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Truco o trato: La inteligencia artificial

Un tema candente donde los haya. De hecho hace unos días aprovechando mi visita al Sound Series Festival, calebrado en Cádiz, asistí a un encuentro en el que se desarrolló el tema de la Inteligencia Artificial usada en la industria de las series. Junto a eso también se habló de los derechos de autor y los efectos que este tipo de tecnología podía suponer en el día a día de la vida de los creadores.

Entre los participantes disfruté de la presencia de Colman Gota, letrado de los servicios jurídicos de la SGAE; Guillermo Escalona, guionista y productor; Daniel Rubio Yagüe, profesor de la escuela de IA y Big Data. Toda la charla estuvo moderada por Rubén Gutiérrez, director de la Fundación SGAE.

Me encuentro con el corazón partío en semejante situación, porque soy muy amiga de las nuevas tecnologías aplicadas a nuestra vida cotidiana. Una forma de poner motorcitos para facilitar nuestro día a día. Pero claro, a nivel creatividad y tal como está la cosa, es normal que haya muchas críticas sobre el tema y ahí es dónde más dudas nos surgieron a los guionistas, escritores y dobladores que estábamos presentes, una vez que nos explicaron al nivel que está el tema de la IA en la actualidad.

Es cierto lo que dijo una amiga sobre esta nueva tecnología:

A ver cuándo hacen un taller de la cada vez menos frecuente inteligencia natural.

Carmen Moreno, Librería La Maga

Esto viene a colación por la necesidad de tener un claro conocimiento de cómo funciona este tipo de programas. Para empezar, hay que disponer de una serie de conocimientos, empezando por las ventajas y los inconvenientes que tiene, a la hora de que los creativos comiencen a usar esta tecnología en sus trabajos.

Las ventajas y los inconvenientes del uso de la Inteligencia Artificial

Ventajas:

  • Capacidad de análisis de datos

La IA puede analizar grandes cantidades de datos para encontrar patrones y tendencias. Esto puede ser útil para los creativos, ya que les permite identificar lo que funciona y lo que no en sus trabajos, y ajustar sus estrategias creativas en consecuencia.

  • Automatización de tareas repetitivas

La IA puede automatizar tareas repetitivas y más aburridas, lo que permite a los creativos centrarse en el trabajo más interesante y significativo. Podría ser una herramienta interesante para emplearla en las comunicaciones con sus clientes, por ejemplo.

  • Investigación de audiencias

La IA puede ser de gran utilidad a la hora de hacer una investigación previa antes de empezar a crear. Por ejemplo, a la hora de generar campañas publicitarias, podemos preguntarle a una IA sobre nuestro público objetivo y recibir información en cuestión de segundos.

En general, la Inteligencia Artificial nos puede ayudar a acortar las fases previas a cualquier creación y centrarnos en el desarrollo de nuestras ideas.

Inconvenientes:

  • Falta de originalidad

La IA puede generar contenido creativo automáticamente, pero a menudo carece de la originalidad y la innovación que solo pueden ser proporcionadas por un ser humano.

  • Falta de sensibilidad

La Inteligencia Artificial puede carecer de sensibilidad emocional y cultural, lo que puede resultar en un contenido insensible o inapropiado para una audiencia específica.

  • Incapacidad de autocrítica

Los mejores artistas son los que son capaces de evaluar su trabajo y encontrar posibles mejoras, para así poder seguir evolucionando. Las máquinas no están dotadas de esa percepción artística que permite a los creativos encontrar los matices que marcan la diferencia.

Cómo afecta la IA a los escritores

Si has reflexionado un poco en las breves ventajas que te he expuesto, habrás deducido que para los escritores la IA no es una herramienta que sea útil, aunque no me creas, si piensas que con ella tienes más facilidad para escribir una novela. Pero antes de profundizar en este tema, te voy a dar una serie de informaciones que te facilitaran la comprensión del tema.

Desde hace tiempo, la IA tiene en su base de datos toda la información que se encuentra en internet. Sí, tu libro, el mío, están ahí; nuestras fotos, estas opiniones que reflejo en mi blog, absolutamente todo está ya volcado en la memoria de estos programas. Algo confirmado por Daniel Rubio Yagüe, profesor de la escuela de IA y Big Data,con el que tuve el gusto de conversar sobre el tema. Si esa información no estuviera allí la IA no podría trabajar, pues su funcionamiento se basa en tener unas buenas fuentes de información y lo más completas posibles, para poder cruzar datos y crear lo que el usuario demande. ¿Qué ha ocurrido con eso? Os pongo un ejemplo. Para realizar la sinopsis de un libro, primero le tenemos que hacer una serie de preguntas lo más afinadas posible para que haga lo que le pedimos y no una lista de la compra. Para ello consultará desde, las obras clásicas que encajen en las cuestiones que le hemos hecho, hasta el artículo más peregrino que esté en su base de datos. Si queremos una sinopsis de novela romántica, por un suponer, buscará en Los puentes de Madison, pero también consultará los cientos de obras, llenos de errores y faltas, temas insustanciales y fallidos en su sintaxis, que muchos seudoautores han subido a las redes. Y no exagero. Nos comentaron que una empresa que ya tenía sus archivos con el volcado completo de información, al seguir volcando mucha de la mierda que hay en las redes, tuvieron que modificar el algoritmo porque cada vez que la Inteligencia Artificial utilizaba esas fuentes, bajaba su coeficiente intelectual, dicho para que nos entendamos todos, cada vez era más tonta.

Esa es la parte negativa, pero que tiene una solución, diríamos que fácil, aunque este término pueda ser relativo. Lo que está claro es que la información, si se recoge de malas fuentes, hace que la IA acabe haciendo mal su trabajo, que lo que ocurra es que baje su precisión y por lo tanto el rendimiento. De hecho, autores que compartimos nuestras experiencias confirmamos que los textos que surgen son cascarones vacios que no tienen alma, lo que he puesto más arriba: poco originales y sin sensibilidad.

¿Nos tenemos que preocupar los escritores por las IA?

Obviamente he leído, a lo largo de mi vida, libros poco originales e insustanciales, cuando todavía no existía la IA, por lo tanto en ese aspecto no me preocupo. Aunque se inunden los mercados con libros escritos de esta forma, los escritores no vamos a ser sustituidos de una forma tan sencilla. Solo que hay que adaptarse a los nuevos tiempos y sacarle partido, como se lo hemos sacado a otros programas y a la tecnología que nos rodea, aunque para eso tenemos que conocerla bien. Aquellas personas que tienen miedo a lo desconocido es porque no profundizan ni buscan entender y al final es una caza de brujas con su hoguera pertinente.

Un campo dónde se ha visto muy útil, de forma fehaciente, ha sido en hayazgo arqueológico. Se descubrió en 1752 la única biblioteca de la antiguedad, en una villa denominada Villa de los Papiros, en la ciudad de Herculano. Entenderás que la biblioteca tenga una gran importancia tanto a los ojos de los arqueólogos como de los clasicistas. La exposición al gas volcánico y la ceniza significó que los rollos se convirtieron en bultos cilíndricos carbonizados. De hecho, los papiros se confundieron inicialmente con trozos de carbón o troncos quemados y su valor solo se reconoció más tarde. Este estado los preservó de manera efectiva, aunque al mismo tiempo, los hizo extremadamente difíciles de desenrollar.

Se inventó incluso un «dispositivo de desenrollado», específicamente para desenredar estos papiros. Aunque el dispositivo logró su objetivo, siguieron siendo frágiles y el proceso llevó mucho tiempo. El primer pergamino tardó cuatro años en desenredarse. Para su lectura se han utilizado técnicas como los rayos x, pero es un proceso muy lento, hasta la llegada de la IA, que todo cambió. Te dejo un video sobre el proceso para que veas lo apasionante del proceso. https://youtu.be/QBc4oF7QU2o

Una vez desenrollado el pergamino solo es cuestión de poner a la IA a trabajar usando sus conocimientos de textos antiguos ya traducidos. Tardará su tiempo pero va a ser un proceso mucho más rápido que el convencional que se estaba utilizando hasta ahora.

¿Dónde está el peligro en la IA?

¿Recuerdas la huelga de guionistas de cine que hubo hace unos meses en Hollywood? Si no es así te dejo un enlace para que conozcas los antecedentes del tema que hablo. https://www.eldiario.es/cultura/cine/huelga-guionistas-hollywood-logros-causas-pendientes_1_10548658.html

Obviamente los guionistas no estaban dispuestos a ser sustituidos por IA y sobre todo, si esa IA es utilizada, había que tener claro a quién pertenecían los derechos de autor.

El caso es que si el asunto de los guiones ha supuesto una piedra de toque, pisándole los talones viene el tema de los doblejes y de las imagenes. Con la IA se puede poner la voz de los actores e incluso su cara y su cuerpo y rodar una película virtual. Pero para colmo de males, es que en España existen los profesionales del doblaje. Por lo tanto no nos extrañe que pronto oigamos ruidos de sables dentro de estos profesionales ya que no están dispuestos a que sus voces sean capturadas por la IA y utilizadas en los doblajes de las películas.

¿Qué te quiero decir con esto? Sobre todo que, para los buenos profesionales de las letras, los que quieren tener un buen producto, bien corregido, con alma y con sentido, la IA será una herramienta más como puede serlo un corrector automático de texto, pero que no será el fin para escribir una novela. Para aquellos que plagian novelas, cogiendo aquí y allá, textos o, incluso, hacen trampas recopilando obras en otros idiomas, para traducirlas y luego se las adjudican, la AI será su nueva fuente para seguir engañando a los lectores, pero no a cualquier lector, sino a aquellos que no buscan calidad.

Hoy os presento mi lectura semanal. No siempre tendré esta opción de poderos recomendar algo que haya leído, porque todo va a depender de mi tiempo, pero hoy que puedo, aprovecho. Se trata de la novela de Juan Daza, El misterio del hombre que follaba bien.

Para vivir más de una vida hay que saltarse las normas.

Hay quien, como Ana Taro, se toma la vida como un juego, quien, como Federico Valdepila, se la toma muy en serio y quien, como Julián el bibliotecario, está hasta los huevos de ella. Tan dispares personalidades tendrán que aunar esfuerzos para investigar la vida oculta de un agricultor fallecido un año antes. Sus indagaciones les llevarán, de sorpresa en sorpresa, por una irreverente trayectoria salpicada de intriga, sexo, humor y violencia, hasta descubrir el asombroso secreto que celosamente guardaba el difunto labrador.

Una novela que me ha resultado muy entretenida. Conozco las localizaciones, ya que el autor es de Burgos y la mayor parte de su novela se desarrolla en un pueblo llamado San Martín de Rubiales, entre Peñafiel y Roa. Aunque la investigación nos lleve a otros lugares más alejados, ahí se inicia esta historia. Como novela de ficción, tiene algunos puntos que considero reiterativos, pero se pueden perdonar, porque es una manera de darle un toque de humor a una trama que, a veces, tiene su puntito de sadismo de la mano de la policía de turno, Ana Taro. Una investigadora que tiene unas formas nada convencionales de realizar su trabajo. Pero la historia no es del todo inverosimil y que maten por lo que lo hacen en la trama es lo más normal. El hilo conductor es la belleza y el sexo y cómo se asesina por mantener ambos en la vida de los personajes que serán investigados.

El único inconveniente de este libro es que no podrás tenerlo en digital pero tuve la suerte de conseguirlo asistiendo a una presentación del autor, por lo que lo tengo dedicado. Ya tiene en su haber otra novela, donde el peso de la investigación lo lleva la misma policía y puede que me anime a buscarla, La venganza del hombre que no estaba.

La novela la englobaría en la tendencia de los autores de escribir sus tramas moviéndose en el entorno que conocen. En este caso, al ser Juan Daza de Burgos, es en una localidad próxima dónde veremos que se desarrolla la mayor parte de la acción.

Te animo a que busques, en los autores de tu localidad, tu género favorito y aproveches para conocerlos. Eso mismo hice yo con los autores de novela policiaca y thriller y estoy encantada con mi decisión. Cuando viajo fuera suelo ir a alguna librería, y pregunto por esos escritores, llevándome conmigo unos trabajos muy interesantes.

