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007: El agente literario

¿Qué es un agente literario?

De momento, se puede pensar que es alguien tan esquivo, misterioso o inaccesible como un agente del MI6 o, lo que es lo mismo, un James Bond en toda regla, y tal vez no andemos muy equivocados con esa imagen. Vamos a tratar de desentrañar a esta figura dentro del mundo literario y desarrollar qué función tiene.

Cuando hablamos de personas relacionadas con los escritores siempre pensamos en el corrector/a, editor/a, maquetador/a y portadista. Los tenemos asumidos como elementos indispensables para la gestión de nuestra novela, sobre todo si queremos que tenga la calidad que hoy en día se debería de demandar y presentar para este tipo de publicaciones. Pero hay otro elemento fundamental para la gestión de nuestro trabajo y que hoy voy a presentarte. Se trata del agente literario.

Copiando la definición de la RAE, puedo decir que es: Un representante del escritor/a que vela por sus intereses, que busca la mejor oferta de las editoriales para vender su libro, que asesora y aconseja a su autor/a y que actúa de intermediario entre su representado/a y la editorial.

Un escritor es un artista, por lo tanto, es posible que necesite a alguien que le represente y gestione todo lo relacionado con su trabajo. Así lo único que tendrá que hacer es escribir, siendo lo ideal hacerlo a tiempo completo, algo que ocurre muy pocas veces. Con lo que se hace muy cuesta arriba tener que estar pensando, al mismo tiempo, en cómo promocionar tu libro, a qué eventos acudir, con qué medios de prensa contactar, etc. Lo que te lleva a perder un tiempo muy valioso si no sabes cómo organizar esa parte tan importante para darte a conocer y que podrías dedicar con exclusividad a la escritura.

Como cualquier profesional que se contrate, tiene sus ventajas e inconvenientes. Hoy en día en un mundo en el que prima el «Juan Palomo, yo me lo guiso, yo me lo como», el tener un agente literario puede ser considerado como algo inútil, sobre todo para aquellos escritores que, ya de por sí, consideran que no necesitan ni un corrector ni un editor, pues ellos se bastan solos. En este caso, este artículo no es para este tipo de autor o autora y, por lo tanto, no hace falta que siga leyendo.

Siguiendo con el hilo de los pros y contras que tiene este profesonal, voy a de desarrollar una lista de motivos por las que considero que es importante que entre en nuestras vidas.

  • Tienen contactos en el mundo literario y si tu obra tiene opciones saben donde presentarla.
  • No cobran por adelantado, sino un porcentaje que ronda el 10% y el 20% del beneficio del autor, pero por el trabajo que hacen está bien merecido, ya os lo digo yo que sé de contactos y de promociones.
  • Es un consejero, asesor y acompañante para todos aquellos eventos que pueda gestionar con la editorial u otros organismos. Un mundo en el que muchos nos movemos como patos fuera del agua.
  •  Recomienda a los autores ir por un camino u otro, basándose en su experiencia y el “olfato” del sector que debe de conocer a fondo y tener oido para saber cuando y dónde debe de estar el autor que representa.
  • Realiza informes de lectura que pueden ayudar a los autores a mejorar sus obras. No pienses que es solo por condicionarte. Sabe lo que se está vendiendo en el mercado y si con ligeras modificaciones puede lograr que llames la atención en el mundo editorial puede valer la pena oir estas sugerencias. Siempre estás a tiempo de decir que no o aportar tu propia visión.
  • Suele gestionar los derechos audiovisuales de una obra. Y le interesará lo mejor para ti puesto que también será lo mejor para su trabajo.
  • Sirve como aval de tu obra, como garantía de calidad ante una editorial.

Ahora vamos a ver algunos de los inconvenientes que tiene su función:

  • Tendrás que intentar que se interesen por ti como ocurre con una editorial.
  • Cobrará cuando tu obra entre en la órbita de una editorial y se publique, si esto ocurra, lo hará través de un porcentaje de los beneficios.
  • Tardan entre dos y tres meses en dar una respuesta.
  • No vale cualquiera, tienes que buscar la que trabaje con el género literario que tú escribas.
  • Pueden condicionarte para que escribas un determinado tipo de novela.
  • Solo les interesa literatura muy comercial.

¿Cómo elegir a un agente literario?

Consejos para elegir a nuestro agente literario:

  • Investiga la web, redes y los contenidos que presenta la propia agencia editorial, así puedes medir un poco como está posicionada su marca. No tienes que indagar exclusivamente a las más grandes o las que tienen las mejores valoraciones (aspecto que puede ser positivo). Lo ideal es que evalúes el tipo de contenido que presentan en redes sobre sí mismos y lo que va de la mano de su marca. Qué otros autores representa y como es su impacto mediático.
  • Identifica si muestran requisitos o exigencias para el tipo de contenido literario con el que trabajan; si llega a diferir de tu estilo e igualmente quieres enviarles tu trabajo, porque te gustan, al menos puedes presentarte de una manera mejor elaborada. Ahí tienes que volcarte en tener una buena puesta en valor, que llame la atención lo suficiente como para que el agente decida representarte, no siendo un género con el que trabaje la agencia.
  • Prepara una carta de presentación en la que cuentes un poco de tu perfil y de la obra que te interesaría promover. Incluye el porqué consideras que tu obra puede ser interesante para la agencia y que la hace diferente a otras del mismo género y por lo tanto suceptible de ser representada.
  • A veces te pedirán una sinopsis completa de la obra en la que harás algo intermedio entre la sinopsis de la contraportada y un resumen. Preséntala con la idea de que el agente tenga interés en leer la oba completa. Nunca más de dos páginas y céntrate en los hechos de la trama y no tanto en los personajes o localizaciones.
  • Una vez que te respondan, estudia a fondo lo que te ofrecen, no te lances a aceptar cualquier propuesta. Date cuenta que con tu agente tendrás a veces más relación que con tu familia.
  • En caso de que te animes es recomendable perfeccionar todos los detalles de estilo de tu obra antes de enviarla, puedes optar por una corrección profesional o un informe de lectura. Eso mejorará su calidad.
  • Lee bien las instrucciones antes de mandar el manuscrito, de la misma forma que hay que leer las normas para mandar tu trabajo a un concurso.
  • NO envíes tu manuscrito, salvo que en la web o la información facilitada por aquellas así lo indique expresamente. Envía por correo electrónico una carta de presentación y una propuesta editorial. 

Ten en cuenta que las agencias literarias reciben muchos manuscritos y han de leerlos y valorarlos, por lo tanto, necesitan cierto margen para dar una contestación más allá de un sí o un no vamos a representarte. Si esta respuesta se demorase más allá de un par de meses, puede ser interesante contactar de nuevo, enviarles un breve correo averiguando si acogieron la propuesta correctamente.

Como ves puede ser muy útil tener un agente literario en tu vida, pero claro, para eso tienes que tener en cuenta que tu novela debe tener unas características que la distingan un poco de lo habitual, aun siendo comercial, porque todo el mundo quiere ganar dinero. Desde mi opinión, vale la pena contactar un buen agente literario, porque a la hora de moverse y repartir beneficios, si vendes muchos libros, entenderás que compensa pagarle ese aproximadamente 20% de tus beneficios.

Pero sobre todo, no se te olvide que un agente hace una inversión en ti y en tu obra que recuperará  a través de las comisiones pactadas solamente cuando consiga rentabilizarla (nunca antes). No te fies de aquellas que se llaman agencias y cobran por adelantado.

Los agentes suelen ofrecer a sus representados un contrato estándar que pueden ser:

Contrato global: En este caso, representa al autor para todas sus obras, en todo el mundo y por un periodo de tiempo acordado y eso no suele ser habitual en los inicios de la relación entre un agente y un escritor.

Contrato por manuscrito: Aquí, el agente representa al autor para un determinado manuscrito. Es el contrato que suele ofrecerse habitualmente a un autor novel y es prorrogable según los intereses de ambos. A mí es el tipo de contrato que más me gusta porque la efectividad no está reñida con la lógica. La vida de muchas vueltas y nada es inamovible.

Espero que esta entrada te sirva para tener claro lo que puede dar de sí y ser algo útil el poner a este tipo de profesional en tu vida.

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Los consejos de Martin Amis

Consejos que caen en saco roto

El 20 de mayo falleció el escritor y ensayista británico Martin Amis. No era de los autores que considere que son de cabecera de mi cama, pero me llamó la atención por una serie de recomendaciones y vivencias que plasmó en una de sus últimas obras, Desde dentro (Anagrama). Son unas memorias noveladas en las que, además de recordar sus experiencias y rememorar a personas importantes para él, reflexiona sobre la escritura, a la que define como “el arte de contar y dar sentido a las historias”. Recuerda esta frase, amigo lector, y, sobre todo, las dos palabras claves, arte y sentido, porque es el quid de la cuestión para ser escritor.

Las pautas y sugerencias que aportó eran tan valiosas que su libro no tardó en convertirse en un manual indispensable para todo aprendiz de escritor, y para todo aquel que quisiera exprimir a fondo la literatura, la memoria y la vida. Estos días son varios los seguidores que releen sus consejos y los comparten en las redes. Un gesto con el que muy probablemente el propio Amis simpatizaría. Y, por eso mismo, yo voy a compartirlas contigo. Pero te aviso, no pienses que en este libro las recomendaciones se encuentran de una forma tan explícita tal y como yo te las voy a presentar, me temo que no. En realidad nos encontramos con una obra de más de 600 páginas, donde el autor desgrana multitud de temas y, entre ellos, se van dando las pinceladas que mas adelante te resumo.

La lástima de este estupendo plantel de consejos es que caeran en saco roto. En mi caso, son recomendaciones que tengo en cuenta casi desde el inicio de mi carrera de escritora y que alguno que otro compañero también tienen muy en cuenta, pero esta semana me he enfrentado a una autora que, despues de casi una docena de libros, este tipo de consejos o no las ha oido en su vida o han caído en saco roto cuando ha sabido de ellos. Sobre todo, me ha sorprendido la actitud soberbia y egocéntrica con la que ha tratado a lectores y bookstagrammers en una lectura conjunta. Las argumentaciones sobre sus fallos se comentaron de forma sincera, en un tono amable y todo bien fundamentado. Para nada hubo intención de acosar o atacar a la autora, como ahora ha comentado en una publicación en las redes, haciendo mención de la actitud negativa de algunos de los participantes de esa lectura, según su opinion, y que ha sido su respuestas al no querer aceptar las críticas constructivas y en privado. ¿Cómo piensan muchos de los que se llaman escritores aprender, si solo quieren las alabanzas de sus amigos y parientes, ya que nunca enfrentan sus obra a extraños y cuando lo hacen no aceptan las críticas?

De momento te voy a presentar los consejos de Martin Amis, dónde desarrollaré con ellos mi experiencia como lectora y escritora.

  • Escribe a mano.

Parece una cosa extraña, pero el autor nos recomienda esta opción, porque según él cuando se tacha una palabra en un texto escrito en papel todavía permanece un tiempo y a veces el primer instinto es el correcto. Lo que nuestro refranero popular diría: la primera idea es la que vale. En el caso de hacerlo con el ordenador al borrar la palabra esta desaparece para siempre.

