vivencias

Sabiendo un poco más de mi persona

Durante esta semana gracias al grupo de IG de @Comunidad de escritores, que ha organizado una semana dedicada a mi trayectoria como autora, muchos compañeros y lectores han podido saber algo más de mí o incluso para aquellos que era una desconocida ha servido ante ellos como carta de presentación. Saber de mí, a nivel biográfico y bibliográfico, es sencillo porque tengo mi pagina web e, incluso, una entrada en Wikipedia, pero siempre se quedan esos pequeños detalles del día a día, como las manías, gustos, cosas que no me gustan y que a los lectores les puede interesar también como una forma de entender el porqué de mis libros.

¿Os apetece descubrir cuáles son mis gustos musicales, cine, teatro o lo que de repente se me ocurra? Pues vamos a ello.

  • Si tuvieras que vestir con un único color para siempre sería: Me gusta la gama de azules y malvas y no me hace nada de gracia el rosa, aunque con el tiempo, he llegado a usar este color, pero nunca el rosa chicle. Cuando estaba embarazada, y sabiendo que era un niño lo que estaba a punto de nacer, recuerdo que alguien me regaló un jerséis de bebé de un color rosa espantoso, con toda la buena intención del mundo. Ni aunque hubiera tenido una niña se lo hubiera puesto. Además no me gusta la identificación de los géneros por los colores. De hecho a uno de mis hijos le gusta el rosa y los malvas y tienen ropa de ese color.
  • Un aroma con el que te identificas: Me gusta el olor del campo y de la chimenea. Había una colonia que me olía a césped recién cortado y que usé hasta que dejaron de hacerla. Y otra que olía a Mango y era de la marca de la tienda de ese mismo nombre y que ya dejaron de hacerla. Adoro el olor a bergamota y de hecho el sentido del olfato está muy presente en mis novelas y será uno de los muchos hilos conductores de uno de mis próximos trabajos.
  • Sabor preferido: Todo lo salado. De pequeña si me invitaban a un cumpleaños y solo había dulce me fastidiaban la tarde. Soy de “guarrerías” saladas. De hecho en mi casa es más fácil encontrar patatas fritas que chocolate y si ahora lo hay es porque hace poco que han sido las Navidades y entre los regalos había bombones de licor, que son los que más me gustan y los marrones glacé, que son uno de los regalos clásicos que me hacen en Reyes Magos.
  • Una película que te hizo llorar: Muchas, soy muy llorona en las películas, pero la que ahora recuerdo es la de Palmeras en la nieve. Será porque es la última de ese tipo de temática que me he visto, pero es cierto que vi la de James Bond de Sin tiempo para morir (2021) y el final es emocionante, teniendo en cuenta que al protagonista, Daniel Craig, siempre ha sido acusado de que no expresa sus sentimientos y en esta sí lo ha hecho a lo largo de toda la película. Si sois amantes de la acción aunque con una trama un poco liosa, os animo a verla. Aunquem para este tipo de películas, soy de las que me gusta verlas en la gran pantalla.
  • Y ¿qué nos puedes decir del teatro?: Tengo muy buen recuerdo del día que vi a Rosa María Sarda en la obra de teatro de la Madre coraje de Lluís Pasqual en el Centro Dramático Nacional. Yo era muy joven pero me impactó. También he disfrutado mucho con las representaciones de la compañía de La cuadra de Salvador Tábora del que recuerdo el montaje Picasso andaluz o la muerte del Minotauro. Esa costumbre del teatro se lo he inculcado a mis hijos y además tenemos amigos que trabajan en compañías de teatro como José Tíscar y Javier Carballo, a los que hemos visto actuar varias veces en sus giras cuando han venido a actuar por teatros de la zona.
  • Hablando de la música sería bueno saber cual te gusta: Precisamente ayer preparando esta entrada y luego pasando al ordenador mi nuevo manuscrito estaba oyendo a David Guetta en la edición de Dubai. Fue espectacular desde el helipuerto del hotel Burj Al Arab. Pero ya me gustaba Mike Oldfield y Pink Floid que sin ser iguales es una evolución en el tipo de música que siempre me ha gustado. También me encanta Queen, Pablo Alborán o Antonio Orozco, depende de mi estado de ánimo o la actividad que esté realizando en ese momento.
  • Un libro que te marcó: Sinuhé, el egipcio. Creo que de ahí nació mi amor por Egipto y mi interés por la carrera de Historia. Lo leí siendo muy pequeña porque me lo regaló mi padre. Es una novela que además de detallar muy bien lo que es uno de los periodos mas interesantes y convulsos de la historia de Egipto, que tuvo bastantes, como fue el de el periodo de Amarna, con faraones tan potentes como Akhenaton, Nefertiti y Tutankamon. Una periodo en el octavo año de su reinado, el faraón Akhenatón trasladó la capital de Egipto a Amarna, el Horizonte del Sol, una nueva ciudad que enseguida se llenó de espléndidas mansiones y barrios de trabajadores. Y en esas idas y venidas y conflictos familiares y políticos se desarrolla la historia de Sinuhé. El capítulo donde se explica la momificación de los cuerpos es espectacular y la trama de intriga, sobre la vida del médico es preciosa. Incluso tiene su toque romántico no exento de drama. Como veis es un libro que me apasiona.
