Opinión

¿Qué busco como lector?

Uno de los refranes favoritos de mi abuela era el de: habiendo días enteros, no hay porqué coger medios. Yo eso lo aplico a la lectura viniendo a decir que habiendo buenos autores, para qué coger mediocres. Aunque el concepto de mediocridad, en un mundo actual donde se pone como valor en alza el “yo me lo guiso, yo me lo como”, es complejo de definir. Intentaré explicar a lo largo de esta entrada un poco mis experiencias este año pasado con este asunto de lo anodino que está muy enraizado en la sociedad actual y donde la búsqueda de la excelencia parece que pierde puntos en un mundo donde lo inmediato y el usar y tirar todavía es un valor que pesa mucho en nuestro día a día pese a las campañas de reciclado.

Juan Gómez Jurado tiene una frase que me encanta y que nos dice lo siguiente: cuando estés tan lleno de literatura de la buena que reboses, ponte a escribir la tuya. Unas palabras que aplico a mi vida diaria como autora. Además, a esas palabras, añadiría el que también reboses de experiencias vitales. Esta breve reflexión también es achacable a un buen lector y así de primeras puede que no entendáis a que me refiero, pero es algo que trataré de haceros comprender porque es muy sencillo poniendo algunos ejemplos que me han llegado a lo largo de este año.

Para que un lector distinga si un libro es bueno, o no, previamente tiene que haber leído mucho y con unas miras muy amplias de géneros y autores a lo largo de la historia de la literatura y/o haber visto mucho mundo. Porque si no se conoce, no se sabe y no se puede comparar sin tener ningún elemento para hacerlo, con lo que nos meten gato por liebre con mucha facilidad. Eso es un hecho que es aplicable tanto a autores como a lectores porque para hablar de calidad literaria hay que conocer, como cualquier otro producto, lo que hay publicado en el mercado y no hablamos de gustos, algo en lo que siempre incido, sino que hablamos de técnica. Un libro puede no gustarnos pero estar perfecto en sintaxis y ortografía, corrección y maquetación, tener una trama bien hilada y carecer de anacronismos de espacio y tiempo. Ahora en una persona con un nivel cultural medio, que se dé el hecho contrario ya me parece más complicado. Imaginaros que os ponen unos estupendos productos de calidad por delante de carne, pescado, verdura, pero están crudos. Aunque sean de una calidad excelente dudo que sea de vuestro agrado. Y eso pasa con algunas de las novelas que he leído a lo largo del año, les falta punto de cocción.

Hay veces que otros lectores me cuestionan que como es posible que haya a quién les parecen maravillosos ciertos libros que no cumplen con unos estándares medios de calidad, que he nombrado un poco más arriba, y siempre les digo que  hay dos opciones:

  1. Que su nivel de lectura sea tan bajo que no identifiquen la calidad, porque la desconocen, ya que se han movido en unos círculos muy limitados de publicaciones y no pueden comparar.
  2. Que desconocen el cuento de “El traje del rey”. Una estupenda  historia donde un niño se atrevió a decir en voz alta lo que muchos veían pero no se atrevían a comentar: el rey va desnudo. Pues es este caso ocurre lo mismo, hay muy baja calidad literaria, pero nadie se atreve a decirlo y se va acumulando y ahogando a los que de verdad son libros de calidad.

Y ojo, no estamos hablando de una falta de ortografía puntual si no de páginas llenas de ellas y de problemas de sintaxis que cualquier persona con un poco de nivel cultural debería de identificar porque, ya en España, ser analfabeto funcional con 30 años es casi un insulto, teniendo como tenemos redes e internet al alcance de todos en nuestros móviles y siendo la enseñanza básica gratuita.

Un lector medio, no tiene por qué saber que en el siglo XIV no existía el empoderamiento femenino y una mujer jamás discutiría abiertamente con sus padres sobre la conveniencia de casarse o no con el hombre elegido por su familia, pero ese lector sí debe de ser capaz de identificar errores como:

“visitamos muchas cosas como la Pizza San Marcos” “se vuelve erradica” “dice hiendo hacia las escaleras” “imaginaos insinuó la idea pagar a medias”

Todo esto se solucionaría con una persona que fuera una buena correctora o alguien que le aconsejara al autor que profundizara más en sintaxis y ortografía además de utilizar un corrector básico y que todos juntos conseguirían dejar el texto de la siguiente forma:

“Visitamos muchos lugares como la Piazza de San Marcos” “se vuelve errática” “dice, yendo hacia las escaleras” “imaginaos que insinuó la idea de pagar a medias”

Un lector tendría que saber distinguir entre un libro bien escrito y con calidad de otro que no lo es y, no creo, que habiendo tan buenos escritores a la gente que le gusta la lectura le apasione adquirir productos que carecen de calidad. En mi caso, con el poco tiempo que tengo y la cantidad de cosas que me quedan por conocer, nunca volvería a visitar un lugar donde la calidad no fuera buena y lo mismo me ocurre con autores que no cuidan de sus libros, que tampoco los volveré a leer, porque lo que da la sensación es que les importan poco los lectores. Aunque también he llegado a pensar que sus lectores no son capaces de identificar esos errores como tales porque su nivel es muy bajo o que nadie tiene el valor de ponerle el cascabel al gato y decir abiertamente a esa tipo de autor que o se gasta el dinero en condiciones en correcciones de calidad o que el que se ha gastado ha sido una estafa. Claro que también hay mucho sordo que  no quiere oír algo que repercute de forma negativa en el mercado literario, porque tropezamos con gente que no evoluciona y saca libros a medio cocer. Que no os estoy hablando del primer libro, sino ya de una amplia lista de publicaciones en su haber.

Otro detalle importante para un lector es que sepa identificar que lo que hoy en día se denomina un libro de lectura ágil o rápida, puede ser en realidad un libro simple, sin fondo y una forma esbozada como un boceto al que incluso, no lo podríamos llamar ni borrador. Eso se identificaría muy bien con el siguiente ejemplo, ya que no es lo mismo decir:

“Cuando Pedro murió, me sentía miserable”.

O escribir lo siguiente:

“Aunque viva mil años nunca olvidaré lo completamente sola que me sentí tras la muerte de Pedro. Aunque los meses fueron pasando, no era capaz de apartarlo de mi mente: todas las cosas me recordaban a él. Creí que nunca lo superaría.”

Puede parecer lo mismo, pero eso es lo que diferencia a un buen escritor de uno que se limita a narrar hechos y situaciones. Y a su vez eso es lo que ayudará a distinguir a un lector si el libro que tiene entre manos es bueno o una mera columna casi periodística o el boceto sin apenas trabajado en profundidad que he mencionado con anterioridad. Obviamente un libro puede ser sencillo y estar bien escrito pero en este caso me refiero a aquel tipo de narración al que se le suma esta simpleza narrativa, con los errores gramaticales y ortográficos anteriormente citados, y que es ahí cuando comienza a gestarse la catástrofe sino se toman medidas.

Como lectora cuando me encuentro este tipo de publicaciones, suelo tomar algunas decisiones. Si son errores leves pues me leo otra novela del autor porque nadie nace sabiendo y, precisamente, en esa primera novela es dónde se cometen más fallos por ser noveles, por lo tanto le doy una segunda oportunidad. Pero si el autor no muestra signos de mejorar no le doy una tercera, porque el mercado es muy amplio y aunque lo conozca tampoco pienso ponerle el cascabel al gato porque si sus propios lectores beta o su corrector no ha sido capaz de avisar de los errores o incluso si se lo han comentado, no ha querido cambiarlo, ¿para que gastar mi tiempo y mi humor en hacérselo ver? Entonces diréis, ¿y está entrada para que nos sirve? Pues tal vez para evitar que paséis malos ratos, perdáis vuestro tiempo, si de verdad os interesa una literatura de calidad, y sepáis separar la paja del grano. Que todo junto creo que no es poco.

Opinión, sentimientos

La semana de los buenos propósitos

Sí, en efecto, estamos en la semana de los buenos propósitos. Estos son los días en la que abrimos nuestras agendas, recién regaladas el día 25, para apuntar todos aquellas buenas intenciones con las que queremos decorar nuestra vida en los próximos 365 días del 2022. Pero tal vez el problema está en que sea eso, solo una mera decoración y no asumamos de verdad esas ideas tan maravillosas que nos surgen ahora que estamos imbuidos del espíritu navideño. Toda la entrada me ha venido inspirada por un comentario que ha hecho mi buen amigo Haim Casas sobre lo dura que es esta última semana del año, al tener que darle vueltas en nuestra cabeza a la idea de ser mejores cara al año que viene, y al final me ha salido algo mucho más largo de lo que me esperaba.

