Opinión

La lectura basura

¿Cuáles son los beneficios de leer?

Lo cierto es que tiene bastantes ventajas, casi tantas, salvando las distancias, como la dieta Mediterránea.

  • Mejora el lenguaje
  • Fortalece la concentración
  • Alimenta la imaginación
  • Desarrolla la memoria
  • Facilita la comunicación
  • Ejercita el cerebro
  • Mejora la ortografía
  • Amplía el vocabulario

Seguramente se me queda en el tintero alguna que otra porque luego cada persona es un mundo, pero cualquiera de los bienes de consumo que nos publicitan hoy en día y que nos volvernos locos por conseguir apuesto a que tienen menos utilidades que la lectura de un libro. E, incluso, a este listado añadiría la cita:

 Un lector vive mil vidas antes de morir. El que nunca lee solo vive una»

George R.R. Martin, escritor y guionista.

A los españoles siempre se nos ha tildado de seres pasionales y que nos movemos en los extremos y, por supuesto, esos extremos al final acaban tocándose. Si nos remitimos a las estadísticas que pululan por internet, podemos hablar de las horas que dedican los habitantes del mundo a la actividad de leer.

De acuerdo con el estudio Hábitos de medios, elaborado por la agencia NOP World, los países que más leen se ubican de la siguiente manera:

Tailandia cuenta con alto nivel educativo y, según las estadísticas, sus habitantes dedican 9.4 horas a la semana a la lectura.

China es la segunda nación que más horas emplean sus lectores, con ocho a la semana.

En Egipto y Filipinas, en cambio, su población dedica un promedio 7.3 horas a la semana.

Los pobladores de la República Checa, por su parte, invierten un promedio de 7.24 horas semanalmente.

¿Y en España?

Según otro estudio, España se sitúa en el puesto 20 de los 30 países analizados, con una media de lectura de 5.4 horas de lectura a lo largo de una semana. Esos datos así, en realidad, no nos dicen nada, porque no sabemos la calidad de la lectura que, a fin de cuentas, es lo que a mí me interesa.

El último Barómetro de Hábitos de Lectura y Compra de Libros en España, publicado en 2021, indica que el 67,9% de la población española lee libros. La mayoría, un 64,4%, lo hacen por ocio aprovechando su tiempo libre. En lo que se refiere a sexos, las mujeres superan a los hombres en prácticamente todos los grupos de edad, excepto a partir de los 65 años. 

¿Sabes cuántos libros se pueden leer en 30 días? De nuevo, dependerá de nuestro perfil lector, del tipo de libro y de algunas habilidades que también nos pueden ayudar: capacidad de comprensión, de concentración, aplicar técnicas de salteo o de lectura superficial, entre otras. 

Por supuesto, también influye el tiempo que dedicamos a la lectura. Si renunciamos a mirar la tele o el móvil, seguramente ganaremos un tiempo precioso para destinar a los libros. Algunos expertos aseguran que combinar formatos de lectura —libros en papel y digitales— también ayuda a mejorar nuestro ritmo lector. 

Así pues, con todos estos trucos y habilidades podríamos llegar a leer más de 10 libros al mes. Pero lo normal es que la cifra sea algo inferior, entre uno y cuatro en función de nuestro perfil lector. A esto añadiría si vamos por la calidad o por la cantidad y si leemos para acumular o para disfrutar de la lista de ventajas que he puesto al principio de mi artículo.

Si nos aproximamos a los libros con la técnica del salto o de la lectura superficial dudo mucho de que esos beneficios, antes mencionados, los lleguemos a disfrutar. Es como la comida basura: comemos, pero no nos alimentamos adecuadamente; leemos, pero es para nada puesto que lo más posible es que nos resbale como si nuestro cerebro estuviera rodeado de una cubierta impermeable. Entonces, si eso nos ocurre, en realidad, ¿para que leemos?

Para mí es la única forma con la que alimento a mis neuronas, que se vuelven bastante pesadas y ansiosas clamando por leer algo que de verdad las llene. Es cierto que, de vez en cuando, me puedo permitir el lujo de devorar un libro y que este sea de una trama más superficial, lo que llaman de lectura rápida y sencilla porque su vocabulario y la historia no exigen mucho esfuerzo de comprensión lectora. Eso lo comparo, y perdonen los puristas amantes de los libros, con la comida basura que, si bien no es mala cuando no se abusa de su ingesta, en realidad no es una dieta muy recomendable. Reitero mis disculpas porque no es que diga que ese tipo de libro al que me he referido unas líneas más arriba sea una basura, pero, si nos acostumbramos a deglutir y digerir con rapidez ese tipo de lectura, ¿pensáis en serio que cumplirá los beneficios listados al principio? Creo que como mucho fortalecería la concentración, porque hay que ser y estar reconcentrado para meterse libros de esta manera en nuestro cerebro.

Esto lo digo porque he visto en las redes una especie de competiciones que me han llamado mucho la atención. Se trata de leer más de dos centenas de libros al año, acercándose peligrosamente a la lectura de un libro al día. Me han dado ganas de realizar un cuestionario a estos hábiles lectores para que me pormenorizaran una serie de cuestiones:

  • ¿Dan algún premio por hacer esa carrera contrarreloj de acumulación de lectura anual?
  • ¿De verdad, pero de la buena, de la de te lo juro por Snoopy y las bragas de Mafalda, disfrutan de esa lectura?
  • ¿Son capaces de recordar lo que han leído una vez que han llegado a la palabra «FIN»?
  • Si además son escritores, que de esos algunos hay en estos rankings, ¿les sirve para mejorar la ortografía, ampliar su vocabulario o les embellece su lenguaje?

Entiendo, en cierta medida, esa tendencia de acumular libros mes tras mes y que los japoneses, tan amigos de bautizar actitudes usando una sola palabra, han denominado «Tsundoku», o sea, el hábito, muy arraigado en ciertas personas y relacionado con la bibliomanía, de la adquisición de todo tipo de lecturas, pero dejando que se amontonen en la vivienda, sin leerlos. A fin de cuentas, los libros suelen tener portadas bonitas y son decorativos, pueden incluso dar caché a nuestra foto diaria en Instagram. Pero claro, llega un momento en que nuestra casa rebosa, como nuestros cerebros, y al final acumulamos cientos de libros descargados en nuestro ebook y cuya función es tan inútil, desde mi punto de vista, como la de leer por leer y subir la fotito a los challenges de las redes sociales.

Toda esta acumulación de palabras amontonadas de manera sistemática la podría entender en un autor que necesitase información, aprender, desarrollarse en su oficio y cumplir lo de mejorar la ortografía y ampliar su vocabulario. Pero luego nos encontramos con que la mayoría de esos lectores, que además quieren ser escritores, mantiene otra media española, la que nos habla de que, si bien podemos llegar a conocer 30.000 palabras, la realidad es que se usan en la comunicación una media de 300 y, si se es más culto, se llegará hasta unas 500. Lo malo es que escriben como hablan, sin más filtros. ¿Os imagináis una novela de 500 páginas en la que solo se han usado, seamos generosos, 500 palabras? Me puedo querer morir. De hecho he llegado a tener una amago de empacho porque yo también he participado, por ignorancia, en este tipo de actividad; así que, como acostumbro a la hora de escribir en mi blog, hablo con conocimiento de causa.

Pues es esto lo que me encuentro en las redes sociales al iniciarse el año. En Enero veo lectores y autores que no hablan del beneficio que les ha aportado un libro a la hora de recomendarlo. Nos podrían transmitir sus sentimientos al acercarse a la historia plasmada con esfuerzo por un autor, lo que les ha hecho reflexionar esa lectura o el conocimiento que les ha aportado en vocabulario o en experiencia de vida; pero no, lo único que ponderan es la cantidad. Me recuerda a esos concursos yankees en los que resulta ganador aquel humano capaz de devorar en el menor tiempo posible la mayor cantidad de comida basura.

Desde mi humilde opinión y breve experiencia en este tipo de actividad, dicha forma de leer poco puede aportarnos ya que, como he dicho antes, nuestro cerebro, a poco que sea medianamente inteligente, desecha este tipo de estímulos en cuanto los identifica. Nuestras neuronas tienen cosas más interesantes que hacer que dedicarse a acumular información inútil. Poseen un mecanismo automático de supervivencia, que nos viene programado desde nuestros ancestros, que hace que olvidemos aquello que no les aporta nada. Son más listas ellas que la Marie Kondo, eso ya os lo digo yo.

Por lo tanto, si nuestro cerebro tiene la tendencia a que se la sude ese tipo de información inútil y acabamos quedándonos con las 500 miserables palabras de vocabulario de todos los días, ¿para qué coño leemos? ¿Es solo un disfrute momentáneo, como el de la comida basura, que no nos ofrece nada en realidad puesto que ni siquiera somos capaces de verbalizar ese aporte a la hora de recomendar esos libros en las redes? Escribimos reseñas automáticas, donde las palabras y argumentos son también repetitivos: lectura ágil, trama fresca, alocado, ligero. Vamos, la hamburguesa de McDonald representada en un libro. Que, como he dicho, para consumo no habitual es perfecto, no siempre tenemos que leer el mismo género de novelas; pero, si pretendemos ser escritores y mejorar un poquito en nuestro trabajo, mejor no hacer de esto un concurso de a ver quién engullir mayor cantidad de libros a lo largo del año. Así no me extraña que haya usuarios que hablen de bloqueo lector, para mi este tipo de reto supuso un hartazgo mayúsculo.

Al igual que nos preocupamos mucho de nuestra salud física, sería recomendable preocuparnos de nuestra salud mental. Es fundamental alimentar adecuadamente nuestro cerebro, aportarle nutrientes que de verdad nos valgan para crecer en la producción de nuestras obras. Por nuestro bien y el de los lectores, que los habrá para todos los gustos, presumamos de lecturas de calidad y con fundamento, y no de la cantidad, para quedar muy cools en una foto.

Opinión

Tramas LGTBI+ ¿visibilidad o negocio?

Vaya por delante la declaración de que es un tema en el que estoy muy sensibilizada, que tengo personajes LGTBI+ en mis tramas y una hija que se encuentra en plena transición de género. Esta declaración, así de primeras no me hace autoridad, pero espero que evite la sospecha de desconocimiento sobre el tema y que hablo por hablar. En realidad, he dedicado bastante tiempo a observar, investigar, preguntar y leer artículos sobre este nuevo apartado literario que lleva queriendo surgir entre los autores desde hace tiempo. De momento lo que confirmo es que no soy la única autora o lectora a la que le ha llevado su investigación alcanzar una serie de conclusiones similares a las que me gustaría compartir en este inicio del año. Sé perfectamente que mi opinión puede llevar a rozar la polémica, pero si evitara hablar de temas que me inquietan no tendría sentido el tener un blog.

¿Por qué me he decidido a escribir sobre este tema?

No sé si he tenido mala suerte a la hora de acercarme a este tipo de temática, y ahora os desarrollo el porqué de mi apreciación, o es que es lo habitual que se encuentra en el mercado. Para empezar, se supone que la idea de la lectura, entre otras muchas cosas, es acercarnos a diferentes realidades y darnos a conocer otros mundos, pensamientos, inquietudes y maneras de sentir que a veces no están a nuestro alcance de una manera ordinaria.

Todo empezó hace tiempo, cuando un antiguo jefe, durante un curso de formación en ventas, me indicó que a los clientes y a los compañeros a los que dirijo en mi equipo de ventas son individuos a los que no puedo ni debo etiquetar, y ahí le interrumpí apuntando mi discrepancia. Con toda tranquilidad se la fundamenté y, pese a haber pasado más de 20 años, sigo pensando que parte de mi argumentación se mantiene en vigor y la usaré, por lo tanto, para apoyar esta entrada.

En ese momento, le indiqué que para poder trabajar con compañeros y clientes tenía que conocerlos bien para saber hasta dónde podían dar de sí. Tener claro cuáles son las fortalezas y debilidades ayuda para que todo el mundo desarrollara su potencial y así evitar errores.

¿A qué viene esto si estamos hablando de literatura LGTBI+?

Pese a que seguimos queriendo normalizar una realidad actual de las relaciones humanas y no queremos etiquetar a las personas, caemos en la etiqueta y en el gueto al catalogar las tramas, no por la historia que narren sino por la relación personal que tienen los personajes. Si una persona es rubia, alta, con pecas, es diabética o calva. ¿Por qué no hay literatura juvenil para personas rubias o para jóvenes pelirrojos con pecas? Será porque es algo que nuestra sociedad tiene normalizado. Incluso no hay literatura especial para personas albinas y mira que no es algo tan habitual dentro de la sociedad pese a que en España hay 3000 nacionales que tienen algún grado de albinismo. Teniendo en cuenta que a estas alturas del S. XXI debe haber más personas del colectivo LGTBI que albinas, ¿de verdad es necesario crear una literatura específica para jóvenes y adultos en las que se etiquete como trama LGTBI? Hasta ahí había llegado mi pensamiento, pero quién me conoce sabe que hago de abogado del diablo conmigo misma y tenía que avanzar más en el tema, no me podía quedar en lo que ya intuía como la superficie. Me armé de paciencia y me lancé a bucear.

