Opinión

Siento decirlo, pero el macho alfa no existe

Cada vez que leo esas dos palabras, macho y alfa, algo en mi interior se revuelve y no para bien. Hace unos años en los libros y en sus portadas se puso de moda el liguero, los taconazos, el rojo, y la pinta de puton verbenero de las protagonistas y después pasamos al macho alfa, con su traje y encorbatado. No nos habremos reído en los años 70 y 80 del anacrónico macho ibérico de las películas españolas con su machismo reconcentrado. Pues siento deciros a todas las amantes de la romántica que al que considerais macho alfa, no es otro que el macho ibérico pero con menos boina, unos centímetros más de estatura y un traje de Armani, pero igual de patético y anacrónico que sus predecesores del cine español.

¿Qué es un macho alfa?

El macho alfa. El líder. Ambicioso y competitivo. Agresivo y dominante. Es el héroe en las películas y la imagen del político y el empresario perfecto que consigue sacar adelante sus proyectos.

El concepto del macho alfa está copiado en teoría de la naturaleza. En una manada de lobos, el macho dominante es quien toma las decisiones y somete a los demás por la fuerza. Es una idea atractiva, especialmente para los hombres en posiciones de poder. Tiene un problema: es falsa.

El concepto del macho alfa lo introdujo un científico de la universidad de Minnesota llamado David Mech, un experto mundial en lobos. En su libro de 1968 hablaba del lobo alfa, el que conseguía imponerse a los demás lobos de la manada peleando y venciéndolos uno a uno.

El propio Mech abandonó esta idea hace más de veinte años. Lo que ocurría es que los estudios se realizaban con lobos en cautividad, donde las peleas eran constantes. Sin embargo, después de estudiar a los lobos en libertad descubrieron que las manadas no eran ejércitos, sino familias.

El líder no era un macho agresivo, sino el padre del resto de los lobos, que guiaban a un grupo y trabajaban en equipo, machos y hembras. A pesar de los esfuerzos de David Mech para desmentir y actualizar sus propias ideas, el mito se mantiene ya que es lo que conviene.

Los estudios indican que las mujeres se sienten atraídas por hombre altos, fuertes, dominantes y agresivos, porque indican mayores posibilidades de sobrevivir. Pero también se ha comprobado que las relaciones más satisfactorias, íntimas y duraderas son aquellas más igualitarias , en las que no hay dominación. De hecho la mayoría de las rupturas sean de amigos o de parejas el denominador común son unas relaciones basadas en un venenoso concepto de la propiedad de una persona sobre la otra.

El macho alfa, por mucho que algunos se empeñen, no es más que un mito.

Somos así de incoherentes. Estamos postulando por una sociedad igualitaria en el que el papel del hombre y la mujer sea paritario, queremos personas sensibles, solidarias, respetuosas, con carisma, guías, comprometidos, que sepan escuchar, que aporten pero dejen libertad de acción, pero llegamos a la hora de la literatura romántica, de las telenovelas turcas o de nuestro día a día y babeamos por un hombre que domine, que maltrate psicologicamente, que controle y que nos haga un poco de pupita porque a fin de cuentas el amor todo lo perdona. Venga ya. ¿Cuándo vamos a dejar de andar hacia atrás y comenzamos a abandonar esa tendencia a normalizar las relaciones tóxicas?

Verdaderas características de un macho o hembra alfa humanos

Sabes que en este mundo debe haber jefes e indios, personas que toman decisiones y personas que las ejecutan, pero para estar en el puesto de mando se necesitan unas características que, desde luego, no son las que hasta la fecha se están poniendo como pertenecientes al modelo de macho o hembra alfa. Hay hembras a las que erroneamente se las denomina alfas y que son personas manipuladoras y tóxicas como los masculinos. Hay que huir de ambos modelos, pero claro para eso hay que saber como es de verdad un ser humano con los atributos de alfa.

El macho alfa es un líder, se conoce y confía en sus capacidades. No necesita pavonearse. Un hombre poderoso y fuerte es equilibrado y reflexivo. Se tiene en cuenta a sí mismo y tiene en cuenta a los demás. Se valora y valora.

Ejercer la autoridad implica aceptar las limitaciones y atreverse a aceptar que los demás pueden aportar algo valioso. Si podemos soportar esto, nos podremos sacar máximo partido y podremos encontrar al líder que llevamos dentro, porque no es un proceso de buscar fuera, al revés, es un proceso interno de maduración. Cuando la personalidad alfa es auténtica, no solo no hay abuso, sino que hay crecimiento por ambas partes, creándose así una relación rica. Esto se ha comprobado en el buen resultado obtenido por equipos de trabajo que estaban coordinados por una personalidad alfa real.

Características de un verdadero macho alfa que puedes incluir en tus novelas

  • Creen en sí mismos

Los machos alfa tienen confianza y creen que pueden lograr cualquier cosa si se esfuerzan lo suficiente. No se dan por vencidos ante el primer obstáculo y están seguros de que hay una solución para cada problema. Así como creen en sí mismos, también lo hacen en los demás.

  • Son conscientes de sus errores

Tienen confianza pero son conscientes del hecho de que no son perfectos. Tampoco esperará que seas perfecto y encontrarán lindos tus defectos. Esos fueron lo que hizo que se enamorara de ti y nunca te juzgará.

  • Son honestos

Nunca dicen una cosa y luego hacen algo completamente diferente. Nunca te mienten porque la honestidad es su primera prioridad. Serán honestos contigo sobre todo, lo cual es un requisito previo para cualquier relación saludable.

  • Están en contacto con sus emociones

No tienen miedo de mostrarte si están tristes o enojados por algo. Y te lo dirán de la forma más tranquila posible.

  • Son excelentes oyentes

Son grandes oyentes, sin importar el tema. No pretenderán escucharte solo porque no quieren lastimarte. De hecho, escucharán cada una de tus palabras porque están genuinamente interesados en todo lo que tengas que decir. Y cuando les hagas una pregunta, harán todo lo posible para sorprenderte con sus ideas innovadoras.

  • Están decididos

Cuando deciden hacer algo, simplemente lo hacen. Una vez que están decididos a conquistarte, nunca se darán por vencidos hasta que lo logren. Y cuando tengan éxito, no se detendrán, no se irán. Están decididos a encontrar constantemente nuevas formas de mejorar su relación.

  • Son apasionados

No tendrán sexo contigo solo por tener sexo. Te harán el amor como nadie te lo ha hecho antes. Son apasionados. Quieren hacer todo correctamente y con especial cuidado.

  • Son generosos

Su lema es dar y recibir. Darán todo lo que tienen solo para hacerte feliz porque eres su prioridad. Cuando realmente los necesites a tu lado, se asegurarán de que estén allí porque saben que todo lo demás puede esperar.

  • Son valientes

No tienen miedo de correr riesgos. Su espíritu aventurero es contagioso. Te inspirarán a seguirlos. Se enfrentarán a cualquier cosa que se cruce en tu camino porque quieren que te sientas seguro con ellos.

  • Son protectores

Harán cualquier cosa por alguien a quien aman. Si escuchan que alguien te ha dicho algo malo, exigirán que esa persona se disculpe contigo. Te harán sentir protegido y amado.

Un macho alfa es un hombre o mujer con el que aprenderás lo que es el respeto, la sinceridad, la vulnerabilidad y el amor.

¿No sería mucho mas sencillo escribir sobre protagonistas con estas características? A ver si va a ser que estamos todo el día pregonando sobre la igualdad y resulta que en el fondo nos engañamos a nosotros mismos. Y ojito con perpetuar la teoría del macho alfa en la hembra alfa. Por desgracia he he leído muchas novelas en las que las escritoras han calcado la toxicidad de macho dominante y se la han implantado a la mal denomidada en este caso mujer empoderada. El empoderamiento femenino es otra cosa pero ya lo trabajaré en otra entrada.

Recuerda además que de este tipo de persona, muy habitual en las novelas románticas, encontramos un subtipo que es el narcisista. En él o en ella veremos reflejada la idea de que todo el mundo está en su contra y manipula a todo su entorno. En las tramas leeremos cómo apoyándose en la pena y en lo mal que lo ha tratado la vida va controlando la vida de la gente que lo quiere. Parece un personaje mejor que el alfa, pero es igual de manipulador pues al final todo lo que trata de conseguir es para su propio beneficio y satisfacción, caiga quién caiga.

Os hago un resumen de este otro tipo de ser humano, al que se denomina narcista, para que así quede completa la entrada y sepaís identificarlo tanto en la literatura que lo normaliza, como en las relaciones habituales de nuestro día a día, porque son personas muy peligrosas y de las que hay que alejarse.

Las 10 caracteríticas de un narcisista que no deberías normalizar en tus novelas

  • Sensación de superioridad

El mundo del narcisista se trata de bueno/malo, superior/inferior y correcto/incorrecto, y por supuesto él siempre se encuentra en el lado positivo de la ecuación. Los narcisistas tienen que ser (aunque sea sólo en su mente) los mejores, los más acertados, los más competentes, hacer todo a su manera, poseer todo y controlar a todos.

  • Necesidad exagerada de atención y validación

No importa cuánto les digas a los narcisistas que los amas, los admiras o los apruebas, nunca sienten que es suficiente, porque en el fondo no creen que nadie pueda amarlos, pues a pesar de toda su arrogancia, son en realidad muy inseguros y temen no estar a la altura. Siempre te echarán en cara que no los apoyas en sus proyectos.

  • Perfeccionismo

Quieren que todo sea perfecto: ellos deben ser perfectos, los demás deben ser perfectos, los eventos deben suceder exactamente como se espera y la vida debe desarrollarse exactamente como ellos la imaginan. Esta es una demanda imposible, que hace que el narcisista se sienta insatisfecho y miserable la mayor parte del tiempo, por lo que suelen quejarse constantemente, y viven en una continua frustración en la que la culpa de todos sus males es de los demás.

  • Gran necesidad de control

Dado que los narcisistas están continuamente decepcionados con la forma imperfecta en que se desarrolla la vida, quieren hacer todo lo posible para controlarla y moldearla a su gusto. Quieren y exigen tener el control, y su sentido de superioridad hace que les parezca lógico que deberían tener el control de todo; y si no es así, se alteran y se inquietan bastante, llegando a presentar rasgos agresivos. Son maltratadores psicológicos y pueden serlo físicos.

  • Falta de responsabilidad

Aunque los narcisistas quieren tener el control, nunca quieren ser responsables de los resultados, a menos, por supuesto, que todo salga exactamente como quieren y se produzca el resultado deseado. Cuando las cosas no salen según su plan o se sienten criticados, el narcisista le echa toda la culpa y la responsabilidad a otra persona para mantener su propia fachada de perfección. O incluso huyen básicamente porque la vida se les hace demasiado grande y prefieren iniciar otros proyectos, que serán fallidos, antes que afrontar lo que tienen entre manos.

  • Falta de límites

Los narcisistas no pueden ver con precisión dónde terminan ellos y comienzas tú. Se parecen mucho a los niños de 2 años: creen que todo les pertenece, todos piensan y sienten lo mismo que ellos, y todos quieren lo mismo que ellos. No saben aceptar bien un “no” como respuesta, por lo que harán todo lo posible para descubrir cómo obtener lo que quieren a través de la persistencia, engatusando, exigiendo, rechazando o haciendo pucheros. 

  • Falta de empatía

Los narcisistas tienden a ser egoístas, ensimismados y, por lo general, no pueden comprender lo que sienten los otros. Esperan que los demás piensen y sientan lo mismo que ellos. Rara vez se disculpan, se arrepienten o se sienten culpables (hay quién nunca), además de que tienen la idea de que son las demás personas quienes ocasionan sus sentimientos, especialmente los negativos. 