Os puedo poner una larga lista de propósitos que pueden seros útiles, igual que otras veces os he puesto recomendaciones literarias, pero una cosa está clara, no sirven de decoración como los libros en una estantería. Si verdad lo queréis hacer reflexionar de verdad de si ese propósito es asumible, alcanzable y abarcable, ya que muchas veces nos ponemos metas que ya sabemos que son imposibles, por los motivos que sean, de realizar y luego pasan dos cosas, nos frustramos y nos cabreamos con la humanidad, como si el resto del mundo tuviera la culpa de que no hayáis elegido o calculado bien.

  1. Revisa si aquello que realizas a diario realmente te gusta y va a llevarte a las metas que te has propuesto. Porque ir para nada, es tontería.
  2. Comenzar y terminar todo aquello que has procrastinando (aplazado) por años. O reflexionar sobre la necesidad de tenerlo en tu lista, lo mismo es algo que en realidad tu mismo subconsciente piensa que no te va a valer o no lo vas a poder hacer y por eso mismo siempre lo acabas aplazando.
  3. Hablar con esas personas con quienes dejaste de hacerlo porque algo en la relación generó molestia. Tenemos la costumbre de enrocarnos y pensar que la culpa es solo del otro, cuando lo mismo el error es por ambas parte. Si después de intentarlo las cosas no mejoran, que por lo menos que por ti no haya quedado la duda.
  4. No hacer dieta, empezar a comer de manera adecuada lo que te permite generar hábitos a largo plazo y no resultados inmediatos que empeoran con el tiempo. El cerebro es muy cabrón y basta que digas o le insinúes la palabra dieta para que automáticamente se te antoje todo aquello que no debes de comer. Mejor es hablar de: voy a comenzar a comer sano. Así el cerebro es más feliz y tu acabarás sintiéndote mejor.
  5. Tomar la decisión de acabar con esa relación tóxica que te ha venido atormentando en el último tiempo y de la cuál por miedo, soledad, abandono, presión social, dependencia económica o dependencia emocional, no has podido salir. Esto también otro ir para nada, es tontería. No hablamos de personas que no aporten, si no de personas que lo que aportan son energías negativas o incluso acaban absorbiendo las energías positivas que tenemos. Pero analicemos bien todo, no sea que en realidad, la personas tóxica seas tú.
  6. Ahorrar el 10% de tus ganancias, secretos, pensamientos, gustos, necesidades y tiempo para ti. A veces nos mimamos poco y tenemos que ser un poco egoístas con nosotros mismos pero ojo, sin caer en el egocentrismo y pensar que somos el ombligo del mundo y todas las personas que están a nuestro alrededor están a nuestro servicio.
  7. Si tu salud se está afectando por falta de cuidado, entiende que el cuerpo no va a ser el mismo siempre, se desgasta, cansa y envejece. Es el momento de cuidar de ti. Asumir que la edad no perdona es algo que deberíamos de trabajar todos los días cuando nos levantamos. Pensamos que somos inmortales y va a ser que no.
  8. Romper el paradigma de la estética en donde creemos que la belleza está en los demás y asumir que tenemos nuestra propia belleza. Tenemos que conocernos bien y fomentar nuestras cualidades y limar nuestros defectos.
  9. Dejar de buscar desesperadamente esa pareja que va a darte la tranquilidad, estabilidad y amor propio del que careces. Si no te amas a ti mismo siempre serás un infeliz llegando incluso a retorcerte de envidia pensando que los demás tienen cosas que no se merecen.
  10. Aceptar que tu familia es como es, quienes cambiamos somos nosotros mismos para que cambie el mundo. Y si alguien de tu familia es tóxico pues no pasa nada, se asume también y te limitas a tratarlo educadamente y evitas un trato más habitual. Eso de que la familia no se elige es relativo, puedes no elegirla, pero tampoco tienes que aguantarla si es tóxica y afecta a tu salud.
  11. Buscar los deportes, artes, hobbies, prácticas que te interesan y dejar tiempo para ti mismo y  para hacer las cosas que te gustan. Todo aquello que hagas por ti mismo son endorfinas que te harán más feliz.
  12. No vuelvas a prometer cosas que no puedas cumplir pues al final lo único que consigues es frustrarte y cabrearte con la humanidad.
  13. Permite que por instantes de tu vida haya serenidad, viaja, toma tiempo para ver los pequeños detalles, eso que te parece cursi, inapropiado. A veces nos perdemos el maravilloso árbol que tenemos delante porque nos perdemos en el bosque. Los pequeños detalles son los que cuenta.
  14. Por favor no rompas corazones por no tener claridad mental, responde y has preguntas, es importante tener fundamentos con lo que se piensa y se quiere. Pero asume también que si te dicen las cosas fundamentadas cuando cometes errores es por algo y debes de aprender a usarlo para aprender. Ser humilde también es necesario.
  15. Escribe tus planes del año, dales una fecha y un procedimiento con tu propio lenguaje para que siempre lo tengas a mano y entiendas como lo tienes que hacer.
  16. Reconcíliate con las personas de tu familia con las que has dejado de hablar, no cargues conflictos ancestrales que degeneran en odios e indiferencias. Aunque si una vez que lo has intentado no ha dado resultado, tampoco te fustigues intentando año tras año. Hay cosas que no merecen la pena y en este tipo de situaciones el camino es igual de largo para ambas partes. Si la otra persona no quiere, por muy familia tuya que sea, no vale la pena.
  17. Cambia el lenguaje común de exageración, victimización, crítica, nostalgia, recuerdo del pasado, rencor, revanchismo, con el que puedes dirigirte hacia ciertos espacios de tu vida y la de los demás. El que continuamente quieres ser centro de atención con sus males y sus penas, que muchas veces son hasta falsas, acaba aburriendo y quedándose solo o sola.
  18. El perdón es un talento que se aprende de la formación emocional que se recibe en casa por lo tanto empecemos gestionando nuestro propio perdón y enseñemos a nuestros hijos a perdonar, se consigue mucha tranquilidad de espíritu y mejora el humor.
  19. NO conduzcas con agresividad, no por eso el tráfico va a ser mejor o vas a llegar más rápido, tus derechos deben ser validados con justicia, no con egocentrismo ni rabia y además te juegas tu propia vida junto con la de tus semejantes.
  20. Crítica menos a los demás por su forma de pensar, vestir, hablar o pensar. Actúa, sé parte del cambio, deja algo al mundo que se pueda apreciar. El mundo no puede estar hecho a tu medida exclusivamente, en el cabemos o deberíamos de caber todos.
  21. Recuerda dejar media hora al día para caminar, meditar, pensar, hacer ejercicio y reflexionar sobre si todo lo que estás haciendo es lo adecuado o tienes cosas que mejorar.
  22. No impongas el orgullo por encima del amor, si tienes una pareja dale amor, no te acomodes porque toca, no te acostumbres porque no hay opción, por miedo a la soledad o a no cumplir con la imposición de una familia perfecta. Intenta que tu vida emocional sea lo más equilibrada posible.
  23. Deja de esperar la felicidad y prometértela cada año. La felicidad son momentos que creas a tu parecer, ¡creala! y, sobre todo, piensa que la felicidad está en cosas muy pequeñas, en logros casi diminutos pero que a la larga harán una larga cadena de momentos felices que te acompañaran en agradables recuerdos durante toda tu vida.
  24. Retoma aquellas cosas que has abandonado y realmente deseas hacer pero siempre valorando que son cosas que en realidad te van a aportar bienestar y crecimiento personal.
  25. Que el propósito fundamental sea quererte a ti mismo, respetando tus principios y siendo fiel a tus creencias, modificando errores y defectos de carácter. Todo ello te hará ser más fuerte y aunque te dobles como el junco, no te troncharás porque tus raíces están bien asentadas en la tierra.
  26. Dejar los aparatos electrónicos en espacios de familia a diario, cenas, almuerzos, restaurantes, desayunos, reuniones, hijos, padres, pareja, amigos, mascotas, arte y céntrate en mirar al mundo con los ojos tuyos y de otros, no por medio de una pantalla.
  27.  Aprender a vivir en el presente sin proyectarse excesivamente en un futuro del cual no se tiene decisión, has lo que consideres correcto en estas 24 horas que te “pertenecen”. Y más hoy en día que con el bofetón de realidad que hemos tenido con el coronavirus hemos tenido que asumir que la felicidad, los logros y los planes se ajusta a un trayecto muy corto.
  28. Recuerda que el  dinero es relativo, no justifiques tus largas jornadas de trabajo porque tienes que ser exitoso o tienes obligaciones, no existe la manera de comprar amor o felicidad, no te pierdas momentos importantes en tu vida personal y la de tu familia. Hay que trabajar para vivir y no vivir para trabajar.
  29. Lee libros, artículos, periódicos, ve películas, entrevistas, busca buenas fuentes que te puedan informar, no creas todo a primera vista. Busca las fuentes, se un lector crítico ya que el saber no ocupa lugar.
  30. Cuida de tu salud, acude a controles médicos, chequea tu peso y tus posibles riesgos porque eso a la larga tu cuerpo te lo va a agradecer.
  31. Aprópiate del lugar en el que vives, construye un hogar en donde quiera que estés, te pertenezca o no y vivas con quien vivas. Tu hogar eres tu mismo y va contigo a todos lados, no centres la felicidad en lo exterior, sino en lo interior que es lo verdaderamente importante.
  32. Recuerda que en un año no vas a ser la misma persona, plantea objetivos para que la vida no se te vaya soñando, no es malo soñar, pero con el tiempo puede generar frustración y eso conlleva mucha infelicidad para ti y para los que viven en tu entorno.
  33. Lo que sea que te propongas no lo dejes olvidado y no apuntes grandes metas porque el que mucho abarca poco aprieta, como diría mi abuela.

