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¿Y si la Navidad no es tan difícil sino que nos la complicamos nosotros?

La Navidad no solo son compras, mensajes reenviados, y decoración de la casa. Es algo más, es saber de dónde vamos, dónde estamos y qué queremos para nuestro futuro. Y la verdad es que sé perfectamente de dónde vengo, dónde estoy y me gustan los planes que tengo de futuro. Es normal que todos no se cumplan, pero la ilusión con la que comencé 2023 espero que se mantenga durante 2024. Por supuesto, para eso hay que darle caña al año y no esperar que las cosas nos vengan por ciencia infusa. El futuro nos lo labramos a golpe de cincel.

La Navidad es un momento de celebración pero también de reflexión. No son los adornos lo que nos la recuerda, sino compartir con otros que pueden ser familia o amigos. Los sentimientos es lo que nos hace formar parte de esta tradición. Como hay gente que se marcha muy pronto y, en ese momento que es cuando le vemos las orejas al lobo, me ha llevado a reflexionar. Gracias a ello he llegado a la conclusión de que no hay que perder el tiempo por nada ni nadie que no lo aprecie en su justa medida. Al igual que tampoco hay que perder el tiempo en el consumismo de la Navidad, pese a que nos demos algún capricho que también nos lo hemos ganado. Puede sonar hasta extraño que esto lo diga yo que soy una persona que trata de cumplir esas pequeñas tradiciones, como pueden ser las culinarias, o aquellos pequeños detalles que sé que a la gente que me aprecia le va a gustar y por ello voy derechita a organizarlo todo.

También quería hablar de dos anuncios que me han encantado, el de Ikea y el de Navidul. Los dos reflejan muy bien lo que nos ocurre a todos en estas fechas: que nos complicamos la vida. Bueno, casi todos, ya que tengo que ser sincera y contar que nunca me he complicado más allá de lo razonable, la triste realidad es que me han complicado, como a bastante gente, con compromisos absurdos. Aun así, según pasan los años, me voy haciendo menos tolerante hacia esas obligaciones, que encima hay muchas, y muy indiferente a aquello que puede interferir en mi modo de vida. ¿Cómo se consigue eso? Gracias a la experiencia, que es un grado, y a poner a cada uno en su lugar si por un casual el tiempo no lo ha puesto. Un no a tiempo, hoy en día, es una victoria para ganar paz y tranquilidad.

Ikea nos pone un buen ejemplo de lo que podría ser la Navidad
Navidul también nos indica que nos complicamos demasiado la vida y hay que tener en cuenta que solo podemos disfrutar de una.

He puesto estos ejemplos porque son muy gráficos y presentan una realidad que, año tras año, nos trae de cabeza. Os puedo prometer y prometo que no me llevo comisión por nombrar a estas empresas. Sé que estás semanas son muy tristes cuando se pasan solo o sola, porque siempre se dice que es una época para estar juntos. Pese a que hay que ser consciente de que no tenemos el don de la ubicuidad. Cuando se puede, no discuto que sea bonito repartirse entre las familias, pero también a veces es un coñazo manifiesto tener que estar de acá para allá, como una maleta, solo por juntarnos, ya que es algo que se podría hacer en otro momento del año y no se hace. Nunca me ha gustado la imposición de tradiciones. Intento inculcar en mis hijos ese gusto por volver a la casa familiar o juntarnos en esta fecha siendo algo que salga de ellos y sin más complicaciones, y si les surge algún otro compromiso que no sea yo la que genere el conflicto de intereses. No es época de repartos salomónicos, son tiempos de dejar que la gente fluya y amoldarnos a lo que vaya surgiendo.

Para mí este ha sido el segundo propósito de este año y que creo que lo he cumplido: educar sin condicionar. Si condicionas no educas, impones y, vuelvo a decir, una fecha en la que debe haber cero imposiciones es precisamente durante la Navidad. La realidad es que debería ser todo el año, si bien sé que eso sería pedir peras al olmo, aunque íbamos a agradecer que nos dejaran disfrutar de unos mínimos.

¿Qué cosas bonitas me ha traído este 2023?

Una de esas cosas es haber recibido un regalo cada día y sin fallar ni uno desde el 1 de enero. Justo después de las campanadas se inició este bonito detalle. Al final es lo que se dice, los detalles son lo importante y no suele ser algo de gran valor material para los ojos profanos pero para quién los recibe son gestos que dicen más que muchas palabras, esas pequeñas cosas para guardar en el silencio de la memoria. Junto a eso, dentro de poco hará un año en el que me regalaron un principio. Eso me valió para ir poniendo un ladrillo detrás de otro con el que construir mi camino de baldosas amarillas en el que la meta no es llegar a un destino determinado, la meta es ir avanzando día a día disfrutando de cada momento.

Como muchas veces he dicho este 2023: la vida nos escupe y cada uno de nosotros nos deja en un lugar en el que seremos nosotros los que tendremos que lidiar con los pros y contras. Hay que apechugar con nuestras decisiones y disfrutarlas, no tenemos más remedio. Lo podemos hacer a regañadientes, todo el día protestando y usando nuestras frustraciones como si fueran arietes para cargar contra los demás, aunque es algo que no aconsejo, o podemos vivir mirando un poco por los demás. Por eso yo soy más de acciones que de propósitos o promesas, porque suelen ser muy livianos y se los lleva el viento. Así este año mi propósito es en realidad una petición como la que os pongo a continuación del autor Alfonso Genique:

Unos labios que besen despacio. Unos ojos que miren de frente. Un corazón que traiga más ganas que excusas y al que el suyo nunca le quede grande.

Unas manos que abracen de igual modo su alma de niña y su libertad.

Una apuesta clara por su sonrisa. Cero promesas.

Mucho respeto, para variar. Y si le apuras,

Todo el infierno que pueda caber en una cama que jamás deje de rebosar ternura.

Con esto cierro 2023 y os deseo una Felices Fiestas. Espero veros a la vuelta dentro de un mes. Necesito descansar un poco del esfuerzo que supone pensar semana tras semana un artículo que sea de interés general. Me gusta, pero, como bien dije hace unos días, voy a disfrutar de mi gente.

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Sin compromisos

Todos los años, según empieza el mes de diciembre, suelo hacer un paréntesis en mi vida para henchirme de espíritu navideño y así hasta el 7 de enero. Ahí paro hasta el año que viene.

Tal vez suene a frivolidad por los cuatro costados y no te quito la razón. Soy consciente de que hoy en día, con lo que está cayendo, este sentimiento en realidad está más muerto y enterrado que Lola Flores, de la que este año se celebraron los cien años de su nacimiento. Pero al igual que la figura de esta gran artista resurge, la emoción del último mes del año se implanta en la mente de todos y más con el bombardeo que nos gastamos los más «jartibles» de la Navidad.

También es un momento de confrontación, como con lo referente a la tortilla de patatas con cebolla o sin cebolla. En mi casa es así, mi hermana no quiere saber nada de la Navidad, perdió su espíritu hace mucho tiempo y disfruta de la tortilla de patatas sin cebolla. Es mi grinch particular. Yo soy su nota discordante, tanto con en el uso de renos, ángeles, misterios, lucecitas y espumillón como en el gusto de esa cebollita dorada mezclada con la patata y el huevo.

¿Cómo lo disfrutamos? Pues ella siempre tiene su tortilla de patatas en exclusividad y a la vez disfruta viéndome decorar la casa con el mismo interés que mejor duende ayudante de Santa Claus. Nada más sencillo cuando se respetan los gustos y actitudes. Eso sí, todos los años le recomiendo Talquistina para los sarpullidos.

¿Qué aporta mi espíritu navideño a una sociedad como la de hoy en día?

En la sociedad actual, que parece que avanza cada vez más cuesta abajo y sin frenos, puede parecer que poco. Desde mi humilde punto de vida creo que un poquito menos de crispación. Intento que la paz me dure 365 días. Desde hace tiempo decidí que iba a pasar mucho de todo aquello y de todas aquellas personas que lo único que aportaban a mi vida irritación y malestar, pero sobre todo en Navidad. Está claro que siempre vendrá alguien que tratará de joder este propósito, aunque la idea es hacer un cortafuego y evitarlo de la mejor manera posible. Para ello llevo todo este 2023 cerrando mi círculo de amistades y quedándome con quién considero mi familia. Así lo he reflejado en el calendario de Adviento que se me ocurrió poner este año en un hueco que antes tapaba un mueble. Ese típico hueco que descubres que la pintura que hay en la pared no coincide con el resto del salón, algo que me temí que ocurriría cuando me solicitaron la entrega de ese armario. He tenido, desde mayo, tiempo para reflexionar sobre la forma de solucionar el asunto y la idea me vino en el momento más oportuno. Ese en el que me pongo en modo espíritu navideño.

El color de pintura diferente lo he disimulado con corcho, que ahí se quedará después de las fiestas. Su función será un rincón familia, en él colocaremos aquellas fotos, noticias, o cositas que se nos ocurran a cada uno de los miembros de la familia. Ese fue el origen pero luego pensé que para estos días podría ser una forma de crear ese ambiente de hogar que tan bien sienta en un mundo de prisas, malas noticias y gestos desagradables. Quería proteger nuestro reducto con un buen foso de cocodrilos. Así nació esta dinámica de 24 días, 24 sobres, 24 fotos. En una época en la que hacemos una gran cantidad de fotos con nuestros móviles, apenas tenemos fotos en papel comparando con tiempos pasados y me apetecía que por unos días eso cambiara en nuestra casa.

Para ello elegí unas 50 fotos en las que aparecían las personas que para mí más importancia han tenido a lo largo de este año, desde octubre del año pasado hasta hace unas semanas y con las que hubiera compartido un buen recuerdo. De esas seleccionaría 24 para colocar en sobres y que formarían parte del calendario y otras, unas 10, serían las que acompañarían las felicitaciones que le iban a llegar a esas personas que considero que han sido las más importantes para mí. Como ves han sido pocas, pero es que no he necesitado más. Sin andarme con ambages, no han estado junto a mí ni se las esperaba, por lo tanto su pertenencia a mi núcleo duro de amistades a los que considero familia no estaba justificado ni el envío de mi felicitación. Les deseo lo mejor para este año pero no les hago partícipe de ello.