Tal vez ese sea uno de los motivos por los que no he dejado de escribir con mi boligrafo y en papel mis manuscritos. Es yendo más lento que con el teclado y omito, sin darme cueta, preposiciónes y conjunciones, no quiero ni imaginar lo que no escribiría si lo hiciera directamente con mi ordenador. Incluso llego a pensar que tengo dislexia, ya que me olvido de poner palabras, que mi cerebro da por hecho y las omite a la hora de escribirlas, porque mi yo lector las presupone y las lee, aunque no estén escritas.

Este es un defecto del que adolecen muchos escritores noveles y si lo digo es por mi experiencia en los dos lados de la acera. He omitido parte de mis ideas, ante las prisas de plasmarlas en el papel para no olvidar el hilo de la trama y que he tenido que corregir, obviamente, a posteriori. Lo malo es que he leído que muchos autores creen y por eso dan por hecho que, con esas omisiones, el lector va a deducir el mensaje que ronda por su mente. No hay nada mas alejado de la realidad.

No es que haya que darle todo masticado al lector, pero un camino con miguitas es impensable no presentarlo en tus textos. Cualquier escritor consagrado o con el más minimo conocimiento de técnica te lo va a recomendar.

Hace unos días en esta LC que os he comentado, la autora carecía de este camino de migas y nos lo argumentaba con que era una novela de misterio y dejaba esos huecos de información para crear intriga. No, me temo que eso no es así. Lo que nos dejó fueron agujeros en la trama como trampas de areas movedizas, en las que nos quedábamos la mayoría de los lectores que afrontaban por primera vez la lectura de esta novela, y nos llevaba a no entender nada. Sus lectoras 0 y amigas, con las que había comentado su trabajo, lo entendían todo, porque en su cabezas estaba implantada la historia entera de forma oral y lo veían todo muy lógico. Sin embargo, todos aquellos que desconocíamos los mecanimos de la trama, urdidos en la cabeza de la autora, y que queríamos entender lo que nos había escrito, avanzábamos a duras penas entre la incompleta estructura del texto.

Esto ocurre, como bien dice un compañero escritor, porque hay autores que no enfrentan su obra a personas ajenas a su grupo de amigos que, además, o no saben o no van a ser del todo sinceros y luego, cuando se enfrentan a la realidad, no son capaces de aceptar las críticas y asumir los errores.

  • Establece un número minimo de palabras a escribir todos los días aunque no sea un número determinando.

Hay otro refrán que nos dice que el dinero llama al dinero. Incluso nos pasa que podemos estar meses sin conseguir una cosa y, cuando por fin la conseguimos, nos aparecen doscientas oportunidades y ofertas similares. Pues con el arte de escribir ocurre igual. Si no se escribe todos los días luego cuesta más trabajo volver a iniciar la marcha. ¿Por qué te crees que tengo mi blog? Te garantizo que me obligo a escribir semana tras semana por un compromiso no solo con mis lectores, sino conmigo misma.

  • Usa cualquier inquietud sobre tu escritura o vida como combustible: «Ambición e inquietud: esa es la vida del escritor».

Este es un fiel ejemplo de una entrada de blog que ha nacido como una inquietud al ver el flaco favor que le hacen a los autores autopublicados, a los que yo pertenezco, la existencia de seudoautores que piensan que todo vale con tal de publicar. Junto a esto, por pensar que el tener media docena de libros creen que eso ya les sirve como patente de corso y niegan la más grande. No se puede escribir una novela, que se desarrolla en España, y habiendo varios suicidios en la trama, no aparezca la policia en ningún momento y eso lo excuses con que son suicidios. En este país los suicidios se investigan y más si se producen en una casa y con un arma que aparece en un despacho. Además, la gente no tiene de forma legal y habitual armas en sus despachos y, sobre todo, me quedó la duda de siendo la persona invitada la que se suicida, ¿cómo sabía que ahí, precisamente, había un arma?

Esta realidad, de ver cómo están hundiendo el mercado del autopublicado me produce tanta inquietud que me impulsa a escribir este tipo de entradas, que vuelvo a decir, sé que van a caer en saco roto, pero por mí que no quede.

  • Nunca digas ciencia ficción. Enfurecerá a los puristas.

Hay veces que los autores, para no pillarse los dedos, en las notas de autor declaran que una novela no se la puede englobar en un género determinado aunque lo parezca. Un por si acaso, no sea que luego digan. Entiendo que si una novela la desarrollas en el periodo de la Regencia en Gran Bretaña no tiene por qué ser histórica, pero tampoco ese aviso, por parte del autor, implica que ya pueda hacer de su capa un sayo. Una buena parte del contexto histórico, costumbres y vocabulario, lo debe mantener. No hay nada más desagradable que escuchar de boca de los protagonistas vocabulario que es propio de nuestro entorno en el siglo XXI. He encontrado la palabra me mola en una novela que se desarrollaba a principios del siglo XX, cuya protagonista embarca en el Titanic. Ahí naufragó para mí la trama.

  • No te hagas el tonto: siempre escribe para tu cinco por ciento de lectores principales.

Aquí discrepo en parte con Martin Amis ya que, si bien en un primer momento es bueno centrarte en esos lectores que pueden acoger bien tu historia, empezando por ti, lo cierto es que hay que tener unas miras más amplias. Si solo te centras en ese porcentaje, y que son los que alaban siempre tu trabajo, nunca te enfrentarás a la realidad, por lo que no sabes a ciencia cierta si de verdad lo estás haciendo bien. Algo parecido a lo que le ha pasado a la autora que comentaba en párrafos anteriores

  • Nunca hagas juegos de palabras con el título. Lo simple suele ser mejor: Lolita resulta ser un gran título; no podría ser más simple.

Si te llamas Katherine Pancol y ya eres una autora consagrada lo mismo te puedes permitir titular tus novelas de manera original como hace ella. Títulos como Los ojos amarillos de los cocodrilos, El vals lento de las tortugas o Las ardillas de Central Park están tristes los lunes, tres novelas que leí hace tiempo y que os recomiendo, llaman la atención porque son muy originales, pero no siempre son garantía de éxito, sobre todo porque ahora algunos autores piensan que está de última moda, cuando ya es algo que hace tiempo que se está utlizando.

A esto añadiría también la tendecia que he encontrado de iniciar cada capítulo con una frase de algún famoso, que puede estar relacionada con el capítulo, pero que otras da la sensación de que las ponen ahí para mostar lo cultos que se es. Lo malo es cuando en realidad no tienen nada que ver con el contenido del capítulo y da la sensación de que están puestas porque hacen bonito.

  • ¿Cuándo vale la pena perseguir una idea en forma de novela? «Tiene que darte una especie de destello».

No nos vale eso de que como está de moda y se vende bien, voy a escribir una novela sobre ese tema. Luego nos quejamos de que no vendemos, normal, ¿qué se puede esperar? De viajeras en el tiempo y en Escocia hay cientos de novelas, debe estar esa zona espacio temporal saturada como la carretara de Sevilla a Matalascañas en el mes de Agosto.

Una novela es algo más que eso. Ya todo lo que se puede contar a estas alturas, si eres un escritor novel, está contado. Solo puedes destacar si lo que cuentas lo haces de una manera diferente. Esa es tu puesta en valor. Todo lo demás son historias más que trilladas y que harán de ti un mero imitador.

Lo que le prometas al lector que va a leer, escríbelo. Si dices que tu trama es un thriller, comprueba que cumples los requisitos para que tu novela sea catalogada así. Porque haya muertos no puedes decir que te englobas en ese género y menos si los muertos se han suicidado.

  • Ten cuidado con las palabras que se repiten con demasiada frecuencia.

Me duelen las entrañas de decir que un autor no se puede corregir a sí mismo, porque ese tipo de errores no los ve. Por lo tanto no me repito más y si sigues en tus treces, sabes que habrá cientos de repeticiones.

  • No empieces un párrafo con la misma palabra que el anterior.

Ciertas complicaciones dan lugar a una lectura farragosa. Siempre se ha dicho que menos es más y es algo que creo que también se puede aplicar a la escritura.

Ya me he encontrado algún texto que, no sabiéndo el autor como enfrentarse al tema, le quiere dar un aire poético y al final acabamos teniendo un tratamiento ñoño de la trama. Hay ciertos recursos que son propios de la poesía y que no sabiendo usarlos mejor dejarlos en el género en el que pertenecen.

  • Trata de no escribir oraciones que absolutamete cualquier podría escribir.

En este punto también discrepo un poquito con el autor que ha inspirado mi entrada. Para lograr hacer lo que nos recomienda hay que tener un gran conocimiento de sintaxis y un amplio vocabulario. La realidad es que un español medio llega a usar unas 300 palabras en su vida cotidiana y si llega a las 500 se puede dar con un canto en los dientes. ¿A qué consecuencia nos lleva eso? Pues que repitamos palabras y no está la solución en mirar los sinónimos. Todos tienen matices y esos matices, si no los conocemos bien, pueden dar al traste con el significado de nuestra frase. Si nos consideramos escritores deberíamos de superar en nuestros trabajos esas 500 palabras porque todos nuestros personajes no pueden hablar igual. Este es otro grave error que percibí en la novela que inspira también esta entrada. Esto ocurre precisamente por la falta de técnica y de vocabulario. Un arquitecto de cuarenta años no puede hablar igual que una camarera veinteañera, con independencia de que la camarera pueda estar cursando una carrera de ingeniería y trabaje para pagársela.

  • Escribe la novela que quieras leer.

Este fue uno de los motivos que me animaron a escribir, el no encontrar novelas que estuvieran bien escritas del género que a mí me gustaba. Pero para escribir tienes que tener un bagaje importante. No se puede tener una idea y empezar a escribir. Si quieres que te lean haz bien tu trabajo, porque si te leen es que te estás presentado al público y tendrás que aguantar críticas. Una idea será preciosa y sin embargo hay que desarrollarla bien. Seguramente no te dejarás operar por un médico que tenga una idea, sino por aquel que tenga una buena formación. Un arquitecto o ingeniero tendrán una buena idea en el papel, pero para llevarla a la práctica tiene que hacer muchos cálculos y correcciones. Eso es lo que diferencia a un buen profesional del mediocre.

Lee a los mejores, no leas todo lo que hay por ahí, porque si se dice que eres lo que comes, tambien serás lo que lees. Si lees literatura mala, serás un mal escritor.

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Lectora 0 despiadada

Arriesgando la vida

Desde que me pasé al lado oscuro de la escritura, me he dado cuenta de que me acerco a un punto en el cual acabaré arriesgando mi vida. Hay otros lectores con los que he hablado sobre este tema y me dan la razón, es un trabajo arriesgado.

Soy una escritora que trata por todos los medios de presentar sus narraciones lo mejor posible y que para ello intenta aprender los entresijos de esta profesión. A causa de esto, soy muy consciente de que el primer libro que publiqué adolece de fallos . En la actualidad reconozco que me pasó por mi falta de experiencia y por no conocer bien lo que me traía entre manos. Por ese motivo, según he ido avanzando en mi producción literaria, he tratado de que esta circunstancia se repita lo menos posible. Para eso procuré buscarme a los mejores, hasta donde pudiera pagarmelos, para que me desmenuzaran mi libro y buscaran todos los posibles puntos débiles, errores o lo que podía ser mejorado, antes de publicarlo. Y digo hasta donde pudiera pagármelos porque siendo autopublicada me puedo permitir buscar calidad, puesto que la voy a pagar, pero para eso tengo que saber que es lo que busco.