Lo primero que me planteé fue buscar argumentaciones para esa necesidad de crear un subgénero literario relacionado con el colectivo mencionado y que además incida tanto en los lectores jóvenes. Y ahí se fundió la realidad del momento con otra cosa que yo ya sabía, lo que no se nombra no existe. Es cierto que, en apariencia, las reivindicaciones y la situación de los grupos LGTBI están muy avanzados, pero nada más alejado de la realidad. Es algo que lo vemos en el día a día, en cuanto más se rasca en la superficie más mierda sale, demostrando que el avance es en su gran mayoría teoría y no realidad, e incluso, ni siquiera llega a teoria en muchos ambientes.

Una de mis fuentes ha sido un libro del autor Nando López La edad de la Ira pues estaba buscando una literatura adulta y no la que de forma habitual recomiendan en las RRSS. Quería salirme de la trama tradiciona que, en exclusiva, me habla de personajes atormentados porque están descubriendo su identidad y no saben cómo asumirla. No porque no considere que sean necesarias historias desde ese punto de vista sino porque quería profundizar algo más. Junto a eso he querido buscar en el siglo XX autores y novelas que trataran temáticas similares. Puede parecer que este género literario es algo moderno y que se ha visibilizado en pleno siglo XXI, pero nada más alejado de la realidad. Existir, siempre ha existido con más o menos fortuna y ha ido bandeándose de forma encubierta dentro de las estanterías de muchos lectores. La lectura de ambos libros, este que os he nombrado y el que nombraré mas adelante, ha aumentado mi conocimiento, mi inquietud y mi lista de preguntas y conclusiones, tanto que no sé si llegaré a poder explicarlo con claridad porque mis sentimientos son encontrados. ¿Por qué digo esto?

Mi deseo hubiera sido poder decir que la literatura de temática LGTBI no es necesaria porque vivimos en un mundo en el cual no debería de afectar al lector ni con quién se acuesta el autor ni con quién lo hacen los personajes de una novela. Pero me temo que no es así desde dos puntos de vista.

Desde el punto de vista del autor, porque una realidad la identidad influye mucho en la producción literaria. Lorca, Gloria Fuertes, Villena, Blanco Amor e incluso Cossio no los podríamos entender sin conocer y asumir que con quiénes se acostaban da forma a sus escritos, cómo cualquier otro hecho de nuestro entorno nos afecta a nosotros. Si cuando leemos la biografía de un autor o estudiamos su obra buscamos vemos que su formación, familia, ambiente, y enfermedades influyen en su obra y la explicamos a través de esos hechos, ¿cómo no vamos a tener en cuenta su homosexualidad?

Desde el punto de vista del lector, creo que a los jóvenes los tienen atascados en una rueda de ardilla de temas repetidos hasta la saciedad y no se les enseña una verdadera lectura crítica, pero ni de esta temática ni de ninguna otra. No hay una lectura guiada con espíritu crítico desde niños. Deberíamos hacerlo desde la cuna y así lo he visto reflejado en la novela que os recomiendo hoy:

Alguien que pretendía convencerme de que la educación podía servir para conseguir otra sociedad diferente a la que tenemos.
—¿Y sirve para eso?
—La de ahora, no. La educación de ahora sirve para que la mayoría de nuestros chicos abandone antes de terminar el Bachillerato. Sirve para que tengamos un porcentaje de fracaso escolar simplemente escandaloso. Y sirve para que mis compañeros calienten sus sillas leyendo en voz alta los libros de texto.
—No parece que te lleves bien con ellos…
—Sí, claro que nos llevamos bien. Con tal de que no te metas en sus clases, nadie te pone pegas. Eso sí, cada uno va a lo suyo. De trabajo en equipo, ni hablar. Y autocrítica, cero. Aquí de lo que se trata es de que los chicos acumulen conceptos, no de que aprendan a pensar. En ese caso, hasta podrían resultar peligrosos.

La edad de la ira de Nando López

Es cierto que, hoy en día, no se esconde tanto la condición sexual de los autores, pero seguimos pasando de puntillas y nos centramos más en otras facetas. De hecho, cuando se estudia a Lorca en la escuela, y a otros autores con la misma trayectoria vital, obviamos la profundidad en la que sus relaciones personales afectaron a su obra. Puede que haya honrosas excepciones entre los profesores de literatura, pero me vais a perdonar si lo dudo.

Es más, dudo también que se hable y ahonde en autores clásicos como E. M. Forster, con obras como Mauriece, que trataron temáticas LGTBI porque eran homosexuales. Todo ello, sin necesidad de llegar al origen de la literatura, sino trabajando autores del siglo XX que tampoco están tan alejados y fueron los que trataron de abrir campo por la necesidad de mostrar su propia realidad a través de sus escritos.

Creo que en el fondo existe esa necesidad de etiquetar la literatura LGTBI porque es una forma de darle un espacio, pese a que no le estamos dando contenido. Pienso que es una cortina de humo para contentar y acallar conciencias, sin llegar a formar de un modo efectivo a esas mentes. No se normaliza una realidad y no se crean unos verdaderos pilares de respeto hacia cualquier tipo de relación humana entre adultos y consentida. De hecho, en muchos aspectos, hemos dado pasos hacia atrás porque nos hemos enrocado en un tipo de literatura juvenil sin avanzar en algo más adulto. Eso lo digo desde mi punto de vista y desde el de otros muchos lectores, e incluso autores que hablan de ese estancamiento en la misma trama: Una en la que los homosexuales parece que solo tienen problemas, traumas, crisis, dudas y son los únicos que las padecen y nunca tienen finales felices, vidas afectivas asentadas o familias que sirvan de ejemplo para las nuevas generaciones. Así he encontrado frases como:

Estamos tan carentes de productos culturales que traten nuestras problemáticas concretas que damos tanto valor al simple hecho de que un libro o una película hablen de algo que nos interpela que dejamos de juzgar esos productos con los niveles de exigencia que sí aplicamos a muchos otros. 

Ramón Martínez https://www.instagram.com/ramonmrtz/

Necesitamos ampliar las tramas y el foco. Y que haya más finales felices. Si lo que queremos, es animar a la visibilidad, hay que encontrar el equilibro. Como autores, es imprescindible denunciar la realidad, pero sin dejar de contar el otro lado. Sin negar el mundo real, hay que evitar el drama constante y tratar de buscar lo universal. No es que sea difícil ser LGTB; es difícil ser.

Nando López https://www.instagram.com/nandolopez_autor/?hl=es

Estoy segura de que el problema está precisamente en esa falta de educación, tanto en las casas como en los mismos centros escolares, en los que tratamos muchos temas de forma superficial. La excusa siempre está en que no tenemos tiempo, que hay muchos alumnos, que esas son las asignaturas y el temario que nos viene del Ministerio ya dado y no podemos dar más de sí, que, que, que … y entre todos la mataron y ella sola se murió. Eso sin contar con que la misma semilla de la xenofobia, como la de la violencia de género o el racismo, se mantiene sembrada en las aulas y vemos que cada día va a más. Nadie se atreve a ponerle el cascabel al gato porque para eso habría que iniciar una revolución desde los cimientos de la sociedad y ya nadie está dispuesto a ello. Con lo cual nos seguiremos ajustando a los mínimos, pondremos parches y todo seguirá haciendo aguas por los cuatro costados.

Conclusión, esto irá a peor y por ello es necesario que se siga etiquetando a la literatura LGTBI+, pero me temo que quitando a cuatro que lo han visto, al resto les están engañando con un bonito envoltorio que contiene un caramelo envenenado. O lo que en su día tituló Shakespeare: Mucho ruido y pocas nueces

Como novela para leer sobre esta temática te recomiendo la de Nando LópezLa edad de la ira. Hay una serie del libro, pero ya sabes que primero el libro y luego la serie. En realidad, se trata de un thriller en el que el protagonista es un chico de instituto y toda la trama se desarrolla en torno a él y a unos acontecimientos ocurridos en su casa un fin de semana, los cuales tienen como detonante todo lo vivido en el centro unas semanas antes. Si quieres ver cómo son nuestros centros educativos y cómo está la enseñanza hoy en día, así como la realidad de la juventud de hoy en día, y tienes interés en comprender qué es lo que ocurre en la sociedad actual, no puedes dejar de leer esta novela. Aunque fue escrita en el 2010, lamentablemente sigue estando vigente e incluso podría decir que las cosas han empeorado. Y no pienses si tienes hijos adolescentes, que eso a tu hijo no le puede ocurrir, nada más alejado de la realidad y da igual si es en centros privados, públicos, de barrios marginales o de barrios con familias teóricamente estructuradas. La bomba estalla en el lugar que menos esperas, porque hay mucha dinamita y nos la tapan con lo políticamente correcto.

No he querido alargar el texto, aunque te garantizo que he llegado a profundizar más de lo que he plasmado en esta entrada. De todos modos, he dejado pistas para que seas tú quién siga buscando, si es un tema que te interesa, porque te garantizo que da para sentarse cruzando la pierna y, con un café, continuar la tertulia.

sentimientos

¿Y si la Navidad no es tan difícil sino que nos la complicamos nosotros?

La Navidad no solo son compras, mensajes reenviados, y decoración de la casa. Es algo más, es saber de dónde vamos, dónde estamos y qué queremos para nuestro futuro. Y la verdad es que sé perfectamente de dónde vengo, dónde estoy y me gustan los planes que tengo de futuro. Es normal que todos no se cumplan, pero la ilusión con la que comencé 2023 espero que se mantenga durante 2024. Por supuesto, para eso hay que darle caña al año y no esperar que las cosas nos vengan por ciencia infusa. El futuro nos lo labramos a golpe de cincel.

La Navidad es un momento de celebración pero también de reflexión. No son los adornos lo que nos la recuerda, sino compartir con otros que pueden ser familia o amigos. Los sentimientos es lo que nos hace formar parte de esta tradición. Como hay gente que se marcha muy pronto y, en ese momento que es cuando le vemos las orejas al lobo, me ha llevado a reflexionar. Gracias a ello he llegado a la conclusión de que no hay que perder el tiempo por nada ni nadie que no lo aprecie en su justa medida. Al igual que tampoco hay que perder el tiempo en el consumismo de la Navidad, pese a que nos demos algún capricho que también nos lo hemos ganado. Puede sonar hasta extraño que esto lo diga yo que soy una persona que trata de cumplir esas pequeñas tradiciones, como pueden ser las culinarias, o aquellos pequeños detalles que sé que a la gente que me aprecia le va a gustar y por ello voy derechita a organizarlo todo.

También quería hablar de dos anuncios que me han encantado, el de Ikea y el de Navidul. Los dos reflejan muy bien lo que nos ocurre a todos en estas fechas: que nos complicamos la vida. Bueno, casi todos, ya que tengo que ser sincera y contar que nunca me he complicado más allá de lo razonable, la triste realidad es que me han complicado, como a bastante gente, con compromisos absurdos. Aun así, según pasan los años, me voy haciendo menos tolerante hacia esas obligaciones, que encima hay muchas, y muy indiferente a aquello que puede interferir en mi modo de vida. ¿Cómo se consigue eso? Gracias a la experiencia, que es un grado, y a poner a cada uno en su lugar si por un casual el tiempo no lo ha puesto. Un no a tiempo, hoy en día, es una victoria para ganar paz y tranquilidad.

Ikea nos pone un buen ejemplo de lo que podría ser la Navidad
Navidul también nos indica que nos complicamos demasiado la vida y hay que tener en cuenta que solo podemos disfrutar de una.

He puesto estos ejemplos porque son muy gráficos y presentan una realidad que, año tras año, nos trae de cabeza. Os puedo prometer y prometo que no me llevo comisión por nombrar a estas empresas. Sé que estás semanas son muy tristes cuando se pasan solo o sola, porque siempre se dice que es una época para estar juntos. Pese a que hay que ser consciente de que no tenemos el don de la ubicuidad. Cuando se puede, no discuto que sea bonito repartirse entre las familias, pero también a veces es un coñazo manifiesto tener que estar de acá para allá, como una maleta, solo por juntarnos, ya que es algo que se podría hacer en otro momento del año y no se hace. Nunca me ha gustado la imposición de tradiciones. Intento inculcar en mis hijos ese gusto por volver a la casa familiar o juntarnos en esta fecha siendo algo que salga de ellos y sin más complicaciones, y si les surge algún otro compromiso que no sea yo la que genere el conflicto de intereses. No es época de repartos salomónicos, son tiempos de dejar que la gente fluya y amoldarnos a lo que vaya surgiendo.

Para mí este ha sido el segundo propósito de este año y que creo que lo he cumplido: educar sin condicionar. Si condicionas no educas, impones y, vuelvo a decir, una fecha en la que debe haber cero imposiciones es precisamente durante la Navidad. La realidad es que debería ser todo el año, si bien sé que eso sería pedir peras al olmo, aunque íbamos a agradecer que nos dejaran disfrutar de unos mínimos.

