mis lecturas

El comic y yo

Hasta donde me alcanza la memoria recuerdo haber tenido siempre cuentos y libros entre las manos, pero sobre todo he disfrutado con los comics incluso antes de aprender a leer. Es más, recuerdo estando de veraneo con mis primos y sus abuelos pedirle a mi tío-abuelo Carlos, que me leyera una vez más mi libro de Mortadelo y Filemón y que él me respondió: «ya va siendo hora de que aprendas a leer». Supongo que tendría a los pobres hartitos de leerme siempre lo mismo e imagino que ese invierno sería cuando mi padre me enseñó a leer aprovechando que ya entraba en el colegio en lo que antes se llamaba párvulos.

Una de las cosas que me llevó a escribir esta entrada es la curiosidad por saber los orígenes del llamado el noveno arte, aunque no todo el mundo está de acuerdo con esta denominación. Hay quien lo remonta incluso al periodo de las pinturas rupestres, donde el hombre desarrolló una forma de contar su vida por medio de esquemáticos dibujos o incluso se ha llegado a considerar a los relieves y bajo relieves del periodo faraónico de Egipto como predecesores del comic. Pero no quiero remontarme a esa época porque sería rizar mucho el rizo y se apartaría en exceso de mi intención de hacer de las entradas algo entretenido para todos los públicos.

Buscando información encontré qué se considera como el primer comic conocido. La mayoría de los investigadores aceptan que Thomas Rowlandson es el inventor del cómic en el año 1809. Rowlandson publica “Los viajes del doctor Syntax”, tal vez el primer cómic o aventura seriada de la historia en tener resonancia, y dónde ya en esa época hacen su aparición los bocadillos parlantes. Sin embargo, según los cánones, el primer cómic moderno publicado en el mundo, fue The Yellow Kid (El chico amarillo), el 16 de febrero de 1896 en el diario The World de Nueva York.

En cambio, en Europa la evolución del cómic seguía un camino propio: en 1908 se editan en Italia las primeras tiras cómicas en el Corriere dei piccoli, y en Francia aparecen las aventuras de Pieds Nickeles, los estafadores Croquignol, Filochard y Ribouldingue, en el diario Le Journal.

En España la historieta o cómic se inicia en Cataluña en 1904, con el Patufet, pero no se publica la primera y verdadera revista de cómic hasta 1917, con el TBO. ¿Cuántos de nosotros hemos pasado la tarde leyendo sus historietas?

Portada de los años 50 del siglo XX

He disfrutado también de una época en la que en los quioscos existía la opción de cambiar los comics leídos por otros nuevos, como si de una biblioteca se tratara, con lo que muchos niños de los años 70 y 80 nos conocíamos al dedillos la aventuras de los personajes de la época y no solo de los que se publicaban en España sino de aquellos que nos llegaban del extranjero.

Sería 30 años después del primer número de Marvel Comics cuando en abril de 1969 aterrizó en los quioscos de España el primer número de ‘Los 4 Fantásticos’ de la mano de la Ediciones Vértice en una tirada de 16.000 ejemplares. Era un librito de 128 páginas en blanco y negro con lomo y tapas de cartón, que costaba 25 pesetas (un precio considerable para la época) y que no citaba en ningún momento el nombre de los autores o datos sobre la edición estadounidense. Desde entonces ha pasado más de medio siglo, una celebración que Panini, que desde el 2004 publica aquí a los superhéroes de La Casa de las Ideas, ha recordado con ‘50 años de Marvel en España’, poco antes de acabar el 2019, un año después de la muerte de Stan Lee su creador: un visionario editor y escritor de cómics que dotó a sus superhéroes de una dimensión humana y creó un universo donde las historietas se relacionan unas con otras.

