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De un relato a un Santiago Posteguillo

Una de mis mayores virtudes es la facilidad que tengo para desarrollar una historia siempre y cuando la vea en mi cabeza. Solo necesito el inicio y el final; si eso lo tengo, ponerme a hilar la trama me resulta terriblemente sencillo. Muchos escritores dirán que eso es una bendición y ya os digo que no, a no ser que seas un escritor famoso como el mencionado el en título de este artículo. Entonces, ahí sí, puedes explayarte en los escritos con generosidad. Pero si eres poco conocido, como es mi caso, lo único que consigues es que a la hora de publicar no salgan las cuentas.

De hecho, me ofrecieron participar en un concurso de relatos y, de momento, decliné la oferta por lo mismo, por miedo a que me pusiera a escribir y terminara mi sexta novela. Sí, sé que tengo publicadas solo tres, pero escritas tengo alguna más. Para mí, este género es tan peligroso como el de la fantasía, si bien este último no tanto por la imaginación que suelo gastar, sino más bien porque entonces ya no hablaríamos de un  único libro, acabaría escribiendo una saga. Recuerdo que por ahí tengo una en la que el animal de fantasía que comparte aventuras con el protagonista es un mogul. Si alguna vez la escribo, no puedo olvidarme de él.

Pese a todo, amigos escritores me pidieron consejo para que la redacción de su relato no se les fuera de las manos. Recuerda que hace un año impartí un curso de escritura creativa, tanto la teoría como ejercicios prácticos, y las últimas semanas las dediqué a animar a mis alumnos a que los escribieran, dejándoles unas pautas. Algunos de ellos los publiqué en este blog y me resultó entrañable el de un gato travieso que solía esconderse dentro de los armarios para que no lo encontraran. El animalillo era una alumna que se puso en la piel del felino y así plasmó sus sensaciones en papel. La idea era hacerlos salir de la zona de confort y obligarles a que vivieran realidades muy distintas: despertarse por la mañana y ser un gato o encontrarse a los pies de la cama unos zapatos que no eran suyos, entre otras sugerencias. La dinámica resultó muy divertida.

Siempre habrá gente más experta que yo en este asunto, pero no quita para que te hable hoy en este blog de mi experiencia y mi continuo interés en aprender, desarrollando el consejo de trabajar este género.

¿Por qué son útiles los relatos?

Que conste que los consejos que te voy a dar no son porque yo lo diga. Escritores con más experiencia me los han sugerido y yo los he sopesado con calma para entender qué me pueden aportar en mi trabajo. Eso es lo que hoy te comparto.

  • Aportan disciplina.

Hoy en día nos resulta muy complicado construir espacios para poder desarrollar nuestra actividad de escritores, siempre sufriremos una larga lista de interrupciones. Olvida eso de encontrar el momento perfecto para ponerte a escribir: no existe. Es lo mismo que la búsqueda de la felicidad: no existe la vida feliz perfecta, existen pequeños momentos de felicidad y un exceso de fotografías de esa supuesta dicha en las redes sociales. Por lo tanto, con respecto a nuestro oficio, debes aprender a escribir donde sea y como sea. Y ya te digo yo que es difícil escribir a mano en un autobús renqueante, con toda la documentación desordenada en el regazo mientras intentas acordarte de qué iba la trama. No hablemos ya de la concentración necesaria para una sesión de escritura en narrativa larga. Por lo tanto, al final, se acaba dejando de escribir y empezamos a sufrir el bloqueo del escritor que, en realidad no es tal, sencillamente es que queremos adecuar nuestra vida a nuestro oficio y no a la inversa en definitiva, es la vida la que manda. Por lo tanto, estos textos más breves nos pueden ayudar a no perder ese tono y mantener siempre afilada la pluma.

Me cuesta horrores encontrar temas para plasmarlos en mi blog semana tras semana y, si me dejara llevar, pondría excusas y acabaría escribiendo una entrada al año. Total, no le debo nada a nadie, si acaso me lo debo a mí misma. Por lo tanto, puedo decir que tener mi entrada de blog es como haberme creado la obligación de escribir un relato a la semana. Porque echarle imaginación también se la tengo que echar, además de cuidar la sintaxis y la ortografía. Si soy escritora no lo soy a tiempo parcial.

  • Acaba con la indecisión de sentarse a escribir.

    Si ya resulta trabajoso ponerse a escribir, imagina si encima nos debemos dedicar horas a recopilar toda la documentación que supone la puesta en pie de una idea para una historia. Personajes, escenarios, tiempo histórico y hasta el más pequeño detalle. Si quieres que tu andamio no se caiga a las primeras de cambio debe estar perfectamente organizado. Todo eso requiere un tiempo precioso y de eso cada día carecemos más. No porque no lo tengamos, sino porque procrastinamos, nos corroe la pereza. En el caso que nos trae no necesitamos de tanto armazón para sustentarlo. Se supone que esto debería animarnos más a dedicarnos a este tipo de narrativa.

    • Te permite experimentar.

    Este es uno de los motivos por lo que me encantaría poder dedicarme a este género: la posibilidad de que, en unas pocas líneas, pueda desarrollar un mundo de fantasía y no me diera la tentación de escribir algo similar a las sagas de la Dragonlance. Puedes lanzarte con tu imaginación y, si la cosa no va bien, dar un giro sorprendente y ponerle punto final. Es más enriquecedor tirar unas pocas cuartillas escritas sin ton ni son que tener que reconocer que todo el trabajo de investigación realizado es para nada, porque, al final, no eres capaz de desarrollarla. Te garantizo que, en el caso del relato, no será tiempo perdido. Bien elaborado, es un modo perfecto de ver qué ideas podrían ser útiles, qué estilos me gustan. En estos breves textos puedes desarrollar una vena fantástica, irónica, humorística, poética, contestataria o reivindicativa que, si quieres reflejarlo en alguna novela, lo mismo necesitas cinco vidas más.

    • Mejora y asienta tu estilo.

    Este tipo de textos requiere de una minuciosidad quirúrgica en el uso de las palabras. Cada una de ella tiene que significar lo que quieres decir sin que produzca ambigüedad en el sentido del texto, puesto que tienes poco espacio para grandes explicaciones y, si una cosa buena tiene el castellano, es la precisión. No es lo mismo escuchar que oír o ver que mirar y el uso de uno u otro verbo nos puede indicar el estado de ánimo del protagonista de la historia, por poner un ejemplo. De hecho, he encontrado esta cita: “Creo que las dos maneras más eficientes que existen de aprender a enganchar a un lector son escribir entradas de blog y escribir relato”. Ahora mismo me encuentro en el primer grupo, por lo tanto, creo que no llevo mal camino.

    • Siempre te puedes reciclar

    Imagina que llevas ocho libros publicados en Amazon y no avanzas, siempre tienes el mismo grupo de lectores que, además, te piden que escribas lo que ellos quieren. Vamos, que te acabas convirtiendo en escritora a demanda, aunque te pienses que transmites lo que tú quieres. No te engañes, lo haces de manos de otros, pero en vez de ser un escritor fantasma eres un esclavo de tu público. Ellos te piden fanfics, spinoff, sagas y la biblia en pasta y, por darles gusto, al final, acabas más abrasada que una falla en Valencia. Esta circunstancia te lleva a que según vas avanzando con una novela sigues cometiendo, capítulo tras capítulo, los mismos errores porque no te da tiempo a parar y pensar qué haces bien y qué haces mal. Incluso, ni te planteas que algo lo haces mal, solo lo notas cuando observas que cada vez tus libros llegan a menos público. Pero, como dijo Bradbury, es imposible escribir 52 relatos malos seguidos y son más sencillos de enviar a amigos y lectores 0 para que te lo comenten con sinceridad. Cuando ya has subido tu trabajo a Amazon, raro es el caso en el que alguien te diga que te dediques a otra cosa, con lo que ayudaría de vez en cuando ser políticamente incorrectos.

    En cambio, el relato es una práctica fantástica. Es un ejercicio de estilo y de fondo, es siempre una experiencia intensiva de aprendizaje. Tengo un buen amigo, Alberto Puyana, que de esto sabe mucho y, pese a haber publicado ya sus primeras novelas, no deja a un lado lo de seguir presentándose a concursos de este género.

    Además estos tienen una gran ventaja frente a los de novela. Esta puede estar meses parada a la espera del fallo, de una respuesta editorial, en manos de lectores cero o escondida por el sufrir el síndrome del impostor. Y un libro no se escribe en tres días (ni en un mes, por mucho que te lo juren los más optimistas). Tener manuscritos inactivos es dinero, posibilidades de publicación y mucho más, que no estás recibiendo.

    Por suerte, los relatos son bastante acomodables a la realidad literaria que vivimos, porque la inmediatez está a la orden del día. Puedes tener un buen manojo de ellos en espera. Si tienes uno presentado a un concurso y no gana, puedes presentarlo a otro, en un tiempo relativamente corto. Lo mismo ocurre con las antologías (muchas no piden textos inéditos), las publicaciones online, etc.

    Por lo tanto, te animo o a que abras tu propio espacio en la red o a que te plantees a presentarte a los concursos que tengas más a mano. Me demuestra mucho valor el escritor o escritora que tiene uno de los dos, es un héroe quién es capaz de compaginar ambos y ya hablamos de nivel dios si logra publicar una novela bien trabajada, cada dos años, sin abandonar el mundo de los relatos y su aportación personal en un blog.

    Mi lectura recomendada de la semana

    Ya te comenté que le pensaba dar otra oportunidad a Fred Vargas y en este caso te traigo La tercera virgen.

    El fantasma de una monja del siglo XVIII que degollaba a sus víctimas, cadáveres de vírgenes profanados, pociones mágicas que aseguran la vida eterna, un rival del pasado más lejano que habla en verso… Con todo esto se encontrará el comisario Adamsberg en esta inquietante y negrísima historia de Fred Vargas. La resolución de este complicado puzle podría volver loco a cualquiera, pero no a Adamsberg. El comisario conseguirá descubrir la verdad, aunque ello le cueste no la razón, sino el corazón.

    Te encontrarás con el sexto libro de una saga de once dedicados al inspector Adamsberg. Se descubre la evolución del personaje y se confirma el peculiar estilo para desarrollar la historia por parte de la autora. Desde la primera de la serie, en el personaje se ve su característica principal: sus pensamientos saltan de una cosa a otra, muchas veces sin relación con el caso, por más que, a la vez, acaban estando enlazadas con él. Sin embargo, resulta menos complicado seguir el hilo de la trama principal en este volumen. Mantiene el uso de trabajar varios hilos que se van trenzando llegando a conformar una única historia, que será la principal y por la que llegaremos al desenlace. Si te gusta que las novelas no te dejen indiferente y que no sean de lectura sencilla, esta es tu historia.

    Hoy también quiero recomendar a otro autor, en este caso gaditano, que te puede resultar muy ameno para estas largas tardes de primavera. Se trata del ya aludido Alberto Puyana, escritor reconocido con multitud de premios nacionales e internacionales.

    Con un toque de ironía en el primer trabajo que le he leído, El Preticante, Alberto nos presenta el día a día en un ficticio hospital gaditano. Gracias a su experiencia, ya que es enfermero, nos va desgranando las aventuras y las desventuras de un paciente, Paco Penas. La moraleja de la historia es dar un toque a aquellos compañeros que, a veces, no se dan cuenta de que están tratando con personas y no con el 305-2 (habitación 305, cama 2) o un posible cólico nefrítico. Se entiende la gran carga de trabajo que sufre el enfermero en el ejercicio de su oficio, pero a diferencia del enfermo, el primero eligió su carrera, en cambio nadie va a un hospital por gusto si no trabaja allí y, por lo tanto, suele acudir con mucho miedo en el cuerpo. La ironía y el sentido del humor brillan en la obra que, además, por ser breve, se lee con mucho gusto.

    Títulos de su autoría son La horma del zapato ajeno y Corpore Insepulto, pero hablaré de ellas en una próxima entrada, que si no se me van las cabras por el sembrado.

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    Ensayos

    Una de las cosas que siempre he aconsejado a mis hijos es que cuando se encuentren delante de una comida la prueben, aunque piensen que no les va a gustar. Así han descubierto platos que les han sorprendido. Siguiendo este hilo, he oído comentar a escritores y lectores que hay géneros que no leerían en la vida, ya sea por una mala experiencia con algún libro, ya porque por ciencia infusa creen que no les van a gustar.

    Lo entendería en el primer caso, porque entran en juego sentidos como el gusto y el olfato que pueden jugarnos una mala pasada. Incluso hay personas sensibles a ciertas texturas y se les hace muy difícil paladear algunos alimentos. También nos encontramos casos de intolerancias o enfermedades que hacen que la ingesta algunos platos suponga incluso un riesgo para la vida. A todo esto podemos añadir preceptos religiosos, que prohíben alimentos, o la ética que hace que haya, por ejemplo, personas veganas. Lo que no llego a entender es que nos pongamos esa limitación y que nos coartemos de la oportunidad de conocer novelas y autores que pueden sorprendernos para bien o, incluso, si es para mal, afianzar nuestro criterio.
    ¿Cuántas veces hemos hecho algo impensable en otro momento y que al final nos ha supuesto una gran satisfacción, ya sea por considerarlo un logro, ya por que nos ha acabado gustando?

    Hace años, la primera vez que me monté en avión no me hacía ninguna gracia. No es que me pasara como a Mr.T, M.A. Baracus, miembro de la famosa serie de los años 80 El equipo A. Este protagonista, de aspecto rudo y siempre con gran número de cadenas de oro al cuello, tenía miedo a volar. Es cierto que sí tenía mi puntito de aprensión, pero a fuerza de probar he dejado de tenerla.