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Aprendiendo idiomas

Sabes que soy una buscadora nata y muy curiosa, por lo que puedo encontrar cosas muy extrañas en internet. Hoy traigo una que me llegó de casualidad y fue el hilo del que fui tirando, a fuerza de reflexión, para escribir la entrada de este domingo. Este fragmento me llamó la atención y traté de averiguar quién era el autor o autora y no lo he logrado, pero sí he leído lo que otros autores han reflexionado con él.

Cuando una relación se rompe, muere un dialecto. Enamorarse reaviva la alegría infantil de inventar palabras, un Génesis verbal. Forjamos frases que evocan un recuerdo compartido, sobreentendidos, expresiones corrientes con sentidos ocultos. Ideamos apodos, inflexiones nuevas —nuestras—, claves imposibles de entender fuera del círculo mágico. Nos excita ser comprendidos solo por los más íntimos. Y cuando al amar vamos explorando un cuerpo aún desconocido, creamos, dando nombre a sus rincones, una cartografía física cuyos topónimos nadie más pronunciará […]

Irene Vallejo Nájera

Es cierto que al ser humano, cuando inicia nuevas relaciones sean amorosas o de amigos, lo que más le gusta es tener recuerdos que compartir a lo largo del tiempo. Para eso existen las reuniones dónde se comentan anécdotas y momentos que se han compartido, se intercambian fotos y se tiene tendencia a repetir cada cierto tiempo encuentros, si de lo que que hablamos es de amigos. Todo ello son detalles que tiene significado, un significado especial para esas personas. Durante el tiempo que dura esa relación uno de los pilares es un nuevo vocabulario que genera complicidad y confianza. Esas palabras o frases que cuando se pronuncian, ese entorno revive el momento en el que se dijeron por primera vez, y que solo un grupo reducido reconoce su verdadero significado. De palabras y situaciones han salido contraseñas que solo entienden los interesados, que han servido a lo largo de la historia como santo y seña para sacarnos de mas de un apuro y que hoy en día utilizamos para proteger nuestros dispositivos y para acceder a temas de nuestra vida privada (Apps, cuentas bancarias, archivos, documentos, etc.)

Formaba parte de nuestro estar juntos el decirnos cosas que no siempre tenían
sentido común, pero sí una importancia desbocada en cada palabra. Como si las
palabras solo nos importaran por cómo sonaban.

Un jardin al norte de Boris Izaguirre

Incluso se inventan palabras nuevas que no tienen en realidad ningún significado si se buscan en la RAE pero que, puestas en contexto, sirven para lo que el autor, Boris Izaguirre, comenta en la cita que acabas de leer y que encontrarás en la novela de la que hablaré como lectura recomendada al final de esta entrada.

Pero volvamos a la primera cita con la que he iniciado mi aportación semanal. La encontré en un artículo titulado Lenguas de fuego de Irene Vallejo Nájera, publicado en el Pais Semanal, y que me hizo reflexionar sobre esa realidad de que cuando las relaciones mueren, sea cual sea el tipo de relación, el vocaculario que se ha estado utilizando durante meses o años desaparece y no vuelve a hablarse más.

Esas nueve palabras: cuando una pareja se rompe se muere un dialecto, que es la apertura de la cita, para mí fue aterrador y arrasador en el momento que capté su significado pleno. Léelo despacio, paladea cada palabra, incluso cada sílaba y asúme lo que quiere decir y llegarás a entender a que me refiero. ¿Quién no ha vivido una ruptura? Incluso, ¿quién no vive una degradación, dónde se han perdido aquellas bonitas palabras que se decían al inicio de la relación, porque en sí se está produciendo una corrupción del vocabulario?

Has compartido y compartes una vida con tu pareja en la que vas creando un lenguaje que no se aprende en ninguna escuela. Hay una complicidad en la mirada, en los gestos, en los silencios, en el contacto físico, en la sexualidad… Cuanto más tiempo y más unida esté la pareja más rico y más matices tendrá su lenguaje. Y además es ¡es único! Nadie más sabe hablarlo y solo los que han asistido a sus clases y lo han ido construyendo poco a poco lo dominan.

Lo que os cuento hoy esta basado en mi propia experiencia personal, de la que no era consciente hasta que no leí el fragmento de Irene Vallejo. Ahora mismo, estoy segura de que el uso de un dialecto en una pareja es algo vital y un pilar de esa relación. Para muchas personas llega a ser incluso más importante que su lengua materna. No todos los dialectos que aprendas en tu vida son iguales, los hay más fáciles y otros que son muy, muy complicados, no llegando ni a dominar los conceptos básicos, pero todos te aportarán nuevas experiencias y ganarás en riqueza personal. Además, ya sabemos que hablar muchas lenguas facilita nuevos aprendizajes y eso siempre es un plus a tu favor. Entiendo que da pena perder vocabulario por falta de uso, al romperse una relación, pero tampoco podemos sentirnos tristes, pues esas nuevas entradas de palabras que iremos memorizando, poco a poco, nos harán ese tránsito mucho más agradable.

Aquí menciono sobre todo relaciones sentimentales, pero lo mismo ocurre con los amigos. Si uno desaparece de tu vida, todo el vocabulario que hayais aprendido se va con él o ella, pero también, al igual que en las nuevas relaciones de pareja, la llegada de amistades aportaran palabras a un nuevo diccionario que puedes crear. Esto es un continuo avanzar y crear otras relaciones con sus novedosas maneras de entenderse y dialectos que aprender.

Eso sí, un consejo que te dejo hoy en mi entrada. Si tienes tu propio dialecto, por favor, practícalo con frecuencia para que no pase a ser una lengua muerta. Ve a todas las clases, actualiza la gramática y la ortografía, busca nuevos sustantivos, adjetivos y sinónimos, y, sobre todo, no dejes que otros lo hablen por ti. Este lenguaje es sólo tuyo y de tu pareja. Sé que en el mundo en el que hoy vivimos, a veces ,hablar con sinceridad, con creatividad, con respeto, es complicado, pero si empiezas a estudiar un idioma nuevo no bajes la guardia, échale horas, disfruta de las clases, no tires la toalla, espera con ilusión nuevas incorporación de vocabulario y déjate llevar.

Mi recomendación esta semana

Para terminar te dejo la recomendación literaria de esta semana que me he leído con mucho interes. Llevaba tiempo diciendo que tenía que leer algún libro de Boris Izaguirre y me puse manos a la obra buscando su bibliografía para ver cuál me llamaba la atención.

Y como siempre, lo que me la llamó fue la portada y eso me animó a leer la sinopsis y quedé gratamente sorprendida.

Inglaterra (condado de Kent), albores del siglo XX, los padres de la pequeña Rosalinda se separan y ella es enviada a un internado, Saint Mary Rose. Desde ese momento solo verá a su madre en los pocos días de vacaciones. Su padre se ha instalado en la India, oficialmente como agregado comercial, aunque en realidad ejerce como espía.
Cuando, en la adolescencia, Rosalinda se reencuentra con su progenitor, se enamora del halo de exotismo que este desprende y le acompaña de vuelta al país asiático, donde se iniciará en el espionaje de la mano del superior de su padre, Mr. Higgs. En la India contraerá matrimonio con un hombre mayor que ella, Mr. Peter Fox, que la deslumbra pero que la abandona al poco cuando su salud flaquea.
De vuelta al Viejo Continente, es enviada a Alemania para recabar información sobre el nacionalsocialismo de Hitler. Allí, un hombre, también bastante mayor que ella, y en este caso español, Juan Luis Beigbeder,
la vuelve a enamorar por su inteligencia, cultura y modales. Siempre en la encrucijada entre el amor y la obligación hacia su país, Rosalinda se traslada a Tánger, centro internacional de intrigas políticas y económicas de la época, donde el espionaje y la pasión hacia Juan Luis Beigbeder lucharán por ser lo más importante en su vida en los confusos y dramáticos días de la guerra civil española y en los anteriores a la Segunda Guerra Mundial. 

Esta novela es la base de la que se inspiró Maria Dueñas para la trama de El tiempo entre costuras, donde la protagonista de esta novela se cruza con la de Boris, durante los años previos a la Guerra Civil española y durante el mismo conflicto, en sí, donde ambas tienen como telón de fondo la ciudad de Tanger.

Me han encantado unas palabras que el autor pone en boca de Juan Luis Beigbeder, que llegó a ser ministro de Asuntos Exteriores de Franco y que en ese momento como militar es asesor del Alto Comisario del Protectorado de Marruecos, y que vienen muy al caso en estos tiempos también muy conflictivos y que habla del alzamiento de 1936 que produjo el inicio de nuestra Guerra Civil

Es pronto para decirlo. Creímos que esta revuelta sería algo de días; cinco días,
alcanzaron a decir Queipo de Llano y los otros. Yo jamás aventuré fecha. Porque una guerra jamás es cuestión de días, Rosalinda. Una guerra es para siempre. Sus huellas jamás pueden destruirse. Te empeñas en esconderlas, disimularlas, y de repente, dentro de tres o seis o diez generaciones, reaparecen y reavivan todo el odio, malestar y violencia que significaron.

Un jardín al norte de Boris Izaguirre

Me ha gustado la sensibilidad que tiene el autor a la hora de escribir la trama, cómo presenta a los personajes y, sobre todo, me ha encantado la forma de usar en sus descripciones no solo los sentidos de la vista y el oido, sino el olfato, el gusto y el tacto. Teniendo en cuenta que gran parte de la historia se desarrolla en una ciudad como Calcuta y otra en la de Tanger, lo de los olores y sabores está más que justificado. No se podría hablar de estos lugares sin utilizar los cinco sentidos. Y ahí me he sentido muy identificada, porque, para mí, ese tipo de estructuras son fundamentales para que me enganche a una narracción.

Otro motivo por el que me he leido con mucho interés el libro es por el periodo en el que se desarrolla, las localizaciones y la estupenda ambientación que nos presenta el autor. La figura de nuestra protagonista Rosalind Fox, durante mucho años perdida, ha sido rescatada por Boris de una manera magistral y, poco ha poco, se ha ido perfilando, para la memoria colectiva, una figura que formó parte de la historia del espionaje español y que acabó sus días en el sur de España (Bahía de Algeciras), aunque solo viviera allí desde 1947, cuando Juan Luis Beigbeder fue sustituido por Serrano Suñer en el cargo de ministro, diluyéndose su historia y llegando a morir prácticamente en la indigencia. Un personaje que conoce muy bien mi amigo y autor Wayne Jamison.

Un pensamiento de la protagonista y que siempre será su hilo conductor me impactó mucho y me hizo enamorarme desde el principio de Rosalind.

Darme cuenta, a mis doce años, que en mi vida serían más las cosas
prestadas que las propias.

Prestada era la palabra que me definía; siempre estaba en los sitios, en mi propia
vida, como si fuera prestada. Mi ropa era prestada, mi destino era prestado. Mi
inteligencia también era prestada. Nada era mío, nunca llegaría a ser alguien con algo suyo, de su propiedad, sino que iba entrando y saliendo de habitaciones, trenes, barcos, internados, mansiones, con la misma estúpida sonrisa. Aceptando este carrusel en forma de destino o lo contrario como si no me importara, como si no me asustara dónde iba a dejarme.
Y sí me asustaba. Sí me daba cuenta de que Mr. Higgs colaboraría conmigo
mientras yo le fuera de utilidad. O mi padre. Me daba cuenta de que mi padre, más
que un cómplice y un guía en esta aventura, muy fácilmente podría convertirse en un lastre. Me daba cuenta de que había algo roto dentro de él que ni yo ni nadie podía enmendar. Si al principio del viaje lo había idealizado como a un Sandokán, ahora era un jarrón chino roto en mil pedazos y recompuesto cada mañana de muy mala forma.
Me daba cuenta de que tampoco podía escapar de allí y regresar a Inglaterra, aunque fuera a nado, porque en mi país no tenía a nadie.