La verdad que, estando a gusto con uno mismo, tampoco se necesita estar rodeado de multitudes, pues al final se asemeja al Circo de Barnum & Bailey, demasiados payasos, fenómenos extraños e ilusiones que se esfuman con rapidez, justo lo que tarda en apagarse los focos del escenario. Eso no son amigos y quién piense lo contrario que lo disfrute. Por eso mi rinconcito familiar es conciso, no hacía falta mucho más. Somos los que estamos y estamos los que somos y para mí eso es el espíritu de la Navidad, aquel que se logra al hacer hogar y dónde cualquier persona que venga se sienta como en su casa. De eso puedo presumir, porque siempre me lo han dicho, que al entrar en mi casa se notaba paz y tranquilidad y todo el mundo estaba muy a gusto. Ese es el mejor piropo que me han podido decir: tú me das paz. Algo que en este mundo es muy necesario. Si todos nos empeñáramos en hacerlo lo mismo en algo mejoraba nuestra sociedad. Lo cierto que solo estamos decididos a disfrutar de forma egoísta, sin pensar ni lo más mínimo en nuestro entorno, si acaso para nuestra propia satisfacción. No tenemos actitud de servicio y los pocos que la hemos tenido hemos decidido cerrarnos en banda.

Voy avanzando un poquito más en mi ir soltando lastre de mi mochila para meter en ella vivencias que de verdad me llenen y enriquezcan a mi entorno. Que a nadie le extrañe si cada día interactúo menos con algunas personas y pueda parecer que estoy haciendo un ghost. La verdad es que aciertan, lo estoy haciendo. Este año hago partícipe de manera personalizada de mis mejores intenciones solo a los que de verdad se merecen mi recuerdo, un montón de paz y mis mejores deseos para este año que viene. Hay alguna persona más que, si bien, no entran dentro de mi núcleo más íntimo, si son amigos para tener en cuenta y ya se darán cuenta, pero para el resto, sin acritud, si os he visto ya no lo recuerdo. No quiero a nadie que haga reenvíos masivos sin sentido de los mensajes navideños, no quiero a nadie en mi vida que durante todo el 2023 no se haya acordado ni de preguntar como estoy, no quiero a nadie que solo quiera saber de mí para rellanar su existencia con cotilleos. Sé distinguir la dejadez. Otra cosa son aquellas personas que, por sus circunstancias familiares o personales, les es imposible dedicar un minuto de su día a mandar un mensaje para hacerse presente. Por lo tanto tengo claro a quiénes me refiero cuando digo: quedaros con vuestras vidas y dejadnos tranquilos a los que de verdad somos sinceros y queremos disfrutar de la paz y del verdadero amor fraternal.

Esta semana no voy a recomendar ningún libro. Hoy os voy a pasar un microrrelato que he escrito para un reto lanzado desde el grupo Romántica en Jaén. Tuve el gusto de asistir a un evento organizado en mayo por este estupendo grupo junto con mi pareja y escritor, Héctor H. Por ello me ha hecho mucha ilusión presentarme ya que siempre he sido reacia a trabajar este tipo de narración, pues empiezo con un relato breve y acabo con un libro de 250 páginas, pero esta vez lo he logrado.

Espero que te guste

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Despedidas

Mi librería de referencia

Cuando la autora y dueña de Algarve Libros, Margarita Lozano, nos anunció su despedida como librera y el cierre de la librería, creo que a muchos se nos hizo un nudito en el corazón. Sabíamos de la ilusión y el mimo con la que había montado ese pequeño rincón cultural en pleno corazón del Jerez de la Frontera. No había hecho prácticamente ni un año de la inauguración en la que nos encontramos un gran número de sus lectores y compañeros de letras y ahora este punto de referencia, que lo era para muchos, echaba el cierre. Creo que el desasosiego se instaló en muchos de nosotros, pese a saber que es por una buena causa, pero no dejamos de ser egoístas a la hora de conocer este hecho. Sospecho que no ando muy equivocada si digo que muchos de nosotros nos planteábamos a Algarve Libros como nuestra librería fetiche o por lo menos así lo sentí desde el minuto uno por la gran acogida que tuvo hacia todos aquellos que nos acercamos a su mostrador.

Este ha sido un año de despedidas y encuentros que me ha enseñado muchas cosas. Algunas las he apuntado en una especie de diario que llevo y otras, como le digo a mi hermana, las deberíamos apuntar y sujetar con imanes en la nevera para tenerlas presentes en nuestro día a día. No tanto por no repetir los mismos errores, porque el ser humano es de tropezarse en la misma piedra una y otra vez, sino por tener en cuenta lo efímero del tiempo. Ahora te estarás preguntando que qué tiene que ver este párrafo con el título de mi blog. Ya sabéis que a veces me hago un Simpson, empiezo con una historia pero acabo con otra bien distinta. Pero no, esta vez sigo el hilo. En este caso va relacionado con que hay que aprovechar el tiempo y las cosas según te vienen sin cuestionarte ni el motivo ni la duración.

Quién nos iba a decir que en un año iban a cambiar tantas cosas para algunas de las personas que hay a mi alrededor, incluida yo misma, pero así ha sido. Se han finalizado proyectos, otros se han dejado de lado, porque no eran viables, algunos se han empezado con gran ilusión aún no sabiendo si durarán pero disfrutando sobre todo en el día a día. Porque ahí es donde está el quid de la cuestión, el de saber disfrutar de cada jornada con sus luces y sus sombras, ya que nadie sabe lo que durarán esas ilusiones y planes entre nosotros.

Desde hace un año o dos vivo en esa inquietud en la que siento que me queda poco tiempo y soy muy consciente de la brevedad y la inconsistencia del transcurrir de los años. Por eso me gusta hacer tantas cosas y completar mi vida con proyectos que me llenen e ilusionen y compartirlo con mi gente. Y Margarita estaba dentro de esos proyectos cara a futuras presentaciones, pero hablando con ella entiendo su situación. No se puede estar en misa y repicando si se tienen en cartera otras ideas que ella quiere sacar adelante, como lo son su nuevo libro por lo tanto, pese a la pena que supone que una librería tenga que cerrar, no dejo de apoyarla y animarla en esta nueva etapa de su vida, Una etapa en la que, de una forma u otra, sé que muchos de los que hemos traspasado la puerta de su local la animamos y deseamos tener pronto noticias de ella.

Siempre tendré en mi memoria varios momentos con Margarita: el día de la inauguración, después cuando le propuse hacer la tertulia Entre vinos y libros, que nos tomamos unos vinos en un tabanco enfrente de la librería; otro momento destacado fue el mismo día de la tertulia y, finalmente, cuando participé, invitada por ella, en una encuentro el 8 de marzo en el que se trataría sobre el tema de la mujer en la novela, en mi caso representando a una autora de romántica-erótica, pero también estuvieron compañeras escritoras de los géneros de fantasía, historica y poesía, en la que nos reunimos un grupo de autoras con las que departí de una forma muy amena junto con el público que nos acompañó. Entre todos realizamos un intercambio de opiniones e ideas sobre el papel de la mujer en la actualidad dentro de los distintos géneros que cada una de nosotras escribía. Este intercambio nos abrió nuevas cuestiones entre las que recuerdo la de buscar formas de mejorar el papel de las protagonistas femeninas dentro de nuestras historías, la de la responsabilidad que teníamos como autoras de hacer personajes que no fueran tóxicos y la visión que pensamos que nuestro entorno tiene de la mujer como escritora. Todo dio mucho para pensar y para plantearnos nuevas reuniones donde hablar de temas similares. Ahora sabemos que no será en Algarve Libros, pero hay otros muchos espacios que se abriran para seguir encontrándonos en ellos muchos de los que en su día nos encontramos entre las tres paredes y los escaparates de esta librería.

Ya escribí esta semana y vuelvo a repetir, porque viene a colación, unas palabras que dice uno de mis personajes del próximo libro que trataré de publicar este otoño. Es algo que que creo que lo he sentido en muchas de las actividades que he hecho tanto en Algarve Libros como en otros eventos y que tan buenos recuerdos me llevo:

El valor de las cosas no se miden por el tiempo que duran, sino por la intensidad en la que se viven.

Gaby Taylor

Nuevas oportunidades

Pero para que no sea todo negativo también puedo hablar del nuevo proyecto puesto en funcionamiento por dos compañeras de letras como son Mina M. Ladoc https://www.instagram.com/mmladoc/ y Mari Luz Montes https://www.instagram.com/mariluz.monteskd/ que han apostado por montar una empresa de Servicios editoriales llamada Versalitas https://www.instagram.com/versalitas_serv/. He tenido el gusto de leer a Mina, tanto en su último trabajo publicado como lo que habitualmente difunde en las redes y reconozco su formación como correctora. En cuanto a lo que respecta a Mari Luz, he visto sus portadas, por lo tanto solo os tengo que remitir a que hagaís como yo, si queréis contratar sus servicios editoriales, seguidlas en las redes y comprobad su buen quehacer en estas lides. No tengo ninguna duda de que su trabajo es bueno y por lo tanto lo recomiendo para todos aquellos autores que quieran tener sus novelas publicadas de una forma adecuada. Que conste que no me pagan comisión por publicitarlas, eso es algo que hago por y con gusto porque me encanta dedicar un hueco en mi blog para hablar del buen trabajo diario de aquellas personas que conozco.

Como ves, unos vienen y otros se van, como diría Julio Iglesias en su canción, y doy fe de ello, pero los que se van no están tan lejos de nosotros y seguro que pronto sabremos de ellos y los que llegan pues bienvenidos sean y a disfrutar que son dos días.

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Dueña de las palabras

Cuando se es escritor podemos decir que somos dueños de las palabras o lo que es lo mismo, que debemos ser capaces de manejarlas a nuestro antojo y conocer los límites de su uso. Una especie de magos con la habilidad de unir letras y con ello crear mundos, espacios, historias, presentar alegrías y tristezas e incluso, llegado el caso, ser dueños de expresar nuestros propios sentimientos a través de los escritos o acogernos al silencio para dejar que el viento se lleve todo lo que no queremos que se conozca.

