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Las primeras escritoras de la historia

Siguiendo con mi innata curiosidad, hoy vengo a presentaros a las tres primeras escritoras de las que se tiene constancia.

La primera lo fue porque firmó sus poemas y estamos hablando de hace 50 siglos en la remota región de Mesopotamia en la ciudad de Ur. Pero no hablamos de una escritora cualquiera, sino de la hija del rey Sargón I de Acadia, que reinó de 2334 a 2279 a.C. y fue el rey del Imperio acadio de Mesopotamia, el primer imperio multinacional de la historia, que unificó los diversos reinos de la región bajo una autoridad central. Hoy en día también es igual de famoso como padre de la gran poeta y sacerdotisa Enheduanna (2285-2250 a.C.), la primera escritora de la historia que se conoce por nombre.

Disco de alabastro donde la segunda figura humana empezando por la izquierda es la sacerdotisa Enheduanna (Museo de la Universidad de Pensilvania, Filadelfia)

Su existencia como personaje histórico se encuentra bien registrada, como podemos comprobar por el disco de alabastro con su nombre y su imagen, obtenido en la excavación en Ur, que era la residencia principal de la Sacerdotisa. Además, hay documentos históricos escritos que indican que era hija del rey Sargón de Acad, el primer gobernante que unió el norte y el sur de Mesopotamia porque se hallaron dos sellos con su nombre, al excavar en el cementerio real en UR, pertenecientes a sus sirvientes y que datan del periodo sargónida.

Se hicieron muchas copias de la obra de Enheduanna, algunas de ellas cientos de años posteriores a su muerte, junto con inscripciones reales que indican que eran de alto valor, quizá igual a las inscripciones de reyes.

Himnos del Templo

A lo largo de su vida, compuso 42 himnos para los templos de Sumeria y Acadia, escritos en caracteres cuneiformes sobre tablillas de arcilla. Sus temas son religiosos. Los textos aparecieron en 37 tablillas, encontradas en las ruinas de Ur y Nippur. Se los conoce  como Los himnos de los templos sumerios. Estos himnos constituyen también la primera colección de poemas religiosos del mundo y son considerados como uno de los primeros intentos de elaboración de una teología.

Irene Vallejo en su ensayo El infinito en un junco, del que ya os he hablado, nos presenta a esta escritora de la siguiente forma:

Pero no interesaba la educación de las mujeres por sí mismas, sino solo como una herramienta instrumental para enseñar a otros. Y sin embargo, aunque esta es la situación, me importa mucho destacar que las mujeres siempre se han rebelado contra esas limitaciones, contra las voces que las hacían callar, ya desde ‘La Odisea’, y han creado mucho más de lo que yo esperaba. Y me parece fascinante, por ejemplo, un hecho bastante desconocido, que el primer texto de la historia, el más antiguo conocido con nombre propio, es decir, no anónimo, lo firma una mujer, una sacerdotisa acadia que vivió hace aproximadamente 4.300 años y que se llama Enheduanna. Ella escribió antes que Homero, antes que el autor del Poema de Gilgamesh, y nos cuenta en sus himnos, porque ella escribía poesía religiosa, como la primera experiencia creativa relatada por una autora en primera persona. Y la metáfora que ella utiliza tiene mucho que ver con la experiencia de las mujeres, porque ella dice que cuando escribe recibe la visita de la diosa Inanna, que se apodera de ella, que entra en su cuerpo y que después de esa posesión ella da a luz las palabras, es el parto del poema. Y esa imagen, esa imagen de crear como una forma de procrear, es profundamente femenina y es muy emocionante.

Irene Vallejo El infinito en un junco
http://valdemusica.blogspot.com/p/la-musica-y-su-historia.html

Siguiendo el curso de la historia nos encontramos con otra escritora, en este caso japonesa, Murasaki Shikibu (c. 978? – c. 1014?) fue una escritora, poeta y cortesana autora en el siglo XI de la primera novela del Japón: Genji Monogatari (La novela de Genji), obra que también se ha considerado la primera novela moderna del mundo. Tras una década de ser completada, Genji era ya distribuida a lo largo de las provincias; y en un siglo ya se había convertido en todo un clásico de la literatura japonesa. El argumento trata sobre la vida del príncipe Genji a través de 54 capítulos que incluyen toda su relación amorosa, su recuperación del poder imperial y la vida de su hijo y su «nieto» tras su muerte.

Murasaki Shikibu, por Tosa Mitsuoki

Tanto por la extensión, los contenidos, y la calidad literaria de la obra, es considerada una de las más influyentes dentro de la literatura japonesa. Es una novela de corte moderno que narra la vida política y amorosa del príncipe Genji y de sus descendientes, reflejando la vida de la corte imperial japonesa, al tiempo que describe las emociones derivadas de la poligamia usual de la época. También refleja el carácter fugaz de la vida.​

Nació como hija del modesto letrado y literato Fujiwara no Tametoki, perteneciente a una familia de funcionarios letrados de la mediana nobleza, aunque era nieta del gran poeta Fujiwara no Kanesuke, cuyas poesías aún siguen siendo populares en Japón.​

Las mujeres durante esta época eran excluidas del aprendizaje del chino, el lenguaje escrito del gobierno y no el japonés, pero Murasaki, criada en el hogar de su erudito padre, recibió una excelente educación, y de niña destacó ya por su inteligencia, asimilando clásicos de la literatura china que incluso los jóvenes encontraban difíciles y obteniendo una temprana fluidez. Se casó con un noble de similar clase social, Fujiwara no Nobutaka, que moriría dejándole una hija. En este contexto creó su novela El relato de Genji, de carácter realista. La obra le granjeó no poca popularidad, por lo que el regente la agregó a la corte de la emperatriz como dama de compañía hasta el año 1013. Esta emperatriz por su poder, influencia y sus planes políticos consiguió rápidamente el título de segunda Emperatriz, con lo que se rodeó de una corte de damas de compañía educadas y talentosas como nuestra Murasaki. La escritora murió en el 1014 y su tumba se conserva en la antigua capital, Kioto, escenario de las andanzas de sus personajes.

Lo curioso es que la historia de esta poetisa es conocida entre adolescentes, y no tan adolescentes, puesto que en un juego manga hace de bibliotecaria y protectora de libros encantados El juego es el Fate grand order, aunque desconozco si alguno de los jugadores ha profundizado para saber algo más de esta escritora.

Y llegamos a nuestra tercera protagonista, algo más próxima en nuestro tiempo y cultura, Cristina de Pizan, con su obra La ciudad de las damas.

 Cristina de Pizan (1364-1430) primera mujer que interviene en la querelle des femmes

La querella de las mujeres, conocida especialmente por su expresión en francés: querelle des femmes. Es el nombre por el que se conoce al debate literario y académico que tuvo lugar a lo largo de varios siglos abarcando desde finales del siglo XIV, en la Europa medieval, hasta la Revolución Francesa en el siglo XVIII que surge en defensa de la capacidad intelectual, el derecho de las mujeres al acceso a la universidad y la política de las mujeres frente a la misoginia imperante. Se afirma que esta capacidad no es una cuestión de naturaleza sino social, de posibilidad de acceso al conocimiento. La querella se manifestó públicamente en tertulias y generó numerosos escritos en torno al valor, la diferencia y las relaciones entre ambos sexos. La primera mujer que interviene en este debate de manera pública es la escritora italiana afincada en Francia, Cristina de Pizan (1364-1430) que en 1405 escribe La ciudad de las damas

En el siglo XV las mujeres por primera vez tomarán la palabra en el espacio público, algo que les estaba prohibido, para hacer defensa de sus capacidades. Antes de esta época, en el debate público sobre si la naturaleza de las mujeres las hacía inferiores o no a los varones, solo era un debate masculino.

El libro de la ciudad de las damas (Le Livre de la Cité des Dames, libro terminado en 1405) es quizás la obra literaria más famosa de la poeta francesa. Está considerada una obra clave en la Querella de las mujeres.​

El libro es la respuesta de Pizan al popular Roman de la Rose, de Guillaume de Lorris, y que hoy denominaríamos como un best-seller. Las afirmaciones que hay en el Roman de la Rose sobre las mujeres son combatidas por nuestra escritora mediante una ciudad simbólica: Pizan defiende a las mujeres citando una amplia gama de figuras femeninas ilustres, que estarán «alojadas» en la Ciudad de las Damas. A medida que ella construye su ciudad, nombra a mujeres ilustres para defenderse de los argumentos misóginos vertidos por numerosos y sabios autores. Cada mujer nombrada va a ser un ejemplo de esa contraargumentación.

La lista de mujeres de las que se habla en la obra de Cristina es digna de destacar. Una narración que tal vez no sea de lectura sencilla pero que es imprescindible para aquellas mujeres que quieren saber donde surgen los cimientos del feminismo y el empoderamiento y que no tiene, ni por asomo, dos siglos de antigüedad. Las bases están bien asentadas desde el inicio de la humanidad como se demuestra en algunas de las entradas que voy compartiendo en mi blog.

Christine quedó viuda a la edad de 25 años, a cargo de tres hijos, una madre y su sobrina y además su herencia sujeta a una disputa legal. Sus opciones eran pocas, casarse de nuevo o ingresar en un convento, que era lo habitual para mujeres en su situación, pero ella decidió mantener a su familia siendo una escritora profesional. Sus poemas, canciones y baladas fueron bien recibidas y pronto fue capaz de mantener a su familia. Su popularidad se incrementó y pronto fue apoyada por muchos nobles de la época. Después de 1399 comenzó a escribir sobre los derechos de las mujeres y fundó La Querelle de la Rose, una agrupación femenina para discutir el acceso de las mujeres al conocimiento. Esta agrupación permaneció hasta el siglo XVII.​Estuvo implicada en la primera polémica literaria francesa, con lo que algunos consideran un rudimentario manifiesto de movimiento feminista.

Y fijaros si la autora era inteligente que, no habiendo RRSS ni el marketing ni la publicidad actual, ella misma orquestó su propia campaña de marketing y su distribución para llegar a ser leída: Cristina quería que su obra tuviera difusión y para ello la ofreció a personajes de alto rango. Se conservan 26 manuscritos, por lo que imaginamos que le fue muy bien puesto que casi 620 años después tenemos conocimiento de su existencia. Lo lamentable es que con mas de seis siglos a nuestras espaldas, seguimos teniendo que justificar esa igualdad entre los géneros humanos que pueblan la tierra.