Esto viene a colación porque igualmente pasa con la lectora o lector 0, que no puede ser nadie de nuestra familia ni una amiga, por muy buena lectora que sea, a no ser que cumpla una serie de requisitos imprencindibles para que su esfuerzo y tiempo realmente valga para algo. Si estamos escribiendo una novela histórica uno de nuestros lectores 0 debe ser conocedor, como mínimo, de ese periodo histórico en el que se desarrolla la novela para que así si encuentra fallos nos los pueda avisar poniéndole remedio. No me vale leer frases como las que me he encontrado a lo largo de mis años de trabajo al ejercer como lectora y plasmadas por autores que sé que hacen de lectoras 0 de otros compañeros:

Rigor histórico y documental

Esa comentario hacía referencia a una novela que cayó en mis manos hace tiempo. Su primer error histórico se me queda grabado en la retina cuando lo leo en la presentación de la novela en la página de Amazón donde se descarga. Ya el siguiente lo ví en el interior de sus páginas y sucede que es un fallo muy gordo. Ahí es cuando te planteas que no, que no hay tal rigor histórico ni documental y que las personas que leen la novela pueden decir que les gusta o no les gusta la trama, que ha sido o no entretenida o que tienen su público. Este suele ser aquel que no quiere complicaciones a la hora de la lectura, y que solo consumen un libro detrás de otro para usar y tirar, pero no están cualificadas para decir que la novela tiene esa característica de rigurosidad, algo que sospecho que indican porque viste mucho como comentario. ¿Y sabeis por qué? Porque la gente se cree que solo con poner cuatro datos de wikipedia en una novela ya nos encontramos con que el autor se ha documentado muy bien. Lo cierto que eso no es así y si el lector 0 no lo ha percibido a la primera es debido a que no es un buen lector 0, ya sea por falta de conocimiento o por miedo a ser sincero y que por ello le manden un sicario, por lo tanto su trabajo no es válido.

¿Qué me ha ocurrido con las tres novelas con tintes históricos que me he leído ultimamente? Y que se supone que ha tenido estupendos lectores 0. Que estaban cargadas de tantos datos de wikipedia, que los personajes quedaban diluidos en la historia y eran meras marionetas perdidas en un mar de hechos históricos narrados sin apenas diálogos. Todo ello conllevó a no encontrar un buen desarrollo de los arcos de los personajes. Parecía más una crónica periodística que una novela cuya trama se desenvolvía en un periodo histórico más o menos apasionante.

Si ya hablamos de como se trata el tema de la los personajes podemos decir lo mismo, que los lectores 0, a los que normalmente dejamos nuestros libros, deben saber que no es lo mismo hablar que escribir. Para plasmar lo que nosotros hablamos o pensamos y trasformarlo en una novela, con su parte de narración y su parte de diálogos, se necesita seguir unas estructuras con sus normas y con su sintaxis. Por lo tanto, si no eres conocedor de ello, cuando leas la novela pondrás esa famosa frase en las opiniones de Amazon que a mí me produce pánico:

Una novela de lectura ágil

Que tras haber leido el trabajo de ese autor o autora me he encontrado con una narración que no es que sea ágil, es que es insulsa. Algo parecido a lo que contarían dos adolescentes con poco vocabulario sentados en un banco del parque. Pero claro, ese detalle no lo puede identificar una lectora o lector 0 si también tiene un vocabulario pobre y por eso no entiende de mala sintaxis y vocabulario básico. Hoy en día los lectores identifican esa falta de contenido con una pluma ágil y de fácil lectura. No digo que una narración deba tener una prosa que haga la lectura farragosa, pero no algo como esto:

…estaba embelesada con el movimiento de la boca de (…) al masticar, sentados, frente a frente, en la mesa de aquel bar tradicional.

El concepto de tradicional se nos escapa de las manos. ¿Qué podemos considerar hoy en día tradicional? Aquí nos encontramos que no hay entorno y parece que los protagonistas están metidos en un cubo blanco. Es una frase que no aporta nada ni nos explica nada de lo que sienten los personajes en ese momento. Una cosa es que no le des toda la información al lector y otra que carezca totalmente de puntos de referencia.

Si tratamos las novelas de romance actual podemos encontrar otro tipo de despropósitos de gran calibre, que yo llamo el problema de las braguitas o lo que es lo mismo ser pusilánime a la hora de tratar un tema.

Se adueñó de su cuerpo sin permiso, que quedó lacerado como el de una frágil mariposa a la que hubiesen dejado sin alas…

Me vas a perdonar, pero tratar con ese amago de poesía una violación me parece bastante ofensivo, sobre todo a las alturas de la vida en la que estamos. Si la novela hubiera sido de otra época lo habría entendido, pero tratandose de un romance contemporaneo me indica que la persona que lo escribió no sabe manejar el tema y por ello lo hace con mucho miedo y lo coge con pinzas. Eso hace que pierda credibilidad. Habrá lectores que dirán que no es necesario ser tan crudo, y yo pienso que tampoco se puede decorar la realidad. Parece que si se utilizan palabras con un tinte seudopoético dejará de ser un hecho deleznable. Para aquellas personas que quieren pasar un buen rato está la opción de escribir o leer comedia, pero si tu intención es narrar hechos reales los tratas con el grado de realidad que corresponde. Como diría mi abuela, o estamos o no estamos, pero ir para nada es tontería. Y eso un lector 0 debe de comentarlo a su autor.

Obviamente habrá de todo, sin embargo aquí me remito a los libros que he leído y de los que después me he dirigido a los comentarios publicados sobre su lectura, dónde me he encontrado con estas perlitas con nombres y apellidos de personas que incluso dicen que son lectores 0 de esos escritores. Ese en el momento en el que pienso «apaga y vámonos». Por lo tanto ahora os desarrollo a continuación una serie de recomendaciones para encontrar un buen lector 0 si de verdad quieres ser sincera o sincero contigo mismo.

  • Sinceridad: El lector cero debe darte una opinión sincera. La subjetividad no está reñida con esta cualidad. Por eso, “el buen lector cero, te ha de criticar”.
  • Lector habitual del género que escribas: Un lector de ciencia-ficción no es aconsejable si has escrito un libro de poesía,  y viceversa. De esta forma te acercarás también a la visión que tiene el target al que se dirige tu obra
  • Constructivo: Un lector cero debe aportar críticas constructivas, no debe sacar fallos de donde no los hay. Al fin y al cabo se trata de encontrar una visión que permita mejorar la calidad del manuscrito, no minar la moral del autor.
  • Anónimos: sobre todo, no te busques un lector 0 entre los compañeros a los que luego tengas que leer y comentar sus trabajos porque lo normal es se queden cortos por miedo a herir sensibilidades.

Para facilitar la tarea te dejo a continuación un test que te puede servir para que le presentes unas pautas a tus lectores cero con la idea de que sea más sencillo para ambos el trabajo de lectura y crítica del libro. Que como dice Karlos Arguiñano, que el resultado tenga fundamento.

TEST CREADO POR EDITORIAL EXLIBRIC Y PRESENTACIÓN PREPARADA POR GABY TAYLOR
http://www.exlibric.com

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Informe de lectura y editing

¿Cuál es mi experiencia sobre el tema?

Llevo tres libros publicados y en camino del cuarto por lo que ambos términos me son muy familiares desde el minuto uno en el que decido sacar a la luz una nueva obra. Debe ser que tengo la suerte de pertenecer a una editorial, Kaizen Editores, en el que estas palabras son muy utilizadas en su metodología a la hora de trabajar con los proyectos de sus autores y por lo tanto no me son ajenas. Por eso te voy a contar mi experiencia con estas dinámicas de trabajo, aunque tal vez debería ponerte en antecedentes y explicar que muchas de las palabras que a veces pensamos que significan lo mismo en el mundo editorial en realidad tienen funciones que las diferencian. Espero que tengas paciencia porque esa es la madre del saber y de la ciencia

Informe de lectura versus lector 0

Un informe de lectura no es incompatible con la lectura de nuestro trabajo por parte de uno o varios lectores 0 pero hay que tener en cuenta que no es lo mismo. Os voy a explicar que significan esas palabras, cuales son sus funciones y por qué pueden convivir los dos dentro del proceso de valoración de un manuscrito.

Informe de lectura

Un informe de lectura es el resumen y análisis detallado de un libro, que hace un lector por encargo de una editorial y que sirve al editor para saber de qué trata la obra y si tiene calidad suficiente para considerar su publicación. Pero ojo, no es un lector cualquiera, es un lector que tiene un gran bagaje cultural, información literaria, debe tener un criterio y una formación mas alla del mero, me gusta o no me gusta, es maravilloso o una historia de fácil lectura.

Es una herramienta fundamental en el mundo de la edición. Debido a la falta de tiempo, para un editor es vital tener lectores de confianza que lean los libros que recibe y hagan informes.Si un informe es muy positivo, se encarga una segunda lectura a un lector diferente.

En caso de que el segundo informe también sea favorable, lo leerá alguien de la editorial para valorar su publicación.

Un informe debe tener varios apartados importantes:

Apartados que debe tener un informe de lectura

  1. Datos
  2. Descripción del contenido y resumen de la trama
  3. Estructura, estilo y personajes
  4. Información sobre el autor
  5. Opinión personal
  6. Valoración literaria
  7. Valoración comercial
  8. Posibles dificultades de traducción o adaptación, si está en otro idioma
  9. Comparación con otros libros en el mercado
  10. Posibilidades de promoción

Como puedes ver no son pasos carentes de importancia, por lo tanto hablamos de una lectura profesional de un libro que no tiene nada que ver con lo que un lector 0 puede llegar a hacer. Es cierto que hay ciertos lectores 0 que tienen la capacidad de darnos una visión acerca de ciertos errores de nuestros libros que nos pueden venir bien a la hora de publicarlos pero no es algo profesional, que es de lo que estamos hablando, puesto que ya entran aspectos como una valoración comercial, comparación con otros libros del mercado y una valoración literaria que no todos los lectores 0 pueden llegar a tener en cuenta puesto que no conocen el mercado literario hasta ese nivel. ¿Eso es malo? No, para nada, pero no mezclemos churras con merinas. En mi caso cuando entregué mi primera novela a la editorial Kaizen me hicieron ese informe en varios folios que me vino bien a la hora de retomar la corrección necesaria para su verdadera puesta punto y que sigo pidiendo para todas mis novelas antes de que entren en el circuito comercial. Ahora mismo me lo suelen hacer agentes externos por eso de que cuanto menos me conozca el ejecutor del informe más sincero será. Mi madre y mis mejores amigos no me valen para este tipo de despiada crítica constructiva.

Editing

¿Sábes cuantos tipos de editores exiten?