Siempre he pensado que cuando nacemos se nos dan una serie de dones que nosotros tenemos que ser capaces de desarrollar y que estos dones se nos conceden en forma de palabra. Unos vienen al mundo con las cualidades de ser simpáticos, cariñosos, alegres, introvertidos, tímidos, curiosos…, pero luego la vida sigue añadiendo palabras a nuestro guión vital si no sabes gestionar las primeras que nos dieron al nacer. Así empiezan a aparecer otros términos menos amables: miedo, frustracion, angustia, envidia, culpa…que nos harán convertirnos en los seres humanos que somos de adultos.

Por ello hay que tener claro que las palabras que utilizamos tienen la capacidad de transformar nuestra realidad. Ya lo decía el filósofo Ludwig Wittgenstein: «los límites de mi lenguaje son los límites de mi mundo», así creo que la lectura y asumir un amplio lenguaje harán que nuestro mundo tenga unos límites mucho más extensos y que además se expanda como lo hace el universo.

Hay estudios que demuestran que percibiremos e interactuaremos en el mundo según las palabras hayan configurado a nuestro cerebro. Un órgano que si bien no tienen las características de los músculos si es moldeable por las emociones y estas las transmitimos por las palabras. Si son emociones negativas hacen que liberemos cortisol, la hormona del estrés. Por lo cual, adoptar una actitud negativa y usar un lenguaje basado en expresiones como no puedofracaso o es imposible podría debilitar la salud física y mental de una persona. Por el contrario, estudios como el famoso Informe Monja —que demostró que las monjas que usaban en su lenguaje más términos positivos vivían hasta diez años más—, nos muestran que expresar palabras positivas y escuchar lenguaje motivador en nuestro ambiente diario favorece nuestra salud. En resumen que podemos decir que somos las palabras que usamos y nuestra esperanza de vida tiene un terreno muy interesante que abonar para cultivar esa actitud positiva.

Un ejemplo de ello lo tenemos en el hecho de que no causa el mismo efecto decir: «has hecho un buen trabajo, pero me lo has entregado tarde» que «me lo has entregado tarde, pero has hecho un buen trabajo». Dejar lo malo para el final hace que el efecto negativo perdure, que ese pero anule lo anterior. Y eso es algo que como escritores deberíamos de saber gestionar a la hora de escribir como a la hora de vivir. Recalco el título de mi entrada, somos dueños de nuestras palabras, podemos elegir libremente cuales usamos y cuales no. Casi podría decir que al igual que se dice la frase: somos lo que comemos, también somos lo que decimos y nuestras expectativas seran tan grandes en tanto en cuanto amplio sea nuestro vocabulario y tenga un carácter motivador. La gente mezquina, frustrada, intolerante, amargada, se queda sola porque tiene pocas palabras que decir y las escasas que tiene hacen que la gente huya de su entorno como lo apestados que son. Tienen un circo alrededor que les palmea la espalda en los comienzos de la relación pero al cabo de un tiempo, a las primeras de cambio, mirarán en su entorno y todo habrá cambiado, quedándose también dueños de sus silencios, pero un silencio que no es buscado, sino otorgado por su mal uso de las palabras.

Silencios interiores y exteriores

También hay frases que nos dicen que las palabras son más afiladas que las espadas y que se vale más por lo que se calla que por lo que se dice. Hay momentos en la vida en los que es mejor no usar las palabras sino batirse en duelo con los silencios; silencios interiores que acallan esos malos términos que brotan de los corazones dañados, pero que son fáciles de dominar con palabras amables que les curen de las heridas. Para qué dar explicaciones cuando no hay mas desprecio que el no aprecio. El valor del silencio está subestimado cuando es realidad es un arma de las más potentes. En un mundo dónde lo que más oímos es un continuo parloteo sin sentido y en el que el valor de la palabra dada parece no servir de mucho, porque donde se dijo digo ahora se dice Diego y nos quedamos tan panchos, creo que deberiamos volver a retomar con fuerza el silencio voluntario. Por eso creo que lo mejor es mantenerse en un segundo plano, rumiando las palabras no usadas y dejándo que los demás se gasten en un discurso vacuo e inútil que carece de significado porque son palabras vacias que no llevan a nada.

Desde hace tiempo trabajo el silencio interior porque aquello que no se piensa no tiene palabra que lo formalice, aquello que se olvida carece de importancia, aquello que se diluye es porque fue poco valioso en su momento y no vale que ocupe espacio en mi mente. Y si vas a usar verbos, usa aquellos tiempos verbales que nos dan una gran oportunidad para cambiar nuestras emociones. Si en lugar del condicional usamos el futuro, cambiamos un escenario hipotético por uno cierto. No es lo mismo decir: “Si escribo un libro, sería sobre felicidad” que “Cuando escriba un libro será sobre felicidad”. En el condicional vive la duda, en el futuro la certeza.

Como esto es un blog de una autora voy a poner un ejemplo de todo lo que llevo hablado en forma de título y así os acerco a la novela 1984 de George Orwell. Como bien me han recordado ayer, hablando sobre esta entrada en mi blog, en ella aparece esta premisa que comento en forma de una Neolengua, donde desaparecen vocablos o se les elimina significados que pueden ser peligrosos para el sistema de gobierno totalitario implantado por el Partido y que tan bien se desarrolla en la trama este escritor británico. Por ejemplo, para evitar que la población desee o piense en la libertad, se eliminan los significados no deseados de la palabra, de forma que el propio concepto de libertad política o intelectual deje de existir en las mentes de los hablantes. Esto está basado en el postulado del filósofo griego Parménides que nos habla de que aquello que no se piensa no tiene una palabra que lo sustente y por tanto no existe. En mi caso siempre he dicho que aquello que no conocemos no lo podemos soñar e incluso tampoco podemos escribir sobre ello.

A todo lo que llevo comentado también añadiría que esa es otra cualidad que tenemos los escritores, no solo podemos cambiar un poco el mundo que nos rodea sino mejorar el mundo interior en el que vivimos. Respeto a todos aquellos que escriben y necesitan una vida atormentada y carente de esperanzas para poder inspirarse, pero en mi caso prefiero una vida luminosa y cargada de buenos augurios e ilusiones, que me sirvan para desarrollar buenos argumentos, pues para escribir a un personaje oscuro y atormentado ya tengo ejemplos en mi entorno sin necesidad de sufrirlo. Tampoco hay que empatizar tanto a la hora de escribir, solo ser meros transcriptores de las realidades que nos rodean, sin ir más alla, para que no nos afecten esas vidas frustradas y carentes de futuro. Y, por supuesto, cuidar nuestro interior, teniendo en cuenta que muchas veces un buen silencio vale más que mil palabras. “De lo que no se habla, no existe. Y lo que no existe, se margina

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Una cita a ciegas con un libro

¿Habéis tenido alguna vez una cita a ciegas?

En mi caso puedo contaros que en el transcurso de este año ya es la segunda que tengo. La primera, que ha sido con una persona, la dejo en el apartado de mis historias privadas, pero la segunda fue con un libro y, por lo tanto, me puedo permitir el lujo de contarla con pelos y señales.

Como sabéis muchos, desde el año pasado, además de desarrollar mi labor como escritora, me encuentro impartiendo los conocimientos que se requieren para el desarrollo de diversos puestos de trabajo (saber) y la formación transversal destinada a la mejora de las actitudes de las personas (saber hacer y saber estar). Por el aula pasan alumnos de todas las edades con diversas inquietudes, entre los que hay algunos que destacan por interesarse por el mundo de los libros como lectores, aunque esta semana me sorprendió uno de ellos, Daniel, con un proyecto que quiere desarrollar su hermano, Manu, y que le da título a esta entrada: Cita a ciegas con un libro.

Hoy quería compartir con vosotros un poco la idea de esta iniciativa de un soñador discerniente, como así se denomina Manu, y que podría resumirse en el lema que he visto en su página de Facebook: Ofreciendo una nueva oportunidad a los libros. Dándoles dignidad y un nuevo valor. Su planteamiento es crear citas entre lectores y libros, preparando un ambiente adecuado para que el encuentro sea un éxito, algo de lo que puedo garantizar pues es un tema del que entiendo bastante. Para una primera cita la ilusión no nos la quita nadie. pero además esta ilusión suele ir rodeada de una puesta en escena que nos pone espitosas o espitotoso, como diría mi hermana Pastori, y que es fundamental para disfrutar del momento. Me gustan tanto los preparativos para sorprender a mi amante como el hecho del encuentro, y así lo ha entendido Manu, algo que con sus palabras en Facebook nos lo pone de manifiesto:

Algo sabes sobre él\ella. No es mucho, pero a grandes rasgos hay algo que te atrae como para querer conocerlo con más profundidad. Parece interesante, alguien con muchas cosas que decir y que contar.

Nosotros hemos hecho todos los preparativos para que la velada salga perfecta.

¿Qué te parece?

Te presentamos a los chicos/as y tú eliges con quien quieres quedarte. Es cierto que el lugar lo pones tú, pero nosotros el ambiente.

Un código QR a una bonita lista de reproducción musical, una vela perfumada para crear atmosfera, una bebida caliente para que te relajes, un chocolate, algo dulce siempre apetece y sienta bien, unas hojas decorativas para hacer del lugar aún más bonito, un lápiz para que tomes notas sobre las cosas que te está contando, un marca páginas para cuando decidas hacer una pausa, un poema para emocionarte y finalmente el reto literario + sensaciones para que anotes las cosas que has sentido con tu cita, si te convenció o no e incluso para registrar a que amigo se lo presentarías.

Tú relájate, disfruta y déjate llevar.

¿Quieres conocer a uno de estos candidatos/as? 😉

https://www.facebook.com/labiblioambula

En mi caso la cita a ciegas ha sido con un libro de Paco S. Sampalo, autor de San Fernando (Cádiz), titulado El misterio de los duros antiguos, un thriller que se desarrolla durante los Carnavales en la ciudad gaditana, con eso casi lo digo todo y os animo a leerlo.

Pero junto al libro iban todos esos pequeños detalles que hacen del envío algo original, pues no es solo para tener un gesto que llamara mi atención , sino que es una forma de darle contenido a su proyecto de regalar libros y crear una relación estrecha o hilo rojo entre la persona que lo regala, la que lo recibe y teniendo un libro como nexo de unión, que es la parte material de esta cita a ciegas.