  • Un sueño por cumplir: Muchos, me gustaría pasar unas Navidades en un hotel en una zona del norte de Europa desde donde se pudieran ver las auroras boreales  e ir hasta allí con mi hermana Helena y un grupo reducido de íntimos. Un lugar donde no me conociera nadie y poder disfrutar del transcurrir del tiempo con buenas conversaciones, lectura y una chimenea. Todo esto viene porque también uno de mis sueños es montarme en un trineo tirado por perros o por caballos y como buen sueño ya aparece en uno de los capítulos de la novela «Unidos por el Pasado». Una de las ventajas de ser escritor es que mis personajes pueden hacer esas cosas que me gustaría repetir o que no he hecho todavía.
  • Un miedo: Lo que yo llamo aguas estancadas. Pozos, aljibes, pantanos, cenotes, blue holes. Lugares donde no corra el agua. No me gustan. No he tenido ningún accidente pero no me han gustado nunca. Las aguas tienen que ser las que circulen como ríos o el mar. De hecho hace poco visité con un amigo la zona turística del pantano de los Hurones y dimos un paseo por la parte superior del muro del pantano y aunque no se lo dije a nadie llevaba los dedillos de los pies un poco encogidos en los zapatos. De pequeña nunca me asomaba a pozos y ahora lo hago pero no es algo que me agrade.
  • Un deporte: La verdad que ninguno. No soy una persona deportista, nunca lo he sido. De pequeña en el colegio era la asignatura que siempre estaba en el límite entre el 4 y el 5 y me libraba por los pelos. Desde luego no hubiera logrado nunca una beca deportiva para una universidad americana. Luego con el tiempo he mejorado pero lo justo para sobrevivir. Voy al gimnasio por salud y mantener la flexibilidad y y como mucho me gusta andar, pero visitando lugares. Eso de andar por nada, muy de vez en cuando y por la naturaleza, pero lo justo.
  • Un país al que irías o regresarías: Israel el primero, y sin dudarlo, porque por mucho que conozcas un país, incluso el mío propio, siempre hay rincones que te quedan por visitar. Es más siempre dejo algo que me sirva de excusa para volver. Y luego todo el entorno del Mediterráneo que no deja de ser la cuna de mi cultura. Luego no me importaría visitar Japón porque es lo más ajeno a la sociedad en la que vivo. Pero el Japón tradicional, no el tecnológico y sobre todo no me quedaría solo en Tokio. No me gustan las grandes capitales más que para ser punto de llegada y partida visitando lo más destacado, vamos que iría a Paris y por lo menos la foto en la torre Eiffel me la haría. Pero me resulta mucho mas enriquecedor visitar pequeños lugares también con historia pero sin tanto turismo. Aunque hoy en día eso es complicado.
  • Tatuajes que llevas o llevarías: Me gusta verlos y de hecho algunos de mis personajes los tienen. Mi marido los tienes y son muy bonitos porque son de diseño personal. Pero no me gusta marcar mi cuerpo con nada que sea permanente. Sé que hay una tinta que dura un tiempo pero una amiga tatuadora me dijo que es problemática. Si hubiera una que durara un año no dudaría en hacérmelo con mi símbolo: la libélula. He llevado rastas, anillos en los pies, me he teñido el pelo de color vino burdeos, he tenido una trenza fina en la nuca con el pelo muy corto como lo tengo en la actualidad y no descarto volver a dejarme una así de nuevo, he llevado mechones rubio platino a la altura de las sienes cuando tenía melena larga, como Lily Monster, de la familia Monster predecesores de los Adams. Pero nunca me he hecho  nada que sea permanente, más que los agujeros de los pendientes que me hicieron al nacer. Ya tengo un par de cicatrices que también van a ser permanentes y de momento no he pensado disimularlas con un tatuaje como hijo la protagonista de una de mis novelas, Myriam. Y con eso tengo bastante en cuanto a marcas permanentes.
  • Una de tus novelas que te gustaría ver en la gran pantalla: La bilogía de Israel, sin duda, pero claro, el problema es las escenas eróticas que me las censurarían y tienen una razón de ser muy importante en la narrativa. Y luego me da miedo la elección de los personajes. Yo los tengo muy marcados en mi cabeza, al igual que lo tienen los lectores, cada uno a su manera y una cosa que me molesta mucho es cuando un libro ha sido adaptado a película o serie y los protagonistas no son como yo los veo en mi cabeza y sé que eso le ocurre a la mayoría de los lectores.
  • Viajar ¿en avión o coche?: He viajado en avión y suelo hacerlo en coche, pero soy la romántica de los trenes y viajaría siempre en tren. Me haría las grandes rutas ferroviarias como el Transiberiano o el Orient Express y, aunque esto sea difícil, no descarto rutas más pequeñas y turísticas que hay en el norte de España, como el tren turístico Transcantábrico, o el Al-Andalus ya que ambas posibilidades son más sencillas de realizar. Al igual que no me gustan los cruceros por dos motivos, mucha gente metida en un mismo espacio y poco espacio si te tocan personas que no te agrada tratar. Si es cierto que como sueño tengo planeado, con amigos de confianza, un crucero en barco por la ruta del Loira para visitar sus castillo. Se realiza en unos barcos tipo lanchones que con solo tener el carnet de conducir se puede patronear, ya que va por el rio Loira y sus canales. Es precioso parar en los distintos pueblos, visitarlos, alquilar bicicletas para ir a otros lugares cercanos y hacer el resto de la vida en el barco remontando o bajando el rio. En el Rin también encontramos esa opción pero a todos nos gusta mas Francia.