Los jóvenes de la época estábamos acostumbrados a leer ‘mortadelos’, el Capitán Trueno, Tintín y Astérix, grandes tebeos, pero en realidad pensados para un público infantil, y de golpe nos encontramos con unos donde claramente ponía que eran para adultos, que lo que contaban sus historias tenía consecuencias, que lo que ocurría en un tebeo tenía lazos con lo que pasaba en otros. Éramos niños, pero éramos conscientes de que leíamos algo que tenía otro trasfondo, porque de repente veíamos en Spiderman remordimientos por la guerra de Vietnamconflictos raciales o al Capitán América en desacuerdo con la política de su Gobierno. Fue el desembarco del cómic adulto en España lo que también supuso un trabajo añadido para la censura de la época.

Pero no pienses que solo eran los comics extranjeros los que estaban bajo el punto de mira de los censores sino que también era algo que sufrían los españoles. Nuestros dibujantes trataban de realizar una solapada crítica de la situación del país entre los bocadillos de las viñetas y con los magníficos dibujos de sus creadores. En el caso de los comics extranjeros, el problema no residía tanto en la violencia que mostraban, sino más bien estaba relacionado con ese contenido fantástico que se oponía a las enseñanzas de la Iglesia católica de la época. No en balde se rechazaban los superhéroes, pero se potenciaba la presencia de santos, ángeles y querubines… Aunque con el paso del tiempo la censura se centró más en el erotismo de las protagonistas. Y hasta el moño de una de las «Hermanas Gilda» llegó a ser considerado como excesivamente sexi. Pero eso ya es tema para otra entrada.

Censura manifiesta de una portada. Demasiada lujuria para la época.

Junto con los «Mortadelos y Filemónes» yo también era niña de Tintín, más que de Astérix y Obélix, aunque tenía más de los agentes de la T.I.A que libros del reportero belga. Aún así, mis favoritos fueron los titulados «Destino la Luna» y «Objetivo: la Luna». Gracias a los comic amplíe mi vocabulario y viaje a otros países, como la China o el Tíbet, además de darme una vuelta por la Luna. Junto a eso, entendí los refranes, las frases con doble sentido y el humor con sus toques de ironía. Así, pasando página tras página alcance la madurez para acercarme a otro tipo de publicaciones, aunque nunca deje de leer comics. Continúe con Mafalda y Carlitos y su fiel Snoopy y, pasados los años, me adentré en la búsqueda de otros autores.

Viñeta de Marjane Satrapi

Aquí puedo hablar de Marjane Satrapi, una estrella en el mundo del cómic francófono a raíz de Persépolis, una obra autobiográfica sobre su niñez y su juventud en Irán que publicó en cuatro tomos entre 2000 y 2003. La obra se convirtió en un gran éxito de crítica y de ventas internacional. Persépolis narra de primera mano el proceso de islamización que trajo consigo la revolución de 1979. Hija de una familia progresista de clase media, Satrapi estudió en el Liceo Francés de Teherán hasta que el nuevo régimen del ayatolá Jomeini prohibió la enseñanza bilingüe y laica. En la obra cuenta cómo su familia simpatizó con la revolución que derrocó el régimen autocrático del sah Mohamed Reza Pahlevi hasta que fue monopolizada por los sectores islamistas que restringieron las libertades e impusieron, entre otras cosas, el velo islámico. También narra las dificultades para mantener una vida privada de carácter laico y el gusto por la cultura occidental en medio de un clima opresivo en el que cualquier vecino era un delator potencial. Satrapi continuó narrando sus recuerdos de infancia y retratando a la sociedad iraní en Bordados (2003) y Pollo con ciruelas (2006), que obtuvo el premio al mejor álbum en el prestigioso Festival del Cómic de Angulema.