  • Falta de razonamiento emocional

Tratar de razonar y usar la lógica con el narcisista para que comprenda el efecto doloroso que su comportamiento tiene sobre ti, realmente es algo improductivo. Puedes pensar que si entiende cuánto te hirió, cambiará; pero tus explicaciones no tienen sentido para él, pues sólo parece ser consciente de sus propios pensamientos y sentimientos

  • Miedo al rechazo y al ridículo

Constantemente tienen miedo de ser ridiculizados, rechazados o evidenciados cuando se equivocan. Esto hace que sea difícil y, a veces, imposible que el narcisista confíe en otra persona. De hecho, cuanto más estrecha sea la relación, menos confiarán en alguien.  Siempre viven una vida falsa dedicada a controlar el qué dirán, criticando lo que los demás hacen aunque acabará copiando exactamente las actitudes que critica.

  • Incapacidad para ser verdaderamente vulnerable

Debido a su incapacidad para comprender los sentimientos, su falta de empatía y su constante necesidad de autoprotección, los narcisistas no pueden amar de verdad ni conectarse emocionalmente con otras personas. Las conexiones que mantienen no son reales, solo se perpetúan si cumplen sus criterios, puede parecer que crea vínculos duraderos pero son espejismos.

Huye de ese tipo de protagonistas si los identificas en una novela y no normalices la situación pensando que, tanto el personaje como el ser humano de carne y hueso, cambiará por amor. Puede que en la novela lo haga pero en la vida real nunca cambian y se llevan por delante a todo el mundo para conseguir su propósito. He tenido la ventaja de conocer a muchos tipos de personas y relacionarme con mas o menos profundidad con auténticos hombres y mujers líderes, con machos alfa de novelerio barato y con narcisistas envueltos en piel de cordero cara a la galería pero que trataban de dar dentelladas a la más minima. Por lo tanto, te hablo con perfecto conocimiento de causa, y, por lo tanto, si en la vida real me he apartado de lo más tóxico de mi entorno, no voy a leer literatura de ese tipo. Y es un consejo que te doy: aléjate de semejantes planteamientos vitales

Como no puedo irme sin recomendar un libro, os presento uno de los últimos que me lei de la autora Calista Sweet, https://www.instagram.com/calistasweetescritora/?hl=es donde encontramos a un verdadero macho alfa, que lucha por sacar adelante su vida y la de su familia, y a un narcisista de manual, que entraran a formar parte la vida de la protagonistas.

Es una de las novelas románticas que me he leído ultimamente y que me ha gustado perderme en sus páginas, porque se aleja de los brutales y erróneos chichés románticos que piden muchas lectoras de hoy en dia y de los que huyo como alma que lleva el diablo.

María Palacios, una mujer con un pasado enigmático, se instala en el patio de vecinos de un edificio en la hermosa ciudad de Sevilla. Carga con secretos que la han llevado por un camino oscuro y su sed de venganza la consume. Mientras se esconde entre los demás residentes, observa, planea y espera el momento adecuado para llevar a cabo su plan.

Noel Vargas, el propietario de un hotel en el popular barrio de Triana, ha experimentado una vida llena de dificultades y desafíos. La tragedia familiar que lo obligó a tomar las riendas del negocio ha dejado una profunda huella en su ser. Desconfía de los demás y se siente acorralado por la soledad.

Desde que María se incorpora al hotel como recepcionista, comienzan a producirse acontecimientos extraños que ponen en tela de juicio la profesionalidad del establecimiento y amenazan con perjudicar su prestigio.
María deberá tomar decisiones difíciles que determinarán su destino y el de aquellos que la rodean.

Espero que poco a poco la literatura romántica abandone estas este tipo de personajes, de los que he hablado en mi entrada, en aras a relaciones mas sanas. No es difícil, hay muy buenas novelas que nos presentan tramas con otros criterios.

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La intencionalidad de las palabras

La pluma es más poderosa que la espada

Edward Bulwer-Lytton

Esta semana he participado como oyente en la entrevista que nuestra compañera Nuria Colomina https://www.instagram.com/nuriacolominagomis/?hl=es le ha realizado al también compañero Héctor H. López https://www.instagram.com/hectorh.lopez/?hl=es. De lo que se habló lo resumiría en el título que encabeza la entrada, aunque ya sabes que una vez empezada la conversación, los derroteros que tomó la entrevista, les llevó a tocar temas muy variados.

Dejo el enlace porque creo que vale la pena oir a ambos escritores:

https://www.instagram.com/p/Cxd2GSRLxdT/?hl=es

Ahora vamos a ir al asunto que hoy me traigo entre manos. Es sabido, que para desarrollar adecuadamente cualquier oficio, se necesitan una serie de herramientas que faciliten la tarea. Eso mismo ocurre con la escritura. Pese a que muchas veces se idealiza la labor del escritor, este, en realidad, acomete un trabajo que, al igual que un carpintero, cirujano o cocinero, necesita de una serie de instrumentos que, la mayor parte de las veces, destacan por su precisión. Muchos de ellos son conocidos y otros han venido a engrosar el número de los que ya manejaba. En en caso del escritor va desde un simple bolígrafo y papel hasta aplicaciones como:

Pero no os dejéis engañar, porque, al final, todo eso es inútil si no conoces a fondo tu oficio y, por ende, tu herramienta principal: las palabras.

Unas herramientas fundamentales (entre otras muchas): verbos y sinónimos

Supongo que a estas alturas de la película, si eres buen lector y además tienes el gusanillo de la escritura, por lo que has entrado en ese mundo de narrador de historias, sabes que muchas palabras tienen intencionalidad. En algunos casos, va a depender del contexto en el que se incluyan y, en otros, el que ellas tengan esa característica de forma intrínseca. Eso hace que haya que hilar muy fino a la hora de utilizarlas, sobre todo en el caso de los sinónimos. No podemos meter las palabras en un cubilete, agitarlo y soltarlas de cualquier manera en nuestros escritos. Y si lo hacemos, porque nuestra manera de escribir es soltar todo lo que llevamos dentro como es mi caso, luego debemos de repasar todo el manuscrito con un corrector de mesa, porque nuestro cerebro tiende a saltarse ese tipo de cuestiones a la hora de la lectura. No somos conscientes de que un término tiene un significado y que, a veces, no casan ambas realidades: lo que queremos expresar y lo que al final acaba expresandose. No todo vale.

Ese tipo de problema lo vemos, y lo he sufrido, en el uso de sinónimos y verbos y a veces ralentiza mucho la corrección, pues tienes que volverte loco buscando ese vocablo que nos dé el matiz adecuado a la frase o al párrafo.

Hay que darle muchas vueltas antes de aceptarlo como bueno. Incluso es ideal, cuando estás con el editor de mesa, que aquí no vale que sea solo un lector cero, que si te pregunta cuál es la intención de ese fragmento, le expliques con detalle qué es lo que en realidad quieres decir, pues no todo significa lo mismo. Un ejemplo de ello lo tenemos en esta sencilla frase: “Era un día oscuro”, si lo pensamos con detenimiento sabemos que podría significar más de una cosa. Podría significar que el cielo estaba nublado o que el estado de ánimo de la persona era sombrío y deprimido. Pero eso solo lo sabe el escritor y en todo caso su editor si están puliendo el texto mano a mano.

Como ayuda, en el caso de los sinónimos e incluso verbos, os voy a recomendar una lista de diccionarios que os pueden venir muy bien a la hora de poneros a escribir vuestros textos:

  •  http://tesauros.mecd.es/tesauros/tesauros es otra herramienta de referencia interactiva que no solo proporciona sinónimos y otras palabras relacionadas, sino que también las clasifica según su complejidad y longitud, y si la palabra se usa de manera formal o informal. Si estás trabajando en una novela en la que se usan muchos términos agrícolas o de arte, este tipo de diccionarios puede ser imprescindible. Son un tesoro, como bien indica su nombre.
  • Synonims.net proporciona sinónimos, antónimos, definiciones e incluso la traducción de la palabra a varios otros idiomas. Aunque la página en origen vienen en inglés, el traductor de nuestros ordenadores o móviles la pasaría inmediatamente al idioma selecionado.
  • El Diccionario Reverso no solo proporciona sinónimos, sino también traducciones de una palabra en otros idiomas. También en su origen lo abriremos en inglés pero tiene la opción en una pestaña en la parte superior derecha de modificar el idioma del usuario.

También Reverso tiene opciones para registrarse grátis y, así, tendrás la oportunidad de guardar tu historial y tus sinónimos favoritos.

Como ves, hay bastantes opciones a la mano y otras muchas más, que irás descubriendo, si de verdad tienes curiosidad. El que repite palabras es porque no tiene interés en mejorar la calidad de sus textos.

Por supuesto tenemos nuestros diccionarios habituales como son:

  • Fundeu: Su labor es la de aclararnos aquellas dudas sobre palabras que son de uso cotidiano y que a veces no están incluidas en el diccionario habitual de consulta de la RAE. Su nombre es un acrónimo que proviene de Fundación del Español Urgente. Es muy recomendable su uso de forma habitual.
  • Rae: El hermano mayor. Dentro de sus páginas podrás encontrar otras obras que te pueden interesar y que van desde un Libro de estilo de la lengua española hasta manuales de ortografía y gramática básica, que ya a estas alturas de la vida deberíamos tener superados, pero, por si acaso, no está mal tenerlos en mente.

Aprender a usar los sinónimos y verbos, entre otras palabras, de manera efectiva puede ayudarte a comunicar mejor tus ideas. El texto claro y conciso, que usa una variedad determinada de palabras, puede proporcionar a tus lectores una adecuada inmersión en tu obra y que la haga más interesante. Así lograrás que se mantenga el interés de quién bucee en tus páginas. Después de todo, este es el objetivo final de la redacción: enamorar al mayor número de lectores.

A veces, nos encontramos a muchos de ellos que en las recomendaciones de algunas obras que han leído, hablan de un texto ágil, ligero, de rápida lectura, que me vas a perdonar, pero me lleva a la conclusión de que estaría frente a una narrativa simple. ¿Eso es malo? Sí y no. No es malo tanto en cuanto no sea algo habitual si quieres avanzar dentro del mundo de la lectura y, sí es malo si es tu lectura del día a día y encima eres escritor. Igual que decimos que, de lo que se come se cría, la comida rápida (basura) no es recomendable que se ingiera de forma continuada, lo mismo puede ocurrir con este tipo libros.

Cuando se es escritor, o se pretende llegar a serlo, se presupone que tenemos un plan ambicioso, y no me refiero a escribir un best seller y ganar mucho dinero, que tambien, sino a mejorar de una forma progresiva. Para lograr ese objetivo solo tenemos un camino y es aprender a manejar adecuadamente nuestras herramientas, que son las palabras, por si no te habías dado cuenta a estas alturas. Cada día deberíamos de aprender alguna nueva y compartirla como hace la compañera Mina Lacoc https://www.instagram.com/mmladoc/?hl=es y tratar de introducirla, con sentido común, en nuestros escritos. No vaya a ser que ahora nos pongamos a pensar que por escribir palabras extrañas nuestras historias van a ser más cultas, en todo caso serían pedantes. Que ya me he visto a algún autor que ha utilizado un término que queda bonito, pero, que, volviendo a la raiz de nuestro tema, su verdadero significado no iba al contexto de la historia y acababa siendo un error de edición.

Como no puedo acabar mi entrada sin recomendar un nuevo libro, o algo que me haya llamado la atención en el ámbito literario, la finalizo con la novedad debajo del brazo de la obra de Irene Vallejo Nájera El infinito en un junco. Me dirás que no es tal novedad, pues ya lleva varios años en la calle con mucho éxito de lectores y de crítica. Y tienes razón, pero lo que hoy te traigo es la edición gráfica de esa novela que ha salido esta misma semana, el 21 de septiembre.

Pese a que la publicación original está recomendada a partir de los 16 años, entiendo que meterse entre pecho y espalda un libro de mas de quinientas páginas, y siendo un ensayo, es algo que echa para atrás incluso a adultos avezados en la lectura. Creo que por ello la autora lo presenta esta semana en un formato mucho más ameno como es el género de novela gráfica. Pienso que puede ser útil para acercarnos a esta autora y por ello os lo recomiendo.