Lo cierto es que varios y no tienen nada que ver unos con otros en cuanto a sus funciones aunque pueden juntarse todos en la misma persona. Vamos a empezar por el más sencillo de entender en cuanto a su trabajo dentro del mundo editorial

Editor de adquisiciones – Director editorial

La función principal de este editor es contratar o “comprar” derechos de obras y obtener contratos editoriales firmados por parte de los autores o sus agentes literarios.

Es quien investiga y busca posibles obras para ser publicadas por la editorial para la que trabaja. Es quien negocia, quien visita las ferias de libros, quien se reúne con agentes literarios, contacta autores e idea libros por encargo. Es quien va organizando los contratos según el catálogo o la linea de la editorial, porque hay editoriales que tienen una sola linea de publicación o tiene varias: novelas históricas, románticas, fantasía, etc.

También es el editor con un perfil más ejecutivo y empresarial, con mucha libertad de acción dentro de la empresa editorial. De su criterio empresarial, su sagacidad en detectar autores que vendan libros y su capacidad de negociación depende el funcionamiento y crecimiento de la editorial.

Editor de contenido – Editor de mesa

Es el editor que trabaja con el texto de un autor. Es quien realiza el editing de un manuscrito antes de ser publicado. En inglés es el copy editor.

Es frecuente que esta labor se combine con la corrección de estilo. A veces, incluso, se lo confunde con el corrector ortotipográfico o con el corrector de pruebas o galeradas (proofreader).

Prefiero denominar a este tipo de editor como editor de contenido frente a editor de textos. La primera denominación es más amplia y trasciende al texto puro y duro.

Este es el editor con el que más he trabajado, es el que se ha sentado y se sigue sentando conmigo, y en un mano a mano leemos poco poco poco la novela para corregir párrafo a párrafo. Se puede considerar que es el nivel más profundo de intervención que puede necesitar un texto: es la corrección de concepto o contenido. Pero ojo, no corrige el estilo. Eso es algo personal que cada autor tiene practicamente desde el minuto uno de ponerse a escribir otra cosa es corregir la sintaxis que es otro aspecto muy importante y que muchos autores confunden con intervención en el estilo y no es así.

El editing no se detiene en los aspectos formales y expresivos del texto (que se revisarán durante la corrección de estilo y ortotipográfica) sino en la composición del texto y su eficacia a la hora de transmitir la historia al lector. A veces hay lagunas, huecos, incoherencias, escenas cojas, que necesitan una corrección y será este editor el que se encargará de hacerlo. En los libros de ficción el editing supone una revisión que profundiza en el contenido y los componentes de la trama: ritmo, personajes, escenas, nudos y giros de la trama… El editor literario encargado del editing detecta y valora los posibles errores de fondo, al igual que hace el lector profesional en los informes de lectura, pero, a diferencia de este, el editor sí propone soluciones concretas para mejorar la novela porque tiene un conocimiento de la técnica de la que carece el lector profesional. El editor literario trabaja a menudo directamente sobre el texto del autor, detectando problemas concretos de la trama y sugiriendo soluciones para reforzar los aspectos positivos de la novela y mejorar tu técnica narrativa. Pero ojo no va a tocar nuestro estilo, solo toca aquellos errores relacionados con la trama y su estructura que supongan hilos mal tranzados en nuestra narración.

Editor-Propietario de la editorial

A veces todas las figuras nombradas anteriormente coinciden pero eso ocurre en las editoriales pequeñas, en las grandes puedes llegar a ser diferentes personas puesto que tienen todos distintas funciones y en este caso nos referimos al propietario de la editorial, que en realidad es un inversor, incluso tal vez no tenga idea de lo que es la edición y publicación de libros, ya que se limita a facilitar los medios de financiación de la editorial (con el ojo puesto en los resultados, claro está).

El idioma inglés cuenta con dos palabras distintas para denominar a uno y otro: editor y publisher. Pero en castellano no contamos más que con la expresión editor para referirnos a ambos.

Editor de proyecto-Coordinador editorial

Es quien supervisa todas las etapas de producción de un libro y se asegura que los procesos sean cumplimentados en tiempo y forma. En el sector editorial, es el perfil que conocemos como coordinador editorial. Es el tipo de editor que trata a diario con el autor, el que solicita presupuestos a los posibles colaboradores que intervienen en la edición de la publicación y a las imprentas.

También es el perfil de editor que se encarga de que cada uno de los procesos se realicen en el tiempo y la forma pactados. Este tipo de editor, aunque no ejecute algunos de los servicios editoriales que coordina, debe conocerlos lo suficiente para velar por la calidad de estos. Debe tener suficiente formación para saber que los servicios que efectúan otros profesionales están ejecutados de manera adecuada. Ya que por mucho que nosotros como autores sepamos de maquetación, portadas o corrección no llegamos a saber del todo porque no somos profesionales en estos campos y muchas veces este editor es el encargado de coordinar el amplio abanico de procesos hasta sacar el libro, a la vez que lo hace con la imprenta, y procura que los tiempos establecidos se lleven a cabo.

Editor digital

Es un perfil que tímidamente comienza a aparecer y que considero cada vez más necesario. Es un editor que posee formación en el sector editorial tradicional, pero que además piensa en clave digital. Un perfil que analiza cómo el mundo del libro puede imbricarse con el digital y a la inversa. Para poder realizar lo anterior, tiene que conocer al dedillo cuestiones como los formatos de libros electrónicos. Además, temas como HTML, XML y JDF; funcionamiento de redes sociales, blogs y páginas web, etc.

Editor técnico

En según qué ámbitos, se suele llamar editor técnico al maquetador, maquetista o componedor. Tal vez no sea una figura que en la actualidad se tenga muy en cuenta en las editoriales que conocemos, pero básicamente porque muchos de los editores que he comentado se encuentran representados en la misma figura dentro de la editorial y no conoces las atribuciones que cada uno de ellos tiene.

Desde luego para mí son todas ellas importantes porque la mayoria de los autores que conozco, incluyéndome en esta lista, como mucho sabemos volcar historias en nuestros ordenadores o folios pero necesitamos una visión externa que nos valores la viabilidad de nuestra historia y nos ayude a pulirla, darle brillo y explendor. Por mucho que pensemos que escribimos bien, o que esa es nuestra forma de escribir y que es perfectamente válida, en realidad cometemos el error del principiante de creernos que somos lo mas y sabemos mucho. Ser escritor a nivel profesional es algo muy serio, que requiere como otra profesion el consejo y el buen hacer de otros profesionales que encaucen nuestra carrera y, al igual, que para ser chef hay que ir a una escuela o para ser arquitecto a una universidad y que debemos dejarnos guiar por quienes aprendieron antes que nosotros, en el caso del escritor debe ser igual.

Un editor no cambia nuestro estilo, igual que un médico cuando nos trata no cambia nuestra genética, somos lo que somos pero un buen editor lo que hace es mejorar lo bueno que ya tenenos y ponerlo todo en orden y concierto para que tengamos éxito a la hora de publicar. Quién piense que no necesita de estos profesionales o peca de ego o de desconocimiento y eso a la larga se paga en cualquier profesión, no solo en el mundo de la escritura y luego llegan los lamentos de que no se vende. Es cierto que ultimamente algunos autores se quejan de que hay editores que les modifican y suprimen partes de sus textos sin consultar y si eso es así es que están trabajando solo desde el punto de vista comercial. Entiendo que no todo el mundo puede ser considerado buen profesional pero hasta la fecha no me he encontrado con ese tipo de caso muy a menudo. Un editor, sea cual sea, debe de argumentar el cambio y este debe ser aceptado por el autor.

Que conste que aquí no he hablado del corrector ortotipográfico que no tiene nada que ver con la edición en sí, es otro apartado diferente. Se puede tener tener un libro correctamente corregido a nivel ortotipográfico pero en cuanto a la edición ser un auténtico desastre y de eso he visto muchos ejemplos a lo largo de mi vida de lectora lo que ha sido una pena. Entiendo que publicar es caro pero si queremos tener buenos trabajos es algo que tenemos que tener en cuenta y no escatimar en esfuerzos. Sobre todo porque eso queda ahi por los siglos de los siglos y no todas las publicaciones pasan bien el trascurrir del tiempo. Es normal que los primeros libros que publiquemos no sean perfectos por falta de experiencia pero si eso ocurre libro tras libro tendremos un problema. Por lo tanto no pienses que utilizar unos buenos servicios editoriales seas autopublicado o no es algo que te va a modificar tu forma de escribir, más bien todo lo contrario, en la mayor parte de los casos es un dinero muy bien invertido.

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El clímax

Cuando se inicia una historia, sea en una narración de ficción sea en la vida real, siempre se llega a un punto en el que el personaje o la persona llega al límite de cualquier situación que el día a día nos lo plantea. A partir de ahí todo puede ir cuesta abajo y rodado, para bien o para mal, hasta llegar el final de la historia. Las personas lo sufrimos desde el amanecer hasta que volvemos a la tranquilidad de nuestros dormitorios en una continua vorágine de cambios, saltos, rectificaciones, etc, que hacen que cada jornada sea distinta y nunca sepamos lo que ese día a día nos depara. En una novela, que es el formato narrativo que trabajo, es algo relativamente más sencillo porque se supone que el autor es el que lleva la batuta para que los personajes lleguen a este punto al que se denomina: clímax

¿Qué se denomina clímax en una narración?

Se denomina así al punto de mayor intensidad o fuerza en una serie creciente, siendo su punto más alto.
De todas maneras, la palabra clímax tiene diversos usos dependiendo del contexto en el cual se la emplee, aunque vamos a centrarnos en el de la estructura de una narración, el otro lo dejamos para las novelas eróticas.

Para la narratología, que es aquella disciplina que se ocupa de estudiar los elementos fundamentales de la narración, el clímax es el momento en el cual una trama, una obra, alcanza su punto más álgido, de más alta tensión; generalmente, se sitúa en el desenlace de la obra en cuestión, aunque esto no resulta ser siempre así ya que puede darse en el medio de la narración, para luego presentar las consecuencias que el clímax ha originado en cada uno de los personajes. En tanto, el opuesto al clímax es el anticlímax, aquel momento de tensión creciente pero que se resuelve sin que se produzca un aumento final de la tensión, por ejemplo, cuando un conflicto violento se resuelve de pronto pacíficamente. En mi caso suele ser habitual comenzar mis novelas con un clímax que ponga el lector en una situación de alerta y tensión y que le incite a tener interes en seguir leyendo el origen de esa situación con la que inicio la historia. Cada autor tiene su estilo o su forma de afrontar el inicio de una trama y marca las pautas para llegar al clímax, pero es cierto que como cualquier proyecto debe tener un esquema que facilite el trabajo.

Un ejemplo lo podéis leer en mi primera novela Siempre Juntos. Momento en el que se produce el punto de inflexión en la vida de la protagonista y que nos abre el camino para la segunda parte de la novela Confianza Ciega:

«Y ella, ¿cómo está? —preguntó, viendo como James me tomaba el pulso y me abría la ropa.

—Mal. Creo que tiene una hemorragia interna por los golpes. Voy a llamar a un helicóptero medicalizado para que nos evacúen a todos. Me iré con vosotros, mis hombres y los de Ibrahím harán la limpieza.