Espero que esta lista os sirva para algo pero sobre todo, yo lo resumiría en pocas palabras:

  • Cuídate y cuida a tu entorno.
  • Escucha todo lo que te digan, te guste o no, y saca una enseñanza de todo.
  • Apunta metas pequeñas.
  • Si haces felices a los que te rodean vas a ser más feliz y mejor persona.
  • Huye de la gente tóxica pero no identifiques solo al tóxico con el que te dice lo que no te gusta. Es más bien al revés, el tóxico está permanentemente chupando de ti.

Y con esto solo puedo desearos una estupenda última semana del 2021 y nos vemos ya en el 2022.

mis lecturas, Opinión

Mis recomendaciones para regalar esta Navidad 2021 (o en Reyes)

Muchos saben que trabajo con el sello editorial de Kaizen Editores y que tengo mucho contacto y afinidad con otros autores que se denominan auto publicados porque,a fin de cuentas, a no ser que seas un pelotazo del 2020 o estés en nómina de una gran editorial, todos tenemos que apechugar con un duro trabajo de difusión, con su correspondiente marketing digital y con pico y pala para conseguir unas ventas online. También sabéis que llevo ya para tres años en los que me arremango con gran facilidad y apoyo a una gran cantidad de compañeros para que entre todos tengamos visibilidad y logremos vender. No soy persona que piense que para triunfar, haya que pisar al resto de lo compañeros ahora, eso sí, si promociono a unos u otros la única regla por la que me guío es la de la calidad. Y digo esto para avisaros de que las recomendaciones que os voy a hacer en mi entrada de este domingo no va a ser de amigos auto publicados, y no porque no haya calidad, sino porque, sinceramente, seguro que se me queda alguno en el tintero y ya sabemos lo sensibles que somos los autores cuando llega el momento de las ventas. Por lo tanto, aclarado este punto, voy a pasar a recomendaros algunos de los libros que, o he leído o tengo intención de regalárme para estas fechas.

Buscando información sobre estas recomendaciones me he encontrado tres motivos estupendos por los que regalar libros:

  • El regalo de un libro, además de obsequio, es un delicado elogio.
  • Un libro es como un buen amigo, que nos ayuda a ver la vida desde otro punto de vista.
  • Cuando ves a alguien leyendo un libro que te gusta, es como si el libro te recomendara a esa persona.

Y así vamos a empezar con la lista que os quiero recomendar:

La Bestia: Premio Planeta 2021, Carmen Mola

Tanto para los seguidores de Carmen Mola como para los amantes del thriller en general, esta nueva novela es de lectura obligada, porque además pienso que si quieres criticar a un autor o al premio Planeta, en este caso, no hay nada como conocer la obra. Que no vengan otros con sus paranoias y conspiraciones a decirnos por qué no debemos de leerlo, hay que tener criterio propio.

Se trata de un thriller ambientado en el Madrid de los años treinta del S. XVIII, durante la terrible ola de cólera que azotó el país. Con un escenario dantesco, como una devastadora pandemia que diezmó la población, se irán sucediendo los terribles asesinatos de unas niñas, cuyos cuerpos aparecen horriblemente mutilados. Para los amantes de este género es el escenario perfecto.

Últimos días en Berlín: Finalista Premio Planeta 2021, Paloma Sánchez-Garnica

Si elijo esta novela no es solo por el hecho de ser finalista del premio Planeta, sino por el interés que me ha causado siempre lo que estudié con el título dentro de la asignatura de Historia Contemporánea con el nombre de «El mundo de nuestros días», y que abarca desde la II Guerra Mundial hasta nuestros días, como bien dice el título. Una asignatura apasionante porque está en continua evolución. A esta autora la conozco por una novela anterior que se desarrolla en el periodo histórico que va desde la España franquista de los años 60 y 70, pasando por la revolución estudiantil que se produciría en París en mayo del 68, continuando por la división del Berlín vencido por el muro de la vergüenza, hasta la caída de ese muro, para finalizar con la explosión de libertad que recorrió la sociedad europea de los años 80. Esta novela se titula La sospecha de Sofía. Ambas novelas podrían ser interesantes para aquellas personas que quieren conocer de una forma novelada la historia de España muy ligada con la de Europa, pese al conocido bloqueo del régimen franquista en sus relaciones con los países de más allá de los Pirineos. En el caso de la novela que os recomiendo, la historia se sitúa en el período que va desde el nombramiento de Adolf Hitler como canciller, hasta el estallido de la Segunda Guerra Mundial. El protagonista, Yuri Santacruz, después de dejar San Petersburgo huyendo de la Revolución Rusa, se propone encontrar a su madre y a su hermano. Durante su viaje, conocerá a Claudia, el gran amor de su vida.

Maus (Reservoir Gráfica), Art Spìegelman

Para los amantes del comic, esta obra me recuerda la de Animals Farm de George Orwell que, por cierto, recomiendo leer en su idioma original como hice hace ya muchos años pero, sino se tienen el nivel, las traducciones habituales también nos vale para entender lo que nos quiere contar. En este caso aunque la obra de Orwell lo que refleja es las consecuencias de la Revolución rusa, en la que os presento nos vamos a encontrar mediante unos dibujos sencillos pero de gran expresividad, como el autor relata las vivencias de su padre, un judío polaco, en los campos de exterminio nazis. La obra tiene un mérito incalculable, porque es capaz de expresar todo el horror de la historia mediante unos dibujos y textos en los que destaca su sencillez.

Además, Maus ha supuesto la consagración de una iconografía emblemática: los judíos-ratones bajo la tiranía de los gatos-alemanes, mientras en el caso del trabajo de Orwell la tiranía está en manos de los cerdos y los oprimidos son animales de una granja.

La cuenta atrás para el verano: La vida son recuerdos y los míos tienen nombres de persona (Novela)

Para aquellas personas que todavía no acaben de entender el fenómeno de las influencers esta sería su novela para finalmente puede que tampoco entiendan nada, pero que por lo menos no se diga que no lo han intentado y, si no les gusta el libro, tienen dos opciones: guardar el tique y devolverlo o donarlo a la biblioteca de su localidad. Pero os puedo decir que seguramente acabaréis encantados con su lectura.

Esta primera novela de la influencer es una buena ocasión para acercarse al universo de los personajes que brillan en redes sociales. Según comenta la autora, el libro relata “la vida de una rubia, que soy yo, y la de las personas que han supuesto el aprendizaje más útil que atesoro”.

Aunque no sabemos quién se esconde detrás de La vecina rubia, esta lectura nos permitirá tomarle el pulso a este popular personaje. Con un perfil en redes sociales que engloba a más de 2,8 millones de seguidores, sin duda no nos va a dejar indiferentes al adentrarnos en su particular mundo a través de la lectura.

La buena cocina: 900 recetas que siempre salen bien, Karlos Arguiñano

Quien bien me conoce sabe que además de amar el escribir, amo la cocina y, para mí, siempre ha sido relajante eso de imaginar las recetas que podía hacer con unos pocos ingredientes. Una vez de Karlos comentaron que era el cocinero de las «marujas», pues sinceramente creo que el que piense que Karlos no llega más allá que a las marujas es como quien dice que Madonna tiene mucho ego, son personas que se lo pueden permitir. Este cocinero ha sido y sigue siendo el maestro de muchos grandes cocineros actuales, los cuales han evolucionado y han dado grandes alegrías a la gastronomía española en todos los rincones del mundo y todo gracias a maestros como el autor de recetario. No solo es un muy buen libro para aquellos a los que les gusta cocina, sino que se trata de un libro con una gran cantidad de recetas de lo más variadas, y explicadas con un lenguaje sencillo y comprensible. Además lo que me gusta es que no tiene ingredientes como polvo de ralladura de cuerno de unicornio, algo que últimamente es complicado de conseguir.