Me sumo a lo que dijo Héctor en su entrevista. ¡Atrévete a leer géneros que dices que no te gustan! Así es como se aprende, si no eres capaz de acercarte a otros autores, y solo lo haces con los que te son afines, al final tu escritura se empobrece si eres escritor y si eres lector tu visión del mundo sufre el mismo retroceso. Es como si en una torre con muchas ventanas solo miraras por una y siempre estuvieras viendo el mismo paisaje, al final te pierdes la opción de conocer cosas interesantes de tu entorno o, incluso, tener argumentos para defender lo que no te gusta. Y no le tengas miedo a los clásicos, que hay muy buenas actualizaciones al alcance de cualquier tipo de lector. Nadie dice que tengas que leer a Platón en griego o El Quijote o a Shakespeare en la forma originaria en la que se escribieron.

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La escritura terapéutica

¿Has tenido algún momento de tu vida en el que te hayan dado unas irrefrenables ganas de escribir sobre algo personal y soltarlo al viento? ¿Has necesitado contar algo a alguien y, al no ser esto posible, te has planteado escribir un diario o una carta sin destinatario? ¡Pues, bienvenido a la escritura terapéutica!

El ser humano tiene tendencia a comunicarse y expresar sus sentimientos, aunque sea con personas de mucha confianza. El aislamiento no conduce a nada positivo, y en el peor de los casos, puede llevarnos a gastar mucho dinero en psicólogos. Teniendo en cuenta la deficiente gestión de la salud mental, es muy probable que terminemos gastando el dinero en medicamentos que suelen terminar en PAM (diazepam, lorazepam, entre otros). Por lo tanto, lo ideal es escribir sin restricciones y dejar que la luz brille en nuestro camino. De hecho, todos los escritores, a veces sin ser conscientes de ello, plasmamos mucho de nosotros mismos en nuestras obras: sueños, emociones, vivencias, miedos y esperanzas. En ese sentido, todos hacemos una forma de escritura terapéutica.

Desde mi punto de vista, hay dos maneras de desahogarse, siendo la más clásica escribir un diario. Puede que alguien tenga en mente alguna más, pero de momento yo me voy a centrar en las que he comentado.

El ejemplo que nos viene rápidamente a la mente es el de Ana Frank, pero hay otros muchos autores que han utilizado este método para plasmar sus historias, e incluso su autobiografía. Otro género que se utiliza es el epistolar, que consiste en escribir cartas.

De hecho, en mis cursos de formación, una de las cosas que recomiendo es un híbrido entre diario y notas personales. Porque escribir, y sobre todo si es a mano, ayuda a reflexionar y a asentar ideas que vuelan a nuestro alrededor. Les incito a hacerlo porque normalmente tenemos tendencia a no valorar de nosotros mismos más que aquellas cosas que hacemos mal, y no somos capaces de hablar de todo lo que somos capaces de hacer bien, así como obviamos nuestros éxitos en el pasado. Para ello, les obligo a una dinámica breve donde ponemos en común precisamente que hablen de sus defectos y de aquellas cosas que hacen bien y pueden aportar como valor en su futuro trabajo. Eso es algo fundamental, pues en las entrevistas laborales suelen caer dos preguntas: ¿qué piensas que tienes de negativo que puede afectar al buen funcionamiento de la empresa? y ¿qué aspecto positivo de tu carácter crees que puedes aportar como valor para la empresa? Seguro que si piensas ahora mismo en esas dos mismas preguntas te saldrá una lista enorme de cosas que no te gustan de ti, pero no serás capaz de poner en pie una lista tan larga de virtudes, a no ser que tengas un ego del tamaño de Notre Dame. A partir de este momento, les animo a escribir esa lista en casa.

Muchas personas no se valoran lo suficiente debido a que no son conscientes de las virtudes que poseen o de los éxitos que han cosechado a lo largo de su vida, ya que estos suelen ser discretos. Sin embargo, seguro que si te sientas en un lugar tranquilo con lápiz y papel, podrás hacer una amplia lista.

De ahí viene un poco el auge que ha tenido la escritura terapéutica de un tiempo a esta parte y que es muy recomendada por los psicólogos y formadores. Es una forma de sacar nuestros demonios afuera y poder exorcizarlos. Esto nos ha llevado a que surjan toda una serie de pseudoescritores que nos inundan las redes y las plataformas de autopublicación con sus vivencias, ausencias, frustraciones y penas, pensando que puede servir como experiencia para otros lectores, algo que en realidad no es cierto, por mucho que se empeñen estos escritores y algunos lectores, porque nadie escarmienta en cabeza ajena. Ya sabéis que el refranero es muy sabio. Tal vez sea porque hoy en día vivimos en un mundo exhibicionista en el que si no sabe todo el mundo todo de ti, no existes, o por lo menos eso se piensa.

Esto estaría bien si se trabajara este tipo de escritura con la misma seriedad con la que se publican otras novelas. Lo que ocurre es que con esta tampoco se cuida y se mima como se debería en todos los pasos previos a su publicación. Se alega que, como se escribe sobre sentimientos, como en el género romántico, no tiene por qué pasar por un proceso de edición. Por ello nos encontramos con muchos bodrios literarios encubiertos bajo el amago de volcar frustraciones. Todo ello envuelto en la excusa de plasmar situaciones vividas que pensamos que a otras personas les interesan. Así tenemos las biografías del mundo del famoseo que se presentan como diario de una vida. Un ejemplo de ello me causó mucha risa y fue la biografía de Justin Bieber, escrita cuando tenía 17 años, en la que me encontré esta frase:

También os desvelaré en quién me he convertido desde que me brindaron esta increïble oportunidad de compartir mi música con el mundo. 

Justin Bieber: mi historia: Primeros pasos hacia la eternidad (Edit. Timum Mas 2011)

¿Pensáis en serio que alguien con 17 años puede hablar de conversión? Si todavía no le ha dado tiempo de salir del cascarón como un Calimero. No discuto que su música pueda gustar, porque hay melodías de este cantante que tengo en mi lista de reproducción. Pero de ahí a pensar que lo que podría ser una escritura terapéutica sea válida para trascender de lo privado a lo público, es ya otro escalón. Pero eso, al final, es lo que hemos comentado precisamente ayer sobre este tema: si no te exhibes, no existes.

Este ejemplo sería salirse del diario tradicional y saltar a la esfera pública con algo parecido a una autobiografía. Luego tenemos la otra opción, que también aparece reflejada en las terapias de ayuda, como pauta para descargar mochilas, y es la carta dirigida a la persona o personas que han producido un daño considerable en un individuo.

Es un método muy útil. La más clásica es aquella dirigida a otra persona, en la que podemos escribir una carta de reconciliación que incluya el perdón y la expresión de los sentimientos heridos. A veces, uno puede sentirse tan herido y enfadado que puede ser necesario escribir dos: una para expresar todos los sentimientos negativos, que podríamos llamar «el escrito de desahogo», y otra para ofrecer el perdón. Puede ser necesario tomar tiempo entre una y otra, ya que el perdón es un proceso. Después de escribirlas, uno decidirá si es conveniente enviarlas, guardarlas o realizar algún ritual, como quemarlas, arrojarlas al mar o enterrarlas. Esto dependerá del escritor que las redacte.

Lo malo es que este tipo de método también ha trascendido a las redes sociales y nos encontramos con publicaciones largas en las que las personas justifican hechos, actitudes o frustraciones de una forma que se asemeja mucho a nuestra carta sanadora.

Este es un tema que he vivido personalmente, por lo tanto, hablo con conocimiento de causa. Ante la decisión del cambio de género de uno de mis hijos, el psicólogo nos recomendó hacer una carta de despedida como si la situación fuera un duelo. Tras reflexionar hasta la siguiente cita, lo que hice fue decirle directamente al psicólogo que yo no tenía un duelo que valiera. No perdía un hijo ni ganaba una hija, tenía al mismo ser humano que había parido, pero con un cambio de carcasa. Una carta de duelo era para un muerto y gracias a Dios ese no era el caso.

El otro caso tentador suele ser a raíz de divorcios o peleas con amigos. Si es una manera de aclarar las ideas o plasmar tus sentimientos por escrito, algo que considero muy importante, entonces es un mecanimos muy adecuado ya que es como verbalizarlo con alguien de confianza, aunque considero que siempre debería quedar en la esfera privada. Aunnque hay veces que acaba trascendiendo a lo público, ya que se cuelga en los muros y feeds de nuestras redes sociales. Así nos encontramos toda una retahíla de reproches, y explicaciones inútiles en un lugar nada adecuado para buscar adeptos a nuestras ideas, como es este espacio virtual. En tofdo caso, con eso solo logramos que la vida intima deje de serlo sin necesidad. Lo cabamos convirtiéndolo en un cuadrilátero de peleas absurdas y dimes y diretes. Deberíamos saber que nuestro perfil en internet es de todo menos controlable.

Por lo tanto, sí a la escritura terapéutica como forma de esclarecer ideas, asentar pensamientos y plasmar experiencias para incluirlas en nuestras novelas. Si eres escritora, ten en cuenta que debes tener cuidado de no hacerlo público, ya que puede convertirse en un arma arrojadiza que provoque una escalada basada en la competencia del «y yo más».

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Los consejos de Martin Amis

Consejos que caen en saco roto

El 20 de mayo falleció el escritor y ensayista británico Martin Amis. No era de los autores que considere que son de cabecera de mi cama, pero me llamó la atención por una serie de recomendaciones y vivencias que plasmó en una de sus últimas obras, Desde dentro (Anagrama). Son unas memorias noveladas en las que, además de recordar sus experiencias y rememorar a personas importantes para él, reflexiona sobre la escritura, a la que define como “el arte de contar y dar sentido a las historias”. Recuerda esta frase, amigo lector, y, sobre todo, las dos palabras claves, arte y sentido, porque es el quid de la cuestión para ser escritor.

Las pautas y sugerencias que aportó eran tan valiosas que su libro no tardó en convertirse en un manual indispensable para todo aprendiz de escritor, y para todo aquel que quisiera exprimir a fondo la literatura, la memoria y la vida. Estos días son varios los seguidores que releen sus consejos y los comparten en las redes. Un gesto con el que muy probablemente el propio Amis simpatizaría. Y, por eso mismo, yo voy a compartirlas contigo. Pero te aviso, no pienses que en este libro las recomendaciones se encuentran de una forma tan explícita tal y como yo te las voy a presentar, me temo que no. En realidad nos encontramos con una obra de más de 600 páginas, donde el autor desgrana multitud de temas y, entre ellos, se van dando las pinceladas que mas adelante te resumo.

La lástima de este estupendo plantel de consejos es que caeran en saco roto. En mi caso, son recomendaciones que tengo en cuenta casi desde el inicio de mi carrera de escritora y que alguno que otro compañero también tienen muy en cuenta, pero esta semana me he enfrentado a una autora que, despues de casi una docena de libros, este tipo de consejos o no las ha oido en su vida o han caído en saco roto cuando ha sabido de ellos. Sobre todo, me ha sorprendido la actitud soberbia y egocéntrica con la que ha tratado a lectores y bookstagrammers en una lectura conjunta. Las argumentaciones sobre sus fallos se comentaron de forma sincera, en un tono amable y todo bien fundamentado. Para nada hubo intención de acosar o atacar a la autora, como ahora ha comentado en una publicación en las redes, haciendo mención de la actitud negativa de algunos de los participantes de esa lectura, según su opinion, y que ha sido su respuestas al no querer aceptar las críticas constructivas y en privado. ¿Cómo piensan muchos de los que se llaman escritores aprender, si solo quieren las alabanzas de sus amigos y parientes, ya que nunca enfrentan sus obra a extraños y cuando lo hacen no aceptan las críticas?

De momento te voy a presentar los consejos de Martin Amis, dónde desarrollaré con ellos mi experiencia como lectora y escritora.

  • Escribe a mano.