    La vida está para eso, para aprovechar todo lo que nos brinda y usarlo como experiencia. Por eso creo que descartar un género sin haber buscado lo mejor de lo mejor de cada uno de ellos, así, a priori, pienso que es perder oportunidades de experimentar. Sé que hay momentos para unas lecturas y circunstancias para otras.

    Si la primera novela autopublicada que leí fue del tipo de aquellas que no estaba bien cuidada, tenía una mala sintaxis, con una maquetación desastrosa, trama insulsa y llena de tópicos y con faltas de ortografía y ahí me cierro en banda, hubiera perdido la oportunidad de conocer a grandes autores durante mi trayectoria. También la de saber distinguir entre un buen y un mal trabajo de autoedición, algo que me ha brindado la oportunidad de saber exigir a los profesionales de la edición cuando ha llegado el momento.

    Toda esta digresión es para hablarlos de un género que no me llama así de primeras. Se trata del ensayo. Para muchos lectores es un género didáctico desconocido y los hay admirables. Eso sí, te recomiendo que si te acercas a ellos busques un tema que te atraiga y no te metas de primeras, entre pecho y espalda, un ensayo de quinientas páginas, ya que lo más probable es que no lo disfrutes.

    Para que entiendas de lo que hablo te diré que todas las tesis se desarrollan como un ensayo, si bien, todos ellos no entran en la catalogación de tesis. Esta  se publica una sola vez, al final de la carrera. Se trata de una investigación profunda sobre un tema en particular, donde el estudiante debe demostrar su capacidad de análisis y de producir un nuevo conocimiento. En cambio, un autor puede presentar varios ensayos a lo largo de su vida, puesto que se trata de un trabajo que busca hacer una profundización teórica o analítica sobre un determinado tema o disciplina, el cual puede invitar a la reflexión o a arrojar un punto de vista en particular. Es de tipo expositivo-argumentativo y se desarrolla en un tono formal. Su formato es flexible, ya que no hay una extensión determinada. No hay una estructura definida para escribirlo, aunque se suele iniciar con una introducción al tema, le sigue un desarrollo, donde el ensayista plasma su análisis, y una conclusión. Como cualquier obra los hay que son muy divulgativos, como he comentado, y de una lectura agradable y podemos encontrar otros áridos y que se nos harán algo más cuesta arriba. De ahí mi recomendación de buscar temas que nos interesen.

    Yo me habré leído más de un ensayo sin darme cuenta a lo largo de mi vida, pero, elegido por mí, han sido bastantes menos. Os puedo hablar de tres que me han gustado mucho:

    • Una habitación con vistas, de Virginia Wolf:

    Publicado en 1929, la obra se basó en dos conferencias impartidas por la autora en 1928 en el Newnham College y Girton College, los dos primeros colegios universitarios para mujeres de Cambridge. Woolf abordó la situación de las mujeres, y de las artistas en particular, en este famoso ensayo, en el que afirma que una mujer debe tener dinero y una habitación propia si quiere escribir.

    Según Woolf, siglos de prejuicios y desventajas financieras y educativas han inhibido la creatividad de las mujeres. Para ilustrar esto, ofrece el ejemplo de una hipotética hermana talentosa pero sin educación de William Shakespeare, quien, desanimada por todas las tareas domésticas, trata de seguir la estela de su hermano, encontrándose todo tipo de impedimentos, por lo que se suicida. Woolf celebra el trabajo de mujeres que han superado esa tradición y se han convertido en autoras, entre ellas Jane Austen, George Eliot y las hermanas Brontë, Anne, Charlotte y Emily. En la sección final, Woolf sugiere que las grandes mentes son andróginas. Sostiene que la libertad intelectual requiere libertad financiera e insta a su audiencia a escribir no sólo ficción, sino también poesía, crítica y obras académicas. El ensayo, en una prosa vivaz y elegante, muestra los mismos impresionantes poderes descriptivos de las novelas de Woolf y refleja su convincente estilo conversacional.

    Podremos estar o no de acuerdo con su postura, aun así, no pensemos que la época en que vivió Virginia es la misma que  vivimos nosotros. En la actualidad, según la estadística hay más mujeres lectoras que hombres, pese a todo, sigue habiendo un escalón y las mujeres que publican son menos que los hombres. Ellas leen y se dedican más a la escritura, sin embargo, del total de obras registradas en España en 2021 solo el 37,8 % era de una autora, lo que expertos del sector consultados por Efe consideran que es debido a la falta de igualdad de condiciones para la creación y la propia responsabilidad de los editores para tener un catálogo paritario.

    Está claro que la sociedad de principios del siglo XX en la que vivió Virginia y la de ahora ha cambiado. Como bien me han comentado otros autores con los que he consultado este tema, lo que ha tardado 2000 años en cambiar no puede dar un gran giro en solo 80 años. Para mí los avances están claros, aunque no dejo de reconocer que hace falta mucho camino. Si leemos el ensayo notaremos ese salto cuantitativo, pese a que hay veces que del cualitativo tengo mis dudas. «Desde la antigüedad más clásica, las mujeres no tenían acceso a la alfabetización», comenta la profesora colaboradora de los Estudios de Artes y Humanidades de la UOC Montserrat Gatell. Algo que también veremos reflejado en el pensamiento de Virginia. Ahora tenemos el derecho a esa alfabetización y la obligación de hacer un uso y aprovechamiento adecuado de estos derechos. Aun así, me da la sensación, de que vamos andando hacia atrás, como los cangrejos.

    Me gustaría volver a tratar más a fondo el tema que se trata en Una habitación propia, aunque hoy mi intención es solo recomendarte que aproveches y te acerques a este clásico. Puede que en un principio te resulte diferente a todo lo leído hasta ahora y por ello te suponga alguna dificultad. Así que te aconsejo que no te lo leas de un tirón, sino que lo hagas de forma pausada y que vayas cogiendo apuntes. La forma de escribir de esta autora es un poco caótica, plasma mucho sus pensamientos, por lo que puede parecer que se pierde el hilo. Tengamos en cuenta que no es una narrativa a la que estamos acostumbrados.

    • Ernest Hemingway, A propósito de la escritura.

    Otro autor que vengo a animaros a leer es a Hemingway, si bien no una de sus conocidas novelas, sino un breve ensayo titulado A propósito de la escritura. A lo largo de su carrera, sostuvo que hablar de la escritura daba mala suerte: «si la enseñas o hablas de ella, quita lo que sea que tienen las mariposas en las alas y estropea el dibujo de las plumas del halcón», decía.

    Pese a esta creencia, al final de su vida había hecho justamente aquello que había querido evitar. En sus novelas y sus relatos, en las cartas a sus editores, amigos, artistas y críticos, y en los artículos que por encargo, a menudo hablaba de la escritura. Y trató sobre el tema  de una forma tan extensa e incisiva como cualquier otro autor.

    Este libro contiene sus reflexiones acerca de la naturaleza del escritor y de los elementos que conforman su vida, incluidos consejos precisos y útiles referentes al oficio, hábitos de trabajo y disciplina. En ellas, la personalidad de Hemingway se hace patente en forma de sabiduría general, ingenio, humor y entendimiento, así como en su insistencia respecto a la importancia de defender la integridad del escritor y su oficio.

    Sus consejos valen más que muchas horas pasadas en un taller de narración creativa. La concisión, el trabajo incansable, hablar de lo que uno conoce, la alerta sobre la inventiva gratuita, quizás también sobre usar la literatura como agenda para lograr la notoriedad y el éxito; todos habrán de servirte en el futuro.

     En la antigua Roma, cuando un general o emperador celebraba un triunfo, siempre tenía a un esclavo detrás de él, sujetando la corona de laurel y susurrando al oído: Recuerda que eres mortal. Algo que también nos recuerda Hemingway en sus palabras.

    El texto está formado por una serie de reflexiones, unas abarcan unas pocas líneas y otras son un párrafo que ocupa casi una página entera. Todas ellas han sido recopiladas con gran dificultad porque estaban repartidas entre las cartas a sus editores, amigos, artistas y críticos y en los artículos que le encargaron. Se podría pensar que si están sacadas de contexto no serían válidas para el escritor de hoy en día; nada más alejado de la realidad. Sus enseñanzas, pese al paso del tiempo, siguen en vigor.

    Voy a intentar hacer un resumen con lo que creo que pueda serte válido, sin por ello dejar de recomendarte que leas la obra completa, porque, al final, cada lector acabará sacando sus propias conclusiones y aumentando, de forma privada, la lista de recomendaciones.

    Uno de los consejos más importantes, reproducidos abajo, es “No escribas por dinero”, aunque a veces se deba romper esa regla. Lo que va detrás de esto es que nunca pierdas tus objetivos por percibir dinero, no dejes tus inquietudes y, siempre, dedícale tiempo a tus ideas.

    1. Nadie trabaja todos los días durante los meses de calor sin ponerse rancio: hay que tomarse el tiempo de asearse y vivir un poco, no ser un zombi de lápiz y papel (o no quemarse las retinas frente a la computadora), el mundo más allá del papel, tiene posibilidades que solo puedes explotar si sales y vives un rato. La experiencia personal es lo que llena páginas y te evitará el bloqueo.

    2. No crees personajes, crea personas comunes en situaciones no tan comunes.

    3. Los personajes deben ser tan auténticos que den la sensación de que lo que se narra pasó en realidad. Deberán estar proyectados desde el corazón, desde la cabeza, desde el conocimiento, desde la experiencia acumulada del propio autor.

    «La buena escritura es la veraz. Si se inventa una historia, su veracidad será proporcional al conocimiento que tenga de la vida y dependerá de lo meticuloso que sea; cuando inventa, debe hacerlo como si fuera cierta».

    4. No se deben recargar las tramas de palabras resonantes, ni crear personajes tan increíbles que ni al autor convenzan.

    5. Nunca sé lo que va a suceder en una novela, a medida que avanza pasa lo que tiene que pasar.

    6. Todas las historias que continúan lo suficiente terminan en la muerte: ésta es pues una premisa ineludible tanto para el lector como para el escritor, no se puede narrar la historia de la vida sin la antagónica muerte acercándose más y más conforme se alarga el propio relato.

    7. No puedes vivir de espaldas a la realidad social de su época.

    8. Releer una y otra vez, cientos de veces, y mejorarlo. Hemingway dejaba sus libros terminados dos o tres meses para retomarlos luego y corregirlos con cabeza fría, libre de influencias, y con nuevas ideas.

    9. El autor debe alejarse de las preocupaciones cotidianas para escribir. Su mesa de trabajo es un lugar tan lejano en la memoria y la imaginación, que sólo el autor —y quienes lean su obra— alcanzarán a vislumbrarlo.

    10. Tu vida será solitaria, no esperes rodearte de multitudes que alaben tu trabajo. Nada te asegura el éxito instantáneo. Las grandes obras universales se descubrieron muchos años después de la muerte de sus autores.

    11. Transformar la soledad en algo positivo te ayudará a enfocarte en lo que quieres plantear y a dónde quieres llegar.

    12. No te rindas. No te conformes.

    13. Comer bien para que el hambre no te interrumpa el trabajo.

    14. No escribas por dinero.

    -Dese cuenta de que convertimos a nuestros escritores en algo muy extraño.

    -No le entiendo.

    -Los destruimos de muchas maneras. Primero económicamente. Ganan dinero. Sólo por casualidad un escritor gana dinero, aunque los buenos libros siempre acaban dando dinero. Cuando nuestros escritores ganan, un poco de dinero, aumentan su nivel de vida y quedan atrapados. Entonces tienen que escribir para mantener sus casas, a sus mujeres, etcétera, y acaban escribiendo bazofia. No es bazofia porque lo hagan a propósito, sino porque lo hacen con prisas. Porque escriben sin tener nada que decir o sin agua en el pozo. Porque son ambiciosos. Luego, una vez se han traicionado a sí mismos, lo justifican y producen más bazofia».

    A propósito de la escritura, Ernest Hemingway.

    15. Estudia a fondo el diccionario.

    16. Evita el uso de adjetivos, sobre todo los extravagantes como «espléndido, grande, magnífico, suntuoso».

    17. Un autor, si sirve para algo, no describe. Inventa o construye a partir del conocimiento personal o impersonal.

    18. Narra con frases breves. Comienza siempre con una oración corta. Utiliza un lenguaje vigoroso. Sé positivo, no negativo.

    Otros consejos de Hemingway fueron compilados por Larry W. Phillips en el libro Ernest Hemingway on Writing. Aquí te dejo  algunos ejemplos:

    1. Para empezar, escribe una oración verdadera

    Nuestro autor,  tenía un truco para vencer el horror de la página en blanco –o el bloqueo que tanto pavor  nos da— solía enfrentarse a un primer enunciado que le resultara verdadero, sin ornamento, ni pretensión. Una especie de primera sustancia de la cual todo lo demás podría desdoblarse. Este acto de sinceramiento resuena con el coraje característico de su obra.

    2. Siempre termina de escribir cuando aún sabes lo que sigue después

    Otra forma de evitar la parálisis y mantener la fluidez es detenerte antes de vaciarte, cuando todavía se pueden conectar las hebras. Algo similar a dejar la mesa de blackjack cuando estás arriba.

    3. Nunca pienses en tu texto cuando no estés trabajando

    No pensar en la historia que estás tejiendo mientras no la estás sobre ella, es un consejo muy propio de Hemingway, un hombre sin miramientos ni arrepentimientos, aunque también podría encontrarse en el zen. Para él, no tiene sentido pensar en otra cosa que no sea lo que estás haciendo. Si estás volcado en una historia es apropiado pensar solo sobre ella, si uno está acarreando agua entonces la atención debe de estar en acarrear agua. Además, como bien nota Hemingway: «De esa forma tu subconsciente trabajará en ella todo el tiempo». Y tener al subconsciente, la parte más poderosa de nuestra mente, trabajando en nuestra trama es algo que puede ser muy provechoso.

