Opinión, sentimientos

¿Terapia u oficio?

He leído en las redes califican a la escritura de actividad terapéutica y eso me ha llevado a reflexionar si el escribir es una terapia para corazones dañados o es un trabajo como el de soldador o albañil y no me ha costado tener la respuesta aunque, como todo en la vida, con sus matices.

También he leído en las redes sobre la necesidad de que para ser un buen escritor hay que ser un sufridor de manual y carne de psicoterapeuta, algo que ya en mi caso rechazo de plano. Si necesitara plasmar mis frustraciones, miedos, angustias y paranoias vitales en forma de escritura, lo haría en un diario y para mí se quedaría. Pues no sale caro y tiene tinta lo de publicar un libro, como para andarse con tonterías.

Ser escritor es un trabajo como ser fontanero, médico o bombero. Es un proceso que requiere de vocación, porque hay que meterse en muchos jaleos y también se necesita de una formación como base y durante el resto del proceso y no me voy a poner a crear o escribir según mis estados de ánimo. No puedo culpar a que hoy como me han costado más caros los pimientos y estoy enfadada escribo una escena de enfado de los personajes o la parte de la pelea en el thriller y mañana que me toca relax escribo la parte romántica. No, seamos serios, esto no va así por lo menos lo que en en mi caso se refiere.

Es más, en una de las entrevistas que me han hecho esta semana me pidieron que contará como es el día a día de mi actividad como escritora y en resumen explico que se desarrolla como la de un profesional cualquiera. Me levanto temprano, entre las 7 y las 8 de la mañana y empiezo mi día con un desayuno y preparando lo que voy a publicar en las redes sociales. Tras eso, empieza mi trabajo como escritora que puede desarrollarse, según cómo esté la novela que tenga entre manos, con búsqueda de información o trabajar en fase de corrección y pasar el manuscrito con Word al ordenador, porque siempre empiezo escribiendo en cuadernos de cuadrícula con bolígrafo negro Bic, lo que me facilita la opción de hacer una primera revisión a fondo una vez que lo voy subiendo a mi nube. Ya por la tarde puede que solo me dediqué a la lectura. Eso es el supuesto ideal, pero como cualquier otra persona también tengo otra vida social y compromisos variados.

Todo el proceso intento que sea un trabajo a tiempo completo de 8 horas. Hay quien por sus circunstancias vitales no puede estar todo ese tiempo pero aún así, si ese fuera mi caso para mí seguiría siendo un trabajo y no una terapia. Otra cosa distinta es que, en los tiempos que vivimos, el escribir se use como una forma de mantenernos distraídos de ciertas situaciones estresantes de nuestro día a día, como podría ser hacer maquetas, punto de cruz o ir a bailes de salón, pero para mí también con un matiz: yo no lo tengo como hobby.

Porque eso es otra, hay gente que te suelta sin filtro esa frase de que escribir es un hobby y lo suyo un trabajo. No, perdona, habitualmente los hobbies cuestan dinero y yo escribo para ganarlo y no soy una ONG y hasta la fecha esa es mi meta y la voy cumpliendo poco a poco. Y no me avergüenzo de decir que aquí estoy para ganar dinero, que parece que hay que pedir perdón por tener esa idea y que un escritor no lo es si piensa en cobrar por su trabajo. Existe mucho romanticismo mal gestionado que asimila la figura del escritor como alguien que tiene que ser poco menos que un indigente y recibir el reconocimiento cuando esté muerto y con mucho cariño, va a ser que no. Y ojo que decir eso hará que se levante otro hacha de guerra, las de los que la empuñan gritando que soy una soberbia y que me creo alguien.

En resumen escribir no lo hago por terapia sino por gusto y porque quiero ganar dinero para sacar mi siguiente libro. Y, sí es cierto, que me implicó tanto que me evado y disfruto viajando por todo el mundo gracias a este oficio, como me gusta llamarlo, de ser escritora.

sentimientos

Y vamos con una de fragmentos

Hoy me apetece compartir aquellas frases o fragmentos de mis novelas publicadas o incluso inéditas y que he utilizado para promocionar mi trabajo.