Un jardín al norte de Boris Izaguirre

Con estos párrafos y el autor es capaz de darnos las pautas de lo que va a ser la tónica general de la vida de nuestra protagonista. Espero que con estas breves pinceladas, te animes a leer esta novela y la disfrutes como yo la he disfrutado.

Y no olvides mi consejo: siempre, siempre, ir ampliando tu vocabulario.

mis lecturas

Sevilla

El corazón que a Triana va
Nunca volverá
Sevilla
Con que pasión te enamorará
Y te embrujará
Sevilla

Miguel Bosé

¿Tienes alguna ciudad de referencia a la que siempre vuelves?

Desde siempre, mi corazón ha sentido atracción por Sevilla y por motivos muy diversos. En estos últimos tiempos me da la sensación de que esa atracción va en aumento y de ahí que quiera explicarte mis motivaciones, pues algunas de las cuales están relacionadas con la literatura. Es cierto que otras muchas no lo están y son meros recuerdos familares, ya que he visitando esta ciudad desde que tengo uso de razón, debido a que era la capital más cercana a la localidad en la que viví durante mi infancia. Aunque imagino que ambas te pueden interesar, una porque la utilizaré para recomendar a una autora y los libros que me he leído de ella y la otra porque te entretendrá y conocerás un poco más de mí.

Recuerdo aquellos años sentada en las rodillas de mi padre, en el coche de Gaspar y Mari Pepa, saliendo a primera hora de la mañana de Trebujena camino de la gran ciudad. De su mano tengo, entre brumas, la noción de haber subido a la Giralda, paseado por el Parque de Maria Luisa o visto desde fuera los pabellones de la Exposición Iberoamericana del 29. Exposición que volverá a mi vida en los próximos años, si al final logro sacar adelante mi novela histórica. ¿Ves? Sevilla está ahí desde hace mucho tiempo esperándome. Por eso me ha hecho gracia leer a autoras que tienen como escenario esta ciudad que conozco bastante bien. He recordado como me bajaba del autobús en la estación del Prado de San Sebastián y me he atravesado muchas veces las calles del barrio de Santa Cruz, camino de Sor Ángela de la Cruz, donde tenía mi prima su piso de estudiante. He estado en la feria, en sus museos, en la Expo 92, en la cubierta de su catedral y he visto representaciones teatrales del Tenorio por sus calles. Y además, desde que mi hermana vive en Conde Quinto, una vez al año me doy un paseo por el casco antiguo.

Por eso me encanta encontrarme libros como el de Nerea Riesco, La ciudad bajo la luna, en el que la trama no solo se desarrolla en Sevilla, sino que la ciudad ejerce de narradora de la historia. Eso es algo que intuyes desde el principio si eres consciente de su narrador omniscente y la intencionalidad de sus palabras. Es una novela de suspense en cuatro tiempos y cuatro espacios: la Sevilla de la Exposición Iberoamericana del 29, el Nueva York de la Ley Seca, La Habana de comienzos del siglo XX y la Francia de la Gran Guerra.

La aparición de un cadáver con indicios de haber sufrido una muerte violenta, el día que el Graff Zeppelín aterriza por primera vez de Sevilla, marca el inicio de esta novela. Desde ese momento, descubrir quién es la víctima, quién el asesino, así como las motivaciones del crimen, serán responsabilidad del propio lector que, página tras página, irá conociendo una historia de amor prohibido, a caballo entre Sevilla y Nueva York, durante los locos años veinte. Y es cierto que disfrutas de la puesta en escena de la historia además de ir tratando de averiguar quién es el muerto, quién es el asesino o asesina y cual es la motivación que le llevó a matar y no solo hay de nexo de unión esta capital andaluza sino que un detalle tan insignificante como una petaca con las iniciales CC es un hilo conductor que nos guiará por todo el entramado de la historia. Me gusta como la autora va introduciendo en cada capítulo una información en pequeñas dosis pero que es fundamental para ir avanzando en la historia, todo está bien engarzado, no hay cabos sueltos ni conejos que salgan de la chistera en el último momento. Es una lectura fluida con algún sobresalto marcado por escenas de acción o con carga dramática y otros momentos lánguidos. Todo muy característico de los felices años 20, marcados por el que horror de la recién terminada Gran Guerra, pero a su vez buscardo formas de sobrevivir. Siempre rodeado de un falso glamour que estallará años después. Así es la novela de esta autora y que a mí me ha servido como una de mis fuentes de conocimiento sobre el ambiente de la ciudad durante los convulsos años que van desde la Exposición Iberoamericana del 29 hasta la llegada de la Segunda República, aunque esta historia practicamente llegara a nuestros días en su conclusión contada por algunos de sus protagonistas que vivirán hasta bien entrado el siglo XX.

No es el único libro que me ha gustado, relacionado con la ciudad de Sevilla, perteneciente a esta autora. En Las puertas del cielo iniciamos la trama en esta misma localización. Aquí pasearemos unas calles muy diferentes a las de la historia anterior, pero que nuestros protagonistas de una y otra novela recorrieron en algún momento. Esta vez la vida de nuestros protagonistas se desarollará en los Reales Alcázares en los inicios de la historia y entre las callejuelas del Barrio de Santa Cruz próximo a la fortaleza musulmana.

1482. Yago es un muchacho invidente que, junto con su padre, se une a la Corte de los Reyes Católicos, quienes se hallan inmersos en su cruzada contra los infieles. Se han instalado en Sevilla y la cocina de los Reales Alcázares se convierte en su mundo, un presente gris y monótono del que el joven escapa con los ojos de la imaginación. El azar lo llevará a descubrir su verdadera vocación: la música. Pero no todo es amable a su alrededor: Oreste Olivoni, el despótico encargado de las obras del palacio real, siente una profunda animadversión hacia él y hacia su padre, y no duda en ejercer su influencia para hacerles la vida insoportable.

Mientras Yago avanza hacia la madurez, los Reyes Católicos prosiguen con su afán de Reconquista. La Guerra de Granada se salda con la captura del rey Boabdil, lo que supone un cambio importante en la vida del joven. Al lado del Sultán, Yago descubre la existencia de otro mundo más allá de las fronteras del reino cristiano, lejos de la terrible amenaza de la Inquisición, y toma la decisión de refugiarse allí. En los sensuales jardines del harén, abiertos para él debido a su condición de invidente, Yago conoce a Nur, la rebelde y bella hermana de Boabdil. Entre ambos surge una atracción incontrolable, arrolladora e incomprendida por todos, pero destinada a perdurar por encima del odio que enfrenta a ambos pueblos.

En todas las novelas que he leído de esta autora el amor también está presente entre sus líneas, aunque, junto a ese amor, el sentimiento de la envidia también será el que moverá los hilos de sus historia. En el caso de nuestro protagonista, Yago, la existencia de Oreste Olivoni, supondrá un continuo arrastrar de penurias y adversidades que a duras penas logrará superar. Con un marco incomparable como son los Reales Alcázares, que serán el soporte de una historia oscura, de amores, envidias y celos, tras el que se trasladarán a otro espacio mágico como es Granada y su Alhambra, donde Yago seguirá sufriendo las consecuencias del odio de alguien que lo quiere muerto.

Un técnica que me ha encantado de esta autora, además de manejar unos espacios muy inspiradores por los que me he paseado muchas veces, es la de introducir pequeñas subtramas que encajan perfectamente en la principal, sin que por ello pierdas el camino hacia el desenlace de la novela. En la primera encontramos un cadaver en 1930 y el narrador nos lleva al pasado, volvemos a ese año de 1930 en el que se inicia la novela y la historia continua hasta su desenlace, prácticamente a finales del siglo XX. En el caso de la siguiente, que se desarrolla en plena reconquista de la ciudad de Granada, la historia es lineal, pero no por ello carente de interes, del interés de saber que pasará con la vida del protagonista.

Por último os recomiendo otra novela, que he leído de ella, titulada Los lunes en el Ritz.

Una aventura apasionante en la que las conspiraciones, el amor y la venganza tienen como telón de fondo uno de los grandes hoteles del mundo. Como ves, las venganzas siguen siendo el motor que inspira a nuestra autora. Siempre he pensado que el mundo no se mueve por amor, sino por dinero y venganza. Es lamentable, pero a las pruebas me remito gracias a la gran cantidad de literatura que puede servirnos de fuente y entre ellas las novelas de Nerea.

Estamos a finales de 1929. Martina Romero acude a su primera fiesta en los salones del Ritz de Madrid, tras convencer a su padre, el estricto director del establecimiento.
Allí conoce a Bosco, aspirante a actor con el que tiene un vergonzoso desencuentro. Decepcionada por esa primera incursión en la alta sociedad, se concentra en una misión: junto a su madre y las amigas de esta organiza actos benéficos para ayudar al padre Eugenio, que lucha por la dignidad de sus pobres.
Mientras tanto, pese a la apariencia de lujo de la vida en el hotel, el país bulle. Se proclama la República y hay una ola de violencia que desata la quema de iglesias. El padre Eugenio rescata de un convento tres cuadros que serán el motivo por el que las damas y el sacerdote decidan saltarse la legalidad.
La existencia de Martina transcurre entre su compromiso, su pasión pictórica y el amor prohibido que siente por Bosco, ahora una estrella de Hollywood.

Aquí nuestra protagonista no solo pagará las consecuencias de este amor prohibido, sino que también tendrá que lidiar con un error cometido por su hermano que acaba introduciendola en la trama de venganza alrededor de la que gira nuestra historia.

Es una novela que recomiendo por ser de esta autora pero de la que hablaremos en otro momento, porque hoy mi entrada estaba dedicado a la ciudad de Sevilla, a la que probablemente volveré de la mano de otra escritora en breve. De ella recomendaré otros libros de temática muy diferente de los que he recomendado hoy en mi entrada, pero que seguramente os gustarán igual. Y dónde no solo os enamoraréis de lo que cuentan sino de la ambientación que es el marco perfecto para esas historias.

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La escritura terapéutica

¿Has tenido algún momento de tu vida en el que te hayan dado unas irrefrenables ganas de escribir sobre algo personal y soltarlo al viento? ¿Has necesitado contar algo a alguien y, al no ser esto posible, te has planteado escribir un diario o una carta sin destinatario? ¡Pues, bienvenido a la escritura terapéutica!

El ser humano tiene tendencia a comunicarse y expresar sus sentimientos, aunque sea con personas de mucha confianza. El aislamiento no conduce a nada positivo, y en el peor de los casos, puede llevarnos a gastar mucho dinero en psicólogos. Teniendo en cuenta la deficiente gestión de la salud mental, es muy probable que terminemos gastando el dinero en medicamentos que suelen terminar en PAM (diazepam, lorazepam, entre otros). Por lo tanto, lo ideal es escribir sin restricciones y dejar que la luz brille en nuestro camino. De hecho, todos los escritores, a veces sin ser conscientes de ello, plasmamos mucho de nosotros mismos en nuestras obras: sueños, emociones, vivencias, miedos y esperanzas. En ese sentido, todos hacemos una forma de escritura terapéutica.

Desde mi punto de vista, hay dos maneras de desahogarse, siendo la más clásica escribir un diario. Puede que alguien tenga en mente alguna más, pero de momento yo me voy a centrar en las que he comentado.

El ejemplo que nos viene rápidamente a la mente es el de Ana Frank, pero hay otros muchos autores que han utilizado este método para plasmar sus historias, e incluso su autobiografía. Otro género que se utiliza es el epistolar, que consiste en escribir cartas.

De hecho, en mis cursos de formación, una de las cosas que recomiendo es un híbrido entre diario y notas personales. Porque escribir, y sobre todo si es a mano, ayuda a reflexionar y a asentar ideas que vuelan a nuestro alrededor. Les incito a hacerlo porque normalmente tenemos tendencia a no valorar de nosotros mismos más que aquellas cosas que hacemos mal, y no somos capaces de hablar de todo lo que somos capaces de hacer bien, así como obviamos nuestros éxitos en el pasado. Para ello, les obligo a una dinámica breve donde ponemos en común precisamente que hablen de sus defectos y de aquellas cosas que hacen bien y pueden aportar como valor en su futuro trabajo. Eso es algo fundamental, pues en las entrevistas laborales suelen caer dos preguntas: ¿qué piensas que tienes de negativo que puede afectar al buen funcionamiento de la empresa? y ¿qué aspecto positivo de tu carácter crees que puedes aportar como valor para la empresa? Seguro que si piensas ahora mismo en esas dos mismas preguntas te saldrá una lista enorme de cosas que no te gustan de ti, pero no serás capaz de poner en pie una lista tan larga de virtudes, a no ser que tengas un ego del tamaño de Notre Dame. A partir de este momento, les animo a escribir esa lista en casa.

