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Crónica de una ruta

Tratar de hacer una crónica sobre los casi quince días que hemos estado, mi marido y yo, dedicados a las rutas turístico gastronómicas, eventos familiares y a los literarios, sé que es algo complejo. Aun así, decidí llevar una especie de agenda donde traté y trataré de apuntar todas aquellas cosas que creo que podrían quedarse en el tintero de mi memoria. Pese a todo seguro que algo quedará ahí, aunque espero que mis lectores me lo sabrán perdonar.

Si os habéis fijado, cuando he iniciado la narración, he hablado en plural. Y no, no me he equivocado. Este proyecto, que inició su camino muchos meses atrás, es algo que se gestó en un mano a mano entre Juan y yo. Cada uno ha aportado ideas y experiencias, pero, sobre todo él, aportó todos aquellos contactos que tenía y que ha mantenido pese a llevar más de media vida alejado de su tierra. Y ese tirar de agenda es muy de agradecer, así como la acogida tan buena hacia su llamamiento. Así puedo decir que esto fue algo así como: el que tuvo retuvo, ya que sin esa labor previa nunca se habría logrado el éxito que mirando hacia atrás ahora mismo podemos confirmar que hemos tenido.

Iniciamos la ruta en Urueña, la Villa del Libro. Es una localidad en la que me encanta perderme por sus calles pese a lo reducido de su recinto, cerrado tras la muralla, es muy laberíntico. Allí desde lo alto de sus defensas, transitables en muchos tramos, podrás sentirte ave rapaz y mirando hacia el horizonte, ya que tiene buenas vistas, distinguirás otros pueblos de la zona.

La vista de los campos de Castilla

Si miras hacia el interior de sus muros, ves los tejados y el empedrado de las calles más próximas que te animan a bajar y recorrer sus rincones dónde encontrarás, en muchas de sus esquinas, librerías a cada cual más interesante. Pero, antes de hacerlo, había que recuperar el aliento tras un viaje de ocho horas desde nuestro domicilio habitual, e hicimos parada y fonda en «La Real» de Urueña, un magnífico restaurante que os recomiendo que vayáis. Fue una agradable sorpresa organizada por mi compañero de aventura, pues aunque yo sabía que comeríamos en la localidad, desconocía el lugar. Os recomiendo el sitio pero llamad antes y haced reserva pues, aunque en ese momento esté cerrado, os atienden para reservar mesa. Comimos en el exterior, en lo que yo, andaluza, llamaría jardín y un castellano llama corral, puesto que el restaurante está en una de las construcciones típicas de la zona. Os dejo un vídeo para que conozcáis el entorno y el lugar para aquella persona que le pueda interesar.

Urueña y La Real

Tras una relajante comida iniciamos el verdadero paseo por sus calles aprovechando la magnífica tarde de otoño. Nada que ver con aquella que nos presenta César Pérez Gellida en su novela «Astillas en la piel» que transcurre en plena cencellada de finales del mes de noviembre. Con estas simples palabras nos suelta el autor en el escenario:

Blanca oscuridad, frío extremo, vivo silencio.

Cesar Perez Gellida Astillas en la Piel

Pero por suerte no tuvimos que sufrir los rigores que habrá de pasar, Álvaro, el protagonista de este thriller en tierras castellanas.

Tras un tranquilo paseo por sus calles y con la infinita paciencia de Fotolócar, Juan para los amigos y gestor de esta empresa familiar, hicimos parada tras varias fotos con mis libros y el de César, en la librería Primer Página

Puede ser una imagen de interior y texto que dice "primerapágina primera página LIBRERÍA DE PERIODISMO FOTOGRAFÍA Y VIAJES Abierto 2817・12位 I enriquealgarra"
Imagen del fotógrafo Enrique Algarra que plasma, para mí, muy bien la idiosincrasia de la librería.

Cuando entro en una librería, salvando las distancias, me ocurre algo parecido a cuando visito IKEA, me aturullo, no sé hacia donde mirar, que elegir, que comprar. Al final hago como las urracas, voy a lo que llama más mi atención y esta vez fue un libro titulado «Al margen de la ley: atroces, bandidas, adúlteras y un casamiento entre damas» un compendio de lo que llaman «Romances del cordel». Recibe tal nombre por haber sido distribuida en los llamados pliegos de cordel o cuadernillos impresos sin encuadernar y exhibidos para su venta en tendederos de cuerdas. Tuvieron su origen en la península ibérica durante el siglo XV y XVI, siendo exportados a las colonias de España y Portugal, y arraigando de forma especial en Brasil.​ Narraban temas populares elementales, desde sucesos cotidianos a episodios históricos, legendarios o religiosos.