Aquí tenéis unos nuevos ejemplos de mujeres en la historia pero esta vez de aquellas que nos abrieron el camino a las actuales escritoras y que pueden ser ejemplo para muchas mujeres que se inician en este camino.

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¿No te da la vida?

De un tiempo a esta parte me digo que, cuando sea mayor, quiero ser como mi amiga Ana Lara porque me encanta su vitalidad y alegría, que se manifiesta en la amplia sonrisa con la que siempre saluda. Si te asomas a su Instagram, https://www.instagram.com/analaramoon/?hl=es, encontrarás frases como: celebra tu presente, unas palabras que deberíamos tener muy en cuenta en nuestro día a día. El problema es que a veces vamos de un lado para otro, como pollos sin cabeza, y solo nos sale una descorazonadora frase: no me da la vida.

Y ahí es dónde entra mi amiga Ana a la que, por cierto, esa frase y las palabras a ver: a ver si puedo, a ver si me da tiempo, a ver si nos vemos, etc, no le gusta nada, porque piensa que son términos sinónimos de procrastinar. Pero para todo hay soluciones y no solo para nuestra faceta de escritores y lectores.

Una de las primeras cosas que nos puede ayudar es:

7 hábitos para organizarse

Os lo voy a desglosar con ejemplos que os sean útiles y haga más sencillo entender esta infografía. Quiero aplicarlo tanto para lectores como para escritores pero puede servir para nuestra cualquier proyecto que queramos realizar, desde comprar un coche a irnos de vacaciones a ese lugar soñado que siempre tenemos en mente.

  • Empieza con un fin en mente

Piensa cuidadosamente que en lo que en realidad quieres. ¿Te gustaría participar en un concurso literario? ¿Quieres que una editorial se fije en ti? ¿Deseas escribir esa novela que tienes en mente pero que hasta la fecha no te has atrevido? ¿Buscas la forma de dedicarle más tiempo a la lectura? ¿Anhelas ser una bookstagrammer influyente y tener peso dentro del mundo de las letras? Sí, de esas que llaman para entrevistas sobre libros leídos y escribe en revistas literarias. Si ambicionas algo grande puedes seguir leyendo.

  • Establece primero lo primero

Una vez que tengas claro lo que quieres, debes hacer una lista de cuáles son las prioridades en tu vida. Y ahí es dónde entra una de las infografías de hoy: La matriz de Eisenhower

Para reflexionar

El cuadro 1 son aquellas cosas urgentes e importantes como: recoger los niños del colegio, hacer la compra semanal, pedir citas médicas, etc. y por lo tanto hay que hacer sí o sí. El cuadro 3 son aquellas cosas urgentes pero que no son importantes y que trataría de delegar en alguien. Hay veces que pensamos que no tenemos a nadie, cuando en realidad es que nos creemos imprescindibles o que solo nosotros realizamos bien esas tareas y nos cargamos con ellas, pero que en realidad pueden hacer otros. Y cuando esto ocurre es el momento en que decimos: no me da la vida. Y que conste que no digo que sea sencillo, solo que sino se intenta nunca se sabrá si se puede.

El cuadro 2 se refiere a aquellas cosas importantes aunque no son urgentes y son importantes porque en ese espacio es donde están encuadrados nuestros sueños y proyectos y que por lo tanto podemos programar. Pensemos en un ejemplo que sería participar en eventos, cursos, elegir las lecturas que vamos a leer ese mes, apuntarnos a una LC, marcarnos unos plazos para entregar un libro, organizar unas horas de escritura al día o unas páginas a la semana, organizar nuestra agenda de contactos, etc. En cambio, el cuadro 4 son todas aquellas actividades que podemos eliminar de nuestras vidas porque nos quitan tiempo y no aportan nada. Son las no urgentes y no importantes. Algo así como: perder horas en las RRSS haciendo lo que se lleva pero que a la hora de la verdad no aporta visibilidad o, si la aporta, no nos repercute de una forma provechosa, que en el caso de los escritores, sería el darnos a conocer a nuevos lectores y que se tradujera en ventas de libros. Eso sería una visibilidad rentable.

Este cuadro habrás de rellenarlo tú, con total sinceridad y como dice Ana:

La dificultad de conseguir una buena planificación está en identificar mis emociones unidas a mis tareas y con un ejercicio de reflexión realista que te pueda ayudar a hacerlo (sic).

Tu madurez se demostrará en el momento que no trates de procrastinar buscando excusas.

  • Piensa en ganar ganar

Aquí entra el nivel de generosidad que cada persona tenga y eso es algo que con el tiempo se descubre. Hay personas que solo van a lo suyo, pero no molestan ni exigen nada; luego están las que van a lo suyo, pero además se aprovechan de mala forma de quienes tienen a su alrededor y hay un tercer tipo de persona que parece que es generoso pero en realidad sigue abusando de quien está a su alrededor, pero lo hace de una forma tan sutil que apenas si se percibe, aunque por lo menos no molesta mucho ni hace daño. Luego está la que es generosa de verdad y que trata de aportar más para los demás que para sí misma. Eso le acaba revirtiendo en forma de colaboración por parte de su entorno y muchas veces sin ni siquiera pedirlo, eso es lo que también ha dado en denominarse como el karma. Por mis años de experiencia recomiendo esta última opción porque además es muy enriquecedora.

  • Procura primer comprender y después ser comprendido

Hay que conocer el punto de vista del otro antes de aportar soluciones porque, si no lo haces significa que vas solo a tú interés. Es muy molesto solo aportar sin pararse a conocer mínimamente las motivaciones de cada personas a la hora de realizar sus proyectos. No estés oyendo un punto de vista pero, solo pensando en lo que vas a responder a tu interlocutor en vez de escuchar sus explicaciones.

  • Sinergia

Aquí toco la cualidad donde se ve, de forma efectiva, la generosidad de un equipo. Hay miembros de grupos que se guardan información pensando que compartirla no le va a favorecer o incluso para poner palos en las ruedas de los supuestos competidores, de cuya existencia podemos decir, la mayoría de las veces, que solo es imaginación. Si todos avanzamos, ¿qué más nos da compartir ideas? Las ideas no se registran porque casi nunca son originales. Es un poco absurdo y egocéntrico pensar que nuestra idea es única y nos ha surgido de la nada, sin una inspiración consciente o inconsciente de otra que esté en nuestro entorno. No existen los plagios de ideas, ni el robo de ideas, por mucho que nos queramos escudar pensado, como Golum, que son mi tesoro. La idea pasa a ser un tesoro cuando se aporta y se comparte porque se enriquece con las ideas de otras mentes para poner los proyectos en marcha. Busca en tu entorno hacer Networking que haga progresar tu proyecto, aportando tu esfuerzo e imaginación. Estos contactos pueden ser lectores y escritores, pero también puedes hacerlo con otras personas que no tengan nada que ver con tu plan, creando así una amplia red de singergias que te ayudaran si tú aportas. Un ejemplo lo pongo a continuación porque gracias a mi amiga Oliva López, fundadora de la empresa https://www.instagram.com/olivalolo_/?hl=es puedo compartir este vídeo con vosotros. Entré en contacto con Ana y Oliva por medio de AMEP, https://www.instagram.com/amepcadiz/?hl=es, la Asociación de Mujeres Empresarias de la provincia de Cádiz, grupo del que soy miembro hace mas de dos años. Pero no fueron ellas las únicas que conocí y me ayudaron, también puedo sumar a este grupo a Concha Rosano, https://www.instagram.com/concharosano/?hl=es, y a Amparo Bou de Sinlímites Comunicación, https://www.instagram.com/sinlimitescomu/?hl=es. Todas tratamos de compartir sinergias hasta dónde nuestro interés por enriquecernos llegue.

  • Ser proactivo

Hay que ser capaces de controlar nuestra efectividad. Es decir, la actitud positiva y activa que tome cada individuo, ante una situación, es crucial para tomar el control y dar inicio al desarrollo de ideas y metodologías para mejorar lo que ocurre a su alrededor y de lo que es responsable. Algunos sinónimos por los cuales se puede sustituir la palabra proactividad son: emprender, dinamismo, desarrollar y resolver, entre otros. El término proactividad fue propuesto por Viktor Frankl, un psiquiatra y neurólogo vienés, en su libro titulado El hombre en busca de sentido, en el año 1946. Frankl fue prisionero en un campo de concentración del régimen nazi durante la Segunda Guerra Mundial, del cual sobrevivió, según sus palabras, gracias a tener la capacidad de darle sentido a su vida. Que seamos nosotros los que busquemos soluciones a nuestros problemas, no esperemos que sean los demás los que nos saquen las castañas del fuego.

  • Afila la sierra

O lo que es o mismo: ¡cuídate!. Para ser efectivos debemos dedicar tiempo a renovarnos en lo físico, lo espiritual, lo social y en lo mental. Todo eso haciendo deporte, relacionándonos con personas que nos aporten alegría y estímulo, lo que denominaríamos como buenas vibraciones; desarrollando esos hobbies que nos gusten, eligiendo libros que nos apetezca leer y no sean por obligación. También podemos visitar lugares que tenemos pendientes y siempre dejamos para otro momento, pese a estar próximos a nuestra localidad. Obligarnos a dejar atrás palabras como: a ver si hago tal o cual cosa que significa que nunca lo haremos porque no nos organizamos. Y sobre todo, estar a gusto con nosotros mismos, si llegamos a ese punto de paz interior, ya tenemos ganada más del 50% de nuestra tranquilidad.

Y para lograr esa tranquilidad sobre todo hay que tener muy bien organizada nuestra inteligencia emocional. Os pongo una infografía sobre ese tema, pero dejaré este tema para desarrollarlo otro día. Si de verdad queréis llevar a buen puerto vuestros proyectos sin que acabéis frustradas, cansadas e incluso a punto de tirar la toalla y en permanente estado de tensión, creo que estas aportaciones pueden echaros una mano.

Inteligencia Emocional (IE)

Y como regalo final os dejo un planificación para el mes de Mayo por si os sirve de inspiración y que os puede ayudar a tener una idea de contenidos para publicar en vuestras RRSS.

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El tejido de las palabras

Hace unos días comenté que estaba leyendo el ensayo de Irene Vallejo, El Infinito en un junco. Inicié la lectura de este libro porque al tirar de un hilo para la documentación de mi próxima novela, acabé descubriendo cosas muy interesantes que quiero compartir en mi blog con vosotros.