A partir de ahí, todo lo que recuerdo fue como entre una niebla y unas veces más o menos consciente. Me subieron a un helicóptero; James, aparte de dar órdenes a diestro y siniestro, me decía venga, lucha, no nos dejes. Durante un rato todo volvió a ser oscuro; luego, una ambulancia, un hospital, el pasillo, un quirófano, la voz de Ari diciéndome te quiero, sus labios y, finalmente, la imagen de James poniéndome la mascarilla para los tubos de la anestesia y su voz: siempre estaré contigo, vuelve.

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Fragmento de Siempre Juntos de Gaby Taylor

Pero, como he comentado, para llegar hasta este punto primero hay que tener en cuenta que tipo de narración vamos a usar en el desarrollo de nuestra trama. Hay varios tipos:

1. Narrativa lineal: es la que más común que nos vamos a encontrar y se basa en contar los acontecimientos en orden cronológico. La mayoría de películas y videojuegos tienen esta estructura, en la que no hay saltos temporales ni anacronías.

2. Narrativa no lineal: el orden en que se nos cuenta la historia no es el orden en el que ocurre. El narrador (o narradores) van dando saltos hasta componer la historia completa. vamos descubriendo la historia con saltos en el tiempo hacia el pasado (flashback) o hacia el futuro (flashforward). Si los viajes son hacia el pasado, también se les llama Retrospectiva. Hacia el futuro, serían Anticipaciones

3. Narrativa inversa: La historia comienza por el final, y va avanzando hacia el principio. Es una estructura compleja tanto para un escritor, como para un lector. Pero si se hace bien, es un tipo de narración que impulsa la historia a otro nivel.

4. Narrativa desordenada o antiestructura: Cortázar y su Rayuela son el gran exponente de esta estructura que no tiene ni principio, ni final, ni un orden determinado. El libro está compuesto por capítulos que pueden leerse de principio a fin (de manera cronológica), del revés (empezando por el final) o en un orden aleatorio.

5. Narrativa sin final La estructura narrativa sin final es la historia que no acaba, que nos deja con un final abierto. Podemos dejar el conflicto principal solucionado, pero no cerrar todos los hilos o, por lo contrario, cerrar algunos hilos pero no la historia principal. Las estructuras narrativas sin final nos dejan con interrogantes y pueden dar paso a una segunda parte o, simplemente, a una reflexión por parte del lector.

6. Narrativa circular: sigue los mismos patrones de la novela lineal, con la excepción de que coinciden el final y el principio. La historia acaba igual que empieza

7. Narrativa de los vasos comunicantes: Esto implica que la culminación de la historia se irá escribiendo justo en el momento en que los hechos ocurren; tal como si fuese la vida misma. El encuentro entre las líneas paralelas que representan al lector y su lectura, muestran un juego imaginativo doble, cuya expresión más insólita radica en el hecho de que al momento de la intersección, la historia empieza a repetirse letra por letra. Un ejemplo lo encontramos en Michael Ende y su Historia Interminable

8. Narrativa con Doble clímax: Una vez ha vencido al villano, aparece un supervillano, más poderoso, más peligroso, más fuerte. Una historia que, cuando parece que ha acabado, resurge de su historia y se relanza para seguir con la narración.

Por supuesto estos tipos en ocasiones se combinan, se mezclan y surgen obras geniales.

Una vez que tenemos claro que tipo de narrativa vamos a usar en nuestra novela es cuando debemos tener en cuenta como vamos a usar el climax, que es el empujón para que el lector llegue al final de la historia. Es cierto que cada capítulo de una novela debe de tener unos pequeños clímax que vayan abriendo y cerrando puertas para pasar al siguiente capítulo, pero siempre hay que tener en mente el gran punto de inflexión que nos lleva al desenlace, tal como lo dice, el punto más álgido de tu historia, el punto más fuerte o el punto más importante después del cuerpo o nudo. Es donde las cosas o se arreglan o terminan de romperse. Así, sencillo. Y eso nos lleva al final de la historia.

¿Cómo afecta el clímax a la narración?

Hay que tener en cuenta que en el clímax se contestan todas las preguntas que se han sembrado a lo largo de la historia. También se satisfacen todas las emociones implantadas en las lectoras. Esto es debido a que existen lectoras racionales y lectoras emocionales. La diferencia entre unas y otras es que las primeras leen para pensar, porque les gusta ejercitar las neuronas y las segundas leen para llorar, reír o asustarse. Por eso una misma novela puede tener varias interpretaciones, dependiendo de la clase de lectores que se acerque a ella. El tipo de satisfacción que obtienen de una misma obra es diferente y tú debes tratar de satisfacer a todos.

¿Qué tipos de clímax existen?

Un clímax narrativo que ofrezca un cambio total e irreversible, responda a todas las preguntas planteadas por la narración y satisfaga todas las emociones del público provocará un FINAL CERRADO

Un clímax narrativo que deje una pregunta o dos sin responder y alguna emoción sin satisfacer resultará en un FINAL ABIERTO.

Como ves, el tema de preparar un buen desenlace, casi desde el inicio de nuestra narración, es algo vital para poder realizar un buen desarrollo de toda la trama. Aunque no evita que mientras vayamos escribiendo vayan surgiendo cambios durante el camino. Por lo menos en mi caso soy afortunada porque cuando una historia salta en mi cabeza la suelo ver de principio a fin, y eso me facilita ir sentando las bases crear un buen clímax, que sea consecuente con todo lo que viene del inicio de la novela y que desemboque en un desenlace coherente y sin agujeros que demerezcan la novela. Esto se consigue con mucho tiempo dedicado al trabajo de la escritura y con formación, no es algo que diga que tengo ya superado y no es algo que surge de la nada de la noche a la mañana y por supuesto, no dudes de que nace de una lectura continuada de buena literatura. Por eso, tener el hábito de leer, es un consejo que siempre tengo en la boca para todos los escritores que inician su trayectoria.

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De feria

Se ha desarrollado un año más la feria del libro en el marco espectacular de Los claustros de Santo Domingo de Jerez, que constituye una de los joyas de la arquitectura gótica de Andalucía y un espacio de uso cultural de primer orden en esta ciudad.

Y como no podía ser de otra manera, he caído, y no una vez o dos, sino hasta seis veces, en la maravillosa locura de la adquisición de libros, todo debido a los buenos precios a los que los han puesto este año y el descuento, que es una puesta en valor segura, como guinda al pastel de este tipo de eventos. Ha cabido un poco de todo en mi bolsa de libros y más que me hubiera traído, pero tenía que elegir entre salirnos de casa o seleccionar entre lo que nos llamaron la atención. Aún así, no solo ha sido comprar, sino que también he dedicado mi tiempo a hablar con muchos libreros y autores porque había publicaciones de lo más interesantes.

El primer stand que me llamó la atención fue el de Verjura Encuadernación Artesanal, donde recordé precisamente los libros encuadernados que conservo, todos ellos realizados por mi abuelo, que se dedicaba a encuadernar, e incluso los que mi propio padre me encuadernó pues aprendió por hobby lo que en su padre casi fue un oficio. También os he dicho lo que me gustan los objetos de papelería relacionado con la escritura como plumas, cuadernos con tapas curiosas y los tinteros, con lo que inicie la mañana disfrutando como una niña ante el escaparate de sus tienda favorita.

Ejemplos de encuadernaciones de 
Verjura Encuadernación Artesanal
Encuadernaaciones para contener palabras e imagenes maravillosas

Ahora paso a comentaros los libros que he adquirido. Como sabéis me encanta la cocina, por lo que al pasar por el stand de Intermon Oxfam mis ojos se fueron hacia uno titulado: Un viaje gastronómico por el norte de África de Mourad Mazouz, restaurador argelino afincado en Londres y con una larga trayectoria a sus espaldas en el mundo de la gastronomía. Destaca por una espectacular fotografía que acompaña a sencillas recetas y donde también se habla de hierbas, especias y otros ingredientes; añadiendo a todo ello los vinos y otras bebidas, con todos estos detalles, el autor nos hace una especie de guía gastronómica de las comidas de varios países del Magreb.

Otra forma de colaborar con una ONG

En casa desde pequeños enseñamos a los niños a amar la lectura por lo que hoy es sencillo que caigan en las mismas tentaciones en las que he caído yo. En este caso con el libro El poder en sus manos, donde se desarrolla la historia de los Masters del Universo y She-Ra (1982-1987). Comienza la historia recordándonos aquellas primeras figuras: He-Man, Skeletor, Teela, Mer-Man, etc, hasta alcanzar el número de ocho, que con una mezcla entre bárbaros y ciberpunk, serían los culpables del surgimiento de un universo mitológico que ha perdurado hasta hoy en día gracias a diferentes gamas de productos y series de dibujos animados, comics, libros ilustrados y películas con personajes reales.

Junto a esto, la novela de la autora Eva Amuedo, El Dárico gris, libro primero de la saga El despertar de Osharan. Esta jerezana es analista y desarrolladora de software, además de escritora de libros de fantasía, aunque en sus orígenes sus primeras letras se centraron más en el género de relatos cortos y novela policiaca. En esta novela de fantasía encontraremos un viaje en busca de respuestas, que despertará a un dormido desde hacía tiempo, dando lugar a que planeé como una sombra sobre la protagonista y la raza dárica, que habita uno de los mundos que aparecen en la trama. Los caminos irán avanzando para converger en un destino legendario, terrible e inevitable pues así lo ha dispuesto aquel que mueve los hilos de dos mundos gemelos, Asthaluss y Muriath. Además de charlar sobre la creación de su novela tratamos otros aspectos del mundo de los autores, como es nuestro trato con los lectores y otros compañeros de profesión, así como del mundo del marketing y el complejo mundo de la publicidad a la hora de darnos a conocer y presentar nuestras novelas.

Mi hijo con la autora

Siguiendo la ruta por el claustro tuve la fortuna de coincidir con Nerea Riesco, autora sevillana con una amplia trayectoria literaria, que comienza en el año 2002 en el que publicó Ladrona de almas. En este caso me he decidido por su última novela, La ciudad bajo la luna, con una atractiva portada pero, sobre todo, una llamativa sinopsis. Ya solo leyendo que la novela empieza con un recorrido por la Sevilla del 29, pensando en mi futuro proyecto de novela histórica, que empieza en esa fecha y en esta ciudad, hizo que no tuviera ninguna duda en la elección del libro que iba a comprar. Estuvimos charlando un rato sobre la complicación a la hora de seleccionar aquellos hechos de la documentación previa para que no nos pasemos o nos quedemos cortos a la hora de escribir nuestra trama. Ese equilibrio a los apasionados por la Historia o como ella, una profesional del periodismo, nos supone un gran esfuerzo. Siempre nos encontramos múltiples hilos de los que tirar y nuestra desbordante imaginación tampoco nos ayuda. Una breve pero amena conversación.