El edificio es la recreación del típico palomar castellano.

Siendo escritora de thriller con toques romántico-eróticos, y persona que piensa que cada libro llama a su lector, pensé que era lo más apropiado. Y me costó decidirme porque ver tanto libro junto es, para mí, sinónimo de sufrir el síndrome de Stendhal. Aprovechando esa circunstancia comencé a entrar en contacto con personas del gremio de los libreros que era otro de los puntos fuertes a trabajar en este viaje. Y así tuve una charla muy interesante con la librera que me habló de su programa de radio sobre literatura. Darse a conocer fuera de la zona de confort en la que siempre nos solemos mover y quitarnos los miedos es algo fundamental en nuestro mundo. Y, al final, tanto que me quité los miedos, pero eso lo contaré en futuras entregas.

Tras la visita a otras librerías y un relajante café, continuamos la ruta hacia nuestro lugar de alojamiento, una estupenda casa de turismo rural, «El arriero», en la población próxima de Tordehumos, donde hicimos la parada para prepararnos para el evento familiar: una boda. Y aquí os dejo con el relato para retomarlo otro día haciendo el paréntesis en la boda, que por ser algo familiar, quedará en lo privado y lo continuaremos tras nuestra llegada a Valladolid.

Un lugar muy acogedor para mi novela.

https://www.facebook.com/Casa-Rural-El-Arriero-186528628922159/

No hay ninguna descripción de la foto disponible.

Con este relato animo a los lectores a visitar, si es posible, los lugares de vuestras novelas favoritas que se desarrollen cerca de vuestros domicilios habituales, fomentando con ello a los lectores locales, o, cuando viajéis, buscad tramas que se desarrollen en la localidad donde vais a pasar unos días o, sencillamente, poned cualquier libro pendiente en vuestra maleta, al iniciar las vacaciones, porque aunque luego no os de tiempo es bonito sentarse mirando el paisaje ojeando unas páginas.

Interior castillo Eilean Donan
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Viaje por Escocia (2ª Parte)

Una de las cosas que no puede faltar en un viaje a Escocia es la visita al pub ya que es el centro de la vida social y donde la gente se entera de las noticias frescas del día a día de sus vecinos. Allí no solo se toma la cerveza de rigor para celebrar el fin de la jornada laboral, sino que se puede comer algo para acompañar a nuestra bebida. Nuestro pub se llama Blackford Inn y es el lugar donde Mencía ve por primera vez a Kylian sufriendo una extraña sensación cuando aquel desconocido accede al local.

Pub Blackford Inn

Pero no solo me ha centrado en el pub como lugar de reunión. También he hecho que mis personajes hagan visitas por los alrededores para conocer algo más de la zona donde se desarrolla nuestra historia. Aunque he procurado elegir sitios que no fueran tan conocidos, algo prácticamente imposible en un país como Escocia que siempre ha llamado la atención de turistas y lectores y en la que se han desarrollado muchas novelas con anterioridad. Pero esto para mí era un reto que me encantaba afrontar. Así en una de las excursiones que nuestros protagonistas hacen, los llevo a la zona del Parque nacional Lago Lomond y los Trossachs , puesto que el lago Ness es el más conocido. Es en este parque donde nuestra protagonista tiene un choque con un ualabí que es un pequeño marsupial parecido a un canguro y que se puede encontrar en la isla de Inchconnachan. En la novela explicó el porqué de la existencia de este animal allí aunque es algo que podréis saber si profundizáis en algún buscador de internet.