    4. Cuando reanudes el trabajo inícialo leyendo lo que has escrito.

    De nuevo una joya de sencillez. Para mantener la continuidad es lógico releer y corregir en ese momento. Después, retomar la historia y seguir con ella. Cuando esta es muy larga, simplemente lee los dos últimos capítulos.

    5. No describas una emoción, hazla.

    Otro consejo poderoso que aplica para todas las artes. Aquello que sentimos con mayor fuerza –lo emocional– suele experimentarse de manera inmersiva, no descriptiva. En esos momentos  en los que nos arrastran las pasiones no nos detenemos a contarnos qué es lo que está sucediendo. Es la actividad creativa, es importante insertar un proceso emocional, sin tener que revelar que un personaje está sintiendo tal o cual. Esto se debe percibir dentro del contexto, lo inefable.

    6. Usa un lápiz.

    Para el trabajo más superficial, como redactar una carta o u un artículo de revista, Hemingway usaba una máquina de escribir. Pero para su trabajo creativo utilizaba un lápiz. Además del acto físico, más cercano al trabajo de un escultor, la practicidad de este autor es evidente: el trabajar con un lápiz da la oportunidad de mejorar un texto cuando este se pasa a máquina.

    7. Sé breve.

    No podía faltar dentro del canon de este autor, quien consideraba (un tanto en broma) su obra maestra un cuento de seis palabras, la brevedad.  Siempre enarboló el decir más con menos.

    Como habrás observado, cuando he dado consejos en mi blog, he buscado lo que dicen los que me han precedido y considero que son dignos de ser tenidos en cuenta. Si me vas siguiendo te habrás dado cuenta que todo lo que recomiendo son los pilares básicos para funcionar en este oficio.

    Espero que te animes a leer a ambos autores que creo que te sorprenderán.

    Opinión

    Siento decirlo, pero el macho alfa no existe

    Cada vez que leo esas dos palabras, macho y alfa, algo en mi interior se revuelve y no para bien. Hace unos años en los libros y en sus portadas se puso de moda el liguero, los taconazos, el rojo, y la pinta de puton verbenero de las protagonistas y después pasamos al macho alfa, con su traje y encorbatado. No nos habremos reído en los años 70 y 80 del anacrónico macho ibérico de las películas españolas con su machismo reconcentrado. Pues siento deciros a todas las amantes de la romántica que al que considerais macho alfa, no es otro que el macho ibérico pero con menos boina, unos centímetros más de estatura y un traje de Armani, pero igual de patético y anacrónico que sus predecesores del cine español.

    ¿Qué es un macho alfa?

    El macho alfa. El líder. Ambicioso y competitivo. Agresivo y dominante. Es el héroe en las películas y la imagen del político y el empresario perfecto que consigue sacar adelante sus proyectos.

    El concepto del macho alfa está copiado en teoría de la naturaleza. En una manada de lobos, el macho dominante es quien toma las decisiones y somete a los demás por la fuerza. Es una idea atractiva, especialmente para los hombres en posiciones de poder. Tiene un problema: es falsa.

    El concepto del macho alfa lo introdujo un científico de la universidad de Minnesota llamado David Mech, un experto mundial en lobos. En su libro de 1968 hablaba del lobo alfa, el que conseguía imponerse a los demás lobos de la manada peleando y venciéndolos uno a uno.

    El propio Mech abandonó esta idea hace más de veinte años. Lo que ocurría es que los estudios se realizaban con lobos en cautividad, donde las peleas eran constantes. Sin embargo, después de estudiar a los lobos en libertad descubrieron que las manadas no eran ejércitos, sino familias.

    El líder no era un macho agresivo, sino el padre del resto de los lobos, que guiaban a un grupo y trabajaban en equipo, machos y hembras. A pesar de los esfuerzos de David Mech para desmentir y actualizar sus propias ideas, el mito se mantiene ya que es lo que conviene.

    Los estudios indican que las mujeres se sienten atraídas por hombre altos, fuertes, dominantes y agresivos, porque indican mayores posibilidades de sobrevivir. Pero también se ha comprobado que las relaciones más satisfactorias, íntimas y duraderas son aquellas más igualitarias , en las que no hay dominación. De hecho la mayoría de las rupturas sean de amigos o de parejas el denominador común son unas relaciones basadas en un venenoso concepto de la propiedad de una persona sobre la otra.

    El macho alfa, por mucho que algunos se empeñen, no es más que un mito.

    Somos así de incoherentes. Estamos postulando por una sociedad igualitaria en el que el papel del hombre y la mujer sea paritario, queremos personas sensibles, solidarias, respetuosas, con carisma, guías, comprometidos, que sepan escuchar, que aporten pero dejen libertad de acción, pero llegamos a la hora de la literatura romántica, de las telenovelas turcas o de nuestro día a día y babeamos por un hombre que domine, que maltrate psicologicamente, que controle y que nos haga un poco de pupita porque a fin de cuentas el amor todo lo perdona. Venga ya. ¿Cuándo vamos a dejar de andar hacia atrás y comenzamos a abandonar esa tendencia a normalizar las relaciones tóxicas?

    Verdaderas características de un macho o hembra alfa humanos

    Sabes que en este mundo debe haber jefes e indios, personas que toman decisiones y personas que las ejecutan, pero para estar en el puesto de mando se necesitan unas características que, desde luego, no son las que hasta la fecha se están poniendo como pertenecientes al modelo de macho o hembra alfa. Hay hembras a las que erroneamente se las denomina alfas y que son personas manipuladoras y tóxicas como los masculinos. Hay que huir de ambos modelos, pero claro para eso hay que saber como es de verdad un ser humano con los atributos de alfa.

    El macho alfa es un líder, se conoce y confía en sus capacidades. No necesita pavonearse. Un hombre poderoso y fuerte es equilibrado y reflexivo. Se tiene en cuenta a sí mismo y tiene en cuenta a los demás. Se valora y valora.

    Ejercer la autoridad implica aceptar las limitaciones y atreverse a aceptar que los demás pueden aportar algo valioso. Si podemos soportar esto, nos podremos sacar máximo partido y podremos encontrar al líder que llevamos dentro, porque no es un proceso de buscar fuera, al revés, es un proceso interno de maduración. Cuando la personalidad alfa es auténtica, no solo no hay abuso, sino que hay crecimiento por ambas partes, creándose así una relación rica. Esto se ha comprobado en el buen resultado obtenido por equipos de trabajo que estaban coordinados por una personalidad alfa real.

    Características de un verdadero macho alfa que puedes incluir en tus novelas

    • Creen en sí mismos

    Los machos alfa tienen confianza y creen que pueden lograr cualquier cosa si se esfuerzan lo suficiente. No se dan por vencidos ante el primer obstáculo y están seguros de que hay una solución para cada problema. Así como creen en sí mismos, también lo hacen en los demás.

    • Son conscientes de sus errores

    Tienen confianza pero son conscientes del hecho de que no son perfectos. Tampoco esperará que seas perfecto y encontrarán lindos tus defectos. Esos fueron lo que hizo que se enamorara de ti y nunca te juzgará.

    • Son honestos

    Nunca dicen una cosa y luego hacen algo completamente diferente. Nunca te mienten porque la honestidad es su primera prioridad. Serán honestos contigo sobre todo, lo cual es un requisito previo para cualquier relación saludable.

    • Están en contacto con sus emociones

    No tienen miedo de mostrarte si están tristes o enojados por algo. Y te lo dirán de la forma más tranquila posible.

    • Son excelentes oyentes

    Son grandes oyentes, sin importar el tema. No pretenderán escucharte solo porque no quieren lastimarte. De hecho, escucharán cada una de tus palabras porque están genuinamente interesados en todo lo que tengas que decir. Y cuando les hagas una pregunta, harán todo lo posible para sorprenderte con sus ideas innovadoras.

    • Están decididos

    Cuando deciden hacer algo, simplemente lo hacen. Una vez que están decididos a conquistarte, nunca se darán por vencidos hasta que lo logren. Y cuando tengan éxito, no se detendrán, no se irán. Están decididos a encontrar constantemente nuevas formas de mejorar su relación.

    • Son apasionados

    No tendrán sexo contigo solo por tener sexo. Te harán el amor como nadie te lo ha hecho antes. Son apasionados. Quieren hacer todo correctamente y con especial cuidado.

    • Son generosos

    Su lema es dar y recibir. Darán todo lo que tienen solo para hacerte feliz porque eres su prioridad. Cuando realmente los necesites a tu lado, se asegurarán de que estén allí porque saben que todo lo demás puede esperar.

    • Son valientes

    No tienen miedo de correr riesgos. Su espíritu aventurero es contagioso. Te inspirarán a seguirlos. Se enfrentarán a cualquier cosa que se cruce en tu camino porque quieren que te sientas seguro con ellos.

    • Son protectores

    Harán cualquier cosa por alguien a quien aman. Si escuchan que alguien te ha dicho algo malo, exigirán que esa persona se disculpe contigo. Te harán sentir protegido y amado.

    Un macho alfa es un hombre o mujer con el que aprenderás lo que es el respeto, la sinceridad, la vulnerabilidad y el amor.

    ¿No sería mucho mas sencillo escribir sobre protagonistas con estas características? A ver si va a ser que estamos todo el día pregonando sobre la igualdad y resulta que en el fondo nos engañamos a nosotros mismos. Y ojito con perpetuar la teoría del macho alfa en la hembra alfa. Por desgracia he he leído muchas novelas en las que las escritoras han calcado la toxicidad de macho dominante y se la han implantado a la mal denomidada en este caso mujer empoderada. El empoderamiento femenino es otra cosa pero ya lo trabajaré en otra entrada.

    Recuerda además que de este tipo de persona, muy habitual en las novelas románticas, encontramos un subtipo que es el narcisista. En él o en ella veremos reflejada la idea de que todo el mundo está en su contra y manipula a todo su entorno. En las tramas leeremos cómo apoyándose en la pena y en lo mal que lo ha tratado la vida va controlando la vida de la gente que lo quiere. Parece un personaje mejor que el alfa, pero es igual de manipulador pues al final todo lo que trata de conseguir es para su propio beneficio y satisfacción, caiga quién caiga.

    Os hago un resumen de este otro tipo de ser humano, al que se denomina narcista, para que así quede completa la entrada y sepaís identificarlo tanto en la literatura que lo normaliza, como en las relaciones habituales de nuestro día a día, porque son personas muy peligrosas y de las que hay que alejarse.

    Las 10 caracteríticas de un narcisista que no deberías normalizar en tus novelas

    • Sensación de superioridad

    El mundo del narcisista se trata de bueno/malo, superior/inferior y correcto/incorrecto, y por supuesto él siempre se encuentra en el lado positivo de la ecuación. Los narcisistas tienen que ser (aunque sea sólo en su mente) los mejores, los más acertados, los más competentes, hacer todo a su manera, poseer todo y controlar a todos.

    • Necesidad exagerada de atención y validación

    No importa cuánto les digas a los narcisistas que los amas, los admiras o los apruebas, nunca sienten que es suficiente, porque en el fondo no creen que nadie pueda amarlos, pues a pesar de toda su arrogancia, son en realidad muy inseguros y temen no estar a la altura. Siempre te echarán en cara que no los apoyas en sus proyectos.

    • Perfeccionismo

    Quieren que todo sea perfecto: ellos deben ser perfectos, los demás deben ser perfectos, los eventos deben suceder exactamente como se espera y la vida debe desarrollarse exactamente como ellos la imaginan. Esta es una demanda imposible, que hace que el narcisista se sienta insatisfecho y miserable la mayor parte del tiempo, por lo que suelen quejarse constantemente, y viven en una continua frustración en la que la culpa de todos sus males es de los demás.

    • Gran necesidad de control

    Dado que los narcisistas están continuamente decepcionados con la forma imperfecta en que se desarrolla la vida, quieren hacer todo lo posible para controlarla y moldearla a su gusto. Quieren y exigen tener el control, y su sentido de superioridad hace que les parezca lógico que deberían tener el control de todo; y si no es así, se alteran y se inquietan bastante, llegando a presentar rasgos agresivos. Son maltratadores psicológicos y pueden serlo físicos.

    • Falta de responsabilidad

    Aunque los narcisistas quieren tener el control, nunca quieren ser responsables de los resultados, a menos, por supuesto, que todo salga exactamente como quieren y se produzca el resultado deseado. Cuando las cosas no salen según su plan o se sienten criticados, el narcisista le echa toda la culpa y la responsabilidad a otra persona para mantener su propia fachada de perfección. O incluso huyen básicamente porque la vida se les hace demasiado grande y prefieren iniciar otros proyectos, que serán fallidos, antes que afrontar lo que tienen entre manos.

    • Falta de límites

    Los narcisistas no pueden ver con precisión dónde terminan ellos y comienzas tú. Se parecen mucho a los niños de 2 años: creen que todo les pertenece, todos piensan y sienten lo mismo que ellos, y todos quieren lo mismo que ellos. No saben aceptar bien un “no” como respuesta, por lo que harán todo lo posible para descubrir cómo obtener lo que quieren a través de la persistencia, engatusando, exigiendo, rechazando o haciendo pucheros. 

    • Falta de empatía

    Los narcisistas tienden a ser egoístas, ensimismados y, por lo general, no pueden comprender lo que sienten los otros. Esperan que los demás piensen y sientan lo mismo que ellos. Rara vez se disculpan, se arrepienten o se sienten culpables (hay quién nunca), además de que tienen la idea de que son las demás personas quienes ocasionan sus sentimientos, especialmente los negativos. 