¿Qué cosas bonitas me ha traído este 2023?

Una de esas cosas es haber recibido un regalo cada día y sin fallar ni uno desde el 1 de enero. Justo después de las campanadas se inició este bonito detalle. Al final es lo que se dice, los detalles son lo importante y no suele ser algo de gran valor material para los ojos profanos pero para quién los recibe son gestos que dicen más que muchas palabras, esas pequeñas cosas para guardar en el silencio de la memoria. Junto a eso, dentro de poco hará un año en el que me regalaron un principio. Eso me valió para ir poniendo un ladrillo detrás de otro con el que construir mi camino de baldosas amarillas en el que la meta no es llegar a un destino determinado, la meta es ir avanzando día a día disfrutando de cada momento.

Como muchas veces he dicho este 2023: la vida nos escupe y cada uno de nosotros nos deja en un lugar en el que seremos nosotros los que tendremos que lidiar con los pros y contras. Hay que apechugar con nuestras decisiones y disfrutarlas, no tenemos más remedio. Lo podemos hacer a regañadientes, todo el día protestando y usando nuestras frustraciones como si fueran arietes para cargar contra los demás, aunque es algo que no aconsejo, o podemos vivir mirando un poco por los demás. Por eso yo soy más de acciones que de propósitos o promesas, porque suelen ser muy livianos y se los lleva el viento. Así este año mi propósito es en realidad una petición como la que os pongo a continuación del autor Alfonso Genique:

Unos labios que besen despacio. Unos ojos que miren de frente. Un corazón que traiga más ganas que excusas y al que el suyo nunca le quede grande.

Unas manos que abracen de igual modo su alma de niña y su libertad.

Una apuesta clara por su sonrisa. Cero promesas.

Mucho respeto, para variar. Y si le apuras,

Todo el infierno que pueda caber en una cama que jamás deje de rebosar ternura.

Con esto cierro 2023 y os deseo una Felices Fiestas. Espero veros a la vuelta dentro de un mes. Necesito descansar un poco del esfuerzo que supone pensar semana tras semana un artículo que sea de interés general. Me gusta, pero, como bien dije hace unos días, voy a disfrutar de mi gente.

sentimientos

Sin compromisos

Todos los años, según empieza el mes de diciembre, suelo hacer un paréntesis en mi vida para henchirme de espíritu navideño y así hasta el 7 de enero. Ahí paro hasta el año que viene.

Tal vez suene a frivolidad por los cuatro costados y no te quito la razón. Soy consciente de que hoy en día, con lo que está cayendo, este sentimiento en realidad está más muerto y enterrado que Lola Flores, de la que este año se celebraron los cien años de su nacimiento. Pero al igual que la figura de esta gran artista resurge, la emoción del último mes del año se implanta en la mente de todos y más con el bombardeo que nos gastamos los más «jartibles» de la Navidad.

También es un momento de confrontación, como con lo referente a la tortilla de patatas con cebolla o sin cebolla. En mi casa es así, mi hermana no quiere saber nada de la Navidad, perdió su espíritu hace mucho tiempo y disfruta de la tortilla de patatas sin cebolla. Es mi grinch particular. Yo soy su nota discordante, tanto con en el uso de renos, ángeles, misterios, lucecitas y espumillón como en el gusto de esa cebollita dorada mezclada con la patata y el huevo.

¿Cómo lo disfrutamos? Pues ella siempre tiene su tortilla de patatas en exclusividad y a la vez disfruta viéndome decorar la casa con el mismo interés que mejor duende ayudante de Santa Claus. Nada más sencillo cuando se respetan los gustos y actitudes. Eso sí, todos los años le recomiendo Talquistina para los sarpullidos.

¿Qué aporta mi espíritu navideño a una sociedad como la de hoy en día?

En la sociedad actual, que parece que avanza cada vez más cuesta abajo y sin frenos, puede parecer que poco. Desde mi humilde punto de vida creo que un poquito menos de crispación. Intento que la paz me dure 365 días. Desde hace tiempo decidí que iba a pasar mucho de todo aquello y de todas aquellas personas que lo único que aportaban a mi vida irritación y malestar, pero sobre todo en Navidad. Está claro que siempre vendrá alguien que tratará de joder este propósito, aunque la idea es hacer un cortafuego y evitarlo de la mejor manera posible. Para ello llevo todo este 2023 cerrando mi círculo de amistades y quedándome con quién considero mi familia. Así lo he reflejado en el calendario de Adviento que se me ocurrió poner este año en un hueco que antes tapaba un mueble. Ese típico hueco que descubres que la pintura que hay en la pared no coincide con el resto del salón, algo que me temí que ocurriría cuando me solicitaron la entrega de ese armario. He tenido, desde mayo, tiempo para reflexionar sobre la forma de solucionar el asunto y la idea me vino en el momento más oportuno. Ese en el que me pongo en modo espíritu navideño.

El color de pintura diferente lo he disimulado con corcho, que ahí se quedará después de las fiestas. Su función será un rincón familia, en él colocaremos aquellas fotos, noticias, o cositas que se nos ocurran a cada uno de los miembros de la familia. Ese fue el origen pero luego pensé que para estos días podría ser una forma de crear ese ambiente de hogar que tan bien sienta en un mundo de prisas, malas noticias y gestos desagradables. Quería proteger nuestro reducto con un buen foso de cocodrilos. Así nació esta dinámica de 24 días, 24 sobres, 24 fotos. En una época en la que hacemos una gran cantidad de fotos con nuestros móviles, apenas tenemos fotos en papel comparando con tiempos pasados y me apetecía que por unos días eso cambiara en nuestra casa.

Para ello elegí unas 50 fotos en las que aparecían las personas que para mí más importancia han tenido a lo largo de este año, desde octubre del año pasado hasta hace unas semanas y con las que hubiera compartido un buen recuerdo. De esas seleccionaría 24 para colocar en sobres y que formarían parte del calendario y otras, unas 10, serían las que acompañarían las felicitaciones que le iban a llegar a esas personas que considero que han sido las más importantes para mí. Como ves han sido pocas, pero es que no he necesitado más. Sin andarme con ambages, no han estado junto a mí ni se las esperaba, por lo tanto su pertenencia a mi núcleo duro de amistades a los que considero familia no estaba justificado ni el envío de mi felicitación. Les deseo lo mejor para este año pero no les hago partícipe de ello.

La verdad que, estando a gusto con uno mismo, tampoco se necesita estar rodeado de multitudes, pues al final se asemeja al Circo de Barnum & Bailey, demasiados payasos, fenómenos extraños e ilusiones que se esfuman con rapidez, justo lo que tarda en apagarse los focos del escenario. Eso no son amigos y quién piense lo contrario que lo disfrute. Por eso mi rinconcito familiar es conciso, no hacía falta mucho más. Somos los que estamos y estamos los que somos y para mí eso es el espíritu de la Navidad, aquel que se logra al hacer hogar y dónde cualquier persona que venga se sienta como en su casa. De eso puedo presumir, porque siempre me lo han dicho, que al entrar en mi casa se notaba paz y tranquilidad y todo el mundo estaba muy a gusto. Ese es el mejor piropo que me han podido decir: tú me das paz. Algo que en este mundo es muy necesario. Si todos nos empeñáramos en hacerlo lo mismo en algo mejoraba nuestra sociedad. Lo cierto que solo estamos decididos a disfrutar de forma egoísta, sin pensar ni lo más mínimo en nuestro entorno, si acaso para nuestra propia satisfacción. No tenemos actitud de servicio y los pocos que la hemos tenido hemos decidido cerrarnos en banda.

Voy avanzando un poquito más en mi ir soltando lastre de mi mochila para meter en ella vivencias que de verdad me llenen y enriquezcan a mi entorno. Que a nadie le extrañe si cada día interactúo menos con algunas personas y pueda parecer que estoy haciendo un ghost. La verdad es que aciertan, lo estoy haciendo. Este año hago partícipe de manera personalizada de mis mejores intenciones solo a los que de verdad se merecen mi recuerdo, un montón de paz y mis mejores deseos para este año que viene. Hay alguna persona más que, si bien, no entran dentro de mi núcleo más íntimo, si son amigos para tener en cuenta y ya se darán cuenta, pero para el resto, sin acritud, si os he visto ya no lo recuerdo. No quiero a nadie que haga reenvíos masivos sin sentido de los mensajes navideños, no quiero a nadie en mi vida que durante todo el 2023 no se haya acordado ni de preguntar como estoy, no quiero a nadie que solo quiera saber de mí para rellanar su existencia con cotilleos. Sé distinguir la dejadez. Otra cosa son aquellas personas que, por sus circunstancias familiares o personales, les es imposible dedicar un minuto de su día a mandar un mensaje para hacerse presente. Por lo tanto tengo claro a quiénes me refiero cuando digo: quedaros con vuestras vidas y dejadnos tranquilos a los que de verdad somos sinceros y queremos disfrutar de la paz y del verdadero amor fraternal.

Esta semana no voy a recomendar ningún libro. Hoy os voy a pasar un microrrelato que he escrito para un reto lanzado desde el grupo Romántica en Jaén. Tuve el gusto de asistir a un evento organizado en mayo por este estupendo grupo junto con mi pareja y escritor, Héctor H. Por ello me ha hecho mucha ilusión presentarme ya que siempre he sido reacia a trabajar este tipo de narración, pues empiezo con un relato breve y acabo con un libro de 250 páginas, pero esta vez lo he logrado.

Espero que te guste

Tertulia

A vueltas con la IA

Esta semana he tenido la oportunidad de volver a traer a la palestra un tema muy candente en las redes y en la sociedad en general. He participado en una tertulia en el IG de Nuria Colomina https://www.instagram.com/nuriacolominagomis/?hl=es en el que hemos dando unas pinceladas sobre el origen y la situación actual de la Inteligencia Artificial y cómo está afectando en nuestro día a día.

Desde el inicio he dejado mi postura clara y la voy a dejar por escrito por si a algún oyente o lector le puede producir dudas. Yo estoy de acuerdo con los avances tecnológicos, lo que dice mi hermana, los motorcitos que pueden ayudarnos en lo cotidiano. Sin embargo, a esta postura le pongo un pero muy grande ya que es necesario saber que se está manejando. Como ponía de ejemplo en la conversación con Nuria, todo el mundo sabe lo importante que son los coches en nuestras vidas y, que si te acostumbras a su uso, son esos motorcitos que nos facilitan el trabajo. Aunque a nadie en su sano juicio se le ocurre utilizar un coche sin tener nociones de su funcionamiento. Incluso a mí me ha pasado que, teniendo el carnet desde hace muchos años, si alquilo un vehículo me siento insegura porque no estoy hecha a él. Pues lo mismo digo, en este caso, con las nuevas tecnologías. Ni hay que mandar a la hoguera a quién las usa, ni hay que utilizarlas a tontas y locas sin saber en realidad para que sirven o sus consecuencias.

Para empezar, el abuso de este tipo de programas conlleva un encierro en nuestra zona de confort. Eso no sería del todo criticable porque cada cual sabe de su situación y las necesidades que tenga en su vida. Solo comienza a serlo cuando lo utilizamos absolutamente para todo, dejamos de lado nuestra propia creatividad (que puede que no se tenga, que eso es otra) y echamos de lado el esfuerzo que genera un trabajo bien hecho en aras de que lo haga otro por mí, con la excusa de que son avances de la ciencia. Sobre todo porque partimos de la base que todos los que nos consideramos escritores enarbolamos la bandera de la creatividad.

Una de las cosas que recalcamos a lo largo de la tertulia, de la que os dejaré al final el enlace, es que en caso de los escritores el tema está claro. Un buen escritor, que conoce los recursos de su oficio, con la IA tendrá un aliado que le ayudará a pulir aquellos detalles que puedan quedarle sueltos. Para un mal escritor unicamente será un reconocimiento de que no tiene ni idea de su trabajo y lo que al final salga no demostrará que sabe lo que tiene entre manos. Será un producto malo.

Lo que hay que tener claro que el problema de la IA no está en si con ella se hacen portadas, las cuales se llevan años haciendo con otros programas de los que se nutren muchos diseñadores gráficos, o si alguien trata de escribir un libro con ella, cuando sabemos que hay mal llamados autores que utilizan novelas poco conocidas de autores extranjeros, las traducen y hace plagio de sus trabajos. Algo que he visto personalmente en las redes. Es más, la IA es una estupenda aliada para desenmascarar a esos estafadores de las letras. Pese a que siempre tendrán personas que desconozcan sus tejemanejes, acabaran siendo devorados por sus propias creaciones. Los problemas a los que nos enfrentamos son otros y se están ya intentando buscar soluciones para ellos

¿En qué punto nos encontramos en este momento?

