cosa es la teoría que es muy bonita y otra la práctica y así me encontré en otro camino diferente que fue el que utilicé para alcanzar, lo que en mi caso, suponía publicar un libro y ser leído fuera de mi entorno de conocidos.  Pasado ya su tiempo puedo decir que ese camino de darme a conocer entre lectores anónimos, lo he superado con creces porque tengo lectores en sitios tan alejados como Japón o México y todo gracias a la posibilidad de la descarga digital de mis novelas, que es otra alternativa que ha venido a facilitar la difusión de muchas publicaciones y que también considero que ha venido a beneficiarme.

¿Dónde estuvo mi golpe de suerte? Pues en hablar del tema con quién sabía mucho de las aventuras de ser escritor, porque siempre he tenido la suerte de tener amigos y conocidos que desarrollan diversas actividades para ganarse la vida, por lo que tirando de agenda me puse en contacto con varios profesionales del mundo literario. Y de nuevo me encontré el trébol de cuatro hojas cuando coincidimos una editorial que estaba buscando a nuevos escritores, algo así como, blanco y en botella y además ellos tenían un objetivo que era que sus publicaciones cumplieran una serie de requisitos y siguieran una línea marcada previamente por la editorial-Y eso eran unos valores a la hora de trabajar muy acordes con lo que yo buscaba. No me digáis que eso no es tener fortuna. Y aquí se juntó el hambre con las ganas de comer y mi manuscrito fue valorado por la editorial con un informe de viabilidad junto con mi puesta en valor como escritora de forma favorable. Una puesta en valor que me presentaba como escritora de thrillers romántico eróticos e incluso novela histórica pero con unas características que marcaran diferencia con otros autores, aunque por supuesto sin devaluar el magnífico trabajo de muchos de ellos, ya que sabía que este es un mercado muy competitivo y saturado y hay que presentar diferencias con respecto a lo que ya está en las librerías.

Y así no pusimos en marcha naciendo la marca Gaby Taylor y mis dos primeras novelas.

Nadie dice que haya sido muy fácil, pero sí es cierto que gracias a Kaizen editores y a Fotolócar, todo el camino se ha ido allanando. Junto a eso, se han sumado pequeños golpes de fortuna, como el hecho de que hubiera muchos amigos interesados desde un principio, porque conocían ya mi forma de escribir a través de mi anterior blog de opinión y eso dio lugar aque lo que en un principio parecía una locura acabará transformándose en dos claros proyectos finalmente publicados y, hoy por hoy, con un pie en mi tercera novela finalizada que se desarrolla en Escocia y todo cargado de la misma ilusión que cuando comencé. Pero sobre todo, disfrutando de esos pequeños empujones que yo llamo golpes de suerte y que junto con un constante trabajo, día a día, me lleva a buen puerto. Me he pasado años que para conseguir algo he tenido que pasar por el proceso de alcanzarlo con “sangre, sudor y lágrimas” y por una vez esto no ha sido así, por lo tanto benditos tréboles de cuatro hojas

De todos modos una cosa que siempre hay que tener clara es que a Dios rogando y con el mazo dando, ya que la suerte se la hace uno a fuerza de mucho trabajo y siendo constante en el aprendizaje pero también a veces ese toquecito de buena fortuna no viene nada mal y, poco a poco, con casualidades o causalidades que todo vaya por buen camino es de agradecer. Por lo tanto nunca dejéis de luchar por lo que de verdad queréis conseguir y aunque sean unas palabras muy repetidas, en la mayoría de los casos el esfuerzo al final acaba dando su premio y yo soy un fiel ejemplo de que eso es verdad.

Opinión

¿El escritor nace o se hace? ¿No sabéis todavía la respuesta?

Hay muchos grupos en los que, un día si y otro también, esta cuestión revolotea por sus muros, causándome siempre la misma sensación y tras haberlas leído, inmediatamente, me salta otra pregunta a la mente: en serio ¿no sabéis todavía la respuesta? Aquí pondría la carita del emoji sorprendido.