¿Conocéis la relación que hay entre la escritura y los tejidos? Es algo que tenemos tan asumidos que muchas veces ni siquiera nos damos cuenta. Cuando salió a colación en mi lectura empecé a recopilar palabras que tuvieran que ver con ambos campos y salieron más de las que pensaba aunque todas ellas las conocía. Además este encuentro me valió para desarrollar la entrada que os presento hoy.

Se sabe que era muy habitual que mientras las mujeres tejían no solo hablaban de sus cosas sino que también narraban cuentos, leyendas e impartían enseñanzas a aquellas niñas que las ayudaban en sus tareas. Era una forma de hacer pasar el tiempo mientras se realizaba un trabajo manual. Incluso, a veces, esas narraciones eran en forma cantada lo que hacía más ameno esa labor tan dura de preparar las fibras para hacer tejidos.

Como inicio, de lo que hoy os voy a desarrollar, puedo empezar con la definición de la palabra texto, que es de origen latín textus y  que significa tejido. Así encontramos la primera relación de la que estaba hablando. A fin de cuentas es una buena metáfora considerar el texto como un tejido teniendo como precedente ese tener las manos ocupadas e ir narrando historias a una audiencia atenta y trabajadora. Un tejido surge de la acción de urdir entrelazar un hilo de lana u otra fibra para construir una estructura estable y sólida. De manera semejante urdir o entrelazar sonidos constituye “palabras” y urdir o entrelazar palabras en fragmentos de forma coherentes constituye estructuras que tienen un significado. En las dos circunstancias nos encontramos ante la construcción de algo.

Os preguntaréis como esta palabra fue asimilada con ese significado en nuestro lenguaje cotidiana y en realidad muchas palabras latinas lo fueron con el paso del tiempo y la evolución del lenguaje. A partir de ahí el uso de “extus en las diversas lenguas europeas acabó siendo asumido con el sentido actual. Existe en castellano como texto, en francés texte, en  italiano testo, en inglés text y en alemán text.

Hoy en día la acción de tejer ha quedado como una actividad lúdica en la mayoría de las culturas pero sigue teniendo un fuerte sentido creativo y de hecho muchas palabras relacionadas con esa actividad han ido siendo asimiladas dentro de la creación literaria, algo que os voy a mostrar con conocidos ejemplos que seguramente lectores y escritores tenemos tan asimilado que no percibimos la realidad de su origen.

Trama y tramar: Cuando se  tejía, la trama, la urdimbre (conjunto de hilos colocados en paralelo y a lo largo en el telar para pasar por ellos la trama y formar un tejido) o la lanzadera eran realidades bien conocidas. La palabra trama  en la obra textil designa el armazón fijo o base de hilos en la que se entrelaza la urdimbre. En el discurso o texto oral o escrito la “trama” es la estructura del relato sobre la que se urden los detalles. Tramar también puede significar preparar un plan, una intriga con cautela, como urdir.

trama y urdimbre

Urdir: (del lat. ordīri).  Preparar los hilos en la urdidera para pasarlos al telar./ Maquinar y disponer de forma cautelosa o discreta algo contra alguien, o para organizar un plan.

Urdidor vertical de tambor

Hilo: (Del lat. filum).  Hebra larga y delgada de una materia textil / Seguir el hilo o sentido de un discurso o texto.

Hilo de la vida, la vida pende de un hilo,  hilo de la muerte, hilo argumental,  al hilo de…, coger el hilo, perder el hilo, retomar el hilo,  seguir el hilo,  tirar del hilo, por el hilo se saca el ovillo, cortar el hilo (del discurso), no hila (desvaría), manejar los hilos, no da puntada sin hilo, , mantener el hilo,  pender de un hilo. Hay un gran número de ejemplos que se relacionan con esta palabra.

Retahíla: (De recta e hila). Serie de muchas cosas que están, suceden o se mencionan por su orden. Es decir, un hilo recto, o una fila o hilada,  o una serie de objetos o de expresiones

Hilar: Reducir a hilo el lino, cáñamo, lana, seda, algodón / Discurrir, trazar o inferir de otras; hilar fino.
Dímelo hilando

Hilvanar:  Unir con hilvanes lo que se ha de coser después. Se suele aplicar en un texto cuando una persona que habla o escribe va enlazando frases, palabras o ideas que tengan sentido. Aunque a veces según el contexto puede darse un significado de que es una acción que se hace de forma precipitada

Enmarañar: Enredar, revolver algo. Es una palabra que usamos cuando queremos dar un sentido de que sujeto que realiza la acción trata de confundir o enredar un asunto haciéndolo más difícil. Está muy relacionado con la tela de la araña.

Devanar: (del lat. depanāre, de panus, ovillo).  Ir dando vueltas sucesivas a un hilo, alrededor de un eje o carrete. Que en el caso de una historía sería desenvolver la trama de un asunto. Un ejemplo lo vemos en la frase hecha de devanarse los sesos (intentar hacer memoria)

Desenvolver: Extender lo enrollado. Aquí nos referimos a descifrar, descubrir o aclarar algo que estaba oscuro o enredado.

Cabo:  (del lat. caput, cabeza). Cada uno de los extremos de las cosas;  Extremo o parte pequeña que queda de algo. Cabo de hilo, de vela. En algunos oficios, hilo o hebra. Y en la literatura lo usamos con frases hechas muy conocidas como:

Tirar del cabo…, de cabo a rabo, atar cabos, dejar cabos sueltos

Explicar: (Del lat. explicāre y este a su vez de ex y plicaredesenvolver, extender, desplegar).  Declarar, manifestar, dar a conocer lo que alguien piensa.  Declarar o exponer cualquier materia, doctrina o texto difícil, con palabras muy claras para hacerlos más perceptibles.  Enseñar en la cátedra.  Justificar, exculpar palabras o acciones, declarando que no hubo en ellas intención de agravio. Dar a conocer la causa o motivo de algo.

Rollo:  (del lat. rotŭluscilindro). Materia que toma forma cilíndrica por rodar o dar vueltas./ Porción de tejido, papel, etc., que se tiene enrollada en forma cilíndrica/ Persona o cosa que resulta aburrida, pesada o fastidiosa./ Papiro u otro material laminado que, enrollado, constituía el libro en la Antigüedad.

Desarrollar, enrollarse, vaya rollo son palabras muy usadas en nuestros textos y en el vocabulario habitual del día a día.

Enrollar:  Prender con red.; Tender las redes o armarlas para cazar./ Enlazar, entretejer, enmarañar algo con otra cosa./  Meter discordia o cizaña.; Entretener, hacer perder el tiempo.

Liar: . (Del lat. ligāre).  Atar y asegurar los fardos y cargas con lías. Solemos usarlo cuando se engaña a alguien o se le envuelve en un compromiso y con frecuencia suele ser usando muchas palabras para despistar o aturdir.

¡Calla ya! ¡Que me estás liando!

Enredo:. Complicación y maraña que resulta de trabarse entre sí desordenadamente los hilos u otras cosas flexibles; Engaño, mentira que ocasiona disturbios, disensiones y pleitos; Complicación difícil de salvar o remediar en algún suceso o lance de la vida./  Confusión de ideas, falta de claridad en ellas/En los poemas épico y dramático y en la novela, conjunto de los sucesos, enlazados unos con otros, que preceden a la catástrofe o al desenlace.

Tela: (Del lat. tela). Obra hecha de muchos hilos, que, entrecruzados alternativa y regularmente en toda su longitud, forman como una lámina. Se usa especialmente hablando de la obra tejida en el telar./ Enredo, maraña o embuste./  Asunto o materia.

Tienen mucha tela que cortar; Ya tienen tela para un buen rato./ dinero/ mucho

Bordar: (Quizá provenga del germano: brŭzdan).  Adornar con bordaduras una tela u otra materia. Bordar un mantel y también bordar un discurso.

Bordó el discurso delante de sus nuevos oyentes.

Hebra: (Del lat. fibra).  Porción de hilo, estambre, seda u otra materia hilada, que para coser algo suele meterse por el ojo de una aguja.

Siguió el hilo del discurso sin problema.

Pega la hebra y no hay forma de hacerle callar.

Alfiler, (Del ant. alfilel, este del ár. hisp. alẖilál, y este del ár. clás. ẖilāl), clavo metálico muy fino.

Lo lleva todo con alfileres.

Nudo: (del lat. nudus). Lazo que se estrecha y cierra de modo que es difícil que se pueda soltar por sí solo, y que cuanto más se tira de cualquiera de los dos cabos, más se aprieta. En diversos géneros literarios se denomina así al enlace o trabazón de los sucesos que preceden al desenlace.

Y llegamos al nudo de la cuestión.

Desenlazar: Acción de desatar los lazos y soltar lo que está atado con ellos. Y también os nos referimos a resolver la trama de una obra dramática, narrativa o cinematográfica, hasta llegar a su final.

En el tercer libro tenemos el desenlace de la trama.

Hay muchas leyendas relacionadas con todo lo que os he hablado, como la que habla del hilo rojo de la vida, un hilo que une a personas desconocidas que de una forma u otra acabaran al final juntas, a la Parca que corta el hilo de la vida, la historia de Penélope, que teje y desteje esperando la vuelta de su marido; Ariadna, que le da a Teseo una bobina de hilo para que pueda salir del laberinto; Aracne, que teje su tela de araña para atrapar a sus victimas o como la Bella Durmiente cae en su sopor al pincharse con el huso de hilandera. No son tradiciones solo europeas, en otros continentes encontramos ejemplos parecidos. En una historia africana, una familia se olvida de tirar el agua de lavarse los pies antes de irse a acostar, y eso acarrea la consecuencia de que entren en la casa unos hombrecillos y mujercitas diminutos que comienzan a tejer como locos sin parar de cantar y de chillar. Para librarse de ellos, necesitarán la ayuda de un hombre sabio. Es interesante la asociación del agua detenida con la necesidad de hilar, pues la metáfora del fluir del agua para referirse al discurso también la utilizamos muy a menudo en el lenguaje cotidiano. Pero tampoco me quiero enrollar más con mi entrada, espero que con esto ya hayáis disfrutado con su lectura.