Junto a todos estos regalos que veis (vela, QR que me llevan a una lista de Spotify, bolígrafo, una bolsita de té, etc), os cuento que todo tiene una razón de ser y es la de llevarnos más alla, porque esta puesta en escena es la puerta de otro proyecto también muy ambicioso como es el de hacer una biblioteca ambulante para la ciudad de Cádiz. Cito textualmente las palabras del ideólogo que podréis encontrar en el enlace de su IG que os lleva a la página de este autor. https://www.instagram.com/labiblioambula/?hl=es

La idea de este proyecto surge porque tengo los medios para abrir una librería ambulante, un triciclo de carga con un bonito cajón de madera donde quiero exponer los libros nuevos que salgan al mercado. Además, también poseo un remolque de 1,60 cm para vender los de segunda mano. Tengo infinidad de ideas para el proyecto… el problema, es que de momento el Ayuntamiento de Cádiz no me da la licencia para llevarlo adelante. Descuida, no me voy a rendir y si no es en Cádiz será en otro lugar.
Una vez leí una frase que reza «Dicen que el que no cree en los sueños es por que no los ha visto. Tal vez, como yo he creado sueños creo en ellos.» Y pienso cumplir mi sueño de una manera u otra.

Manu AM

Junto a todo lo que os presento, destacaría un fragmento escrito por el propio Manu Alvárez y que parece que lo ha hecho inspirado en este momento de mi vida, que es tan dulce como el Huesito que acompaña al libro y que también quiero compartir con vosotros, pues para mí es la gran puesta en valor de toda esta historia. Una forma de darse a conocer que se sale de lo habitual y que me ha tocado el corazon, sacando a pasear mi lado entrañable, que además en estos momentos tengo a flor de piel.

El Atardecer:

Eres mi rezo cumplido, mi oficio divino. Mi último amor terminó en la liturgia de las horas nonas, a la misericordia. Tú no apareciste hasta las vísperas del atardecer, después del Ángelus. Ahora unidos tenemos tiempo para alcanzar el final de las completas. A estas horas de nuestras vidas somos un crepúsculo sereno, un punto cardinal en el cielo, colores bermejos, en un espacio de tiempo, que deseo infinito.

Manu AM (www.manuamlibros.blogspot.com)

Hay quien habla de casualidades, pero mi hermana siempre dice que son causalidades, el que crea pues que lo disfrute conmigo y las personas que no crean pues que piensen en esta historia como el inicio de una novela de ficción. Y a todos ellos les animo para que relean y se pongan de fondo una canción que también ha llegado a mi vida en este momento, dentro de mi círculo de causalidades. Y tal vez entienda que lo que consideramos una cita a ciegas solo es en realidad un reencuentro, después de dar tumbos por la vida, y que todo se resumen en: cuando estés en otra vida, búscame. Y nos hemos encontrado.

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La literatura romántica: las cuatro leyes de las almas gemelas.

Es curioso que, precisamente hace tres días en las redes, una compañera https://www.instagram.com/p/CosSphwLEtR/?hl=es haya publicado esto. Y como es algo que estoy viviendo ahora mismo en persona, aunque ya he tenido otras vivencias sobre el tema, quiero compartirlo con vosotros desde el punto de vista literario, ya que desde el personal preferimos mantenerlo en un discreto segundo plano:

Las distintas teorías sobre el concepto de Amor, con mayúsculas, surgen ya desde la antiguedad y el ejemplo lo tenemos en la obra titulado El Banquete de Platón que nace en  el año 385 a. C., año donde el filósofo plasma la idea de tener «otra mitad», y que todavía es una idea válida para muchos, porque ha perdurado en numerosas culturas a lo largo de la historia. Pero el problema de las teorías de este filósofo es que se han trasgiversado dando lugar a un término que es el amor platónico, al que se le ha conferido de un significado como algo imposible de alcanzar dentro de las relaciones humanas e incluso dándole un toque peyorativo.

Antes de llegar a este punto, tal vez habría que saber que Platón fundamenta su teoría sobre el amor en otra que se denomina dualismo. Podríamos resumirla de una forma bastante simple didiendo que Platón creía que el ser humano es, en esencia, un alma atrapada en un cuerpo. Que todas las realidades que nos rodean están formadas por dos sutancias independientes: la materia y el espíritu. Como resumen solo tenemos que decir que la concepción platónica del amor es, por lo tanto, el de un impulso que nos lleva a querer ir más allá de lo material,  es alcanzar su belleza espiritual,  por lo que podemos decir que en realidad Platón jamás utilizó ese término ni su teoría sobre el amor es lo que nosotros en la actualidad llamamos amor platónico.

¿Cuál es la diferencia entre amor platónico y romántico?

El amor platónico es un concepto que nació de la mano de los filósofos neoplatónicos que hablaron del amor como el deseo de belleza, una suerte de iluminación que revela la perfección. El amor romántico contemporáneo retoma este discurso a través de la idealización de la persona de la que nos enamoramos y claro, empezamos a llenar este amor romántico del mismo caracter ligeramente peyorativo que ha tenido el amor platónico a lo largo del tiempo. Mi percepción es que tal vez por eso se ha denostado muchas veces a la novela romántica llegando a ridiculizar ese tipo de tramas cuando dentro de la literatura de todos los tiempos es un género recurrente del que se han escrito páginas y páginas, destacando muchas obras como verdaderas joyas literarias.

Pero dando una vuelta de tuerca, el amor plátonico o romántico tiene otro exponente ya que en algunas tradiciones hindúes sostienen la idea de que las personas tienen una conexión kármica con ciertas almas. Y en yiddish existe un término para denominar al compañero de matrimonio ideal o predestinado; se le llama bashert, que se traduce vagamente como destino.

Desde Romeo y Julieta, pasando por Heathcliff y Cathy, protagonistas de Cumbres Borrascosas, la literatura occidental está repleta de ejemplos de amantes que estaban destinados a estar juntos. Aunque la idea de alma gemela puede haber existido durante miles de años, el término real comienza a desarrollase en el siglo XIX ya que se tiene constancia de su  aparición por primera vez en 1822. El poeta Samuel Taylor Coleridge escribió en una carta: «Para ser feliz en la vida de casado… debes tener un alma gemela». Su triste realidad es que en su matrimonio fue desgraciado, pasó la mayor parte de la unión lejos de su esposa, antes de que finalmente se separaran para siempre y aún así la teoría de las «almas gemelas» pervivió a este matrimonio y a varios siglos hasta llegar a nuestros días donde incluso se ha desarrollado una seríe de leyes para darle consistencia a esta teória

Pero antes de pasar a esas leyes, recordemos que no solo la teoría de las almas gemelas es algo propio de las historias occidentales, puesto que junto a eso nos encontramos unas historias similares en las tradiciones de otras culturas del mundo. Un ejemplo lo tenemos en la teoría del hilo rojo que se remonta a su origen mitológico chino y japonés. La leyenda dice que el Abuelo de la Luna les ata cada noche a los recién nacidos un hilo rojo en el dedo meñique (unido al corazón, por eso además es rojo), y dos almas quedan conectadas para siempre.

Las cuatro leyes de las almas gemelas

En teoría, para que no penséis que me he vuelto loca o me he pasado al bando de las románticas empedernidas ya que debo mantener una reputación, puedo empezar diciendo que la idea de encontrar al alma gemela puede ser en realidad un bálsamo después de una mala cita, o una forma de  narrativa para una propia historia de amor (me enamoro y para darle sentido a la historia me invento, para mí, la teoría de las almas gemelas) y eso es algo que se observa en muchas tramas de las novelas románticas, pero, aún así, hay toda una teoría asentada que la apoya y que ya es cosa tuya, querido lector, que la creas o no.

1.-Primera ley:  Ley Material

Las almas gemelas estarán destinadas a encontrarse.

Hay que leerlo bien; no quiere decir que deban buscarse de una forma desaforada. Ese es el error que en cambio en la literatura romántica tiende a hacerse bien. Los protagonistas de las novelas no se buscan, se encuentran de casualidad, un cruce ocasional, un accidente casual pero que en realidad lleva implicita la causalidad. En la vida real puedo hablar de mi experiencia, porque al final de eso se trata, de aplicar nuestras vivencias a la literatura que escribimos. Esto me lleva a comentar de que hay ciertas corrientes de pensamiento que dicen que las almas gemelas pueden ser también amigos o familiares; y sí, es válido. Sin embargo, a esto se le conoce más con el nombre de almas compañeras, y ahí hablaría de la que considero como mi hermana sin serlo, Pastori. Parece que hemos sido separadas al nacer, o como dice esta corriente de pensamiento, hemos hecho un pacto antes de nacer y que olvidamos las dos. Esta es también una temática que se utiliza en las novelas de este género utilizándolo como subtrama y ejerciendo ese papel el amigo o amiga que da el apoyo incondicional a la o el protagonista. Y esa conexión es tan fuerte que podría hablar y poneros ejemplos de hechos que nos han ocurrido a las dos de forma simultánea pese a estar separadas por cerca de 100 kms.

Pero aquí vamos a hablar de una sincronía. Cuando la vida nos trae las cosas en forma negativa quien lo sufre piensa que todo el mundo está en su contra y por eso todo le sale mal. En cambio, cuando los hados, el destino, el universo, pon el nombre que quieras, tiende a que haya una causalidad que favorezca que las cosas salgan bien ya comienza el excepticismo. Un excepticimos muy bien gestionado en las novelas románticas por parte de aquel personaje que ya sea por envidia ya sea por intereres espúreos, tratará de ponerle palos en las ruedas al personaje principal  de la trama porque no puede admitir que las cosas le salgan bien al resto de la humanidad.

Normalmente en este tipo de relatos, el autor o autora lo desarrollará al gusto de su pluma, que a veces es algo muy similar a lo que yo recomiendo en la vida real: ponte el mundo por montera y mantente en un discreto silencio. Cuanto menos gente sepa y se inmiscuya en la forma de gestionar tu vida, mucho mejor.

A veces esas almas gemelas se encuentran y por lo que sea una o ambas partes, deciden no tomar la iniciativa de conocerse, deberán esperar entonces hasta que las situaciones se vuelvan a dar para otro futuro encuentro. Y tal vez, tengan que esperar mucho tiempo. ¿Cúantas tramas hemos leído en las que pasan varios años hasta que los protagonistas se encuentran de nuevo? Se produce un desencuentro incial y todo se va a al garete.