Viñeta de Guy Delisle

Otro cómic del que disfrute fue el relato más amable, por su uso del sentido del humor, fue el de Guy Delisle en Crónicas de Jerusalén (Astiberri, 2012), donde nos muestra las excentricidades y situaciones absurdas que se dan en la ciudad santa de las tres religiones del Libro, avispero marcado por la difícil convivencia de dos pueblos enemigos en continua tensión y al que se añaden las comunidades cristianas que habitan o visitan la ciudad. Delisle recopila más de 300 páginas de anécdotas dibujadas durante el año que acompañó en Jerusalén a su pareja, miembro de Médicos Sin Fronteras: judíos ultraortodoxos borrachos como cubas durante la fiesta de Purim, la costumbre compartida por judíos y musulmanes de no tirar jamás el pan sobrante, la descripción de los distintos grupos de judíos ortodoxos según su vestimenta, su amistad con un pastor luterano aficionado al manga o la sorprendente coordinación entre policías palestinos e israelíes para garantizar la seguridad del Papa católico Benedicto XVI durante una visita a Jerusalén.

Ambos autores tienen una visión que os recomiendo si quieres conocer la visión que tienen de países que están bastante alejados de nuestra área de influencia, ya que creo que para conocer el mundo que nos rodea no es necesario leerse pesados libros de Historia o tragarse horas y horas de documentales. A veces en los cómic, buceando en ese mordaz doble sentido que sus dibujantes aportan a sus historias, podemos aprender bastante de lo que ocurre en la puerta de la lado de nuestra casa. Anímate y acércate de nuevo al mundo del cómic si lo has dejado o entra en él si nunca lo conociste. Hay maravillas por descubrir.

vivencias

Sabiendo un poco más de mi persona

Durante esta semana gracias al grupo de IG de @Comunidad de escritores, que ha organizado una semana dedicada a mi trayectoria como autora, muchos compañeros y lectores han podido saber algo más de mí o incluso para aquellos que era una desconocida ha servido ante ellos como carta de presentación. Saber de mí, a nivel biográfico y bibliográfico, es sencillo porque tengo mi pagina web e, incluso, una entrada en Wikipedia, pero siempre se quedan esos pequeños detalles del día a día, como las manías, gustos, cosas que no me gustan y que a los lectores les puede interesar también como una forma de entender el porqué de mis libros.

¿Os apetece descubrir cuáles son mis gustos musicales, cine, teatro o lo que de repente se me ocurra? Pues vamos a ello.