El mundo se hunde a tus pies pero, aún así, luchas por mantenerte cuerdo.

El amor es como el cristal: si no se limpia se empaña, si no se cuida se quiebra.

El valor de las cosas no está en el tiempo que duran si no en la intensidad con la que se viven.

Cuando perdemos la ilusión en la magia, en cualquier magia, nos hacemos viejos.

¿De dónde sacaban estos hombres esas miradas que prendían fuego hasta en la yesca húmeda?

Controlar ese deseo de saber me estrujaba la vida.

Me provoca el temblor de tu cuerpo al rozar mis labios tu piel.

—Cada noche he dormido sintiendo el roce de tus dedos en mi piel —dijo en un susurro
Durante un breve lapso de tiempo, el impacto de sus palabras ralentizó el latido de mi corazón. Los segundos pasaron sin tener conciencia de ello. Todo quedó en suspenso. Esas pocas palabras congelaron la totalidad de mi ser y tuve que hacer un gran esfuerzo para que mi reloj interno volviera a mandar en el palpitar de mi cuerpo. 

Ahora que nos hemos encontrado no puedo dejarte. Eres el poco oxígeno que respiro en este ambiente enrarecido.

Las libélulas que habitan en mi mente jamás dejarán en paz a las mariposas de mi corazón.

...nunca fuiste totalmente mía y no puedo ser egoísta porque al final perderíamos todo lo bueno que hemos disfrutado, ahogado por nuestras frustraciones. Te amo y te amaré en un rincón de mi corazón que solo será tuyo y mío para la eternidad. Ahora, yo me quedo con tu llave y la mía para cerrar la puerta que abrimos hace años. Te veo partir sin remordimientos, sin dolor, totalmente en paz porque sé que estás con quién también te ama como yo y al que tú amas plenamente.

De este mundo me enamoré hace mucho tiempo y ahora tengo que volver para buscar ese espíritu que se quedó escondido en la viña.

Que la tierra dé frutos puede ser casi casual, obra de la naturaleza, sin necesidad de la intervención del hombre. Pero que ese fruto de lugar a un buen pan, vino, aceite y vinagre, supone alquimia, corazón y coraje. Darle algo más que vida: es darle un alma.

Y este es un fragmento de una narración de fantasía, inédita todavía, y que fue lo primero que empecé a escribir hace ya años en un reto en el que me metieron unos amigos para ver si era capaz de escribir una novela entera, cosa que hice, y ahí está a la espera de que decida que hacer con ella.

Kenshi se quedó  plantado en medio del silencioso recinto donde solo oyó los latidos del corazón de la mujer con su fino oído. También captó su olor, suave, dulce, podría decir que hasta caliente. En ese momento estaba paralizado pero sabía que tenía que acercarse y lo hizo despacio. Ella parecía en realidad dormida porque tenía mucho  mejor aspecto que cuando la dejó en ese mismo lugar la noche anterior. Ahora su color era menos pálido, los labios tenían un tono rojo suave, y ya no se le marcaban las ojeras. Su larga  melena negra, que le enmarcaba la cara, la tenía recogida a un lado. Mientras la miraba, nueva oleada de su olor le golpeó, resultándole más atrayente y concentrado, por lo que sus fosas nasales se abrieron para recoger todos los matices que le envolvieron. Era un aroma conocido que le estaba volviendo loco porque no sabía dónde lo había percibido antes.

Avanzó unos pasos más y se colocó a su lado. Levantó la mano pero no supo cómo proceder porque desconocía su nombre y no podía llamarla. Por lo menos, en el cuento de la bella durmiente, el príncipe sabía qué hacer y esa idea le empujó a actuar de manera instintiva porque ese olor lo estaba mareando.