Me da la sensación de que el mundo del escritor está envuelvo en un halo de misterio e incluso que hay quién piensa que está a las alturas del Olimpo y del conocimiento de los dioses, y nada mas lejos de esa idea, sobre todo cuando empiezas a codearte con todo tipo de escritores y recibes el primer hachazo de realidad en la frente. Es un mundo como otro cualquiera de profesionales o intento de ser profesionales y como tal se rige por las mismas normas de convivencia habituales, la educación y la prudencia, y quien no lo tenga ese tipo de normas te lo ves venir a la primera de cambio. De ahí mi comentario del hachazo. Somos seres humano normales, con las mismas ambiciones, frustraciones, deseos, envidias, resquemores y alegrías que el vecino de enfrente que hizo la carrera de magisterio para ser profesor o que estudio un grado medio para ser electricista. Y ahí es a donde voy.

¿Alguien ha llegado a pensar alguna vez que un medico, fontanero, electricista, maestro, o conductor de autobús nace? ¿Alguien se pone en manos de un médico, maestro o abogado que no acredite una formación y trabaje gracias a la inspiración? Entonces, ¿por qué pensamos que un escritor es un ser privilegiado que nace ya con las musas sentadas en el hombro y todas las habilidades del mundo para ponerlas a su servicio como escritor? Y, ojo, otra cosa es la vocación que para muchos trabajos, por no decir todos, es muy útil y necesaria, que con eso si se nace.

Siempre va a surgir el típico usuario de las redes sociales que te puede tratar de argumentar que hay personas que curan y no tienen la carrera de medicina. Venga va, si hasta Harry Potter, que leemos que pese a sus habilidades mágicas mágicas tiene que ir a una escuela para aprender a controlarlas y mejorarlas. Que vemos como en los mundos de fantasía hay un proceso de aprendizaje en los que puedes tener la fuerza, pero necesitas a un yoda en tu vida para que te enseñe a manejarla y ¿seguimos pensando que el escritor se nace y ya está?

Para ser escritor tienes que tener hoy en día 9 pilares que sustenten tu obra, unos mas fuertes y otros tal vez más débiles porque nadie es completo en todos los conocimientos, y esos son: Literatura, Escritura, Ortografía y Gramática, Marketing, Edición, Diseño, Libro Electrónico, Blogging y Emprendimiento. Y si digo que unos serán más débiles es porque para nosotros, como escritores, lo fundamental deberían de ser los tres primeros, pero si vamos por la vida de Independientes, ya no nos podemos quedar ahí, debemos de conocer otros tres no para montar un sello editorial pero, por lo menos, para saber presentar, darnos a conocer con el marketing, blogging y emprendimiento y realizar una buena distribución. Y para que no nos estafen y sepamos que pedir en el caso de edición, diseño y libro electrónico. Que conste que esto no lo he sacado de ninguna chistera, que es algo estudiado por profesionales del mundo de la edición y del marketing digital, mundo del cual ahora mismo soy una alumna más.

No he encontrado todavía ningún autor reconocido que diga que su éxito se ha basado únicamente en la inspiración e, incluso, conozco a muchos que entraron en el mundo de la literatura, de una forma casual, eso sí, después de tener una buena mochila de aprendizaje a sus espaldas. Por lo tanto os animo que, si queréis entrar en este mundo, penséis que los que ya tienen experiencia y éxito y dan consejos de que el saber no ocupa lugar, no es por fastidiar sino que es por ir adelantando lo que, tarde o temprano, vais a descubrir aunque no sigáis el consejo.

Opinión

¿Hasta dónde están permitidas las licencias a un autor?

Como inicio diré que en mi caso, las licencias que me permito son las justas. Lo habitual es que a un autor se le exija ser lo más riguroso posible a la hora de escribir su novela, aunque esta sea de fantasía, porque hasta dentro de ese género puede haber anacronismos y, en el caso de que haya partes de la historia que puedan ser considerado como incongruente, hay que dar una explicación que de verdad sea lógica y que lo justifique, que para eso tenemos las notas de autor.

Para evitar el uso excesivo de licencias lo recomendable es tener mucha documentación de lo que se va a escribir tanta que, a veces, puede llegar a ser complejo usarla, aunque lo habitual es que se utilice una mínima parte de todo lo que se recaba.