Muchas personas no se valoran lo suficiente debido a que no son conscientes de las virtudes que poseen o de los éxitos que han cosechado a lo largo de su vida, ya que estos suelen ser discretos. Sin embargo, seguro que si te sientas en un lugar tranquilo con lápiz y papel, podrás hacer una amplia lista.

De ahí viene un poco el auge que ha tenido la escritura terapéutica de un tiempo a esta parte y que es muy recomendada por los psicólogos y formadores. Es una forma de sacar nuestros demonios afuera y poder exorcizarlos. Esto nos ha llevado a que surjan toda una serie de pseudoescritores que nos inundan las redes y las plataformas de autopublicación con sus vivencias, ausencias, frustraciones y penas, pensando que puede servir como experiencia para otros lectores, algo que en realidad no es cierto, por mucho que se empeñen estos escritores y algunos lectores, porque nadie escarmienta en cabeza ajena. Ya sabéis que el refranero es muy sabio. Tal vez sea porque hoy en día vivimos en un mundo exhibicionista en el que si no sabe todo el mundo todo de ti, no existes, o por lo menos eso se piensa.

Esto estaría bien si se trabajara este tipo de escritura con la misma seriedad con la que se publican otras novelas. Lo que ocurre es que con esta tampoco se cuida y se mima como se debería en todos los pasos previos a su publicación. Se alega que, como se escribe sobre sentimientos, como en el género romántico, no tiene por qué pasar por un proceso de edición. Por ello nos encontramos con muchos bodrios literarios encubiertos bajo el amago de volcar frustraciones. Todo ello envuelto en la excusa de plasmar situaciones vividas que pensamos que a otras personas les interesan. Así tenemos las biografías del mundo del famoseo que se presentan como diario de una vida. Un ejemplo de ello me causó mucha risa y fue la biografía de Justin Bieber, escrita cuando tenía 17 años, en la que me encontré esta frase:

También os desvelaré en quién me he convertido desde que me brindaron esta increïble oportunidad de compartir mi música con el mundo. 

Justin Bieber: mi historia: Primeros pasos hacia la eternidad (Edit. Timum Mas 2011)

¿Pensáis en serio que alguien con 17 años puede hablar de conversión? Si todavía no le ha dado tiempo de salir del cascarón como un Calimero. No discuto que su música pueda gustar, porque hay melodías de este cantante que tengo en mi lista de reproducción. Pero de ahí a pensar que lo que podría ser una escritura terapéutica sea válida para trascender de lo privado a lo público, es ya otro escalón. Pero eso, al final, es lo que hemos comentado precisamente ayer sobre este tema: si no te exhibes, no existes.

Este ejemplo sería salirse del diario tradicional y saltar a la esfera pública con algo parecido a una autobiografía. Luego tenemos la otra opción, que también aparece reflejada en las terapias de ayuda, como pauta para descargar mochilas, y es la carta dirigida a la persona o personas que han producido un daño considerable en un individuo.

Es un método muy útil. La más clásica es aquella dirigida a otra persona, en la que podemos escribir una carta de reconciliación que incluya el perdón y la expresión de los sentimientos heridos. A veces, uno puede sentirse tan herido y enfadado que puede ser necesario escribir dos: una para expresar todos los sentimientos negativos, que podríamos llamar «el escrito de desahogo», y otra para ofrecer el perdón. Puede ser necesario tomar tiempo entre una y otra, ya que el perdón es un proceso. Después de escribirlas, uno decidirá si es conveniente enviarlas, guardarlas o realizar algún ritual, como quemarlas, arrojarlas al mar o enterrarlas. Esto dependerá del escritor que las redacte.

Lo malo es que este tipo de método también ha trascendido a las redes sociales y nos encontramos con publicaciones largas en las que las personas justifican hechos, actitudes o frustraciones de una forma que se asemeja mucho a nuestra carta sanadora.

Este es un tema que he vivido personalmente, por lo tanto, hablo con conocimiento de causa. Ante la decisión del cambio de género de uno de mis hijos, el psicólogo nos recomendó hacer una carta de despedida como si la situación fuera un duelo. Tras reflexionar hasta la siguiente cita, lo que hice fue decirle directamente al psicólogo que yo no tenía un duelo que valiera. No perdía un hijo ni ganaba una hija, tenía al mismo ser humano que había parido, pero con un cambio de carcasa. Una carta de duelo era para un muerto y gracias a Dios ese no era el caso.

El otro caso tentador suele ser a raíz de divorcios o peleas con amigos. Si es una manera de aclarar las ideas o plasmar tus sentimientos por escrito, algo que considero muy importante, entonces es un mecanimos muy adecuado ya que es como verbalizarlo con alguien de confianza, aunque considero que siempre debería quedar en la esfera privada. Aunnque hay veces que acaba trascendiendo a lo público, ya que se cuelga en los muros y feeds de nuestras redes sociales. Así nos encontramos toda una retahíla de reproches, y explicaciones inútiles en un lugar nada adecuado para buscar adeptos a nuestras ideas, como es este espacio virtual. En tofdo caso, con eso solo logramos que la vida intima deje de serlo sin necesidad. Lo cabamos convirtiéndolo en un cuadrilátero de peleas absurdas y dimes y diretes. Deberíamos saber que nuestro perfil en internet es de todo menos controlable.

Por lo tanto, sí a la escritura terapéutica como forma de esclarecer ideas, asentar pensamientos y plasmar experiencias para incluirlas en nuestras novelas. Si eres escritora, ten en cuenta que debes tener cuidado de no hacerlo público, ya que puede convertirse en un arma arrojadiza que provoque una escalada basada en la competencia del «y yo más».

mis lecturas

Feria del Libro de Cádiz 2023

Una vez más hice mi visita a la Feria del Libro de Cádiz recordando, de paso, que hace dos años estuve por allí firmando ejemplares de mis novelas. Este año he preferido, como el año pasado, participar como lectora. Para ello he recorrido las casamatas donde estaban ubicadas las diferentes librerías o editoriales y me he dedicado a bichear. Esa palabra me encanta y me la ha pegado mi amiga y autora Patricia Gallardo y, de hecho cada vez que la tengo en mente o la verbalizo, le pongo hasta el deje que suele utilizar ella al pronunciarla.

El lugar del evento

Si no eres de Cádiz, y lees mi entrada, te preguntarás que qué narices es una casamata. Se trata de una bóveda o construcción muy resistente para instalar piezas de artillería, ya que la Feria del Libro se desarrolla en el antiguo Baluarte de la Candelaria, con todo lo que supone adaptar unas defensas militares como lugar para desarrollar un evento lúdico, pero se hace un esfuerzo y se logra un marco incomparable, aunque no exento de complicaciones.

Fue construido en el año 1672 con la intención de proteger la entrada natural al puerto de Cádiz.

Desde hace un tiempo, es el espacio donde nos juntamos los amantes de las letras para disfrutar durante unos días de toda una serie de actividades relacionadas con el mundo de los libros. En su interior encontramos los lugares abovedades, que te he comentado, con una vistas preciosas de la bahía de Cádiz y que te hace imaginar la entrada de la flota proveniente de América cargada con las riquezas del otro lado del Atlántico. Como puedes leer ya el lugar de por sí da pie a que la imaginación de los autores se ponga en marcha ella solita. De hecho, os podría contar un sueño que tuve la noche del 21 de diciembre del año pasado y que está relacionado con este lugar y este evento. Un sueño que puedo decir que fue mi hilo rojo, y que lo mismo algún día lo utilizo como parte de la trama de una de mis novelas. Es que es un lugar estupendo, sobre todo, para reencontrarse con la historia, con uno mismo y con los amigos.

En esta imagen se puede ver el espacio interior del baluarte dónde su ubican las librerías y editoriales. Es muy acogedor pero tiene una serie de inconvenientes, sobre todo a la hora de la firma de los autores.

Para empezar es un lugar muy húmedo y de ambiente bochornoso a poco que haga calor. Eso es algo que todos sabemos que no viene nada bien a los libros, pero al ser durante algo más de una semana se puede soportar. Luego la zona de firma de los autores, que no somos de primera línea, es algo complicada. Se trata de esa mesita pequeña ubicada en una esquina y que está presente en cada casamata. El autor o autora se encuenta bastante desangelado y si no tienes mucha idea o no conoces al escritor, no sabe uno muy bien si es uno esperando a firmar ejemplares de sus libros o se trata de una persona que está cansada y se ha sentado a esperar y tomar resuello.

Encuentro con amigos y compañeros

Aquí tenéis un ejemplo de lo que os comento. Ves que hay poco espacio para firmar comodamente, como cuando lo hizo de un ejemplar para mí el autor y amigo Wayne Jamison. La mesa se encuentra justo entre el acceso proveniente del patio y el paso interno de las casamatas. Un estar en todo el medio que también diría mi amiga Patricia. Es una lástima pero es lo que tiene el recinto adaptado para lo que no era su fin.

Lo que sí tengo que agradecer este año es la ayuda de algunas de mis librerías de referencia como Ana de Bibliópola, Sonia, de Maria Zambrano la librería de mi barrio, o el librero de La Ratonera, por lograr que encontrara los dos ejemplares de Esvásticas en el sur de Wayne Jamison https://www.kailas.es/wayne-jamison/#:~:text=Wayne%20Jamison%20(Rota%2C%201970),por%20la%20Universidad%20de%20M%C3%A1laga.

Uno de ellos ya está prácticamente agotado, pero tenía un encargo para un regalo que se irá a hacer un largo viaje. Un detalle de cumpleaños para un amante de la II Guerra Mundial que seguramente le va a encantar. Y, ¿cómo regalar una segunda parte de un libro y no la primera? Es cierto que se tratan de relatos sueltos y no es necesario leerlos por orden. Pero en eso tengo un TOC y no me gusta regalar segundas partes, soy muy ordenada.

En estos dos trabajos del autor vemos como Cádiz fue el escenario de una de las batallas más importantes durante esta guerra, que no tuvo nada que ver con la librada en otros frentes. La situación estratégica de la provincia hizo que se convirtiese en un nido de espias y saboteadores. 

Se libró un duelo a muerte con intrigas, sobornos, rumores, información y operaciones secretas como armas principales. Incluso Hitler reconocería después que no invadir el Peñón le costó la guerra. Historias de amor, odio y venganza. Piezas, todas, de un tablero de ajedrez en el que se jugó una partida que estuvo muy cerca de cambiar el rumbo de la contienda y que yo os animo a leer, porque esta narración está mucho más cercana de lo que sucedió que las películas de 007.

Pero Wayne, en realidad, iba a promocionar su ultimo trabajo, porque la verdad es que es un especialista de esta guerra, de las batallas encubiertas que se llevaron a cabo en esta zona y las consecuencias que para muchos gaditanos supusieron estos hechos.

En este nuevo trabajo nos desgrana como al término de la Guerra Civil española muchos republicanos huyeron a Francia esperando rehacer sus vidas en el país vecino, pero terminaron como prisioneros en campos de concentración.

El libro de Jamison ofrece una recopilación ordenada alfabéticamente por localidades. Como homenaje y memoria, a cada prisionero le dedica un capítulo y muestra la documentación que certifica su paso por el campo de concentración. Va reconstruyendo su historia personal indagando en archivos, buscando en foros de memoria y por testimonios de familiares directos. Pienso que es un libro necesario para que la historia no se repita.

Pero claro no iba a ir a a dar una vuelta a la Feria del Libro y no pecar, puesto que yo peco de gula literaria, pero como dijo mi amigo Wayne, mejor vicio no se puede tener.