2.-Segunda ley: Ley Mental

La mente pondrá a prueba las percepciones para sanar las heridas del pasado.

La mente también tiene la capacidad de hacer ver la necesidad de sanar las heridas del pasado, de manera que puedan permanecer en el aquí y en el ahora, y puedan conocerse verdaderamente el uno al otro. Y eso sienpre es un papel que tienen uno de los dos personajes principales de la historia, uno ejercerá la función de sanador ya sea por experiencia o porque así le ha sido dado de nacimiento y por supuesto nuestro autor así lo ha considerado oportuno y le habrá dado ese papel e incluso a veces los papeles se intercambiarán a lo largo de la trama. Porque ambos protagonistas tienen sus mochilas cargadas y todo eso influirá en su relación. Unas veces será para bien pero en los inicios pueden ser grandes piedras que les impidan avanzar, pero aún asi puede que uno de los dos tenga un gran poder para curar esas heridas del pasado.

3.-Tercera ley: Ley emocional

Las almas gemelas solo pueden sanar, cambiar y amar por decisión propia.

El alma gemela podrán cambiar, si toman en cuenta la emoción y la motivación que sienten el uno por el otro. Si tienen en cuenta la ternura, la admiración y la pasión del espíritu del uno, que a su vez es observado y apreciado por el otro. Eso sí, recuerda que una persona no puede cambiar a otra, pero una persona sí puede decidir cambiar por sí misma.

Una subtrama dentro del género es aquella en la que nuestros protagonistas rememoran una relación previa, de la que han descubierto que se sustenta en una potente pero sutil manipulación, que les hizo permanecer atados pero sin darse cuenta de que es una relación tóxica. Una situación en el que la relación se apoya en una continua presión basada en la exigencia de que debe haber un cambio. Una continua sarta de reproches donde el culpable es nuestro personaje principal y si la relación no funciona es porque se niega a cambiar. 

Aquí es dónde nos encontramos con el clímax de la narración, si la trama nos habla de una relación tóxica previa que además nos supone una mochila que crea incertidumbre y dolor, el autor tenderá a que ambos personajes se vean motivados a tomar un estilo de vida favorable; el plano emocional los llevará a visualizar un futuro juntos, los guiará a situaciones de crecimiento en múltiples aspectos y les hará hacer que la relación avance porque todos trataran por todos los medios de luchar contra sus propios miedos y gestionando aquellas actitudes que les supusieron una carga o lastre en la anterior relación tóxica. No es que se cambie por petición del otro, se cambia por la propia necesidad de superar el pasado. Gestionando bien este camino los protagonistas llegarán a la última ley.

4.- Cuarta ley: Ley espiritual

Las almas gemelas serán llevadas a descubrir el amor incondicional.

Ahora se llega a ese momento en el que ambos se sentirán cambiados o transformados para bien, tanto en aspectos de nuevos hábitos como de nuevas perspectivas. Todo ello conllevará a que sientan agradecimiento por la relación; agradecimineto del uno por el otro. El deseo de querer crecer como pareja será aún más fuerte y ambos sentirán que se complementan en múltiples niveles. En niveles de pensamiento, de energía y de materialización. El amor que nos lleva a desear el máximo bienestar de la otra persona, sin esperar nada a cambio. Es ese final que en las novelas siempre decimos de: fueron felices y comieron perdices. Eso en mí sería algo complicado porque no me hace mucho tilín la carne de caza y si es la de ave, menos. Pero como ha sido San Valentín hace poco, aunque sea algo comercial, pongamos ilusión en la vida de nuestros protagonistas, que bien lo han sudado, y pensemos que así será el final perfecto.

En la vida real pongamos que a veces estas historias se gestan, pero sus protagonistas prefieren dejarlo en el anonimato. De todos modos, uno de los avisos que se dan para estas historias es que no significa que una vez que estas leyes se cumplen todo vaya a ser un camino de rosas. Es importante estar con el pico y pala, día a día, para que la tercera y cuarta ley se mantenga en vigor y no la derogue nadie, no hay nunca que dar, en una relación, nada por ganado, nada por finalizado, nada por conquistado. Pero eso es igual en la literatura, aunque hay veces que sale alguna novela que nos habla de segundas oportunidades o de que ocurrió despues de las perdices, pero esas son los menos. Aún así, quien tenga la suerte de vivir en su vida lo que la literatura nos cuenta muy a menudo, que lo guarde como un tesoro, que lo mime, riegue y cuide porque esas oportunidades no se presentan dos veces. Quien quiera entender que entienda, pese a que queda bien claro que, tras mi divorcio, he tenido la fortuna de que meses después haya encontrado a una persona con la que compartir mi vida de nuevo. Quien no crea pensará que exagero, pero como bien han dicho en numerosas ocasiones, a veces el día a día nos sorprende y supera con creces a la ficcion. Pero nunca olvides, como decimos mi hermana Pastori y yo: apunta lo que no debes repetir y cuélgalo con un imán en la nevera.

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Escribir bajo presión

¿Qué queremos expresar cuando hablamos de escribir bajo presión?

Trabajar bien bajo presión se trataría de la habilidad de mantener la coherencia y llevar a término las tareas en situaciones adversas y en tiempos limitados, algo a veces que es difícil de adquirir.

Como muchos sabéis, el tema de la cocina es una de mis pasiones, la otra es escribir, y suelo hacer analogías uniendo ambas pasiones a la hora de publicar en mi blog al igual que a la hora de escribir mis novelas. Para muchas personas escribir bajo esa situación sería como poner sal en un plato que supondría una forma de realzar el sabor, pero que sabemos que si nos pasamos acabaremos arruinando la receta. Algo similar podríamos decir de realizar ciertos trabajos, incluidos el que nos trae entre manos, bajo una presión excesiva. A la larga puede producir un exceso de estres que dé lugar a que ralentice la finalización del proyecto iniciado e incluso lo abandonemos definitivamente.

Reflexionando sobre este tema, y a tenor de lo ocurrido estos meses atrás, he pensado que me encuentro frente a dos realidades a la hora de escribir presionados, una que denomino presion temporal y otra presión vital. Una imagen que te vendrá a la cabeza de la primera forma es la que se produce en un llamamiento como el NaNoWriMo (National Novel Writing Month), evento literario que se convoca todos los meses de noviembre desde hace años y en el que cada escritor lucha contra sí mismo y contra reloj. Un plazo ajustado de un mes para escribir una novela cumpliendo día a día un determinado requisito de número de palabras. Te plantea el reto de escribir cincuenta mil palabras a lo largo de los treinta días de noviembre. Exactamente una media de 1667 palabras por día, lo que viene a ser más o menos lo que dedico a escribir cada domingo en este blog. Parece que no es mucho una vez que se sabe cual es la media, pero garantizo que tener esa meta de más de 1500 palabras no es lo mismo que ponerse manos a la obra.

Sin explayarme, porque hay muchas páginas y blogs dónde puedes consultar el funcionamiento de este reto, como consejo te puedo comentar que el truco para cumpliarlo se apoya en tres puntos importantes (y no lo digo yo como escritora):

  • Ten toda la historia planificada previamente
  • No corrijas durante el Nanowrimo
  • No busques información y documentación durante el proceso de escritura

Un ejemplo de ello lo tengo en este texto mismo. Suelo pensar a lo largo de la semana sobre de que voy a tratar la entrada del siguiente domingo, pero no siempre llega la inspiración por lo que tengo que salir al encuentro de ella, y aunque esta semana me llegó la idea prácticamente el lunes pero por motivos laborales y de otro tipo solo hice un pequeño boceto sin llegar a escribirla entera. ¿Qué ocurre entonces? Que hoy domingo a las 7 de la mañana estoy en mi cama con el ordenador puesto sobre una base, y escribiendo con apremio estas lineas para tener la entrada lista sobre las 10 u 11 de la mañana. Esta es la presión habitual de un escritor que trabaja en una editorial y  que le suele marcar unos plazos a la hora de presentar su siguiente trabajo. También es la que nos imponemos a la hora de querer presentarnos a distinas convocatorias literarias si no tenemos previamente una novela acabada y corregida.

Muchos autores disfrutan con este punto de sal en sus vidas que les afina y afila la creatividad, en cambio para otros les supone un asesinato de su creatividad. Que verdad que en la viña del señor hay de todo. Un ejemplo lo tenemos en el autor Isaac Belmar:

Hace mucho, mucho tiempo, ya hablé de la pistola en la cabeza. Me gustaría haberme librado de aquello casi diez años después, pero lo cierto es que sigo escribiendo más y mejor bajo presión, que en esas épocas en las que fluyes un poco sin rumbo, pensando qué historia quieres contar y con un lienzo en blanco sin límites.

De él también son sus palabras:

La libertad es lo peor que nos puede pasar, porque si tenemos todo el tiempo del mundo, perdemos todo el tiempo del mundo, si tenemos todas las opciones ante nosotros, no elegimos ninguna.

En cambio tenemos a la autora y periodista Mara Torres que es opuesta a este tipo de presión. Finalista del premio Planeta del año 2012 con su novela La vida imaginaria en una entrevista hacía mención a su imposibilidad de escribir  con esa espada de Damocles sobre su cabeza. Incluso aclaraba que:

Cuando consiguió la prestigiosa distinción (ser finalista), Mara Torres ya comunicó a la editorial que no podía comprometerse porque no sabía «si iba a volver a escribir nunca». «Y me han respetado», ha apuntado.

De hecho hasta cinco años mas tarde no volvió a publicar una novela. En este caso se trata de la titulada «Los días felices» y tuvo que transcurrir todo ese tiempo para que viera la luz; novela que ahora mismo estaba leyendo y que en parte ha sido la inspiración de esta entrada. En mi caso, tirando de un hilo logro alcanzar lo que quiero.

Estos ejemplos que os pongo son de lo que denominaría una presión temporal y hemos visto que no todo el mundo tiene el mismo umbral de aguante frente al estres que genera esta imposicion a la hora de iniciar y finalizar un proyecto. Pero existe otra presión, que yo denomino vital, que también está muy presente en nuestro día a día y dónde la mayor parte de las veces no existe la opción de poder elegir si se acepta como manera de gestionar un trabajo. Porque presentarse a un concurso literario o trabajar con plazos por motivos editoriales no deja de ser en última instancia algo voluntario. Obviamente, una vez que te metes en harina hay que apechugar con la elección. Pero, ¿qué ocurre cuando la presión que ejercen sobre nosotros no es algo que provenga de una elección voluntaria?