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Me paso a la «Histórica»

Dentro de unos días se conmemora el día de la mujer trabajadora, y no digo que se celebra porque la verdad es que hay poco que celebrar, ya que pienso que todavía queda mucho camino como para pararnos en celebraciones, pero esto ya es, de momento, otro tema. Lo que hoy quisiera destacar, siendo escritora e historiadora, es la importancia de conocer y no olvidar nunca nuestros orígenes. Somos eslabones de una cadena que nos mantienen en contacto con un pasado lejano, algo que nos debería de ayudar a movernos en el mundo en el que vivimos y servirnos para dejar un legado de conocimiento a nuestros hijos cara al futuro. Esa teoría es bonita y esperanzadora si fuera algo real y si tuviéramos consciencia de lo que realmente quiere decir eso de dejar un legado. Pienso que este planteamiento está muy alejado de la realidad por lo que veo precisamente en estos días en los que la historia se repite y no por primera vez, sino que ya hemos tropezado en la misma piedra muchas veces.

Como diría el cantautor Ricardo Arjona: «por andar por las nubes uno se olvida del suelo». Nos estamos olvidando o no tenemos interés en conocer nuestro pasado que muchas veces tiene las respuestas de todas las dudas y problemas que ahora se nos presentan. Y dándole vueltas a esta reflexión llegué a una conclusión que me hizo plantearme de que debo ser más proactiva. He percibido que a los lectores actuales les gusta en su gran mayoría novelas de lectura rápida y sin tener que pensar mucho. Quieren tramas que les evada de la realidad cotidiana, como si esta apostura hiciera que lo que no nos gusta pudiera desaparecer. Por eso creo que, tal vez, para que se interese más por nuestro pasado, que también es el suyo, y llegue a conocerlo, no hay nada como hacer una novela histórica que sea divulgativa, basada en hechos ocurridos tiempo atrás. Todo esto es porque he comprobado que se conoce más de la vida en la época romana por «Yo Claudio», del periodo medieval por «El nombre de la rosa» o de las guerras entre ingleses y escoceses por «Braveheard» o la serie «Outlander» que por sesudos tratados de historia. Sí, es cierto que siempre puede aparecer un lector que alegaría que este género de novelas no muestran la verdadera historia. Pero seamos serios, ¿qué es lo verdaderamente importante? Para mí, por lo menos, es que aunque sea de una manera divulgativa, una parte de la historia llegue a calar lo suficiente en el lector como para que luego este se anime a acercarse a algún manual de Historia, de esa que decimos que se escribe con mayúsculas, y allí profundice en el conocimiento de ella. Y eso que todos sabemos que la Historia, la escriben los ganadores, o por lo menos eso pasaba antes que no había redes sociales y era difícil de cotejar toda la información que nos llegaba, y ese es el motivo por el cual ni siquiera hoy podemos poner la mano en el fuego por ningún cronista histórico ya que siempre va a arrimar el ascua hacia su sardina y por eso siempre animo a consultar más de una fuente, sobre todo ahora que gozamos de la posibilidad de confirmar de muchas maneras todo lo que llega a nuestros oídos no como antes de la existencia de internet.

De ahí mi deseo e interés por elegir un periodo histórico que me guste y que me resulte atractiva la búsqueda de la documentación para que mientras preparo mi novela pueda hacer un repaso del pasado para que no se me olvide. Y muchos os preguntaréis que para qué sirve eso. ¿No es mejor mirar cara al futuro y dejar atrás el pasado? Pues gracias a que hay personas que son memoria viva de nuestro pasado hoy hemos levantado muchos las palmas de las manos y gritamos: ¡No a la guerra!

Por el egoísmo de olvidar lo que fuimos, inmigrantes por el hambre y las guerras, hemos estado a punto de perder la identidad solidaria que siempre caracterizó a Europa y que recibieron muchos de sus habitantes en otros continentes. Y ha tenido que venir el jinete de la guerra para que lo recordemos. Hay todavía quien se extrañan de que los ucranianos defiendan con uñas y dientes su tierra. Tal vez sea porque ellos recuerdan muy bien el genocidio ruso durante la II Guerra Mundial y las hambrunas que sufrieron bajo la bota rusa. Tampoco han olvidado como la política de Stalin les trató de doblegar y ahí siguieron, defendiendo su identidad. Mantengo mucho contacto con familias ucranianas desde hace años y conozco de primera mano el sentimiento de este pueblo frente a la política del gobierno ruso y en la familia hay niños rusos adoptados a los que habrá que explicarles que es lo que está ocurriendo y sobre todo, justificar nuestro discurso y el porqué preferimos vivir anestesiados y alejados del conocimiento de hechos similares que han ocurrido en otros momentos de nuestra historia. Debería de ser imposible olvidar la historia cuando esta misma nos da un bofetón en la cara.

Toda esta gran parrafada puede parecer que no tiene relación, pero yo os aviso que sí tiene que ver. La frialdad y el despegó con el que muchas veces tratamos a nuestro pasado, que nos hace pensar que en algunos campos ya estamos muy avanzados, nos hace caer en grande errores. Temas como en la lucha sobre una buena educación escolar o en los derechos de igualdad de la mujer, en los que creemos que hemos dado pasos de gigante y todo por no conocer que ocurrió hace años atrás en España en la figura, por ejemplo, de muchas maestras que nos enseñaron las primeras nociones para que fuéramos los escritores y lectores de hoy en dia. Muchos recordáis cual fue el primer libro que leísteis pero, ¿recordáis quién os enseño a leer? ¿Quién os implantó la inquietud de saber más de las cosas? Sería un buen comienzo el parar y haced memoria.

Como escritora debería de alejar mi blog de asuntos polémicos, pero como historiadora y ser humano hoy entro de lleno. Nunca olvidemos de donde venimos, quién nos dio las primeras enseñanzas para ser quienes somos ni cerremos los ojos ante la realidad que el mundo está viviendo porque sino jamás llegaremos a buen puerto.

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Carnaval, carnaval…

Si de algo podemos estar seguros es de la gran variedad de localizaciones que hay para todas las historias que se han escrito hasta hoy en día. Y así lo puedo corroborar con el tema del carnaval, del que encontramos interesantes tramas en diversas localizaciones como en Venecia, Cádiz, Rio de Janeiro, Colonia o Nueva Orleans, por nombrar sitios en los que esta fiesta es muy conocida a nivel mundial. Aunque sé que hay otros muchos lugares del mundo dónde el carnaval se celebra y seguro que hay historias muy interesantes, para dar y regalar, que ya han sido escritas pero no son tan conocidas. Voy a intentar ahora daros algunas recomendaciones de varias novelas, con distintos géneros literarios, en las que de una un otra forma el carnaval lo encontramos como telón de fondo de los hechos que viven los protagonistas. Pero creo que, antes de nada, puede que haya algún lector que quiera conocer algo más de esta fiesta, que se celebra en febrero justo antes del inicio de la cuaresma.

Un clásico

Podemos empezar por un clásico que nos presenta la fiesta a nivel general, y en toda España, como es el libro de Julio Caro Baroja, donde con abundante documentación nos habla acerca de los festejos y mascaradas invernales, no sólo en muy diversos lugares de la Península, sino también en la Antigüedad. Parte principal de la obra la integra el estudio sobre el Carnaval propiamente dicho, en el que perfila y explora las posibles relaciones con antiguos cultos paganos pero, sobre todo, la conexión que tiene con la implantación del cristianismo y el tiempo de Cuaresma.

Un triángulo imperfecto

Un juego a tres bandas está a punto de comenzar y el final es imprevisible…ya sabéis lo que me gustan a mí los triángulos sexuales y si detrás hay un misterio, asesinatos y algo de trama, que sustente a esas relaciones, ya me tienen ganada como lectora. Esta es la historia de un triángulo sexual; de una mujer enamorada frente a todo; de dos hermanos que viven por encima de las reglas; de un marido encadenado a un fantasma; de una esposa obsesionada; de una muerta que no deja descansar a los vivos; de un hombre sacrificado, y de una mujer destruida que renace como ave fénix de entre las cenizas. Pero es, ante todo y sobre todo, una historia acerca de la naturaleza humana que, muchas veces, nos sorprende y no acabamos de entender muy bien porque se sale de nuestra zona de confort donde, se supone, que todo tiene una explicación.

Una saga sin complicaciones

Muchos conocéis al escritor Javier Fornell con su novela «El asesino de la lista». En ella, en una aparente y tranquila ciudad de provincias, como es Cádiz, nos muestra a un asesino en serie que nos cuenta su historia en primera persona. Aunque esta trama no se desarrolle en esta fiesta como telón de fondo, pero viene al caso pars que entendamos que no nos debemos dejar engañar por un entorno pequeño y controlado. Y esto da pie para que os presente esta otra historia que, en este caso, nos la vamos a encontrar en forma de una saga donde la trama se va a desarrollar también en esta ciudad, y sus alrededores, pero relacionado con la fiesta previa a la Semana Santa. Si lo tuyo es conocer el ambiente carnavalero, sin grandes complicaciones y para pasar el rato con una lectura sencilla, este puede ser tu libro.

Un carnaval diferente

Dicen que Colonia es la ciudad más latina de Alemania, tal vez esta definición le venga dada por la cantidad de italianos afincados en ella desde la época medieval y todo para aprovechar la ruta comercial del Rin, rio que pasa atraviesa esta ciudad. Tal vez eso haya llevado a que uno de los carnavales más conocidos del norte europeo sea el que transcurre en esta ciudad y, como no, si hay fiesta hay una posible trama. En este caso se trata de un asesino en serie que será perseguido por Jan Fabel, un inspector medio alemán y medio escocés, que se cruzara en el camino de tres personajes de la novela. Todos ellos convergerán durante el Carnaval, en un periodo del año en que el mundo se vuelve del revés, el caos es rey y todos se ocultan tras una máscara. Un detective de homicidios de la ciudad de Colonia le pide ayuda a Jan para encontrar al Señor del Carnaval, un sanguinario asesino en serie que durante los tres últimos años ha matado a sus víctimas durante las famosas fiestas. Seguro que pasarás unas horas entretenidas perdido entre sus páginas.

Un carnaval en las islas

En Cádiz se mezclan y diluyen muchas tradiciones de ultramar, de aquellos tiempos en los que las gentes del otro lado del Atlántico eran tan españolas como el pasodoble. Pero no es el único lugar de este país donde esa amalgama de costumbres han convivido desde hace tiempo y eso lo vemos también en Santa Cruz de La Palma, la pequeña ciudad, que conserva el rango aristocrático de su casco histórico, el arte de Flandes y el prestigio de su puerto, que fue el tercero del imperio. La emigración impregna la isla y es el punto de arranque del mágico día en que las calles se transforman en una batalla de polvos talcos, fiesta originalísima marcada por el humor y la farsa, los mojitos, los buñuelos, las sopas de miel y la música tradicional cubana. Junto a esto, los Indianos conforman el carnaval más original de Canarias, una manifestación popular con tanto sabor americano. La joven Moneyba Castro se aplica el propósito de divertirse y, a pesar de sus problemas, no va a perderse la fiesta. Ella se convierte en el hilo conductor de las historias que figuran en esta novela coral, seria y divertida a la vez. Otra estupenda recomendación que seguro que os hará pasar un estupendo fin de semana de Carnaval.