Se inclinó sobre ella y la respiración de ambos se mezcló. Pudo observar que sus parpados no se movían y entonces sin poder evitarlo ni querer hacerlo, su mano rozó el brazo de ella y fue subiendo por el hombro hacía su cuello y rostro. Era la única parte del cuerpo de la mujer que estaba visible. Kenshi supuso que debajo de la sábana lo que encontraría sería solo su piel,  pero prefería no tener que pensarlo. No podía pronunciar palabra, sólo sentir su suavidad en los dedos y la palpitación de su corazón en la vena al pasar por el cuello, además de ese olor que era como un eco y que le estaba produciendo una sensación de vacío, de caer en algo desconocido pero buscado.

Cerró los ojos y, antes de volver a abrirlos, sintió los labios de ella sobre los suyos. Trató de ponerse a la defensiva pero, al mismo tiempo, se dejó llevar y al abrirlos se encontró con los de ella, negros y profundos, pero no pudo separarse de la mujer, ella lo había agarrado por el pelo y sus dedos recorrían desde la nuca a la espalda, atrayendo. Entre los dos solo estaba el fino tejido de la sábana con la que ella estaba cubierta. Kenshi quería defenderse porque su cerebro humano sabía que todo lo que estaba ocurriendo lo estaba viendo el rector y posiblemente la doctora pero su parte animal le pedía más, le pedía conocer de nuevo a ese cuerpo que le resultaba tan familiar. Cuando las piernas de ella se enroscaron en su cintura, su cuerpo empezó a sentir un dolor que hacía tiempo que tenía dormido. Sus manos recorriendo la espalda de la mujer y cuando alcanzó su nuca con suavidad le echó la cabeza hacía atrás besando esa vena que palpitaba al ritmo que le marcaba el corazón.

De repente ella se separó, lo miró a los ojos y pareció esperar una palabra. Sus cuerpos seguían tensos y los latidos de los dos estaban al mismo compás.

—¿No sabes quién soy, verdad? —la pregunta tuvo un tono de sorpresa y dolor.

—No —contestó Keshi sin saber que más añadir pero con el cuerpo muy dolorido y la mente buscando un nombre, un maldito nombre.

Hasta aquí llego hoy aunque podría escribir muchos más pero creo que, para no aburrir, con este pequeño muestrario os haréis un poco a la idea de mi trabajo. De todos modos lo mas seguro es que, en otro momento, añada otra entrada con un contenido parecido para ir descubriendo pinceladas de mi trabajo.

sentimientos

El personaje me duele

Una pregunta que me encanta es cuando un lector me dice de un personaje: ¿es real, verdad?. Y para mí eso solo significa que el personaje ha llegado hasta el lector como yo quería que lo hiciera. Pero para lograr que los personajes lleguen a los lectores antes me tiene que tocar a mí como escritora en mis sentimientos para que los haga creíbles y eso solo se logra removiendo mi pasión, dolor y mi afecto, entre otros, cuando voy contando su historia, todo para lograr que altere, como yo digo, los higadillos de quien se toma la molestia de acercarse a la novela.

Cuando digo que los personajes duelen es algo literal porque dan muchos dolores de cabeza a la hora de crearlos y a la hora de tener, en algunos, casos que hacerlos desaparecer de la historia. Y cuanto más ahondes en la psicología de ellos, más acabas haciéndolos tuyos y por lo tanto más te duele porque acabas empatizando con sus problemas y sus situaciones. Algo que te ayuda a esa verosimilitud que por lo menos yo quiero darle a los protagonistas y secundarios en mis novelas.

Todos los personajes tienen un tanto por ciento de personas de mi entorno y con ello hago un puzle con lo que así aparece la figura que necesito para mi novela. Tendrán sus manías, sus tic y sus gestos propios que los caracterizarán y ayudará al lector a identificarlos, porque no hay nada mas complejo que tener una novela en las que hay varios y tienes que intentar por todos los medios que sean diferentes y a la vez atraigan al lector y haga que desee saber más de su realidad algo, que me lleva a intentar por todos los medios el lograr acallar la curiosidad que supone para quien se acerque a mi novela de todo lo que quiere saber sobre los personajes.