Y estas son las preguntas y las respuestas que podréis encontrar tanto en Instagram como en Facebook hechas por la administración del grupo @Comunidad de Escritores, aunque aquí me he extendido un poquito más aprovechando mi entrada de blog. Además si os apetece seguir conociéndome, os pongo un enlace a la revista digital donde, gracias a la labor de @Lourdes Tello y @Javier Torras de Ugarte administradores del grupo @comunidad de escritores, se han publicado el evento de la semana del autor que se ha iniciado conmigo:

Conociendo a Gaby Taylor – La Alternativa digital

Si os queda alguna duda o cuestión podéis preguntarme en los comentarios que encantada os responderé. Y os animo a que si sois lectores sigáis a este grupo en las redes sociales ya que hay recomendaciones de lecturas, eventos y dinámicas que os pueden interesar.

https://www.instagram.com/de_comunidad/

https://www.facebook.com/groups/261804450911543

Además, el 9 de Febrero, inicio una lectura conjunta organizada por la bookstagrammer @Antonella_en_letras de mi bilogía de Israel en la que pueden participar lectores que quieran adquirir mi libro en papel, y que yo les enviaría, los que se lo descarguen en digital o aquellos que tenga el unlimited en Amazon. Así conocerás directamente mi trabajo. Si queréis más información podéis seguirnos a Antonella y a mí en las redes y os mantendremos al día en noticias no solo sobre mis libros si no sobre los de otros compañeros de los que recomiendo su lectura y con los que participo en diferentes dinámicas.

https://www.instagram.com/antonella_en_letras/

https://www.instagram.com/gabytaylor.escritora/

vivencias

Para los lectores.

El libro no solo pertenece al escritor, sino que también pertenece al lector y, luego juntos, lo convierten en lo que es. (Paul Auster, Premio Príncipe de Asturias de las Letras en 2006)

Me gustó esta frase que, para mí, engloba cual es el equilibrio que debe de haber entre el escritor y el lector, y todo, para darle su verdadero sitio a esa persona que se acerca, por uno u otro motivo, a nuestro trabajo literario.

En una de las entrevistas que me hicieron hace tiempo me pusieron sobre la mesa la cuestión de cuál era la mejor forma de ser ayudados por parte de nuestros lectores. Tras reflexionar y buscar, he podido desarrollar los siguientes puntos:

1. Comprar su libro o ebook.

Puede parecer obvio, claro, pero es importante. Naturalmente, hay que comprar nuevos ejemplares de libros, no copias usadas. Pero eso genera una serie de cuestiones que también puede poner en el tapete el lector:

¿Cómo lo haría si el autor en realidad es un amigo que escribe pero aún no ha publicado aunque está en vías de hacerlo?

¿Qué ocurre si su presupuesto no le permite la compra del libro del autor?

¿Y si simplemente compraste el libro y el autor en cuestión tiene tanta fama que tu apoyo no le servirá para promoverse pero sí para que puedas demostrarle aprecio por su increíble trabajo?

Debido a estas preguntas puedo desarrollar otras opciones:

2. Comprar el libro para regalarlo.

Cuando sé que un libro no es para mí, pero está bien para otros que conozco, suelo comprarlo y regalarlo. No hay mejor regalo que un libro bien seleccionado para un lector habitual del que conoces sus gustos literarios. Y más si está firmado por el autor. Piensa en los amigos que pueden disfrutar de esa historia y, cuando sea el caso o evento concreto, cómpralo para ellos. Tendrás muchas ocasiones: Cumpleaños, Fiestas, Cenas, Navidad, etc.  Y estarás apoyando a tu otro amigo, el escritor.

3. Leer en público.

Leer en el metro, en un avión, en una tumbona en la playa. Si alguien ve, a diferentes personas en lugares distintos, leyendo el mismo libro, su curiosidad se acrecentará. Los clubs de lectura son importantes por esto.

4. Preguntar en las librerías

Cuando entras en una librería, no vayas directamente por el libro, incluso si sabes exactamente donde se encuentra. Es mejor preguntar acerca del libro de tu autor. Lo encontrarán en su sistema y te llevará hasta él. Pero si esto lo hacen cinco personas en una semana, el librero recordará el dato y apoyará ese título.