Estaciones de paso, Almudena Grandes

Ya la he recomendado otras veces por otros motivos, pero, si te quieres acercar a esta autora, escoge su primera novela: Las edades de Lulú, premio Sonrisa Vertical y elige junto a esa, su obra póstuma. En mi caso justifico la elección, porque esta obra creo que puede llegar a más tipos de lectores, ya que se compone de cinco historias sobre gente normal y corriente, sobre nosotros, nuestros familiares o amigos. Relata la etapa de la adolescencia de cinco jóvenes con circunstancias vitales muy diferentes pero con un punto en común, que es la manera en que esas vivencias de juventud determinarán su futuro. Porque otras como Los aires difíciles o Los pacientes del doctor García pueden ser más complejas para acercarse a esta autora o La madre de Frankenstein que es la última entrega de una trilogía que podría esta coja si no se leen las dos anteriores.

No decepciones a tu padre, Carme Chaparro

Por último os hablo de otro thriller para los amantes de las experiencias fuertes. No decepciones a tu padre, así se titula la tercera y última parte de la trilogía de Ana Arén de la periodista Carme Chaparro. Este thriller psicológico será publicado por parte de la editorial Espasa , tras la publicación de sus libros predecesores bajo los títulos de No soy un Monstruo (ganadora del Premio Primavera 2017) y La química del odio, respectivamente.

En ella, la autora utiliza un recurso literario muy atractivo: crear un paralelismo entre las muertes violentas actuales y las que sufrieron ciertos personajes históricos, de manera que da paso a una carrera contrarreloj para evitar que sigan produciéndose más analogías macabras.

Nos enfrentamos a una pluma con un lenguaje directo y conciso que acompaña a una trama trepidante, es una lectura que seguro conquista a los entusiastas de la novela negra.

Y con estas recomendaciones finalizo mi entrada esperando que os haya servido de inspiración. De esta lista ya tengo leídos algunos y en mi carta de los Reyes Magos (en casa somos de esa tradición) hay varios apuntados y algunos más que no comento porque harían el texto muy largo. Ya me contaréis que habéis pedido vosotros.

artículo, Opinión

Cuéntame un cuento y veras que contento…(parte 2)

En la entra anterior nos centramos en los cuentos orientales, ahora damos una vuelta a nuestra tradición europea con otros autores, comenzando por Charles Perrault que con su crueldad e indudable frescura, logró que sus historias llevaran una moraleja o enseñanza para el público infantil. Les invitaba a superar todos los contratiempos que pudieran tener en la vida para poder alcanzar la felicidad.

Los cuentos de Perrault fueron discutidos en asambleas literarias francesas y hasta se leyeron en voz alta en el palacio de Versalles. Aunque no se le pueda atribuir a Perrault la creación original de todas sus historias, él fue el encargado de convertir en literatura los cuentos y leyendas que habían sido transmitidas de forma oral desde varias generaciones atrás. Perrault escribió que el lobo finalmente se comía a Caperucita después de que esta se metiera desnuda en su cama o que las malvadas hermanastras de Cenicienta sufrían un cruel ataque de palomas hasta quedarse ciegas. Algo que aunque no se hubiera encargado Disney de edulcorar en los tiempos que vivimos es impensable que se lo contemos a nuestros hijos.

Charles Perrault tiene más historias, algunas más cruentas que otras. Por ejemplo, en la historia de La Cenicienta, Disney dio una versión más ligera de lo que pasaba al final de la historia, según la productora, las hermanastras y madrastras eran contratadas como sirvientas de nuestra protagonista; en la historia de Charles Perrault, las palomas se comen los ojos de las malvadas hermanastras. Aunque yo también conocía la versión de que cuando el príncipe se encuentra en busca de la Cenicienta, las hermanastras optan por cortarse los dedos de los pies y una parte del talón para que el zapato de cristal se ajustara a sus medidas. La interpretación de que el fin justifica los medios. Y la versión que tenemos del mismo cuento de los hermanos Grimm, no es menos cruenta.

Los personajes que se repiten en las historias de Charles Perrault también han sido objeto de estudio. Los ogros, por ejemplo, representarían la opulencia, una figura paterna a la que hay que obedecer siempre y tener respeto, aunque también simbolizarían esa incontinencia verbal que todo niño tiene, mediante la gula de estos personajes. Las hadas madrinas son personajes que representan una figura materna, de protección incondicional y ayuda. Las brujas o madrastras o hadas malas son personajes muy interesantes en las historias de Charles Perrault, generalmente, simbolizan los miedos infantiles, las fobias, las pesadillas; son personajes contra los que se lucha después de una previa sumisión y temor.

La historia de Caperucita Roja tampoco pasa desapercibida para los psicólogos. El lobo en esta ocasión podría representar a los miedos, como si fuera una bruja o una hechicera de otra historia. Sin embargo, la personificación de este animal y la identificación del lobo en la historia como un galán, han hecho que algunos vean en el personaje de Charles Perrault a un acosador.

Todas estas interpretaciones pueden resultar escandalosas. Charles Perrault era consciente, por ello disfrazó sus historias con un encanto oculto. El francés se encargó de que sus relatos se ganasen la categoría de aprendizajes morales, aunque puede que sus intenciones no fueran tan inocentes para algunos. Pero lo que siempre tenemos que tener en cuenta es el contexto en el que se escribieron y no lo veamos con los ojos de nuestra realidad actual.

Los cuentos de Perrault no buscaban aterrorizar a los lectores, sino exponer a personajes que se enfrentan a las peores calamidades y que al hacerlo, alcanzan la felicidad. Algo que no ocurre con otro autor que sus cuentos suelen terminar, con una frase que solía usar mucho mi abuela: como el rosario de la aurora.

Más allá incluso de los terribles conflictos personales que hay por debajo de historias tan aparentemente ingenuas como El patito feoEl soldadito de plomoLa cerillera… se entrevén otras muchas tinieblas en Andersen, que alguna vez habrá que clarificar, porque pertenecen al meollo de nuestra cultura. El autor de La Sirenita, por encima incluso de sus propias miserias personales, es un ejemplo destacado de escritor romántico, con todas sus consecuencias. Algo muy normal teniendo en cuenta su vida personal donde él y su familia que eran tan pobres que durante un tiempo vivieron bajo un puente y pidiendo limosna. Su madre era lavandera y su padre zapatero y su infancia llena de carencias le dio un matiz lúgubre a su obra. Su obra ‘La pequeña cerillera’ (una niña que muere de frío en las calles) se la dedicó a su madre pero, a diferencia de otros cuentistas que recogían relatos populares para adaptarlos y compilarlos (como los hermanos Grimm), Andersen los ideó desde cero, basándose en las dificultades que él mismo enfrentó en su vida. En el Patito Feo, por ejemplo, relata cómo se sobrepuso a la discriminación y al bullying del que era objeto por su origen humilde.

A pesar de ser reconocido por sus cuentos de hadas, siempre quiso ser novelista y dramaturgo, pero sus obras jamás tuvieron la resonancia de sus cuentos para niños. Muchos de sus contemporáneos lo consideraban un escritor menor y fracasado. Mientras estudiosos de su vida opinan que era bisexual, otros afirman que sólo vivía reprimida su homosexualidad debido entorno social. A Eduard Collin, su asesor financiero le escribió, por ejemplo: “laguidezco por ti como una joven calabresa, mis sentimientos por ti son como los de una mujer. La feminidad de mi naturaleza y nuestra amistad deben permanecer en secreto”. Mantuvo relaciones también con otros jóvenes, como el bailarín Harald Scharff.La Sirenita, una de las películas más populares de Disney, fue en realidad la declaración pública de su amor por Eduard. Cuando éste lo rechazo, escribió la historia de este amor imposible. Además, el texto original no termina como en la adaptación cinematográfica: en la versión de Andersen el corazón de La Sirenita se rompe en pedazos y su cuerpo se convierte en espuma, mientras que su alma asciende al cielo con las Hadas del Viento.

Otro hecho curioso es que el 2 de abril, aniversario del nacimiento de Andersen, se ha declarado el Día Internacional del Libro Infantil.