Buena descripción de Nueva Orleans

Para los amantes de la romántica os traigo esta novela que de desarrolla en plenos carnavales de la ciudad de Nueva Orleans. Si odias los tópicos tal vez no sea una trama adecuada para ti pero, creo que siempre hay que darle oportunidad a nuevos autores, algo que animo a hacer sobre todo si tienes la suscripción al Unlimited. En mi caso leo siempre dos o tres novelas de autores que no conozca y la mayoría de las veces suelo acertar para bien. Si quieres conocer un poco la dinámica de los carnavales de esta ciudad norteamericana, que tanto tiene de francesa en sus orígenes, con esta novela te puedes ir haciendo a la idea para que empieces a sabe cosas de sus costumbres carnavaleras y, si te gusta la fantasía relacionada con el mundo del infierno, con esta trama tendrás un dos por uno.

Con esto cierro la variada recomendación de novelas relacionadas con el Carnaval, en una un otra medida, y en distintas partes del mundo. Como hay tantos gustos como culos, que diría mi abuela, entre los libros que he presentado los hay en digital, que es más barato, otros se pueden conseguir en las bibliotecas, porque son más antiguos y clásicos, algunos de ellos están en el Unlimited de Amazon y otros, solo los podréis conseguir en papel o que algún amigo o amiga os lo preste. Pero, sobre todo, espero haberos abierto la puerta a una lista de posibles lecturas que os sean desconocidas y que pueda servir para que en algún momento en el que no sepáis que leer os animéis a ello.

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Presentaciones, lecturas y libros en lugares no convencionales

Una de las cosas que más me gusta al relacionarme con la gente es confrontar distintos puntos de vista de la realidad que me rodea. Eso me sirve o, para cambiar de opinión porque aprendo cosas que desconocía o para confirmar las ideas que tengo. Y esto me lleva a una conversación que tuve días atrás que me ratifica en mi proyecto literario, gracias a un intercambio de opiniones y siendo uno de mis puntos de apoyo García Lorca. Muchos pensaréis que qué tiene que ver este autor en esta historia. Pues ahora paso a explicaros un poco de que va el tema y el porqué elegí la figura del poeta.

Una de las cosas que he admirado siempre de Federico, además de su obra, fue la manera de popularizar la cultura para que llegara a todos los rincones más alejados de la España profunda de su época. Él, como yo y como muchos sabemos que para que el saber llegue a la gente, debemos de llevarlo casi directamente a la puerta de sus casas. Eso fue algo que Lorca intentó con su puesta en escena del teatro itinerante, un proyecto muy interesante si lo separamos de la faceta de propaganda política que tuvo y que suelen tener este tipo de puestas en escena, donde los gobiernos tratan de limpiar su imagen.

“La Barraca”, explicará el poeta a su amigo Carlos Morla, “será portátil. Un teatro errante y gratuito que recorrerá las tórridas carretas de Castilla, las rutas polvorientas de Andalucía, todos los caminos que atraviesan los campos españoles. Penetrará en las aldehuelas, poblados y villorrios, y armará en las plazoletas sus tablados y tingladillos de guiñol. Resurrección de la farándula ambulante de los tiempos pasados”. Federico García Lorca asumió la dirección literaria junto con Eduardo Ugarte. El debut, tras los ensayos en la Residencia de Estudiantes, se celebró en El Burgo de Osma, Soria, con tres entremeses de Cervantes. La escenografía fue preparada por Santiago Ontañón, Ramón Gaya y Alfonso Ponce de León. En 1932 La Barraca llevó los entremeses cervantinos por Galicia y Asturias.

https://www.universolorca.com/biografia/a-lomos-de-la-barraca/

Todo esto viene a colación sobre lo que ya he apuntado en el título de mi entrada pero referente a los libros: ¿dejamos a los libros en las librerías y en las bibliotecas? ¿Dejamos que sean los potenciales lectores los que se acerquen a estos lugares? Pues en mi caso es un no rotundo, porque precisamente mi proyecto como autora, en el que ya tengo una pequeña trayectoria, y en ni experiencia como delegada comercial durante 15 años, me ha demostrado que a veces hay que ir a buscar a lo que en la actualidad se define como el Buyer Persona o lo que es lo mismo: la representación ficticia de tu cliente ideal.

Diría que hay que llevar los libros a donde están nuestros potenciales lectores porque los que ya leen entran en las librerías y en las bibliotecas y muchos ya tienen sus gustos y preferencias muy asentadas por lo que va a ser complicado si no eres un escritor conocido, destacar dentro de ese mundo. Un ejemplo. Si en un escaparate de una zapatería y pones solo zapatos, es complicado que unos destaquen sobre otros aunque siempre hay formas. Pero si en un escaparate de este producto, pones en el centro un libro, llamará mucho más la atención y posiblemente aunque no entren en la tienda a preguntar, cogerán el móvil y le harán fotos para subirlas a las redes e, incluso, consultarán el título para saber que hace ahí. Lo ordinario pasa desapercibido, lo extraordinario es lo que llama la atención.

En los metros de algunas ciudades como Madrid, Santiago de Chile o Medellín, se han abierto puntos de préstamos de libros y lecturas para que los usuarios puedan leer durante sus desplazamientos en el transporte público. Son los llamados Bibliometros. Gracias a este servicio de pequeñas bibliotecas, ciudadanos de todos los niveles sociales pueden acceder a libros que, sin duda alguna, se convierten en una especie de antídoto para el estrés con el que se vive en las grandes ciudades. Otra forma de acercar el libro al lector lo encontramos en la expansión del Programa “Biblioteca sobre rieles”, el servicio Buenos Aires-Rosario ya cuenta con una biblioteca a bordo, donde los pasajeros pueden encontrar opciones de libros para disfrutar durante el tiempo de viaje. Los ejemplares pertenecen a diversos géneros literarios y están disponibles en el coche comedor, para que cada interesado pueda leerlo en su asiento y finalmente devolverlo, antes de finalizar el viaje. Esto son pequeñas pinceladas de como siguiendo la estela de lo que García Lorca hizo con el teatro, ciertas cabezas pensantes lo están haciendo desde hace años con los libros. ¿Quién no recuerda en su barrio el bibliobús?

En España, el precedente de los bibliobuses hay que buscarlo en las bibliotecas viajeras. El proyecto más importante en este sentido fue el llevado a cabo por el Patronato de Misiones Pedagógicas durante la II República, donde se crearon cerca de 5.000 bibliotecas populares, entre fijas y circulantes. Un tema este que me apasiona y que posiblemente algún día sacaré a colación en algún artículo.

Todos estos ejemplos donde vemos que se tienen tendencia a acercar los libros al lector, y no esperar a que estos venganm me llevó a preguntarme: ¿por qué voy a limitar las presentaciones de mis libros a espacios únicos como bibliotecas y librerías? Y de ahí surgió otra de las patas de mi forma de entender el ser autora, que básicamente es que no me debo de limitar a esperar a que el lector venga en mi búsqueda sino que soy yo la que debo de coger mi barraca y recorrerme los caminos de la cultura.

Por supuesto, he presentado en librerías, como en Plastilina (Cádiz) y espacios culturales como en Villaluenga del Rosario, en el Centro de Interpretación de la Literatura de Pedro Pérez-Clotet, nombre del poeta también de la generación del 27, aunque menos mediático, y que participó como Lorca en las Misiones Pedagógicas en Grazalema y Villaluenga Pero también guardo muy buen recuerdo de dos presentaciones, una en Zamora, en el Marlot, un pub-restaurante donde nos juntamos con lectores y personas asiduas al local y tuvimos una estupenda presentación y otra que también me agradó fue la que realizamos en la ribera del canal de Castilla, propiciado por asociación cultural La Darsena y el grupo de poesía «PerVersos», un local alternativo de cultura y encuentros.

Así pienso que, al igual que hay cafés cantante y cafés teatro, que encontramos la música en nuestros metros y plazas, yo quiero llevar los libros, mis libros y mis presentaciones, a todos aquellos lugares donde haya potenciales lectores o personas que puedan en un momento dado, con una buena argumentación dejarse arrastrar por la curiosidad que les puede suponer el que un libro, algo que habitualmente no suele estar en sus vidas, les pueda sorprender y se dejen seducir por sus palabras, logrando con eso un nuevo miembro para la causa.

Por lo tanto, como dirían uno de mis grupos de música favorito: nos vemos en los bares (Celtas Cortos).

artículo, Opinión

Cuéntame un cuento y veras que contento…(parte 2)

En la entra anterior nos centramos en los cuentos orientales, ahora damos una vuelta a nuestra tradición europea con otros autores, comenzando por Charles Perrault que con su crueldad e indudable frescura, logró que sus historias llevaran una moraleja o enseñanza para el público infantil. Les invitaba a superar todos los contratiempos que pudieran tener en la vida para poder alcanzar la felicidad.

Los cuentos de Perrault fueron discutidos en asambleas literarias francesas y hasta se leyeron en voz alta en el palacio de Versalles. Aunque no se le pueda atribuir a Perrault la creación original de todas sus historias, él fue el encargado de convertir en literatura los cuentos y leyendas que habían sido transmitidas de forma oral desde varias generaciones atrás. Perrault escribió que el lobo finalmente se comía a Caperucita después de que esta se metiera desnuda en su cama o que las malvadas hermanastras de Cenicienta sufrían un cruel ataque de palomas hasta quedarse ciegas. Algo que aunque no se hubiera encargado Disney de edulcorar en los tiempos que vivimos es impensable que se lo contemos a nuestros hijos.