Disfrutando con Nerea

Y para finalizar tropecé con el libro de Gloria Jiménez Marín, Comunicación en el punto de venta, donde la autora nos facilita a formadores de marketing y publicidad toda la información necesaria para realizar nuestro trabajo como comunicadores y profesora de las áreas de comunicación y marketing, una nueva faceta en la que me he visto envuelta desde el mes de Agosto. No es fácil encontrar libros específicos sobre el tema a no ser que sean propios de las carreras de marketing, publicidad, comunicaciones o periodismo, por lo tanto me ha parecido una propuesta muy interesante y por lo tanto formarán parte de mi colección de libros destacados. También mantuve contacto con la editorial que lleva este tipo de publicaciones que se salen de lo habitual de lo que solemos encontrar en los circuitos comerciales. Me gusto la sencilla pero impactante forma de presentar su catálogo y las facilidades que me dieron para mantener el contacto. Aunque trabajan en Sevilla hoy en día es no es ningún impedimento.

Libros que son, para mí, curiosos

De esta misma editorial elegí el libro titulado Aquelarre. En él varias autoras, puesto que es un libro realizado y diseñado por mujeres, tratan sobre el tema de la emancipación de la mujer en diversos campos de la cultura de masas: cine, televisión, radio, prensa, música, video-juegos o publicidad, entre otros. El objetivo es presentar una evolución histórica y crítica que ayude a conocer y entender la realidad de las mujeres es estos ámbitos culturales. Este conocimiento puede sentar las bases para la creación de contenidos igualitarios y sin prejuicios.

Como has leído, fue un sábado muy fructífero cargado de buenas conversaciones, en un lugar maravilloso, que no tenía el gusto de conocer, y en compañía de unos estupendos profesionales volcados en el mundo de las letras. Me encantó encontrarme a un gran número de familias con críos pequeños adquiriendo cuentos y libros. Espero que nunca se pierda esa costumbre.

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Los cuentos en el lejano Oriente

Se comprende que los cuentos de tradición oral forman parte del Patrimonio Cultural de la Humanidad (Patrimonio Intangible para la UNESCO) y es algo que está clara para las persona con interés en la lectura y por supuesto para cualquier estudioso de la literatura; el valor de escuchar, leer y comprender los grandes cuentos de la literatura universal, además de ser un excelente recurso de aprendizaje de lenguas, fomenta la imaginación, aumenta la sensibilidad, sirve de base para conocer claves importantes de literatura, son la base de la educación infantil en el gusto por la lectura y aporta claves educativas en sus moralejas.

Pese a esa universalidad de la que muchos somos conscientes, siempre hacemos más referencia a los cuentos occidentales o de aquellos que son de Oriente Próximo como todos los relacionados con Las Mil y una noches, pero no se suele profundizar en el conocimiento de los cuentos del otro extremo del mundo, del Lejano Oriente, cuando los tenemos muy presentes hoy en día por la literatura Manga y sus juegos. Tal vez eso nos venga por pensar que Occidente es el ombligo de la cultura y el saber popular, nada más alejado de la realidad. También es cierto que en ciertas culturas se ha fomentado esa tradición ancestral del cuento y en la actualidad se siguen escribiendo y perdura a lectura incluso en adultos, porque ya es sabido también que los cuentos no eran para los niños.

Pasando a lo que me trae hoy en mi entrada, me gustaría presentar primero unas características que suelen ser las comunes en los cuentos de Oriente y que seguramente reconoceréis en los de nuestras tradiciones orales y escritas:

  • Personajes: De los personajes humanos protagonistas de los cuentos japoneses, nos han llamado la atención, en especial, los siguientes: los ancianos, las mujeres, los vecinos, los pescadores, los leñadores, los jóvenes y los niños.
  1. Los ancianos destacan por su sabiduría, su experiencia, su paciencia,, su afectividad y su bondad.
  2. Las mujeres aparecen, por lo general, como bondadosas, hacendosas y delicadas.
  3. Los vecinos de muchos de los protagonistas de los cuentos japoneses presentan una psicología carcomida por los celos y la envidia que los induce a robar objetos maravillosos y matar animales benefactores (donantes); estos vecinos, al igual que en los cuentos occidentales, son castigados al final por sus malas acciones.
  4. Hay niños y niñas como que tienen la facultad de hablar con árboles, flores y pájaros.
  5. Los pescadores son capaces en ocasiones de traspasar umbrales del mundo de la realidad al mundo del más allá.
  • Simbología: El tema de la heterogamia está muy presente en el repertorio de los cuentos japoneses. Los pájaros, serpientes, peces, ranas, zorros, lobos y otros aparecen en forma de hombre o mujer y se casan con los seres humanos.
  1. La tortuga es el símbolo de intermediación entre los dos mundos: el real y el del más allá y es la que transporta al pescadorcito al mundo de la fantasía; por su longevidad, simboliza la inmortalidad.
  2. El perro representa la inmortalidad así como la fidelidad y el espíritu de vigilancia, símbolo posiblemente procedente de China, ya que en la antigua China, el perro es el undécimo signo del zodiaco; en cambio su significado simbólico-mítico es diferente, pues los perros deberían ahuyentar a los demonios, en otras regiones, sobre todo de China Meridional y, en cambio, en la Occidental el perro simbolizaba la provisión del alimento de los hombres: arroz o mijo. Leyendas fantásticas de personas con cabeza de perro están muy difundidas en China y en el Japón. En algunos santuarios se exhiben con frecuencia perros coreanos cuya función es la de guardianes.
  3. La grulla en las culturas orientales significaba larga vida y sabiduría, a causa del efecto contemplativo del animal en su postura de reposo; representa también el deseo de ascenso social porque vuela elevándose hacia el sol. En el Japón la grulla es un animal muy apreciado que simboliza la excelsitud del archipiélago, mientras que en algunas leyendas indias aparece a menudo como personificación de la falsedad y del engaño. Además la grulla, debido a los hábitos legendarios de este ave, es un símbolo de vigilancia, de solicitud y de lealtad. Esta significación ha pasado de Oriente al simbolismo cristiano y así la expresión «estar o andar en pie como las grullas» es sinónima de no descuidarse nunca en el cumplimiento de la obligación.
  4. Los gorriones simbolizan en la simbología cristiana, la humildad, significación muy cercana a la japonesa cuya connotación es la fidelidad y la afectividad.

Los animales están a veces asociados al color blanco, representativo en la cultura japonesa no sólo haciendo referencia a la forma de arreglarse de las mujeres (recuérdese los inmaculados polvos de arroz con que se maquilla la japonesa tradicional), sino de pureza, verdad y agradecimiento.

  • Objetos:

Estos elementos introducidos en cualquier narración son detalles que aunque parecen insignificantes, nos hablan de los personajes de una forma sutil y muy efectiva, del ambiente en el que viven y de la acción que se puede desarrollar.

  1. El espejo es un objeto muy representativo en todas las culturas, bien como reflejo real de la persona o como viaje al otro mundo (recordemos que Alicia en Alicia a través del espejo se introduce dentro del espejo y esa introducción supone la entrada en el mundo del más allá)
  2. Plantas y frutos son muy importante teniendo en cuenta que los arreglos florales están muy presentes no solo en la cultura japonesa, si no en otras del lejano Oriente. En los cuentos japoneses el cerezo es un símbolo de resurrección que ha dado lugar a las fiestas tradicionales a las que acuden muchas familias para contemplar la belleza y el milagro de ese renacimiento anual. Y en Occidente al fruto del cerezo se le llama fruto del paraíso y evoca la dulzura de carácter que proviene de las buenas acciones. Por tanto no es de extrañar que las plantas y las flores tengan una representación tan importante que por lo general forma parte de los argumentos y tienen un valor significativo.
  3. Los números tienen una gran carga simbólica. El número 7 tiene una gran presencia en los cuentos tradicionales universales: Pulgarcito y sus hermanos son siete, siete son los cabritillos, los enanitos que están con Blancanieves…
  4. Los astros en todas las mitologías y en todos los cuentos tradicionales de todo el mundo hay relatos explicativos de los astros que dan vida al mundo o que sirven para oscurecer el día, como el sol y la luna. En el Japón en contraposición con occidente el sol no es un dios, sino una diosa, Amaterasu Omikami, que a su vez ha sido creada por el dios del cielo Isanagi, que lleva consigo el día y que nunca consigue encontrarse con su oponente la luna. Ocupa el primer rango entre todos los fenómenos celestes.

Varias características de los cuentos japoneses se encuentran en cuentos de todo el mundo como la presencia de los animales, de objetos mágicos, ideas como la virtud recompensada y la maldad castigada, personajes íntimamente relacionados con el entorno cotidiano del Japón: leñadores, pescadores, cortadores de bambú… mujeres ancianas y feas que son a la vez malvadas frente a otras, también ancianas, bondadosas, jovencitas plenas de belleza, buenas y trabajadoras, algunas de las cuales están relacionadas con lo sobrenatural.

Algunos temas, personajes y objetos de los cuentos japoneses están presentes en muchos cuentos de todo el mundo, debido a lo cual pueden ser considerados un factor de transmisión multicultural con posibilidad de fomentar las interculturalidad.

La presencia de los ancianos en los relatos japoneses es una constante, aspecto que puede considerarse un valor esencial para que lo resaltemos, teniendo en cuenta que en la sociedad actual hay muchos problemas de falta de atención familiar a las personas mayores.

El contar cuentos desde la niñez en ambientes familiares y escolares fomenta los vínculos afectivos que pueden influir en la formación de una personalidad equilibrada.

El cuento es un elemento básico para practicar el español como lengua extranjera y para aprender idiomas y tradiciones de otras partes del mundo. Por eso es importante no solo centrarse en la cultura occidental, sino abrirse a tradiciones orales de otras partes del mundo que nos pueden aportar una visión mucho más universal y rica del mundo en el que vivimos. Que la globalización no solo sea tecnológica o económica, sino que también la veamos en lo cultural.

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El tren en la literatura

¿Qué tienen los trenes que tanto llaman la atención de lectores y escritores? Ya te he hecho referencia sobre lo que me gusta el mundo de los trenes y el motivo tal vez fue porque de pequeña me regalaron un año por los Reyes Magos: la clásica caja de Ibertrén. A partir de ahí la colección aumentó y siempre he sabido en el fondo que fue una excusa de mi padre para también poder jugar a los trenes. Él venía de una generación donde este medio de transporte, si se regalaba a los niños, era de madera y, como mucho, los más afortunados lo tendrían de hojalata. Con estas cosas que os cuento, podéis ver como mi padre me inculcó el gusto por los trenes y barcos y el amor a la lectura.

Por este motivo me identifico mucho con aquellas historias que se relacionan con los viajes en tren o entorno al ferrocarril, aunque no tenga ferrogenes, puesto que no soy hija de personal ferroviario, pero entiendo el interés de organizar actividades literarias en torno a este transporte.

https://www.lavozdegalicia.es/noticia/television/2003/04/26/tren-inspira-escritores/0003_1635731.htm

Es una atmósfera especial y muchos autores lo han entendido y han escrito tramas en ese pequeño espacio. Es como si el limitado habitáculo nos envolviera y nos incitara a escribir, tomarlo como punto de inspiración, hacer que sea punto de partida para la obra literaria. Ver pasar el paisaje durante el viaje inspira. Y estar encerrada en un tren, solo con tu ordenador, también.

Existen terapias para superar la aerofobia, pero, en cambio, ¿quién no se deja llevar por un tren mansamente, más confiado y relajado que en su propio automóvil? Inclusive, uno puede apearse o subirse a un tren en marcha, como hemos visto en tantas películas del Oeste, o maquinar en su interior complejas y delicadas tramas, como en tantos relatos, desde el Orient-Express al Transiberiano. Desde su nacimiento, en el siglo XIX, el tren se convirtió en el más idóneo símbolo del progreso y al que nos hemos subido sin dudarlo.