Pero hay momentos que por mucho que el autor se documente no es posible encontrar, por ejemplo, una localización determinada que es la que precisaba para la historia. Este caso me pasó en mi bilogía de Israel donde necesitaba que la embajada de España, en ese país, tuviera una ubicación que sabía que no tenía. Decidí entonces buscar un hotel en Tel Aviv que tuviera unos jardines que eran necesarios para el desarrollo de la historia y tampoco lo logré, porque el único, que podía parecerse, fue inaugurado años después de la fecha en la que se desarrollaba la trama. Entonces, no tuve más remedio que tirar de la licencia del autor e inventarme un hotel donde encajaran las fiestas, organizadas por la embajada española. y el desarrollo de la historia, pero sin darle un nombre ni una localización precisa porque, en realidad, no existía.

Pero una de las cosas que siempre  me ha sorprendido son las grandes licencias, que se toman los guionistas, a la hora de adaptar novelas para hacerlas series o películas. Entiendo que hay ciertas novelas tan extensas, que es complejo que todos los detalles queden plasmados en esos productos para la gran pantalla o la televisión, pero de ahí a que haya tales incongruencias que se me pongan los pelos tiesos como escarpias, no me parece necesario.

Hace unos días me vi entera una serie que está siendo muy nombrado en las redes sociales y diré como un comentario positivo es que ha sido entretenida, pero sus licencias han sido horrorosas en la música, vestuario y en ciertas actitudes de los actores. Aunque la que más me ha llamado la atención es el uso de actores negros en una serie que se desarrolla en el siglo XIX en papeles como reina de Inglaterra, nobles o burgueses  de la sociedad londinense en un número bastante paritario con respecto a los actores blancos. Y si lo destacado no es porque sean actores negros, siempre he visto normal que haya un James Bond, Superman o cualquier otro personaje que sea negro, ya que lo que hay que tener en cuenta es su profesionalidad, no el color de la piel. Lo que me ha sorprendido es el querer justificar su trabajo en la serie y, por lo tanto su existencia en la sociedad londinense en esa época, con que el rey estaba casado con una persona de su “clase” o sea negra. No señores productores, hay que ser lógicos y reivindicar la actuación de actores negros en la serie por el hecho de que son actores y no incidir en una historia de una reina inglesa casada con George III que sea negra. Lo digo porque hay muchas personas que su única fuente y forma de acercarse a la historia es a través de las series históricas. O lo explicáis bien o no uséis de una licencia que haga creer que de verdad es un hecho histórico totalmente confirmado. Porque eso roza manipulación histórica y una forma de desperdiciar la opción de reivindicar de forma real la actuación de actores negros en cualquier papel. Y hago hincapié en lo de explicarlo bien porque, si bien es cierto que, dentro de los historiadores hay versiones de que, Carlota, la mujer de Jorge III de Inglaterra, podría haber tenido ascendencia africana, aunque estos antepasados podían ser de origen portugués norteafricano y, por lo tanto, su tono de piel sería como el de los berberiscos del norte de este continente, algo más oscuro pero no negro. También es cierto que algunos hijos bastardos de nobles, que eran mulatos, llegaron a puestos de algo rango, e incluso, a ennoblecerse como por ejemplo, el caso del escritor ruso Alexandre Pushkin (1799-1837), descendiente de Abram Petrovich Gannibal, un negro que pertenecía a la corte del zar Pedro el Grande. Pero tan abrumadora mayoría de nobles negros no cuela en una serie de ese calibre sin una aclaración previa.

Por eso cuando hay lectores que me preguntan si me gustaría qué mi bilogía se convirtiera en serie o película y qué actores serían los que propondría para ejecutarla, suelo responder que no me apetece hoy por hoy ver mis libros en la gran pantalla o como serie, habiendo visto lo que veo habitualmente de las adaptaciones. Por supuesto, para gustos y opiniones hay de todo, como  los colores y, siempre recalco, que es solo mi opinión y me parece estupendo quien piensa lo contrario. Pero quitando contadas ocasiones, elijo siempre un buen libro antes que una adaptación mediocre en forma de serie o película.

Opinión

¿Autopublicación o autoedición? Las cuatro patas de mi banco.

Una cosa que tenía clara, desde el primer momento, es que no podía sacar un libro adelante sin la ayuda de personas con más experiencia que yo en este campo. Sobre todo si lo que quería era publicar algo digno y de calidad. Aún así, la manera en la que me puse en contacto con mi editorial lo dejaré para otra entrada, solo diré que lo que empezó siendo un contacto casual pidiendo información se ha acabado convirtiendo en casi tres años de relación muy enriquecedora y con un tercer libro preparado para entrar en el horno.