    • Falta de razonamiento emocional

    Tratar de razonar y usar la lógica con el narcisista para que comprenda el efecto doloroso que su comportamiento tiene sobre ti, realmente es algo improductivo. Puedes pensar que si entiende cuánto te hirió, cambiará; pero tus explicaciones no tienen sentido para él, pues sólo parece ser consciente de sus propios pensamientos y sentimientos

    • Miedo al rechazo y al ridículo

    Constantemente tienen miedo de ser ridiculizados, rechazados o evidenciados cuando se equivocan. Esto hace que sea difícil y, a veces, imposible que el narcisista confíe en otra persona. De hecho, cuanto más estrecha sea la relación, menos confiarán en alguien.  Siempre viven una vida falsa dedicada a controlar el qué dirán, criticando lo que los demás hacen aunque acabará copiando exactamente las actitudes que critica.

    • Incapacidad para ser verdaderamente vulnerable

    Debido a su incapacidad para comprender los sentimientos, su falta de empatía y su constante necesidad de autoprotección, los narcisistas no pueden amar de verdad ni conectarse emocionalmente con otras personas. Las conexiones que mantienen no son reales, solo se perpetúan si cumplen sus criterios, puede parecer que crea vínculos duraderos pero son espejismos.

    Huye de ese tipo de protagonistas si los identificas en una novela y no normalices la situación pensando que, tanto el personaje como el ser humano de carne y hueso, cambiará por amor. Puede que en la novela lo haga pero en la vida real nunca cambian y se llevan por delante a todo el mundo para conseguir su propósito. He tenido la ventaja de conocer a muchos tipos de personas y relacionarme con mas o menos profundidad con auténticos hombres y mujers líderes, con machos alfa de novelerio barato y con narcisistas envueltos en piel de cordero cara a la galería pero que trataban de dar dentelladas a la más minima. Por lo tanto, te hablo con perfecto conocimiento de causa, y, por lo tanto, si en la vida real me he apartado de lo más tóxico de mi entorno, no voy a leer literatura de ese tipo. Y es un consejo que te doy: aléjate de semejantes planteamientos vitales

    Como no puedo irme sin recomendar un libro, os presento uno de los últimos que me lei de la autora Calista Sweet, https://www.instagram.com/calistasweetescritora/?hl=es donde encontramos a un verdadero macho alfa, que lucha por sacar adelante su vida y la de su familia, y a un narcisista de manual, que entraran a formar parte la vida de la protagonistas.

    Es una de las novelas románticas que me he leído ultimamente y que me ha gustado perderme en sus páginas, porque se aleja de los brutales y erróneos chichés románticos que piden muchas lectoras de hoy en dia y de los que huyo como alma que lleva el diablo.

    María Palacios, una mujer con un pasado enigmático, se instala en el patio de vecinos de un edificio en la hermosa ciudad de Sevilla. Carga con secretos que la han llevado por un camino oscuro y su sed de venganza la consume. Mientras se esconde entre los demás residentes, observa, planea y espera el momento adecuado para llevar a cabo su plan.

    Noel Vargas, el propietario de un hotel en el popular barrio de Triana, ha experimentado una vida llena de dificultades y desafíos. La tragedia familiar que lo obligó a tomar las riendas del negocio ha dejado una profunda huella en su ser. Desconfía de los demás y se siente acorralado por la soledad.

    Desde que María se incorpora al hotel como recepcionista, comienzan a producirse acontecimientos extraños que ponen en tela de juicio la profesionalidad del establecimiento y amenazan con perjudicar su prestigio.
    María deberá tomar decisiones difíciles que determinarán su destino y el de aquellos que la rodean.

    Espero que poco a poco la literatura romántica abandone estas este tipo de personajes, de los que he hablado en mi entrada, en aras a relaciones mas sanas. No es difícil, hay muy buenas novelas que nos presentan tramas con otros criterios.

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    La intencionalidad de las palabras

    La pluma es más poderosa que la espada

    Edward Bulwer-Lytton

    Esta semana he participado como oyente en la entrevista que nuestra compañera Nuria Colomina https://www.instagram.com/nuriacolominagomis/?hl=es le ha realizado al también compañero Héctor H. López https://www.instagram.com/hectorh.lopez/?hl=es. De lo que se habló lo resumiría en el título que encabeza la entrada, aunque ya sabes que una vez empezada la conversación, los derroteros que tomó la entrevista, les llevó a tocar temas muy variados.

    Dejo el enlace porque creo que vale la pena oir a ambos escritores:

    https://www.instagram.com/p/Cxd2GSRLxdT/?hl=es

    Ahora vamos a ir al asunto que hoy me traigo entre manos. Es sabido, que para desarrollar adecuadamente cualquier oficio, se necesitan una serie de herramientas que faciliten la tarea. Eso mismo ocurre con la escritura. Pese a que muchas veces se idealiza la labor del escritor, este, en realidad, acomete un trabajo que, al igual que un carpintero, cirujano o cocinero, necesita de una serie de instrumentos que, la mayor parte de las veces, destacan por su precisión. Muchos de ellos son conocidos y otros han venido a engrosar el número de los que ya manejaba. En en caso del escritor va desde un simple bolígrafo y papel hasta aplicaciones como:

    Pero no os dejéis engañar, porque, al final, todo eso es inútil si no conoces a fondo tu oficio y, por ende, tu herramienta principal: las palabras.

    Unas herramientas fundamentales (entre otras muchas): verbos y sinónimos

    Supongo que a estas alturas de la película, si eres buen lector y además tienes el gusanillo de la escritura, por lo que has entrado en ese mundo de narrador de historias, sabes que muchas palabras tienen intencionalidad. En algunos casos, va a depender del contexto en el que se incluyan y, en otros, el que ellas tengan esa característica de forma intrínseca. Eso hace que haya que hilar muy fino a la hora de utilizarlas, sobre todo en el caso de los sinónimos. No podemos meter las palabras en un cubilete, agitarlo y soltarlas de cualquier manera en nuestros escritos. Y si lo hacemos, porque nuestra manera de escribir es soltar todo lo que llevamos dentro como es mi caso, luego debemos de repasar todo el manuscrito con un corrector de mesa, porque nuestro cerebro tiende a saltarse ese tipo de cuestiones a la hora de la lectura. No somos conscientes de que un término tiene un significado y que, a veces, no casan ambas realidades: lo que queremos expresar y lo que al final acaba expresandose. No todo vale.

    Ese tipo de problema lo vemos, y lo he sufrido, en el uso de sinónimos y verbos y a veces ralentiza mucho la corrección, pues tienes que volverte loco buscando ese vocablo que nos dé el matiz adecuado a la frase o al párrafo.

    Hay que darle muchas vueltas antes de aceptarlo como bueno. Incluso es ideal, cuando estás con el editor de mesa, que aquí no vale que sea solo un lector cero, que si te pregunta cuál es la intención de ese fragmento, le expliques con detalle qué es lo que en realidad quieres decir, pues no todo significa lo mismo. Un ejemplo de ello lo tenemos en esta sencilla frase: “Era un día oscuro”, si lo pensamos con detenimiento sabemos que podría significar más de una cosa. Podría significar que el cielo estaba nublado o que el estado de ánimo de la persona era sombrío y deprimido. Pero eso solo lo sabe el escritor y en todo caso su editor si están puliendo el texto mano a mano.

    Como ayuda, en el caso de los sinónimos e incluso verbos, os voy a recomendar una lista de diccionarios que os pueden venir muy bien a la hora de poneros a escribir vuestros textos:

    •  http://tesauros.mecd.es/tesauros/tesauros es otra herramienta de referencia interactiva que no solo proporciona sinónimos y otras palabras relacionadas, sino que también las clasifica según su complejidad y longitud, y si la palabra se usa de manera formal o informal. Si estás trabajando en una novela en la que se usan muchos términos agrícolas o de arte, este tipo de diccionarios puede ser imprescindible. Son un tesoro, como bien indica su nombre.
    • Synonims.net proporciona sinónimos, antónimos, definiciones e incluso la traducción de la palabra a varios otros idiomas. Aunque la página en origen vienen en inglés, el traductor de nuestros ordenadores o móviles la pasaría inmediatamente al idioma selecionado.
    • El Diccionario Reverso no solo proporciona sinónimos, sino también traducciones de una palabra en otros idiomas. También en su origen lo abriremos en inglés pero tiene la opción en una pestaña en la parte superior derecha de modificar el idioma del usuario.

    También Reverso tiene opciones para registrarse grátis y, así, tendrás la oportunidad de guardar tu historial y tus sinónimos favoritos.

    Como ves, hay bastantes opciones a la mano y otras muchas más, que irás descubriendo, si de verdad tienes curiosidad. El que repite palabras es porque no tiene interés en mejorar la calidad de sus textos.

    Por supuesto tenemos nuestros diccionarios habituales como son:

    • Fundeu: Su labor es la de aclararnos aquellas dudas sobre palabras que son de uso cotidiano y que a veces no están incluidas en el diccionario habitual de consulta de la RAE. Su nombre es un acrónimo que proviene de Fundación del Español Urgente. Es muy recomendable su uso de forma habitual.
    • Rae: El hermano mayor. Dentro de sus páginas podrás encontrar otras obras que te pueden interesar y que van desde un Libro de estilo de la lengua española hasta manuales de ortografía y gramática básica, que ya a estas alturas de la vida deberíamos tener superados, pero, por si acaso, no está mal tenerlos en mente.

    Aprender a usar los sinónimos y verbos, entre otras palabras, de manera efectiva puede ayudarte a comunicar mejor tus ideas. El texto claro y conciso, que usa una variedad determinada de palabras, puede proporcionar a tus lectores una adecuada inmersión en tu obra y que la haga más interesante. Así lograrás que se mantenga el interés de quién bucee en tus páginas. Después de todo, este es el objetivo final de la redacción: enamorar al mayor número de lectores.

    A veces, nos encontramos a muchos de ellos que en las recomendaciones de algunas obras que han leído, hablan de un texto ágil, ligero, de rápida lectura, que me vas a perdonar, pero me lleva a la conclusión de que estaría frente a una narrativa simple. ¿Eso es malo? Sí y no. No es malo tanto en cuanto no sea algo habitual si quieres avanzar dentro del mundo de la lectura y, sí es malo si es tu lectura del día a día y encima eres escritor. Igual que decimos que, de lo que se come se cría, la comida rápida (basura) no es recomendable que se ingiera de forma continuada, lo mismo puede ocurrir con este tipo libros.

    Cuando se es escritor, o se pretende llegar a serlo, se presupone que tenemos un plan ambicioso, y no me refiero a escribir un best seller y ganar mucho dinero, que tambien, sino a mejorar de una forma progresiva. Para lograr ese objetivo solo tenemos un camino y es aprender a manejar adecuadamente nuestras herramientas, que son las palabras, por si no te habías dado cuenta a estas alturas. Cada día deberíamos de aprender alguna nueva y compartirla como hace la compañera Mina Lacoc https://www.instagram.com/mmladoc/?hl=es y tratar de introducirla, con sentido común, en nuestros escritos. No vaya a ser que ahora nos pongamos a pensar que por escribir palabras extrañas nuestras historias van a ser más cultas, en todo caso serían pedantes. Que ya me he visto a algún autor que ha utilizado un término que queda bonito, pero, que, volviendo a la raiz de nuestro tema, su verdadero significado no iba al contexto de la historia y acababa siendo un error de edición.

    Como no puedo acabar mi entrada sin recomendar un nuevo libro, o algo que me haya llamado la atención en el ámbito literario, la finalizo con la novedad debajo del brazo de la obra de Irene Vallejo Nájera El infinito en un junco. Me dirás que no es tal novedad, pues ya lleva varios años en la calle con mucho éxito de lectores y de crítica. Y tienes razón, pero lo que hoy te traigo es la edición gráfica de esa novela que ha salido esta misma semana, el 21 de septiembre.

    Pese a que la publicación original está recomendada a partir de los 16 años, entiendo que meterse entre pecho y espalda un libro de mas de quinientas páginas, y siendo un ensayo, es algo que echa para atrás incluso a adultos avezados en la lectura. Creo que por ello la autora lo presenta esta semana en un formato mucho más ameno como es el género de novela gráfica. Pienso que puede ser útil para acercarnos a esta autora y por ello os lo recomiendo.

    Me sumo a lo que dijo Héctor en su entrevista. ¡Atrévete a leer géneros que dices que no te gustan! Así es como se aprende, si no eres capaz de acercarte a otros autores, y solo lo haces con los que te son afines, al final tu escritura se empobrece si eres escritor y si eres lector tu visión del mundo sufre el mismo retroceso. Es como si en una torre con muchas ventanas solo miraras por una y siempre estuvieras viendo el mismo paisaje, al final te pierdes la opción de conocer cosas interesantes de tu entorno o, incluso, tener argumentos para defender lo que no te gusta. Y no le tengas miedo a los clásicos, que hay muy buenas actualizaciones al alcance de cualquier tipo de lector. Nadie dice que tengas que leer a Platón en griego o El Quijote o a Shakespeare en la forma originaria en la que se escribieron.

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    Los consejos de Martin Amis

    Consejos que caen en saco roto

    El 20 de mayo falleció el escritor y ensayista británico Martin Amis. No era de los autores que considere que son de cabecera de mi cama, pero me llamó la atención por una serie de recomendaciones y vivencias que plasmó en una de sus últimas obras, Desde dentro (Anagrama). Son unas memorias noveladas en las que, además de recordar sus experiencias y rememorar a personas importantes para él, reflexiona sobre la escritura, a la que define como “el arte de contar y dar sentido a las historias”. Recuerda esta frase, amigo lector, y, sobre todo, las dos palabras claves, arte y sentido, porque es el quid de la cuestión para ser escritor.