Lago Lomond

Otra cosa que se sabe es que hay muchos españoles trabajando en Escocia pero esto no es algo que sea nuevo. Ya en el siglo XVIII, el rey español Felipe V, para apoyar a los Jacobitas escoceses, envió un grupo de soldados que defendieron el castillo de Eilean Donan, era una manera de dar una patada en el trasero al rey de inglés Jorge II. Cuenta la historia, que hay un fantasma español muy bromista y que es uno de los soldados que murió defendiendo la plaza, pero que cuando van a visitar el castillo turistas españoles, no se manifiesta, ya que solo lo hace con turistas de otros países. Es un castillo en el que vive de forma habitual la familia, ya que es la residencia oficial del Clan MacRae. He utilizado este magnifico escenario para desarrollar una ceremonia a la que es invitado nuestro protagonista como padrino y que se lleva de acompañante a Mencía. Pero no os voy a contar mucho más porque sería destriparos demasiado la historia. Tendréis que esperar a que salga el libro para conocer mas detalles de este capítulo.

Salón del castillo Eilean Donan

Las fotos van acompañadas con algunos fragmentos de la novela que se encuentra en estos momentos en edición, posiblemente haya algunos cambios pero me apetecía que fuerais conociendo un poco más de este próximo proyecto.

Blackford
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Viajando por Escocia

Cuando inicias la aventura de buscar un buen escenario para tu próxima novela no solo empiezas a imaginártelo en tu cabeza, además es que buscas ese sitio como si fueras a realizar el rodaje de una película, usando para ello todos los medios que tengas al alcance. Y así llegamos a Blackford, después de darle muchas vueltas al mapa y buscar toda la información que necesitaba para que todo lo que tenía ya pensado y escrito de la novela, en borrador, encajara en ese pueblo. Y hoy os lo quiero presentar. Ya en la cabecera podéis ver una foto de su calle principal. Blackford es una localidad situada en el concejo de Perth and Kinross, en Escocia, con una población de unos 840 habitantes. ​Se encuentra ubicada en el centro-norte de Escocia, al norte de las ciudades de Glasgow y Edimburgo, y al oeste de Dundee y Aberdeen y que es atravesada por el rio Allen que aunque en la foto veis pequeño no es conveniente que os fieis de él en invierno y con lluvias.

Rio Allen

El pueblo estuvo una vez en la carretera principal entre Stirling, famosa por su castillo, y Perth, aunque esto cambió al abrirse la A9. Pese a todo, el condado donde se ubica, Perth, se considera la puerta de entrada a las Tierras Altas de Escocia. Blackford ha evitado con éxito convertirse en un pueblo fantasma desde la apertura de la circunvalación A9. Esto se debe a los tres principales productores de bebidas que ahora tienen su sede en el pueblo. En el extremo este se encuentran las grandes fábricas de Highland Spring , en el extremo oeste la destilería Tullibardine  propiedad de Whyte y Mackay, y en el medio, la última en llegar es Gleneagles Spring Waters. Gleneagles es propiedad de Highland Spring Ltd, la marca número uno de agua mineral en el Reino Unido. Mientras que Highland Spring se empaqueta en una botella de agua tradicional, Gleneagles tiene una de las botellas más elegantes del mercado. Su apariencia esbelta, moderna y de rascacielos ha ganado varios premios de diseño desde su presentación en 1996. Todo esto salvó al pueblo de perder población y mantener con ello una comunidad muy activa y con población joven.

Así me imagino la granja y el molino donde viven mis protagonistas

Otro de los escenarios de la novela, en donde mis protagonistas desarrollaran su historia, es una granja con un molino de lana que se encuentra a las afueras del pueblo. No penséis que los molinos escoceses son como los españoles, que tan bien conocemos por la universal obra de «Don Quijote de la Mancha», aquí nos encontraremos una granja señorial que tiene anexo un molino, donde se preparaba la lana para los tan famosos paños escoceses, y que su funcionamiento dependerá del rio Allen que corre paralelo a la edificación. Gracias a un pequeño embalse ha funcionado durante años, pero desde hacía tiempo estaba abandonado y una parte de él derruido. Aunque en nuestra historia el molino ha sido reconstruido por nuestro protagonista y tendrá otro uso en el futuro. En la fotografía superior veis las edificaciones en las que me inspiré para situar a mis protagonistas Mencía y Kylian en las tierras de Escocia.