Por eso tampoco uso lo que en los grupos de escritores de las redes sociales llaman “musas y musos”, nunca tengo en la cabeza a ningún actor determinado que pueda cubrir esa faceta de identificarse con algunos de mis protagonistas. Por eso no pongo fotos en mis promociones de personas reales sean o no famosos ni en los libros hago una detallada descripción física de ninguno, siempre suelo ir más hacia la descripción psicológica que lleva al personaje a ser y actuar como la trama nos va mostrando.

Cuando llega el momento de que, por necesidades del guion, tienes que eliminar a un personaje que le tienes cariño y no necesariamente matándolo, pues te duele porque empatizas mucho con su sufrimiento con la idea, sobre todo, de hacerlo verosímil. Hay lectores que no se lo creerán pero puedo garantizarles que si os emocionáis, lloráis, reis con alguna escena de una novela eso ha supuesto que previamente el autor con toda probabilidad se habrá emocionado, llorado y reído exactamente igual a la hora de escribirlo.

Ahora que estoy escribiendo estas letras ya me relajo después de una semana en la que he tenido que tener literalmente dolores de cabeza para lograr que el día que vosotros leáis la novela que estoy a punto de acabar y, que posiblemente, sea mi cuarto trabajo publicado, sintáis todo lo que el personaje ha sentido a lo largo un proceso de despedida. Y creo que lo he conseguido cuando mi oyente 0, como yo la llamo, me dijo que al oír lo que yo le narraba hizo y sintió exactamente lo mismo que el protagonista. Para mí esa es la verdadera satisfacción a la hora de escribir, lo que se llama alcanzar al lector, porque si yo escribo es para evadirme de una realidad que a veces en estos tiempos de pandemia es compleja de soportar y para llevar a mis lectores a unos mundos donde, aunque los personajes también tengan alegrías y tristezas, nos ayude a tener la mente distraída. Y si eso lo consigo ya soy feliz.

Puedo decir por lo que me han contado lectores que una de las cosas, que junto con las tramas, más han gustado es lo minuciosa que soy a la hora de contar los lugares en los que se desarrolla la acción, que es como si estuvieran allí y, además de eso, lo veraz que son esos personajes y algo que es mi puesta en valor a la hora de escribir y, que gracias a las recomendaciones de mi editor, trato de mantener como algo que debo de cuidar en mi estilo de escritura. Sé que todavía me queda mucho camino por delante en aprendizaje y en conocimiento de técnicas para mejorarlo, pero por lo menos tengo claro que camino seguir y me lo planteo como un reto día a día con una clara motivación que me anima a seguir escribiendo.

Prácticas de Airsoft para recreación de un rescate en un secuestro (Siempre Juntos). Foto cedida por @Fotolócar

N de A: La foto que acompaña al texto del blog que es de Airsoft, es una recreación en plan 007 para la promoción del libro. Ese deporte-juego se hace con una equipación adecuada, no se va maquillada, con las uñas pintadas y anillitos. Pero tener un contacto con esta actividad y pasar un día con airsofters me valió para sentir lo que pudieron vivir mis personajes en uno de los rescates.

sentimientos

La angustia de las Redes Sociales (RRSS)

Esta semana hablando con una amiga y profesora de marketing digital, Concha Rosano @rosanomarketingdigital, me dijo una frase que estuve dándole vueltas en mi cabeza el resto de la semana hasta esta misma noche. Sus palabras literales fueron: La recomendación que tengo que hacerte es que nunca esto te “coma” tu actividad. Que no te reste tiempo de escribir, sino que sea un complemento, donde ella se refería a esto como todo el tema del marketing y la publicidad en las RRSS. Y aquí estoy compartiendo con vosotros las conclusiones a las que he llegado con estas palabras que considero muy acertadas con su experiencia como profesional de su medio y viendo todo lo que me han pasado esta semana y que confirma que ella tiene razón.