La presión vital

Cuando hablo de este tema me viene a la cabeza el ensayo de Virgina Wolf, Una habitación propia. El título proviene de la idea de Woolf de que, «una mujer debe tener dinero y una habitación propia para poder escribir novelas». Woolf observa que las mujeres han sido apartadas de la escritura debido a su pobreza relativa, y que la libertad financiera traerá a las mujeres la libertad para escribir: «Para empezar, tener una habitación propia… era algo impensable aun a principios del siglo diecinueve, a menos que los padres de la mujer fueran excepcionalmente ricos o muy nobles». El título también se refiere a la necesidad de cualquier autor para tener licencia poética y la libertad personal para crear arte.

El ensayo examina si las mujeres eran capaces de crear, y la libertad que tenían para producir un tipo de trabajo de la calidad de William Shakespeare, atendiendo a las limitaciones que las mujeres escritoras, pasadas y presentes, enfrentan. Y ahi es dónde tirando de mi hilo pasé a la verdadera dificultad y a la auténtica creación bajo presión, bajo la opresión de la falta de dinero, del día a día, del sacar adelante a una familia, de las incertidumbres que nos acechan, de las enfermedades que a veces se nos presentan dando la cara de una forma cruel, arrasando con todo lo que tiene delante, tanto para el que sufre la enfermedad como para la familia que se enfrenta a la situacion.

Para mí eso son verdaderas presiones, las vitales, que nos van a llevar al mismo tipo de escritor o escritora que hemos mencionado con anterioridad, al que se crece ante la advesidad, aunque necesite tomer aire para coger impulso, y a aquella persona que se pone en un rincón apoyando la cabeza entre las piernas y que no es capaz de tomar las riendas de su vida, con lo que este último tipo de individuo el mundo les arrollará sin remisón, porque el mundo no se para.

Pasados ya seis meses me puedo permitir el lujo de hablar desde mi experiencia en este tema, que me ha llevado precisamente a tomar aire para coger impulso. Si el padre de mis hijos decide que su vida no tiene sentido, y que quiere buscar la felicidad por su cuenta tras 28 años de un proyecto en común, no hay más que decir, solo apechugar con la decisión. Tras empaquetar todo lo suyo, para facilitar el tránsito, y respirar profundamente, no puedes hacer más. Bueno sí, tengo las dos opciones mencionadas con anterioridad: ponerme en un rincón a llorar recordando los estupendos años pasados o cerrar la puerta procurando no dar un portazo y acelerar todos los trámites del divorcio para que el trago pasase de la forma más ágil posible (sin olvidar esos buenos tiempos que se han pasado, pero mirando hacia el futuro, que lo cortés no quita lo valiente)

Quienes me conocían, en ese momento no dudaron de que tomaría la segunda opción. Saben que no tengo tiempo para llantos en esquinas y que hay que sacar una familia adelante. No digo que me haya quedado con un trapo atrás y otro adelante, pero cualquier persona que haya pasado por mi situación sabe perfectamaente que se dinamitan muchos cimientos y que hay que construir todo desde cero, desde la confianza en uno mismo hasta el valor de salir a la calle y enfrentarse al mundo. Y, cuando esto ocurre, de lo que menos ganas tienes es de ponerte a escribir una novela y no lo digo por los ánimos, porque para ovarios los míos. Aquí mas bien me enfrento al imperativo de cubrir unas necesidades básicas y que me restan tiempo para dedicarlo a escribir.

Gracias Dios, y a mi habilidad de no bloquearme en los tiempos difíciles sino de crecerme ante ellos, puedo decir que voy avanzando, que no es poco. Sé que todas las novelas no tienen un final feliz y que esta parte de mi vida la estoy escribiendo en el día a día, pero es algo que me han impuesto en mi contrato vital y no me voy a echar para atrás. No estoy rehaciendo mi vida, como muchas personas expresan, sino que estoy escribiendo nuevos capítulos con menos escaleta de la que pensaba, pero con bastantes recursos para hacerlo. Con mis amigos y familia, aunque no seamos muchos ni falta que me hace, voy saliendo adelante y con mi proxima novela en corrección. Por eso tardaré un poco más en volver a publicar, pero no os vais a olvidar de mí, porque seguiré en las redes, seguiré apoyando a los compañeros, y seguiré promocionando los libros ya publicados. No os vais a librar de esta autora tan facilmente.

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Reinventarse

¿Por qué reinventarme?

La cuenta atrás que hacemos en Fin de Año la solemos aderezar con una larga lista de propósitos con los que tratamos de entrar con buen pie el 1 de enero. Acompañamos todas estas buenas intenciones de muchas ilusión y grandes proyectos. Algunos se cumplen en mayor o menor medida y otros, en cambio, los olvidamos en el transcurrir de los meses. Lo divertido es cuando surgen proyectos que jamás se nos pasaron por la imaginación que se nos fueran a plantear a esta altura de la vida. Pero así me ha ocurrido ya que, desde el que me parece tan lejano 1 de enero del 2022 hasta hoy en día, mi vida ha dado un gran vuelco del que pienso sacar el máximo partido. Pasada la resaca de las fiestas, inicio una nueva etapa que me gustaría que no solo se reflejara en mi vida, sino también en hábitos, ilusiones y, sobre todo, en una nueva forma de plantearme este blog.

Todavía no tengo muy claro cuál va a ser ese planteamiento, puesto que supone un gran esfuerzo mental enfrentarse a nuevos retos y aunque el camino lo hago con el apoyo de mis amigos de siempre, y con nuevos compañeros de viaje, no por ello deja de ser complicado reinventarse. Pero como dice la canción: yo creo en las señales y en la edad del alma y sé que ahora es el momento de iniciar este camino, sabiendo además que no habrá piedras que lo entorpezcan porque cuando se tiene la dirección clara parece que crecen alas en los pies.

El ser humano es en ocasiones misterioso, incluso consigo mismo. Lo cierto es que las personas tendemos a no conocernos tanto como creemos y, a veces, nos sentimos perdidas en la vida o nos encontramos sacando poco rendimiento a esas cualidades innatas que parecían ocultas. Pienso que cuando uno ya le ha dado la vuelta al jamón, como le he dado yo hace algunos años, llega el momento de sacar el máximo partido a esas cualidades que se tienen y que en realidad son las que, en mi caso, me hacen feliz, como he podido comprobar en el último tramo del año que ya pasó.

El autoconocimiento y la reinvención son aspectos indispensables para evolucionar, para mejorar nuestra condición y vivir más allá de la mera subsistencia, vivir en plenitud y no bandeados de un lado para otro a merced de vientos que ni nos son favorables ni nos llevan al destino que en realidad merecemos. Es algo que rara vez somos capaces de hacer por nuestros propios medios, porque no contamos con las herramientas adecuadas en muchas ocasiones. En otros casos, sí las tenemos pero necesitamos que alguien nos enseñe a usarlas y nos convulsione para darnos la vuelta como un calcetín y que así salga a la luz nuestra valía.

Herramientas de la reinvención

Una de las herramientas es: una auténtica gestión del cambio. Dicho de otro modo, la capacidad de reinvención para sacar la mejor versión de uno mismo. Y eso es lo que me han pedido, la mejor versión de mí. ¿Qué me ha supuesto eso? Pues lo que he comentado en un booktag que no tardará en aparecer en mis redes, un ralentizar el proceso creativo. No tengo que demostrar nada a nadie en estos momentos de mi vida. Si creo que debo ser exigente con mi trabajo de escritora y en vez de publicar una vez al año tardo dos o tres años, pues perfecto. Una vez alguien me llegó a decir que si no publicaba en este mismo 2022 o incluso 2023 la gente se iba a olvida de mí. Ese fue uno de mis revulsivos. Lo cierto es que si publico y no lo doy todo, me estoy auto engañando. Eso sería patético y como escritora no me lo puedo permitir, porque estoy aquí para que cada día que pase me sirva para ser mejor, no una mala copia del original.

Otras herramientas, que en este caso para mí van de la mano, son las de la autoestima y la motivación. Y no hablamos del ego desmedido al hacer mención de la primera, del que tanto se nos acusa a los escritores, y que alguna vez me han escupido a la cara como una forma de ningunearme. Pero tras limpiarme la salpicadura y reflexionar fríamente, llegué a la siguiente conclusión: va a ser que no. Hablamos de autoestima, de esa apreciación positiva que tengo de mi persona. Si yo no me quiero ni me valoro no puedo esperar que los demás lo hagan por mí. Gracias a mi forma de ser siempre he sido una persona que se ha querido, aunque no siempre tanto como debiera, y que ahora tiene dos motivaciones claras para seguir reinventándose y queriéndose, una por mi propia salud mental y otra por que tengo un entorno que me valora y deja volar y que no va a permitir que me caiga, nunca más.

La reinvención es útil para tomar nuevas perspectivas que favorezcan una vida saludable y plena a todos los efectos, algo necesario para luego poder desarrollarnos adecuadamente en nuestra profesión como escritores o en cualquier otro ámbito laboral. Esto nos despoja del bloqueo mental, tan temido en los autores, y nos abre nuevos caminos a la exploración particular, facilitando el desarrollo de habilidades que hasta entonces parecían imposibles de adquirir o que incluso teníamos también bloqueadas por miedo al rechazo o a cometer errores. Cuando sabemos que errar es humano puesto que es la base del aprendizaje.

Soy consciente de que es imposible controlar todo aquello que sucede a mí alrededor e incluso el compartimento destinado a otras personas, pese a que esto tenga un efecto directo en mi estado de ánimo y bienestar. Nos las encontramos todo tipo: cenizas, estimulantes, negativas, positivas, cariñosas, dañinas, altruistas, etc. No obstante, existe la excelente posibilidad de cambiar los ojos con los que recibimos todos estos estímulos, en un apasionante proceso de reinvención, porque de todas estas personas se aprende, e incluso nos pueden servir como modelos para nuestros futuros personajes.