    Las pautas y sugerencias que aportó eran tan valiosas que su libro no tardó en convertirse en un manual indispensable para todo aprendiz de escritor, y para todo aquel que quisiera exprimir a fondo la literatura, la memoria y la vida. Estos días son varios los seguidores que releen sus consejos y los comparten en las redes. Un gesto con el que muy probablemente el propio Amis simpatizaría. Y, por eso mismo, yo voy a compartirlas contigo. Pero te aviso, no pienses que en este libro las recomendaciones se encuentran de una forma tan explícita tal y como yo te las voy a presentar, me temo que no. En realidad nos encontramos con una obra de más de 600 páginas, donde el autor desgrana multitud de temas y, entre ellos, se van dando las pinceladas que mas adelante te resumo.

    La lástima de este estupendo plantel de consejos es que caeran en saco roto. En mi caso, son recomendaciones que tengo en cuenta casi desde el inicio de mi carrera de escritora y que alguno que otro compañero también tienen muy en cuenta, pero esta semana me he enfrentado a una autora que, despues de casi una docena de libros, este tipo de consejos o no las ha oido en su vida o han caído en saco roto cuando ha sabido de ellos. Sobre todo, me ha sorprendido la actitud soberbia y egocéntrica con la que ha tratado a lectores y bookstagrammers en una lectura conjunta. Las argumentaciones sobre sus fallos se comentaron de forma sincera, en un tono amable y todo bien fundamentado. Para nada hubo intención de acosar o atacar a la autora, como ahora ha comentado en una publicación en las redes, haciendo mención de la actitud negativa de algunos de los participantes de esa lectura, según su opinion, y que ha sido su respuestas al no querer aceptar las críticas constructivas y en privado. ¿Cómo piensan muchos de los que se llaman escritores aprender, si solo quieren las alabanzas de sus amigos y parientes, ya que nunca enfrentan sus obra a extraños y cuando lo hacen no aceptan las críticas?

    De momento te voy a presentar los consejos de Martin Amis, dónde desarrollaré con ellos mi experiencia como lectora y escritora.

    • Escribe a mano.

    Parece una cosa extraña, pero el autor nos recomienda esta opción, porque según él cuando se tacha una palabra en un texto escrito en papel todavía permanece un tiempo y a veces el primer instinto es el correcto. Lo que nuestro refranero popular diría: la primera idea es la que vale. En el caso de hacerlo con el ordenador al borrar la palabra esta desaparece para siempre.

    Tal vez ese sea uno de los motivos por los que no he dejado de escribir con mi boligrafo y en papel mis manuscritos. Es yendo más lento que con el teclado y omito, sin darme cueta, preposiciónes y conjunciones, no quiero ni imaginar lo que no escribiría si lo hiciera directamente con mi ordenador. Incluso llego a pensar que tengo dislexia, ya que me olvido de poner palabras, que mi cerebro da por hecho y las omite a la hora de escribirlas, porque mi yo lector las presupone y las lee, aunque no estén escritas.

    Este es un defecto del que adolecen muchos escritores noveles y si lo digo es por mi experiencia en los dos lados de la acera. He omitido parte de mis ideas, ante las prisas de plasmarlas en el papel para no olvidar el hilo de la trama y que he tenido que corregir, obviamente, a posteriori. Lo malo es que he leído que muchos autores creen y por eso dan por hecho que, con esas omisiones, el lector va a deducir el mensaje que ronda por su mente. No hay nada mas alejado de la realidad.

    No es que haya que darle todo masticado al lector, pero un camino con miguitas es impensable no presentarlo en tus textos. Cualquier escritor consagrado o con el más minimo conocimiento de técnica te lo va a recomendar.

    Hace unos días en esta LC que os he comentado, la autora carecía de este camino de migas y nos lo argumentaba con que era una novela de misterio y dejaba esos huecos de información para crear intriga. No, me temo que eso no es así. Lo que nos dejó fueron agujeros en la trama como trampas de areas movedizas, en las que nos quedábamos la mayoría de los lectores que afrontaban por primera vez la lectura de esta novela, y nos llevaba a no entender nada. Sus lectoras 0 y amigas, con las que había comentado su trabajo, lo entendían todo, porque en su cabezas estaba implantada la historia entera de forma oral y lo veían todo muy lógico. Sin embargo, todos aquellos que desconocíamos los mecanimos de la trama, urdidos en la cabeza de la autora, y que queríamos entender lo que nos había escrito, avanzábamos a duras penas entre la incompleta estructura del texto.

    Esto ocurre, como bien dice un compañero escritor, porque hay autores que no enfrentan su obra a personas ajenas a su grupo de amigos que, además, o no saben o no van a ser del todo sinceros y luego, cuando se enfrentan a la realidad, no son capaces de aceptar las críticas y asumir los errores.

    • Establece un número minimo de palabras a escribir todos los días aunque no sea un número determinando.

    Hay otro refrán que nos dice que el dinero llama al dinero. Incluso nos pasa que podemos estar meses sin conseguir una cosa y, cuando por fin la conseguimos, nos aparecen doscientas oportunidades y ofertas similares. Pues con el arte de escribir ocurre igual. Si no se escribe todos los días luego cuesta más trabajo volver a iniciar la marcha. ¿Por qué te crees que tengo mi blog? Te garantizo que me obligo a escribir semana tras semana por un compromiso no solo con mis lectores, sino conmigo misma.

    • Usa cualquier inquietud sobre tu escritura o vida como combustible: «Ambición e inquietud: esa es la vida del escritor».

    Este es un fiel ejemplo de una entrada de blog que ha nacido como una inquietud al ver el flaco favor que le hacen a los autores autopublicados, a los que yo pertenezco, la existencia de seudoautores que piensan que todo vale con tal de publicar. Junto a esto, por pensar que el tener media docena de libros creen que eso ya les sirve como patente de corso y niegan la más grande. No se puede escribir una novela, que se desarrolla en España, y habiendo varios suicidios en la trama, no aparezca la policia en ningún momento y eso lo excuses con que son suicidios. En este país los suicidios se investigan y más si se producen en una casa y con un arma que aparece en un despacho. Además, la gente no tiene de forma legal y habitual armas en sus despachos y, sobre todo, me quedó la duda de siendo la persona invitada la que se suicida, ¿cómo sabía que ahí, precisamente, había un arma?

    Esta realidad, de ver cómo están hundiendo el mercado del autopublicado me produce tanta inquietud que me impulsa a escribir este tipo de entradas, que vuelvo a decir, sé que van a caer en saco roto, pero por mí que no quede.

    • Nunca digas ciencia ficción. Enfurecerá a los puristas.

    Hay veces que los autores, para no pillarse los dedos, en las notas de autor declaran que una novela no se la puede englobar en un género determinado aunque lo parezca. Un por si acaso, no sea que luego digan. Entiendo que si una novela la desarrollas en el periodo de la Regencia en Gran Bretaña no tiene por qué ser histórica, pero tampoco ese aviso, por parte del autor, implica que ya pueda hacer de su capa un sayo. Una buena parte del contexto histórico, costumbres y vocabulario, lo debe mantener. No hay nada más desagradable que escuchar de boca de los protagonistas vocabulario que es propio de nuestro entorno en el siglo XXI. He encontrado la palabra me mola en una novela que se desarrollaba a principios del siglo XX, cuya protagonista embarca en el Titanic. Ahí naufragó para mí la trama.

    • No te hagas el tonto: siempre escribe para tu cinco por ciento de lectores principales.

    Aquí discrepo en parte con Martin Amis ya que, si bien en un primer momento es bueno centrarte en esos lectores que pueden acoger bien tu historia, empezando por ti, lo cierto es que hay que tener unas miras más amplias. Si solo te centras en ese porcentaje, y que son los que alaban siempre tu trabajo, nunca te enfrentarás a la realidad, por lo que no sabes a ciencia cierta si de verdad lo estás haciendo bien. Algo parecido a lo que le ha pasado a la autora que comentaba en párrafos anteriores

    • Nunca hagas juegos de palabras con el título. Lo simple suele ser mejor: Lolita resulta ser un gran título; no podría ser más simple.

    Si te llamas Katherine Pancol y ya eres una autora consagrada lo mismo te puedes permitir titular tus novelas de manera original como hace ella. Títulos como Los ojos amarillos de los cocodrilos, El vals lento de las tortugas o Las ardillas de Central Park están tristes los lunes, tres novelas que leí hace tiempo y que os recomiendo, llaman la atención porque son muy originales, pero no siempre son garantía de éxito, sobre todo porque ahora algunos autores piensan que está de última moda, cuando ya es algo que hace tiempo que se está utlizando.

    A esto añadiría también la tendecia que he encontrado de iniciar cada capítulo con una frase de algún famoso, que puede estar relacionada con el capítulo, pero que otras da la sensación de que las ponen ahí para mostar lo cultos que se es. Lo malo es cuando en realidad no tienen nada que ver con el contenido del capítulo y da la sensación de que están puestas porque hacen bonito.

    • ¿Cuándo vale la pena perseguir una idea en forma de novela? «Tiene que darte una especie de destello».

    No nos vale eso de que como está de moda y se vende bien, voy a escribir una novela sobre ese tema. Luego nos quejamos de que no vendemos, normal, ¿qué se puede esperar? De viajeras en el tiempo y en Escocia hay cientos de novelas, debe estar esa zona espacio temporal saturada como la carretara de Sevilla a Matalascañas en el mes de Agosto.

    Una novela es algo más que eso. Ya todo lo que se puede contar a estas alturas, si eres un escritor novel, está contado. Solo puedes destacar si lo que cuentas lo haces de una manera diferente. Esa es tu puesta en valor. Todo lo demás son historias más que trilladas y que harán de ti un mero imitador.

    Lo que le prometas al lector que va a leer, escríbelo. Si dices que tu trama es un thriller, comprueba que cumples los requisitos para que tu novela sea catalogada así. Porque haya muertos no puedes decir que te englobas en ese género y menos si los muertos se han suicidado.

    • Ten cuidado con las palabras que se repiten con demasiada frecuencia.

    Me duelen las entrañas de decir que un autor no se puede corregir a sí mismo, porque ese tipo de errores no los ve. Por lo tanto no me repito más y si sigues en tus treces, sabes que habrá cientos de repeticiones.

    • No empieces un párrafo con la misma palabra que el anterior.

    Ciertas complicaciones dan lugar a una lectura farragosa. Siempre se ha dicho que menos es más y es algo que creo que también se puede aplicar a la escritura.

    Ya me he encontrado algún texto que, no sabiéndo el autor como enfrentarse al tema, le quiere dar un aire poético y al final acabamos teniendo un tratamiento ñoño de la trama. Hay ciertos recursos que son propios de la poesía y que no sabiendo usarlos mejor dejarlos en el género en el que pertenecen.

    • Trata de no escribir oraciones que absolutamete cualquier podría escribir.

    En este punto también discrepo un poquito con el autor que ha inspirado mi entrada. Para lograr hacer lo que nos recomienda hay que tener un gran conocimiento de sintaxis y un amplio vocabulario. La realidad es que un español medio llega a usar unas 300 palabras en su vida cotidiana y si llega a las 500 se puede dar con un canto en los dientes. ¿A qué consecuencia nos lleva eso? Pues que repitamos palabras y no está la solución en mirar los sinónimos. Todos tienen matices y esos matices, si no los conocemos bien, pueden dar al traste con el significado de nuestra frase. Si nos consideramos escritores deberíamos de superar en nuestros trabajos esas 500 palabras porque todos nuestros personajes no pueden hablar igual. Este es otro grave error que percibí en la novela que inspira también esta entrada. Esto ocurre precisamente por la falta de técnica y de vocabulario. Un arquitecto de cuarenta años no puede hablar igual que una camarera veinteañera, con independencia de que la camarera pueda estar cursando una carrera de ingeniería y trabaje para pagársela.

    • Escribe la novela que quieras leer.

    Este fue uno de los motivos que me animaron a escribir, el no encontrar novelas que estuvieran bien escritas del género que a mí me gustaba. Pero para escribir tienes que tener un bagaje importante. No se puede tener una idea y empezar a escribir. Si quieres que te lean haz bien tu trabajo, porque si te leen es que te estás presentado al público y tendrás que aguantar críticas. Una idea será preciosa y sin embargo hay que desarrollarla bien. Seguramente no te dejarás operar por un médico que tenga una idea, sino por aquel que tenga una buena formación. Un arquitecto o ingeniero tendrán una buena idea en el papel, pero para llevarla a la práctica tiene que hacer muchos cálculos y correcciones. Eso es lo que diferencia a un buen profesional del mediocre.

    Lee a los mejores, no leas todo lo que hay por ahí, porque si se dice que eres lo que comes, tambien serás lo que lees. Si lees literatura mala, serás un mal escritor.

    artículo

    Lectora 0 despiadada

    Arriesgando la vida

    Desde que me pasé al lado oscuro de la escritura, me he dado cuenta de que me acerco a un punto en el cual acabaré arriesgando mi vida. Hay otros lectores con los que he hablado sobre este tema y me dan la razón, es un trabajo arriesgado.

    Soy una escritora que trata por todos los medios de presentar sus narraciones lo mejor posible y que para ello intenta aprender los entresijos de esta profesión. A causa de esto, soy muy consciente de que el primer libro que publiqué adolece de fallos . En la actualidad reconozco que me pasó por mi falta de experiencia y por no conocer bien lo que me traía entre manos. Por ese motivo, según he ido avanzando en mi producción literaria, he tratado de que esta circunstancia se repita lo menos posible. Para eso procuré buscarme a los mejores, hasta donde pudiera pagarmelos, para que me desmenuzaran mi libro y buscaran todos los posibles puntos débiles, errores o lo que podía ser mejorado, antes de publicarlo. Y digo hasta donde pudiera pagármelos porque siendo autopublicada me puedo permitir buscar calidad, puesto que la voy a pagar, pero para eso tengo que saber que es lo que busco.