Hoy en día se están reclamando una legislación muy necesaria en una serie de puntos:

  • Unas leyes que controlen la investigación y el uso de esta tecnología.
  • Una diferenciación y reconocimiento de aquellos productos que son creación de una IA y aquellos que lo son por humanos.
  • Reconocimiento de la propiedad intelectual del producto surgido de una IA.
  • Una pausa para ver qué es lo que en realidad se está investigando y que implica cara al futuro.
  • La necesidad de un comité ético que verifique el desarrollo de la IA y su implicación el la vida humana.

El informático británico Andrew Ng es un eminente pensador en el campo de la IA y ha sido pionero en su aplicación durante muchos años. 

El crecimiento de la IA en diversos ámbitos técnicos plantea una serie de cuestiones sobre las políticas referentes a la Propiedad Intelectual (PI); de lo que se trata, esencialmente, es de determinar si debe modificarse el sistema actual de PI a fin de prever una protección equilibrada de las obras e invenciones creadas por medio de la IA, de la IA propiamente dicha y de los datos en los que se basa la IA para funcionar.

Las palabras de este informático son claras:

Será importante contar con una regulación exhaustiva. Para que la IA alcance todo su potencial, los gobiernos deben tener presente la protección de los ciudadanos, dando cabida igualmente a la innovación positiva que la IA puede aportar. 

Andrew Ng. (Foto: © NVIDIA Corporation)

Pero el problema actual es que como el ser humano suele ser más lento que el propio programa y que los gobiernos no suelen ponerse de acuerdo con facilidad. Vemos como se ralentiza todo lo referente a la toma de decisiones y este proyecto de futuro ya no es tan proyecto ni está tan lejano en el futuro. Por ello nos encontramos con una gran cantidad de lagunas normativas que pueden generar situaciones complicadas a la hora de dirimir en caso de accidentes que afecten a la ciudadanía.

Como la entrevista que incluyo en esta entrada es de una hora y trata muchos aspectos de este tema prefiero no alargarme más y remitirte a su visionado para que tengas un poco más claro o muchas más dudas sobre la situación de la Inteligencia Artificial.

Mi vino de la tarde y algo de conversación: La inteligencia Artificial desde el canal de Nuria Colomina con la participación de la escritora Gaby Taylor.

De todos modos no te voy a dejar sin la recomendación semanal. Hoy quiero presentaros el primer libro de la compañera Nuria Colomina. Así empezáis a conocerla no solo en su faceta de entrevistadora de su canal sino también en la de novelista. Tiene ya varios trabajos en su haber de los cuales yo he leído su segunda obra publicada y en estos momentos me estaba dedicando a leer su primer trabajo.

¿Cómo te sentirías, si durante toda tu vida te han enseñado a comportarte de una forma determinada, para ser perfecta, y justo ese comportamiento, hace que la persona que está a tu lado te deteste?
¿Cómo te sentirías, si te dejan empezar a realizar tu sueño, y en el comienzo, te obligan a dejarlo, por un pacto?
Un pacto que hicieron por ti, porque debes seguir unas reglas.

Susana y Daniel, tienen que lidiar con esos sentimientos, sin poder hacer nada, más que esperar que el tiempo les ayude.

No he llegado a conocer personalmente a Nuria, pero todo se andará. Le hemos echado algunos ratos de parrafadas virtuales y un par de entrevistas y lo poco que intuyo detrás del personaje, que somos todos en nuestras redes sociales, lo veo reflejado en sus novelas. Por lo menos en la primera que leí y en esta segunda que he comenzado hace pocos días. Sus actores tiene, como en el caso de todos los escritores, mucho de sus vivencias, estoy segura, y ella lo refleja con claridad en las situaciones que se desarrollan en sus tramas. Aunque, lo que de verdad destacaría de ellos es que son reales, esas personas con las que nos cruzamos en el día a día y que ella sabe traspasarlos al papel en su cotidianidad. Algunos autores narran sus historias dándoles demasiadas pinceladas que no hacen que todo sea muy verosímil, algo que no es el caso de Nuria. Ella presenta a mujeres de otros tiempos, vistas con los ojos de estos días, pero en su justa medida. En la actualidad vemos que a veces la palabra empoderada se usa de manera muy frívola, en su caso, sus mujeres son luchadoras de sus tiempos sin caer en anacronismos y con una narración muy bien hilada. Para mí esas son algunas de sus principales fortalezas como autora. Tiene más, por supuesto, aunque eso lo dejo para que lo descubras acercándote a sus libros.

Opinión

Civilización

¿Te has preguntado alguna vez cuándo se considera que aparece el primer signo de civilización en una cultura? Todo el mundo piensa que al surgir el arte, la arquitectura, la escritura, una incipiente relación con algún tipo de divinidad, la agricultura, el nacimiento de las ciudades. Hasta se añade a la lista los instrumentos que facilitaron la vida, como el control del fuego, la domesticación de los animales o el uso de recipientes para cocinar y conservar los alimentos. Pero la verdad es que no, es algo mucho más simple aunque a la vez muy profundo. Esa misma pregunta la hizo un alumno a la antropóloga estadounidense Margaret Mead. El estudiante y sus compañeros pensaron en todo lo que anteriormente te he citado, pero la profesora les sorprendió con la siguiente respuesta:

El primer signo de civilización en una cultura antigua era un fémur (hueso del muslo) que había sido roto y luego curado. En el reino animal, si te rompes una pierna, mueres. No se puede huir del peligro, ir al río a beber o buscar comida. Somos carne para las fieras. Ningún animal sobrevive a una pierna rota el tiempo suficiente para que el hueso sane.

Una fractura de fémur que ha sanado es evidencia de que alguien se ha tomado el tiempo para quedarse con el que cayó, ha vendado la herida, ha llevado a la persona a un lugar seguro y la ha atendido durante su recuperación. Ayudar a otra persona a superar las dificultades es donde comienza la civilización,

Margaret Mead

Posiblemente no habías caido en la cuenta de este aspecto que define un rasgo muy importante en el homínido: la preocupación por sus semejantes. Esto es algo que también aparece en algunas otras especies, pero en la nuestra ha ido más alla. El ser humano ha aprendido métodos curativos que ha ido mejorando en el transcurrir de los siglos. Otra habilidad muy importante es la capacidad de comunicarnos ideas y saber escribirlas. Aunque curiosamente ambas competencias, que nos caracterizan dentro del mundo animal, parece que tienen tendencia a ir desapareciendo en nuestra sociedad.

La compasión o el preocuparse por los demás ha dejado paso a un gran egoismo en el que nadie se para por nadie. Solo pensamos en nosotros mismos añadiendo a eso que pasaremos de largo con actitud indiferente si eso nos lleva a conseguir lo que nos satisfaga, aunque sea de forma momentánea. Soy una persona que me considero muy curiosa y, como ya sabes, analizo mucho mi entorno buscando todo tipo de señales que luego me valen para mis novelas. Ahora mismo puedo decir que la información que me llega no es nada optimista. Sabemos que el ser humano tiende a situarse en su zona de confort y, cuando nos acomodamos, es complicado salir de ahí. Es más sencillo hacer un personaje malvado y con muchos matices para una novela que uno bueno y compasivo. Hay más ejemplos a nuestro alrededor para tomar nota de la mala baba de la humanidad que de todo lo contrario. Dirás que estoy derrotista y puede que sí, o sencillamente que estoy a final del año y empiezo a hacer balance, del que reitero que no es nada positivo. La sociedad en la que vivimos está aborregada y es gris. Lo poco que reluce tampoco es para tirar cohetes porque la mayoría de los hechos a destacar suelen ser para beneficio de unos pocos en perjuicio de la gran mayoría. O sea que la civilización como tal se está yendo un poquito al carajo, que diríamos por aquí, término náutico muy propio para esta situacion.

Incluso me recuerda un poco a la película de El Planeta de los simios, donde los seres humanos habían perdido la habilidad de hablar. Sé que vino dado por un virus que infectó a los hombres y les hizo perder el lenguaje. Al final, sin ese componente vírico, otros aspectos, como una vida en la que todo tiene que ser para ayer y dónde hay que rellenar nuestro ocio de falsos decorados, están haciendo que lo perdamos igualmente. Perdemos habilidad comunicativa y eso también como escritora me produce cierto desasosiego. ¿Habrá que bajar tanto el listón para que la gente entienda lo que lee que los libros se vuelvan deslavazados? ¿Habrá que consultar a un asistente virtual para que nos traduzca lo que estamos leyendo porque hayamos perdido el significado de las palabras de nuestro propio idioma? Esta es la reflexión a la que he llegado hoy y como no tengo respuestas prefiero dejar unos apuntes y que cada uno haga su repaso anual. Seguramente yo lo haré más adelante y compartiré de una u otra forma en mis redes

Pero como escritora me intersa hablaros de esas novelas que en sus tramas aparecen personajes excepcionales que desarrollan métodos curativos, como lograron su aprendizaje y su desarrollo vital. Lo veo en algunas novelas históricas que han sido un éxito entre los lectores y que no puedo dejar de hacer mención de ellas. Os hablo de El médico de Noah Gordon y Sinuhé el egipcio de Mika Waltari. Entre sus páginas comprobamos como el hombre ha sido capaz de trascender y acabar sacando lo mejor de sí mismo para compartirlo con sus semejantes. La dos son lecturas que recomiendo para aquellos que quieren conocer una mezcla entre novela histórica y tramas relacionadas con el suspense, que tanto nos gustan a la hora de afrontar nuestras lecturas. El romanticismo, el suspense y el thriller son los tres géneros que más se leen, por lo tanto no puedo dejar de animarte a que te acerques a esas historias que no por clásicas deben perder interés.

Ten en cuenta que la biografía de Sinuhé es real y se encuentra en un papiro egipcio llamado el papiro de Berlín: https://es.wikipedia.org/wiki/Papiros_de_Berl%C3%ADn, pero Mika lo adaptó e hizo de su relato una de las mejores novelas de todos los tiempos. Esta historia es fundamental para cualquier amante de la cultura egipcia que quiera iniciarse en el camino para escribir una trama relacionada con esa sociedad. El autor añadió mucho más de lo que se intuye en el papiro, pero este es el inicio de tod. De hecho creo que fue la mejor pormerización de un embalsamamiento que he leído antes de leer textos cientificos relacionados con esta práctica. Siempre agradeceré a mi padre que me regalara ese libro porque de ahí parte mi amor por la Egiptología y por la historia. Ese libro lo he perdido a raiz de mi divorcio y los típicos esto para tí o para mí, pero no pierdo la intencionalidad de mi padre con su regalo para que amara la lectura y Egipto, aunque ya no disfrute de el libro original. Es una trama que una vez que te engancha ya no puedes olvidarla.

Estamos ante una narración que te atrapa

Sinuhé, anciano y exiliado en la costa del Mar Rojo, recuerda los eventos de su vida, en la era del faraón Akenatón (1353-1336 a.C.), en esta novela narrada en primera persona. Su voz es cínica, amarga y decepcionada, pero se enfrenta al relato de una vida apasionante: su infancia como huérfano adoptado por un médico, su trabajo como médico de la corte real, su historia de amor con la fabulosa Nefernefernefer, la traición que le rompió el corazón, el exilio, los viajes, su nueva relación romántica con la trágica Merit… La vida de Sinhué atraviesa Egipto, Siria, Creta o Babilonia y, al acompañarlo, nos convertimos en testigos de conspiraciones y traiciones reales, rituales y fugas, tesoros, riquezas, amor y muerte. Pero la cosa va más alla, porque tiene su punto de misterio e intriga que no te voy a desvelar porque Sinuhé es un huérfano pero en realidad, ¿de quién es hijo? Ese misterio también se desvelará a lo largo de la historia.

Junto a la anterior, te animo a leer El Médico de Noah Gordon, porque hoy vamos de curaciones, médicos y personas que se preocupan de sus semejantes, pese a que luego su labor no sea tan reconocida como se debería pese a su gran esfuerzo.

Rob Cole, un inglés, era muy pequeño cuando quedó huérfano y fue separado de sus hermanos. La persona que le acogió, un barbero-cirujano, fue quien despertó en él un interés por la medicina. El interés se convirtió en decisión y llevó a buscar la forma de estudiar en la mejor escuela de Persia. Esto conllevaba una dificultad extra (además de la distancia) y es que en esa escuela solo aceptaban a estudiantes musulmanes o judíos.

La determinación de Rob es tal que decide cambiar su identidad y hacerse pasar por judío. Así, comienza un viaje de Londres a Persia donde conoce el idioma y la cultura persas. También en el trayecto se encuentra con Mary, la que será su primer amor pero de la que se tendrá que separar para continuar su camino.

La llegada a Persia no es fácil, pues no tiene dinero para permitirse entrar a la escuela. Por suerte, consigue que el Sah (el rey persa) acepte una audiencia con él y pronto lo vea como un amigo. Gracias a ello, Rob consigue el dinero para poder estudiar medicina.