Y por último hablaré de los hermanos Grimm, aunque de ellos hay mucha tela que cortar. Una familia numerosa pero de la qu destacamos en este caso a los dos mayores y que llamaríamos hoy en día frikies, y que solo con su historia, tendríamos para otra entrada. Tenemos a Jacob, nacido en 1875 y un año más tarde entra en escena Wilhelm en una Alemania que se encuentra en un período de su historia previo a la unificación y por lo tanto buscando su identidad nacional. Un contexto muy adecuado para que nuestros protagonistas se dedicaran a hacerlo desde el punto de vista literario. Para ello recogieron muchas cuentos, mitos y leyendas orales y les dieron forma, no con la idea de entretener a los niños, sino para salvaguardar su historia nacional. Su intención era proteger la historia cultural alemana que pensaban que se perdería. Incluso trabajaron en un diccionario que puso los cimientos de la Germanística como disciplina académica.

Dos hermanos adictos al trabajo, moralistas y poco amigos de relacionarse con la sociedad de su época. La primera edición de su obra no les saco de penurias, pero sí la segunda que se vendió en un formato más pequeño y barato y llego a más público pero no al que ellos pretendían si no a los niños. Llegando a hacerse 10 ediciones por lo que viendo el éxito, decidieron suavizar un poco sus historias para que fuesen accesibles a todos los públicos.

Hay constancia de que no hicieron el trabajo solos, sino de que entre sus fuentes hubo varias mujeres que les recopilaron algunos de los cuentos que con el tiempo se hicieron muy famosos, como los aportados por la hija de un tabernero que seguramente los oiría en el negocio de su padre.

Como habéis podido leer, el mundo de los cuentos da para contar otro cuento en sí porque tiene muchos matices y variantes. Aunque me gustaría insistir en que no miréis estas narraciones con los ojos de vuestra mentalidad actual, si no que los conozcáis y valoréis como hijos del tiempo en el que nacieron y, pese a que sea positivo que se modifiquen algunos de sus aspectos para contárselos a los niños y utilizarlos para educar en valores, asumamos que una vez que somos adultos no podemos despreciarlos porque no muestren los cualidades que hoy defendemos. En sí, estos cuentos, tiene todavía mucho que enseñarnos si somos capaces de comprender su verdadero contenido y el por qué fueron escritos.

Y si me preguntáis cual es mi narración favorito os diré que Cuento de Navidad de Charles Dickens. ¿Y el vuestro?

Una película que os recomiendo es El hombre que inventó la Navidad y que está basada en la historia del cuento y la biografía del autor. La vi el año pasado y me encantó.

Opinión

¿Por qué regalar libros esta Navidad?

Seguro que piensas que me estoy adelantando mucho en el tiempo, pero eso no es cierto y lo sabes. Ya han dado el pistoletazo de salida para las compras de Navidades y evitando los alarmismos que se están dando este año, sería bueno que empezáramos a pensar qué vamos a regalar o qué nos vamos a comprar y una de las cosas, que siempre he recomendado, son los libros.

En estas fechas me gusta nombrar a Islandia, que es uno de esos lugares donde el 24 de diciembre se vive de una forma única e incluso hasta mágica, pues la tradición es: regalar y recibir libros. Y no sólo eso, también  pasar leyendo toda la noche, y mi imaginación vuela viéndome envuelta en una manta con una taza de humeante de alguna bebida o una copa de vino.  ¡El paraíso!

Ahora, como son un pueblo previsor, meses antes de la Navidad, las editoriales y librerías preparan eventos y actividades, donde podemos encontrar presentaciones de libros, encuentros, publicación de novedades, así como ofertas y descuentos, entre algunas de las muchas cosas que los islandeses pueden disfrutar.  A todo esto se le conoce como jólabókaflóð,  que  en español quiere decir: “inundación de libros antes de Navidad”.

A la tradición se une el Bókatíðindi, una especie de catálogo que las personas reciben durante el mes de noviembre en sus casas (yo me imagino algo así tan maravilloso como el catálogo sueco de IKEA). En éste se incluyen los libros publicados del año y las editoriales que se encargan de distribuirlos.  El catálogo es fundamental, pues es así como los islandeses pueden preparar sus regalos.

Con esta iniciativa mi lista de regalos navideños estaría solucionada y no porque ahora sea escritora, esto es algo que siempre me ha gustado regalar y que me regalen. Por eso hoy, además, os desarrollo una lista de motivos por si todavía os quedan dudas sobre que regalar en las próximas fiestas.

«Los libros son fantásticos regalos porque tienen mundos enteros dentro de ellos. Y es mucho más barato comprar a alguien un libro que comprarle el mundo entero» Neil Gaiman.

Neil Richard Gaiman (Portchester, 10 de noviembre de 1960) es un autor de historietas y escritor inglés. Cultiva el género fantástico.
  • 1. Podemos elegir varios formatos:

Aquí empieza un camino difícil porque no solo hay muchos soportes sino que, junto a esto, también encontramos una gran cantidad de género y subgéneros, que no ayudan precisamente a elegir. Para eso existe la opción de usar las redes sociales, donde hay lectores que recomiendan libros o, si tenemos un poco más de tiempo, no hay nada como acercarse a nuestra librería de referencia. Pero lo principal es conocer bien a nuestro lector, porque eso nos facilitará la tarea de asignarle un género determinado, acotando con ello la búsqueda. Ahora, si acertamos, habremos conseguido conformar un interesante triangulo compuesto de: comprador, lector y autor.

  • 2. Hay libros para todos:

Si conoces bien a la persona a la que le vas a hacer el regalo ten en cuenta que solo es cuestión de paciencia porque hay libros para todos los gustos, géneros y edades. Una de las cosas que más me gusta es entrar en una librería a elegir libros. Como ya he comentado en otra entrada, me suele dar una especie de vértigo y me los llevaría todos. Al final voy ojeando y, si no tengo una idea previa, poco a poco voy encajando a cada libro con su lector, algo que me produce mucha satisfacción.

  • 3. No es un regalo que se considere caro:

Tal como está la vida hoy en día por 100 euros puedes tener regalos para 5 personas, teniendo en cuenta una media de 20 euros por libro, si es en papel, e incluso menos si es digital o podemos incluso considerar la opción de los libros de segunda mano. Ya he visitado en mis viajes alguna que otra librería de esas características y he encontrado maravillas que dan pie a regalos muy personales y particular porque, para mí, el regalar un libro es algo tan íntimo como regalar un perfume. Si se hace bien indica que conoces perfectamente a la persona que recibirá ese libro.

  • 4. No tienen pilas:

Este año que está la gente tan acojonada con el tema de que van a faltar regalos electrónicos aquí les aporto la solución: regala un libro que es de uso inmediato y no tiene pilas ni hay que cargarlo y dudo que haya problema de existencias.

  • 5. No caduca, no pasa de moda, no se estropea:

Un libro tiene una vida muy larga porque no se deteriora si se tienen unos mínimos cuidados, se puede releer, prestar e incluso vender de nuevo de segunda mano por si por casualidad no nos gusta o no tenemos espacio y queremos dejar sitio para otros. Además, hoy en día como cualquier otro regalo, en caso de estar repetido o tener la mala suerte de que no hayan acertado, se puede cambiar en la librería de turno por otro. Aunque la gente en España suele cambiar los regalos de Navidad también somos de a caballo regalado no le mires el bocado.

  • 6. No hay un momento determinado de usarlo:

Puede ir con nosotros a muchos sitios y si es digital podemos leer en cualquier momento del día y en cualquier lugar. Muchas veces esos pesados momentos de colas, esperas o ratos muertos, son perfectos para leer un libro. Y todavía se puede ver a personas cargando con sus libros de papel y abrirlos en esas circunstancias en los que hay un poco de tiempo que rellenar.

  • 7. Leer aporta grandes beneficios por lo tanto, ¡sumemos lectores!:

Dice el refrán que de lo que se siembra, se cosecha, por lo tanto sembremos lectores. Esto da lugar a muchas ventajas que añadiríamos como: ayudar a la compresión de textos, mejorar la gramática, el vocabulario y la escritura, ayudar a aumentar la curiosidad y conocimiento sobre determinados temas, estimular el razonamiento y la capacidad memorística, aumentar la capacidad del pensamiento crítico y la confianza a la hora de hablar. Y a esto sumemos el tema de la Biblioterapia de lo que ya hablé en una entrada anterior.

El artículo origina se encuentra en Amazon en la revista «Puntos y comas»
  • 8. Los libros entretienen pero también enseñan:

Los libros nos sirven para evadirnos y viajar a través de sus palabras por un mundos conocidos o desconocidos, pero también nos sirven para aprender. Es extraño que hasta del libro que parezca más sencillo, y con un fin tal vez meramente entretenido, no saquemos alguna enseñanza o aprendamos algo que era totalmente desconocido para nosotros. O incluso, yendo un paso más allá, no nos sirva de hilo conductor para averiguar algo que ha llamado a nuestra curiosidad.