En cuestión de pocos años se ha abierto un melón impensable hace 20, ya que antes, el escritor que quería publicar, tenia pocas opciones a la hora de hacerlo. Aunque poderoso caballero don dinero, porque teniéndolo, todo era posible, y sacabas tu sello editorial como hizo en su día Virginia Wolf. Por lo tanto si no era ese tu caso, tenías que centrarte en editoriales y/o presentarte a concursos literarios.

Vaya por delante que en este blog y específicamente en esta entrada no doy consejos ni lecciones a nadie, es sencillamente mi manera de ver y analizar este mundo en el que empiezo a nadar como pez en el agua. Pero en el que, en un primer momento cuando me lancé a la piscina, entendí que la ayuda que necesitaba eran esas cuatro patas de banco que le dan título a mi post: edición, corrección, maquetación y portada y por supuesto con un buen respaldo que identifico con un continuo aprendizaje. Todo eso tenía que venir de alguien que ya hubiera llegado a la otra orilla y lo encontré en lo que también se denomina autopublicación cuidada. Dos palabras que vienen más o menos a explicar que aunque se conocen como editoriales de autoedición, son editoriales de autopublicación cuidada que editan y publican libros a autores encargándose de todo el proceso, aunque es finalmente el escritor quien sufraga los costes, por lo que hablamos de una autopublicación a nivel de financiación, pero no en cuanto al trabajo que debe realizar el autor. Este modelo de editorial pone a disposición del escritor, todo un equipo de personal cualificado para el registro legal, la corrección ortotipográfica, el diseño de cubiertas, la maquetación del libro, su impresión, distribución nacional e internacional y difusión y marketing de la obra. Aunque esto último, debido a mi formación previa, lo llevo personalmente.

Ser autopublicado no es lo mismo que ser autoeditado. Llegar a ser un escritor independiente reconocido, para mí, implica contar con un equipo de trabajo exigente, que vele por la calidad del texto y lo someta a las mismas etapas que atravesaría la obra en las editoriales tradicionales. Me apena mucho leer buenas tramas, en los cientos de obras autopublicadas que llevo leídas hasta ahora, y encontrar en algunas, fallos narrativos o de sintaxis y ortografía que, una buena guía y consejo, borrarían de un plumazo sin por eso perder frescura la narrativa del autor  y, a la vez, me alegro mucho cuando encuentro un autor que me llama la atención y veo como, desde su primera obra, va evolucionando y cuidando cada vez más su trabajo. Esos son los autores que suelo recomendar en mis redes sociales, porque son trabajos que valoran al lector que se  acerca a ellos y que luchan por aprender día a día de quien más sabe y les puede orientar.

Hay muchos escritores que alegan que ellos saben maquetar, corregir o hacer portadas. No me pagan para convencer a nadie, pero hay que ser humildes y reconocer que no debemos de ser como el maestro liendres que de todo sabe y de nada entiende, y que si este año se han presentado  para autopublicados, miles de libros, no me creo que todos esos autores sepan de lo necesario para presentar un libro de una forma profesional y, que eso, luego pueda repercutir en ventas. Puede haber alguno que dé el pelotazo sin tener esa experiencia, pero volvamos a ser humildes y reconozcamos que eso ocurre en contadísimas ocasiones y es como la leyenda urbana de los cocodrilos en las alcantarillas de Nueva York, siempre hay alguien que jura y perjura que ha visto uno.

Yo por si acaso lo tengo claro y busco a profesionales. Sé perfectamente que no todo el mundo se puede permitir el lujo de pagarlos, pero imagino que igual que vemos normal que llamen loco al que monta un bar sin tener nociones del tema, se puede pensar lo mismo del que ejerce de profesional sin serlo por tener unas leves nociones. La diferencia es que autopublicar en ciertas plataformas es gratis y montar un bar no,  y ya ahí entra el todo vale, pero desarrollar eso me parece que también lo dejo para otra entrada. Yo de momento me siento en mi banco con mis cuatro patas bien firmes, los columpios los dejo para otros menesteres.