Parece una cosa extraña, pero el autor nos recomienda esta opción, porque según él cuando se tacha una palabra en un texto escrito en papel todavía permanece un tiempo y a veces el primer instinto es el correcto. Lo que nuestro refranero popular diría: la primera idea es la que vale. En el caso de hacerlo con el ordenador al borrar la palabra esta desaparece para siempre.

Tal vez ese sea uno de los motivos por los que no he dejado de escribir con mi boligrafo y en papel mis manuscritos. Es yendo más lento que con el teclado y omito, sin darme cueta, preposiciónes y conjunciones, no quiero ni imaginar lo que no escribiría si lo hiciera directamente con mi ordenador. Incluso llego a pensar que tengo dislexia, ya que me olvido de poner palabras, que mi cerebro da por hecho y las omite a la hora de escribirlas, porque mi yo lector las presupone y las lee, aunque no estén escritas.

Este es un defecto del que adolecen muchos escritores noveles y si lo digo es por mi experiencia en los dos lados de la acera. He omitido parte de mis ideas, ante las prisas de plasmarlas en el papel para no olvidar el hilo de la trama y que he tenido que corregir, obviamente, a posteriori. Lo malo es que he leído que muchos autores creen y por eso dan por hecho que, con esas omisiones, el lector va a deducir el mensaje que ronda por su mente. No hay nada mas alejado de la realidad.

No es que haya que darle todo masticado al lector, pero un camino con miguitas es impensable no presentarlo en tus textos. Cualquier escritor consagrado o con el más minimo conocimiento de técnica te lo va a recomendar.

Hace unos días en esta LC que os he comentado, la autora carecía de este camino de migas y nos lo argumentaba con que era una novela de misterio y dejaba esos huecos de información para crear intriga. No, me temo que eso no es así. Lo que nos dejó fueron agujeros en la trama como trampas de areas movedizas, en las que nos quedábamos la mayoría de los lectores que afrontaban por primera vez la lectura de esta novela, y nos llevaba a no entender nada. Sus lectoras 0 y amigas, con las que había comentado su trabajo, lo entendían todo, porque en su cabezas estaba implantada la historia entera de forma oral y lo veían todo muy lógico. Sin embargo, todos aquellos que desconocíamos los mecanimos de la trama, urdidos en la cabeza de la autora, y que queríamos entender lo que nos había escrito, avanzábamos a duras penas entre la incompleta estructura del texto.

Esto ocurre, como bien dice un compañero escritor, porque hay autores que no enfrentan su obra a personas ajenas a su grupo de amigos que, además, o no saben o no van a ser del todo sinceros y luego, cuando se enfrentan a la realidad, no son capaces de aceptar las críticas y asumir los errores.

  • Establece un número minimo de palabras a escribir todos los días aunque no sea un número determinando.

Hay otro refrán que nos dice que el dinero llama al dinero. Incluso nos pasa que podemos estar meses sin conseguir una cosa y, cuando por fin la conseguimos, nos aparecen doscientas oportunidades y ofertas similares. Pues con el arte de escribir ocurre igual. Si no se escribe todos los días luego cuesta más trabajo volver a iniciar la marcha. ¿Por qué te crees que tengo mi blog? Te garantizo que me obligo a escribir semana tras semana por un compromiso no solo con mis lectores, sino conmigo misma.

  • Usa cualquier inquietud sobre tu escritura o vida como combustible: «Ambición e inquietud: esa es la vida del escritor».

Este es un fiel ejemplo de una entrada de blog que ha nacido como una inquietud al ver el flaco favor que le hacen a los autores autopublicados, a los que yo pertenezco, la existencia de seudoautores que piensan que todo vale con tal de publicar. Junto a esto, por pensar que el tener media docena de libros creen que eso ya les sirve como patente de corso y niegan la más grande. No se puede escribir una novela, que se desarrolla en España, y habiendo varios suicidios en la trama, no aparezca la policia en ningún momento y eso lo excuses con que son suicidios. En este país los suicidios se investigan y más si se producen en una casa y con un arma que aparece en un despacho. Además, la gente no tiene de forma legal y habitual armas en sus despachos y, sobre todo, me quedó la duda de siendo la persona invitada la que se suicida, ¿cómo sabía que ahí, precisamente, había un arma?

Esta realidad, de ver cómo están hundiendo el mercado del autopublicado me produce tanta inquietud que me impulsa a escribir este tipo de entradas, que vuelvo a decir, sé que van a caer en saco roto, pero por mí que no quede.

  • Nunca digas ciencia ficción. Enfurecerá a los puristas.

Hay veces que los autores, para no pillarse los dedos, en las notas de autor declaran que una novela no se la puede englobar en un género determinado aunque lo parezca. Un por si acaso, no sea que luego digan. Entiendo que si una novela la desarrollas en el periodo de la Regencia en Gran Bretaña no tiene por qué ser histórica, pero tampoco ese aviso, por parte del autor, implica que ya pueda hacer de su capa un sayo. Una buena parte del contexto histórico, costumbres y vocabulario, lo debe mantener. No hay nada más desagradable que escuchar de boca de los protagonistas vocabulario que es propio de nuestro entorno en el siglo XXI. He encontrado la palabra me mola en una novela que se desarrollaba a principios del siglo XX, cuya protagonista embarca en el Titanic. Ahí naufragó para mí la trama.

  • No te hagas el tonto: siempre escribe para tu cinco por ciento de lectores principales.

Aquí discrepo en parte con Martin Amis ya que, si bien en un primer momento es bueno centrarte en esos lectores que pueden acoger bien tu historia, empezando por ti, lo cierto es que hay que tener unas miras más amplias. Si solo te centras en ese porcentaje, y que son los que alaban siempre tu trabajo, nunca te enfrentarás a la realidad, por lo que no sabes a ciencia cierta si de verdad lo estás haciendo bien. Algo parecido a lo que le ha pasado a la autora que comentaba en párrafos anteriores

  • Nunca hagas juegos de palabras con el título. Lo simple suele ser mejor: Lolita resulta ser un gran título; no podría ser más simple.

Si te llamas Katherine Pancol y ya eres una autora consagrada lo mismo te puedes permitir titular tus novelas de manera original como hace ella. Títulos como Los ojos amarillos de los cocodrilos, El vals lento de las tortugas o Las ardillas de Central Park están tristes los lunes, tres novelas que leí hace tiempo y que os recomiendo, llaman la atención porque son muy originales, pero no siempre son garantía de éxito, sobre todo porque ahora algunos autores piensan que está de última moda, cuando ya es algo que hace tiempo que se está utlizando.

A esto añadiría también la tendecia que he encontrado de iniciar cada capítulo con una frase de algún famoso, que puede estar relacionada con el capítulo, pero que otras da la sensación de que las ponen ahí para mostar lo cultos que se es. Lo malo es cuando en realidad no tienen nada que ver con el contenido del capítulo y da la sensación de que están puestas porque hacen bonito.

  • ¿Cuándo vale la pena perseguir una idea en forma de novela? «Tiene que darte una especie de destello».

No nos vale eso de que como está de moda y se vende bien, voy a escribir una novela sobre ese tema. Luego nos quejamos de que no vendemos, normal, ¿qué se puede esperar? De viajeras en el tiempo y en Escocia hay cientos de novelas, debe estar esa zona espacio temporal saturada como la carretara de Sevilla a Matalascañas en el mes de Agosto.

Una novela es algo más que eso. Ya todo lo que se puede contar a estas alturas, si eres un escritor novel, está contado. Solo puedes destacar si lo que cuentas lo haces de una manera diferente. Esa es tu puesta en valor. Todo lo demás son historias más que trilladas y que harán de ti un mero imitador.

Lo que le prometas al lector que va a leer, escríbelo. Si dices que tu trama es un thriller, comprueba que cumples los requisitos para que tu novela sea catalogada así. Porque haya muertos no puedes decir que te englobas en ese género y menos si los muertos se han suicidado.

  • Ten cuidado con las palabras que se repiten con demasiada frecuencia.

Me duelen las entrañas de decir que un autor no se puede corregir a sí mismo, porque ese tipo de errores no los ve. Por lo tanto no me repito más y si sigues en tus treces, sabes que habrá cientos de repeticiones.

  • No empieces un párrafo con la misma palabra que el anterior.

Ciertas complicaciones dan lugar a una lectura farragosa. Siempre se ha dicho que menos es más y es algo que creo que también se puede aplicar a la escritura.

Ya me he encontrado algún texto que, no sabiéndo el autor como enfrentarse al tema, le quiere dar un aire poético y al final acabamos teniendo un tratamiento ñoño de la trama. Hay ciertos recursos que son propios de la poesía y que no sabiendo usarlos mejor dejarlos en el género en el que pertenecen.

  • Trata de no escribir oraciones que absolutamete cualquier podría escribir.

En este punto también discrepo un poquito con el autor que ha inspirado mi entrada. Para lograr hacer lo que nos recomienda hay que tener un gran conocimiento de sintaxis y un amplio vocabulario. La realidad es que un español medio llega a usar unas 300 palabras en su vida cotidiana y si llega a las 500 se puede dar con un canto en los dientes. ¿A qué consecuencia nos lleva eso? Pues que repitamos palabras y no está la solución en mirar los sinónimos. Todos tienen matices y esos matices, si no los conocemos bien, pueden dar al traste con el significado de nuestra frase. Si nos consideramos escritores deberíamos de superar en nuestros trabajos esas 500 palabras porque todos nuestros personajes no pueden hablar igual. Este es otro grave error que percibí en la novela que inspira también esta entrada. Esto ocurre precisamente por la falta de técnica y de vocabulario. Un arquitecto de cuarenta años no puede hablar igual que una camarera veinteañera, con independencia de que la camarera pueda estar cursando una carrera de ingeniería y trabaje para pagársela.

  • Escribe la novela que quieras leer.

Este fue uno de los motivos que me animaron a escribir, el no encontrar novelas que estuvieran bien escritas del género que a mí me gustaba. Pero para escribir tienes que tener un bagaje importante. No se puede tener una idea y empezar a escribir. Si quieres que te lean haz bien tu trabajo, porque si te leen es que te estás presentado al público y tendrás que aguantar críticas. Una idea será preciosa y sin embargo hay que desarrollarla bien. Seguramente no te dejarás operar por un médico que tenga una idea, sino por aquel que tenga una buena formación. Un arquitecto o ingeniero tendrán una buena idea en el papel, pero para llevarla a la práctica tiene que hacer muchos cálculos y correcciones. Eso es lo que diferencia a un buen profesional del mediocre.

Lee a los mejores, no leas todo lo que hay por ahí, porque si se dice que eres lo que comes, tambien serás lo que lees. Si lees literatura mala, serás un mal escritor.

sentimientos

Despedidas

Mi librería de referencia

Cuando la autora y dueña de Algarve Libros, Margarita Lozano, nos anunció su despedida como librera y el cierre de la librería, creo que a muchos se nos hizo un nudito en el corazón. Sabíamos de la ilusión y el mimo con la que había montado ese pequeño rincón cultural en pleno corazón del Jerez de la Frontera. No había hecho prácticamente ni un año de la inauguración en la que nos encontramos un gran número de sus lectores y compañeros de letras y ahora este punto de referencia, que lo era para muchos, echaba el cierre. Creo que el desasosiego se instaló en muchos de nosotros, pese a saber que es por una buena causa, pero no dejamos de ser egoístas a la hora de conocer este hecho. Sospecho que no ando muy equivocada si digo que muchos de nosotros nos planteábamos a Algarve Libros como nuestra librería fetiche o por lo menos así lo sentí desde el minuto uno por la gran acogida que tuvo hacia todos aquellos que nos acercamos a su mostrador.

Este ha sido un año de despedidas y encuentros que me ha enseñado muchas cosas. Algunas las he apuntado en una especie de diario que llevo y otras, como le digo a mi hermana, las deberíamos apuntar y sujetar con imanes en la nevera para tenerlas presentes en nuestro día a día. No tanto por no repetir los mismos errores, porque el ser humano es de tropezarse en la misma piedra una y otra vez, sino por tener en cuenta lo efímero del tiempo. Ahora te estarás preguntando que qué tiene que ver este párrafo con el título de mi blog. Ya sabéis que a veces me hago un Simpson, empiezo con una historia pero acabo con otra bien distinta. Pero no, esta vez sigo el hilo. En este caso va relacionado con que hay que aprovechar el tiempo y las cosas según te vienen sin cuestionarte ni el motivo ni la duración.