  • Si tuvieras que vestir con un único color para siempre sería: Me gusta la gama de azules y malvas y no me hace nada de gracia el rosa, aunque con el tiempo, he llegado a usar este color, pero nunca el rosa chicle. Cuando estaba embarazada, y sabiendo que era un niño lo que estaba a punto de nacer, recuerdo que alguien me regaló un jerséis de bebé de un color rosa espantoso, con toda la buena intención del mundo. Ni aunque hubiera tenido una niña se lo hubiera puesto. Además no me gusta la identificación de los géneros por los colores. De hecho a uno de mis hijos le gusta el rosa y los malvas y tienen ropa de ese color.
  • Un aroma con el que te identificas: Me gusta el olor del campo y de la chimenea. Había una colonia que me olía a césped recién cortado y que usé hasta que dejaron de hacerla. Y otra que olía a Mango y era de la marca de la tienda de ese mismo nombre y que ya dejaron de hacerla. Adoro el olor a bergamota y de hecho el sentido del olfato está muy presente en mis novelas y será uno de los muchos hilos conductores de uno de mis próximos trabajos.
  • Sabor preferido: Todo lo salado. De pequeña si me invitaban a un cumpleaños y solo había dulce me fastidiaban la tarde. Soy de “guarrerías” saladas. De hecho en mi casa es más fácil encontrar patatas fritas que chocolate y si ahora lo hay es porque hace poco que han sido las Navidades y entre los regalos había bombones de licor, que son los que más me gustan y los marrones glacé, que son uno de los regalos clásicos que me hacen en Reyes Magos.
  • Una película que te hizo llorar: Muchas, soy muy llorona en las películas, pero la que ahora recuerdo es la de Palmeras en la nieve. Será porque es la última de ese tipo de temática que me he visto, pero es cierto que vi la de James Bond de Sin tiempo para morir (2021) y el final es emocionante, teniendo en cuenta que al protagonista, Daniel Craig, siempre ha sido acusado de que no expresa sus sentimientos y en esta sí lo ha hecho a lo largo de toda la película. Si sois amantes de la acción aunque con una trama un poco liosa, os animo a verla. Aunquem para este tipo de películas, soy de las que me gusta verlas en la gran pantalla.
  • Y ¿qué nos puedes decir del teatro?: Tengo muy buen recuerdo del día que vi a Rosa María Sarda en la obra de teatro de la Madre coraje de Lluís Pasqual en el Centro Dramático Nacional. Yo era muy joven pero me impactó. También he disfrutado mucho con las representaciones de la compañía de La cuadra de Salvador Tábora del que recuerdo el montaje Picasso andaluz o la muerte del Minotauro. Esa costumbre del teatro se lo he inculcado a mis hijos y además tenemos amigos que trabajan en compañías de teatro como José Tíscar y Javier Carballo, a los que hemos visto actuar varias veces en sus giras cuando han venido a actuar por teatros de la zona.
  • Hablando de la música sería bueno saber cual te gusta: Precisamente ayer preparando esta entrada y luego pasando al ordenador mi nuevo manuscrito estaba oyendo a David Guetta en la edición de Dubai. Fue espectacular desde el helipuerto del hotel Burj Al Arab. Pero ya me gustaba Mike Oldfield y Pink Floid que sin ser iguales es una evolución en el tipo de música que siempre me ha gustado. También me encanta Queen, Pablo Alborán o Antonio Orozco, depende de mi estado de ánimo o la actividad que esté realizando en ese momento.
  • Un libro que te marcó: Sinuhé, el egipcio. Creo que de ahí nació mi amor por Egipto y mi interés por la carrera de Historia. Lo leí siendo muy pequeña porque me lo regaló mi padre. Es una novela que además de detallar muy bien lo que es uno de los periodos mas interesantes y convulsos de la historia de Egipto, que tuvo bastantes, como fue el de el periodo de Amarna, con faraones tan potentes como Akhenaton, Nefertiti y Tutankamon. Una periodo en el octavo año de su reinado, el faraón Akhenatón trasladó la capital de Egipto a Amarna, el Horizonte del Sol, una nueva ciudad que enseguida se llenó de espléndidas mansiones y barrios de trabajadores. Y en esas idas y venidas y conflictos familiares y políticos se desarrolla la historia de Sinuhé. El capítulo donde se explica la momificación de los cuerpos es espectacular y la trama de intriga, sobre la vida del médico es preciosa. Incluso tiene su toque romántico no exento de drama. Como veis es un libro que me apasiona.
  • Un sueño por cumplir: Muchos, me gustaría pasar unas Navidades en un hotel en una zona del norte de Europa desde donde se pudieran ver las auroras boreales  e ir hasta allí con mi hermana Helena y un grupo reducido de íntimos. Un lugar donde no me conociera nadie y poder disfrutar del transcurrir del tiempo con buenas conversaciones, lectura y una chimenea. Todo esto viene porque también uno de mis sueños es montarme en un trineo tirado por perros o por caballos y como buen sueño ya aparece en uno de los capítulos de la novela «Unidos por el Pasado». Una de las ventajas de ser escritor es que mis personajes pueden hacer esas cosas que me gustaría repetir o que no he hecho todavía.