Desde que empezamos hace un años atrás con la tan nombrada pandemia, muchos de los que nos dedicamos a promocionar nuestro trabajo cara al público, hemos tenido que reciclarnos a paso de la legión para alcanzar minimamente a nuestros lectores, con los que nos veíamos, como dirían Celtas Cortos, en los bares algo que ya ahora no es tan sencillo. Esto a supuesto un gran esfuerzo de tiempo e incluso de dinero para desarrollar capacidades, buscar medios y aprender a usarlos y que a veces nos ha despistado del verdadero objetivo para lo que han sido creados y cual es en realidad nuestro objetivo.

Esto viene al caso porque de un año a esta parte todos los días hay eventos, presentaciones, videos, promociones, ofertas y contraofertas para tener nuestros muros de las distintas RRSS llenos de contenido para que seamos visibles cara a esos lectores con los que ya no podemos tener un contacto directo y muchas veces eso nos crea la sensación de ser el conejo de Alicia en el País de las Maravillas, luchando por alcanzar siempre esa presencia en las redes que nos haga alcanzar en el top team del momento y al final todo nuestro esfuerzo lo dirigimos hacia un proyecto que no es lo nuestro. Porque lo nuestro, como bien entendí y acabé sacando como conclusión de las palabras de mi profesora de forma resumida es que: no van a tener más contenido mis RRSS que mis libros.

Y es que creo que podemos llegar al caso de que nos ocurra eso, que saturamos las redes de un intento de ser los  mas originales, los que mas público atraemos y al final caemos en que nuestro trabajo real es el que empieza a flojear en contenidos porque hemos gastado toda nuestra fuerza en otro lugar. Es más bonito el papel de regalo que el regalo en sí.

Además, a esto hay que sumarle que tenemos que aprender a decir que no, con lo desagradable que supone eso, ya que, no podemos estar en todas las promociones, en todos los grupos, en todos los eventos, en todas las videoconferencias, no podemos leer o comprar todos los libros que se publican de todos los compañeros ni estar pidiendo a todo el mundo que lea el tuyo. No hay día que no reciba un privado por parte de un autor en el que me pide, con mas o menos disimulo, que lea tal o cual novela o entre en uno u otro club de lectura, algo que agradezco muchísimo porque me encanta la lectura pero es que no me da la vida y me encantaría tener días de 48 horas o incluso más y poder recomendar todos los libros que llegan a mis manos y leo. Y eso que muchos los recomiendo sin más interés por mi parte que el de compartir con lectores como yo la satisfacción de leer un buen trabajo de alguna compañera de letras.

Toda esta reflexión semanal me ha llevado a escribir esta entrada en la que os cuento que, al final, lo importante para mí es mi trabajo como escritora y aunque está muy bien y es muy necesario lo de las redes, no puedo ser engullida por lo digital. Este mundo de las RRSS es un medio, no un fin y si tengo que renunciar a algunas invitaciones no es por nada, si no porque me ha llegado otra antes y trabajo por orden de llegada, como en la cola del supermercado pero sí apunto todas esas invitaciones que me hacen y trato, de una forma u de otra, tenerlas en cuenta para la próxima vez. Porque a fin de cuentas, todos estamos en el mismo carro.

sentimientos, vivencias

Mis mentores

He leído por las redes como hay personas que presumen por no tener formación e incluso de no haber leído nunca un libro y hacen alarde de que, pese a eso, les ha ido estupendamente en la vida. Imaginaros qué hubiera pasado si además hubieran tenido una formación académica o leído algún libro. Lo mismo hasta tendríamos un sin fin de nuevos avances técnicos y científicos gracias a ellos.

Afortunadamente ese no ha sido mi caso y a lo largo de mi vida he tenido una amplia lista de mentores, palabra que abarca a maestro, guía y consejero, hombres y mujeres a los que tengo que agradecer su vocación a la hora de formar a niños y niñas, entre los que tuve la fortuna de estar y que me animaron a leer como algo habitual en mi vida cotidiana. Ahora mismo me encantaría recordar el nombre de todos ellos pero seguramente se me quedarían muchos en el tintero, pero no por eso dejo de enviarles mi más profundo agradecimiento estén donde estén, puesto que incluso algunos de ellos ya han fallecido.