Cuando completa sus estudios como el mejor de la clase y el favorito del profesor, Rob es destinado a la India para atender allí a las víctimas persas de la guerra y de la epidemia que allí tenían lugar. Durante la estancia se reencuentra con Mary, con la que vuelve a Persia y forma una familia. Sin embargo, su unión debe mantenerse en secreto ya que él se supone que es judío y no puede unirse con una cristiana como Mary.

Las cosas se complican en el reino persa por la guerra contra la India, por lo que Rob y Mary, junto a sus dos hijos, deciden regresar a Inglaterra. Allí nada es mucho más fácil. Rob se convierte en un respetado médico, pero sus conocimientos precisos y amplios hacen envidiar al resto de médicos, que no saben dónde o cómo aprendió. El secreto se descubre cuando un comerciante de lana al que Rob conoció en Persia declara que se hizo pasar por judío.

Usurpar otra identidad y renunciar así al cristianismo es visto como una infidelidad a la religión por la que Rob debe ser juzgado. En el tribunal que le juzga distingue a uno de sus hermanos menores. Sin embargo, este no quiere saber nada de él pues solo lo ve como un infiel.

Con una crisis identitaria al no saber dónde pertenece, Rob logra escapar a Escocia, de donde era originariamente Mary. Allí la familia se instala en una aldea lejana de campesinos donde nuestro protagonista puede ejercer la medicina sin peligro.

¿Cómo afrontamos estas lecturas hoy en día?

Nos encontramos antes dos protagonistas que su principal lucha es encontrase a si mismo en unos mundos en los cuales no encajan. Eso es algo que nos pasa a la mayoria de nosotros, por no decir que nos pasa a toda la humanidad. Todos nos encontramos al llegar la noche con nuestra imagen en un espejo y nos preguntamos, como Sinuhé o Rob, si lo que estamos haciendo en realidad es para lo que hemos nacido o solo somos personajes secundarios en la historia de otras personas. Creo que ambas narraciones pueden ser muy necesarias como punto para una reflexión tanto para escritores como para lectores y que nunca pueden decirse que están pasadas de moda. Son unos clásicos que no caducan y que en algún momento de nuestra vida es bueno recomendar a otros lectores.

mis lecturas

El libro del que todo el mundo hablará estas Navidades

El barco de Teseo y la narración enmarcada

La leyenda que da origen a la paradoja del barco de Teseo relata que, en una oportunidad, Teseo regresaba de la isla de Creta, junto con su tripulación, e iban en un barco que ya era bastante viejo. Durante el camino (el cual fue bastante largo) el navío se fue dañando cada vez más. Cada daño que sufría el barco era reparado por los tripulantes, siendo reemplazada la pieza rota por una en mejores condiciones, y en ocasiones las piezas eran recicladas y se colocaban en partes diferentes del barco.

Cuando Teseo y sus tripulantes llegaron a puerto, el barco había sido completamente modificado, no quedaba una sola pieza que fuese del navío en el que salieron de la isla de Creta, o en su defecto estas habían sido recicladas y colocadas en lugares distintos, como una nueva pieza.

Este particular evento suscitó una pregunta por parte de los filósofos de aquel tiempo: «¿el barco en el que Teseo y sus tripulantes han llegado a puerto es el mismo barco en el que han salido de la isla de Creta?».

Lo que se busca con esta paradoja griega es aclarar de alguna manera cuál es la esencia de los cuerpos y objetos, su identidad, lo que los hace algo único.

Aunque la leyenda cuenta la historia del barco de Teseo y sus tripulantes, la paradoja se puede extrapolar a casi cualquier otra cosa. Es aplicable a otras situaciones y objetos que experimenten un cambio intenso en la mayoría de sus partes iniciales.

De hecho nosotros mismos somos una paradoja de Teseo. Los seres humanos son lo suficientemente longevos como para que prácticamente todas sus células sean reemplazadas varias veces por generaciones más jóvenes. Las de tu cuerpo lo son entre 7 y 10 años. Y lo mejor, la piel se cambia en unos 28 días, como las fases de la luna.

Me dirás que qué tiene que ver esta historia que te he contado, con el título de esta entrada. Lo comprobarás si eres un lector curioso y buscas cosas diferentes para no quedarte estancado en tu zona de confort. Estas Navidades va a dar mucho que hablar un nuevo libro titulado El barco de Teseo de V. M Straka y que se sale de lo qué, de forma habitual, la gran mayoría de la gente está acostumbrada a leer. Me dirás qué cómo sé eso y te responderé que es porque se trata de un proyecto literario dentro de lo que se denomina literatura enmarcada pero que va varios pasos más allá de este tipo de estilo narrativo.

¿Qué es la narrativa enmarcada?

Si te digo que se trata de novelas como La historia interminable, Alicia en el País de las Maravillas, Las mil y una noches, Los cuentos de Canterbury, La odisea, Cumbres borrascosas, Frankestein o el Decameron, te estoy dándo muchas pistas, pero lo mismo no sabes de qué hablo. Lo que te puedo decir es que todas ellas son novelas en cuyo interior tienen dos historias, la historia dentro de la historia. Así es el libro que te voy a presentar hoy y que va a ser el gran protagonista de mi entrada. Puede que te hayan llegado ya comentarios porque los he visto en las redes e, incluso, en algunas páginas de venta online está ya agotado y salió a finales del mes pasado. ¿Y sabes lo mejor? Que nunca se podrá leer en digital. Es exclusivo para lectores de papel con todas sus consecuencias. Aunque creo que tampoco es para el apunte que he leído por ahí:

Si no tienes este libro, no eres nadie.

Me parece excesivo, por lo menos visto desde el punto de lectura en el que estoy. Lo mismo cuando acabe el libro opino igual, pero no creo.

Antes de dar detalles recomiendo que se abstengan aquellos amantes de las lecturas ligeras, que ahora han dado en llamar «de piscina». Imagino que se las denomina así porque no obligan a prestar mucha atención y en este caso debes poner toda la que tengas. Este es un libro que contiene cuatro historias simultáneas, que deben seguirse a la vez y son cerca de 500 páginas de sorpresas una detrás de otra. No es una novela rápida y divertida para terminarla en una tarde y reír mucho. Eso sí, seguro que desconectas del mundo si de verdad logras meterte en sus páginas.

¿Quién es su autor? Un prolífico y misterioso escritor que nadie ha visto en persona, ni siquiera su traductor, y al que se le considera muy polémico por los temas que ha tratado a lo largo de su docena larga de publicaciones. De hecho media humanidad lo odia y hay bastantes amenazas hacia su persona.

¿De qué trata la trama? Un hombre sin pasado es secuestrado y llevado a un extraño barco con una tripulación siniestra, comenzando un viaje desconcertante y lleno de peligros.

Eso sería lo sencillo, pero, como hemos dicho, se trata de una narración enmarcada, ya que cuanta a su vez otra historia paralela, y todo relacionado con el misterioso autor: V. M. Straka.

¿Cuál es la historia enmarcada? La de dos lectores. Ella, Jen, que encuentra accidentalmente este volumen dejado fuera de lugar por un extraño. Él, un lector intrigado, Eric, embelesado por la historia y su misterioso autor, como revelan las notas escritas al margen a lo largo del tiempo. Ella responde escribiendo más notas y vuelve a dejar el tomo para que lo coja el chico. Así comienza un intercambio en el que los dos se adentrarán en lo desconocido, sin verse personalmente. Eric y Jen, tienen que afrontar decisiones cruciales sobre quiénes son, qué quieren llegar a ser y cuánto están dispuestos a confiar en sus pasiones, sus desengaños, sus miedos… Y en el otro. Todo con el hándicap de que hay alguien muy interesado en que no se sepa nada de V. M. Straka, que nadie lo busque, que no se tenga conocimiento de su pasado ni de su desaparición, de si está vivo o muerto.

Así, a priori, parece un buen gancho para adquirirlo, aunque tras leer las primera cien páginas sigo afirmando que es de difícil lectura, algo que puedes comprobar guiándote por las imágenes que acompañan a esta entrada. Hay que hacer un doble esfuerzo para encajar lo que narra la historia principal y la paralela de los dos chicos que interactúan usando el texto como hilo conductor para conocerse. Y, junto a esto, seguir su investigación sobre la desaparición del escritor y la trama que hay contra él desde hace años.

La edición está muy cuidada y juega con la curiosidad del lector. Para empezar, no puedes ojearlo en la librería porque viene retractilado en plástico y con un precinto que debes romper para sacarlo de la funda. Una vez que lo abres encontraras mucha documentación suelta que es engorrosa porque tiene tendencia a salirse de entre las paginas (aunque lo considero una de las bases de su encanto). Hay facsímiles de periódicos, fotos, postales, cartas, hasta una servilleta de un bar dónde se han tomado anotaciones que los lectores, Jen y Eric, se han ido intercambiando. Como no sé si el hecho de encontrarme toda esa documentación tiene un sentido por la página en la que está o es algo aleatorio, por si acaso, con un lápiz, he puesto el número de la página en la que me la he encontrado y así lo tengo controlado si se sale de su sitio.

La historia que cuenta es muy densa, y usa muchas descripciones para hacer el ambiente sórdido, descadente y agobiante, llegando a traerme el recuerdo de la ciudad de Lisboa de mi juventud. Utiliza la estructura de la novela estadounidense de los años 40-50 y yo no soy muy fan de este tipo de narrativa, pero, obviamente estoy aquí para darle una oportunidad puesto que soy yo la que me embarcado, como el propio protagonista, en esta historia. Con la diferencia de que a él lo han secuestrado y yo he ido voluntaria.

Es mucho más ameno lo que nos van contando los lectores de sus descubrimientos y de sus vidas en las anotaciones en los márgenes. Es de agradecer el cambio de letra, que los identifica e incluso el de colores, que te hacen prestar más atención a lo que dicen.

Como ves el libro no está carente de dificultad a la hora de recorrer sus líneas.

¿Qué hay detrás de esta obra?

En realidad, nos encontramos con una matrioska literaria, ya que tiene una historia dentro de otra, ambas relacionadas, pero que no tienen nada que ver la una con la otra. ¿O sí? La verdad es que todavía me queda mucho antes de encontrarme en la última página, pero te voy a contar hasta donde he llegado.

El libro: «S». El barco de Teseo, ideado, concebido y realizado por el cineasta J. J. Abrams y escrito por el galardonado novelista Doug Dorst, es la crónica de dos lectores que se conocen en los márgenes de una novela y se ven implicados en una lucha mortal entre fuerzas que no comprenden. Un viaje al universo de la palabra escrita que sumergirá a sus lectores en una espiral arriesgada, una aventura imposible de abandonar hasta y más allá de la última página.

«S». quiere ser una celebración del libro como objeto físico. En este momento de correos electrónicos y mensajes de texto y todo lo que se mueve en la nube de una manera intangible, esta obra es intencionalmente tangible. Queríamos incluir cosas que realmente puedas tener en la mano: postales, fotocopias, páginas de blocs de notas, páginas del periódico escolar o un mapa en una servilleta…

J. J. Abrams

Estoy segura que no dejara indiferente a nadie. Hay que tener en cuenta que imita a la perfección a un libro de mediados del siglo pasado, sacado de una biblioteca.

Tiene incluso el olor a antiguo, ese aroma característico de un volumen cuidado pero que al estar en un espacio cerrado adquiere ese toque que lo hace diferente a uno nuevo. No huele a tinta ni a imprenta. Hasta alguna de sus páginas está con alguna mancha de uso, lo que le da más verosimilitud.

Toda la documentación que tiene en su interior está mimada al detalle y hay alguna que todavía no sé ni para que me va a servir a lo largo de la lectura. También es recomendable que se abstengan aquellas personas que odian los libros subrayados y escritos. Aquí no hay página que se libre de tener anotaciones.

Me gusta por lo que ya dije párrafos más arriba: se sale de lo normal, no hay opciones para su descarga digital porque entonces perdería todo el interes y la originalidad, y, sobre todo, obliga a estar muy atento a su lectura. Se debe leer despacio, no saltarse ninguna línea, ser paciente y buscar la forma más cómoda de afrontar el texto y las anotaciones sin perder de vista la trama. Para eso no tengo recomendación porque todavía me estoy acomodando a esta original estructura. Es un libro de largo recorrido, de esos que lo mismo un día lees varias páginas, pero otro pocas y luego lo dejas apartado un tiempo. Hacerlo de una sola sentada lo más probable es que te produzca empacho.

El misterio está servido. No pierdas de vista este símbolo «S» porque aparecerá a lo largo de toda la novela. De hecho, si vuelves a mirar verás que aparece en la funda que lo protege. ¿El significado? Pronto lo sabremos.

¿Quiénes son los verdaderos autores?

Doug Dorst, docente de literatura en la universidad estatal de Texas-San Marcos. Es autor de la novela nominada al Premio PEN/Hemingway Alive in Necropolis y el libro de relatos The Surf Guru. Ha escrito para algunas de las más importantes revistas literarias.