Charles Perrault tiene más historias, algunas más cruentas que otras. Por ejemplo, en la historia de La Cenicienta, Disney dio una versión más ligera de lo que pasaba al final de la historia, según la productora, las hermanastras y madrastras eran contratadas como sirvientas de nuestra protagonista; en la historia de Charles Perrault, las palomas se comen los ojos de las malvadas hermanastras. Aunque yo también conocía la versión de que cuando el príncipe se encuentra en busca de la Cenicienta, las hermanastras optan por cortarse los dedos de los pies y una parte del talón para que el zapato de cristal se ajustara a sus medidas. La interpretación de que el fin justifica los medios. Y la versión que tenemos del mismo cuento de los hermanos Grimm, no es menos cruenta.

Los personajes que se repiten en las historias de Charles Perrault también han sido objeto de estudio. Los ogros, por ejemplo, representarían la opulencia, una figura paterna a la que hay que obedecer siempre y tener respeto, aunque también simbolizarían esa incontinencia verbal que todo niño tiene, mediante la gula de estos personajes. Las hadas madrinas son personajes que representan una figura materna, de protección incondicional y ayuda. Las brujas o madrastras o hadas malas son personajes muy interesantes en las historias de Charles Perrault, generalmente, simbolizan los miedos infantiles, las fobias, las pesadillas; son personajes contra los que se lucha después de una previa sumisión y temor.

La historia de Caperucita Roja tampoco pasa desapercibida para los psicólogos. El lobo en esta ocasión podría representar a los miedos, como si fuera una bruja o una hechicera de otra historia. Sin embargo, la personificación de este animal y la identificación del lobo en la historia como un galán, han hecho que algunos vean en el personaje de Charles Perrault a un acosador.

Todas estas interpretaciones pueden resultar escandalosas. Charles Perrault era consciente, por ello disfrazó sus historias con un encanto oculto. El francés se encargó de que sus relatos se ganasen la categoría de aprendizajes morales, aunque puede que sus intenciones no fueran tan inocentes para algunos. Pero lo que siempre tenemos que tener en cuenta es el contexto en el que se escribieron y no lo veamos con los ojos de nuestra realidad actual.

Los cuentos de Perrault no buscaban aterrorizar a los lectores, sino exponer a personajes que se enfrentan a las peores calamidades y que al hacerlo, alcanzan la felicidad. Algo que no ocurre con otro autor que sus cuentos suelen terminar, con una frase que solía usar mucho mi abuela: como el rosario de la aurora.

Más allá incluso de los terribles conflictos personales que hay por debajo de historias tan aparentemente ingenuas como El patito feoEl soldadito de plomoLa cerillera… se entrevén otras muchas tinieblas en Andersen, que alguna vez habrá que clarificar, porque pertenecen al meollo de nuestra cultura. El autor de La Sirenita, por encima incluso de sus propias miserias personales, es un ejemplo destacado de escritor romántico, con todas sus consecuencias. Algo muy normal teniendo en cuenta su vida personal donde él y su familia que eran tan pobres que durante un tiempo vivieron bajo un puente y pidiendo limosna. Su madre era lavandera y su padre zapatero y su infancia llena de carencias le dio un matiz lúgubre a su obra. Su obra ‘La pequeña cerillera’ (una niña que muere de frío en las calles) se la dedicó a su madre pero, a diferencia de otros cuentistas que recogían relatos populares para adaptarlos y compilarlos (como los hermanos Grimm), Andersen los ideó desde cero, basándose en las dificultades que él mismo enfrentó en su vida. En el Patito Feo, por ejemplo, relata cómo se sobrepuso a la discriminación y al bullying del que era objeto por su origen humilde.

A pesar de ser reconocido por sus cuentos de hadas, siempre quiso ser novelista y dramaturgo, pero sus obras jamás tuvieron la resonancia de sus cuentos para niños. Muchos de sus contemporáneos lo consideraban un escritor menor y fracasado. Mientras estudiosos de su vida opinan que era bisexual, otros afirman que sólo vivía reprimida su homosexualidad debido entorno social. A Eduard Collin, su asesor financiero le escribió, por ejemplo: “laguidezco por ti como una joven calabresa, mis sentimientos por ti son como los de una mujer. La feminidad de mi naturaleza y nuestra amistad deben permanecer en secreto”. Mantuvo relaciones también con otros jóvenes, como el bailarín Harald Scharff.La Sirenita, una de las películas más populares de Disney, fue en realidad la declaración pública de su amor por Eduard. Cuando éste lo rechazo, escribió la historia de este amor imposible. Además, el texto original no termina como en la adaptación cinematográfica: en la versión de Andersen el corazón de La Sirenita se rompe en pedazos y su cuerpo se convierte en espuma, mientras que su alma asciende al cielo con las Hadas del Viento.

Otro hecho curioso es que el 2 de abril, aniversario del nacimiento de Andersen, se ha declarado el Día Internacional del Libro Infantil.

Y por último hablaré de los hermanos Grimm, aunque de ellos hay mucha tela que cortar. Una familia numerosa pero de la qu destacamos en este caso a los dos mayores y que llamaríamos hoy en día frikies, y que solo con su historia, tendríamos para otra entrada. Tenemos a Jacob, nacido en 1875 y un año más tarde entra en escena Wilhelm en una Alemania que se encuentra en un período de su historia previo a la unificación y por lo tanto buscando su identidad nacional. Un contexto muy adecuado para que nuestros protagonistas se dedicaran a hacerlo desde el punto de vista literario. Para ello recogieron muchas cuentos, mitos y leyendas orales y les dieron forma, no con la idea de entretener a los niños, sino para salvaguardar su historia nacional. Su intención era proteger la historia cultural alemana que pensaban que se perdería. Incluso trabajaron en un diccionario que puso los cimientos de la Germanística como disciplina académica.

Dos hermanos adictos al trabajo, moralistas y poco amigos de relacionarse con la sociedad de su época. La primera edición de su obra no les saco de penurias, pero sí la segunda que se vendió en un formato más pequeño y barato y llego a más público pero no al que ellos pretendían si no a los niños. Llegando a hacerse 10 ediciones por lo que viendo el éxito, decidieron suavizar un poco sus historias para que fuesen accesibles a todos los públicos.

Hay constancia de que no hicieron el trabajo solos, sino de que entre sus fuentes hubo varias mujeres que les recopilaron algunos de los cuentos que con el tiempo se hicieron muy famosos, como los aportados por la hija de un tabernero que seguramente los oiría en el negocio de su padre.

Como habéis podido leer, el mundo de los cuentos da para contar otro cuento en sí porque tiene muchos matices y variantes. Aunque me gustaría insistir en que no miréis estas narraciones con los ojos de vuestra mentalidad actual, si no que los conozcáis y valoréis como hijos del tiempo en el que nacieron y, pese a que sea positivo que se modifiquen algunos de sus aspectos para contárselos a los niños y utilizarlos para educar en valores, asumamos que una vez que somos adultos no podemos despreciarlos porque no muestren los cualidades que hoy defendemos. En sí, estos cuentos, tiene todavía mucho que enseñarnos si somos capaces de comprender su verdadero contenido y el por qué fueron escritos.

Y si me preguntáis cual es mi narración favorito os diré que Cuento de Navidad de Charles Dickens. ¿Y el vuestro?

Una película que os recomiendo es El hombre que inventó la Navidad y que está basada en la historia del cuento y la biografía del autor. La vi el año pasado y me encantó.

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Cuéntame un cuento y verás que contento… (parte 1)

Como ya he mencionado en otras entradas, regalar libros es una de los mejores ideas que se pueden tener hoy en día. En esa publicación desarrollé las diez estupendas razones para hacerlo. Pero, para llegar a eso, antes hay que regalar cuentos que formen a lectores adultos en el futuro. Para algunas personas es una proceso de descubrimiento que requiere tiempo y llega solo en una etapa madura de sus vidas y para otras, como en mi caso, llegó por una gran curiosidad a través de los comics, casi tanto como con los cuentos. En ambos casos la mayoría suele tener el primer contacto con la lectura a través del mundo de estos últimos, y por eso es tan importantes, a la hora de iniciar nuestra singladura como lectores, el incidir en que se regale este tipo de literatura a los niños incluso antes de que aprendan a leer, ya que hay cuentos desde los 0 a 3 años donde aprenden por imágenes, sonidos y tocando sus páginas y, por supuesto, leerles hasta que ellos sean capaces de hacerlos solos.

El momento en el que surgen los cuentos, y su posterior utilización para los niños, es algo que se pierde en el inicio de los tiempos. A pesar de no saber el origen ni su procedencia a ciencia cierta, hay consenso en que los cuentos más antiguos surgieron en Egipto hacia el año 2000 a. C. Fueron seguidos por las fábulas griegas de Esopo (donde encontramos los primeros indicios del deseo de moralizar) y los romanos Apuleyo y Ovidio, que se ocupaban de temáticas griegas y orientales con los primeros elementos mágicos y fantásticos.

De hecho en cada rincón del mundo hay tradiciones que explican su nacimiento de diferentes formas y un ejemplo claro lo tenemos en el famoso relato de Las Mil y una noches que como todos los cuentos en sus orígenes es importante aclarar que se trata de literatura sin autor conocido y de tradición oral. Es por ello que hay diferentes versiones que se van ampliando o modificando a gusto del consumidor, formado así una especie de autoría colectiva muy habitual en la literatura popular. Lo que ocurre es que con el paso del tiempo hay un autor conocido que decide traducirlos, organizarlos, matizarlos y llegan a nuestras manos tal vez con otro fin y dirigido a un lector u oyente que no es para quién en un principio nacieron.

Así en el relato árabe, que con anterioridad he mencionado, podemos decir que ni eran mil ni se inició su singladura oral como conocemos de forma más popular. Según documentos del siglo IX, la persona que tradujo estos primeros cuentos del persa al árabe fue Al-Muqaffa, aunque dejando constancia de la existencia de este tipo de cuentos populares y aclarando que no enseñan nada puesto que están llenos de mentiras y cosas inverosímiles que solo hacen reír. En resumen, algo para pasar el rato.