El primero que cayó fue La revolución española vista por una republicana de Clara Campoamor, en una edición de Luis Español Bouché. Hablar de la II República, de la revolución femenina y del logro del sufragio femenino y no conocer a Clara es quedarse en la superficie de la Historia.

Ya sabes, querido lector o lectora, que tengo intención de escribir mi novela histórica y estoy en plena fase de inmersión en ese periodo que va desde 1929 hasta 1936. Será el espacio de tiempo donde se desarrollará la trama y, de momento, a caballo entre la provincia de Cádiz y la de Sevilla. En esta fase hay que documentarse mucho y no conocer a Clara Campoamor y esta obra supondría quedarse coja en esta fase. En este libro encontramos un claro análisis por parte de la autora del origen de la guerra y de las previsibles dificultades de las que partiría el pais, fuera quien fuera el bando ganador.

Siguiendo luego con mi costumbre no pude dejar de echarle un ojo a los libros de cocina, pues en casa es un tema recurrente ya que tengo a dos hijos a los que les encanta cocinar como a mí. De casta les viene a los galgos.

El de Cocina Anime de Diana Rult, se trata de un viaje gastronómico de la mano de una otaku, donde se descubren los platos que sus personajes favoritos saborean y comparten. Todas las recetas tienen anécdotas sobre el anime que lo inspira. Junto a ello encuentras información cultural so bre el plato y consejos para tu preparación. 75 recetas y sus series te acompañarán en un viaje gastronómico muy especial

Para finalizar la ruta, el libro Sabores de Sefarad de Javier Zafra, que si bien no me ha llegado a través de la feria del libro sino por medio de un regalo, no puede dejar de nombrarlo por lo maravilloso de su fotografía y contenido. El autor es colaborador del Proyecto de la Red de Juderías, que es de dónde me ha venido el libro, un especio en el que hace difusión del patrimonio gastronómico sefardí entre otras actividades culturales. Con un principio apasionante te animo que, si eres amante de la cocina española, buceés también en este mundo, pues es el de los antepasados de muchos de nosotros.

El tiempo es el único ingrediente de este libro que no podrás comprar en ningún zoco; el resto los puede encontrar en los mercados populares o en las huertas, o dando un paseo por el campo. Búsquelos, recoléctelos y prepárese para viajar en el tiempo…

Javier Zafra Sabores de Sefarad

Espero que, desde la ciudad que me leas, hayas tenido la oportunidad, como yo, de disfrutar de la feria del libro, si ya ha sido, o que aproveches para visitarla si va a ser durantes estos días.

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007: El agente literario

¿Qué es un agente literario?

De momento, se puede pensar que es alguien tan esquivo, misterioso o inaccesible como un agente del MI6 o, lo que es lo mismo, un James Bond en toda regla, y tal vez no andemos muy equivocados con esa imagen. Vamos a tratar de desentrañar a esta figura dentro del mundo literario y desarrollar qué función tiene.

Cuando hablamos de personas relacionadas con los escritores siempre pensamos en el corrector/a, editor/a, maquetador/a y portadista. Los tenemos asumidos como elementos indispensables para la gestión de nuestra novela, sobre todo si queremos que tenga la calidad que hoy en día se debería de demandar y presentar para este tipo de publicaciones. Pero hay otro elemento fundamental para la gestión de nuestro trabajo y que hoy voy a presentarte. Se trata del agente literario.

Copiando la definición de la RAE, puedo decir que es: Un representante del escritor/a que vela por sus intereses, que busca la mejor oferta de las editoriales para vender su libro, que asesora y aconseja a su autor/a y que actúa de intermediario entre su representado/a y la editorial.

Un escritor es un artista, por lo tanto, es posible que necesite a alguien que le represente y gestione todo lo relacionado con su trabajo. Así lo único que tendrá que hacer es escribir, siendo lo ideal hacerlo a tiempo completo, algo que ocurre muy pocas veces. Con lo que se hace muy cuesta arriba tener que estar pensando, al mismo tiempo, en cómo promocionar tu libro, a qué eventos acudir, con qué medios de prensa contactar, etc. Lo que te lleva a perder un tiempo muy valioso si no sabes cómo organizar esa parte tan importante para darte a conocer y que podrías dedicar con exclusividad a la escritura.

Como cualquier profesional que se contrate, tiene sus ventajas e inconvenientes. Hoy en día en un mundo en el que prima el «Juan Palomo, yo me lo guiso, yo me lo como», el tener un agente literario puede ser considerado como algo inútil, sobre todo para aquellos escritores que, ya de por sí, consideran que no necesitan ni un corrector ni un editor, pues ellos se bastan solos. En este caso, este artículo no es para este tipo de autor o autora y, por lo tanto, no hace falta que siga leyendo.

Siguiendo con el hilo de los pros y contras que tiene este profesonal, voy a de desarrollar una lista de motivos por las que considero que es importante que entre en nuestras vidas.

  • Tienen contactos en el mundo literario y si tu obra tiene opciones saben donde presentarla.
  • No cobran por adelantado, sino un porcentaje que ronda el 10% y el 20% del beneficio del autor, pero por el trabajo que hacen está bien merecido, ya os lo digo yo que sé de contactos y de promociones.
  • Es un consejero, asesor y acompañante para todos aquellos eventos que pueda gestionar con la editorial u otros organismos. Un mundo en el que muchos nos movemos como patos fuera del agua.
  •  Recomienda a los autores ir por un camino u otro, basándose en su experiencia y el “olfato” del sector que debe de conocer a fondo y tener oido para saber cuando y dónde debe de estar el autor que representa.
  • Realiza informes de lectura que pueden ayudar a los autores a mejorar sus obras. No pienses que es solo por condicionarte. Sabe lo que se está vendiendo en el mercado y si con ligeras modificaciones puede lograr que llames la atención en el mundo editorial puede valer la pena oir estas sugerencias. Siempre estás a tiempo de decir que no o aportar tu propia visión.
  • Suele gestionar los derechos audiovisuales de una obra. Y le interesará lo mejor para ti puesto que también será lo mejor para su trabajo.
  • Sirve como aval de tu obra, como garantía de calidad ante una editorial.

Ahora vamos a ver algunos de los inconvenientes que tiene su función:

  • Tendrás que intentar que se interesen por ti como ocurre con una editorial.
  • Cobrará cuando tu obra entre en la órbita de una editorial y se publique, si esto ocurra, lo hará través de un porcentaje de los beneficios.
  • Tardan entre dos y tres meses en dar una respuesta.
  • No vale cualquiera, tienes que buscar la que trabaje con el género literario que tú escribas.
  • Pueden condicionarte para que escribas un determinado tipo de novela.
  • Solo les interesa literatura muy comercial.

¿Cómo elegir a un agente literario?

Consejos para elegir a nuestro agente literario:

  • Investiga la web, redes y los contenidos que presenta la propia agencia editorial, así puedes medir un poco como está posicionada su marca. No tienes que indagar exclusivamente a las más grandes o las que tienen las mejores valoraciones (aspecto que puede ser positivo). Lo ideal es que evalúes el tipo de contenido que presentan en redes sobre sí mismos y lo que va de la mano de su marca. Qué otros autores representa y como es su impacto mediático.
  • Identifica si muestran requisitos o exigencias para el tipo de contenido literario con el que trabajan; si llega a diferir de tu estilo e igualmente quieres enviarles tu trabajo, porque te gustan, al menos puedes presentarte de una manera mejor elaborada. Ahí tienes que volcarte en tener una buena puesta en valor, que llame la atención lo suficiente como para que el agente decida representarte, no siendo un género con el que trabaje la agencia.
  • Prepara una carta de presentación en la que cuentes un poco de tu perfil y de la obra que te interesaría promover. Incluye el porqué consideras que tu obra puede ser interesante para la agencia y que la hace diferente a otras del mismo género y por lo tanto suceptible de ser representada.
  • A veces te pedirán una sinopsis completa de la obra en la que harás algo intermedio entre la sinopsis de la contraportada y un resumen. Preséntala con la idea de que el agente tenga interés en leer la oba completa. Nunca más de dos páginas y céntrate en los hechos de la trama y no tanto en los personajes o localizaciones.
  • Una vez que te respondan, estudia a fondo lo que te ofrecen, no te lances a aceptar cualquier propuesta. Date cuenta que con tu agente tendrás a veces más relación que con tu familia.
  • En caso de que te animes es recomendable perfeccionar todos los detalles de estilo de tu obra antes de enviarla, puedes optar por una corrección profesional o un informe de lectura. Eso mejorará su calidad.
  • Lee bien las instrucciones antes de mandar el manuscrito, de la misma forma que hay que leer las normas para mandar tu trabajo a un concurso.
  • NO envíes tu manuscrito, salvo que en la web o la información facilitada por aquellas así lo indique expresamente. Envía por correo electrónico una carta de presentación y una propuesta editorial. 

Ten en cuenta que las agencias literarias reciben muchos manuscritos y han de leerlos y valorarlos, por lo tanto, necesitan cierto margen para dar una contestación más allá de un sí o un no vamos a representarte. Si esta respuesta se demorase más allá de un par de meses, puede ser interesante contactar de nuevo, enviarles un breve correo averiguando si acogieron la propuesta correctamente.

Como ves puede ser muy útil tener un agente literario en tu vida, pero claro, para eso tienes que tener en cuenta que tu novela debe tener unas características que la distingan un poco de lo habitual, aun siendo comercial, porque todo el mundo quiere ganar dinero. Desde mi opinión, vale la pena contactar un buen agente literario, porque a la hora de moverse y repartir beneficios, si vendes muchos libros, entenderás que compensa pagarle ese aproximadamente 20% de tus beneficios.

Pero sobre todo, no se te olvide que un agente hace una inversión en ti y en tu obra que recuperará  a través de las comisiones pactadas solamente cuando consiga rentabilizarla (nunca antes). No te fies de aquellas que se llaman agencias y cobran por adelantado.

Los agentes suelen ofrecer a sus representados un contrato estándar que pueden ser:

Contrato global: En este caso, representa al autor para todas sus obras, en todo el mundo y por un periodo de tiempo acordado y eso no suele ser habitual en los inicios de la relación entre un agente y un escritor.

Contrato por manuscrito: Aquí, el agente representa al autor para un determinado manuscrito. Es el contrato que suele ofrecerse habitualmente a un autor novel y es prorrogable según los intereses de ambos. A mí es el tipo de contrato que más me gusta porque la efectividad no está reñida con la lógica. La vida de muchas vueltas y nada es inamovible.

Espero que esta entrada te sirva para tener claro lo que puede dar de sí y ser algo útil el poner a este tipo de profesional en tu vida.

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Los consejos de Martin Amis

Consejos que caen en saco roto

El 20 de mayo falleció el escritor y ensayista británico Martin Amis. No era de los autores que considere que son de cabecera de mi cama, pero me llamó la atención por una serie de recomendaciones y vivencias que plasmó en una de sus últimas obras, Desde dentro (Anagrama). Son unas memorias noveladas en las que, además de recordar sus experiencias y rememorar a personas importantes para él, reflexiona sobre la escritura, a la que define como “el arte de contar y dar sentido a las historias”. Recuerda esta frase, amigo lector, y, sobre todo, las dos palabras claves, arte y sentido, porque es el quid de la cuestión para ser escritor.

Las pautas y sugerencias que aportó eran tan valiosas que su libro no tardó en convertirse en un manual indispensable para todo aprendiz de escritor, y para todo aquel que quisiera exprimir a fondo la literatura, la memoria y la vida. Estos días son varios los seguidores que releen sus consejos y los comparten en las redes. Un gesto con el que muy probablemente el propio Amis simpatizaría. Y, por eso mismo, yo voy a compartirlas contigo. Pero te aviso, no pienses que en este libro las recomendaciones se encuentran de una forma tan explícita tal y como yo te las voy a presentar, me temo que no. En realidad nos encontramos con una obra de más de 600 páginas, donde el autor desgrana multitud de temas y, entre ellos, se van dando las pinceladas que mas adelante te resumo.