Y hablando de ferrogenes, la lista de autores que tienen relación con este mundo del camino de hierro es amplia y para muestra os dejo un botón: Pablo Neruda, el poeta chileno premio Nobel, era hijo de un ferroviario de Temuco, Pär Lagerkvist, escritor sueco premio Nobel 1951, autor de El enano y Barrabás, era hijo de un jefe de estación de ferrocarril en el sur de Suecia, Camilo José Cela, el escritor español premio Nobel, autor de La colmena y de La familia de Pascual Duarte, de padre español y madre inglesa, tenía un abuelo, John Trulock, que fue gerente de la primera línea ferroviaria gallega.

    Pero no siempre este medio de transporte ha sido del agrado de los escritores y lectores.

    Las primeras opiniones de Dickens sobre el ferrocarril fueron desfavorables. En una de sus novelas y, en boca de un antiguo cochero, considera que el tren es anticonstitucional y atenta contra la libertad de los ingleses. Por añadidura, es aburrido y monótono, pues las estaciones se parecen tanto unas a otras, que siempre se llega a la misma. Lo único diferente son los nombres, escritos, eso sí, con iguales caracteres.

    Pronto cambió Dickens sus puntos de vista. En su relato “El vuelo”, compara al tren que lo lleva a la capital francesa con míticas máquinas voladoras, tal es la velocidad con que se desplaza. Pese a todo la opinión de Dickens cambió con el paso del tiempo y eso me anima a recomendaros algunos libros en los que la trama gira en torno a este transporte que ha vuelto a entrar con fuerza hoy en día en nuestras vidas sobre todo con los nuevos abonos que prometen alargarse hasta el 2023. Lo mismo con esta nueva oportunidad de acercarnos a este medio de transporte nos surgen nuevas ideas para futuras novelas.

    Mis recomendaciones de hoy son estas 10 historias. Algunas muy conocidas y otras lo mismo no tanto.

    En Anna Karenina el tren es crucial. El ferrocarril tuvo una gran importancia por el avance que supuso la inauguración de la línea entre Moscú y San Petersburgo. Anna viaja en tren para mediar en el problema matrimonial de su hermano. El tren será el lugar donde Anna y su amante encuentran por primera vez. El tren será el escenario donde se desarrolle acción y los encuentros entre ambos.

    Ambientada en la Francia de la segunda guerra mundial, Calle de la Estación, 120 es la primera novela de Léo Malet en la que aparece el detective Nestor Burma como protagonista. Bob Colomer, ayudante de Burma, es asesinado en la estación de Lyon justo cuando acababa de reencontrarse con su jefe, recién llegado a Francia del campo de prisioneros alemán en el que había estado internado. Antes de morir, Colomer logra susurrarle una dirección: «Calle de la Estación, 120», la misma que Burma había escuchado en el hospital militar de un prisionero agonizante. A partir de ahí arranca una investigación en la que el detective tendrá que indagar en episodios de su pasado que ya creía enterrados y que le llevará de la Francia de Vichy al París ocupado por los nazis.

    Reconstrucción de uno de los más importantes robos de trenes. Sucedió en 1855 cuando Edward Pierce se apropiaron del oro que la Corona británica debía destinar a financiar la Guerra de Crimea. El robo causó un impacto importante en la sociedad victoriana londinense en un momento histórico en el que tren se alzaba como garantía de seguridad.

    Los trenes son los protagonistas de esta historia que nos lleva a través de la investigación de un crimen la problemática social y política del Japón de la posguerra enfrentados a los valores de la tradición y la familia. Clásico de la novela negra japonesa. Publicada por entregas en 1958 es una de las obras más conocidas del autor.

    A través del viaje que el protagonista Mathias Enard realiza en el tren transiberiano nos adentraremos en la historia un triángulo amoroso. Ambientada en la política, la sociedad, la guerra civil de la URSS. El autor obtuvo el Premio Goncourt 2015 con la obra Brújula.

    Durante un viaje en tren por el Sudán francés el novio de la protagonista desparece sin dejar rastro. Destaca por las ambientaciones y la prosa ágil de Woods.

    Después de unos días algo ajetreados en un hotel de montaña de un país sin nombre del este de Europa, la joven y rica Iris Carr coge impaciente el tren expreso a Trieste. En un vagón repleto, la única persona que no parece serle hostil es una institutriz inglesa, la señorita Floy, con la que entabla una amistosa conversación. Poco después se queda dormida y, al despertar, el lugar de su nueva amiga lo ocupa otra mujer de gesto adusto. La señorita Floy parece haberse volatilizado: nadie en el tren recuerda haberla visto, Iris parece no estar en sus cabales y solo un joven, pese a no creerla del todo, se ofrecerá a ayudarla para aclarar lo que puede o no haber ocurrido. La dama desaparece (1936), que sería llevada al cine por Alfred Hitchock en 1938, es un clásico de la novela de misterio británica y recrea una situación de ansiedad extrema que la acerca al thriller psicológico.

    La intriga de esta novela está basada en la idea de un crimen sin móviles, un crimen perfecto: dos desconocidos acuerdan asesinar cada uno al enemigo del otro, forjando así una coartada indestructible. Bruno viaja en el mismo tren que Guy. Empiezan a conversar y Bruno, demoníacamente, fuerza a Guy a desvelar su punto débil, la única grieta en su ordenada existencia: Guy quisiera librarse de su mujer, que le traicionó y que puede obstaculizar su prometedor futuro. Bruno le propone un pacto: él matará a la mujer y Guy, a su vez, al padre de Bruno, a quien éste odia. Guy rechaza el plan, pero no así Bruno, quien, una vez cumplida su parte, reclama al horrorizado Guy que cumpla con la suya. Adaptada también al cine por Alfred Hitchcock.

    La acción sucede dentro del mítico Orient Express, símbolo del lujo de la Europa del inicio del siglo XX. Una avería en el conocido tren durante un viaje de Agatha Christie la llevó a tomar notas sobre la descripción del tren y del suceso que luego usaría en su conocida novela.

    Es la novela que lanzó a la fama a Paula Hawkins. El trayecto en el tren de Londres que la protagonista realiza cada día nos introduce en una trama psicológica. Un acontecimiento observado desde la ventanilla del vagón del tren nos llevan a descubrir a Rachel desde su interior, narrado en primera persona.

    Si has leído con detenimiento los pequeños resúmenes que te he presentado habrás notado que la mayoría de las novelas son thrillers y es curioso que en un espacio en movimiento y que se supone lleno de testigos se pueda desarrollar este tipo de tramas. Pese a todo, los tren nos da amplias posibilidades y se crea una atmosfera claustrofóbica muy adecuada para ese tipo de historias por eso te recomiendo que te lleves una libreta y cuando montes en uno vayas apuntando tus sensaciones, lo mismo te sorprendes.

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    Los libros, las joyas y los ladrones de guante blanco

    Las posibilidad de que me aburra es prácticamente inviable pues tengo una gran cantidad de cosas que llaman mi atención y me gustan. Y, hoy en día, teniendo una conexión a internet es mucho más complicado que la apatía se instale en mi vida. Es cierto que me encanta leer, aunque no soy fiel a ningún autor ni género, podría decir que soy más bien de tirar de los hilos de la información que encuentro o llama mi atención y dejarme llevar.

    Quien sepa un poco de mí conoce mi gusto por la joyería, pero no por su valor económico, sino por ser unas obras de arte de diseño y montaje sorprendentes con elementos tan pequeños que parece increíble que puedan ser hechas por manos humanas. Si siempre he sido amante del arte, sobre todo de la arquitectura, la joyería es mi pasión secreta pues disfruto mucho viendo esas espectaculares construcciones y conociendo las historias que hay detrás de ellas.

    Desde hace tiempo sigo las creaciones de importantes joyerías como Ansorena, Cartier, Van Cleef and Arpels, Tiffany, Chopard, Bulgari, W.A Bolin, Fabergé, Garrard & Co, y  Boucheron, entre otras.

    Te preguntarás que qué tienen en común la mayoría de ellas y es cierto que participan de dos cosas en común: fueron fundadas a finales del siglo XIX o principios del siglo XX y además han realizado maravillosas piezas de joyería para la nobleza europea que por motivos de herencia han ido pasando de mano en mano en las familia reales de manera curiosa. Unas veces por herencia, otras por regalo y otras por ventas y compras ante las necesidades financieras de muchas de las familias nobles que sufrieron crisis económicas o exilios como buena parte de la nobleza rusa tras la revolución de 1917.

    Además tengo la suerte de que hace años, como regalo de Reyes, me llegó un libro que guardo como oro en paño sobre ese tema y que, ahora mismo, está descatalogado, por lo que de segunda mano tiene un precio desorbitado, algo que me ha causado bastante sorpresa. En él se habla de joyas y protocolo desde la época medieval hasta nuestros días. Y te voy a contar algunas de las historias que se encuentran entre sus páginas que lo mismo te supone de inspiración para alguna trama o te anima a buscar otros libros relacionados con el tema.

     La reina Victoria Eugenia portando la diadema de las lises, el collar de chatones de diamantes y las esmeraldas regalo de la emperatriz Eugenia de Francia.

    Me encanta aprender cosas como que esta tiara que lleva la reina Victoria en la foto de la portada, es de las llamadas «de pasar» y se denomina así porque son joyas personales, no pertenecen al gobierno y su dueña tiene potestad para prestarla, regalarla, donarla o decidir quién la heredará sin tener que dar cuentas a nadie. En la actualidad se mantiene en la familia real española, en caso de un nuevo exilio como en el de 1931, esa tiara se iría con sus dueños, puesto que fue un regalo de Alfonso XIII para su futura esposa Victoria. Y así son la mayoría de las joyas que lucen las mujeres, miembros de las casas reinantes europeas o nobles. Pero si se tira del hilo no nos extrañe que averigüemos que el origen de muchas de estas piezas y que tienen hoy en día las casas reales europeas son heredadas de una hija de la reina Victoria de Inglaterra o de una zarina rusa que es nieta de la misma reina. Tampoco te debe asombrar que aprendas que muchas de ellas aparezcan y desaparezcan entre generación y generación al ritmo de las distintas guerras, revoluciones o empeñadas por necesidades económicas de sus dueños como he dicho anteriormente. Cada tiara, collar, pendiente, broche o pulsera cuenta la historia de Europa reflejada desde las distintas facetas talladas de sus piedras preciosas.

    Otra palabra que he aprendido, gracias a esta afición, es la de Kokoshnik que significa en ruso «Peine de gallo» (tal vez se refiera a la cresta del gallo, pero esto ya es suposición mía):

    En la foto superior te muestro que es un tocado típico ruso que con el tiempo las mujeres de la familia imperial de este país enjoyaron e incluso hicieron tiaras de metales y piedras preciosas con esa forma. Así llegamos a una tiara muy famosa, que tiene este nombre, y que hemos visto muy a menudo en la cabeza de Isabel II de Inglaterra.