5. Deja un comentario para Amazon o Goodreads y en tus redes Facebook o Twitter.

Una buena forma de apoyar a tu autor favorito es reseñando y/o comentando sus libros en las plataformas de compra o en su propia página web. No es una novedad que las reseñas o comentarios dejados en las plataformas pueden influir en las compras que decidan hacer futuros lectores. Deja tu comentario respetuoso y sincero en tantas plataformas como puedas. Las reseñas son importantes cuando son sinceras y no te ha regalado el libro la editorial. Animan a otros a tomar una decisión de compra. Son como los testimonios de personas que prueban un producto. Las primeras diez o veinte opiniones son especialmente importantes y sí, se puede dejar la misma reseña en todos los sitios para ahorrar tiempo.

6. Aparecer en los eventos de tu autor:

A tu autor le gustará verte y firmarte su libro y no se sentirá solo. Además, siempre puedes hacerte una foto con él. Aparecer en el momento clave, si es posible, asiste a los lanzamientos de sus libros y lleva contigo a un par de amigos. También aplica esto a la firma de libros. Y si tu autor decide hacer un conversatorio y presentación de libro virtual; prepara tus preguntas, conéctate en internet a la hora y lugar establecido y apoya a tu autor favorito desde la comodidad de tu hogar.

7. Hacer networking.

Si tienes contactos con los medios o conoces a personas influyentes, siempre puedes arreglar una conexión entre contactos. Es una de las mejores cosas que puedes hacer y con la que puedes influir de verdad en la vida del libro y el éxito de tu escritor o escritora. No todos tenemos un perfil comercial, pero no es igual acudir a tu amigo influyente y decirle que tu escritor favorito ha sacado una nueva novela que decirle que tu escritor favorito ha escrito un nuevo libro de (Género), lleva XXX ventas por lo que tú sabes, y está teniendo elogios positivos (Aquí y aquí) Es más probable conseguir la atención de la segunda manera.

8. Síguelos en las Redes Sociales: 

Los autores buscan aumentar su nicho de seguidores para conseguir potenciales lectores y como ya sabemos, las Redes Sociales son uno de los canales principales para conseguirlo. Interactúa con el autor en las Redes Sociales: Ve más allá de «me gusta» o «seguir» comentando y compartiendo su contenido.

9. Lee el blog del autor, interactúa en él y suscríbete a su lista de correo electrónico si la tiene.

No olvides de echarle un vistazo a ese espacio, donde puedes encontrar otros aspectos interesantes de tu autor. Incluso tienes la opción de dejarle comentarios, recibir noticias de lanzamientos, puedes compartir lo que publique e incluso suscribirte porque a veces hay dinámicas exclusivas para esos suscriptores fieles.

10. Entrevistas a tu autor favorito:

 Si tienes un blog y/o un canal, abre una sección de entrevistas para que puedas dar a conocer un poco más de tus autores preferidos. Recuerda que esto es muy útil para autores auto publicados y noveles.

11. Si perteneces a un club de lectura: 

Recomienda tus recientes adquisiciones literarias y autores favoritos a tus compañeros del club de lectura.

12. Recomienda a tu autor en una conversación: 

Si en medio de una conversación hablan de literatura o te preguntan directamente sobre tus autores favoritos o tus lecturas recientes, no dudes ni un segundo en mencionarlos.

13. Tómate una foto desinteresada: 

Comparte una foto tuya con el libro o el libro en un contexto interesante para las Redes Sociales, y no te olvides de etiquetar al autor. Si dicho autor no posee cuenta en esa Red Social, entonces usa el hashtag con su nombre.

¿Se te ocurre alguna manera más de apoyar a tus escritores favoritos? Estaré encantada de leerte. Comenta y comparte.

Opinión, vivencias

Las entrevistas

Una cuestión que ya me ha llegado más de una vez es cómo se consigue, dentro del mundo de los escritores nóveles y que llevan sus propias redes sociales (RRSS), entrevistas en la radio y la televisión.

Primero tengo que aclarar que mi agenda de contactos, tras muchos años, es bastante grande. Por lo que es recomendable que cojamos la nuestra y, aunque nos parezca increíble, seguro que hay alguien que en nuestro entorno conoce a una persona que nos puede ayudar en este tema. En caso de que no conozcamos a nadie, sencillamente hacemos una lista de los medios locales y nos lanzamos a buscar esa entrevista. Una vez que hemos hecho esa lista ahora nos enfrentaremos a cómo abordar al medio de comunicación para ofrecernos y poder ser invitados a algún programa donde difundamos  nuestro trabajo. Hay veces que con una simple llamada de teléfono nos vale, pero también nos pueden pedir alguna información extra para que el periodista sepa a que atenerse con nosotros y al final nos lleva a lo mismo: necesitamos una carta de presentación.