Quién nos iba a decir que en un año iban a cambiar tantas cosas para algunas de las personas que hay a mi alrededor, incluida yo misma, pero así ha sido. Se han finalizado proyectos, otros se han dejado de lado, porque no eran viables, algunos se han empezado con gran ilusión aún no sabiendo si durarán pero disfrutando sobre todo en el día a día. Porque ahí es donde está el quid de la cuestión, el de saber disfrutar de cada jornada con sus luces y sus sombras, ya que nadie sabe lo que durarán esas ilusiones y planes entre nosotros.

Desde hace un año o dos vivo en esa inquietud en la que siento que me queda poco tiempo y soy muy consciente de la brevedad y la inconsistencia del transcurrir de los años. Por eso me gusta hacer tantas cosas y completar mi vida con proyectos que me llenen e ilusionen y compartirlo con mi gente. Y Margarita estaba dentro de esos proyectos cara a futuras presentaciones, pero hablando con ella entiendo su situación. No se puede estar en misa y repicando si se tienen en cartera otras ideas que ella quiere sacar adelante, como lo son su nuevo libro por lo tanto, pese a la pena que supone que una librería tenga que cerrar, no dejo de apoyarla y animarla en esta nueva etapa de su vida, Una etapa en la que, de una forma u otra, sé que muchos de los que hemos traspasado la puerta de su local la animamos y deseamos tener pronto noticias de ella.

Siempre tendré en mi memoria varios momentos con Margarita: el día de la inauguración, después cuando le propuse hacer la tertulia Entre vinos y libros, que nos tomamos unos vinos en un tabanco enfrente de la librería; otro momento destacado fue el mismo día de la tertulia y, finalmente, cuando participé, invitada por ella, en una encuentro el 8 de marzo en el que se trataría sobre el tema de la mujer en la novela, en mi caso representando a una autora de romántica-erótica, pero también estuvieron compañeras escritoras de los géneros de fantasía, historica y poesía, en la que nos reunimos un grupo de autoras con las que departí de una forma muy amena junto con el público que nos acompañó. Entre todos realizamos un intercambio de opiniones e ideas sobre el papel de la mujer en la actualidad dentro de los distintos géneros que cada una de nosotras escribía. Este intercambio nos abrió nuevas cuestiones entre las que recuerdo la de buscar formas de mejorar el papel de las protagonistas femeninas dentro de nuestras historías, la de la responsabilidad que teníamos como autoras de hacer personajes que no fueran tóxicos y la visión que pensamos que nuestro entorno tiene de la mujer como escritora. Todo dio mucho para pensar y para plantearnos nuevas reuniones donde hablar de temas similares. Ahora sabemos que no será en Algarve Libros, pero hay otros muchos espacios que se abriran para seguir encontrándonos en ellos muchos de los que en su día nos encontramos entre las tres paredes y los escaparates de esta librería.

Ya escribí esta semana y vuelvo a repetir, porque viene a colación, unas palabras que dice uno de mis personajes del próximo libro que trataré de publicar este otoño. Es algo que que creo que lo he sentido en muchas de las actividades que he hecho tanto en Algarve Libros como en otros eventos y que tan buenos recuerdos me llevo:

El valor de las cosas no se miden por el tiempo que duran, sino por la intensidad en la que se viven.

Gaby Taylor

Nuevas oportunidades

Pero para que no sea todo negativo también puedo hablar del nuevo proyecto puesto en funcionamiento por dos compañeras de letras como son Mina M. Ladoc https://www.instagram.com/mmladoc/ y Mari Luz Montes https://www.instagram.com/mariluz.monteskd/ que han apostado por montar una empresa de Servicios editoriales llamada Versalitas https://www.instagram.com/versalitas_serv/. He tenido el gusto de leer a Mina, tanto en su último trabajo publicado como lo que habitualmente difunde en las redes y reconozco su formación como correctora. En cuanto a lo que respecta a Mari Luz, he visto sus portadas, por lo tanto solo os tengo que remitir a que hagaís como yo, si queréis contratar sus servicios editoriales, seguidlas en las redes y comprobad su buen quehacer en estas lides. No tengo ninguna duda de que su trabajo es bueno y por lo tanto lo recomiendo para todos aquellos autores que quieran tener sus novelas publicadas de una forma adecuada. Que conste que no me pagan comisión por publicitarlas, eso es algo que hago por y con gusto porque me encanta dedicar un hueco en mi blog para hablar del buen trabajo diario de aquellas personas que conozco.

Como ves, unos vienen y otros se van, como diría Julio Iglesias en su canción, y doy fe de ello, pero los que se van no están tan lejos de nosotros y seguro que pronto sabremos de ellos y los que llegan pues bienvenidos sean y a disfrutar que son dos días.

recomendación

Me hago un Calista Sweet

Empezar la casa por el tejado

Siempre recomiendo no empezar a poner tejas si no tienes unos buenos cimientos, aunque es cierto que últimamente soy muy amiga de hacerme froilanes en el pie al saltarme alguna de mis propias normas. En este caso en vez de hacer un Froilan voy a hacer un Calista Sweet, pero antes te voy a poner un poco en antecedentes para que me entiendas ya que voy a recomendar a una escritora de la que explico a continuación que este es mi primer acercamiento a su trabajo, algo que no es habitual en mí a la hora de animaros a leer determinados libros.

Pese a seguirla en las redes tengo que reconocer que no había leído nada de ella por falta de tiempo, añadiendo además un hecho que comenta en su libro y del que estoy de acuerdo:

«La competencia es fiera: decenas de novelas se estrenan cada día y todos queremos que sea la nuestra la que el lector escoja»

Calisterías. Guía de autor. Consejos para sobrevivir en la escritura. Calista Sweet

Por lo tanto hasta la fecha solo la conocía de oídas y porque alguna publicación se me colaba en mi Instagram. Pese a todo el momento llega, esta vez gracias a la recomendación de Una rosa en tu librería publicada en Instagran: https://www.instagram.com/p/CsJkxIYItQi/ que dio lugar a que llamara mi atención. Así desde el viernes por la noche me dediqué a leer esta guía, acabándola ayér sábado, para poder comentaros hoy mi opinión sobre su lectura. Todo ello me ha llevado a que, tal vez por mi innata curiosidad, me acercara a ojear sus novelas publicadas hasta ahora y así, en cuanto tenga un hueco que no será tardando mucho, haré lo que siempre hago con los autores que me hacen tilín, que me leeré uno de sus primeros libros y el último que haya publicado y con eso tendré una visión de su evolución que posiblemente me incitará a leer su bibliografía completa poco a poco.

¿Qué es lo primero que me llamó la atención?

Para empezar comento que ya en su explicación de que son las Calisterías encuentro un punto en común con Calista:

No seré yo quien niegue esas teorías que afirman que se aprende mediante el método ensayo-error. No obstante, el proceso de aprendizaje es muy personal y a mí me funciona el uso de los sentidos. Vivir las experiencias está bien, pero no hay que infravalorar el poder de la mirada ni el que concede una apertura desmesurada de los oídos. A partir de lo que se percibe, uno puede extraer sus propias conclusiones.

Calisterías. Guia de autor. Consejos para sobrevivir en la escritura. Calista Sweet

Está claro que la experiencia es algo muy importante a la hora de aprender, sin embargo creo que como escritores es muy difícil plasmar una idea basándose solo en la experiencia, ya que hace falta como cientos de vidas para tener todo el conocimiento que, a la hora de la verdad, necesitamos para acabar desarrollando nuestras tramas. Por eso, en mi caso también me baso mucho en la experiencia de otras personas, con las que trato de empatizar hasta llegar a hacer sus sensaciones algo mío. Sé que es un proceso complicado de entender, y de llevar a cabo, pero aquellas personas que son PAS (personas de alta sensibilidad) seguro que me entienden perfectamente. No voy a decir que yo lo sea, pese a que sí es cierto que tengo bastante facilidad para ponerme en la piel del otro. Puedo decir que soy capaz de asumir ciertos estímulos que para unos pasan desapercibidos aun cuando para otros puedan doler de una manera bastante intensa. Con la madurez he logrado que esa capacidad me sea útil a la hora del aprendizaje, pero sobre todo a la hora de plasmas sentimientos en mis narraciones, a pesar de lo difícil que es ponerse en los zapatos del otro con todas sus consecuencias, por lo tanto esta primero premisa de la autora fue lo que me atrajo a seguir leyendo su guía.

También se debe tener en cuenta que tendríamos que ser millonarios, y sobre todo no tener que trabajar, para gozar de todo el tiempo del mundo y con ello poder visitar aquellos lugares en los que se desarrollan muchas de nuestras historias. La verdad es que comparto con ella la convinción de que conversaciones con personas autóctonos y con google maps se pueden hacer maravillas a la hora de plasmar los escenarios necesarios para nuestros que se muevan nuestros personajes. Sé que hay personas que difieren de esta afirmación, por lo que por esa regla de tres, autores com Santiago Posteguillo, Robert Graves o Noah Gordon, imagino que deben tener una máquina del tiempo. Como creo que no es así puedo decir, sin temor a equivocarme, que el otro pilar es una buena documentación, un tema del que ya he hecho mención en infinidad de ocasiones.

¿Cómo nos presenta la autora esta guía?

El trabajo está estructurado en varios capítulos breves que se pueden leer de una forma desordenada según nos vaya llamando la atención. El primero que elegí fue el titulado: No termines todos los libros. Para mí tiene más razón que un santo. Desconozco la edad de Calista, pero por ciertos comentarios deduzco que no hay precisamente un abismo generacional entre nosotras:

«Debes terminar todo lo que empiezas», «hay que ser consecuente con lo que se decide»… Aprendí la lección desde que era un comino. Mi sentido de la RESPONSABILIDAD jugó un papel crucial en la interpretación de la norma: durante años, esto me provocó numerosos conflictos internos. Abandonar un curso, o un trabajo, a pesar de que me causara infelicidad no eran opciones a contemplar. Hasta sufrí episodios de ansiedad como consecuencia de estas situaciones hasta que por fin me di cuenta de que uno tiene derecho a equivocarse y también a corregir sus errores. ¡Y no se desata ninguna tragedia natural! Aplicado a la lectura, por mucho tiempo tuve automatizada la obligación de acabar los libros que comenzaba; solo por el hecho de haberlos escogido, aunque no me gustasen o aportasen nada o fueran, sin ambages, un tostón.

Calisterías. Guía de autor. Consejos para sobrevivir en la escritura. Calista Sweet

Decidí iniciar mi ruta entre sus páginas sin preocuparme de por cuál capítulo abría el libro y más que hablar de aquellos en los que estoy al 100% de acuerdo quiero comentaros uno que me sorprendió y que me ha servido de enseñanza. Se trata del titulado No a los protagonistas planos. En estas páginas Calista me fundamenta precisamente la necesidad de que existan personajes que lo sean dentro de una novela, pero por supuesto que no sea el principal actor de la historia. Apoya esta aparente paradoja con el argumento de que es necesaria su existencia siempre que tengan pocos rasgos de personalidad pero que su presencia sea imprescindible para mover la acción. Son como la palanca que pone la piedra de la trama a rodar pero que no le hacen sombra a nuestros protagonistas. Me he quedado reflexionando y he visto que es una cuestión en la que no había caído en la cuenta e incluso, a veces, nos empeñamos, por no hacer personajes planos, en retorcer las personalidades de aquellos que su función es de mera comparsa, apoyo del protegonista o el que obstaculiza el progreso de este. Para esa labor tenemos que hacerlo con unos rasgos que los diferencie pero que llegue al final de la historia sin mucha evolución.