    Isabel II usando la Tiara Kokoshnik

    Para mí, la curiosidad que envuelve a esta y otras muchas tiaras, es la opción creada por el joyero que las diseñó de desmontarse en distintas piezas según la ocasión siendo pulseras, collares, broches o pendientes, según las necesidades de su dueña.

    A continuación te muestro la transformación de esta pieza de Isabel II de Inglaterra en un video dónde el joyero de la reina presenta como se desmonta y monta para su diferente uso. Así, aunque es cierto que la soberana tenía un gran joyero, con esa posibilidad de transformación, parecía que tenía más piezas de lo que parecía, para lucir en la grandes ocasiones.

    Tiara Kikoshnik convertida en collar

    Ya te he comentado en otra entrada del blog mi gusto por la joyería al hablarte de uno de los libros que tengo en casa, aunque en este caso la trama gira en torno a una perla que de manos de un esclavo, que la encontró en el Caribe exactamente en las costas de Panamá, paso a las de Felipe II de España y después de muchas aventuras finalizó en el cuello de Elisabeth Taylor como regalo de su marido Richard Burton.

    De esta actriz tengo el gusto de usar su apellido para mi seudónimo ya que es una mujer que me ha inspirado mucho por la fortaleza y carácter que demostró a lo largo de su dilatada vida y carrera.

    La perla Peregrina en el cuello de la actriz anglo-americana que desarrolló su carrera en EEUU

    El collar que lleva Elisabeth emula al que en otro tiempo lució María Tudor, reina de Inglaterra y segunda esposa de Felipe II, aunque curiosamente la perla que le regaló Felipe II recibe el nombre de Pelegrina y no es la protagonista de la historia del libro de Carmen Posadas, pero es la que llevó María hasta su lecho de muerte en recuerdo del rey. Otra joya que merecería su propio libro a parte pues llegó a estar en la corte del zar Nicolás II en las manos de Rasputín, del que sabemos por la historia que no tuvo un buen final.

    María Tudor con la perla Pelegrina, regalo de Felipe II.

    Ni que decir tiene ya, a estas alturas, deducimos que muchas de estas piezas están rodeadas de interesantes maldiciones que afectan de forma muy negativa a sus dueños. De hecho en las joyas de la corona de Inglaterra cuenta la tradición que el diamante Koh-i-Noor es uno de los malditos.

    El Koh-i-Noor es la joya central de la corona de Isabel II
    El Koh-i-Noor es la joya central de la corona de Isabel II

    El Koh-i-Noor y Cullinan son los diamantes más valiosos que están en manos de la corona británica desde hace centurias. El primero de ellos, de 105,6 quilates, fue extraído en la India hace miles de años y es uno de los diamantes tallados más grande. Se rumorea que esta pieza está maldita, porque según la leyenda, todos los hombres que han poseído el Koh-i-Noor han sufrido alguna desgracia. «Solo Dios, o una mujer, pueden llevarlo con impunidad», dice un texto hindú del siglo XIV. Por eso a la hora de su limpieza solo es tocado por mujeres joyeras, no sabemos que ocurrirá ahora con la maldición cuando sea coronado Carlos II, hijo de Isabel.

    Muchas joyas, con el tiempo, han sido protagonistas de películas y novelas haciendo que surgiera un género que es el de los ladrones de guante blanco y que tan entretenidas tramas nos han hecho pasar buenos ratos con su lectura. Caballeros, e incluso nobles, que tenían una doble vida como ladrones entre los que destaco a Arsenio Lupín. Protagonista creado por el autor francés Maurice Leblanc (1864-1941) que fue contemporáneo de Arthur Conan Doyle, y la popularidad que alcanzó el personaje de Lupín en Francia puede compararse con la del detective británico Sherlock Holmes en los países anglosajones. Sus muchas aventuras de este caballero-ladrón tienen lugar en este país vecino durante la Belle Époque y los locos años veinte. Su fama en el extranjero le ha valido tanto adaptaciones cinematográficas estadounidenses como adaptaciones de manga de autores japoneses.

    Si os animáis a conocer este personaje podéis leer las novelas de Leblanc o ver la serie de Neflix del 2021 sobre este ladrón, aunque adaptado a los nuevos tiempos que corren.

    Como has leído, el mundo de las joyas te llevará por unos derroteros que te hará conocer interesantes autores, géneros y libros de los que seguramente en otro post te contaré, ampliando la lista de autores de novelas sobre ladrones de guante blanco, entre los que hay varios escritores españoles. Como despedida te dejo otra joya aunque es una historia de ficción, pero que dio lugar al nacimiento de un entrañable personaje: la pantera rosa, perseguido por ladrones como el fantasma (el actor David Niven) y el gato (el actor Gary Grant).

    En la película original titulada La pantera rosa, de Blake Edwards, el título hacía referencia en realidad a un diamante ficticio de mucho valor y, por extensión, el motivo alrededor del que gira la historia sobre un ladrón de guante blanco que intenta robarlo.

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    Hola, soy Tiffany

    La importancia de llamarse (ser) Ernesto, obra de teatro de Oscar Wilde, me viene como anillo al dedo para hablar del calibre que tiene tomarse su tiempo a la hora de elegir un nombre apropiado, tanto para una persona real como para un personaje de nuestras novelas. Comienzo comentando que la traducción literal del título citado con anterioridad sería: La importancia de ser serio. El título en inglés tiene un doble sentido que se pierde en la traducción, ya que el nombre Ernest y la palabra earnest (serio) son homófonos, es decir suenan igual. Eso me sirve de introducción para hablar de la importancia que ha tenido a lo largo de la historia la elección de los nombres de las personas porque, aunque parezca una tontería, no es lo mismo llamarse Tiffany y vivir en una zona residencial que, tener ese nombre y no ser tan afortunada. Tal vez pensáis que este comentario es exagerado o incluso frívolo, pero las páginas donde se buscan los nombres para los hijos y para los protagonistas de nuestras novelas, tienen miles de visitas todos los días. Fijaros si es importante que muchas novelas, a lo largo de la historia, se conocen por el nombre que tienen su protagonista:  David Copperfield, Pepita Jiménez, Fortunata y Jacinta y algo similar ocurre en el cine.

    Según muchos estudios sociales que se han realizado, se ha demostrado que existen ciertos nombres con tendencias al éxito a comparación de otros, lo cual se debe gracias a las expectativas que tiene la sociedad sobre el mismo. En ellos se afirma que las zonas más pobladas y más humildes de cualquier parte del mundo tienen mayor tendencia a colocarles nombres comunes y populares a sus hijos, sobre todo aquellos que se encuentran en tendencia o de personas famosas que formen parte de la farándula. Algo que hemos observado años atrás por las modas de las telenovelas. Por otro lado, las personas con mayor conocimiento cultural van a optar por llamar a sus hijos con nombres mucho más singulares, literarios o pertenecientes a personas que hayan tenido un gran aporte a la humanidad.

    En cambio, se considera este aspecto a la hora de conocer una persona, siendo aquellas personas con nombre singular, bonito o refinado los que van a tener mayor éxito en su vida gracias a las facilidades que les ofrece la sociedad. Sin embargo, otras con nombres muy comunes pueden ser un poco menospreciadas y rechazadas en algunas oportunidades, disminuyendo sus posibilidades de alcanzar el éxito de forma un poco más sencilla. Y no digo que esté de acuerdo con esta realidad porque siempre se ha dicho que: el don sin din puñetitas en latín, pero ayudar ayuda.

    Os preguntareis que qué tiene que ver esto con las novelas. Y es cierto que tiene, porque me he encontrado narraciones en las que los protagonistas tienen nombres como James y se supone que son angloamericanos y entre su vocabulario habitual usan palabras como chocho que no es adecuado su uso ni con el nombre ni con el país, a no ser que me lo justificaras diciendo que hizo un Erasmus en España y se le quedó esa palabra como coletilla. Y entonces consideraré que es algo genial como forma de identificar al personaje, pero si no es así a un buen lector le puede sacar de la novela.

    Luego está el periodo histórico donde se desarrolla la trama. Si estamos en el siglo XIII, llamar a la protagonista Tiffany es algo anacrónico, por mucho que nos guste la joyería neoyorkina. Y si estamos en pleno siglo XXI, utilizar para nuestros protagonistas los nombres de Adalberta y Donaciano puede suponer que tampoco sea muy adecuado, aunque no le discuto la valentía por parte del autor y que si la trama se desarrolla en nuestra rabiosa actualidad sería sencillo darle una explicación. Le podría dotar de una importante seña de identidad, carácter y originalidad a la novela, pero esos nombres deberían de ir acompañados de una sencilla explicación, que podría ser como comentar que son manías del pueblo de poner el santo del día o que los padres del personaje están muy chapados a la antigua.

    Una cosa que sí me ha pasado al principio cuando me inicié en esta aventura de ser escritora, fue la de usar nombres con cierta afinidad gráfica y sonora que ponía en apuro a mi lectora 0 a la hora de identificar a los personajes. Es como si, de repente, todos los que se me venían a mi cabeza pertenecieran a ese juego de encontrar palabras que comiencen con la misma sílaba. Menos mal que siempre se está a tiempo de sustituir esa falta de originalidad mucho antes de que la novela llegue a manos de mis lectores. Y, por consejo de quién sabía en ese momento más que yo, empecé a buscar en esas páginas que os he comentado con anterioridad para darle mas variedad y sentido a la hora de bautizar a los actores de mis historias.

    La verdad es que tengo la manía de elegir los nombres de mis protagonistas extranjeros muchas veces relacionado con el país donde se desarrolla la trama y relativo a las características psicológicas de ese personaje. Uno de los que utilizaré en mi próxima novela tienen este significado: humanitario, sacrificado, idealista, altruista, romántico. Y si esta entrada la lee uno de mis lectores 0 en seguida sabrá de quién estoy hablando.

    INTERPRETACIÓN:
    Cualidades: Compasivo, Idealista
    Planeta dominante: Marte, un planeta por otra parte muy identificado con la guerra.
    Colores: Rojo
    Piedras preciosas: Piedra de sangre

    Virtudes de la piedra de sangre

    • Protección
    • Coraje y sabiduría
    • Manejo de la ira
    • Mejora la confianza
    • Aumenta la prosperidad

    Como podéis comprobar, para mí elegir el nombre de mis protagonistas es algo que me tomo en serio, que requiere su tiempo y que no está elegido al azar, pero claro, eso son pequeños detalles que no se suelen explicar a no ser que salga en alguna presentación. Por eso hoy quería contaros un poco como es mi proceso de selección y que incluso para mí es importante esa piedra que se menciona como protectora, pues luego la puedo utilizar dentro de la propia trama de la novela. De momento os dejo con la intriga de saber cual es el nombre del que he estado hablando en las líneas anteriores, me temo que tendréis que esperar hasta la publicación la novela que cuenta su historia si finalmente llega ese proyecto a buen puerto.

    Estos son unos pequeños apuntes de mi forma de nombrar a mis personajes que quería compartir con vosotros porque puede que eso le sirva de inspiración o ayuda a personas que empiezan como yo lo hice y no saben por donde empezar y además porque me sirve de recordatorio para el día de mañana, cuando la memoria falle, de como fueron mis inicios.