Si fuera una empresa la que buscamos que nos contrate, lo que se prepara es un currículum pero, en este caso, hablamos de una carta de presentación. Algo que es muy habitual enviar en el mundo editorial para que nos conozcan. En el caso de la entrevista no nos van a contratar pero, sí es cierto, que podemos hablar de esta carta para que nos tengan en cuenta a la hora de formar parte de los invitados de un programa de radio o televisión. Y, ¿de qué consta entonces esta forma de presentarnos?

1.- Brevedad: recuerda que llegan muchas propuestas y a menudo no da tiempo a valorarlas todas con minuciosidad.

2.-Ortografía y sintaxis: además, hay que tener un cuenta un detalle que no, por obvio, deja de ser uno de los puntos más importantes, corregir hasta la saciedad todo lo que se mande. Esta presentación tiene que ser impecable, correcta en todos los sentidos: ortografía, sintaxis, coherencia y estilo. Con la cantidad de cartas que recibe un profesional de estas características, al primer signo de incorrección nuestra presentación irá al fondo de una papelera, virtual o física.

3.-Original: tu carta tiene que destacar sobre las demás, ha de llamar la atención de esa persona que la lee. Pero no ir ni de gracioso ni de original. Hay que darse a valer. Eso tiene que hacerse, pero de una forma distinta. Eres escritor/a, ¿no? Pues que se note. Cuenta tu historia utilizando la técnica del Storytelling para seducir y convencer conductor del programa.

4.-Claridad: si se contacta por primera vez, al enviar el correo electrónico, se puede poner en el apartado “Asunto” : Solicitud de entrevista”.

5.-Preséntate: Es importante que sepa de dónde eres, tus datos de contacto, a qué te dedicas, qué vinculación tienes con el mundo de la literatura, si has ganado algún premio o has publicado algo con anterioridad. También quiere saber tu disponibilidad y ganas que tienes de que tu libro se publique, es decir, si tienes tiempo e ilusión para presentaciones, firmas y promociones o si ya lo has hecho.

6.-Presenta tu obra: indica a qué género, público, rango de edad, va dirigida, así como en qué se diferencia tu novela de las ya publicadas hasta el momento. Esa es tu puesta en valor, marcar las diferencia y eso solo lo sabes tú que eres la madre o padre de la criatura.

7.-Vende tu obra: La primera gran premisa es tener presente que lo que importa es el producto: la obra. Para esta presentación, da igual el proceso de escritura o las experiencias personales que hayas tenido y que te hayan conducido a crear, eso déjalo para la entrevista en sí. En la misma línea, dar lastima o transmitir pena tampoco es una buena opción. Pero es bueno indicar que eres escritor local o si no eres de esa localidad el por qué te interesa ese medio de comunicación y no otro, (un poco de peloteo viene bien). Sería buenos saber si dentro de esa cadena hay, además, algún espacio literario que se identifique bien con el género que escribimos.

8.-Redacta una sinopsis atractiva de tu obra: termina de motivar al presentador para que llames su atención y valore tu obra.

9.-Ofrecimiento: En el mundo de los medios de comunicación no es habitual que tengan tiempo para leernos, pero podemos ofrecerles la oportunidad de acercarse a nuestros libros por medio de la opción digital, pero no pensemos que nos van a leer, es un ofrecimiento de cortesía.

10.-Y por último: Añade reseñas, críticas, entrevistas… Si tienes trabajos publicados con anterioridad, copia los enlaces de todo lo que puede aportar información sobre tu obra. También si tienes una web, blog, RRSS… cualquier dato que sirva para contextualizarte y valorar tu visibilidad y presencia online. Si las tenemos, si no, también es importante si somos miembros de grupos de lectura, ya sea como organizadores o como participantes, si tenemos grupos relacionados con nuestra actividad literaria. Por eso es importante cuidar nuestras redes sociales si queremos tener proyección como escritores y lo consideramos un trabajo. No se nos tomaría muy en serio si la mayor parte de lo que se ve de nosotros son aspectos que no tienen nada que ver con la literatura, eso vamos a dejarlo para nuestros perfiles privados. Ese video de Tik Tok cayéndonos en la boda de nuestra prima no es lo más adecuado para subirlo a nuestra RRSS de escritor. Una cosa es ser naturales y otra pecar de “exceso de naturalidad”.

Una vez que tenemos la entrevista, si es la primera vez que vamos a hacerla o somos una persona tímida, como recomendación, yo empezaría por la radio, antes que por la televisión. Este medio es mucho mas acogedor y puede darnos la sensación de que estamos en una charla tranquila, solos, el entrevistador y tú. Si os sentís inseguros, podéis pedir que la entrevista se centre en cuestiones más o menos pactadas previamente, para que no haya ninguna pregunta que os sorprenda. Y si no es pactada, como llegaréis un rato antes de iniciar la entrevista, pues podéis hablar con el presentador del programa para que os ponga en antecedentes de cómo se va a desarrollar el programa y controlar los tiempos para que podáis decir todo lo que en realidad necesitáis comunicar.