Con mas de 50 tips, repartidos a lo largo de 215 páginas, Calista nos pone al día sobre temas tan destacados como: para que son útiles los eventos, la leyenda del todo vale, la utilidad y las trampas de las redes sociales, el consejo de no subestimar al lector, la importancia de revisar los contratos, el sí a los finales felices, la leyenda del escritor exitoso, del que es viajero o del enrollado. Y en todos los capítulos he encontrado frases memorables para tener en cuenta a la hora de mimar mis publicaciones. Por supuesto no voy a hacer un spoiler de todas ellas, pero para muestras un botón por lo que os voy a poner aquella referente al corrector, un trabajo que a veces no está tan bien valorado como se debería:

El corrector es, en definitiva, un auténtico amigo. Es como un agente secreto que trabaja para el autor y para el lector al mismo tiempo. Un amante de las palabras con la misión de dar la claridad suficiente al mensaje eliminando las sombras, ese ruido de fondo que se superpone a la esencia, que distrae la atención del lector sacándolo de la lectura.

Calisterías. Guía de autor. Consejos para sobrevivir en la escritura. Calista Sweet

Tras participar, haciendo doblete este año, en el Encuentro de Romántica de Jaén han aumentado mucho mis ganas de pregonar a los cuatro vientos la importancia de una buena documentación, corrección y edición como un comienzo adecuado a la hora de presentar una historia. Luego es cierto que como todos sabemos el marketing, sea para el tipo de novela que sea, hace mucho y abre muchas puertas. Todos sabemos que un buen marketing ha hecho de verdaderos bodrios grandes bestseller, aún así, lo que a mí más me preocupa a la hora de publicar una novela no es tanto si gusta o no, como dije en el Encuentro, porque para gustos los colores, sino la satisfacción de saber que he hecho todo lo posible para superarme con respecto a mi anterior libro y que he luchada por tener la mejor calidad al alcance de mi mano y esto se ha plasmado en mi libro para que lo disfrute el lector. Esta es una de las ideas, que tras la lectura del libro de esta autora, en la que creo que también volvemos ambas a coincidir. Ya estés metido en el berenjenal de publicar o te estés iniciando en este apasionante mundo de la escritura, te recomiendo la lectura de: Calisterías. Guía de autor. Consejos para sobrevivir en la escritura. Calista Sweet

De todos modos si quieres saber más de esta autora te dejo aquí su enlace a IG donde podrás seguirla y conocer sus demás obras: https://instagram.com/calistasweetescritora?igshid=MzRlODBiNWFlZA==

Una autora que #gabytaylorterecomienda.

sentimientos

Dueña de las palabras

Cuando se es escritor podemos decir que somos dueños de las palabras o lo que es lo mismo, que debemos ser capaces de manejarlas a nuestro antojo y conocer los límites de su uso. Una especie de magos con la habilidad de unir letras y con ello crear mundos, espacios, historias, presentar alegrías y tristezas e incluso, llegado el caso, ser dueños de expresar nuestros propios sentimientos a través de los escritos o acogernos al silencio para dejar que el viento se lleve todo lo que no queremos que se conozca.

Siempre he pensado que cuando nacemos se nos dan una serie de dones que nosotros tenemos que ser capaces de desarrollar y que estos dones se nos conceden en forma de palabra. Unos vienen al mundo con las cualidades de ser simpáticos, cariñosos, alegres, introvertidos, tímidos, curiosos…, pero luego la vida sigue añadiendo palabras a nuestro guión vital si no sabes gestionar las primeras que nos dieron al nacer. Así empiezan a aparecer otros términos menos amables: miedo, frustracion, angustia, envidia, culpa…que nos harán convertirnos en los seres humanos que somos de adultos.

Por ello hay que tener claro que las palabras que utilizamos tienen la capacidad de transformar nuestra realidad. Ya lo decía el filósofo Ludwig Wittgenstein: «los límites de mi lenguaje son los límites de mi mundo», así creo que la lectura y asumir un amplio lenguaje harán que nuestro mundo tenga unos límites mucho más extensos y que además se expanda como lo hace el universo.

Hay estudios que demuestran que percibiremos e interactuaremos en el mundo según las palabras hayan configurado a nuestro cerebro. Un órgano que si bien no tienen las características de los músculos si es moldeable por las emociones y estas las transmitimos por las palabras. Si son emociones negativas hacen que liberemos cortisol, la hormona del estrés. Por lo cual, adoptar una actitud negativa y usar un lenguaje basado en expresiones como no puedofracaso o es imposible podría debilitar la salud física y mental de una persona. Por el contrario, estudios como el famoso Informe Monja —que demostró que las monjas que usaban en su lenguaje más términos positivos vivían hasta diez años más—, nos muestran que expresar palabras positivas y escuchar lenguaje motivador en nuestro ambiente diario favorece nuestra salud. En resumen que podemos decir que somos las palabras que usamos y nuestra esperanza de vida tiene un terreno muy interesante que abonar para cultivar esa actitud positiva.

Un ejemplo de ello lo tenemos en el hecho de que no causa el mismo efecto decir: «has hecho un buen trabajo, pero me lo has entregado tarde» que «me lo has entregado tarde, pero has hecho un buen trabajo». Dejar lo malo para el final hace que el efecto negativo perdure, que ese pero anule lo anterior. Y eso es algo que como escritores deberíamos de saber gestionar a la hora de escribir como a la hora de vivir. Recalco el título de mi entrada, somos dueños de nuestras palabras, podemos elegir libremente cuales usamos y cuales no. Casi podría decir que al igual que se dice la frase: somos lo que comemos, también somos lo que decimos y nuestras expectativas seran tan grandes en tanto en cuanto amplio sea nuestro vocabulario y tenga un carácter motivador. La gente mezquina, frustrada, intolerante, amargada, se queda sola porque tiene pocas palabras que decir y las escasas que tiene hacen que la gente huya de su entorno como lo apestados que son. Tienen un circo alrededor que les palmea la espalda en los comienzos de la relación pero al cabo de un tiempo, a las primeras de cambio, mirarán en su entorno y todo habrá cambiado, quedándose también dueños de sus silencios, pero un silencio que no es buscado, sino otorgado por su mal uso de las palabras.

Silencios interiores y exteriores

También hay frases que nos dicen que las palabras son más afiladas que las espadas y que se vale más por lo que se calla que por lo que se dice. Hay momentos en la vida en los que es mejor no usar las palabras sino batirse en duelo con los silencios; silencios interiores que acallan esos malos términos que brotan de los corazones dañados, pero que son fáciles de dominar con palabras amables que les curen de las heridas. Para qué dar explicaciones cuando no hay mas desprecio que el no aprecio. El valor del silencio está subestimado cuando es realidad es un arma de las más potentes. En un mundo dónde lo que más oímos es un continuo parloteo sin sentido y en el que el valor de la palabra dada parece no servir de mucho, porque donde se dijo digo ahora se dice Diego y nos quedamos tan panchos, creo que deberiamos volver a retomar con fuerza el silencio voluntario. Por eso creo que lo mejor es mantenerse en un segundo plano, rumiando las palabras no usadas y dejándo que los demás se gasten en un discurso vacuo e inútil que carece de significado porque son palabras vacias que no llevan a nada.

Desde hace tiempo trabajo el silencio interior porque aquello que no se piensa no tiene palabra que lo formalice, aquello que se olvida carece de importancia, aquello que se diluye es porque fue poco valioso en su momento y no vale que ocupe espacio en mi mente. Y si vas a usar verbos, usa aquellos tiempos verbales que nos dan una gran oportunidad para cambiar nuestras emociones. Si en lugar del condicional usamos el futuro, cambiamos un escenario hipotético por uno cierto. No es lo mismo decir: “Si escribo un libro, sería sobre felicidad” que “Cuando escriba un libro será sobre felicidad”. En el condicional vive la duda, en el futuro la certeza.

Como esto es un blog de una autora voy a poner un ejemplo de todo lo que llevo hablado en forma de título y así os acerco a la novela 1984 de George Orwell. Como bien me han recordado ayer, hablando sobre esta entrada en mi blog, en ella aparece esta premisa que comento en forma de una Neolengua, donde desaparecen vocablos o se les elimina significados que pueden ser peligrosos para el sistema de gobierno totalitario implantado por el Partido y que tan bien se desarrolla en la trama este escritor británico. Por ejemplo, para evitar que la población desee o piense en la libertad, se eliminan los significados no deseados de la palabra, de forma que el propio concepto de libertad política o intelectual deje de existir en las mentes de los hablantes. Esto está basado en el postulado del filósofo griego Parménides que nos habla de que aquello que no se piensa no tiene una palabra que lo sustente y por tanto no existe. En mi caso siempre he dicho que aquello que no conocemos no lo podemos soñar e incluso tampoco podemos escribir sobre ello.

A todo lo que llevo comentado también añadiría que esa es otra cualidad que tenemos los escritores, no solo podemos cambiar un poco el mundo que nos rodea sino mejorar el mundo interior en el que vivimos. Respeto a todos aquellos que escriben y necesitan una vida atormentada y carente de esperanzas para poder inspirarse, pero en mi caso prefiero una vida luminosa y cargada de buenos augurios e ilusiones, que me sirvan para desarrollar buenos argumentos, pues para escribir a un personaje oscuro y atormentado ya tengo ejemplos en mi entorno sin necesidad de sufrirlo. Tampoco hay que empatizar tanto a la hora de escribir, solo ser meros transcriptores de las realidades que nos rodean, sin ir más alla, para que no nos afecten esas vidas frustradas y carentes de futuro. Y, por supuesto, cuidar nuestro interior, teniendo en cuenta que muchas veces un buen silencio vale más que mil palabras. “De lo que no se habla, no existe. Y lo que no existe, se margina

mis lecturas

Chicas e instituciones

Una nueva recomendación de lectura

Se acerca el 8 de marzo y el título de mi entrada es el de un libro que me he acabado de leer y que puede venir bastante al caso con la fecha que se conmemora esta semana. Se trata de el trabajo de la artista, poeta y gestora cultural Daria Serenko (Jabarovsk, 1993): Chicas e instituciones. Una mujer disidente y que por ello sabe bien lo que es una cárcel rusa, porque lo ha sufrido en sus propias carnes. Ha pasado por ella en varias ocasiones debido a su oposición al régimen de Vladímir Putin, ha sido perseguida y amenazada, han hackeado su teléfono y ha llegado a temer por su vida. Así fueron sus últimos diez años. El pico llegó en enero de 2022, poco después de que presentara su libro (Errata Naturae) —en él critica el sistema patriarcal y militarista ruso— en Moscú y manifestara sus presentimientos de que algo horrible iba a suceder. La tacharon de alarmista. Más tarde la detuvieron y se pasó dos semanas en el calabozo. En ella se aunan una seríe de reivindicaciones y luchas que chocan directamente contra la mentalidad del régimen actual que gobierna Rusia, donde se están fomentando unos valores muy tradicionales, que además se han convertido en la ideología oficial del estado. Y las feministas no encajan en esos valores ya que redefinen los conceptos de la familia e igualdad algo que supone una amenaza directa a este régimen putinista, donde además los opositores al régimen tienden a sufrir accidentes, sobre todo el de precipitarse al vacío desde ventanas. Nuestra autora ha tenido más suerte. Dos semanas antes de que los tanques entraran en Ucrania, estaba sentada en un cafetería del centro de Moscú firmando ejemplares de sus libros. En el de un amigo escribió la dedicatoria «Rusia será libre». Antes de que hubiera terminado el café unos agentes de paisano la detuvieron y su condena finalizó la madrugada del 23 al 24 de febrero. Al despertar su país estaba en guerra por lo que tuvo que hacer las maletas y viajar hacia el exílio. Sus campañas siempre se han desarrollado dentro del marco de la no violencia, pero está claro, como bien dice Daria: protegerse de la violencia recurriendo exclusivamente a la no violencia puede costarte la vida.