J. J. Abrams, cineasta ganador del Premio Emmy, produce, dirige y escribe películas y series de televisión, entre ellas Fringe, Perdidos, Alias, Felicity, Star Wars, Star Trek, Cloverfield, Super 8, Misión Imposible y otras más.

Si te animas a regalarlo o a adquirirlo para ti espero con interes comentarios sobre tu impresión.

artículo

La esperanza de vida de nuestras bibliotecas

Esta semana se ha celebrado el día de las bibliotecas y aunque no he hecho referencia en mis redes sociales al tema, ya tenía previsto desde la semana pasada esta entrada que te presento hoy. Esta vez lo que me preocupa es la esperanza de vida de esos espacios culturales, ya que nos encontramos en plena época de digitalización de muchos aspectos de nuestra vida, incluidos los libros, y quería conocer como está repercutiendo este hecho en los lectores.

Te voy a poner un texto que he sacado literalmente de la última novela que he leído. Es un texto largo y aún así creo que vale la pena dedicarle un poco de tiempo a su lectura y reflexionar sobre lo que cuenta:

—Yo solo había estado en dos bibliotecas en mi vida. La del Colegio de la Santa Cruz de Valladolid y la del Escorial. Y esas dos porque nos llevaron en excursiones de la escuela. El concepto que me hice de una biblioteca después de esas visitas y de mis lecturas, fue el de lugares sagrados, templosde sabiduría donde reinaba el silencio y el respeto, donde se cimiento y se mascaba cultura. Cuando entré en la biblioteca de Valladolid para presentarme como nuevo trabajador, el contraste entre mis ideas y la realidad no pudo ser más brutal. Gente en cualquier sitio con un runrún maleducado de personas charlando por todas partes. Grandes colas para prestarse o devolver los libros. Las estanterías revueltas por manos irrespetuosas. Un follón, vamos. No sabía bien qué era una biblioteca apellidada pública. Al parecer, los dirigentes de este país habían lanzado la consigna de «democratizar la cultura».

Le advierto, inspectora, que democratizar es un eufemismo que usan los mediocres políticos españoles cuando quieren decir vulgarizar. Había libre acceso a los fondos, cada uno rebuscaba entre las estanterías y se llevaba a casa lo que le apetecía hasta un número determinado de documentos. Pasa- ban a prestarlos y tenían un plazo para su devolución. La democratización cultural de la biblioteca la transformó de templo del saber en un vulgar centro comercial, solo que mucho más barato. Así la biblioteca se convirtió en una librería ¡gratis!, la fonoteca en una tienda de discos ¡gratis!, la videoteca en un videoclub ¡gratis! Y la hemeroteca en un kiosko ¡gratis! Las auxiliares de biblioteca, que estaban encargadas de prestar y recibir las devoluciones con sus pistolas lectoras de códigos de barras, eran meras cajeras de super- mercado y los ordenanzas, como yo, simples reponedores de mercancías. Al ser todo ¡gratis! No se podían contabilizar los beneficios en dinero, así que se contabilizaban en préstamos realizados.

Nuestra biblioteca siempre estaba entre las tres primeras de España en beneficios, o préstamos. El problema de este tipo de bibliotecas es el espacio. A diario entraban remesas de títulos nuevos y había que hacerles sitio, lo que en ese mundo llamamos expurgo. Se retiraban libros de la vista del público y se guardaban en un depósito, por si algún antojado los pedía. ¿Qué criterio se seguía para estos expurgos? Por supuesto un criterio comercial. Los libros con menos préstamos de cada sección eran exiliados al depósito para dejar sitio a los nuevos títulos. Así, por ejemplo, en Psicología, muchos ejemplares de venerables maestros como Lacan, Jung, Piaget o Laing, se fueron para que sus lugares en las baldas los ocuparan los libros de autoayuda, que en esa época hacían furor, de Osho, Chopra o Marinoff. Más de la mitad de los «Diálogos» de Platón corrieron la misma suerte en Filosofia, así como grandes obras de Schopenhauer, Hume, Hegel o Kierkegaard. La gente no los leía. Cuando a Le Clézio le dieron el premio Nobel de literatura, vergonzosamente no teníamos ni una sola de sus obras expuestas al público, tuvimos que bajar apresuradamente al depósito a buscarlas, cambiarlas el tejuelo y rehabilitarlas. Con esta democratización cultural los productos que más prestábamos eran los cómics y las novelas rosa. Los libros de Danielle ocupaban un cuerpo entero de estanterias, los de Fedor Dostoiesvski no llenaban ni una balda.

El negocio iba viento en popa. Mis compañeros y yo, que pertenecíamos al estatus más bajo del escalafón bibliotecario, nos pasábamos el día colocando, dentro de aquel desbarajuste, como buenamente podíamos el aluvión de libros que devolvían los usuarios. Hasta que llegó internet. Internet ofrecía lo mismo que nosotros, y mucho más, y lo hacía al mismo precio ¡gratis! Con las ventajas de que no había que trasladarse hasta la biblioteca, ni consultar los anodinos catálogos, ni buscar las referencias en las desordenadas estanterías, ni guardar colas para el préstamo, ni para la devolución, no había que estar pendiente de la fecha de vencimiento y no había límite de documentos a prestar. No había más que sentarse cómodamente en casa y dar un par de clics al ratón. A medida que avanzaba la implantación de internet en los hogares vallisoletanos, los beneficios en préstamos de la biblioteca iban cayendo. Y fue muy rápido. En un par de años vimos que no éramos competencia para ese monstruo invasor. Caíamos en picado, entrábamos, por así decirlo, en pérdidas y la institución estaba al borde de la quiebra.

Al director de la biblioteca no se le ocurrían ideas con las que frenar la hemorragia de préstamos, así que fue cesado y sustituido por otro con nuevas ideas. Curiosamente siguió una de las máximas de los antiguos cínicos griegos encabezados por Diógenes, «cambiar la moneda en curso». Si en préstamos ya no somos rentables busquemos una nueva moneda en la que sí lo seamos. Esta moneda fue el número de usuarios que acudían a la biblioteca cada día. No importaba que no se prestasen libros, ni discos ni deuvedés. Lo único que importaba era que fuese gente. Se dispusieron unos contadores electrónicos de personas en la puerta del edificio y se crearon clubes de lectura. Había unos cuantos de novela, otro de poesía y otro de cómics. Se crearon talleres de lectura en voz alta, de escritura creativa, de iniciación a las redes sociales, también había un club de cine y otro de flamenco.

El auditorio, que prácticamente no había sido utilizado en la anterior etapa, se desempolvó y en él se ofertaron proyecciones de cine, obras de teatro, conciertos de música clásica, conferencias y presentaciones de libros, normalmente de escritores que se autoeditaban. La biblioteca no recuperó el esplendor perdido de los préstamos, pero con nueva moneda remontó algo el vuelo y ofreció números que la sacaban de la ruina. Las salas clásicas donde estaban los libros o los audiovisuales estaban casi siempre vacías, pero el auditorio y los clubes y talleres funcionaban de maravilla. Para au- mentar el beneficio se ofertaron también productos para niños, siempre es bueno cuidar la cantera, y se les llenó de cuentacuentos, títeres y juegos. Es decir, la biblioteca que se había trasformado en centro comercial ahora era un puto centro cívico. Y yo de reponedor pasé a ser tramoyista.

Cuando me marché acababan de abrir talleres de ganchillo, encaje de bolillos y punto de cruz y clases de yoga y zumba, y tenían proyectado crear una ludoteca con mesas para jugar al ajedrez, a las damas, al parchís, al do- minó, al tute y al mus. Menos mal que me jubilé antes.

—Parece usted resentido con sus jefes.

—No, no lo estoy, aunque a mi parecer son unos cobardes.

—¿Por qué cobardes?

—Por no atreverse a defender el libro y la biblioteca como valor intrínseco. Entiendo que yo solo soy un ignorante del tema y que ellos tienen sus carreras universitarias, sus estudios de Biblioteconomía, han asistido a congresos, cursos y seminarios y están suscritos a revistas especializadas, por lo que seguro que saben bastante más del asunto que yo. Pero para esos cojones que hubieran ofertado chorizos y salchichones gratis, que también son parte de nuestra cultura, y hubieran tenido mucha más gente. Seguiría llevando el ilustre nombre de Biblioteca, aunque fuese una charcutería, igual que ahora se sigue llamando Biblioteca, pero no es más que un centro cívico de barrio donde los libros están como recuerdo y excusa, nada más. Quizás solo quizás, la imagen que usted tenía de las bibliotecas estuviese demasiado idealizada. Su biblioteca ideal es como una mujer ideal, una mujer con clase, con tanta clase que no necesita cambiar para estar siempre perfecta, una auténtica lady, y quizás, solo quizás, las bibliotecas públicas sean como las mujeres públicas, necesitan adaptarse a las cambiantes circunstancias que traen los nuevos tiempos, y si se tienen que depilar el coño se lo depilan, y si se tienen que poner silicona en las tetas pues se lo ponen, la cuestión es sobrevivir.

—Quizás, solo quizás, lleve usted razón.

El misterio del hombre que follaba bien de Juan Daza

Situación actual de las bibliotecas

La verdad es que cuando lo leí me sentí bastante identificada con el bibliotecario, aunque sin la carga sentimental que le supuso a él. En lo que se conviertan en el futuro las bibliotecas no es algo que me preocupe, no por ello voy a dejar de leer. Entiendo los motivos por los que cada vez las visitan menos lectores, por mucho que nos quieran engañar los políticos con los recuentos de visitas a sus instalaciones. Ya no se cuentan préstamos, como bien dice el personaje de la novela, sino solo usuarios que entran y que pueden ir a leer el periódico o a saludar a su amigo que trabaja como bibliotecario.

Se ha hecho una encuesta para saber por qué cada vez van menos lectores a las bibiotecas: 7 de cada 10 personas afirma no haber ido a la biblioteca en el último año. Dato preocupante, más teniendo en cuenta que la mayoría de las bibliotecas están abiertas para todos los públicos. Pero… ¿cuáles son realmente los motivos por los que dichas personas no han ido a la biblioteca? ¿Pueden hacer algo las bibliotecas para que esto cambie?

  1. No tengo tiempo.
  2. No me interesa, no tengo costumbre de ir a la biblioteca.
  3. Consigo los libros por otros medios.
  4. Prefiero leer o estudiar en casa.
  5. Motivos de salud, estoy enfermo.
  6. No hay bibliotecas donde vivo.
  7. No encuentro los libros que me interesan en las bibliotecas. .
  8. No conozco ninguna. No sé dónde están.
  9. El horario no me conviene, me viene mal.
  10. No tienen buen servicio, hay malas instalaciones.

Donde más éxito de usuario vemos que tienen son en sus salas de estudio. Allí suele haber complicaciones a la hora de que todos los estudiantes quepan en ellas y al final se tienen que ampliar en otros edificios creando espacios multiusos. Y de eso doy fe porque lo he vivido durante el tiempo que trabaje como bibliotecaria.

¿Cuál es tu opinión?

Esta vez te dejo la cuestión en el aire para que seas tú quién saque conclusiones y analices en que postura te encuentras. Entiendo que la situación es compleja. Vivimos en un mundo de inmediatez, donde lo digital gana a lo analógico. España en el tema de la inversión cultural ni está ni se la espera. Las bibliotecas muchas veces mal viven y consiguen novedades gracias a las donaciones, ya que sus las partidas de presupuestos son excasas y hay que calibrar muy bien cuales son las novelas que se quieren adquirir para completar los fondos. Las novelas clásicas, si se leen, se puede hacer de forma digital. Muchas de ellas estan de libre disposición, e incluso en las CCAA hay la opción de una préstamo digital al que se accede si tienes el carnet de la biblioteca municipal de tu localidad. Así es normal que los usuarios no vayan a la biblioteca a buscar libros y estos edificios se hayan tenido que reciclar como espacios multiusos. ¿Se convertirán a la larga las bibliotecas en museos? Ahí te dejo la cuestión para que saques tus conclusiones.

Ahora te voy a hablar sobre la novela de esta semana que me la recomendaron no tanto por la trama sino por la técnica de ejecución.

El mejor thriller literario del año según The Guardian.

«Tan dolorosamente humana que es imposible olvidarla.»
Crime Monthly

Duchess Day Radley es una joven de trece años que se autoproclama «proscrita». Las normas son para otra gente. Ella es la fiera protectora de su hermano de cinco años, Robin, y la figura adulta para Star, su madre soltera, incapaz de cuidar de sí misma y mucho menos de sus dos hijos.

Walk es ahora el jefe de policía local, pero sigue intentando sanar la vieja herida de haber sido el testigo que tres décadas atrás mandó a prisión a su mejor amigo, Vincent King, que se dispone a salir de la cárcel. Y Duchess y Walk deben afrontar el problema que supondrá su vuelta.