    Esto viene a colación porque igualmente pasa con la lectora o lector 0, que no puede ser nadie de nuestra familia ni una amiga, por muy buena lectora que sea, a no ser que cumpla una serie de requisitos imprencindibles para que su esfuerzo y tiempo realmente valga para algo. Si estamos escribiendo una novela histórica uno de nuestros lectores 0 debe ser conocedor, como mínimo, de ese periodo histórico en el que se desarrolla la novela para que así si encuentra fallos nos los pueda avisar poniéndole remedio. No me vale leer frases como las que me he encontrado a lo largo de mis años de trabajo al ejercer como lectora y plasmadas por autores que sé que hacen de lectoras 0 de otros compañeros:

    Rigor histórico y documental

    Esa comentario hacía referencia a una novela que cayó en mis manos hace tiempo. Su primer error histórico se me queda grabado en la retina cuando lo leo en la presentación de la novela en la página de Amazón donde se descarga. Ya el siguiente lo ví en el interior de sus páginas y sucede que es un fallo muy gordo. Ahí es cuando te planteas que no, que no hay tal rigor histórico ni documental y que las personas que leen la novela pueden decir que les gusta o no les gusta la trama, que ha sido o no entretenida o que tienen su público. Este suele ser aquel que no quiere complicaciones a la hora de la lectura, y que solo consumen un libro detrás de otro para usar y tirar, pero no están cualificadas para decir que la novela tiene esa característica de rigurosidad, algo que sospecho que indican porque viste mucho como comentario. ¿Y sabeis por qué? Porque la gente se cree que solo con poner cuatro datos de wikipedia en una novela ya nos encontramos con que el autor se ha documentado muy bien. Lo cierto que eso no es así y si el lector 0 no lo ha percibido a la primera es debido a que no es un buen lector 0, ya sea por falta de conocimiento o por miedo a ser sincero y que por ello le manden un sicario, por lo tanto su trabajo no es válido.

    ¿Qué me ha ocurrido con las tres novelas con tintes históricos que me he leído ultimamente? Y que se supone que ha tenido estupendos lectores 0. Que estaban cargadas de tantos datos de wikipedia, que los personajes quedaban diluidos en la historia y eran meras marionetas perdidas en un mar de hechos históricos narrados sin apenas diálogos. Todo ello conllevó a no encontrar un buen desarrollo de los arcos de los personajes. Parecía más una crónica periodística que una novela cuya trama se desenvolvía en un periodo histórico más o menos apasionante.

    Si ya hablamos de como se trata el tema de la los personajes podemos decir lo mismo, que los lectores 0, a los que normalmente dejamos nuestros libros, deben saber que no es lo mismo hablar que escribir. Para plasmar lo que nosotros hablamos o pensamos y trasformarlo en una novela, con su parte de narración y su parte de diálogos, se necesita seguir unas estructuras con sus normas y con su sintaxis. Por lo tanto, si no eres conocedor de ello, cuando leas la novela pondrás esa famosa frase en las opiniones de Amazon que a mí me produce pánico:

    Una novela de lectura ágil

    Que tras haber leido el trabajo de ese autor o autora me he encontrado con una narración que no es que sea ágil, es que es insulsa. Algo parecido a lo que contarían dos adolescentes con poco vocabulario sentados en un banco del parque. Pero claro, ese detalle no lo puede identificar una lectora o lector 0 si también tiene un vocabulario pobre y por eso no entiende de mala sintaxis y vocabulario básico. Hoy en día los lectores identifican esa falta de contenido con una pluma ágil y de fácil lectura. No digo que una narración deba tener una prosa que haga la lectura farragosa, pero no algo como esto:

    …estaba embelesada con el movimiento de la boca de (…) al masticar, sentados, frente a frente, en la mesa de aquel bar tradicional.

    El concepto de tradicional se nos escapa de las manos. ¿Qué podemos considerar hoy en día tradicional? Aquí nos encontramos que no hay entorno y parece que los protagonistas están metidos en un cubo blanco. Es una frase que no aporta nada ni nos explica nada de lo que sienten los personajes en ese momento. Una cosa es que no le des toda la información al lector y otra que carezca totalmente de puntos de referencia.

    Si tratamos las novelas de romance actual podemos encontrar otro tipo de despropósitos de gran calibre, que yo llamo el problema de las braguitas o lo que es lo mismo ser pusilánime a la hora de tratar un tema.

    Se adueñó de su cuerpo sin permiso, que quedó lacerado como el de una frágil mariposa a la que hubiesen dejado sin alas…

    Me vas a perdonar, pero tratar con ese amago de poesía una violación me parece bastante ofensivo, sobre todo a las alturas de la vida en la que estamos. Si la novela hubiera sido de otra época lo habría entendido, pero tratandose de un romance contemporaneo me indica que la persona que lo escribió no sabe manejar el tema y por ello lo hace con mucho miedo y lo coge con pinzas. Eso hace que pierda credibilidad. Habrá lectores que dirán que no es necesario ser tan crudo, y yo pienso que tampoco se puede decorar la realidad. Parece que si se utilizan palabras con un tinte seudopoético dejará de ser un hecho deleznable. Para aquellas personas que quieren pasar un buen rato está la opción de escribir o leer comedia, pero si tu intención es narrar hechos reales los tratas con el grado de realidad que corresponde. Como diría mi abuela, o estamos o no estamos, pero ir para nada es tontería. Y eso un lector 0 debe de comentarlo a su autor.

    Obviamente habrá de todo, sin embargo aquí me remito a los libros que he leído y de los que después me he dirigido a los comentarios publicados sobre su lectura, dónde me he encontrado con estas perlitas con nombres y apellidos de personas que incluso dicen que son lectores 0 de esos escritores. Ese en el momento en el que pienso «apaga y vámonos». Por lo tanto ahora os desarrollo a continuación una serie de recomendaciones para encontrar un buen lector 0 si de verdad quieres ser sincera o sincero contigo mismo.

    • Sinceridad: El lector cero debe darte una opinión sincera. La subjetividad no está reñida con esta cualidad. Por eso, “el buen lector cero, te ha de criticar”.
    • Lector habitual del género que escribas: Un lector de ciencia-ficción no es aconsejable si has escrito un libro de poesía,  y viceversa. De esta forma te acercarás también a la visión que tiene el target al que se dirige tu obra
    • Constructivo: Un lector cero debe aportar críticas constructivas, no debe sacar fallos de donde no los hay. Al fin y al cabo se trata de encontrar una visión que permita mejorar la calidad del manuscrito, no minar la moral del autor.
    • Anónimos: sobre todo, no te busques un lector 0 entre los compañeros a los que luego tengas que leer y comentar sus trabajos porque lo normal es se queden cortos por miedo a herir sensibilidades.

    Para facilitar la tarea te dejo a continuación un test que te puede servir para que le presentes unas pautas a tus lectores cero con la idea de que sea más sencillo para ambos el trabajo de lectura y crítica del libro. Que como dice Karlos Arguiñano, que el resultado tenga fundamento.

    TEST CREADO POR EDITORIAL EXLIBRIC Y PRESENTACIÓN PREPARADA POR GABY TAYLOR
    http://www.exlibric.com

    mi trabajo

    Concursos Literarios

    Lo que nunca debes hacer si te presentas a un concurso literario

    Lo concursos son una de las palancas que muchos autores quieren usar para alcanzar el reconocimiento. Es una forma que sirve como peldaño con el que comenzar a ser conocido y tener un curriculum literario consistente. Pero a veces desentrañar todos los puntos de las bases de este tipo de certámenes es tan complicado como leerse el BOE. Y te garantizo que hay personas que lo leen todos los días. Por lo tanto:

    1.-Nunca pienses que es una perdida de tiempo leer cuidadosamente las bases del concurso e, incluso, que no vale la pena apuntar todos los requisitos para luego ir tachando aquellos que vayas cumpliendo.

    2.-No adaptes algo ya escrito. Hace años aprendí Corte y Confección. Allí descubrí que era mucho más sencillo usar patrones nuevos que adaptar algo ya hecho a un patrón. Lo mismo ocurre con las novelas para los concursos. Suele ser poco recomendable querer introducir con calzador una novela en un concurso usando todo tipo de subterfugios. Un ejemplo sería en un concurso de novela fantástica hacer que el personaje sueñe con hadas y tratar de colar eso como trama de fantasía. O borrar fragmentos, sin ton ni son, para adaptar el número de páginas haciendo que la historia pierda sentido.

    3.-No uses un inicio descriptivo. Inicia la historia con algo impactante. Si el jurado tiene que leerse muchos manuscritos el empezar la historia contando como es el lugar o la forma que tiene de llover puede hacerlo tedioso. Es un error común en el que muchos caemos en los comienzos de nuestra vida como escritores. Un jurado no tienen tiempo para principios lentos. Mete la directa desde el inicio.

    4.-No es una historia novedosa. Entendemos que todos los géneros tienen sus tópicos. Junto a eso, hay lectores a los que les gusta mucho el cliché dentro de las historias y es lo que esperan encontrar. Pero en el momento que escribimos una historia, que quieres que entre en concurso, debes pensar de forma cuidadosa sobre que va a tratar, porque el jurado selecionará lo que se salga de lo corriente, lo que más les llame la atención. Hay mucho que leer y no estamos para tópicos, lugares comunes, ni cliches reiterados a lo largo de docenas de páginas.

    5.-No te lances a corregir. He participado de jurado y a veces me he encontrado errores muy básicos que solo pueden tener varias explicaciones: ha iniciado la corrección sin dejar reposar el manuscrito, no usa el word como una primera criba básica, no tiene las nociones fundamentales de ortografía y, sobre todo, no ha pasado por un corrector ortotipográfico ni de estilo.

    6.-No te limites a vomitar el texto. Hay varias formas de escribir. Nos encontramos a autores que, a la vez que van plasmando la historia, tratan por todos los medios de buscar los términos que se adecúen a la idea que buscan expresar y hay quién la vomita y luego tiene que corregir mucho más a fondo el texto, porque los párrafos presentan, entre otras cosas, las frases desordenadas, en algunas hay términos que pueden ser sinónimos pero no tienen el significado que corresponde a la idea, aparecen muchas repeticiones de palabras, pensamientos confusos, etc. Corregir no solo es con respecto a las faltas de ortografía, sino hay que tener en cuenta la sintaxis y si lo que las palabras expresan son reflejo de la idea que queremos transmitir al lector. Cuando esto no es así, nuestro exigente jurado no se va a enterar de la misa la media y no pasaremos de la primera criba.

    7.-No corras. Hay autores que se empeñan en presentarse año tras año a los mismos premios y se nota mucho que sus novelas están a medio cocer. Son manuscritos en los que se percibe mucha precipitación sobre todo a la hora de llegar al desenlace de la historia. Inician la trama con mucho cuidado pero su resolución es pésima. Todo aquello que suponga una dificultad para la comprensión lectora será una justificación perfecta para no seguir la lectura, descartando ese trabajo.

    8.-No darle importancia a palabras clave como: plica, seudónimo y lema. Las dos primeras sirven para mantener el anonimato del autor y no dar pie a favoritismos o todo lo contrario.

    • La plica: Es un sobre cerrado donde se introducen los datos personales del participante (nombre, apellidos, dirección, teléfono, correo electrónico) a veces el DNI y un breve curriculum. En el frontal del sobre solo aparece el nombre de la obra y el seudónimo o lema. Si es en digital se pedirá que esto aparezca en un archivo aparte.
    • El seudónimo: Es un nombre fictício para que no se sepa el verdadero. Tenemos que escribirlo clarito, en mayúsculas y en la primera página de la obra (de todas las copias) junto al título. A veces es algo que también se puede solicitar en la plica.
    • El lema: Es similar al seudónimo pero en este caso se escribiría una frase que valdría para identificar al participante. Ojo con querer ser muy original o hacerse el gracioso, puede que al jurabo no le haga tanta gracia. Es preferible que el lema esté relacionado con el género en el que se participa a concurso.

    9.-No apures el plazo de entrega. No dejes para el último día la presentación de tu manuscrito. Si dejas un margen de tiempo que sea razonable puede ser útil en caso de que surja algún problema. Hay personas que están casi acabando redactar la historia durante el mismo plazo asignado para enviarlo. Dudo mucho que con esa presión lo que presentemos esté bien corregido.

    10.-No lo envíes sin revistar. He visto errores en novelas ya publicadas para concursos que quiero creer que son por baile de caracteres, pero eso me hace pensar también que no han pasado ni por un buen lector cero, que no sea un familiar o un mal amigo (esos que dicen que todo es maravilloso) ni por un corrector profesional ni por un editor de mesa (figura de la que ya he hablado con anterioridad en otras entradas).

    En resumen, hay veces que los autores no comprenden el por qué su trabajo no ha alcanzado más éxito en concursos a los que se han presentado, pese a que todo el mundo que lo lee considera que es maravilloso y tiene unas magníficas críticas de cientos de estrellas en lugares como Amazon. Os voy a poner algunos ejemplos de errores que he encontrado y aunque puedas considerar, querido lector, que son cosas sin importancia, un jurado profesional no lo va a pasar.

    …preparándolo para envestir a …

    Ni que decir tiene que este envestir se encuentra en una novela de corte érotico y no tiene nada que ver con el significado de Conferir una dignidad o cargo importante. Aún así, debe evitarse, el uso de esta variante antigua envestir, que era muy frecuente en el español medieval y clásico; por otra parte, envestir no debe confundirse con embestir, como bien comenta la RAE https://www.rae.es/dpd/investir

    Otro error que considero que puede echar un manuscrito para atrás lo encontramos en la siguiente frase.

    …al ser expulsados de España en el siglo XVII, comenzó la diáspora de mi pueblo.

    Entendemos que se refiere a la expulsión de los judios en 1492, siglo XV. Y no fué la primera diáspora, sino una de tantas, por lo tanto tampoco la expresión comenzó sería la más adecuada.