La lástima de este estupendo plantel de consejos es que caeran en saco roto. En mi caso, son recomendaciones que tengo en cuenta casi desde el inicio de mi carrera de escritora y que alguno que otro compañero también tienen muy en cuenta, pero esta semana me he enfrentado a una autora que, despues de casi una docena de libros, este tipo de consejos o no las ha oido en su vida o han caído en saco roto cuando ha sabido de ellos. Sobre todo, me ha sorprendido la actitud soberbia y egocéntrica con la que ha tratado a lectores y bookstagrammers en una lectura conjunta. Las argumentaciones sobre sus fallos se comentaron de forma sincera, en un tono amable y todo bien fundamentado. Para nada hubo intención de acosar o atacar a la autora, como ahora ha comentado en una publicación en las redes, haciendo mención de la actitud negativa de algunos de los participantes de esa lectura, según su opinion, y que ha sido su respuestas al no querer aceptar las críticas constructivas y en privado. ¿Cómo piensan muchos de los que se llaman escritores aprender, si solo quieren las alabanzas de sus amigos y parientes, ya que nunca enfrentan sus obra a extraños y cuando lo hacen no aceptan las críticas?

De momento te voy a presentar los consejos de Martin Amis, dónde desarrollaré con ellos mi experiencia como lectora y escritora.

  • Escribe a mano.

Parece una cosa extraña, pero el autor nos recomienda esta opción, porque según él cuando se tacha una palabra en un texto escrito en papel todavía permanece un tiempo y a veces el primer instinto es el correcto. Lo que nuestro refranero popular diría: la primera idea es la que vale. En el caso de hacerlo con el ordenador al borrar la palabra esta desaparece para siempre.

Tal vez ese sea uno de los motivos por los que no he dejado de escribir con mi boligrafo y en papel mis manuscritos. Es yendo más lento que con el teclado y omito, sin darme cueta, preposiciónes y conjunciones, no quiero ni imaginar lo que no escribiría si lo hiciera directamente con mi ordenador. Incluso llego a pensar que tengo dislexia, ya que me olvido de poner palabras, que mi cerebro da por hecho y las omite a la hora de escribirlas, porque mi yo lector las presupone y las lee, aunque no estén escritas.

Este es un defecto del que adolecen muchos escritores noveles y si lo digo es por mi experiencia en los dos lados de la acera. He omitido parte de mis ideas, ante las prisas de plasmarlas en el papel para no olvidar el hilo de la trama y que he tenido que corregir, obviamente, a posteriori. Lo malo es que he leído que muchos autores creen y por eso dan por hecho que, con esas omisiones, el lector va a deducir el mensaje que ronda por su mente. No hay nada mas alejado de la realidad.

No es que haya que darle todo masticado al lector, pero un camino con miguitas es impensable no presentarlo en tus textos. Cualquier escritor consagrado o con el más minimo conocimiento de técnica te lo va a recomendar.

Hace unos días en esta LC que os he comentado, la autora carecía de este camino de migas y nos lo argumentaba con que era una novela de misterio y dejaba esos huecos de información para crear intriga. No, me temo que eso no es así. Lo que nos dejó fueron agujeros en la trama como trampas de areas movedizas, en las que nos quedábamos la mayoría de los lectores que afrontaban por primera vez la lectura de esta novela, y nos llevaba a no entender nada. Sus lectoras 0 y amigas, con las que había comentado su trabajo, lo entendían todo, porque en su cabezas estaba implantada la historia entera de forma oral y lo veían todo muy lógico. Sin embargo, todos aquellos que desconocíamos los mecanimos de la trama, urdidos en la cabeza de la autora, y que queríamos entender lo que nos había escrito, avanzábamos a duras penas entre la incompleta estructura del texto.

Esto ocurre, como bien dice un compañero escritor, porque hay autores que no enfrentan su obra a personas ajenas a su grupo de amigos que, además, o no saben o no van a ser del todo sinceros y luego, cuando se enfrentan a la realidad, no son capaces de aceptar las críticas y asumir los errores.

  • Establece un número minimo de palabras a escribir todos los días aunque no sea un número determinando.

Hay otro refrán que nos dice que el dinero llama al dinero. Incluso nos pasa que podemos estar meses sin conseguir una cosa y, cuando por fin la conseguimos, nos aparecen doscientas oportunidades y ofertas similares. Pues con el arte de escribir ocurre igual. Si no se escribe todos los días luego cuesta más trabajo volver a iniciar la marcha. ¿Por qué te crees que tengo mi blog? Te garantizo que me obligo a escribir semana tras semana por un compromiso no solo con mis lectores, sino conmigo misma.

  • Usa cualquier inquietud sobre tu escritura o vida como combustible: «Ambición e inquietud: esa es la vida del escritor».

Este es un fiel ejemplo de una entrada de blog que ha nacido como una inquietud al ver el flaco favor que le hacen a los autores autopublicados, a los que yo pertenezco, la existencia de seudoautores que piensan que todo vale con tal de publicar. Junto a esto, por pensar que el tener media docena de libros creen que eso ya les sirve como patente de corso y niegan la más grande. No se puede escribir una novela, que se desarrolla en España, y habiendo varios suicidios en la trama, no aparezca la policia en ningún momento y eso lo excuses con que son suicidios. En este país los suicidios se investigan y más si se producen en una casa y con un arma que aparece en un despacho. Además, la gente no tiene de forma legal y habitual armas en sus despachos y, sobre todo, me quedó la duda de siendo la persona invitada la que se suicida, ¿cómo sabía que ahí, precisamente, había un arma?

Esta realidad, de ver cómo están hundiendo el mercado del autopublicado me produce tanta inquietud que me impulsa a escribir este tipo de entradas, que vuelvo a decir, sé que van a caer en saco roto, pero por mí que no quede.

  • Nunca digas ciencia ficción. Enfurecerá a los puristas.

Hay veces que los autores, para no pillarse los dedos, en las notas de autor declaran que una novela no se la puede englobar en un género determinado aunque lo parezca. Un por si acaso, no sea que luego digan. Entiendo que si una novela la desarrollas en el periodo de la Regencia en Gran Bretaña no tiene por qué ser histórica, pero tampoco ese aviso, por parte del autor, implica que ya pueda hacer de su capa un sayo. Una buena parte del contexto histórico, costumbres y vocabulario, lo debe mantener. No hay nada más desagradable que escuchar de boca de los protagonistas vocabulario que es propio de nuestro entorno en el siglo XXI. He encontrado la palabra me mola en una novela que se desarrollaba a principios del siglo XX, cuya protagonista embarca en el Titanic. Ahí naufragó para mí la trama.

  • No te hagas el tonto: siempre escribe para tu cinco por ciento de lectores principales.

Aquí discrepo en parte con Martin Amis ya que, si bien en un primer momento es bueno centrarte en esos lectores que pueden acoger bien tu historia, empezando por ti, lo cierto es que hay que tener unas miras más amplias. Si solo te centras en ese porcentaje, y que son los que alaban siempre tu trabajo, nunca te enfrentarás a la realidad, por lo que no sabes a ciencia cierta si de verdad lo estás haciendo bien. Algo parecido a lo que le ha pasado a la autora que comentaba en párrafos anteriores

  • Nunca hagas juegos de palabras con el título. Lo simple suele ser mejor: Lolita resulta ser un gran título; no podría ser más simple.

Si te llamas Katherine Pancol y ya eres una autora consagrada lo mismo te puedes permitir titular tus novelas de manera original como hace ella. Títulos como Los ojos amarillos de los cocodrilos, El vals lento de las tortugas o Las ardillas de Central Park están tristes los lunes, tres novelas que leí hace tiempo y que os recomiendo, llaman la atención porque son muy originales, pero no siempre son garantía de éxito, sobre todo porque ahora algunos autores piensan que está de última moda, cuando ya es algo que hace tiempo que se está utlizando.

A esto añadiría también la tendecia que he encontrado de iniciar cada capítulo con una frase de algún famoso, que puede estar relacionada con el capítulo, pero que otras da la sensación de que las ponen ahí para mostar lo cultos que se es. Lo malo es cuando en realidad no tienen nada que ver con el contenido del capítulo y da la sensación de que están puestas porque hacen bonito.

  • ¿Cuándo vale la pena perseguir una idea en forma de novela? «Tiene que darte una especie de destello».

No nos vale eso de que como está de moda y se vende bien, voy a escribir una novela sobre ese tema. Luego nos quejamos de que no vendemos, normal, ¿qué se puede esperar? De viajeras en el tiempo y en Escocia hay cientos de novelas, debe estar esa zona espacio temporal saturada como la carretara de Sevilla a Matalascañas en el mes de Agosto.

Una novela es algo más que eso. Ya todo lo que se puede contar a estas alturas, si eres un escritor novel, está contado. Solo puedes destacar si lo que cuentas lo haces de una manera diferente. Esa es tu puesta en valor. Todo lo demás son historias más que trilladas y que harán de ti un mero imitador.

Lo que le prometas al lector que va a leer, escríbelo. Si dices que tu trama es un thriller, comprueba que cumples los requisitos para que tu novela sea catalogada así. Porque haya muertos no puedes decir que te englobas en ese género y menos si los muertos se han suicidado.

  • Ten cuidado con las palabras que se repiten con demasiada frecuencia.

Me duelen las entrañas de decir que un autor no se puede corregir a sí mismo, porque ese tipo de errores no los ve. Por lo tanto no me repito más y si sigues en tus treces, sabes que habrá cientos de repeticiones.

  • No empieces un párrafo con la misma palabra que el anterior.

Ciertas complicaciones dan lugar a una lectura farragosa. Siempre se ha dicho que menos es más y es algo que creo que también se puede aplicar a la escritura.

Ya me he encontrado algún texto que, no sabiéndo el autor como enfrentarse al tema, le quiere dar un aire poético y al final acabamos teniendo un tratamiento ñoño de la trama. Hay ciertos recursos que son propios de la poesía y que no sabiendo usarlos mejor dejarlos en el género en el que pertenecen.

  • Trata de no escribir oraciones que absolutamete cualquier podría escribir.

En este punto también discrepo un poquito con el autor que ha inspirado mi entrada. Para lograr hacer lo que nos recomienda hay que tener un gran conocimiento de sintaxis y un amplio vocabulario. La realidad es que un español medio llega a usar unas 300 palabras en su vida cotidiana y si llega a las 500 se puede dar con un canto en los dientes. ¿A qué consecuencia nos lleva eso? Pues que repitamos palabras y no está la solución en mirar los sinónimos. Todos tienen matices y esos matices, si no los conocemos bien, pueden dar al traste con el significado de nuestra frase. Si nos consideramos escritores deberíamos de superar en nuestros trabajos esas 500 palabras porque todos nuestros personajes no pueden hablar igual. Este es otro grave error que percibí en la novela que inspira también esta entrada. Esto ocurre precisamente por la falta de técnica y de vocabulario. Un arquitecto de cuarenta años no puede hablar igual que una camarera veinteañera, con independencia de que la camarera pueda estar cursando una carrera de ingeniería y trabaje para pagársela.

  • Escribe la novela que quieras leer.

Este fue uno de los motivos que me animaron a escribir, el no encontrar novelas que estuvieran bien escritas del género que a mí me gustaba. Pero para escribir tienes que tener un bagaje importante. No se puede tener una idea y empezar a escribir. Si quieres que te lean haz bien tu trabajo, porque si te leen es que te estás presentado al público y tendrás que aguantar críticas. Una idea será preciosa y sin embargo hay que desarrollarla bien. Seguramente no te dejarás operar por un médico que tenga una idea, sino por aquel que tenga una buena formación. Un arquitecto o ingeniero tendrán una buena idea en el papel, pero para llevarla a la práctica tiene que hacer muchos cálculos y correcciones. Eso es lo que diferencia a un buen profesional del mediocre.