Y no solo hablo de profesores de Literatura, que me inculcaran el amor a la lectura, sino de cualquier materia que amplió mis conocimientos y me marcó la senda para llegar a lo que he llegado hoy en día. Tú, lector, te preguntarás que qué tienen que ver asignaturas tan dispares como el griego, las matemáticas, el derecho civil y la química con el hecho de ser escritora. Pues me temo que todo, porque como bien dijo alguien muy sabio: el saber no ocupa lugar, sino que más bien enriquece. Por lo tanto me parece absurdo hoy en día, con todos los medios que tenemos a nuestro alcance y estando presentes en las redes sociales, que haya quien se disculpe o incluso presuma diciendo que no se ha leído un libro en su vida. El que de verdad no ha podido formarse no está en las redes sociales.

Desde luego yo he tenido la fortuna de caer en una familia donde la lectura y la búsqueda del conocimiento de forma autodidacta era el pan nuestro de cada día, pero también he conocido a otras muchas personas que no habiendo nacido en la misma circunstancia han tenido fuerza de voluntad e interés en aprender y se han buscado la vida para hacerlo sorteando muchas dificultades, con lo que las excusas para mí, en su gran mayoría, son sencillamente falta de interés por aprender. Habrá casos, y son contados, en los que les sería imposible, pero seguro que no están alardeando de ello en las redes sociales.

Dentro de la lista de agradecimiento pondría a mi padre, que me enseñó a leer, y a mi madre que me llevaba a la biblioteca pública desde muy pequeña y, además, tanto ella como mi abuelo hicieron sus pinitos como escritores. Tras ellos tengo una amplia lista de profesores de literatura, pero el que mas recuerdo fue Salvador, que durante mis años de Instituto prácticamente me abrió al mundo de la lectura ya de adultos, sobre los 12 años, con la novela “La familia de Pascual Duarte” de Camilo José Cela, pero que también me guio en la lectura de los clásicos que, si bien muchas veces, no llegaba a entender en tu total profundidad, ahora me han ayudado a poder hacer una incursión en algunos de ellos como “Ana Karenina” de León Tolstói y así me puedo permitir el lujo de hacer una lectura crítica y comparativa. Algo que nunca hubiera realizado sin las enseñanzas previas de muchos profesores que han dejado una gran huella a lo largo de mi vida.

Por eso, presumir de no haber leído un libro en la vida, me parece tan absurdo como presumir de que no mantener unas mínimas pautas de higiene. ¿Quién presume de no lavarse nunca? Pues en este caso el libro sería como la higiene mental o el alimento que hace que no se nos atrofie el cerebro. Sé que ninguno de los que me leeréis estáis en esa situación, pero si tenéis la oportunidad de hacerle alguna vez un regalo a un niño, que sea un cuento, seguramente cuando sea adulto os lo agradecerá.

sentimientos

Mis primeras entrevistas

¿Qué se siente la primera vez que te enfrentas al público cara a cara? Días atrás, hablando con la escritora Karen Wells me comentaba que, y cito textualmente: “Para mí, hablar en público era impensable, hasta que lo hice y descubrí que me encantaba”. Con esas palabras me recordó mis primeros tiempos de hablar en público y mis sensaciones cuando me vi frente a frente con un grupo de oyentes.

Puedo confirmar que me ocurrió lo mismo que a Karen, que, en cuanto lo hice, descubrí que era algo que me encantaba. Mis primeros pinitos fueron al finalizar la carrera universitaria, dando charlas y formación, y descubrí el gusto por hablar de aquellos temas en los que en ese momento estaba trabajando, además de no resultarme difícil e incluso no me hacía falta ni llevar chuletas como apoyo. Me era sencillo guiarme por la espontaneidad propia de mi forma de ser.