El mejor consejo que se puede dar en este caso es el de despojarse de las cargas del pasado y cambiar la forma de observar el presente o plantear el futuro. Todo ello para obtener una actitud más saludable, que libera de las cadenas o ataduras innecesarias y permite brillar en plenitud. Hay veces que estas cargas se caen por sí solas, pues ahí es el momento de remontar el vuelo y dejarlas atrás. Hay que aprovechar esa circunstancia para reinventarse y buscar nuevos horizontes. Por lo tanto, puede decir que este año, más que con propósitos, vengo con un esquema mental organizado. Ahora lo que me falta es rellenarlo de contenidos, y para ello cuento con amigos de mi entorno, porque esa es la parte complicada del trabajo, la de rellenar los huecos dejados por las cargas del pasado con cosas auténticas que me sirvan para vivir en plenitud sin miedos y mirando al futuro de frente y con alegría.

De momento me gustaría poner mi blog al servicio de las plumas de otros compañeros aunque es algo que quiero perfilar con tranquilidad. Me encantaría hacer de este pequeño espacio un lugar de encuentro para otras voces, otras letras, otras formas de narrar, otras formas de jugar con las palabras. Este sí es un próposito dentro de mi reinvención y aunque lo mismo se queda en proyecto, he pensado que viendo como me han ido los últimos meses intuyo que hay muchas posibilidades que de una forma u otra sea otro barco que llega a buen puerto. De momento seguiré mezclando reflexiones, noticias, novelas leídas, cosas curiosas de la narrativa y todas aquellas historia que creo que tienen hueco en este cajón de sastre. A la vez trataré de darle forma a esta idea de abrir mi blog con nuevas opciones. Y mientras termino de gestarlo, aprovecho para desearos a todos, lectores habituales y casuales, un feliz año 2023.

sentimientos

Repaso de un año en unas 20 reflexiones

Esta va a ser una Navidad muy especial, porque será la primera desde hace muchos tiempo que las desarrollaré a mi gusto. En otro momento la he compartido y disfrutado de una manera y el 2022 será de otra forma, pero no por eso va a ser muy diferente porque las tradiciones las mantengo y lo mismo introduzco alguna nueva. Aunque hay que estar ojo avizor no sea que venga alguien y la joda, algo que asumo como probable, visto lo visto, porque se sabe que no podemos esperar nada de nadie. Hay mucha gente en la que el espíritu de la Navidad lo lleva solo de fachada: para mostrarlo en los negocios, con los amigos, en las redes, en resumen, cara a la galería, porque hay mucho hijo de Putin suelto por el mundo. Pero, pese a todo, mi espíritu de la Navidad siempre ha sido a pruebas de gilipollas y este año mucho más. Aún así, quiero preservarlo, por lo que esta será mi última entrada del 2022, a la espera de la próxima que creo que publicaré ya a mediados de Enero, cuando haya disfrutado de los regalos de Reyes y de mi familia.

He escogido una forma de hacer repaso a mi año 2022 basándome en la escritora: https://www.instagram.com/naezna/?hl=es y sus reflexiones.

La dinámica me la he planteado como una reflexión entre lo que ella expresa y mi sensación ante su frase escrito por mí de una forma espontánea. Espero que nadie se dé por aludido o aludida y, que a la vez, quién quiera asumir que esa frase y reflexión es hacia una persona determinada, está en plena libertad de entender que así sea, pero esto es como las novelas: cualquier coincidencia con la realidad es pura casualidad. Eran muchas más reflexiones, aunque no quiero cansar por lo que al final escogí unas 20 que han sido las que más me han llamado la atención.

Imagen de https://instagram.com/serranita66?igshid=YmMyMTA2M2Y=

Nota mental

No madures mucho que te pudres:

Es bueno mantener el espíritu jóven pero no nos podemos quedar anclados en el pasado porque eso es un sindrome que llaman de Peter Pan. He visto a personas en mi entorno que les da mucho miedo envejecer o que se aferran  a un pasado idealizado y no son capaces de enfrentarse a la vida cara a cara. Piensan  que corriendo van a huir y lo que ocurre es que al final la vida no se queda atrás, sino más bien te das de bruces con ella. Hay un cuento persa: Está noche en Samarkhanda que explica muy bien como esa huída de la muerte hace que al final acabes encontrándola dónde ella te estaba esperando.

Los amigos siempre arreglan lo que rompen otros:

O a veces te ayudan a esconder el cadaver en el alcorque. No siempre hay que empeñarse en reparar lo que se rompe. Es preferible asumir que no vale la pena pegar todo aquello que se ha roto. A no ser que sea algo que consideres muy valioso y sea útil para hacer Kintsugi.

No merece tu pena:

Solo la muerte de un hijo puede merecerla; el resto son circunstancias que se superan, no hay que hacer por ello un drama. Por lo tanto confirmo que aquello negativo que haya pasado este año en mi vida no se merece ninguna pena.

Quién se va sin ser echado, vuelve sin ser llamado:

Uf, espero que no sea así. Las personas que de forma voluntaria se han ido este año espero que no vuelvan nunca. Me daría mucha pereza.

Por si acaso hazlo cuanto antes

Llevo ya tiempo diciendo que se me acaba el tiempo y este año 2022 lo he confirmado: ha sido ir finalizando el año y ver cómo ese que era mi tiempo ya caducaba. Ahora en el 2023 empiezo con nuevos aires y marco mi paso.

Si cuando dejas de hablar te quedas solo, nunca estuviste acompañado

A veces el problema está en que te equivocas de interlocutores, pero es normal equivocarse porque somos humanos. Pero si te pasa muy a menudo tal vez el problema está en ti. Necesitas cambiar de conversación.

A veces quedarte no es una opción

Quedarse forzando una situación que tras reflexionar ya ves que no tiene salida es pérdida de tiempo, y yo no tengo tiempo ni ganas ni fuerzas para una situación a la que ya no le veo continuidad. Llevo todo el verano sentadita en la terraza con un vasito en la mano (esa es la letra de una canción que me dedicaste con cariño, de ese cariño que no caduca)

No eres tú, soy yo que ya sé lo que valgo y lo que me merezco:

Todos, absolutamente todos, tenemos derecho a querernos, a ser felices y a mimarnos y cuando llega el momento se sabe. Apoyé a todo el que lo quiso hacer y me apoyé a mí mismo porque también me quiero.

Eres lo que haces, no lo que dices que vas a hacer:

El tiempo pone a cada persona en su sitio y los hechos lo demuestran, aunque sea de una forma lenta. Por eso a cada uno de ellos por sus acciones y omisiones los conoceréis y muchos dejarán de ser amigos y otros ocuparán los huecos libres. Y lo más importante: «Puedes engañar a todo el mundo algún tiempo. Puedes engañar a algunos todo el tiempo. Pero no puedes engañar a todo el mundo todo el tiempo. Hagas lo que hagas, hazlo bien.» (Abraham Lincoln) 

Si algo acaba algo empieza:

Mi amigo el  Rabino Haim Casas fue el que me dijo:

“Haz sonar las campanas que aún puedan sonar, y olvida tu ofrenda perfecta; hay una grieta -una grieta- en todas las cosas. Así es como entra la luz” (Leonard Cohen)

Las últimas veces nunca avisan

La ves venir, las intuyes, las sueñas, las sientes; incluso esperas a que no sea la última, hasta que ese día llega. Pese a que no te pilla por sorpresa te sorprende las formas cómo se desarrolla esa última vez.

Deja de luchar batallas que no son tuyas

Llega un momento que esto no es el Risk, no es un juego y las batallas que no son mías ya no las voy a luchar. Dejé de hacerlo a mitad de año o, tal vez, incluso antes. Ahora me queda mucho camino y la senda la tengo marcada.

Si el vínculo te ahoga, rompe el vínculo:

Y así fue. Hay personas que necesitan respirar, ver nuevos horizontes, cambiar de aires, necesitan otros espacios y otros tiempos y ¿quién soy yo para negar esa necesidad de tiempo y espacio? Y eso va relacionada con la siguiente frase:

Nunca persigas a quién no quiso quedarse:

De pequeña me empeñaba, y todavía de adulta, en caer bien, o incluso en retener, a quién no tiene interés en quedarse. Mejor será que corra el aire y cada persona disfrute de su espacio.

El victimismo es un deporte nacional:

La verdad es que no estoy totalmente de acuerdo. Si te haces mucho la víctima al final la gente se aparta por aburrimiento. Es como cuando dices que tienes un cancer, la gente huye porque creo que es contagioso. Pero ojo, si no te haces la víctima entonces me llaman frívola. Lo mejor en estos casos es seguir siendo como eres sin mover ni una ceja. No vale la pena ir arrastrando cadenas en las redes, solo haces de tu vida un circo.

Imagen de https://instagram.com/serranita66?igshid=YmMyMTA2M2Y=

Para antes del 2023

No te quedes con las ganas:

No son momentos de grandes cambios, pero tampoco de replegar velas. Al contrario, es momento de mirar hacia nuevos horizontes y continuar el camino desde dónde lo dejé. Tal vez vaya más lenta pero el destino lo tengo claro.

Si sacas la basura de tu casa día a día, ¿por qué no la sacas de tu vida?:

Nos cuesta hacer limpieza de nuestros armarios, con lo que hacer limpieza de personas es mucho más complicado, pero si sigues ese refran que dice que cuchillo que no corta y amigo que no aporta, si se pierde, no importa, resulta mucho más sencillo. Solo hay que hacer una breve reflexión sobre quien te aporta y el qué y quién no aporta nada en tu vida. Yo lo hice y me voy a ahorrar mucho en felicitaciones de Navidad y soberanas chorradas para quedar bien.

Encuentra una excusa para hablarme

Sé que puede dar miedo e inseguridad, pero me gusta escuchar tus historias, nuevos proyectos, ilusiones, distintas opciones que me abren la mente a cosas que no se me habían pasado por la cabeza, me sacas de mi zona de confort y me obligas a reinventarme.

Los amigos son la familia que elegimos

Hay amigos que ya eran familia e incluso se ha sumado alguno más, que lo mismo no llega a familia pero ahora ahí está y valoro su esfuerzo. Tampoco muchos, no vale la pena hacer un gran nucleo familiar que solo se reúne en Navidad y casi siempre es para meter la pata por una cosa u otra.