El manuscrito más antiguo de La mil y una noches es un pequeño trozo de papel de origen iraquí en el que consta una fecha, 879. Fue encontrado en El Cairo en 1947 y descifrado por la paleógrafa Nadia Abbott un par de años después. En la Historia de España bajo los musulmanes de al-Maqqari, hay una referencia a la existencia de una obra del siglo XII titulada Las mil y una noches. Abbott señala esto en su documentación de la evolución temprana de los cuentos. Entre otras conclusiones, mostró que las mil y una noches toma prestado el relato enmarcado (alrededor del cual se acumulan historias árabes originales y arabizadas) de Hezar Afsaneh, una colección de cuentos indo-persa. Ella demostró que era casi un siglo más antigua que las primeras referencias conocidas de Las mil y una noches, y estableció una cronología de la evolución de este cuento, que ha permanecido válida desde entonces.  Es el documento literario árabe en papel más antiguo del mundo y actualmente se conserva en la Universidad de Chicago. Y si no tenemos más detalles sobre este cuento es

Otro manuscrito interesante es uno encontrado en la Gueniza del Cairo en 1890. La Gueniza es el almacén que tienen las sinagogas para guardar los manuscritos y los textos sagrados que quedan en desuso. No los guardan para conservarlos sino para evitar que cualquier escrito que contenga el nombre de Dios sea tratado de manera poco apropiada. Cuando se llena del todo se quema el material y se entierra, una tradición de la religión judía que en este caso ha venido muy bien para descubrir esta documentación . La Gueniza que descubrieron en El Cairo en el siglo XIX estaba llena de manuscritos interesantes. Entre otros una lista de la biblioteca de un médico judío que se dedicaba a prestar libros en 1150. Parece ser que le prestó Las mil y una noches a un tal Majd Ibn Alaziz, que no se lo devolvió que de ahí viene mi consejo de usar un exlibris si se prestan nuestros libros y del que hable en una entrada anterior.

Después de dar muchas vueltas y pasado bastante tiempo esta historia de Las mil y una noches llega a occidente de la mano de un francés amante de las tradiciones y la cultura oriental, muy de boga en esta época.

Antoine Galland (1646-1715) fue un orientalista y arqueólogo francés. Era de familia humilde y cuando acabó sus estudios básicos le llegó el momento de aprender un oficio. Pero a él lo que le gustaba eran los idiomas y se escapó a París para estudiar árabe, latín y griego. Gracias a su conocimiento de idiomas le contrataron en la Sorbona para catalogar manuscritos orientales y trabajó para los servicios diplomáticos franceses en la embajada de Constantinopla y en la Compañía francesa de las Indias orientales. En 1688 viajó a Siria, donde compró el que en aquel momento era el manuscrito más antiguo que se conocía de Las mil y una noches y empezó a traducirlo años después, en 1704. Antes de ello, había traducido la novela Simbad el Marino. Y aquí hago un inciso para comentaros que ni Simbad ni Aladino ni Alí Baba formaban parte del original de Las mil y una noches. Fue Antoine Galland quien los añadió. De hecho, eran cuentos que le explicaba su amigo Hanna Diab, sirio afincado en París, y que a Antoine le gustaban tanto que decidió incluirlos en su traducción como parte de la obra. La verdad es que el libro gustó muchísimo en la corte de Luis XIV. Tanto que los editores comenzaron a tener la costumbre de añadir cuentos de cosecha propia, como hacía por ejemplo la viuda del impresor Claude Barbin, quien con buen ojo empresarial, y viendo el éxito que tenía el libro, le iba añadiendo cuentos a sus ediciones para incentivar a los lectores a comprar las nuevas versiones. Y esto no ocurrirá solo en esta narración si no que, a lo largo del tiempo, se ha visto que ha sido una costumbre muy arraigada en los autores de este género literario.

Como traductor, Antoine Galland intentaba ser lo más fiel posible a la lengua árabe y él mismo decía que solo se apartaba de la fidelidad al texto cuando el decoro le obligaba. O sea, que censuró todas las partes que le parecían demasiado explícitas sexualmente. Y eso quiere decir mucha censura y muchas partes adaptadas al gusto puritano occidental. De hecho, hasta hace bien poco las versiones que nos han llegado de Las mil y una noches estaban ampliamente censuradas y llenas de cuentos añadidos que no pertenecían al libro original. Otro aspecto que también se ha visto en los cuentos de Charles Perrault, que de lo que escribió este autor a lo que ha llegado a nuestros días hay un abismo.

Y llega un momento que, estos cuentos orientales, se traducen al castellano y esto ocurre de la mano de Vicente Blasco Ibañez (1867-1928) que quizás sea más conocido como escritor que como traductor. Fue un hombre de vida intensa desde el punto de vista creativo, político y personal, pero queremos destacar que tradujo al español Las mil y una noches en 1899 a partir de la traducción francesa de Mardrus y que durante muchos años la traducción española que corría entra el público casi de manera exclusiva fue la suya. 

En occidente ya teníamos una tradición relacionada con los cuentos que no tienen nada que ver con la oriental, aunque que, en el fondo, no deja de surgir por el deseo del ser humano de contar historias que fueran de boca en boca. Posiblemente, en su origen, surgió por un deseo de entretener, pero que con el paso del tiempo, al añadirse poco a poco más trama a la narración, pasaron a tener un fin moralizante para sus oyentes. Como no quiero hacer esta entrada muy larga, en una próxima desarrollaré el tema de los cuentos aquí en Europa. Pero antes de irme os dejo una pregunta ¿Recordáis algún cuento que os leyeran vuestros padres o abuelos y que fuera vuestra lectura favorita de pequeños?

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Educar en valores con la lectura crítica.

El origen de los clubs de Lectura lo podemos enmarcar en la época victoriana y han perdurado en su capacidad para favorecer el gusto por la lectura a lo largo del tiempo, mejorando la competencia literaria y desarrollando el hábito por la lectura. En España surgen para los lectores adultos en los años 80 del siglo pasado . Fue tal su éxito que el marco de desarrollo se amplió a otros colectivos: escuelas de adultos, centros penitenciarios, asociaciones, empresas privadas e incluso como ya he mencionado, en otro momento, con el matiz de la cura por medio de la palabra o Biblioterapia.

En un primer momento el bibliotecario o responsable del club proponía la lectura del libro aunque en clubs veteranos, se tiende a que sean los propios lectores quienes, de forma consensuada, eligen el libro a trabajar. En este punto hago la reflexión de que si no tienen en cambio experiencia y queremos utilizar el club como una plataforma para educar en valores, lo ideal es dejarse guiar por el responsable que organiza esta dinámica.

Esta entrada vienen a colación sobre la necesidad de integrar en los clubs de lectura a miembros de las familias, sobre todo en las etapas de la adolescencia. Sobre todo si quieres educar en valores ya que nos estamos acostumbrando a pensar que si mi hijo no juega con video juegos y no ve mucho la tele, pero lee, ya lo tenemos todo solucionado, algo que está muy alejado de la realidad porque, ¿sabemos en realidad que leen nuestros hijos? Y, sobre todo, ¿cómo lo asimilan?

La finalidad de la lectura y de los clubs es:

  • Lingüística: Mejorar la competencia lectora
  • Literaria: Potenciar la relación individuo-libro
  • Educativa: Desarrollar el gusto por la lectura
  • Cívica y social: Educar en valores

Estamos en un periodo histórico donde personalmente incidiría en esta última finalidad desde los comienzos del aprendizaje como individuos lectores, ya que hay investigaciones que destacan que para la educación en valores, un pilar fundamental son los clubs de lectura guiados, que den lugar a debates enriquecedores. Porque hay que tener en cuenta, como base para realizar esta actividad, que hay que considerar que no estamos en posesión de valores absolutos ya que vivimos en un mundo globalizado. Lo que en Europa puede ser o no ser un valor, en otras culturas lo es y está muy arraigado y hay que tenerlo en cuenta a la hora de orientar esa actividad. Hay colectivos, y en otros países, donde el valor de la familia numerosa, por circunstancias, está mucho más arraigado que en España y no podemos analizarlo con los ojos con lo que lo analizaríamos basándonos solo en nuestra experiencia cultural y como este ejemplo hay otros muchos que seguramente se nos vendrán a la cabeza al leer estas líneas.

Hay que promover un modelo de valores elaborado a partir de ser conscientes a la hora de destacar unos sobre otros. Todo ello apoyado en una reflexión con un análisis crítico, discusión y el intercambio de ideas. Ya que aunque todos los valores sean buenos no todos pueden ser colocados en el mismo nivel. Suelo poner ejemplo de cuando hacemos una llamada de atención a nuestros hijos, ante malas actitudes, no podemos hacerlo igual a una actitud como la de saltar en un sofá como a la de cruzar la carretera corriendo sin mirar por un paso de peatones, ya que hay que saber ponderar para que la enseñanza sea efectiva.

Por medio de este modelo lo que se pretende es el desarrollo de:

  • Autoconocimiento
  • Autonomía
  • Autorregulación
  • Empatía
  • Perspectiva social
  • Razonamiento moral
  • Capacidad de diálogo
  • Capacidad para transformar al entorno
  • Comprensión crítica
  • Habilidades social y para la convivencia

Todo para lograr alcanzar la autonomía de la conciencia como producto de unas relaciones basadas en la igualdad y el diálogo.

Un club de lectura es un marco excepcional para favorecer esa educación en valores que muestran las obras, todo ello gracias a la interpretación que dan todos los componentes del club y en el caso de ser adolescentes o niños, también por la interpretación enriquecedora por su experiencia que den los adultos que deberían de participar, como unos miembros habituales, en estas dinámicas

Hoy en día está aceptado que no hay temas tabús ni que deban ser censurados, si son tratados adecuadamente. Hay suficientes diversidad literaria para abarcar temáticas y problemáticas variadas:

  • Libros clásicos
  • Libros con función moralizante
  • El resto de los libros

Todos ellos llevan al lector, si está preparado, para emitir juicios críticos. Cuando se hacen estas dinámicas lo interesante es identificar el problema a tratar para elegir el libro con la temática adecuada. Se han realizado estudios, destacando para este artículo, uno que se organizó con un club de lectura para familias de un centro escolar donde se implicaron profesores, alumnos y padres. La metodología usada fueron una tanda de reunión para cada libro que constaba de una presentación y el resto del tiempo se abrió una ronda de intervenciones donde se opinaba de la lectura con razones y argumentos, otra donde se habló de los momentos destacados y luego otra en la que se establecieron relaciones y paralelismos entre el libro y la vida cotidiana. A nuestros hijos debemos acompañarlos en todas las etapas de la vida para un continuo aprendizaje, no solo de habilidades sociales, responsabilidad civil, autonomía física y psíquica, etc, si no también a ser seres críticos de su entorno basados en argumentos bien estructurados. .