Entre las páginas de este libro vemos un retrato de esa realidad contada por quién lo ha vivido de primera mano y desde el mundo de la cultura, algo que en muchos países de los llamados democráticos se sigue utilizando, al igual que en Rusia, como una forma de lograr un discurso uniforme en el que la palabra igualdad no tiene mucha cabida. Vemos en la narración de esta autora la historia de mujeres, las chicas, que trabajan para el ministerio de cultura ruso y como sus vidas se reducen a ser un mero número. Donde poco a poco se les merma su libertad política y de expresión, en el que el miedo a veces se ahoga entre tragos de vodka y donde la más minima sospecha, incluso por haberse divorciado, puede suponer un antes y un después en sus vidas. Lo peor de todo es que este discurso no solo se escucha en Rusia. que a fin de cuenta no deja de ser una dictadura. sino que lo oímos en los argumentos de muchas personas, incluídos líderes políticos, en países en los que se supone que ya a inicios del siglo XX sus regímenes eran democracias parlamentarias y en los que se presume de que todos los individuos son considerados iguales. Pues parece que no.

Panorama en la actualidad

Por eso, aún hoy en día una mitad de la humanidad necesita tener que llamar la atención como mínimo una vez al año y explicarle a la otra mitad que las mujeres somos iguales que los hombres en las reivindicaciones que este día se gritan por la calle. A nivel intelectural la igualdad es patente y la necesidad de colaboración entre hombres y mujeres, estando ambos en el mismo plano, es algo que debería ser obvio en pleno siglo XXI. Un siglo, del que ya tenemos casi un cuarto de él gastado de tanto usarlo, en el que sigo oyendo discursos donde se ningunea, menosprecia y socaba la identidad igualitaria de una parte de los habitantes del planeta, justificando esta situación con comentarios de los más variopintos y todos ellos cargados de bastante mala baba. Lo que hace no solo no conocer la realidad sino negarla y empecinarse en querer hacernos comulgar con rueda de molino. Solo hay que coger cualquier libro de historia y podremos encontrar que a cada éxito alcanzado por un hombre, antes o después, lo mismo ha sido logrado igual por una mujer, lo que ocurre es que si ha sido antes se ha ocultado y si ha sido después se ha minimizado.

Pero lo que más me preocupa no es que exista esa discriminación sino que uno de los medios de mantenerla siga siendo un discurso mal desarrollado por parte de un sector de mujeres que no acaban de entender muy bien dónde está el problema. Y eso lo he visto incluso dentro del mundo de la literatura donde se siguen jaleando y justificando tramas tóxicas dentro de la narrativa en un género como el la romántica-erótica. Allí seguimos desarrolando discursos en los que el mal trato se envuelve de glamour y se disculpa con la frase: fue por amor.

Si en una novela de thriller al antagonista malvado se le dota de unas características que hacen que nunca se le justifique su maldad pese a que se pueda entender el origen de ella, me gustaría saber el motivo por el que se justifican en aras del amor los amores tóxicos, la manipulación, el acoso e incluso las violaciones, que se acepten porque el ejecutor de los hechos ha tenido un mal día o tiene un trauma de la juventud. A eso se le añade que el amor de la protagonista lo va a acabar redimiendo y curando, finalizanco con el falso supuesto de que comeran perdices, que bien podía ser otra cosa porque no me gusta la carne de caza, y todo el mundo se queda tan feliz. Y ese mecanismo de justificación se implanta de una manera muy efectiva entre la gente jóven y se va repitiendo como un manta de generación en generación sin que nadie atienda a la voz de alarma pese a que hay muchas personas que van avisando de esta realidad. Sobre todo cuando los casos de violencia de género van cada día en aumento entre la gente adolescente, lo que demuestra que el dinero gastado en campañas no está siendo muy efectivo.

No es que pida que se censure este género literario, como algún sector con pocas luces dice que queremos hacer aquellos autores y lectores que denunciamos este tipo de escrito, es sencillamente que se hagan lecturas guiadas entre la gente jóven y que no se acepte ningún tipo de justificación para ese tipo de actitudes tóxicas. Que al igual que se define a la perfección al personaje malvado de una novela, que se delimite eso mismo en los personajes que demuestran su amor de forma envenenada en las tramas. Que no demos pie a que personas sin formación adecuada, como muchos adolescentes y bastantes adultos, crean que si un novio controla mi móvil, es terriblemente celoso, me dice que la ropa que llevo es llamativa y fiscaliza con quien salgo o lo que hago es porque está locamente enamorado de mí. Eso es lo que se pretende y pese a que hay estupendos trabajos literarios de autoras de novela romántica y erótica, que logran desvincularse de estos postulados, todavía encuentros cientos de ellas (suelen ser mujeres, que eso es lo que más me asombra) que son jaleadas por miles de lectoras por sus tramas de celos, manipulaciones por parte del hombre hacia la mujer, maltratos físicos y psicológicos e incluso violaciones, de la que luego se le perdona, en aras del amor, al ejecutor del delito que acaba casándose con la sufrida protagonista.

Por eso pienso que es debido a los hechos vividos y narrados por Daria Serenko en mi lectura recomendada o a lo que se sigue viendo en la literatura romántico-erótica, lo que hace que días como el 8 de marzo sigan siendo necesarios en el calendario de la humanidad.

Si quieres saber más de esta autora y su libro os dejo una entrevista que dio a los medios debido a la publicación en castellano de su trabajo.

https://www.elconfidencial.com/cultura/2023-01-28/daria-serenko-feminismo-lgtbi-putin_3564777/

Y junto a esto os animo a acercaros el miércoles 8 de marzo a Algarve Libros en Jerez de la Frontera a las 19.30 donde participaré en la tertulia titulada: El papel de la mujer en los distintos géneros literarios. Allí os espero.

artículo

El clímax

Cuando se inicia una historia, sea en una narración de ficción sea en la vida real, siempre se llega a un punto en el que el personaje o la persona llega al límite de cualquier situación que el día a día nos lo plantea. A partir de ahí todo puede ir cuesta abajo y rodado, para bien o para mal, hasta llegar el final de la historia. Las personas lo sufrimos desde el amanecer hasta que volvemos a la tranquilidad de nuestros dormitorios en una continua vorágine de cambios, saltos, rectificaciones, etc, que hacen que cada jornada sea distinta y nunca sepamos lo que ese día a día nos depara. En una novela, que es el formato narrativo que trabajo, es algo relativamente más sencillo porque se supone que el autor es el que lleva la batuta para que los personajes lleguen a este punto al que se denomina: clímax

¿Qué se denomina clímax en una narración?

Se denomina así al punto de mayor intensidad o fuerza en una serie creciente, siendo su punto más alto.
De todas maneras, la palabra clímax tiene diversos usos dependiendo del contexto en el cual se la emplee, aunque vamos a centrarnos en el de la estructura de una narración, el otro lo dejamos para las novelas eróticas.

Para la narratología, que es aquella disciplina que se ocupa de estudiar los elementos fundamentales de la narración, el clímax es el momento en el cual una trama, una obra, alcanza su punto más álgido, de más alta tensión; generalmente, se sitúa en el desenlace de la obra en cuestión, aunque esto no resulta ser siempre así ya que puede darse en el medio de la narración, para luego presentar las consecuencias que el clímax ha originado en cada uno de los personajes. En tanto, el opuesto al clímax es el anticlímax, aquel momento de tensión creciente pero que se resuelve sin que se produzca un aumento final de la tensión, por ejemplo, cuando un conflicto violento se resuelve de pronto pacíficamente. En mi caso suele ser habitual comenzar mis novelas con un clímax que ponga el lector en una situación de alerta y tensión y que le incite a tener interes en seguir leyendo el origen de esa situación con la que inicio la historia. Cada autor tiene su estilo o su forma de afrontar el inicio de una trama y marca las pautas para llegar al clímax, pero es cierto que como cualquier proyecto debe tener un esquema que facilite el trabajo.

Un ejemplo lo podéis leer en mi primera novela Siempre Juntos. Momento en el que se produce el punto de inflexión en la vida de la protagonista y que nos abre el camino para la segunda parte de la novela Confianza Ciega:

«Y ella, ¿cómo está? —preguntó, viendo como James me tomaba el pulso y me abría la ropa.

—Mal. Creo que tiene una hemorragia interna por los golpes. Voy a llamar a un helicóptero medicalizado para que nos evacúen a todos. Me iré con vosotros, mis hombres y los de Ibrahím harán la limpieza.

A partir de ahí, todo lo que recuerdo fue como entre una niebla y unas veces más o menos consciente. Me subieron a un helicóptero; James, aparte de dar órdenes a diestro y siniestro, me decía venga, lucha, no nos dejes. Durante un rato todo volvió a ser oscuro; luego, una ambulancia, un hospital, el pasillo, un quirófano, la voz de Ari diciéndome te quiero, sus labios y, finalmente, la imagen de James poniéndome la mascarilla para los tubos de la anestesia y su voz: siempre estaré contigo, vuelve.

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Fragmento de Siempre Juntos de Gaby Taylor

Pero, como he comentado, para llegar hasta este punto primero hay que tener en cuenta que tipo de narración vamos a usar en el desarrollo de nuestra trama. Hay varios tipos:

1. Narrativa lineal: es la que más común que nos vamos a encontrar y se basa en contar los acontecimientos en orden cronológico. La mayoría de películas y videojuegos tienen esta estructura, en la que no hay saltos temporales ni anacronías.

2. Narrativa no lineal: el orden en que se nos cuenta la historia no es el orden en el que ocurre. El narrador (o narradores) van dando saltos hasta componer la historia completa. vamos descubriendo la historia con saltos en el tiempo hacia el pasado (flashback) o hacia el futuro (flashforward). Si los viajes son hacia el pasado, también se les llama Retrospectiva. Hacia el futuro, serían Anticipaciones

3. Narrativa inversa: La historia comienza por el final, y va avanzando hacia el principio. Es una estructura compleja tanto para un escritor, como para un lector. Pero si se hace bien, es un tipo de narración que impulsa la historia a otro nivel.

4. Narrativa desordenada o antiestructura: Cortázar y su Rayuela son el gran exponente de esta estructura que no tiene ni principio, ni final, ni un orden determinado. El libro está compuesto por capítulos que pueden leerse de principio a fin (de manera cronológica), del revés (empezando por el final) o en un orden aleatorio.

5. Narrativa sin final La estructura narrativa sin final es la historia que no acaba, que nos deja con un final abierto. Podemos dejar el conflicto principal solucionado, pero no cerrar todos los hilos o, por lo contrario, cerrar algunos hilos pero no la historia principal. Las estructuras narrativas sin final nos dejan con interrogantes y pueden dar paso a una segunda parte o, simplemente, a una reflexión por parte del lector.

6. Narrativa circular: sigue los mismos patrones de la novela lineal, con la excepción de que coinciden el final y el principio. La historia acaba igual que empieza

7. Narrativa de los vasos comunicantes: Esto implica que la culminación de la historia se irá escribiendo justo en el momento en que los hechos ocurren; tal como si fuese la vida misma. El encuentro entre las líneas paralelas que representan al lector y su lectura, muestran un juego imaginativo doble, cuya expresión más insólita radica en el hecho de que al momento de la intersección, la historia empieza a repetirse letra por letra. Un ejemplo lo encontramos en Michael Ende y su Historia Interminable

8. Narrativa con Doble clímax: Una vez ha vencido al villano, aparece un supervillano, más poderoso, más peligroso, más fuerte. Una historia que, cuando parece que ha acabado, resurge de su historia y se relanza para seguir con la narración.

Por supuesto estos tipos en ocasiones se combinan, se mezclan y surgen obras geniales.

Una vez que tenemos claro que tipo de narrativa vamos a usar en nuestra novela es cuando debemos tener en cuenta como vamos a usar el climax, que es el empujón para que el lector llegue al final de la historia. Es cierto que cada capítulo de una novela debe de tener unos pequeños clímax que vayan abriendo y cerrando puertas para pasar al siguiente capítulo, pero siempre hay que tener en mente el gran punto de inflexión que nos lleva al desenlace, tal como lo dice, el punto más álgido de tu historia, el punto más fuerte o el punto más importante después del cuerpo o nudo. Es donde las cosas o se arreglan o terminan de romperse. Así, sencillo. Y eso nos lleva al final de la historia.