Estaba claro que algunos de los dones que me dieron al nacer fueron los de carecer de timidez, tener buena memoria y la facilidad de palabra. Así, a partir de ahí, todo resultó más sencillo y si encima el tema del que iba a hablar, como yo digo, era de lo mío, pues no tenía más problemas que los propios que suelen ocurrir en los directos. Y de eso tengo un par de anécdotas que me convencieron de que tengo la suficiente habilidad como para que no se me note que está ocurriendo y si me centraba en lo que tenía que hacer, no era probable que me despistara.

La primera entrevista que hice, de la que he puesto el enlace más abajo, fue horas antes de realizar una de mis presentaciones que se desarrolló, en la sierra de Cádiz, en el Centro de Interpretación de la Literatura Perez Clotet de Villaluenga del Rosario. La entrevista, de la Cadena Ser, era por teléfono y grabada para emitirse horas después en el programa, así que la llamada me llegó a primera hora de la mañana y, para variar como ocurre muchas veces, estaba en la ducha. Tuve que salir dando saltitos, vestirme mientras mantenía la conversación con el presentador y sosteniendo el móvil en equilibrio y todo esto con la mayor naturalidad del mundo. Luego la presentación, como todas, estuvo muy bien porque normalmente la gente que asiste está predispuesta a pasar un buen rato y es por lo que recomiendo siempre participar en este tipo de actividades para promocionar nuestro trabajo.

Otra entrevista que se desarrolló en la televisión y que tuvo también su “aquel”, fue en Onda Cadiz TV con la estupenda compañera Manoli Lemos. Ya me había avisado de que tuviera mi teléfono en silencio, que siempre lo está pero, por precaución, se lo había dejado a mi marido que se encontraba en en el exterior del estudio. Cuando llevábamos unos minutos de entrevista de repente suena la llamada de un teléfono y Manoli mira el suyo que estaba en la mesa y no es y me mira a mí que sigo la entrevista como si conmigo no fuera la cosa, pero veo que levanta la ceja y miramos las dos a un bolso que hay en el estudio de grabación sobre una silla. No sé de quién sería el bolso ni el teléfono pero buena parte de la entrevista fue amenizada por la insistente llamada del móvil, aunque haciendo de tripas corazón seguimos como si no lo oyéramos. Hubo personas que han visto la entrevista y me han preguntado si yo no lo oía. Por supuesto que sí, pero lo importante era lo que estábamos presentando. De esa situación también pongo el video y como lo vivimos las dos en el estudio.

La verdad que una vez que cogido carrerilla en el mundo de las entrevistas tanto grabadas como en directo puedo decir que las he disfrutado todas, aunque las que mas me gustan son en directo y a través de la radio, casi más que la televisión. Y eso que mi voz en sí nunca me ha gustado, me la oigo muy chillona, aunque eso también es cuestión de tiempo y de saber modular, pero claro, me cuesta mucho trabajo porque no soy profesional del medio y muy espontánea, demasiado como para estar pendiente de ese aspecto, porque como me encanta, me lanzo disfrutando al máximo de la entrevista en cuestión.

Desde luego animo a todas aquellas personas que tengan la más mínima duda de si se lanzan a los medios para que lo hagan. Entiendo, que para algunas, sea complejo por el tema de la timidez, pero en la radio todo es como una tertulia en casa y es muy agradable el esfuerzo de los presentadores y de todos los profesionales de los distintos medios para hacer que todo discurra a la perfección salvando, como he dicho al principio, las anécdotas que surjan con el directo.

sentimientos

Ser un libélula en un mundo de dragones

Desde pequeña he sido amante del mundo de los dragones y, de hecho, tengo uno azul en mi mundo de fantasía. Por eso busqué un símbolo relacionado, aunque un poco más discreto, que me identificara y con el que me sintiera identificada y lo encontré en un dragonfly, la libélula de toda la vida. Pero ¿por qué una libélula? Tendría que decir que todo fue un cúmulo de casualidades y eso que siempre he pensado que las casualidades en sí no existen, solo que son son circunstancias que no tienen para nosotros explicaciones. Lo que sí voy a explicar son las características que tienen las libélulas y eso os dará una idea de por qué la elegí desde mi primera novela.