Lee a los mejores, no leas todo lo que hay por ahí, porque si se dice que eres lo que comes, tambien serás lo que lees. Si lees literatura mala, serás un mal escritor.

artículo

Lectora 0 despiadada

Arriesgando la vida

Desde que me pasé al lado oscuro de la escritura, me he dado cuenta de que me acerco a un punto en el cual acabaré arriesgando mi vida. Hay otros lectores con los que he hablado sobre este tema y me dan la razón, es un trabajo arriesgado.

Soy una escritora que trata por todos los medios de presentar sus narraciones lo mejor posible y que para ello intenta aprender los entresijos de esta profesión. A causa de esto, soy muy consciente de que el primer libro que publiqué adolece de fallos . En la actualidad reconozco que me pasó por mi falta de experiencia y por no conocer bien lo que me traía entre manos. Por ese motivo, según he ido avanzando en mi producción literaria, he tratado de que esta circunstancia se repita lo menos posible. Para eso procuré buscarme a los mejores, hasta donde pudiera pagarmelos, para que me desmenuzaran mi libro y buscaran todos los posibles puntos débiles, errores o lo que podía ser mejorado, antes de publicarlo. Y digo hasta donde pudiera pagármelos porque siendo autopublicada me puedo permitir buscar calidad, puesto que la voy a pagar, pero para eso tengo que saber que es lo que busco.

Esto viene a colación porque igualmente pasa con la lectora o lector 0, que no puede ser nadie de nuestra familia ni una amiga, por muy buena lectora que sea, a no ser que cumpla una serie de requisitos imprencindibles para que su esfuerzo y tiempo realmente valga para algo. Si estamos escribiendo una novela histórica uno de nuestros lectores 0 debe ser conocedor, como mínimo, de ese periodo histórico en el que se desarrolla la novela para que así si encuentra fallos nos los pueda avisar poniéndole remedio. No me vale leer frases como las que me he encontrado a lo largo de mis años de trabajo al ejercer como lectora y plasmadas por autores que sé que hacen de lectoras 0 de otros compañeros:

Rigor histórico y documental

Esa comentario hacía referencia a una novela que cayó en mis manos hace tiempo. Su primer error histórico se me queda grabado en la retina cuando lo leo en la presentación de la novela en la página de Amazón donde se descarga. Ya el siguiente lo ví en el interior de sus páginas y sucede que es un fallo muy gordo. Ahí es cuando te planteas que no, que no hay tal rigor histórico ni documental y que las personas que leen la novela pueden decir que les gusta o no les gusta la trama, que ha sido o no entretenida o que tienen su público. Este suele ser aquel que no quiere complicaciones a la hora de la lectura, y que solo consumen un libro detrás de otro para usar y tirar, pero no están cualificadas para decir que la novela tiene esa característica de rigurosidad, algo que sospecho que indican porque viste mucho como comentario. ¿Y sabeis por qué? Porque la gente se cree que solo con poner cuatro datos de wikipedia en una novela ya nos encontramos con que el autor se ha documentado muy bien. Lo cierto que eso no es así y si el lector 0 no lo ha percibido a la primera es debido a que no es un buen lector 0, ya sea por falta de conocimiento o por miedo a ser sincero y que por ello le manden un sicario, por lo tanto su trabajo no es válido.

¿Qué me ha ocurrido con las tres novelas con tintes históricos que me he leído ultimamente? Y que se supone que ha tenido estupendos lectores 0. Que estaban cargadas de tantos datos de wikipedia, que los personajes quedaban diluidos en la historia y eran meras marionetas perdidas en un mar de hechos históricos narrados sin apenas diálogos. Todo ello conllevó a no encontrar un buen desarrollo de los arcos de los personajes. Parecía más una crónica periodística que una novela cuya trama se desenvolvía en un periodo histórico más o menos apasionante.

Si ya hablamos de como se trata el tema de la los personajes podemos decir lo mismo, que los lectores 0, a los que normalmente dejamos nuestros libros, deben saber que no es lo mismo hablar que escribir. Para plasmar lo que nosotros hablamos o pensamos y trasformarlo en una novela, con su parte de narración y su parte de diálogos, se necesita seguir unas estructuras con sus normas y con su sintaxis. Por lo tanto, si no eres conocedor de ello, cuando leas la novela pondrás esa famosa frase en las opiniones de Amazon que a mí me produce pánico:

Una novela de lectura ágil

Que tras haber leido el trabajo de ese autor o autora me he encontrado con una narración que no es que sea ágil, es que es insulsa. Algo parecido a lo que contarían dos adolescentes con poco vocabulario sentados en un banco del parque. Pero claro, ese detalle no lo puede identificar una lectora o lector 0 si también tiene un vocabulario pobre y por eso no entiende de mala sintaxis y vocabulario básico. Hoy en día los lectores identifican esa falta de contenido con una pluma ágil y de fácil lectura. No digo que una narración deba tener una prosa que haga la lectura farragosa, pero no algo como esto:

…estaba embelesada con el movimiento de la boca de (…) al masticar, sentados, frente a frente, en la mesa de aquel bar tradicional.

El concepto de tradicional se nos escapa de las manos. ¿Qué podemos considerar hoy en día tradicional? Aquí nos encontramos que no hay entorno y parece que los protagonistas están metidos en un cubo blanco. Es una frase que no aporta nada ni nos explica nada de lo que sienten los personajes en ese momento. Una cosa es que no le des toda la información al lector y otra que carezca totalmente de puntos de referencia.

Si tratamos las novelas de romance actual podemos encontrar otro tipo de despropósitos de gran calibre, que yo llamo el problema de las braguitas o lo que es lo mismo ser pusilánime a la hora de tratar un tema.

Se adueñó de su cuerpo sin permiso, que quedó lacerado como el de una frágil mariposa a la que hubiesen dejado sin alas…

Me vas a perdonar, pero tratar con ese amago de poesía una violación me parece bastante ofensivo, sobre todo a las alturas de la vida en la que estamos. Si la novela hubiera sido de otra época lo habría entendido, pero tratandose de un romance contemporaneo me indica que la persona que lo escribió no sabe manejar el tema y por ello lo hace con mucho miedo y lo coge con pinzas. Eso hace que pierda credibilidad. Habrá lectores que dirán que no es necesario ser tan crudo, y yo pienso que tampoco se puede decorar la realidad. Parece que si se utilizan palabras con un tinte seudopoético dejará de ser un hecho deleznable. Para aquellas personas que quieren pasar un buen rato está la opción de escribir o leer comedia, pero si tu intención es narrar hechos reales los tratas con el grado de realidad que corresponde. Como diría mi abuela, o estamos o no estamos, pero ir para nada es tontería. Y eso un lector 0 debe de comentarlo a su autor.

Obviamente habrá de todo, sin embargo aquí me remito a los libros que he leído y de los que después me he dirigido a los comentarios publicados sobre su lectura, dónde me he encontrado con estas perlitas con nombres y apellidos de personas que incluso dicen que son lectores 0 de esos escritores. Ese en el momento en el que pienso «apaga y vámonos». Por lo tanto ahora os desarrollo a continuación una serie de recomendaciones para encontrar un buen lector 0 si de verdad quieres ser sincera o sincero contigo mismo.

  • Sinceridad: El lector cero debe darte una opinión sincera. La subjetividad no está reñida con esta cualidad. Por eso, “el buen lector cero, te ha de criticar”.
  • Lector habitual del género que escribas: Un lector de ciencia-ficción no es aconsejable si has escrito un libro de poesía,  y viceversa. De esta forma te acercarás también a la visión que tiene el target al que se dirige tu obra
  • Constructivo: Un lector cero debe aportar críticas constructivas, no debe sacar fallos de donde no los hay. Al fin y al cabo se trata de encontrar una visión que permita mejorar la calidad del manuscrito, no minar la moral del autor.
  • Anónimos: sobre todo, no te busques un lector 0 entre los compañeros a los que luego tengas que leer y comentar sus trabajos porque lo normal es se queden cortos por miedo a herir sensibilidades.

Para facilitar la tarea te dejo a continuación un test que te puede servir para que le presentes unas pautas a tus lectores cero con la idea de que sea más sencillo para ambos el trabajo de lectura y crítica del libro. Que como dice Karlos Arguiñano, que el resultado tenga fundamento.

TEST CREADO POR EDITORIAL EXLIBRIC Y PRESENTACIÓN PREPARADA POR GABY TAYLOR
http://www.exlibric.com

mi trabajo

Concursos Literarios

Lo que nunca debes hacer si te presentas a un concurso literario

Lo concursos son una de las palancas que muchos autores quieren usar para alcanzar el reconocimiento. Es una forma que sirve como peldaño con el que comenzar a ser conocido y tener un curriculum literario consistente. Pero a veces desentrañar todos los puntos de las bases de este tipo de certámenes es tan complicado como leerse el BOE. Y te garantizo que hay personas que lo leen todos los días. Por lo tanto:

1.-Nunca pienses que es una perdida de tiempo leer cuidadosamente las bases del concurso e, incluso, que no vale la pena apuntar todos los requisitos para luego ir tachando aquellos que vayas cumpliendo.

2.-No adaptes algo ya escrito. Hace años aprendí Corte y Confección. Allí descubrí que era mucho más sencillo usar patrones nuevos que adaptar algo ya hecho a un patrón. Lo mismo ocurre con las novelas para los concursos. Suele ser poco recomendable querer introducir con calzador una novela en un concurso usando todo tipo de subterfugios. Un ejemplo sería en un concurso de novela fantástica hacer que el personaje sueñe con hadas y tratar de colar eso como trama de fantasía. O borrar fragmentos, sin ton ni son, para adaptar el número de páginas haciendo que la historia pierda sentido.

3.-No uses un inicio descriptivo. Inicia la historia con algo impactante. Si el jurado tiene que leerse muchos manuscritos el empezar la historia contando como es el lugar o la forma que tiene de llover puede hacerlo tedioso. Es un error común en el que muchos caemos en los comienzos de nuestra vida como escritores. Un jurado no tienen tiempo para principios lentos. Mete la directa desde el inicio.

4.-No es una historia novedosa. Entendemos que todos los géneros tienen sus tópicos. Junto a eso, hay lectores a los que les gusta mucho el cliché dentro de las historias y es lo que esperan encontrar. Pero en el momento que escribimos una historia, que quieres que entre en concurso, debes pensar de forma cuidadosa sobre que va a tratar, porque el jurado selecionará lo que se salga de lo corriente, lo que más les llame la atención. Hay mucho que leer y no estamos para tópicos, lugares comunes, ni cliches reiterados a lo largo de docenas de páginas.

5.-No te lances a corregir. He participado de jurado y a veces me he encontrado errores muy básicos que solo pueden tener varias explicaciones: ha iniciado la corrección sin dejar reposar el manuscrito, no usa el word como una primera criba básica, no tiene las nociones fundamentales de ortografía y, sobre todo, no ha pasado por un corrector ortotipográfico ni de estilo.

6.-No te limites a vomitar el texto. Hay varias formas de escribir. Nos encontramos a autores que, a la vez que van plasmando la historia, tratan por todos los medios de buscar los términos que se adecúen a la idea que buscan expresar y hay quién la vomita y luego tiene que corregir mucho más a fondo el texto, porque los párrafos presentan, entre otras cosas, las frases desordenadas, en algunas hay términos que pueden ser sinónimos pero no tienen el significado que corresponde a la idea, aparecen muchas repeticiones de palabras, pensamientos confusos, etc. Corregir no solo es con respecto a las faltas de ortografía, sino hay que tener en cuenta la sintaxis y si lo que las palabras expresan son reflejo de la idea que queremos transmitir al lector. Cuando esto no es así, nuestro exigente jurado no se va a enterar de la misa la media y no pasaremos de la primera criba.

7.-No corras. Hay autores que se empeñan en presentarse año tras año a los mismos premios y se nota mucho que sus novelas están a medio cocer. Son manuscritos en los que se percibe mucha precipitación sobre todo a la hora de llegar al desenlace de la historia. Inician la trama con mucho cuidado pero su resolución es pésima. Todo aquello que suponga una dificultad para la comprensión lectora será una justificación perfecta para no seguir la lectura, descartando ese trabajo.

8.-No darle importancia a palabras clave como: plica, seudónimo y lema. Las dos primeras sirven para mantener el anonimato del autor y no dar pie a favoritismos o todo lo contrario.