Si la entrevista es en la televisión, lo recomendable es llevar ropa de un solo color, lisa, sin grandes estampados y que no sea blanca o muy clara por el tema de las luces a no ser que nuestra piel sea muy morena. Tened en cuenta que lo que se grabe, se sube a las redes y queda para la posteridad. Hoy en día, a veces, las entrevistas se desarrollan sentados en sillones más amplios y no tenemos una mesa delante, por lo tanto, ojo con el largo de las faldas, si pensamos que podemos estar incómodas. Y en cuanto al maquillaje, tonalidades suaves y que eviten los brillos porque si nos ponemos nerviosas seguro que sudamos.

Todo esto que os cuento, está basado en mi experiencia y si os sirve de ayuda pues os presto estos consejos de cómo afrontar una entrevista desde el momento en que buscáis un medio de comunicación con el que poneros en contacto. Una vez finalizada la entrevista, es bueno intentar comprometer a la emisora cara a un futuro en el que lancéis un nuevo libro. E, incluso, si os ven que dais juego, os pueden llamar alguna que otra vez para alguna tertulia literaria. Una vez metido en harina os entrará el gusanillo y las ganas de que os entrevisten os correrá por las venas, porque seguro que las disfrutáis mucho.

Opinión, vivencias

Las diez reglas para escritores de Etgar Keret

Etgar Keret es un escritor de cuentos cortos, guionista de televisión y director de cine israelí, considerado el máximo exponente de la narrativa moderna, por su empleo del lenguaje corriente para contar historias donde la vida cotidiana, el humor negro, el surrealismo, lo grotesco y lo pueril forman parte de un mismo universo. Cuando lo conocí me encantaron sus palabras y la forma de dar consejos que al final es lo que siempre he pensado, solo probando y equivocándose es como aprendemos cualquier oficio. La teoría es necesaria, pero la práctica es fundamental. Aquí os aporto esos consejos que tanto me gustaron.

Sus diez consejos para escritores:

1. Asegúrate de disfrutar escribiendo

A los escritores siempre les gusta decir lo duro que es el proceso de escritura y cuánto sufrimiento causa. Mienten. A la gente no le gusta admitir que se ganan la vida con algo que disfrutan genuinamente.

La escritura es una forma de vivir otra vida. Muchas otras vidas. Las vidas de las incontables personas que nunca has sido, pero que son completamente tú. Cada vez que te sientes y te enfrentes a una página, trata —incluso si no tienes éxito— de estar agradecido por la oportunidad de expandir tu vida. Es divertido. Es maravilloso. Es estupendo. Y no dejes que nadie te diga lo contrario.

2. Ama a tus personajes

Para que un personaje sea real, ha de haber al menos una persona en este mundo capaz de amarlo y entenderlo, tanto si le gusta el personaje como si no. Tú eres la madre y el padre de los personajes que creas. Si no los amas, nadie lo hará.

3. Cuando estás escribiendo, no le debes nada a nadie

En la vida real, si no te comportas como debes, acabarás en la cárcel o en una institución. Pero en la escritura, todo vale. Si hay un personaje en tu historia que te atrae, bésalo. Si hay una alfombra en tu historia que odias, préndele fuego justo en el centro de la sala de estar. Cuando se trata de escritura, puedes destruir planetas enteros y erradicar civilizaciones con solo pulsar una tecla y, una hora después, cuando te cruces con la anciana del piso de abajo en el portal, aún te saludará.

4. Empieza siempre por el medio

El comienzo es como el borde chamuscado de un pastel que se ha pegado al molde. Puede que lo necesites para ponerte en marcha, pero no es realmente comestible.

5. Intenta no saber cómo termina

La curiosidad es una fuerza poderosa. No la dejes ir. Cuando estés a punto de escribir una historia o un capítulo, toma el control de la situación y de los motivos de tus personajes, pero déjate sorprender por los giros en la trama.

6. No uses nada solo porque “así es como es siempre”

Dividir la historia en párrafos, usar signos de puntuación, llamar a los personajes por el mismo nombre incluso cuando ya has cambiado de página: todas esas son convenciones que existen para estar a tu servicio. Si no funcionan para ti, olvídalas. El hecho de que una regla particular se aplique a cada libro que hayas leído no significa que tenga que aplicarse también en tu libro.

7. Escribe como tú

Si intentas escribir como Nabokov, siempre habrá al menos una persona (cuyo nombre es Nabokov) que lo hará mejor que tú. Pero cuando se trata de escribir como lo haces tú, siempre serás el/la campeón/a del mundo.

8. Asegúrate de que estás solo/a en la habitación cuando escribes

Incluso si escribir en cafeterías suena romántico, tener otra gente a tu alrededor siempre te hará adaptarte, te des cuenta de ello o no. Cuando no hay nadie alrededor puedes hablar contigo mismo/a o meterte el dedo en la nariz sin siquiera darte cuenta. Escribir puede ser otra forma de hurgarse la nariz y, cuando hay gente alrededor, la tarea se vuelve menos natural.

9. Deja que las personas a las que les gusta lo que escribes te animen

Y trata de ignorar a todos los demás. Lo que hayas escrito no es para ellos. No importa. Hay muchos otros escritores en el mundo. Si buscan más a fondo, acabarán por encontrar a uno que cumpla con sus expectativas.