Rose Hall me sirvió de inspiración para la casa grande de la familia McFarlane

Un escenario que me he imaginado también con todo detalle, es la casa grande donde vive el jefe del clan de los McFarlane, que es quién que hace que nuestra protagonista tenga que viajar hasta Escocia para cobrar una herencia que tiene pendiente desde hace 7 años. Él moverá los hilos en la sombra y acabará dando lugar a que. lo que en un principio solo era recibir una herencia, pase a convertirse en un thriller donde nada ni nadie lo cuenta todo.

Palomar del castillo de Dirleton

Este palomar es otro elemento que introduje en la historia. Hace años, en un viaje, me alojé con mi familia en un palomar reconstruido, gracias a que lo había transformado en una vivienda de turismo rural. Esa experiencia la he introducido en mi historia, pero en otro contexto, y nuestro protagonistas masculino Kylian vivirá en las tierras altas en uno parecido a este, que también habrá sido reconstruido por él dentro de su propiedad.

Estas son unas pequeña pincelada de los escenarios donde transcurre mi próxima novela en Escocia, aunque hay otros muchos detalles que me voy a guardar para no haceros spoiler. Lo que sí os quiero anticipar es que el vino estará muy presente en la tierra del whisky y todo por culpa de la herencia.

Los viñedos de Mencía.

Espero que disfrutéis con este pequeño recorrido por algunos escenarios de mi próxima novela.

Obras, viaje

¿Por qué Israel, Escocia o Bosnia?

El día que comencé a hablar de mi libro, como Paco Umbral, una de las cuestiones que se pusieron sobre la mesa fue el porqué desarrollarlo en Israel. Y es algo que todavía muchos de mis lectores me preguntan, ya que es un país muy alejado de donde habitualmente se desarrollan muchas novelas sean thriller o de romántica-erótica, que son los dos géneros en los que me gusta encuadrarme.

Y ahí la respuesta fue sencilla y espontánea, aunque no voy a usar las palabras tan coloquiales que utilicé en su momento, sobre que hacer ciertas cosas en Alpedrete, con todo mi cariño para los habitantes de ese municipio, no tienen para mí tanta emoción como hacerlo en de Tel Aviv, en Inverness o en Mostar. Y allá vamos que nos vamos, que empezamos esta aventura con todos los medios que hoy en día se tienen a mano, que van desde tirar de agenda y contactos a tener abierta la página del Google Earth y recorrerme medio mundo con ella.

Bromas y comentarios aparte, la realidad es que tengo dos motivos. Uno que me viene de pequeña es, una gran curiosidad por conocer lo que estaba más allá de la línea de mi horizonte habitual. Siendo adolescente, tenía la costumbre de enviar cartas a las embajadas y consulados en España, para pedir información sobre países que no conocía y el otro motivo es salir de mi zona de confort que me hace utilizar ciudades o países en los que no tengo experiencia personal de sus lugares conocidos.

Volviendo a las novelas, hoy en día, teniendo como tenemos internet, es bastante sencillo encontrar aquel bar de la esquina que tiene un ambiente hogareño, sabiendo hasta el nombre del camarero y anécdotas del lugar o, donde alojarnos en un valle perdido de un lejano país y hasta ver fotos de su interior.

También es cierto que, a veces, hay que tirar de licencia de autor. Ese caso se me dio en mi primera novela, donde necesitaba un hotel en Tel Aviv con unas características determinadas: tenía que disponer de una recepción con unas escaleras que llevaran a un jardín donde poder celebrar eventos. Como no lo había, me lo tuve que inventar y no darle nombre. Es algo que los autores podemos hacer, pero prefiero no abusar, ya que lo que más le gusta a los lectores es que aquellos lugares que nombro puedan visitarlos porque existen en realidad. Ese tipo de detalle es lo que también le da credibilidad a la novela, sin hacer de la narración una guía de viajes, que tampoco hace falta. Una credibilidad tan alta que ha habido personas que me han preguntado que cuándo he estado, por ejemplo, en Israel.

Todo ese proceso a mí me encanta, porque consigo dos cosas: conocer, si no he estado, países y lugares casi más a fondo que si viajas hasta allí en un paquete turístico y llevar a muchos de mis lectores a lugares que desconocen. Incluso algunos me han comentado, que al leer mis novelas, les ha llamado la atención esas zonas porque desconocían la riqueza y la variedad del país en cuestión.

Con esto se cumple la máxima que un día puse en mis RRSS, «Leer es viajar ligero de equipaje».