Uno de los significado de este insecto es la madurez y profundidad del carácter ya que la libélula, en casi todas las partes del mundo, simboliza el cambio en la perspectiva de la auto-realización, la madurez mental, emocional y la comprensión profunda del significado de la vida. Su vuelo a través del agua representa un acto de ir más allá de lo que está en la superficie y mira en las implicaciones y aspectos más profundos de la vida. Aunque hay que tener en cuenta que no maduramos hasta que no nos caemos del árbol, o dicho de una manera mas clara: cuando morimos, porque la maduración es un proceso que nos acompañará durante toda nuestra vida, y pobre de aquel ser humano que no disfruta de ese proceso en su trayectoria vital.

Otro sentido que se le aplica, es el poder y equilibrio: el vuelo ágil de la libélula y su capacidad de moverse en todas las direcciones destilan una sensación de poder y equilibrio, algo que sólo viene con la edad y madurez. La libélula puede moverse 72 kilómetros por hora, volando en línea recta, hacia los lados, arriba o hacia atrás como el colibrí. Ese poder de saber adaptar su vuelo a las circunstancias de lo que le rodean e incluso de mantenerse estática a la espera de lo que pueda venir no algo común en muchas especies de animales.

Ella representa la derrota de las falsas ilusiones: La libélula tiene matices tanto en sus alas como en su cuerpo. La iridiscencia es la propiedad de un objeto a manifestarse en diferentes colores dependiendo del ángulo y la polarización de la luz que incide sobre él y encima uno de sus colores mas habituales es el irisado en azul, mi color favorito desde pequeña. Esta propiedad supone el fin de las ilusiones creadas por uno mismo y una visión más clara de la realidad de la vida. La propiedad mágica de iridiscencia se asocia también con el descubrimiento de las propias capacidades al desenmascarar el yo real y la eliminación de las dudas que uno proyecta en su propio sentido de la identidad. De nuevo, esto significa indirectamente auto-descubrimiento y la eliminación de las inhibiciones.

Y todo eso manteniéndose en continuo movimiento para evitar que la cacen y se convierta en alimento de sus enemigos. Es pequeña pero es poderosa en su mundo como el dragón lo es en el suyo y, aunque tiene muchos enemigos, no es sencillo derrotarla. Por eso la elegí como mi símbolo y el de mi marca personal porque ella representa la metamorfosis que sufrí hace casi 3 años. El equilibrio, el poder y la madurez aunque siempre en continua evolución.

Un significado que también se le aplica es la idea de centrarse en vivir el momento: la libélula vive normalmente la mayor parte de su vida como ninfa, no como adulto, estado en el que solo vive unos dos meses. El insecto adulto lo hace todo en este poco tiempo. Este estilo de vida simboliza y ejemplifica la virtud de vivir en el momento y vivir la vida al máximo, siendo consciente de lo que eres, dónde estás, lo que estás haciendo y lo que quieres. Motivo por el cual, viviendo los momentos en los que nos ha tocado vivir no me voy a parar, no tengo tiempo, sé a donde voy, lo que quiero y como lo quiero y sobre todo, quién se sube al carro de mi vida y quién no, algo muy importante a estas alturas, saber con quién se cuenta. Mejor elegir que esperar a ser elegido. Y eso es algo muy relacionado con el mundo de las libélulas.

Otra característica muy destacada es la apertura de los ojos. Ellos definen una de las más increíbles e impresionantes capacidades visuales dentro de su clase. Dado que casi el 80% de la potencia del cerebro del insecto se dedica a la vista y el hecho de que puede ver en 360 grados alrededor, simboliza la visión desinhibida de la mente y la capacidad de ver más allá de las limitaciones del ser humano. E incluso ver dentro del ser humano, porque nosotros decimos más por nuestras actitudes que por nuestras palabras y una libélula tiene ojos para verlo con nitidez.

Ahí os he desarrollado una entrada donde os he explicado, de forma pormenorizada, el porqué escogí este símbolo para mi primera novela y para la marca de Gaby Taylor. No hay nada casual en la vida, mas bien todo son causalidades.