    En el amor, querida, no importan tus convicciones religiosas. Al menos tiene un Dios y no es un pagano…

    …Te dije que no podías casarte con un cristiano, y me desobedeciste encamándote con él…

    En el siglo XIV una chica judia no tiene la opción de elegir marido y mucho menos fuera de su comunidad religiosa. Se trata de un anacronismo y que un lector profesional, y por supuesto un jurado, lo descubre y deja de tener opciones a pasar a la siguiente fase.

    Dirás que son minucias y que a muchos lectores lo que les interesa es la historia y no tanto su estructura, pero es que aquí no hablamos de lectores con más o menos formación, hablamos de jurados y estos son los típicos errores que están buscando para leerse una novela menos.

    La mecánica de los concursos se basa en tener a un grupo de lectores profesionales que hagan la primera selección, que pueden llegar ser entre unos 200 libros para cada uno en un gran certamen literario. Imaginemos un PLAS, que es a la que se presentan los autopublicados, donde un lector recibe esas 200 obras, de las que se leerá las primeras 10 páginas, para ver si el manuscrito tienen un inicio que le llame la atención, una buena sintaxis, presentación, vocabulario, etc. De ahí seleccionará un 10% e iniciará su lectura completa. Al encontrar un error, como los que he mencionado con anterioriedad, esto será motivo suficiente para no seguir leyendo y pasar al siguiente trabajo. Finalmente, es posible que queden unas 2 o 3 novelas que serán las que pasen al jurado profesional que seleccionara la obra ganadora para otorgarle el premio.

    Seguramente pensarás que no es justo, aunque imagino que tú mismo, a la hora de elegir cualquier producto para consumirlo, buscas calidad y eso ocurre igual en el momento de seleccionar trabajos para un premio literario. También dirás que te has leído muchas novelas con errores gramaticales, erratas y con historias maravillosas en editoriales de renombre, y eso es algo que no te lo discuto. En mi caso por el mismo motivo uso el sistema de leerme la primera novela de un autor y la última como forma de valorar su trayectoria. Si mantiene esos fallos, no vuelvo a darle una oportunidad. La vida es demasiado corta como para perder el tiempo leyendo cosas que no valen la pena, cuando hay maravillas por descubrir.

    En todo caso, lo normal es que le otorguen el premio a un autor, si es una gran editorial, por motivos meramente económicos, pero te garantizo que lo comercial no está reñido con la calidad en el 90% de los casos y, que siempre, hay excepciones. Junto a esto, pensar que para gustos los colores y una novela no se puede premiar solo por el gusto del lector, ya que hay otros factores que priman, como son originalidad y un buen trabajo a todos los niveles (trama, ortotipografía, edición, maquetación, sintaxis, etc.)

    Por lo tanto, antes de presentarte a un concurso, lee bien sus bases y NO CAIGAS EN ERRORES.

    recomendación

    Me hago un Calista Sweet

    Empezar la casa por el tejado

    Siempre recomiendo no empezar a poner tejas si no tienes unos buenos cimientos, aunque es cierto que últimamente soy muy amiga de hacerme froilanes en el pie al saltarme alguna de mis propias normas. En este caso en vez de hacer un Froilan voy a hacer un Calista Sweet, pero antes te voy a poner un poco en antecedentes para que me entiendas ya que voy a recomendar a una escritora de la que explico a continuación que este es mi primer acercamiento a su trabajo, algo que no es habitual en mí a la hora de animaros a leer determinados libros.

    Pese a seguirla en las redes tengo que reconocer que no había leído nada de ella por falta de tiempo, añadiendo además un hecho que comenta en su libro y del que estoy de acuerdo:

    «La competencia es fiera: decenas de novelas se estrenan cada día y todos queremos que sea la nuestra la que el lector escoja»

    Calisterías. Guía de autor. Consejos para sobrevivir en la escritura. Calista Sweet

    Por lo tanto hasta la fecha solo la conocía de oídas y porque alguna publicación se me colaba en mi Instagram. Pese a todo el momento llega, esta vez gracias a la recomendación de Una rosa en tu librería publicada en Instagran: https://www.instagram.com/p/CsJkxIYItQi/ que dio lugar a que llamara mi atención. Así desde el viernes por la noche me dediqué a leer esta guía, acabándola ayér sábado, para poder comentaros hoy mi opinión sobre su lectura. Todo ello me ha llevado a que, tal vez por mi innata curiosidad, me acercara a ojear sus novelas publicadas hasta ahora y así, en cuanto tenga un hueco que no será tardando mucho, haré lo que siempre hago con los autores que me hacen tilín, que me leeré uno de sus primeros libros y el último que haya publicado y con eso tendré una visión de su evolución que posiblemente me incitará a leer su bibliografía completa poco a poco.

    ¿Qué es lo primero que me llamó la atención?

    Para empezar comento que ya en su explicación de que son las Calisterías encuentro un punto en común con Calista:

    No seré yo quien niegue esas teorías que afirman que se aprende mediante el método ensayo-error. No obstante, el proceso de aprendizaje es muy personal y a mí me funciona el uso de los sentidos. Vivir las experiencias está bien, pero no hay que infravalorar el poder de la mirada ni el que concede una apertura desmesurada de los oídos. A partir de lo que se percibe, uno puede extraer sus propias conclusiones.

    Calisterías. Guia de autor. Consejos para sobrevivir en la escritura. Calista Sweet

    Está claro que la experiencia es algo muy importante a la hora de aprender, sin embargo creo que como escritores es muy difícil plasmar una idea basándose solo en la experiencia, ya que hace falta como cientos de vidas para tener todo el conocimiento que, a la hora de la verdad, necesitamos para acabar desarrollando nuestras tramas. Por eso, en mi caso también me baso mucho en la experiencia de otras personas, con las que trato de empatizar hasta llegar a hacer sus sensaciones algo mío. Sé que es un proceso complicado de entender, y de llevar a cabo, pero aquellas personas que son PAS (personas de alta sensibilidad) seguro que me entienden perfectamente. No voy a decir que yo lo sea, pese a que sí es cierto que tengo bastante facilidad para ponerme en la piel del otro. Puedo decir que soy capaz de asumir ciertos estímulos que para unos pasan desapercibidos aun cuando para otros puedan doler de una manera bastante intensa. Con la madurez he logrado que esa capacidad me sea útil a la hora del aprendizaje, pero sobre todo a la hora de plasmas sentimientos en mis narraciones, a pesar de lo difícil que es ponerse en los zapatos del otro con todas sus consecuencias, por lo tanto esta primero premisa de la autora fue lo que me atrajo a seguir leyendo su guía.

    También se debe tener en cuenta que tendríamos que ser millonarios, y sobre todo no tener que trabajar, para gozar de todo el tiempo del mundo y con ello poder visitar aquellos lugares en los que se desarrollan muchas de nuestras historias. La verdad es que comparto con ella la convinción de que conversaciones con personas autóctonos y con google maps se pueden hacer maravillas a la hora de plasmar los escenarios necesarios para nuestros que se muevan nuestros personajes. Sé que hay personas que difieren de esta afirmación, por lo que por esa regla de tres, autores com Santiago Posteguillo, Robert Graves o Noah Gordon, imagino que deben tener una máquina del tiempo. Como creo que no es así puedo decir, sin temor a equivocarme, que el otro pilar es una buena documentación, un tema del que ya he hecho mención en infinidad de ocasiones.

    ¿Cómo nos presenta la autora esta guía?

    El trabajo está estructurado en varios capítulos breves que se pueden leer de una forma desordenada según nos vaya llamando la atención. El primero que elegí fue el titulado: No termines todos los libros. Para mí tiene más razón que un santo. Desconozco la edad de Calista, pero por ciertos comentarios deduzco que no hay precisamente un abismo generacional entre nosotras:

    «Debes terminar todo lo que empiezas», «hay que ser consecuente con lo que se decide»… Aprendí la lección desde que era un comino. Mi sentido de la RESPONSABILIDAD jugó un papel crucial en la interpretación de la norma: durante años, esto me provocó numerosos conflictos internos. Abandonar un curso, o un trabajo, a pesar de que me causara infelicidad no eran opciones a contemplar. Hasta sufrí episodios de ansiedad como consecuencia de estas situaciones hasta que por fin me di cuenta de que uno tiene derecho a equivocarse y también a corregir sus errores. ¡Y no se desata ninguna tragedia natural! Aplicado a la lectura, por mucho tiempo tuve automatizada la obligación de acabar los libros que comenzaba; solo por el hecho de haberlos escogido, aunque no me gustasen o aportasen nada o fueran, sin ambages, un tostón.

    Calisterías. Guía de autor. Consejos para sobrevivir en la escritura. Calista Sweet

    Decidí iniciar mi ruta entre sus páginas sin preocuparme de por cuál capítulo abría el libro y más que hablar de aquellos en los que estoy al 100% de acuerdo quiero comentaros uno que me sorprendió y que me ha servido de enseñanza. Se trata del titulado No a los protagonistas planos. En estas páginas Calista me fundamenta precisamente la necesidad de que existan personajes que lo sean dentro de una novela, pero por supuesto que no sea el principal actor de la historia. Apoya esta aparente paradoja con el argumento de que es necesaria su existencia siempre que tengan pocos rasgos de personalidad pero que su presencia sea imprescindible para mover la acción. Son como la palanca que pone la piedra de la trama a rodar pero que no le hacen sombra a nuestros protagonistas. Me he quedado reflexionando y he visto que es una cuestión en la que no había caído en la cuenta e incluso, a veces, nos empeñamos, por no hacer personajes planos, en retorcer las personalidades de aquellos que su función es de mera comparsa, apoyo del protegonista o el que obstaculiza el progreso de este. Para esa labor tenemos que hacerlo con unos rasgos que los diferencie pero que llegue al final de la historia sin mucha evolución.

    Con mas de 50 tips, repartidos a lo largo de 215 páginas, Calista nos pone al día sobre temas tan destacados como: para que son útiles los eventos, la leyenda del todo vale, la utilidad y las trampas de las redes sociales, el consejo de no subestimar al lector, la importancia de revisar los contratos, el sí a los finales felices, la leyenda del escritor exitoso, del que es viajero o del enrollado. Y en todos los capítulos he encontrado frases memorables para tener en cuenta a la hora de mimar mis publicaciones. Por supuesto no voy a hacer un spoiler de todas ellas, pero para muestras un botón por lo que os voy a poner aquella referente al corrector, un trabajo que a veces no está tan bien valorado como se debería:

    El corrector es, en definitiva, un auténtico amigo. Es como un agente secreto que trabaja para el autor y para el lector al mismo tiempo. Un amante de las palabras con la misión de dar la claridad suficiente al mensaje eliminando las sombras, ese ruido de fondo que se superpone a la esencia, que distrae la atención del lector sacándolo de la lectura.

    Calisterías. Guía de autor. Consejos para sobrevivir en la escritura. Calista Sweet

    Tras participar, haciendo doblete este año, en el Encuentro de Romántica de Jaén han aumentado mucho mis ganas de pregonar a los cuatro vientos la importancia de una buena documentación, corrección y edición como un comienzo adecuado a la hora de presentar una historia. Luego es cierto que como todos sabemos el marketing, sea para el tipo de novela que sea, hace mucho y abre muchas puertas. Todos sabemos que un buen marketing ha hecho de verdaderos bodrios grandes bestseller, aún así, lo que a mí más me preocupa a la hora de publicar una novela no es tanto si gusta o no, como dije en el Encuentro, porque para gustos los colores, sino la satisfacción de saber que he hecho todo lo posible para superarme con respecto a mi anterior libro y que he luchada por tener la mejor calidad al alcance de mi mano y esto se ha plasmado en mi libro para que lo disfrute el lector. Esta es una de las ideas, que tras la lectura del libro de esta autora, en la que creo que también volvemos ambas a coincidir. Ya estés metido en el berenjenal de publicar o te estés iniciando en este apasionante mundo de la escritura, te recomiendo la lectura de: Calisterías. Guía de autor. Consejos para sobrevivir en la escritura. Calista Sweet

    De todos modos si quieres saber más de esta autora te dejo aquí su enlace a IG donde podrás seguirla y conocer sus demás obras: https://instagram.com/calistasweetescritora?igshid=MzRlODBiNWFlZA==

    Una autora que #gabytaylorterecomienda.

    mi trabajo

    Moderadora

    ¿Cuál será mi próxima actividad?

    Aquí estoy, agradecida y emocionada y solamente puedo decir: gracias por dejarme venir. Sí, suena a una antigua canción de Lina Morgan, que para mucha gente es ya una reliquia del siglo pasado, pero lo cierto que cuando me ofrecen participar de moderadora en una mesa, durante un encuentro de escritores, lo primero que me ocurre es sentir un poquito de pánico, para después experimentar gratitud y emoción ante tamaña responsabilidad. En este caso seré moderadora en la mesa de «Histórica e investigación» que compartiré con Manuel Jesús Segado-Uceda y Manuel Rodríguez Arévalo, dos amantes de la Historia con mayúsculas y, sobre todo, de la de Jaén.

    Para mí, como Licenciada en Geografía e Historia, es un placer participar porque también soy apasionada de este género, además disfruto aprendiendo sobre la forma en que otros compañeros despliegan sus métodos de investigación y ponen la documentación al servicio de la escritura para desarrollar sus trabajos. Pienso que este foro puede ser un buen momento para exponer esas técnicas que tienen otros autores a la hora de recorrer el dificil mundo de sacar adelante un libro. Pero sobre todo en lo referente a la investigación y por eso quiero dejar claro, que no debemos pensar que esta documentación e investigación es algo exclusivo de los libros relacionados con la temática histórica, sino que más bien es algo intrínseco a cualquier novela que, de verdad, quiera ser tomada en serio y que pretenda crearle un marco creíble a la trama y a sus personajes. Eso es un tema que he sacado a colación muchas veces a lo largo de diversas entradas en el blog y en varias intervenciones que he hecho en entrevistas a lo largo del tiempo.