  • 9. Los libros son viajeros:

Los podemos prestar pero también podemos usarlos para dinámicas de libros viajeros tras haberlos leído y hacer que otras personas tengan la oportunidad de de disfrutar de sus páginas. Ahora si somos de prestar, y queremos que nos lo devuelvan, es conveniente llevar una lista y usar un exlibris e incluso con amenaza de excomunión. Esta imagen la vi por primera vez en el despacho de un profesor universitario y luego la he ido encontrando en otros muchos lugares relacionados con el préstamo de libros.

mayo | 2020 | Las horas lentas

También el exlibris puede ser un gran regalo para un amante de libros, aquí os pongo una página por si estáis interesados en el tema, así podéis tirar del hilo y localizar uno para vosotros o de regalo.

https://www.julianmarquina.es/sitios-web-donde-comprar-exlibris-personalizados/

  • 10. De lo que se come se cría:

Siguiendo esta máxima hay muchas posibilidades de que si regaláis libros se entienda que os encantan, y por eso mismo os regalen a vosotros aquellos que también queréis que os regalen. Sino siempre queda la socorrida carta para Papa Nöel o de los Reyes Magos, e incluso para ambos.

Creo que con estos puntos queda claro que si este año no regaláis libros es porque no queréis. Además a partir del 1 de Diciembre muchos compañeros escritores vamos a organizar una promoción donde se regalarán libros digitales gracias a un sorteo. Si tenéis curiosidad sobre lo que vamos a hacer, no dejéis de seguirme en mi redes.

https://www.instagram.com/gabytaylor.escritora/

Opinión

Auto publicados ¿Es conveniente estar en librerías?

Un tema muy traído y llevado es el de estar en librerías siendo auto publicado o autores indie y, junto a este, el de que haya librerías y ferias del libro que no quieren contar con los autores que no están respaldados por una editorial. Como todo en la vida, para fallar un pleito hay que tener en cuenta varias versiones o puntos de vista. En este caso serían: el del autor, el de la librería y el de los organizadores de las ferias del libro. Y aquí voy a hablar de mi propia experiencia en ambos escenarios y, que por supuesto, no tiene por qué ser la experiencia de los demás escritores. Aunque puede servirnos para haceros una idea, sobre todo si estáis en vuestros inicios.

Estar en la feria del libro o firmando ejemplares en una librería es algo que nos encanta porque no deja de ser una forma de tener contacto con nuestros lectores. Y la primera vez que lo hacemos nos gusta y, es posible, que el resto de las veces que vayamos a esos eventos nos guste más pero, hay que ser consciente de ciertos hechos:

1.-No porque vayas, si eres autor independiente o de una editorial pequeña, va a suponer que vas a tener una cola que dé la vuelta a la manzana.

Ese tipo de eventos es más bien una foto que colgar en tu red social con una actividad de tu día a día. Venderás si previamente has hecho una buena campaña de publicidad en las redes, que además te tocará a ti hacerla porque la librería no va a dedicar tiempo a hacerla. A no ser que ya estemos hablando de una editorial grande, que va a llevar a uno de sus escritores punteros al evento y previamente habrá ese mismo día una charla o presentación por parte del autor, algo a lo que no tienen opción la mayoría de los que van a las casetas.

Eso no quita para que se venda y se firmen ejemplares. Siempre que he ido a un evento de este tipo libros se han vendido novelas, pero para que no os agobiéis procurad tener siempre los listones en estos casos bajitos. Pensad que es más la imagen vuestra de la foto en las redes que la cantidad que se venda. Y para estar en una feria del libro lo ideal es que sea junto con la librería de vuestro barrio o ciudad que vaya a ese evento. Pero claro, previamente os habréis tenido que presentar, con un margen amplio de tiempo, al dueño de esa librería con vuestros ejemplares bajo el brazo y sabiendo de antemano, que vais a tener que sacrificar un porcentaje de vuestro beneficio en aras de la visibilidad en ese acto.

2.-Otro hecho es que vuestro libro se pueda conseguir en librerías.

Si sois totalmente independientes y no tenéis un sello editorial en realidad no os interesa mucho estar en todas las librerías del mundo, puesto que, si habéis publicado, vuestros libros están en Amazon y, nos guste o no, es la gran librería que ahora mismo llevará nuestros libros tanto en formato papel como en el digital por todo el mundo. En todo caso yo tendría mi libro en una o dos librerías de mi barrio o ciudad y poco más. ¿Por qué? Yo la tengo en la de mi barrio por si acaso alguna de esas personas que jamás reconocerían que me han leído lo quieren adquirir. Pero en el resto es para criar polvo porque si alguien quiere mi libro, o me lo va a pedir directamente vía mensaje privado o lo va a intentar localizar como he dicho anteriormente en Amazon. Y volvemos a la entrada de la semana pasada, aquí la única opción que tenéis para que vuestros libros se vendan es que le hagáis una buena campaña publicitaria por vuestra parte, porque los libreros a los que le dejéis vuestro libro no os van a publicitar entre la maraña de autores que pueblan sus estanterías. A ellos les da igual un libro que otro y no van a dedicar tiempo a vender uno por encima del otro y, sobre todo, porque el cliente suele entrar sabiendo ya lo que quiere comprar o por lo menos teniendo una idea del libro que quiere adquirir.

Si os sirve de consuelo, el pertenecer a una editorial sea grande o pequeña es lo mismo en rasgos generales. ¿Y por qué digo esto? La verdad es que a no ser que seas un autor de primerísima fila, las librerías no tienen a todos los autores que se publican a lo largo del año y la gran mayoría de los libros que se publican, se consiguen por medio de las distribuidoras en 48-72 horas.

Si yo voy a pedir un libro, sea de la editorial que sea, lo más normal, si no es una publicación puntera, es que el librero tenga que pedírmelo y yo esperar hasta tenerlo. Porque, ¿para que quiere el librero cientos de libros criando polvo? Si pide nuestro libro por el catálogo de la editorial y la distribuidora, si no es una venta segura al final los devuelven y es ir para nada…y, la verdad, ir para nada, es tontería. Con lo cual, volvemos a la casilla de salida y a la entrada de la semana pasada: sin una buena campaña publicitaria tener libros en librerías es para criar polvo y para eso los tengo en mi casa y los vendo yo.

¿Qué ventaja tiene el estar en una editorial y con una buena distribución?

Para mí, en este momento, es que si alguien quiere mi libro en cualquier parte de España, y no quiere comprarlo en Amazon, puede pedirlo en la librería de su barrio, y si una librería quiere mi libro lo puede pedir porque tiene su ISBN, que es su identificación internacional. Aunque eso hay que pagarlo y eso mucha gente no quiere, ya que lo queremos todo gratis y con un beneficio del 100%, algo imposible a estas alturas.

Para conseguir unas cosas hay que sacrificar otras. No se puede ir de independiente por la vida, quejarse cuando no tenemos las ventajas de los que están en editoriales y si nos ofrecen el estarlo, decir que no queremos porque hay que perder beneficios o pagar ciertos servicios. Pues estar en misa y repicando no ha sido nunca posible. Hay que ver que ventajas nos aportan ciertas decisiones y asumir los inconvenientes que estas tienen. Así es la vida.

Obviamente, podemos estar o no de acuerdo con el criterio que usen como baremo de selección a la hora de organizar un evento, de una firma de ejemplares o de estar o no en una librería, pero está claro que, si bien sabemos que muy buenos autores se quedan fuera en detrimento de otros que tal vez no lo sean tanto, algún criterio de selección hay que tener, nos parezca o no justo desde nuestro punto de vista y, que a veces, no es muy objetivo.

Siempre alegamos que las editoriales y las librerías solo miran ganar dinero, ¿nosotros no? Imagino que alguien tendrá espíritu de ONG y querrá trabajar por amor al arte, a su arte, pero como dije cuando comencé, hablo de mi propia experiencia y por lo tanto, quien me lleva siguiendo estas últimas 51 semanas en mi blog, sabe que yo estoy aquí para ganar dinero, poco, mucho, da igual, pero no por amor al arte exclusivamente.

En resumen, que si se quiere disfrutar de ciertas ventajas, hay que asumir que todo tiene un precio y que debes de estar dispuesto a pagarlo, ya sea en forma de dinero-perdida de beneficios o en tiempo y duro trabajo. Luego, si las cosas no salen como tú quieres, no mires si los demás son auto publicados o son de editoriales porque si tienen éxito es por lo que he dicho anteriormente, o dinero o tiempo. Si no inviertes en ambos factores, seas de editorial o seas auto publicado, no te extrañe si en el tema de las ventas no vas bien.