  • La plica: Es un sobre cerrado donde se introducen los datos personales del participante (nombre, apellidos, dirección, teléfono, correo electrónico) a veces el DNI y un breve curriculum. En el frontal del sobre solo aparece el nombre de la obra y el seudónimo o lema. Si es en digital se pedirá que esto aparezca en un archivo aparte.
  • El seudónimo: Es un nombre fictício para que no se sepa el verdadero. Tenemos que escribirlo clarito, en mayúsculas y en la primera página de la obra (de todas las copias) junto al título. A veces es algo que también se puede solicitar en la plica.
  • El lema: Es similar al seudónimo pero en este caso se escribiría una frase que valdría para identificar al participante. Ojo con querer ser muy original o hacerse el gracioso, puede que al jurabo no le haga tanta gracia. Es preferible que el lema esté relacionado con el género en el que se participa a concurso.

9.-No apures el plazo de entrega. No dejes para el último día la presentación de tu manuscrito. Si dejas un margen de tiempo que sea razonable puede ser útil en caso de que surja algún problema. Hay personas que están casi acabando redactar la historia durante el mismo plazo asignado para enviarlo. Dudo mucho que con esa presión lo que presentemos esté bien corregido.

10.-No lo envíes sin revistar. He visto errores en novelas ya publicadas para concursos que quiero creer que son por baile de caracteres, pero eso me hace pensar también que no han pasado ni por un buen lector cero, que no sea un familiar o un mal amigo (esos que dicen que todo es maravilloso) ni por un corrector profesional ni por un editor de mesa (figura de la que ya he hablado con anterioridad en otras entradas).

En resumen, hay veces que los autores no comprenden el por qué su trabajo no ha alcanzado más éxito en concursos a los que se han presentado, pese a que todo el mundo que lo lee considera que es maravilloso y tiene unas magníficas críticas de cientos de estrellas en lugares como Amazon. Os voy a poner algunos ejemplos de errores que he encontrado y aunque puedas considerar, querido lector, que son cosas sin importancia, un jurado profesional no lo va a pasar.

…preparándolo para envestir a …

Ni que decir tiene que este envestir se encuentra en una novela de corte érotico y no tiene nada que ver con el significado de Conferir una dignidad o cargo importante. Aún así, debe evitarse, el uso de esta variante antigua envestir, que era muy frecuente en el español medieval y clásico; por otra parte, envestir no debe confundirse con embestir, como bien comenta la RAE https://www.rae.es/dpd/investir

Otro error que considero que puede echar un manuscrito para atrás lo encontramos en la siguiente frase.

…al ser expulsados de España en el siglo XVII, comenzó la diáspora de mi pueblo.

Entendemos que se refiere a la expulsión de los judios en 1492, siglo XV. Y no fué la primera diáspora, sino una de tantas, por lo tanto tampoco la expresión comenzó sería la más adecuada.

En el amor, querida, no importan tus convicciones religiosas. Al menos tiene un Dios y no es un pagano…

…Te dije que no podías casarte con un cristiano, y me desobedeciste encamándote con él…

En el siglo XIV una chica judia no tiene la opción de elegir marido y mucho menos fuera de su comunidad religiosa. Se trata de un anacronismo y que un lector profesional, y por supuesto un jurado, lo descubre y deja de tener opciones a pasar a la siguiente fase.

Dirás que son minucias y que a muchos lectores lo que les interesa es la historia y no tanto su estructura, pero es que aquí no hablamos de lectores con más o menos formación, hablamos de jurados y estos son los típicos errores que están buscando para leerse una novela menos.

La mecánica de los concursos se basa en tener a un grupo de lectores profesionales que hagan la primera selección, que pueden llegar ser entre unos 200 libros para cada uno en un gran certamen literario. Imaginemos un PLAS, que es a la que se presentan los autopublicados, donde un lector recibe esas 200 obras, de las que se leerá las primeras 10 páginas, para ver si el manuscrito tienen un inicio que le llame la atención, una buena sintaxis, presentación, vocabulario, etc. De ahí seleccionará un 10% e iniciará su lectura completa. Al encontrar un error, como los que he mencionado con anterioriedad, esto será motivo suficiente para no seguir leyendo y pasar al siguiente trabajo. Finalmente, es posible que queden unas 2 o 3 novelas que serán las que pasen al jurado profesional que seleccionara la obra ganadora para otorgarle el premio.

Seguramente pensarás que no es justo, aunque imagino que tú mismo, a la hora de elegir cualquier producto para consumirlo, buscas calidad y eso ocurre igual en el momento de seleccionar trabajos para un premio literario. También dirás que te has leído muchas novelas con errores gramaticales, erratas y con historias maravillosas en editoriales de renombre, y eso es algo que no te lo discuto. En mi caso por el mismo motivo uso el sistema de leerme la primera novela de un autor y la última como forma de valorar su trayectoria. Si mantiene esos fallos, no vuelvo a darle una oportunidad. La vida es demasiado corta como para perder el tiempo leyendo cosas que no valen la pena, cuando hay maravillas por descubrir.

En todo caso, lo normal es que le otorguen el premio a un autor, si es una gran editorial, por motivos meramente económicos, pero te garantizo que lo comercial no está reñido con la calidad en el 90% de los casos y, que siempre, hay excepciones. Junto a esto, pensar que para gustos los colores y una novela no se puede premiar solo por el gusto del lector, ya que hay otros factores que priman, como son originalidad y un buen trabajo a todos los niveles (trama, ortotipografía, edición, maquetación, sintaxis, etc.)

Por lo tanto, antes de presentarte a un concurso, lee bien sus bases y NO CAIGAS EN ERRORES.

sentimientos

Despedidas

Mi librería de referencia

Cuando la autora y dueña de Algarve Libros, Margarita Lozano, nos anunció su despedida como librera y el cierre de la librería, creo que a muchos se nos hizo un nudito en el corazón. Sabíamos de la ilusión y el mimo con la que había montado ese pequeño rincón cultural en pleno corazón del Jerez de la Frontera. No había hecho prácticamente ni un año de la inauguración en la que nos encontramos un gran número de sus lectores y compañeros de letras y ahora este punto de referencia, que lo era para muchos, echaba el cierre. Creo que el desasosiego se instaló en muchos de nosotros, pese a saber que es por una buena causa, pero no dejamos de ser egoístas a la hora de conocer este hecho. Sospecho que no ando muy equivocada si digo que muchos de nosotros nos planteábamos a Algarve Libros como nuestra librería fetiche o por lo menos así lo sentí desde el minuto uno por la gran acogida que tuvo hacia todos aquellos que nos acercamos a su mostrador.

Este ha sido un año de despedidas y encuentros que me ha enseñado muchas cosas. Algunas las he apuntado en una especie de diario que llevo y otras, como le digo a mi hermana, las deberíamos apuntar y sujetar con imanes en la nevera para tenerlas presentes en nuestro día a día. No tanto por no repetir los mismos errores, porque el ser humano es de tropezarse en la misma piedra una y otra vez, sino por tener en cuenta lo efímero del tiempo. Ahora te estarás preguntando que qué tiene que ver este párrafo con el título de mi blog. Ya sabéis que a veces me hago un Simpson, empiezo con una historia pero acabo con otra bien distinta. Pero no, esta vez sigo el hilo. En este caso va relacionado con que hay que aprovechar el tiempo y las cosas según te vienen sin cuestionarte ni el motivo ni la duración.

Quién nos iba a decir que en un año iban a cambiar tantas cosas para algunas de las personas que hay a mi alrededor, incluida yo misma, pero así ha sido. Se han finalizado proyectos, otros se han dejado de lado, porque no eran viables, algunos se han empezado con gran ilusión aún no sabiendo si durarán pero disfrutando sobre todo en el día a día. Porque ahí es donde está el quid de la cuestión, el de saber disfrutar de cada jornada con sus luces y sus sombras, ya que nadie sabe lo que durarán esas ilusiones y planes entre nosotros.

Desde hace un año o dos vivo en esa inquietud en la que siento que me queda poco tiempo y soy muy consciente de la brevedad y la inconsistencia del transcurrir de los años. Por eso me gusta hacer tantas cosas y completar mi vida con proyectos que me llenen e ilusionen y compartirlo con mi gente. Y Margarita estaba dentro de esos proyectos cara a futuras presentaciones, pero hablando con ella entiendo su situación. No se puede estar en misa y repicando si se tienen en cartera otras ideas que ella quiere sacar adelante, como lo son su nuevo libro por lo tanto, pese a la pena que supone que una librería tenga que cerrar, no dejo de apoyarla y animarla en esta nueva etapa de su vida, Una etapa en la que, de una forma u otra, sé que muchos de los que hemos traspasado la puerta de su local la animamos y deseamos tener pronto noticias de ella.

Siempre tendré en mi memoria varios momentos con Margarita: el día de la inauguración, después cuando le propuse hacer la tertulia Entre vinos y libros, que nos tomamos unos vinos en un tabanco enfrente de la librería; otro momento destacado fue el mismo día de la tertulia y, finalmente, cuando participé, invitada por ella, en una encuentro el 8 de marzo en el que se trataría sobre el tema de la mujer en la novela, en mi caso representando a una autora de romántica-erótica, pero también estuvieron compañeras escritoras de los géneros de fantasía, historica y poesía, en la que nos reunimos un grupo de autoras con las que departí de una forma muy amena junto con el público que nos acompañó. Entre todos realizamos un intercambio de opiniones e ideas sobre el papel de la mujer en la actualidad dentro de los distintos géneros que cada una de nosotras escribía. Este intercambio nos abrió nuevas cuestiones entre las que recuerdo la de buscar formas de mejorar el papel de las protagonistas femeninas dentro de nuestras historías, la de la responsabilidad que teníamos como autoras de hacer personajes que no fueran tóxicos y la visión que pensamos que nuestro entorno tiene de la mujer como escritora. Todo dio mucho para pensar y para plantearnos nuevas reuniones donde hablar de temas similares. Ahora sabemos que no será en Algarve Libros, pero hay otros muchos espacios que se abriran para seguir encontrándonos en ellos muchos de los que en su día nos encontramos entre las tres paredes y los escaparates de esta librería.

Ya escribí esta semana y vuelvo a repetir, porque viene a colación, unas palabras que dice uno de mis personajes del próximo libro que trataré de publicar este otoño. Es algo que que creo que lo he sentido en muchas de las actividades que he hecho tanto en Algarve Libros como en otros eventos y que tan buenos recuerdos me llevo:

El valor de las cosas no se miden por el tiempo que duran, sino por la intensidad en la que se viven.

Gaby Taylor

Nuevas oportunidades

Pero para que no sea todo negativo también puedo hablar del nuevo proyecto puesto en funcionamiento por dos compañeras de letras como son Mina M. Ladoc https://www.instagram.com/mmladoc/ y Mari Luz Montes https://www.instagram.com/mariluz.monteskd/ que han apostado por montar una empresa de Servicios editoriales llamada Versalitas https://www.instagram.com/versalitas_serv/. He tenido el gusto de leer a Mina, tanto en su último trabajo publicado como lo que habitualmente difunde en las redes y reconozco su formación como correctora. En cuanto a lo que respecta a Mari Luz, he visto sus portadas, por lo tanto solo os tengo que remitir a que hagaís como yo, si queréis contratar sus servicios editoriales, seguidlas en las redes y comprobad su buen quehacer en estas lides. No tengo ninguna duda de que su trabajo es bueno y por lo tanto lo recomiendo para todos aquellos autores que quieran tener sus novelas publicadas de una forma adecuada. Que conste que no me pagan comisión por publicitarlas, eso es algo que hago por y con gusto porque me encanta dedicar un hueco en mi blog para hablar del buen trabajo diario de aquellas personas que conozco.

Como ves, unos vienen y otros se van, como diría Julio Iglesias en su canción, y doy fe de ello, pero los que se van no están tan lejos de nosotros y seguro que pronto sabremos de ellos y los que llegan pues bienvenidos sean y a disfrutar que son dos días.