Una vez que tengamos lectores críticos que sepan discernir la paja del grano y tengan suficiente madurez comprensiva, no habrá ningún tema que no pueda ser leído y valorado por los lectores. A partir de ahí, , no deberemos de tener miedo a qué tipo de lectura se enfrenten nuestros hijos adolescentes. Lo que no podemos hacer es darles un libro o la opción de leer y dejarlos a su libre albedrío pensando que al leer están a salvo de todos los males del mundo exterior. No hay nada más peligroso que una idea errónea, implantada en el cerebro de un ser humano y que al final pueda quedar enquistada y blindada, con lo que se enroca y es imposible que sea rebatida, pese a que se use la artillería pesada de unas buenas argumentaciones.

«La idea es fomentar lecturas críticas y no solo lectores alfabetizados. Esta distinción es de gran importancia: una cosa es educar en la escuela para alfabetizar y otra orientar desde la escuela y apoyados desde las cosas para saber leer críticamente los textos de la cultura. Desafortunadamente la escuela, con la excepción de las escuelas innovadoras, se tiende a la alfabetización»

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Biblioterapia

Me dieron la posibilidad de escribir un relato o un artículo como colaboración para la revista digital «Puntos y comas» y me he decidido por este último, inspirándome un poco en la situación que estamos sobrellevando en la actualidad.

Estamos viviendo un periodo histórico complejo en nuestro entorno con pandemias, volcanes, riadas y aunque no son cosas extraordinarias, ya que llevamos milenios viviendo con esos hechos, tal vez ahora, debido a la globalidad, nos afecta más a causa del bombardeo continuo de esas malas noticias. Y por eso percibo que han aumentado las situaciones en las que el ser humano necesita ayuda para sacar adelante el día a día. Y de esa apreciación, sale este artículo en el que desarrollo algo que muchos sabemos: la palabra como poder para sanar.


Pero tenemos que distinguir entre las palabras que conforman un libro de autoayuda, que sería como de bricolaje para solucionar un problema puntual, y aquellas que a partir de ahora denominaremos como biblioterapia que, según el diccionario ODLIS, (Online Dictionary for Library and Information Science) lo define como:


El uso de libros seleccionados en base al contenido de un programa de lectura, planificado y diseñado, para facilitar la recuperación de los pacientes que sufren de enfermedades mentales o trastornos emocionales.

Idealmente, el proceso se desarrolla en tres fases:

  • Tiene que haber una identificación personal del lector con un carácter particular en la obra recomendada.
  • Esto dará lugar a una catarsis psicológica.
  • Finalizando en una comprensión racional de la relevancia de la solución sugerida en el texto para la propia experiencia del lector.

Para todo ello, siempre se aconseja la asistencia de un psicoterapeuta capacitado.

La biblioterapia más común se divide en los siguientes tipos:


Institucional: Su formato es individual o para un grupo generalmente pasivo. El cliente es un paciente médico o psiquiátrico, prisionero o cliente en práctica privada. El servicio normalmente es contratado por una sociedad y el terapeuta que lo lleva a cabo es un equipo médico o un bibliotecario con material didáctico. La técnica llevada a cabo es la discusión del material. Se realiza tanto en instituciones públicas como privadas con una finalidad normalmente informativa con alguna visión interna.


Clínica: El formato es en grupo activo voluntario o involuntario y es solicitado fundamentalmente por personas con problema emocional o de comportamiento. El servicio es contratado bien por una sociedad o bien por un individuo. El terapeuta que lo lleva a cabo es un médico, instructor de salud mental o bibliotecario, generalmente en consulta, con literatura generalmente imaginativa. La técnica usada en este caso es discusión de material con énfasis en las visiones y reacciones del cliente y, se lleva a cabo en instituciones privadas o comunidades, con el fin de tener una visión interna o cambio de comportamiento.


De desarrollo: Se pone en práctica con grupos activos o grupos voluntarios. Son personas normales en situación de crisis, por esto la forma de contratación es individual. El terapeuta en este caso es un bibliotecario, profesor u otro, usando literatura imaginativa y/o didáctica y se realiza mediante la discusión del material, con énfasis en las visiones y reacciones del cliente. Se practica en comunidades y su finalidad es volver al comportamiento normal.

Muchos de nosotros lo hacemos de una forma casi inconsciente en el momento en que nos apuntamos en Clubs de Lectura. Incluso hacemos hincapié a amigos, que sabemos que están pasando un periodo de depresión, animándolos para que se apunten a este tipo de actividad de lectura en grupo, porque favorece la interacción entre los miembros participantes. Y ojo, este aspecto beneficioso de la lectura no es algo que sea nuevo y se haya inventado hace dos días. Esto viene de los tiempos antiguos pero, tal vez, es ahora cuando se le haya puesto un nombre y se haya definido.

Hay referencias ya en la Antigüedad. En Egipto, el faraón Ramsés II mandó grabar en el frontispicio de su biblioteca la frase «Remedios para el alma». Sus bibliotecas se localizaban en templos denominados «Casas de vida», considerados centros de conocimiento y espiritualidad. También griegos y romanos consideraban la lectura como una forma de tratamiento médico y en la Edad Media se leían textos sagrados durante las operaciones. Pero fue un teólogo alemán Georg Heinrich, quién difundió esta práctica a través de su obra «Biblioteca de enfermos» en la que se estudia la fuerza curativa de la literatura. Y así, paso a paso, hasta nuestros días.

Un libro que hace referencia a este tipo de terapia lo he leído hace poco y, ya lo he recomendado en mi blog hace unas semanas dentro del género epistolar. Pero si lo traigo a colación es porque su historia se centra precisamente en el tema que estoy exponiendo en este caso, de la fundación de una sociedad literaria, como forma de superar la situación en la que viven los protagonistas. Se trata del libro «La Sociedad Literaria del Pastel de Piel de Patata de Guernsey» de Mary Ann Shaffer y Annie Barrows. En esta entrañable novela vemos la catarsis que sufren todos los personajes gracias a esa sociedad literaria. Uno de sus párrafos es muy esclarecedor:


«Ninguno había pertenecido a una sociedad literaria, de modo que establecimos nuestras propias reglas…Leíamos libros, hablábamos de libros, discutíamos de libros y nos fuimos cogiendo cariño. Otros isleños pidieron sumarse a nuestro grupo, y las veladas que pasábamos juntos se convirtieron en ratos muy animados y alegres que casi nos permitía olvidar, aunque fuera por momentos, la oscuridad que reinaba fuera».

¿Y por qué la pongo como ejemplo de biblioterapia? ¿Cuál es la trama de esta novela?


En un Londres devastado por las bombas y que empieza a recuperarse de las terribles heridas de la Segunda Guerra Mundial, Juliet Ashton, una joven escritora en busca de inspiración novelesca, recibe la carta de un desconocido llamado Dawsey Adams. El hombre, que vive en la isla de Guernsey, un pequeño enclave en el canal de la Mancha, está leyendo un libro de Charles Lamb que había pertenecido con anterioridad a Juliet. ¿Cómo ha llegado ese ejemplar hasta Guernsey? ¿Por qué Dawsey decide ponerse en contacto con Juliet? Dawsey es miembro del club de lectura La Sociedad Literaria del Pastel de Piel de Patata de Guernsey, creado en circunstancias difíciles durante la contienda, una rareza en tiempos de la ocupación alemana. Cuando Juliet acepta la invitación de estos excéntricos lectores para visitar Guernsey, entiende que ellos y su increíble sociedad literaria serán los personajes de su nueva novela, y su vida dará un vuelco para siempre.

Lo utilizo como ejemplo porque, a través de sus páginas, el lector puede entender como un grupo de personas, que viven en las islas del Canal de la Mancha, logran superar la ocupación nazi durante cuatro años desde 1941, con todo lo esa situación conllevaba: toque de queda, confiscación de propiedades y detención de sus habitantes de forma indiscriminada. Vivieron una situación de aislamiento prácticamente completo donde no tenían ni idea de lo que ocurrió durante esos años en la Europa ocupada, más que por las pocas noticias que les llegaban de casualidad por los propios alemanes y, por supuesto, no supieron nada de lo que ocurría en Gran Bretaña. Aun así, durante el horror que supuso la ocupación y la guerra, la vida continuó. Y entre algunos de sus habitantes surgió de la forma más inesperada -como coartada espontánea de un grupo de amigos que se habían saltado el toque de queda y necesitaban una excusa- un club de lectura que sirvió para sobrellevar las miserias del día a día. Ese es el escenario -y el tema: los libros compartidos como refugio ante la adversidad- y eso es la base de la biblioterapia en el tercer tipo que hemos comentado, el del desarrollo.

Otro modelo similar lo tenemos en la novela de «La bibliotecaria de Auschwitz» de Antonio G. Iturbe, aunque es un tema tratado con más dureza que la historia que se produce en la isla de Guernsey, pero es igual de válido para conocer sobre la superación por medio de la lectura guiada y de forma conjunta.
E incluso podemos ir un poco más allá con una frase que me impactó mucho cuando la leí:

«Puede que los libros tengan una querencia especial que les haga llegar al lector perfecto».

¿No pensáis que a veces los libros llegan a vuestras manos de una forma muy oportuna, como si os estuvieran buscando? Pero tal vez esto ya sea tema de otro artículo y llevado a un terreno más personal e íntimo. Esos libros que en tiempos difíciles aparecen y de los que he oído hablar de boca de algunos lectores y no son libros de autoayuda. Un ejemplo de ello me lo comentó un lector con el libro “La sonrisa etrusca” de José Luis Sampedro.

Aunque hay que tener en cuenta que la importancia de la biblioterapia es el trabajo en grupo y que sea una lectura dirigida y que otro puntal es el de la interacción humana, de la que muchas veces adolecemos. Así no estamos aislados para resolver nuestros problemas, sino que intercambiamos experiencias y valores, produciéndose la llamada catarsis: una purificación, liberación o transformación interior por esa experiencia producida por la empatía hacia la historia.

Creo que esta disciplina, que ya se trabaja en muchos lugares de España y posiblemente en otros países y, que es muy beneficiosa para los lectores. Y hoy, que vivimos en épocas de confinamiento, con los medios de que disponemos incluso lo podemos hacer vía online y llegar al alcance incluso de personas con movilidad reducida. Aunque no será tan potente, la posibilidad de romper el aislamiento, por la forma virtual de interactuación, es un campo que deberíamos de tener en cuenta, porque la biblioterapia es una fuente de apoyo y superación muy importante.

«Para aprender a leer nuestro mundo y a nosotros mismos, necesitamos la ayuda de los libros»

Larrosa

Artículo escrito por Gaby Taylor y publicado en el número 5 de la revista digital Puntos y Comas en Octubre del 2021