10. Escucha lo que todos tienen que decir, pero no escuches a nadie (excepto a mí)

La escritura es el territorio más privado del mundo. Así como nadie puede enseñarte realmente cómo te gusta tu café, nadie puede enseñarte cómo escribir. Si alguien te da un consejo que suena bien y te parece que encaja bien, úsalo. Si alguien te da un consejo que suena bien, pero no te encaja, no desperdicies ni un solo segundo en ello. Puede estar bien para otra persona, pero no para ti.

Hay puntos en los que difiero de su opinión, porque yo tengo la mía propia, pero en general puedo decir que de los 10 consejos, de una u otra forma, he aplicado, y creo que estoy a tiempo de aplicar, los 10. El punto 6 es el que todavía no me atrevo porque creo que para eso debes de conocer muy bien el lenguaje, la ortografía, la sintaxis, y las técnicas de escritura para poder permitirte el lujo de saltártelas. Cuando esté al cabo de la calle de todo eso lo mismo lo intento, pero, ahora, no creo que esté a la altura de poder hacerlo.

Espero que estos consejos, opiniones o como lo quieras llamar te resulten útiles y entretenidos porque al final, lo que digo siempre, consejos no le doy ni a mis hijos a estas alturas.

vivencias

Mi golpe de suerte

Muchas veces me preguntan qué cómo fue eso de publicar. Y, siendo sincera, tengo que decir que fue un golpe de suerte, pero claro, si eso no lo desarrollo, es normal que mis lectores no me crean. Porque es verdad que para que la fortuna te alcance, hay que estar en el sitio justo, en el momento justo y, que cuando abras la boca, digas lo justo para no liarla.

Pensad que yo vengo de una generación que solo había dos opciones: ibas de editorial en editorial con tu manuscrito bajo el brazo o te dedicabas a presentarte a todos los concursos de literatura que se pusieran a tiro. Un poco más tarde, surgieron los blogueros que empezaron a publicar en internet y así darse a conocer y tras eso, el siguiente paso que aparece fue la opción de auto publicar que como ya he explicado en otra entrada, no es lo mismo que autoeditar y en eso lo podéis leer en:

https://gabytaylor.com/2020/12/20/autopublicacion-o-autoedicion-las-cuatro-patas-de-mi-banco/

Pero no pensemos que eso de auto publicar es como el camino amarillo del Mago de Oz donde vas cantando una alegre canción y que es algo que facilita el nacimiento de una novela. Ojalá fuera así pero, como cualquier proceso, una cosa es la teoría que es muy bonita y otra la práctica y así me encontré en otro camino diferente que fue el que utilicé para alcanzar, lo que en mi caso, suponía publicar un libro y ser leído fuera de mi entorno de conocidos.  Pasado ya su tiempo puedo decir que ese camino de darme a conocer entre lectores anónimos, lo he superado con creces porque tengo lectores en sitios tan alejados como Japón o México y todo gracias a la posibilidad de la descarga digital de mis novelas, que es otra alternativa que ha venido a facilitar la difusión de muchas publicaciones y que también considero que ha venido a beneficiarme.

¿Dónde estuvo mi golpe de suerte? Pues en hablar del tema con quién sabía mucho de las aventuras de ser escritor, porque siempre he tenido la suerte de tener amigos y conocidos que desarrollan diversas actividades para ganarse la vida, por lo que tirando de agenda me puse en contacto con varios profesionales del mundo literario. Y de nuevo me encontré el trébol de cuatro hojas cuando coincidimos una editorial que estaba buscando a nuevos escritores, algo así como, blanco y en botella y además ellos tenían un objetivo que era que sus publicaciones cumplieran una serie de requisitos y siguieran una línea marcada previamente por la editorial-Y eso eran unos valores a la hora de trabajar muy acordes con lo que yo buscaba. No me digáis que eso no es tener fortuna. Y aquí se juntó el hambre con las ganas de comer y mi manuscrito fue valorado por la editorial con un informe de viabilidad junto con mi puesta en valor como escritora de forma favorable. Una puesta en valor que me presentaba como escritora de thrillers romántico eróticos e incluso novela histórica pero con unas características que marcaran diferencia con otros autores, aunque por supuesto sin devaluar el magnífico trabajo de muchos de ellos, ya que sabía que este es un mercado muy competitivo y saturado y hay que presentar diferencias con respecto a lo que ya está en las librerías.

Y así no pusimos en marcha naciendo la marca Gaby Taylor y mis dos primeras novelas.