  • Un miedo: Lo que yo llamo aguas estancadas. Pozos, aljibes, pantanos, cenotes, blue holes. Lugares donde no corra el agua. No me gustan. No he tenido ningún accidente pero no me han gustado nunca. Las aguas tienen que ser las que circulen como ríos o el mar. De hecho hace poco visité con un amigo la zona turística del pantano de los Hurones y dimos un paseo por la parte superior del muro del pantano y aunque no se lo dije a nadie llevaba los dedillos de los pies un poco encogidos en los zapatos. De pequeña nunca me asomaba a pozos y ahora lo hago pero no es algo que me agrade.
  • Un deporte: La verdad que ninguno. No soy una persona deportista, nunca lo he sido. De pequeña en el colegio era la asignatura que siempre estaba en el límite entre el 4 y el 5 y me libraba por los pelos. Desde luego no hubiera logrado nunca una beca deportiva para una universidad americana. Luego con el tiempo he mejorado pero lo justo para sobrevivir. Voy al gimnasio por salud y mantener la flexibilidad y y como mucho me gusta andar, pero visitando lugares. Eso de andar por nada, muy de vez en cuando y por la naturaleza, pero lo justo.
  • Un país al que irías o regresarías: Israel el primero, y sin dudarlo, porque por mucho que conozcas un país, incluso el mío propio, siempre hay rincones que te quedan por visitar. Es más siempre dejo algo que me sirva de excusa para volver. Y luego todo el entorno del Mediterráneo que no deja de ser la cuna de mi cultura. Luego no me importaría visitar Japón porque es lo más ajeno a la sociedad en la que vivo. Pero el Japón tradicional, no el tecnológico y sobre todo no me quedaría solo en Tokio. No me gustan las grandes capitales más que para ser punto de llegada y partida visitando lo más destacado, vamos que iría a Paris y por lo menos la foto en la torre Eiffel me la haría. Pero me resulta mucho mas enriquecedor visitar pequeños lugares también con historia pero sin tanto turismo. Aunque hoy en día eso es complicado.
  • Tatuajes que llevas o llevarías: Me gusta verlos y de hecho algunos de mis personajes los tienen. Mi marido los tienes y son muy bonitos porque son de diseño personal. Pero no me gusta marcar mi cuerpo con nada que sea permanente. Sé que hay una tinta que dura un tiempo pero una amiga tatuadora me dijo que es problemática. Si hubiera una que durara un año no dudaría en hacérmelo con mi símbolo: la libélula. He llevado rastas, anillos en los pies, me he teñido el pelo de color vino burdeos, he tenido una trenza fina en la nuca con el pelo muy corto como lo tengo en la actualidad y no descarto volver a dejarme una así de nuevo, he llevado mechones rubio platino a la altura de las sienes cuando tenía melena larga, como Lily Monster, de la familia Monster predecesores de los Adams. Pero nunca me he hecho  nada que sea permanente, más que los agujeros de los pendientes que me hicieron al nacer. Ya tengo un par de cicatrices que también van a ser permanentes y de momento no he pensado disimularlas con un tatuaje como hijo la protagonista de una de mis novelas, Myriam. Y con eso tengo bastante en cuanto a marcas permanentes.
  • Una de tus novelas que te gustaría ver en la gran pantalla: La bilogía de Israel, sin duda, pero claro, el problema es las escenas eróticas que me las censurarían y tienen una razón de ser muy importante en la narrativa. Y luego me da miedo la elección de los personajes. Yo los tengo muy marcados en mi cabeza, al igual que lo tienen los lectores, cada uno a su manera y una cosa que me molesta mucho es cuando un libro ha sido adaptado a película o serie y los protagonistas no son como yo los veo en mi cabeza y sé que eso le ocurre a la mayoría de los lectores.
  • Viajar ¿en avión o coche?: He viajado en avión y suelo hacerlo en coche, pero soy la romántica de los trenes y viajaría siempre en tren. Me haría las grandes rutas ferroviarias como el Transiberiano o el Orient Express y, aunque esto sea difícil, no descarto rutas más pequeñas y turísticas que hay en el norte de España, como el tren turístico Transcantábrico, o el Al-Andalus ya que ambas posibilidades son más sencillas de realizar. Al igual que no me gustan los cruceros por dos motivos, mucha gente metida en un mismo espacio y poco espacio si te tocan personas que no te agrada tratar. Si es cierto que como sueño tengo planeado, con amigos de confianza, un crucero en barco por la ruta del Loira para visitar sus castillo. Se realiza en unos barcos tipo lanchones que con solo tener el carnet de conducir se puede patronear, ya que va por el rio Loira y sus canales. Es precioso parar en los distintos pueblos, visitarlos, alquilar bicicletas para ir a otros lugares cercanos y hacer el resto de la vida en el barco remontando o bajando el rio. En el Rin también encontramos esa opción pero a todos nos gusta mas Francia.