    Hablando con otros autores, estos me comentan que, para llegar a introducir bien a sus personajes en el ambiente, necesitan una visita previa a aquellos lugares en los que se va a desarrollar la trama. Eso es sencillo si la narración que tenemos entre manos está próxima en el tiempo, pero si nos movemos en una novela que su desarrollo es en el pasado nos encontramos con algo mucho más complejo, no han inventado la máquina de viajar en el tiempo.

    Aún así, muchos lectores y escritores siguen empeñados en pensar que en la novela contemporanea no se necesita documentación porque se cree que esta palabra se refiere een esclusividad a legajos antiguos y no es así. Documentación, como tal, tiene una definición clara: diversos autores están de acuerdo es en que la documentación es la actividad científica que se ocupa de recoger y tratar las fuentes del conocimiento, cualquiera que sea, almacenar la información, facilitar la recuperación y proceder a la difusión de las mismas lo más rápida y eficazmente posible. Y nuestra difusión será a traves de la trama de una novela.

    Un ejemplo de eso lo tenemos en una entrevista realizada hace poco a un compañero, en ella expresa esto mismo que yo estoy explicando en estas líneas y como, pese a ser caótico a la hora de plasmar sus ideas en el ordenador, siempre tiene que hacer parones para documentarse, porque al final sus personajes acaban pidiéndolo.

    Escribo desde el caos, es una necesidad, un vómito irrefrenable. Muchas veces parto de una imagen, de una sensación, y la historia se desgrana por sí misma. Está viva, muta, evoluciona mientras crece. ¡Una auténtica locura! Dependo de que mis personajes tengan ganas de hablar, de contarme su vida. Y todo ello contrasta con una necesidad imperiosa de coherencia, de ajustar los detalles al máximo, de afinar el hilo argumental para que el lector mantenga el interés. Así que me obligo a dibujar el mapa conforme avanzo y sufro largos parones para documentarme porque a uno de mis personajes, quizá, le de por practicar taekwondo o hablar de su abuelo, un famoso jugador de ajedrez. Héctor H. López

    https://leeryrecomendar.com/entrevistas-a-escritores-hector-h-lopez/

    En mi caso, me suelo documentar con antelación para crear el ambiente en el que se van a mover mis personajes y, si no puedo ir directamente a aquellos lugares que son el escenario de mi historia, trato de acercarme a espacios muy similares que me inspiren y me hagan sentir lo que posiblemente sientan los sujetos de la acción a lo largo de la trama. Trabajo mucho con una conexión empática entre ellos y yo, y trato de ver, oler, percibir, lo mismo que los personajes durante todo el proceso de escritura e incluso llego a entrevistar a personas reales que hayan podido vivir lo mismo que mis protagonistas en algún momento de su vida.

    Por eso es para mí tan interesante el participar de moderadora en una mesa con dos autores que lo suyo es documentarse a fondo y bucear en la historia. Lo que quiero hacer hincapié es en que nos expliquen cómo gestionan todo ese proceso, qué eligen, que descartan, si se sienten frustrados cuando una información se les resiste, cómo vadean esos momentos; si tienen ese irreflenable deseo de escribir sobre todo lo que encuentran o en cambio seleccionan la información para más tarde crear otro libro con esos referentes guardados para un mejor momento. Me gustaría saber cuales son sus prioridades en el momento de decidir que camino tomar. Esto son los aspectos más complejos a la hora de sacar adelante un libro y que siempre he oido comentar, por parte de los autores, que también es el tiempo en el que más disfrutan, casi más que a la hora de escribir, porque ahí es cuando llega la hora de la verdad y tienes que tirar para adelante.

    Otra cosa hay que tener en cuenta: el proceso de documentación no es único, sino que continúa también mientras estamos escribiendo. Es decir: la documentación se realiza antes, durante e incluso después de escribir la novela. Porque por mucho que me hayas documentado, haciendo referencia a mi forma de escribir, siempre me surgen dudas mientras lo hago. Por eso me gusta escribir las novelas de un tirón y tenerlas, por lo menos en mi mente, trazadas desde el principio al final, porque si tardo pierdo el hilo y no de lo que voy a escribir sino de la documentación necesaria para terminarla, se me pueden quedar flecos que luego los lectores perciben como agujeros en la historia.

    Y lo mismo ocurre cuando acabo de escribirla, porque siempre que me pongo a repasarla surgen dudas, cosas que aclarar, etcétera. De ahí que un buen proceso de documentación aborde cada etapa y esté presente en todas ellas. Creo que lo más importante de todo sería el procurar organizar toda la documentación para tener siempre a mano aquellos datos, detalles y aspectos a los que más vayas a recurrir durante el proceso de escritura de tu novela. Algo que también quiero preguntar a Manuel Jesus y a Manuel, pues es importante su método organizativo.

    Como puedes ver, tengo muchos motivos para estar agradecida a la organización de «V Encuentro de Romántica en Jaén»que confía en mí que me ha invitado para participar en esta mesa como moderadora. El evento se desarrollará gracias al apoyo del Ayuntamiento de Torredonjimeno a lo largo de la jornada del 6 de mayo. Si te animas allí te espero junto a otros magníficos autores y autoras.

    recomendación

    Consejos para elegir un libro como regalo

    Esta es la fecha en la que los autores animamos a los lectores para que regalen, a familiares y amigos, aquellos libros que en su día leyeron y les gustaron. Es una opción genial y muy recomendable pero hay una serie de requisitos para que el regalo sea valorado en su justa medida, porque un libro no debe ser un regalo de compromiso. La realidad es que ningún regalo debería ser por compromiso. Tendría que conllevar una búsqueda con cariño ya que se supone que quieres que el que va a recibir ese presente quede satisfecho e indica que, si es un acierto, es porque hay un alto grado de complicidad entre ambos.

    Hace poco en una entrevista me preguntaron cuál era el regalo de Navidad que menos me gustaba y comenté lo que he expresado hace un momento: aquellos que se hacen por compromiso ya sea, aunque no de forma premeditada, porque quiere quedar bien o por obligación. En ambos casos lo normal es que se note lo forzado de la situación.

    Considero que hacer un regalo es algo muy personal y si encima lo que vamos a regalar son libros creo que el problema de la elección del adecuado aumenta, ya que para mí regalarlo es algo muy intimo, porque abarca el conocimiento profundo de otro, y un libro es como un perfume o la ropa interior.

    Recuerdo hace muchos años la cara de ilusión que puso una persona con la que acerté en el regalo en forma de libro que le hice el día de Reyes. Esa imagen quedará en mi memoria, y pese a que hay fotos inmortalizándolo en papel, la sensación de satisfacción de la que disfruté al saber que habia  hecho la elección adecuada será solo para mí. Curiosamente el libro volvió a mis manos al cabo del tiempo al haber fallecido su dueño, pero eso ya es otra historia.

    Ahora he llegado a un punto en el que  estoy aquí pensando y buscando cuáles serían los mejores consejos para facilitar la elección de un libro como regalo. Y ya sabes que buscando soy un peligro porque me empiezan a salir gran cantidad de recomendaciones y quiero ponerlo todo.  Tras hacer una criba, me he decidido por lo que te recomiendo a continuación y que  lo mismo puede servir a la hora de elegir esa lectura para un amigo o amiga especial.

    8 recomendaciones para comprar un libro

    1.- Conocer al lector o lectora y su género favorito:

    No hay nada más agradable que recibir un regalo y saber que quién te lo ha comprado no ha acertado por casualidad sino porque te conoce tan bien que incluso ha pedido ese libro para ti que no estaba en la librería. Y, ¿qué cosas son importantes saber a la hora de regalar el libro sobre ese lector o lectora que tanto aprecias?

    • Lo primero, si no te quieres arriesgar, es conocer su género favorito.
    • Si le gustan los libros autoconclusivos o las sagas.
    • Si le gusta leer en papel o prefiere libros digitales.
    • Si le gustan los «boom literarios» o prefiere algo menos comercial
    • Si le gusta leer en cualquier sitio porque lo mismo agregar una funda de trasporte para libros sería ideal y una forma original de presentar tu regalo.
    • Si le cuesta prestar libros es posible que añadir un «exlibris» para personalizarlos sea todo un acierto.
    • Si le gusta apuntar los libros que lee, detalles o frases sobre lo que lee, tal vez sea una gran idea añadir una libretita con un bolígrafo.
    • Y, por supuesto, si le gustan los marcapáginas, hay opción de que sean personalizados y hay verdaderas preciosidades.

    2.- Ver la lista de lo éxitos que acaban de salir al mercado:

    Si sabes que a tu amigo lector o lectora le encantan las novedades, pero que a la vez sean grandes ventas, ahí tenemos una gran oportunidad y una apuesta sobre seguro, sobre todo porque desde Septiembre están saliendo la mayoría de las novedades editoriales cara a estas fechas navideñas. No pongo ninguna lista de libros de este tipo, porque eso es algo sencillo si se navega un ratito por internet para apuntar lo que más nos llame la atención.

    3.-Podemos elegir el libro autopublicado de algún autor local o de una pequeña editorial.

    Seguro que en la zona donde tú vives hay muchos autores que pese a ser autopublicados o de editorial pequeña las librería de tu barrio tiene sus libros y está deseando darse a conocer. Tienes incluso la opción de pedirlo con tiempo a la autora o autor y luego enviarlo dedicado por ella al lector o lectora al que lo quieres regalar o hablar con la autora o autor, pagarlo y que sea enviado directamente como regalo. Ambas cosas pueden considerarse un gran detalle para un amante de la lectura.

    4.-Algo que se vende muy bien, pero no se suele comentar, son los libros de autoayuda.

    Durante el tiempo que estuve trabajando en la biblioteca municipal de mi localidad comprobé que estadísticamente era un género que se movía muy bien en préstamo. Hay dos temáticas que ahora mismo recomendaría con autores como Marian Rojas o Rafael Santandreu

    • Gestión del tiempo y del estrés, así como trabaja la felicidad como si fuera un músculo:

    5.-Otra opción para regalar serían los libros de recetas de cocina relacionados con series, sagas, novelas e incluso comics:

    • La cocina de Hogwarts
    • Los banquetes de Asteríx
    • Star Wars a la carta
    • Las películas del Studio Gibli
    • La cocina en Zelda

    6.-Puedes regalar un libro sobre algún artista, aunque son caros, incluso exclusivos:

    Son un tipo de libros ilustrados donde su punto fuerte es el formato, el papel y la fotografía, por lo tanto son libros, como he comentado, de colección, caros, de edición limitada y exclusivos, pero tal vez merece la pena ese esfuerzo si nuestra economía nos los permite.

    Este se titula Las mujeres de Fernando Botero. Una obra de arte solo en el diseño. Y si alguno que lee este blog me lo quiere regalar no diría que no y estaría eternamente agradecida.

    7.-Otro buen regalo en forma de libro son aquellos que hablan del desarrollo profesional entre los que destacamos:

    • Búsqueda activa de empleo
    • Superación personal
    • Marca personal
    • Liderazgo
    • Emprendimiento

    8.-Y finalmente los libros de viajes que han existido desde hace mucho tiempo pero ahora tienen opciones muy interesantes.

    Hay veces que el viaje es real y otras será una ruta imaginaria. Te voy a presentar varias opciones de ambos modelos, unos más prácticos que otros, pero seguro que cada viajero sabrá sacar partido de uno o de otros según el camino que haya elegido.

    Hace años recuerdo haber usado la guía Trotamundos para un viaje a Tenerife y gracias a ella lo disfruté a fondo. Ahora tiramos mucho de la inmediatez y buscamos por medio de internet para planificar un viaje. Pero ya os digo que para mis próximos viajes voy a volver a las guías en papel si es posible. Os pongo un ejemplo de alguna de las que me ha llamado la atención.

    Al hablar de guías de viaje en papel siempre me voy a referir a aquellas que se salgan de lo habitual y que me muestren rutas que no sean las que todo el mundo visita en los circuitos o con las explicaciones enlatadas a las que nos tienen acostumbrados. Además a mí me encanta cuando voy a un sitio saber un poco antes lo que me voy a encontrar.

    Para las grandes aventuras hay guías que te orienta sobre muchos detalles de cómo afrontar ese reto. Estos trabajos suelen estar escritos por personas que ya estuvieron allí, por lo que se basan en la experiencia directa. Seguro que si quieres descubrir parajes increíbles en África o algún grupo tribal menos turístico que los Masai, hay alguna viajero que ha escrito una guía sobre el tema.

    Aunque lo mismo el viaje es de otra forma, incluso con su toque de viaje interior y por eso lo ideal sería inclinarnos porque el regalo fuera un diario de viaje.

    Me ha llamado la atención el de la autora Keri Smith que nos invita a crear un mundo único y propio, un mundo ideal, con el que siempre hemos soñado. Para ello empezaremos a elaborar una lista de las cosas que amamos, las que guardamos, los colores y las formas que más nos gustan, las ideas que defendemos o perseguimos o las personas que nos fascinan. Todo esto se convertirá en la base para construir un universo muy particular, en el que poco a poco iremos delineando historias, alimentos, paisajes, texturas, mapas, habitantes y mucho más. Creo que para un viaje interior es algo muy interesante.

    Como ves, podemos buscar casi infinitas opciones dentro de lo que sería regalar un libro, para salirnos de la habitual rutina de que este sea una novela, en el caso de querer arriesgarnos. Yo he dado pistas y opciones, ahora lo único que tienes que hacer es pensar, con tiempo, cuál será el libro adecuado que este año quieres regalar a esa persona tan especial que entró en tu vida y que se lo merece.