La trama de esta novela es interesante y el autor tiene la habilidad de llevarte por dónde quiere sin que veas la línea del horizonte. Nos pone a cuatro posibles asesinos y en dos giros finales te lo resuelve de forma magistral sin que te lo hayas visto venir. Pero lo que destacaría y por lo que me la han recomendado, es por su ambientación. Las localizaciones son un personaje más que incide en le caracter de los actores. Incluso, el escenario casi se acaba comiendo a la historia. Hay asesinato, posibles asesinos e investigación, pero todo queda diluido tras esta presencia que a veces los escritores no le damos importancia y es la clave de muchas historias. Eso ayuda al autor a que estés tan pendiente de esa atmósfera que oprime a la historia que cuando esta se resuelve te sorprendes. En este caso, da igual que en un primer momento sea un pueblo de la costa y más tarde en un rancho, el autor prima esos escenarios porque sin ellos los personajes posiblemente no existirían. Por supuesto, esto tiene un inconveniente, a veces la lectura se hace lenta y no es porque haya un exceso de descripciones, de esas a las que estamos muchos acostumbrados que detallan aspectos insignificantes e innecearios en la trama. Aquí todo tiene su razón de ser y es el hilo que te lleva hasta el final de la historia, algo habitual en la narrativa estadounidense de novela negra y thriller: una potente ambientación.

Un tema interesante, según ciertos sectores críticos, es que con el auge de la novela negra y el thriller se está teniendo muy poco cuidado a la hora de escribir y elaborar tramas. Se hace hincapié en que la mayoría de las novelas de este género son costumbristas, con un investigador traumatizado que habla de sus penas. Algo que aquí no ocurre y por eso hace de esta obra una lectura recomendada por su originalidad dentro de lo que se pueblica en la actualidad.

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Truco o trato: La inteligencia artificial

Un tema candente donde los haya. De hecho hace unos días aprovechando mi visita al Sound Series Festival, calebrado en Cádiz, asistí a un encuentro en el que se desarrolló el tema de la Inteligencia Artificial usada en la industria de las series. Junto a eso también se habló de los derechos de autor y los efectos que este tipo de tecnología podía suponer en el día a día de la vida de los creadores.

Entre los participantes disfruté de la presencia de Colman Gota, letrado de los servicios jurídicos de la SGAE; Guillermo Escalona, guionista y productor; Daniel Rubio Yagüe, profesor de la escuela de IA y Big Data. Toda la charla estuvo moderada por Rubén Gutiérrez, director de la Fundación SGAE.

Me encuentro con el corazón partío en semejante situación, porque soy muy amiga de las nuevas tecnologías aplicadas a nuestra vida cotidiana. Una forma de poner motorcitos para facilitar nuestro día a día. Pero claro, a nivel creatividad y tal como está la cosa, es normal que haya muchas críticas sobre el tema y ahí es dónde más dudas nos surgieron a los guionistas, escritores y dobladores que estábamos presentes, una vez que nos explicaron al nivel que está el tema de la IA en la actualidad.

Es cierto lo que dijo una amiga sobre esta nueva tecnología:

A ver cuándo hacen un taller de la cada vez menos frecuente inteligencia natural.

Carmen Moreno, Librería La Maga

Esto viene a colación por la necesidad de tener un claro conocimiento de cómo funciona este tipo de programas. Para empezar, hay que disponer de una serie de conocimientos, empezando por las ventajas y los inconvenientes que tiene, a la hora de que los creativos comiencen a usar esta tecnología en sus trabajos.

Las ventajas y los inconvenientes del uso de la Inteligencia Artificial

Ventajas:

  • Capacidad de análisis de datos

La IA puede analizar grandes cantidades de datos para encontrar patrones y tendencias. Esto puede ser útil para los creativos, ya que les permite identificar lo que funciona y lo que no en sus trabajos, y ajustar sus estrategias creativas en consecuencia.

  • Automatización de tareas repetitivas

La IA puede automatizar tareas repetitivas y más aburridas, lo que permite a los creativos centrarse en el trabajo más interesante y significativo. Podría ser una herramienta interesante para emplearla en las comunicaciones con sus clientes, por ejemplo.

  • Investigación de audiencias

La IA puede ser de gran utilidad a la hora de hacer una investigación previa antes de empezar a crear. Por ejemplo, a la hora de generar campañas publicitarias, podemos preguntarle a una IA sobre nuestro público objetivo y recibir información en cuestión de segundos.

En general, la Inteligencia Artificial nos puede ayudar a acortar las fases previas a cualquier creación y centrarnos en el desarrollo de nuestras ideas.

Inconvenientes:

  • Falta de originalidad

La IA puede generar contenido creativo automáticamente, pero a menudo carece de la originalidad y la innovación que solo pueden ser proporcionadas por un ser humano.

  • Falta de sensibilidad

La Inteligencia Artificial puede carecer de sensibilidad emocional y cultural, lo que puede resultar en un contenido insensible o inapropiado para una audiencia específica.

  • Incapacidad de autocrítica

Los mejores artistas son los que son capaces de evaluar su trabajo y encontrar posibles mejoras, para así poder seguir evolucionando. Las máquinas no están dotadas de esa percepción artística que permite a los creativos encontrar los matices que marcan la diferencia.

Cómo afecta la IA a los escritores

Si has reflexionado un poco en las breves ventajas que te he expuesto, habrás deducido que para los escritores la IA no es una herramienta que sea útil, aunque no me creas, si piensas que con ella tienes más facilidad para escribir una novela. Pero antes de profundizar en este tema, te voy a dar una serie de informaciones que te facilitaran la comprensión del tema.

Desde hace tiempo, la IA tiene en su base de datos toda la información que se encuentra en internet. Sí, tu libro, el mío, están ahí; nuestras fotos, estas opiniones que reflejo en mi blog, absolutamente todo está ya volcado en la memoria de estos programas. Algo confirmado por Daniel Rubio Yagüe, profesor de la escuela de IA y Big Data,con el que tuve el gusto de conversar sobre el tema. Si esa información no estuviera allí la IA no podría trabajar, pues su funcionamiento se basa en tener unas buenas fuentes de información y lo más completas posibles, para poder cruzar datos y crear lo que el usuario demande. ¿Qué ha ocurrido con eso? Os pongo un ejemplo. Para realizar la sinopsis de un libro, primero le tenemos que hacer una serie de preguntas lo más afinadas posible para que haga lo que le pedimos y no una lista de la compra. Para ello consultará desde, las obras clásicas que encajen en las cuestiones que le hemos hecho, hasta el artículo más peregrino que esté en su base de datos. Si queremos una sinopsis de novela romántica, por un suponer, buscará en Los puentes de Madison, pero también consultará los cientos de obras, llenos de errores y faltas, temas insustanciales y fallidos en su sintaxis, que muchos seudoautores han subido a las redes. Y no exagero. Nos comentaron que una empresa que ya tenía sus archivos con el volcado completo de información, al seguir volcando mucha de la mierda que hay en las redes, tuvieron que modificar el algoritmo porque cada vez que la Inteligencia Artificial utilizaba esas fuentes, bajaba su coeficiente intelectual, dicho para que nos entendamos todos, cada vez era más tonta.

Esa es la parte negativa, pero que tiene una solución, diríamos que fácil, aunque este término pueda ser relativo. Lo que está claro es que la información, si se recoge de malas fuentes, hace que la IA acabe haciendo mal su trabajo, que lo que ocurra es que baje su precisión y por lo tanto el rendimiento. De hecho, autores que compartimos nuestras experiencias confirmamos que los textos que surgen son cascarones vacios que no tienen alma, lo que he puesto más arriba: poco originales y sin sensibilidad.

¿Nos tenemos que preocupar los escritores por las IA?

Obviamente he leído, a lo largo de mi vida, libros poco originales e insustanciales, cuando todavía no existía la IA, por lo tanto en ese aspecto no me preocupo. Aunque se inunden los mercados con libros escritos de esta forma, los escritores no vamos a ser sustituidos de una forma tan sencilla. Solo que hay que adaptarse a los nuevos tiempos y sacarle partido, como se lo hemos sacado a otros programas y a la tecnología que nos rodea, aunque para eso tenemos que conocerla bien. Aquellas personas que tienen miedo a lo desconocido es porque no profundizan ni buscan entender y al final es una caza de brujas con su hoguera pertinente.

Un campo dónde se ha visto muy útil, de forma fehaciente, ha sido en hayazgo arqueológico. Se descubrió en 1752 la única biblioteca de la antiguedad, en una villa denominada Villa de los Papiros, en la ciudad de Herculano. Entenderás que la biblioteca tenga una gran importancia tanto a los ojos de los arqueólogos como de los clasicistas. La exposición al gas volcánico y la ceniza significó que los rollos se convirtieron en bultos cilíndricos carbonizados. De hecho, los papiros se confundieron inicialmente con trozos de carbón o troncos quemados y su valor solo se reconoció más tarde. Este estado los preservó de manera efectiva, aunque al mismo tiempo, los hizo extremadamente difíciles de desenrollar.

Se inventó incluso un «dispositivo de desenrollado», específicamente para desenredar estos papiros. Aunque el dispositivo logró su objetivo, siguieron siendo frágiles y el proceso llevó mucho tiempo. El primer pergamino tardó cuatro años en desenredarse. Para su lectura se han utilizado técnicas como los rayos x, pero es un proceso muy lento, hasta la llegada de la IA, que todo cambió. Te dejo un video sobre el proceso para que veas lo apasionante del proceso. https://youtu.be/QBc4oF7QU2o

Una vez desenrollado el pergamino solo es cuestión de poner a la IA a trabajar usando sus conocimientos de textos antiguos ya traducidos. Tardará su tiempo pero va a ser un proceso mucho más rápido que el convencional que se estaba utilizando hasta ahora.

¿Dónde está el peligro en la IA?

¿Recuerdas la huelga de guionistas de cine que hubo hace unos meses en Hollywood? Si no es así te dejo un enlace para que conozcas los antecedentes del tema que hablo. https://www.eldiario.es/cultura/cine/huelga-guionistas-hollywood-logros-causas-pendientes_1_10548658.html

Obviamente los guionistas no estaban dispuestos a ser sustituidos por IA y sobre todo, si esa IA es utilizada, había que tener claro a quién pertenecían los derechos de autor.

El caso es que si el asunto de los guiones ha supuesto una piedra de toque, pisándole los talones viene el tema de los doblejes y de las imagenes. Con la IA se puede poner la voz de los actores e incluso su cara y su cuerpo y rodar una película virtual. Pero para colmo de males, es que en España existen los profesionales del doblaje. Por lo tanto no nos extrañe que pronto oigamos ruidos de sables dentro de estos profesionales ya que no están dispuestos a que sus voces sean capturadas por la IA y utilizadas en los doblajes de las películas.

¿Qué te quiero decir con esto? Sobre todo que, para los buenos profesionales de las letras, los que quieren tener un buen producto, bien corregido, con alma y con sentido, la IA será una herramienta más como puede serlo un corrector automático de texto, pero que no será el fin para escribir una novela. Para aquellos que plagian novelas, cogiendo aquí y allá, textos o, incluso, hacen trampas recopilando obras en otros idiomas, para traducirlas y luego se las adjudican, la AI será su nueva fuente para seguir engañando a los lectores, pero no a cualquier lector, sino a aquellos que no buscan calidad.

Hoy os presento mi lectura semanal. No siempre tendré esta opción de poderos recomendar algo que haya leído, porque todo va a depender de mi tiempo, pero hoy que puedo, aprovecho. Se trata de la novela de Juan Daza, El misterio del hombre que follaba bien.

Para vivir más de una vida hay que saltarse las normas.

Hay quien, como Ana Taro, se toma la vida como un juego, quien, como Federico Valdepila, se la toma muy en serio y quien, como Julián el bibliotecario, está hasta los huevos de ella. Tan dispares personalidades tendrán que aunar esfuerzos para investigar la vida oculta de un agricultor fallecido un año antes. Sus indagaciones les llevarán, de sorpresa en sorpresa, por una irreverente trayectoria salpicada de intriga, sexo, humor y violencia, hasta descubrir el asombroso secreto que celosamente guardaba el difunto labrador.

Una novela que me ha resultado muy entretenida. Conozco las localizaciones, ya que el autor es de Burgos y la mayor parte de su novela se desarrolla en un pueblo llamado San Martín de Rubiales, entre Peñafiel y Roa. Aunque la investigación nos lleve a otros lugares más alejados, ahí se inicia esta historia. Como novela de ficción, tiene algunos puntos que considero reiterativos, pero se pueden perdonar, porque es una manera de darle un toque de humor a una trama que, a veces, tiene su puntito de sadismo de la mano de la policía de turno, Ana Taro. Una investigadora que tiene unas formas nada convencionales de realizar su trabajo. Pero la historia no es del todo inverosimil y que maten por lo que lo hacen en la trama es lo más normal. El hilo conductor es la belleza y el sexo y cómo se asesina por mantener ambos en la vida de los personajes que serán investigados.

El único inconveniente de este libro es que no podrás tenerlo en digital pero tuve la suerte de conseguirlo asistiendo a una presentación del autor, por lo que lo tengo dedicado. Ya tiene en su haber otra novela, donde el peso de la investigación lo lleva la misma policía y puede que me anime a buscarla, La venganza del hombre que no estaba.