Y estas son las preguntas y las respuestas que podréis encontrar tanto en Instagram como en Facebook hechas por la administración del grupo @Comunidad de Escritores, aunque aquí me he extendido un poquito más aprovechando mi entrada de blog. Además si os apetece seguir conociéndome, os pongo un enlace a la revista digital donde, gracias a la labor de @Lourdes Tello y @Javier Torras de Ugarte administradores del grupo @comunidad de escritores, se han publicado el evento de la semana del autor que se ha iniciado conmigo:

Conociendo a Gaby Taylor – La Alternativa digital

Si os queda alguna duda o cuestión podéis preguntarme en los comentarios que encantada os responderé. Y os animo a que si sois lectores sigáis a este grupo en las redes sociales ya que hay recomendaciones de lecturas, eventos y dinámicas que os pueden interesar.

https://www.instagram.com/de_comunidad/

https://www.facebook.com/groups/261804450911543

Además, el 9 de Febrero, inicio una lectura conjunta organizada por la bookstagrammer @Antonella_en_letras de mi bilogía de Israel en la que pueden participar lectores que quieran adquirir mi libro en papel, y que yo les enviaría, los que se lo descarguen en digital o aquellos que tenga el unlimited en Amazon. Así conocerás directamente mi trabajo. Si queréis más información podéis seguirnos a Antonella y a mí en las redes y os mantendremos al día en noticias no solo sobre mis libros si no sobre los de otros compañeros de los que recomiendo su lectura y con los que participo en diferentes dinámicas.

https://www.instagram.com/antonella_en_letras/

https://www.instagram.com/gabytaylor.escritora/

cocina

En los fogones de una novela

No pienses que te voy a hablar de cómo se cocina una novela, porque para eso hay unos estupendos cursos de formación y personas que están más al cabo de la calle de ese tema que yo, además sería muy aburrido explicarlo aquí y en pocas líneas. Lo que hoy te vengo a contar es literalmente lo que se cuece en mis novelas.

Una de mis aficiones es la cocina y si has pasado por mi casa sabes que es algo que me tomo tan en serio como escribir, porque no deja de tener ciertas similitudes a la hora de la verdad. Como me dijeron en una de mis últimas críticas: una mezcla bien agitada que ha dado como resultado una muy buena novela, aunque sea un símil más relacionado con un cóctel, pero entiende que, con esto, quiero contarte que no es un tema ajeno a mí, porque además ya tenía desde hace tiempo una página en Facebook en la que compartía recetas y trucos con mis amigos, un grupo pequeño de no más de 100 personas y que ahora tengo un poquito abandonado y algún día de estos seguro que retomo.

¿Qué tiene que ver toda esta introducción con mis novelas? Pues mucho porque si me has leído, y sino ya te doy una pista, en todas ellas suelo hablar de las recetas más típicas o que me llaman la atención de los lugares donde se desarrolla la trama. Ya sea con la excusa de preparar alguna de las comidas habituales del día, o porque los protagonistas vayan a un restaurante, siempre los platos representativos de la zona y el vino estarán presentes. Y junto a esto, lo más normal es que algunas de las escenas que se desarrollan en mi novela, verás que lo hacen en una gran cocina, con una buena encimera y una estupenda mesa donde reunirse. Es un ambiente muy presente en mi vida habitual, pero no de ahora, es algo que viene de tiempo muy atrás. Si me leyera mi amiga Auxi se reiría recordando las veces que nos juntamos en casa de Nena en su cocina siendo adolescentes, cuando me lea mi amiga Pastori lo hará igual porque siempre estamos en su cocina de charla o Javi, que siempre empezamos con una cervecita y tertulia en la cocina, mientras él acaba lo que se trae entre manos.