Opinión

¿Pago por mi publicidad en las redes?

Esta es la gran pregunta que todo el mundo que tiene un producto se hace días tras día e imagino que el motivo es porque quiere ser conocido y alcanzar altos niveles de venta. Pero no todo el mundo está dispuesto a oír la respuesta de este tipo de cuestión. La gran mayoría lo que quiere es que le regalen una varita de Harry Potter con el conjuro exacto para que, a partir de ahí, todas sus ventas vayan rodadas y sea, en mi caso que soy escritora, un bestseller. A esas personas que creen en los unicornios, les aviso de antemano que si bien son encantadores también tienen la características de ser tan ficticios como la utilidad de las varitas mágicas. En resumen, si eres del tipo de lector que cree en los unicornios y en las varitas, no sigas leyendo esta entrada porque no vienen en el pack.

Entiendo que lo maravilloso sería que nos lo dieran todo hecho, aunque para eso hay que pagar y mucho, pero somos españoles y lo queremos todo bueno, bonito y barato aun sabiendo que eso no existe. Lo malo es que somos humanos y nos empeñamos en creer en los unicornios.

Antes de desarrollar esta entrada, lo que quiero indicar que en mi caso estoy presente tanto en Facebook como en Instagram. ¿Por qué? Porque ambas redes juntas alcanzan un alto número de usuarios con un amplio margen de edad. En Facebook hay personas más mayores, pero en mi caso son mis potenciales clientes de compra en papel porque tienen más poder adquisitivo y los de Instagram porque son más jóvenes y mis potenciales clientes para las descargas digitales. Hasta ahí lo tengo claro.

Ahora vamos a empezar a ver los motivos por los que NO funcionan las campañas de pago de las redes sociales. Que no digo que no funcionen, digo que hay unas causas que hacen que no funcionen porque las hacemos mal y voy a apuntar con brevedad esas causas:

No tenemos claro el contenido

Para aprovechar al máximo las redes sociales, siempre se debe tener claro el objetivo que se persigue y que se quiere conseguir, con el fin de crear anuncios y campañas adecuadas. ¿Queremos aumentar las ventas, generar nuevos lectores potenciales o aumentar el número de suscriptores? Cada contenido o anuncio que publicamos en redes sociales, necesita un objetivo y un propósito claro. Siempre he sabido que los usuarios que me siguen en Instagram, puede que no sean los mismos que me siguen en Facebook. Por eso entender qué mensajes y contenidos les atraen más es fundamental para poder llegar a ellos, entender cómo funcionan las distintas audiencias en redes sociales y construir relaciones sólidas. Ambas, además tiene la ventaja adicional de que nos da estadísticas e Insights, que nos ayudan a profundizar más en la demografía de nuestros seguidores. y saber interpretar esos datos es vital, para crear una estrategia de contenidos acorde a ellos. Si sabemos para quién es la publicidad, y sobre todo qué contenido va a tener, podemos conseguir más y mejores resultados con nuestras campañas de publicidad.

No saber a quién va dirigida esa campaña

Nuestros anuncios de redes sociales deben dirigirse a un público determinado, no todos los posibles lectores reaccionan de la misma manera ante el mismo anuncio, ni a todos les interesa lo mismo. Intentar dirigirnos a todos los públicos con el mismo anuncio, no atraerá a nadie. Como resultado, nuestros anuncios tendrán un rendimiento bajo. Antes de lanzar cualquier campaña de publicidad en redes sociales, debemos conocer quién es nuestro público objetivo: ¿a quiénes nos vamos a dirigir?, ¿cuáles son sus intereses?, ¿qué queremos lograr? Saber esto nos ayudará a crear anuncios atractivos y con un fin específico. No se puede hacer un anuncio para todo el mundo y para todas las redes.

Querer abarcar todas las redes sociales

Cada plataforma de publicidad en redes sociales tiene sus propias herramientas y funcionalidades, además de funcionar de forma distinta. Es probable que un contenido que tenga éxito en Facebook, no lo tenga tanto en Twitter o LinkedIn. Esto significa que cada contenido publicitario debe optimizarse en consecuencia. Para poder solucionar esto, podemos crear una guía de estilo para nuestro anuncios y publicaciones, en la que especifiquemos qué tipo de formato y estilo vamos a utilizar dependiendo de la red social que usemos. Podemos tener en cuenta, según la red social en la que vamos a tener presencia con campañas de publicidad:

  • Los objetivos que perseguimos en cada una de ellas.
  • A los lectores que nos dirigimos.
  • El tono de voz y estilo a utilizar en cada una. Es bueno tener un estilo propio que la gente cuando vea el anuncio sepa sin leerlo que ya es tuyo y lo esté esperando (anuncio de Coca-Cola en Navidad)
  • En qué momento se encuentran nuestros fans conectados no le doy tanta importancia porque al ser redes globales siempre habrá un horario donde tengamos a un lector. Habrá quien se desayune con nuestro anuncio o quien quiera verlo tranquilamente en su casa a la hora de terminar su jornada laboral.
  • El diseño e imagen que utilizaremos. Si quieres promocionarte porque pones uñas postizas la gente te buscará por tu trabajo, no por tu cara, o tus vacaciones en el Caribe a no ser que mientras descansas, también enseñes lo bonitas que son tus uñas a la orilla del mar. Los anuncios van destinados a que la gente conozca tu trabajo. Busca un equilibrio entre tu vida personal y la profesional. No es malo que alguna vez nos enseñes algo de tu vida, pero tu gato, tu perro o tus males llenan las redes de likes pero no son anuncios de ventas.

No crear en el cliente la necesidad de urgencia

Los usuarios de redes sociales rara vez se detienen a leer cualquier contenido que aparece en su feed, bien sean anuncios de publicidad o publicaciones sin promocionar, si no tienen una buena razón para hacerlo. Una vez que decidamos en qué plataformas vamos a tener presencia, nuestros anuncios de publicidad deben contener llamadas a la acción claras, que inciten al lector a hacer clic sobre el anuncio y descubrir lo que se publicita. Si no incluimos algún tipo de llamada a la acción o una invitación a interactuar en nuestros anuncios de publicidad en redes el rendimiento de los mismos será bajo e insuficiente.

Hacer que el lector no sepa muy bien como llegar a tu libro

El objetivo de nuestras campañas de publicidad en redes sociales siempre debe centrarse en objetivos específicos: si vas a vender vende, si quieres que te lean, ese será tu objetivo y no otro. Sin embargo, es importante hacer que estos procesos sean lo más simples y rápidos posible para nuestro potencial lector. Si se necesitan demasiados clics para completar una compra o suscribirse a un servicio de nuestra web, los posibles clientes potenciales que consigamos simplemente se irán, aumentando la tasa de abandono. Lo ideal es que un proceso de compra o descarga se componga de entre 3 y 5 pasos. Debemos hacer este proceso lo más sencillo y amigable posible. Esto nos ayudará a tener resultados más positivos. Pero ojo, sabemos que IG y FB penalizan por poner los links de compra. ¿Cómo podemos hacer que nuestros potenciales lectores no se pierdan? Dejando enlaces claros en nuestras bios en las redes sociales en los lugares donde sabemos que FB e IG lo permiten. Y potenciando anuncios en los que generemos interés por nosotros como autores, no solo del productos. Hay millones de novelas románticas eróticas en el mercado. ¿Por qué la mía? Ahí está el anuncio que me hará diferenciarme del resto.

No analizar los datos obtenidos

Cuando lanzamos una campaña de publicidad en redes sociales, crearla y activarla es solo el primer paso. De los resultados que obtengamos iremos cogiendo ideas para seguir optimizándola, hasta conseguir que su funcionamiento sea el que estábamos buscando. Sabemos que el día a día de un negocio es muy duro, y que no todo el mundo tienen tiempo para trabajar en sus libros y además de hacer seguimiento a sus campañas de publicidad. Pero entonces habrá que pagar a profesionales y ahí ya entramos en otro campo. Un campo que nos obliga a estar muy pendiente de quién nos hace la publicidad porque hay mucho intrusismo en estos mundos literarios.

Falta de compromiso por parte de la audiencia

La publicidad en las redes sociales no es algo unidireccional. Si deseamos tener éxito, debemos involucrar a nuestros usuarios ante cualquier oportunidad que se nos presente. Una vez que lancemos un anuncio de publicidad o publiquemos contenido, es probable que nuestros usuarios lo comenten, compartan e interactúen con ellos de alguna forma. El compromiso que implica por parte de nuestros lectores el comentar, dar a “me gusta” eso es lo más recomendable ya que se generará un mayor compromiso y mejorará nuestra visibilidad en las redes. De ahí la importancia de tener un buen contenido si por ejemplo estamos interactuando en un grupo, haciendo un trabajo colectivo. Hay que tomarse muy en serio la imagen que damos tanto nuestra como de nuestro trabajo. Si no tenemos interacciones tal vez sea porque no generamos un buen contenido, no todo es el algoritmo de las redes.

