Opinión

¿Autopublicación o autoedición? Las cuatro patas de mi banco.

Una cosa que tenía clara, desde el primer momento, es que no podía sacar un libro adelante sin la ayuda de personas con más experiencia que yo en este campo. Sobre todo si lo que quería era publicar algo digno y de calidad. Aún así, la manera en la que me puse en contacto con mi editorial lo dejaré para otra entrada, solo diré que lo que empezó siendo un contacto casual pidiendo información se ha acabado convirtiendo en casi tres años de relación muy enriquecedora y con un tercer libro preparado para entrar en el horno.

En cuestión de pocos años se ha abierto un melón impensable hace 20, ya que antes, el escritor que quería publicar, tenia pocas opciones a la hora de hacerlo. Aunque poderoso caballero don dinero, porque teniéndolo, todo era posible, y sacabas tu sello editorial como hizo en su día Virginia Wolf. Por lo tanto si no era ese tu caso, tenías que centrarte en editoriales y/o presentarte a concursos literarios.

Vaya por delante que en este blog y específicamente en esta entrada no doy consejos ni lecciones a nadie, es sencillamente mi manera de ver y analizar este mundo en el que empiezo a nadar como pez en el agua. Pero en el que, en un primer momento cuando me lancé a la piscina, entendí que la ayuda que necesitaba eran esas cuatro patas de banco que le dan título a mi post: edición, corrección, maquetación y portada y por supuesto con un buen respaldo que identifico con un continuo aprendizaje. Todo eso tenía que venir de alguien que ya hubiera llegado a la otra orilla y lo encontré en lo que también se denomina autopublicación cuidada. Dos palabras que vienen más o menos a explicar que aunque se conocen como editoriales de autoedición, son editoriales de autopublicación cuidada que editan y publican libros a autores encargándose de todo el proceso, aunque es finalmente el escritor quien sufraga los costes, por lo que hablamos de una autopublicación a nivel de financiación, pero no en cuanto al trabajo que debe realizar el autor. Este modelo de editorial pone a disposición del escritor, todo un equipo de personal cualificado para el registro legal, la corrección ortotipográfica, el diseño de cubiertas, la maquetación del libro, su impresión, distribución nacional e internacional y difusión y marketing de la obra. Aunque esto último, debido a mi formación previa, lo llevo personalmente.

Ser autopublicado no es lo mismo que ser autoeditado. Llegar a ser un escritor independiente reconocido, para mí, implica contar con un equipo de trabajo exigente, que vele por la calidad del texto y lo someta a las mismas etapas que atravesaría la obra en las editoriales tradicionales. Me apena mucho leer buenas tramas, en los cientos de obras autopublicadas que llevo leídas hasta ahora, y encontrar en algunas, fallos narrativos o de sintaxis y ortografía que, una buena guía y consejo, borrarían de un plumazo sin por eso perder frescura la narrativa del autor  y, a la vez, me alegro mucho cuando encuentro un autor que me llama la atención y veo como, desde su primera obra, va evolucionando y cuidando cada vez más su trabajo. Esos son los autores que suelo recomendar en mis redes sociales, porque son trabajos que valoran al lector que se  acerca a ellos y que luchan por aprender día a día de quien más sabe y les puede orientar.

Hay muchos escritores que alegan que ellos saben maquetar, corregir o hacer portadas. No me pagan para convencer a nadie, pero hay que ser humildes y reconocer que no debemos de ser como el maestro liendres que de todo sabe y de nada entiende, y que si este año se han presentado  para autopublicados, miles de libros, no me creo que todos esos autores sepan de lo necesario para presentar un libro de una forma profesional y, que eso, luego pueda repercutir en ventas. Puede haber alguno que dé el pelotazo sin tener esa experiencia, pero volvamos a ser humildes y reconozcamos que eso ocurre en contadísimas ocasiones y es como la leyenda urbana de los cocodrilos en las alcantarillas de Nueva York, siempre hay alguien que jura y perjura que ha visto uno.

Yo por si acaso lo tengo claro y busco a profesionales. Sé perfectamente que no todo el mundo se puede permitir el lujo de pagarlos, pero imagino que igual que vemos normal que llamen loco al que monta un bar sin tener nociones del tema, se puede pensar lo mismo del que ejerce de profesional sin serlo por tener unas leves nociones. La diferencia es que autopublicar en ciertas plataformas es gratis y montar un bar no,  y ya ahí entra el todo vale, pero desarrollar eso me parece que también lo dejo para otra entrada. Yo de momento me siento en mi banco con mis cuatro patas bien firmes, los columpios los dejo para otros menesteres.

1 comentario en “¿Autopublicación o autoedición? Las cuatro patas de mi banco.”

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