Nadie dice que haya sido muy fácil, pero sí es cierto que gracias a Kaizen editores y a Fotolócar, todo el camino se ha ido allanando. Junto a eso, se han sumado pequeños golpes de fortuna, como el hecho de que hubiera muchos amigos interesados desde un principio, porque conocían ya mi forma de escribir a través de mi anterior blog de opinión y eso dio lugar aque lo que en un principio parecía una locura acabará transformándose en dos claros proyectos finalmente publicados y, hoy por hoy, con un pie en mi tercera novela finalizada que se desarrolla en Escocia y todo cargado de la misma ilusión que cuando comencé. Pero sobre todo, disfrutando de esos pequeños empujones que yo llamo golpes de suerte y que junto con un constante trabajo, día a día, me lleva a buen puerto. Me he pasado años que para conseguir algo he tenido que pasar por el proceso de alcanzarlo con «sangre, sudor y lágrimas» y por una vez esto no ha sido así, por lo tanto benditos tréboles de cuatro hojas

De todos modos una cosa que siempre hay que tener clara es que a Dios rogando y con el mazo dando, ya que la suerte se la hace uno a fuerza de mucho trabajo y siendo constante en el aprendizaje pero también a veces ese toquecito de buena fortuna no viene nada mal y, poco a poco, con casualidades o causalidades que todo vaya por buen camino es de agradecer. Por lo tanto nunca dejéis de luchar por lo que de verdad queréis conseguir y aunque sean unas palabras muy repetidas, en la mayoría de los casos el esfuerzo al final acaba dando su premio y yo soy un fiel ejemplo de que eso es verdad.

sentimientos, vivencias

Mis mentores

He leído por las redes como hay personas que presumen por no tener formación e incluso de no haber leído nunca un libro y hacen alarde de que, pese a eso, les ha ido estupendamente en la vida. Imaginaros qué hubiera pasado si además hubieran tenido una formación académica o leído algún libro. Lo mismo hasta tendríamos un sin fin de nuevos avances técnicos y científicos gracias a ellos.

Afortunadamente ese no ha sido mi caso y a lo largo de mi vida he tenido una amplia lista de mentores, palabra que abarca a maestro, guía y consejero, hombres y mujeres a los que tengo que agradecer su vocación a la hora de formar a niños y niñas, entre los que tuve la fortuna de estar y que me animaron a leer como algo habitual en mi vida cotidiana. Ahora mismo me encantaría recordar el nombre de todos ellos pero seguramente se me quedarían muchos en el tintero, pero no por eso dejo de enviarles mi más profundo agradecimiento estén donde estén, puesto que incluso algunos de ellos ya han fallecido.

Y no solo hablo de profesores de Literatura, que me inculcaran el amor a la lectura, sino de cualquier materia que amplió mis conocimientos y me marcó la senda para llegar a lo que he llegado hoy en día. Tú, lector, te preguntarás que qué tienen que ver asignaturas tan dispares como el griego, las matemáticas, el derecho civil y la química con el hecho de ser escritora. Pues me temo que todo, porque como bien dijo alguien muy sabio: el saber no ocupa lugar, sino que más bien enriquece. Por lo tanto me parece absurdo hoy en día, con todos los medios que tenemos a nuestro alcance y estando presentes en las redes sociales, que haya quien se disculpe o incluso presuma diciendo que no se ha leído un libro en su vida. El que de verdad no ha podido formarse no está en las redes sociales.

Desde luego yo he tenido la fortuna de caer en una familia donde la lectura y la búsqueda del conocimiento de forma autodidacta era el pan nuestro de cada día, pero también he conocido a otras muchas personas que no habiendo nacido en la misma circunstancia han tenido fuerza de voluntad e interés en aprender y se han buscado la vida para hacerlo sorteando muchas dificultades, con lo que las excusas para mí, en su gran mayoría, son sencillamente falta de interés por aprender. Habrá casos, y son contados, en los que les sería imposible, pero seguro que no están alardeando de ello en las redes sociales.

Dentro de la lista de agradecimiento pondría a mi padre, que me enseñó a leer, y a mi madre que me llevaba a la biblioteca pública desde muy pequeña y, además, tanto ella como mi abuelo hicieron sus pinitos como escritores. Tras ellos tengo una amplia lista de profesores de literatura, pero el que mas recuerdo fue Salvador, que durante mis años de Instituto prácticamente me abrió al mundo de la lectura ya de adultos, sobre los 12 años, con la novela «La familia de Pascual Duarte» de Camilo José Cela, pero que también me guio en la lectura de los clásicos que, si bien muchas veces, no llegaba a entender en tu total profundidad, ahora me han ayudado a poder hacer una incursión en algunos de ellos como «Ana Karenina» de León Tolstói y así me puedo permitir el lujo de hacer una lectura crítica y comparativa. Algo que nunca hubiera realizado sin las enseñanzas previas de muchos profesores que han dejado una gran huella a lo largo de mi vida.

Por eso, presumir de no haber leído un libro en la vida, me parece tan absurdo como presumir de que no mantener unas mínimas pautas de higiene. ¿Quién presume de no lavarse nunca? Pues en este caso el libro sería como la higiene mental o el alimento que hace que no se nos atrofie el cerebro. Sé que ninguno de los que me leeréis estáis en esa situación, pero si tenéis la oportunidad de hacerle alguna vez un regalo a un niño, que sea un cuento, seguramente cuando sea adulto os lo agradecerá.