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Lección de vida

No existe la falta de tiempo sino de ganas

Muchas excusas referidas a la falta de tiempo y todas las ocupaciones que tienen. También que si lo estás pasando mal, que ya llamarás tú o frases como tampoco es para tanto y que lo tuyo está a la orden del día, denota que son personas que no tienen ganas. De todas ellas me he librado yo, que no le quiero dar trabajo a Dios que está muy ocupado con cosas verdaderamente importantes.

Si te lo ha hecho una vez, prepárate para la segunda

Y para la tercer, la cuarta y la quinta; a saber. Porque como decía mi abuela, quien hace un cesto hace cientos. Pero no tengo interés en abrir una cestería, lo mío son otras cosas.

Como soy de las que siempre ven la botella medio llena, también quiero decir que aquellas personas que me apoyaron una vez, han vuelto una segunda y una tercera. No son muchas, pero es que tampoco he necesitado más. Y cada uno dentro de sus posibilidades, este año han estado ahí de nuevo: organizando una reunión sorpresa hace un par de meses, que te dan los buenos días con un comentario gracioso, que te largan la colleja en el momento preciso y te ponen las pilas, o le quitan importancia a las preocupaciones pero sin negarle la importancia que al momento le doy. Gracias a TODOS.

Esta vez no tocaba hablar ni de éxitos ni de proyectos, que también han sido muchos. Pero los éxitos se los lleva el viento y los proyectos solo es ilusión para caminar. Lo que perdura es el aprendizaje y de eso he tenido mucho. Quién me conoce sabe que me encanta aprender, por lo tanto, como resumen: 𝑯𝒂 𝒔𝒊𝒅𝒐 𝒖𝒏 𝒃𝒖𝒆𝒏 𝒂𝒏̃𝒐.

Para lo que se fueron y los que se quedaron, les deseo todo lo mejor para el 2023 y que todo aquello que hicieron que se les multiplique en el próximo año por 20. Soy así de generosa.

Imagen de Gaby Taylor: Portal de Belén realizado con libros.

sentimientos

Te invito a una tertulia

Esta es la típica entrada que tengo que desarrollar con cuidado porque puedo empezar por un tema e irme por los cerros de Úbeda. Pero eso es algo que me pasa en una entrada de mi blog, en la vida misma y por supuesto en el día a día como escritora y hay que tener mucha disciplina para que no empezar una trama y finalizar con cinco novelas diferentes. Es lo que dice el refrán de Dios propone y el hombre dispone. Hoy, además, es un logro porque llegó a la entrada número 100. Hay que ser muy constante, disciplinada, organizada y con mucha imaginación para llegar a ello. Dicho esto vamos al fondo de la cuestión de hoy.

Ahora mismo me encuentro muy implicada en la preparación de un evento para la semana que viene en Jerez de la Frontera y en finalizar el año procurando que lo que tengo pendiente empezar a cerrarlo, hasta donde se pueda, aunque siempre quedaran flecos que iré cortando poco a poco. Si queremos empezar el año con buenos propósitos hay que ir viendo que hemos cumplido y que nos queda por cumplir, pero tampoco hay prisa.

Organizar un evento tiene su miga, sobre todo este porque es un antes y un después dentro de las actividades que he preparado relacionadas con la literatura. No es lo mismo una presentación, que a fin de cuentas es como el bautizo del niño y más o menos hay un protocolo estipulado, que hacer una tertulia en la cual, por mucho guion que tengas organizado, podemos salir por los cerros a los que antes he hecho mención.

Mi idea inicial fue cambiar la dinámica de hablar de los libros con una presentación al uso porque ya están más que presentados todos ellos y por lo tanto no ofrezco algo novedoso. Como me paso toda la vida maquinando nuevas actividades, pensé que hacer una tertulia podría ser algo interesante y así se lo planteé a Margarita, dueña de Algarve Libros, https://www.instagram.com/algarvelibros/?hl=es , comentándole que me apetecía afrontar este nuevo reto. Y es un reto para mí porque aún viviendo cerca de Jerez y siendo amante del vino, soy profana en todo lo que se refiere a hablar específicamente solo de vino

Pese a todo creo que será un buen maridaje hacerlo de mis sensaciones y experiencias con el fruto de la vid y comentar como estos sentimientos aparecen plasmados en mis novelas. Incluso retrotraerme a mi niñez y juventud en la cual una bodega fue durante unos años mi espacio de juegos. No te lo voy a desarrollar aquí porque prefiero que vengas a verme y escuches todo lo que te tengo que contar de la mano de Amparo Bou, mi compañera de tertulia, lectora, pero sobre todo amiga y periodista que se ha prestado a meterse en esta historia, algo que sabe que le agradezco mucho.

Esta idea la llevo macerando hace tiempo porque ya desde mis primeras novelas di pinceladas sobre este amor hacia un buen vino, una agradable comida y una interesante tertulia alrededor de ambos elementos. No concibo una escena en la que los personajes si se tienen que sentar a hablar no aparezca como hilo conductor la bebida y comida e iniciándose todo con el descorche de una botella de vino. Es algo que es un reflejo de mi vida cotidiana. Si tengo que celebrar algo bueno o menos bueno, no dudéis de que allí estará presente el vino.

Recuerdo que en la primera corrección de esa novela, Siempre Juntos, se llegó a comentar que tal vez era un elemento que se hacía demasiado presente en la trama. Eso fue dicho de manera sutil, aunque puedo añadir que en el fragor de la corrección no fueron esas exactamente las palabras, sino que mas bien se puntualizó que a la protagonista le gustaba demasiado el pimple, como se diría de forma vulgar. Pero, teniendo en cuenta los antecedentes, el personaje y que este no podía ser perfecto, pensé que algún vicio debería de tener, si es que consideramos en este caso y con humor eso como una falta. Ojo, que una agente del CNI no puede ser alcohólica, y de hecho la protagonista no lo era, pero dijéramos que la niña, mote que tenía también en la novela, gozaba de un buen saque.

En la segunda parte, Confianza Ciega, el final se desarrolla en una bodega, las bodegas de la familia Kahan, que si bien son ficticias, se sitúan en Galilea, al norte del país, y muy próximos por tanto a la frontera con el Líbano y Siria. Una zona cargada de historia y con una importante presencia de viñas que han dado origen a la aparición de unos interesantes vinos que están ya cotizados en el mercado internacional.

La pujante zona vinivitícola del Norte de Galilea

Ya para mi tercer trabajo, Unidos por el Pasado, me lancé directamente al abismo desarrollando una trama en la que el escenario fue Escocia, pese a no ser una zona por antonomasia productora de vino. Aun así, están surgiendo voces que avisan de que con el cambio climático, la producción de vino va a tener que aclimatarse a los nuevos tiempos y es muy posible que en zonas donde no se planteaba que podría criarse viñas para hacer buenos caldos, con el tiempo pasaran a ser áreas de producción.

Todo este interés por la vid y el vino tiene su trasfondo en esa infancia que os he comentado y en las habituales formas de celebración que la cultura mediterránea, a la que pertenezco, ha inculcado en mis genes generación tras generación, y eso quiera o no me arrastra a plasmarlo en los libros, porque el ser humano se compone de tres pilares, como las patas de una banqueta: cuerpo, mente y corazón o lo que es lo mismo: una parte física, una intelectual y otra sentimental. Todo junto es lo que hace que nazcan las obras literarias en mi caso al ser autora, pero cualquier persona que se considere creativa necesita de esos pilares para disfrutar de su trabajo.

En las redes sociales he leído muchos comentarios sobre escribir desde los sentimientos y eso es algo que considero peligroso si no se tamizan esos escritos con la serenidad que nos supone el paso del tiempo. El escritor no es solamente una mente racional que estructura tramas, ni tampoco solamente unas manos que escriben o solamente un corazón que sabe reconocer emociones y hacerlas surgir en otros. Es todo el conjunto, al mismo tiempo. No se trata de tomar la emoción y escribir desde ella, igual que no se trata tampoco de ignorar lo que sentimos o no sentimos en el momento de escribir ni tampoco todo lo contrario. Sé que suena raro o tal vez complicado pero como he dicho, todo es cuestión de asentar los posos, como en los vinos.

Cuando vivimos una experiencia intensa, y tenemos la costumbre de escribir, es probable que tengamos la necesidad de correr a contarla en un papel. Es igual de probable que el resultado no se corresponda exactamente con cómo lo vivimos. Para hacerlo bien de verdad, como decía el poeta William Wordsworth, debemos volver a ello posteriormente, porque «el poema nace de la emoción revivida en tranquilidad». No podemos describir un incendio cuando estamos en el centro mismo del fuego.

Por otra parte, convendría tener en cuenta, llegados a este punto, un detalle más. Y es que, como escritores, podemos sentirnos tentados de utilizar la escritura para huir de nuestras propias emociones. Algo parecido le he oído decir a Antonio Banderas en una entrevista que le han hecho a raíz del estreno de su nuevo musical. Le preguntaron sobre que consejo le daría aun actor que está empezando para ejercer bien su profesión y lo primero que dijo es que no use el trabajo de actor como una forma de evadirse de la realidad y vivir múltiples vidas, sino que lo planteara como una forma de transmitir sentimientos, sensaciones y vida a otras personas a través de su arte.

Está claro que eso para un escritor, sea o no en sus inicios, es un listón muy alto y tenemos tendencia a tirar por la vía de Tarifa e ir a lo cómodo, usar la literatura como un diario cara el público u usarlo para dejarnos desnudos ante nuestros lectores. Pero mi intención es más bien jugar, divertirme, disfrutar apostando por usar mi fondo de armario personal, el trasfondo del que hablamos el otro día con su nombre inglés, backstory, como forma de enriquecer a los personajes y a las historias que viven. Y en mi caso ese trasfondo viene marcado por mi amor hacia el vino, la viña, los olores y los sabores de mi infancia, mi gusto por experimentar con nuevas recetas y como tal aparecen esos factores de una forma habitual en mis novelas. Es mi viaje especial de sentimientos, sensaciones y sentidos compartidos con mis lectores para que ellos realicen con posterioridad ese trayecto, y tengan esas experiencias similares, a través de mis palabras.

Por supuesto, a todos aquellos que les apetezca y puedan, les invito a mi tertulia el próximo sábado día 26 de noviembre. Allí os espero.