Pero no solo hablo de los platos propios de la zona, sino que aprendo a cocinarlos dentro de lo posible y los adapto a mis gustos y circunstancias. Uno de los que más hago son lo Falafels, el pollo en Tajine, la Pastilla de cordero, el pan Jalá o de Pita, el Humus y el Cuscus, todos ellos propios de la cocina de Oriente Próximo. Y, para crear ambiente, incluso cuando ha venido a casa mi editor a trabajar, hemos aprovechado para hacerlo con una buena receta de esta zona del mundo. Si es posible, para que disfrutéis al final de mi entrada, os pondré los enlaces de algunas de las recetas.

Falafels

Para mí es muy importante este espacio en mis novelas porque el erotismo que se puede imprimir en un capítulo gracias a una buena escena desarrollada en una cocina no tiene precio y de hecho mi protagonista James, va enamorando a Myriam mientras preparan todo lo necesario para una buena cena, que todo hay que decirlo, me encanta que mis protagonistas masculinos se manejen bien en los fogones.

Todo esto tiene unos antecedentes porque muchos libros que tengo como favoritos están relacionados con los fogones: Como agua para chocolate de Laura Esquivel, Afrodita de Isabel Allende e incluso El vasco que no comía demasiado de Oscar Terol. En todos ellos las recetas están íntimamente ligadas a la trama de la narración y que te recomiendo como lectura en vuestro tiempo libre.

Y ahora que empiezo una nueva aventura, esta vez en Escocia, no podía pasar sin aprender algún plato nuevo para ambientar esas reuniones alrededor de la mesa camilla que nos ayude a editar el manuscrito y siempre acompañado, como digo, de una copa de vino, porque un buen plato y su copa de vino hacen las delicias de una agradable tertulia para pulir, sacar brillo y dar esplendor a una futura novela. Y tanto es así que algo presente en las novelas que se desarrollan en Israel: el vino y las viñas. Y que muchos lectores habrán visto en la portada de la mi segunda novela Confianza Ciega pero que incluso en la próxima destacará porque la trama se desarrolla muy ligada a un testamento y a sacar adelante una bodega a lo que se sumará toda una serie de acontecimientos que trataran de que ese proyecto no salga adelante.

Así para seguir en mi tónica de inspirarme, uno de los platos que he aprendido son los huevos escoceses aunque la receta típica de Escocia son los Haggis, neeps y tatties : un gran embuchado (a modo de gran morcilla) de asaduras del pulmón, hígado y corazón del cordero, junto con cebolla y avena, todo ello muy especiado. Los haggis se presentan en el plato como si fuera una gran hamburguesa, o dos enormes rodajas de morcilla. Generalmente se acompañan de neeps y tatties, o lo que es lo mismo, puré de patata y nabo, o con ensalada. Algo bastante complejo de hacer en mi caso y por eso probé con el tema los huevos que era más sencillo.

Haggis

Espero que esto te haya servido de aperitivo para animarte a meterte en faena y leer mis novelas. Como verás mi forma de documentarme va mas allá de un lugar donde desarrollar la trama y los personajes, para mí es sumergirme en la cultura y costumbres del país donde se va a desenvolver mi narración y mostrártelo para que, sin ser una guía de viajes, te sientas un poco más cercano a lo que viven mis personajes.

Recetas:

Falafel (Receta auténtica y original)

http://cursosdelcentrodelinguas2011.blogspot.com/2011/11/hola-todas-aqui-esta-la-receta-del.html

https://www.elespanol.com/cocinillas/recetas/carne/20200604/huevos-escocesa-receta-sencilla-triunfar/1001978852096_30.html

Tahine de pollo