La novela la englobaría en la tendencia de los autores de escribir sus tramas moviéndose en el entorno que conocen. En este caso, al ser Juan Daza de Burgos, es en una localidad próxima dónde veremos que se desarrolla la mayor parte de la acción.

Te animo a que busques, en los autores de tu localidad, tu género favorito y aproveches para conocerlos. Eso mismo hice yo con los autores de novela policiaca y thriller y estoy encantada con mi decisión. Cuando viajo fuera suelo ir a alguna librería, y pregunto por esos escritores, llevándome conmigo unos trabajos muy interesantes.

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Aprendiendo idiomas

Sabes que soy una buscadora nata y muy curiosa, por lo que puedo encontrar cosas muy extrañas en internet. Hoy traigo una que me llegó de casualidad y fue el hilo del que fui tirando, a fuerza de reflexión, para escribir la entrada de este domingo. Este fragmento me llamó la atención y traté de averiguar quién era el autor o autora y no lo he logrado, pero sí he leído lo que otros autores han reflexionado con él.

Cuando una relación se rompe, muere un dialecto. Enamorarse reaviva la alegría infantil de inventar palabras, un Génesis verbal. Forjamos frases que evocan un recuerdo compartido, sobreentendidos, expresiones corrientes con sentidos ocultos. Ideamos apodos, inflexiones nuevas —nuestras—, claves imposibles de entender fuera del círculo mágico. Nos excita ser comprendidos solo por los más íntimos. Y cuando al amar vamos explorando un cuerpo aún desconocido, creamos, dando nombre a sus rincones, una cartografía física cuyos topónimos nadie más pronunciará […]

Irene Vallejo Nájera

Es cierto que al ser humano, cuando inicia nuevas relaciones sean amorosas o de amigos, lo que más le gusta es tener recuerdos que compartir a lo largo del tiempo. Para eso existen las reuniones dónde se comentan anécdotas y momentos que se han compartido, se intercambian fotos y se tiene tendencia a repetir cada cierto tiempo encuentros, si de lo que que hablamos es de amigos. Todo ello son detalles que tiene significado, un significado especial para esas personas. Durante el tiempo que dura esa relación uno de los pilares es un nuevo vocabulario que genera complicidad y confianza. Esas palabras o frases que cuando se pronuncian, ese entorno revive el momento en el que se dijeron por primera vez, y que solo un grupo reducido reconoce su verdadero significado. De palabras y situaciones han salido contraseñas que solo entienden los interesados, que han servido a lo largo de la historia como santo y seña para sacarnos de mas de un apuro y que hoy en día utilizamos para proteger nuestros dispositivos y para acceder a temas de nuestra vida privada (Apps, cuentas bancarias, archivos, documentos, etc.)

Formaba parte de nuestro estar juntos el decirnos cosas que no siempre tenían
sentido común, pero sí una importancia desbocada en cada palabra. Como si las
palabras solo nos importaran por cómo sonaban.

Un jardin al norte de Boris Izaguirre

Incluso se inventan palabras nuevas que no tienen en realidad ningún significado si se buscan en la RAE pero que, puestas en contexto, sirven para lo que el autor, Boris Izaguirre, comenta en la cita que acabas de leer y que encontrarás en la novela de la que hablaré como lectura recomendada al final de esta entrada.

Pero volvamos a la primera cita con la que he iniciado mi aportación semanal. La encontré en un artículo titulado Lenguas de fuego de Irene Vallejo Nájera, publicado en el Pais Semanal, y que me hizo reflexionar sobre esa realidad de que cuando las relaciones mueren, sea cual sea el tipo de relación, el vocaculario que se ha estado utilizando durante meses o años desaparece y no vuelve a hablarse más.

Esas nueve palabras: cuando una pareja se rompe se muere un dialecto, que es la apertura de la cita, para mí fue aterrador y arrasador en el momento que capté su significado pleno. Léelo despacio, paladea cada palabra, incluso cada sílaba y asúme lo que quiere decir y llegarás a entender a que me refiero. ¿Quién no ha vivido una ruptura? Incluso, ¿quién no vive una degradación, dónde se han perdido aquellas bonitas palabras que se decían al inicio de la relación, porque en sí se está produciendo una corrupción del vocabulario?

Has compartido y compartes una vida con tu pareja en la que vas creando un lenguaje que no se aprende en ninguna escuela. Hay una complicidad en la mirada, en los gestos, en los silencios, en el contacto físico, en la sexualidad… Cuanto más tiempo y más unida esté la pareja más rico y más matices tendrá su lenguaje. Y además es ¡es único! Nadie más sabe hablarlo y solo los que han asistido a sus clases y lo han ido construyendo poco a poco lo dominan.

Lo que os cuento hoy esta basado en mi propia experiencia personal, de la que no era consciente hasta que no leí el fragmento de Irene Vallejo. Ahora mismo, estoy segura de que el uso de un dialecto en una pareja es algo vital y un pilar de esa relación. Para muchas personas llega a ser incluso más importante que su lengua materna. No todos los dialectos que aprendas en tu vida son iguales, los hay más fáciles y otros que son muy, muy complicados, no llegando ni a dominar los conceptos básicos, pero todos te aportarán nuevas experiencias y ganarás en riqueza personal. Además, ya sabemos que hablar muchas lenguas facilita nuevos aprendizajes y eso siempre es un plus a tu favor. Entiendo que da pena perder vocabulario por falta de uso, al romperse una relación, pero tampoco podemos sentirnos tristes, pues esas nuevas entradas de palabras que iremos memorizando, poco a poco, nos harán ese tránsito mucho más agradable.

Aquí menciono sobre todo relaciones sentimentales, pero lo mismo ocurre con los amigos. Si uno desaparece de tu vida, todo el vocabulario que hayais aprendido se va con él o ella, pero también, al igual que en las nuevas relaciones de pareja, la llegada de amistades aportaran palabras a un nuevo diccionario que puedes crear. Esto es un continuo avanzar y crear otras relaciones con sus novedosas maneras de entenderse y dialectos que aprender.

Eso sí, un consejo que te dejo hoy en mi entrada. Si tienes tu propio dialecto, por favor, practícalo con frecuencia para que no pase a ser una lengua muerta. Ve a todas las clases, actualiza la gramática y la ortografía, busca nuevos sustantivos, adjetivos y sinónimos, y, sobre todo, no dejes que otros lo hablen por ti. Este lenguaje es sólo tuyo y de tu pareja. Sé que en el mundo en el que hoy vivimos, a veces ,hablar con sinceridad, con creatividad, con respeto, es complicado, pero si empiezas a estudiar un idioma nuevo no bajes la guardia, échale horas, disfruta de las clases, no tires la toalla, espera con ilusión nuevas incorporación de vocabulario y déjate llevar.

Mi recomendación esta semana

Para terminar te dejo la recomendación literaria de esta semana que me he leído con mucho interes. Llevaba tiempo diciendo que tenía que leer algún libro de Boris Izaguirre y me puse manos a la obra buscando su bibliografía para ver cuál me llamaba la atención.

Y como siempre, lo que me la llamó fue la portada y eso me animó a leer la sinopsis y quedé gratamente sorprendida.

Inglaterra (condado de Kent), albores del siglo XX, los padres de la pequeña Rosalinda se separan y ella es enviada a un internado, Saint Mary Rose. Desde ese momento solo verá a su madre en los pocos días de vacaciones. Su padre se ha instalado en la India, oficialmente como agregado comercial, aunque en realidad ejerce como espía.
Cuando, en la adolescencia, Rosalinda se reencuentra con su progenitor, se enamora del halo de exotismo que este desprende y le acompaña de vuelta al país asiático, donde se iniciará en el espionaje de la mano del superior de su padre, Mr. Higgs. En la India contraerá matrimonio con un hombre mayor que ella, Mr. Peter Fox, que la deslumbra pero que la abandona al poco cuando su salud flaquea.
De vuelta al Viejo Continente, es enviada a Alemania para recabar información sobre el nacionalsocialismo de Hitler. Allí, un hombre, también bastante mayor que ella, y en este caso español, Juan Luis Beigbeder,
la vuelve a enamorar por su inteligencia, cultura y modales. Siempre en la encrucijada entre el amor y la obligación hacia su país, Rosalinda se traslada a Tánger, centro internacional de intrigas políticas y económicas de la época, donde el espionaje y la pasión hacia Juan Luis Beigbeder lucharán por ser lo más importante en su vida en los confusos y dramáticos días de la guerra civil española y en los anteriores a la Segunda Guerra Mundial. 

Esta novela es la base de la que se inspiró Maria Dueñas para la trama de El tiempo entre costuras, donde la protagonista de esta novela se cruza con la de Boris, durante los años previos a la Guerra Civil española y durante el mismo conflicto, en sí, donde ambas tienen como telón de fondo la ciudad de Tanger.

Me han encantado unas palabras que el autor pone en boca de Juan Luis Beigbeder, que llegó a ser ministro de Asuntos Exteriores de Franco y que en ese momento como militar es asesor del Alto Comisario del Protectorado de Marruecos, y que vienen muy al caso en estos tiempos también muy conflictivos y que habla del alzamiento de 1936 que produjo el inicio de nuestra Guerra Civil

Es pronto para decirlo. Creímos que esta revuelta sería algo de días; cinco días,
alcanzaron a decir Queipo de Llano y los otros. Yo jamás aventuré fecha. Porque una guerra jamás es cuestión de días, Rosalinda. Una guerra es para siempre. Sus huellas jamás pueden destruirse. Te empeñas en esconderlas, disimularlas, y de repente, dentro de tres o seis o diez generaciones, reaparecen y reavivan todo el odio, malestar y violencia que significaron.

Un jardín al norte de Boris Izaguirre

Me ha gustado la sensibilidad que tiene el autor a la hora de escribir la trama, cómo presenta a los personajes y, sobre todo, me ha encantado la forma de usar en sus descripciones no solo los sentidos de la vista y el oido, sino el olfato, el gusto y el tacto. Teniendo en cuenta que gran parte de la historia se desarrolla en una ciudad como Calcuta y otra en la de Tanger, lo de los olores y sabores está más que justificado. No se podría hablar de estos lugares sin utilizar los cinco sentidos. Y ahí me he sentido muy identificada, porque, para mí, ese tipo de estructuras son fundamentales para que me enganche a una narracción.

Otro motivo por el que me he leido con mucho interés el libro es por el periodo en el que se desarrolla, las localizaciones y la estupenda ambientación que nos presenta el autor. La figura de nuestra protagonista Rosalind Fox, durante mucho años perdida, ha sido rescatada por Boris de una manera magistral y, poco ha poco, se ha ido perfilando, para la memoria colectiva, una figura que formó parte de la historia del espionaje español y que acabó sus días en el sur de España (Bahía de Algeciras), aunque solo viviera allí desde 1947, cuando Juan Luis Beigbeder fue sustituido por Serrano Suñer en el cargo de ministro, diluyéndose su historia y llegando a morir prácticamente en la indigencia. Un personaje que conoce muy bien mi amigo y autor Wayne Jamison.

Un pensamiento de la protagonista y que siempre será su hilo conductor me impactó mucho y me hizo enamorarme desde el principio de Rosalind.

Darme cuenta, a mis doce años, que en mi vida serían más las cosas
prestadas que las propias.

Prestada era la palabra que me definía; siempre estaba en los sitios, en mi propia
vida, como si fuera prestada. Mi ropa era prestada, mi destino era prestado. Mi
inteligencia también era prestada. Nada era mío, nunca llegaría a ser alguien con algo suyo, de su propiedad, sino que iba entrando y saliendo de habitaciones, trenes, barcos, internados, mansiones, con la misma estúpida sonrisa. Aceptando este carrusel en forma de destino o lo contrario como si no me importara, como si no me asustara dónde iba a dejarme.
Y sí me asustaba. Sí me daba cuenta de que Mr. Higgs colaboraría conmigo
mientras yo le fuera de utilidad. O mi padre. Me daba cuenta de que mi padre, más
que un cómplice y un guía en esta aventura, muy fácilmente podría convertirse en un lastre. Me daba cuenta de que había algo roto dentro de él que ni yo ni nadie podía enmendar. Si al principio del viaje lo había idealizado como a un Sandokán, ahora era un jarrón chino roto en mil pedazos y recompuesto cada mañana de muy mala forma.
Me daba cuenta de que tampoco podía escapar de allí y regresar a Inglaterra, aunque fuera a nado, porque en mi país no tenía a nadie.

Un jardín al norte de Boris Izaguirre

Con estos párrafos y el autor es capaz de darnos las pautas de lo que va a ser la tónica general de la vida de nuestra protagonista. Espero que con estas breves pinceladas, te animes a leer esta novela y la disfrutes como yo la he disfrutado.

Y no olvides mi consejo: siempre, siempre, ir ampliando tu vocabulario.