¿Cómo afecta el clímax a la narración?

Hay que tener en cuenta que en el clímax se contestan todas las preguntas que se han sembrado a lo largo de la historia. También se satisfacen todas las emociones implantadas en las lectoras. Esto es debido a que existen lectoras racionales y lectoras emocionales. La diferencia entre unas y otras es que las primeras leen para pensar, porque les gusta ejercitar las neuronas y las segundas leen para llorar, reír o asustarse. Por eso una misma novela puede tener varias interpretaciones, dependiendo de la clase de lectores que se acerque a ella. El tipo de satisfacción que obtienen de una misma obra es diferente y tú debes tratar de satisfacer a todos.

¿Qué tipos de clímax existen?

Un clímax narrativo que ofrezca un cambio total e irreversible, responda a todas las preguntas planteadas por la narración y satisfaga todas las emociones del público provocará un FINAL CERRADO

Un clímax narrativo que deje una pregunta o dos sin responder y alguna emoción sin satisfacer resultará en un FINAL ABIERTO.

Como ves, el tema de preparar un buen desenlace, casi desde el inicio de nuestra narración, es algo vital para poder realizar un buen desarrollo de toda la trama. Aunque no evita que mientras vayamos escribiendo vayan surgiendo cambios durante el camino. Por lo menos en mi caso soy afortunada porque cuando una historia salta en mi cabeza la suelo ver de principio a fin, y eso me facilita ir sentando las bases crear un buen clímax, que sea consecuente con todo lo que viene del inicio de la novela y que desemboque en un desenlace coherente y sin agujeros que demerezcan la novela. Esto se consigue con mucho tiempo dedicado al trabajo de la escritura y con formación, no es algo que diga que tengo ya superado y no es algo que surge de la nada de la noche a la mañana y por supuesto, no dudes de que nace de una lectura continuada de buena literatura. Por eso, tener el hábito de leer, es un consejo que siempre tengo en la boca para todos los escritores que inician su trayectoria.

sentimientos

Escribir bajo presión

¿Qué queremos expresar cuando hablamos de escribir bajo presión?

Trabajar bien bajo presión se trataría de la habilidad de mantener la coherencia y llevar a término las tareas en situaciones adversas y en tiempos limitados, algo a veces que es difícil de adquirir.

Como muchos sabéis, el tema de la cocina es una de mis pasiones, la otra es escribir, y suelo hacer analogías uniendo ambas pasiones a la hora de publicar en mi blog al igual que a la hora de escribir mis novelas. Para muchas personas escribir bajo esa situación sería como poner sal en un plato que supondría una forma de realzar el sabor, pero que sabemos que si nos pasamos acabaremos arruinando la receta. Algo similar podríamos decir de realizar ciertos trabajos, incluidos el que nos trae entre manos, bajo una presión excesiva. A la larga puede producir un exceso de estres que dé lugar a que ralentice la finalización del proyecto iniciado e incluso lo abandonemos definitivamente.

Reflexionando sobre este tema, y a tenor de lo ocurrido estos meses atrás, he pensado que me encuentro frente a dos realidades a la hora de escribir presionados, una que denomino presion temporal y otra presión vital. Una imagen que te vendrá a la cabeza de la primera forma es la que se produce en un llamamiento como el NaNoWriMo (National Novel Writing Month), evento literario que se convoca todos los meses de noviembre desde hace años y en el que cada escritor lucha contra sí mismo y contra reloj. Un plazo ajustado de un mes para escribir una novela cumpliendo día a día un determinado requisito de número de palabras. Te plantea el reto de escribir cincuenta mil palabras a lo largo de los treinta días de noviembre. Exactamente una media de 1667 palabras por día, lo que viene a ser más o menos lo que dedico a escribir cada domingo en este blog. Parece que no es mucho una vez que se sabe cual es la media, pero garantizo que tener esa meta de más de 1500 palabras no es lo mismo que ponerse manos a la obra.

Sin explayarme, porque hay muchas páginas y blogs dónde puedes consultar el funcionamiento de este reto, como consejo te puedo comentar que el truco para cumpliarlo se apoya en tres puntos importantes (y no lo digo yo como escritora):

  • Ten toda la historia planificada previamente
  • No corrijas durante el Nanowrimo
  • No busques información y documentación durante el proceso de escritura

Un ejemplo de ello lo tengo en este texto mismo. Suelo pensar a lo largo de la semana sobre de que voy a tratar la entrada del siguiente domingo, pero no siempre llega la inspiración por lo que tengo que salir al encuentro de ella, y aunque esta semana me llegó la idea prácticamente el lunes pero por motivos laborales y de otro tipo solo hice un pequeño boceto sin llegar a escribirla entera. ¿Qué ocurre entonces? Que hoy domingo a las 7 de la mañana estoy en mi cama con el ordenador puesto sobre una base, y escribiendo con apremio estas lineas para tener la entrada lista sobre las 10 u 11 de la mañana. Esta es la presión habitual de un escritor que trabaja en una editorial y  que le suele marcar unos plazos a la hora de presentar su siguiente trabajo. También es la que nos imponemos a la hora de querer presentarnos a distinas convocatorias literarias si no tenemos previamente una novela acabada y corregida.

Muchos autores disfrutan con este punto de sal en sus vidas que les afina y afila la creatividad, en cambio para otros les supone un asesinato de su creatividad. Que verdad que en la viña del señor hay de todo. Un ejemplo lo tenemos en el autor Isaac Belmar:

Hace mucho, mucho tiempo, ya hablé de la pistola en la cabeza. Me gustaría haberme librado de aquello casi diez años después, pero lo cierto es que sigo escribiendo más y mejor bajo presión, que en esas épocas en las que fluyes un poco sin rumbo, pensando qué historia quieres contar y con un lienzo en blanco sin límites.

De él también son sus palabras:

La libertad es lo peor que nos puede pasar, porque si tenemos todo el tiempo del mundo, perdemos todo el tiempo del mundo, si tenemos todas las opciones ante nosotros, no elegimos ninguna.

En cambio tenemos a la autora y periodista Mara Torres que es opuesta a este tipo de presión. Finalista del premio Planeta del año 2012 con su novela La vida imaginaria en una entrevista hacía mención a su imposibilidad de escribir  con esa espada de Damocles sobre su cabeza. Incluso aclaraba que:

Cuando consiguió la prestigiosa distinción (ser finalista), Mara Torres ya comunicó a la editorial que no podía comprometerse porque no sabía «si iba a volver a escribir nunca». «Y me han respetado», ha apuntado.

De hecho hasta cinco años mas tarde no volvió a publicar una novela. En este caso se trata de la titulada «Los días felices» y tuvo que transcurrir todo ese tiempo para que viera la luz; novela que ahora mismo estaba leyendo y que en parte ha sido la inspiración de esta entrada. En mi caso, tirando de un hilo logro alcanzar lo que quiero.

Estos ejemplos que os pongo son de lo que denominaría una presión temporal y hemos visto que no todo el mundo tiene el mismo umbral de aguante frente al estres que genera esta imposicion a la hora de iniciar y finalizar un proyecto. Pero existe otra presión, que yo denomino vital, que también está muy presente en nuestro día a día y dónde la mayor parte de las veces no existe la opción de poder elegir si se acepta como manera de gestionar un trabajo. Porque presentarse a un concurso literario o trabajar con plazos por motivos editoriales no deja de ser en última instancia algo voluntario. Obviamente, una vez que te metes en harina hay que apechugar con la elección. Pero, ¿qué ocurre cuando la presión que ejercen sobre nosotros no es algo que provenga de una elección voluntaria?

La presión vital

Cuando hablo de este tema me viene a la cabeza el ensayo de Virgina Wolf, Una habitación propia. El título proviene de la idea de Woolf de que, «una mujer debe tener dinero y una habitación propia para poder escribir novelas». Woolf observa que las mujeres han sido apartadas de la escritura debido a su pobreza relativa, y que la libertad financiera traerá a las mujeres la libertad para escribir: «Para empezar, tener una habitación propia… era algo impensable aun a principios del siglo diecinueve, a menos que los padres de la mujer fueran excepcionalmente ricos o muy nobles». El título también se refiere a la necesidad de cualquier autor para tener licencia poética y la libertad personal para crear arte.

El ensayo examina si las mujeres eran capaces de crear, y la libertad que tenían para producir un tipo de trabajo de la calidad de William Shakespeare, atendiendo a las limitaciones que las mujeres escritoras, pasadas y presentes, enfrentan. Y ahi es dónde tirando de mi hilo pasé a la verdadera dificultad y a la auténtica creación bajo presión, bajo la opresión de la falta de dinero, del día a día, del sacar adelante a una familia, de las incertidumbres que nos acechan, de las enfermedades que a veces se nos presentan dando la cara de una forma cruel, arrasando con todo lo que tiene delante, tanto para el que sufre la enfermedad como para la familia que se enfrenta a la situacion.

Para mí eso son verdaderas presiones, las vitales, que nos van a llevar al mismo tipo de escritor o escritora que hemos mencionado con anterioridad, al que se crece ante la advesidad, aunque necesite tomer aire para coger impulso, y a aquella persona que se pone en un rincón apoyando la cabeza entre las piernas y que no es capaz de tomar las riendas de su vida, con lo que este último tipo de individuo el mundo les arrollará sin remisón, porque el mundo no se para.

Pasados ya seis meses me puedo permitir el lujo de hablar desde mi experiencia en este tema, que me ha llevado precisamente a tomar aire para coger impulso. Si el padre de mis hijos decide que su vida no tiene sentido, y que quiere buscar la felicidad por su cuenta tras 28 años de un proyecto en común, no hay más que decir, solo apechugar con la decisión. Tras empaquetar todo lo suyo, para facilitar el tránsito, y respirar profundamente, no puedes hacer más. Bueno sí, tengo las dos opciones mencionadas con anterioridad: ponerme en un rincón a llorar recordando los estupendos años pasados o cerrar la puerta procurando no dar un portazo y acelerar todos los trámites del divorcio para que el trago pasase de la forma más ágil posible (sin olvidar esos buenos tiempos que se han pasado, pero mirando hacia el futuro, que lo cortés no quita lo valiente)

Quienes me conocían, en ese momento no dudaron de que tomaría la segunda opción. Saben que no tengo tiempo para llantos en esquinas y que hay que sacar una familia adelante. No digo que me haya quedado con un trapo atrás y otro adelante, pero cualquier persona que haya pasado por mi situación sabe perfectamaente que se dinamitan muchos cimientos y que hay que construir todo desde cero, desde la confianza en uno mismo hasta el valor de salir a la calle y enfrentarse al mundo. Y, cuando esto ocurre, de lo que menos ganas tienes es de ponerte a escribir una novela y no lo digo por los ánimos, porque para ovarios los míos. Aquí mas bien me enfrento al imperativo de cubrir unas necesidades básicas y que me restan tiempo para dedicarlo a escribir.

Gracias Dios, y a mi habilidad de no bloquearme en los tiempos difíciles sino de crecerme ante ellos, puedo decir que voy avanzando, que no es poco. Sé que todas las novelas no tienen un final feliz y que esta parte de mi vida la estoy escribiendo en el día a día, pero es algo que me han impuesto en mi contrato vital y no me voy a echar para atrás. No estoy rehaciendo mi vida, como muchas personas expresan, sino que estoy escribiendo nuevos capítulos con menos escaleta de la que pensaba, pero con bastantes recursos para hacerlo. Con mis amigos y familia, aunque no seamos muchos ni falta que me hace, voy saliendo adelante y con mi proxima novela en corrección. Por eso tardaré un poco más en volver a publicar, pero no os vais a olvidar de mí, porque seguiré en las redes, seguiré apoyando a los compañeros, y seguiré promocionando los libros ya publicados. No os vais a librar de esta autora tan facilmente.