Olvidarse de las campañas

Una buena campaña de redes sociales debe llevar un diagnóstico casi a diario. Esto nos permitirá ver si algo está fallando, si funciona mejor a según qué horas (aunque ya digo que esto es para mí es irrelevante, aunque si lanzas una campaña para vender tu libro en papel en tu país pues entonces hay que tenerlo en cuenta), si ya hemos alcanzado la meta que queríamos, etc. Por eso es fundamental no lanzar nuestras campañas a lo loco y ¡olvidarnos de ellas!

No hacer test A/B

Una prueba A/B con nuestros anuncios en redes sociales, sería tener dos campañas con el mismo fin, pero con algunas diferencias (de diseño, de segmentación…) y después las mediremos y analizaremos cuál ha funcionado mejor. Esto nos aportará una información muy buena, sobre nuestro público. Sería un estudio comparativo. El “problema” que presenta esto es que la inversión debe ser un poquito mayor para poder tener datos fiables.

Reflexión final

Estar atento a nuestra competencia pero para aprender de ella, no para joderla, así como de las tendencias del mercado y lo que se «lleva», es esencial para mantenernos al día y crear contenidos relevantes para nuestros lectores. Si evitamos lo que os he comentado anteriormente, antes de que nos demos cuenta tendremos una estrategia de marketing digital sólida, que nos ayudará a ir en una dirección clara, tener visibilidad y por lo tanto a destacar por encima de nuestra competencia. Y vuelvo al principio, pero esto NO se consigue a golpe de varita. Si dices que no tienes tiempo, dices que no sabes pero no te esfuerzas en aprender o dices que te da pereza usar las redes sociales, siento que hayas llegado hasta aquí para leer que entonces es normal que nunca alcances tus objetivos, ya que estos solo se pueden conseguir de dos formas, con esfuerzo y/o dinero. Nunca estará garantizado pero con excusas ya te digo que tampoco lo vas a lograr.

Opinión

Amazon 2021 visto desde fuera

Esta semana ya es la última en la que los autores pueden presentar sus novelas para el premio PLAS de Amazon, un premio del que tengo constancia en realidad desde hace poco pero que como ocupa, entre unas cosas y otras, varios meses año tras año, parece que la experiencia que se vive con él es mucho mas larga.

La gente que me conoce ya sabe que no me presento y los motivos que tengo para no hacerlo pero, aún así, sigo viviendo esa realidad semana tras semana desde que comienza la convocatoria allá por el mes de mayo. Y, es cierto que me implico, y eso también lo saben escritores y lectores, en la promoción de compañeros que concursan. Así como que, la mayor parte de las novelas que me leo y comento durante este periodo de tiempo son aquellas que se presentan al premio, por lo que al encontrarme entre bambalinas, me puedo permitir el lujo de vivirlo, no exactamente igual, pero si con conocimiento de causa como espectadora muy implicada en el proceso desde el minuto uno. Y puedo contar que me sorprenden cosas que veo, oigo y siento durante estos meses y no todas son para bien.

¿Qué es lo que he percibido en estas semanas de concurso?

Una de los aspectos que más me gustan es la gran cantidad de movimiento que hay en los grupos que animan a los participantes y que fomentan la lectura de sus libros, aunque hay clubs de lectura que en sus propuestas se mezclan tanto los libros que se presentan al PLAS, en un tanto por ciento alto, y dejan también un hueco para aquellos autores que no se presentan pero que publican algún libro en el margen de tiempo de vigencia del concurso.

Para mí tiene ventajas el PLAS porque deja publicar a la vez que el escritor inscribe su obra y eso favorece que la novela sea conocida, pero a partir de ahí ya empiezan a fallarme las ventajas. ¿Y por qué digo esto?

He podido ver que hay autores y que se toman la participación en el concurso como si les fuera la vida en ello tratando de conseguir buenas críticas, estrellitas y alabanzas de sus lectores y los métodos que usan para conseguirlas no son precisamente de buenos profesionales. Hay autores que apuñalarían a otros compañeros con tal de quedar por encima y se sabe perfectamente (porque las redes sociales tienen orejas muy grandes) que usan a sus lectores más fieles como ariete contra otros a la hora de hacer comentarios y reseñas. Que tengan por bandera la frase «en el amor y en la guerra vale todo» no dice mucho de unos ni de otros.

En cuanto a la visibilidad, yo que no participo en el premio y publico aproximadamente por las mismas fechas, no me puedo quejar. Ya que la que tengo es porque utilizo los mismo métodos e incluso alguno más como el resto de los autores que sí participan, o sea que en marketing y publicidad, voy a la par. E incluso hay escritores, y se lo he oído decir a más de uno, que para evitar esos malos rollos que tanto se dieron el año pasado, han preferido mantener un perfil bajo a nivel redes sociales, porque saben como yo, que no todo es estrellitas y buenas críticas a la hora de ganar este premio. Por lo tanto entrar en una pelea de barro es absurdo. En resumen, puedo decir que hay autores que mas bien buscan la invisibilidad en estos momentos por vergüenza ajena y tranquilidad psíquica.

Desde luego, no me lo he leído todo pero han pasado muchos libros por ojos y tengo orejas en las redes sociales y una de las cosas que también me ha llegado es la calidad de las novelas. Hay autores que solo escriben por y para el premio y como ocupa muchos meses y es año tras año, lo cierto es que tienen poco tiempo de un año para otro para tener novelas que sean de auténtica calidad. ¿Por qué digo esto?, porque son novelas con tramas muy conocidas y repetitivas, con finales precipitados, sin profundidad a la hora de narrar y solo se limitan a contar los hechos que les pasa a sus protagonistas, pero son personajes planos, donde apenas trabajan los escenarios y los tiempos, además de encontrar muchos anacronismos y eso al final no lleva a ningún lado. Aunque se les llene la boca de decir que solo se presentan por participar y no por ganar, luego vemos que hay unos bajos fondos que desmienten esas palabras. Los autores van a ganar en el 80% de los casos y algunos están tan convencidos que no se permiten incluso decirlo a boca llena y su compañerismo y buenos modos brilla por su ausencia. Gracias a Dios, son los menos pero también son los que acaban haciendo que haya tan mal ambiente. Algo que ahuyenta a los lectores y a otros autores. Que ganar y pensar en ganar es muy loable, odio la falsa humildad, pero no todo vale.

En cuanto a Amazon no es que ayude mucho. Antes el premio era mucho más completo con publicidad más mediática e incluso el ganador veía su libro en papel. Ya ni se molestan. Luego si abres el dispositivo no ves ni una sola referencia o sugerencia en la que identifiques que el libro que recomienda es un candidato al premio. Yo abro en el buscador y a poco que haya mirado algo en internet ya están saliendo banners con publicidad, algo que Amazon parece que a nivel literario le importa poco, es más fácil que me sugiera un juguete sexual que un libro del premio que ellos mismos organizan.

¡Ojo!, creo que es un premio que bien orientado, para los libros autopublicados, podría convertirse en el Planeta de Amazon, sobre todo teniendo en cuenta que su dueño, Jeff Bezos, creó su imperio apoyado en los libros, pero con el tiempo y la variedad de productos que tiene, parece que lo ha olvidado y es una lástima. Por lo tanto no quiero que penséis que estoy en contra de este premio, al contrario y quién me ha visto en las redes sabe que apoyo a todos los compañeros que participan en él publicitándolos en mis propias redes. Pero no estaría mal que se hiciera una carta firmada por muchos participantes con una buena tanda de sugerencias para mejorar ciertos aspectos del premio y algunas de las que he oído por ahí serían:

  • Mayor publicidad en sus propio canal.
  • Separación del premio por géneros.
  • Mantener la publicación en papel si el autor así lo quiere.
  • Tener un método de búsqueda más claro para encontrar los libros que se presenten al premio por parte del lector.

Estas son algunas de las sugerencias. Seguro que a vosotros se os ocurren algunas más. Creo que sería una buena opción porque, como bien he dicho, es un buen premio y el único para autopublicado, pero, pienso que desde sus orígenes a la actualidad, se está desvirtuando e incluso parece que Amazon, no es que lo quiera dejar morir pero da la sensación de no estar muy interesada en promocionarlo como se supone, algo que debería hacer puesto que ganar siempre ganaría más la empresa que el autor.

Para finalizar mi entrada, os animo a aquellos que seáis muy competitivos y, de verdad, vuestra vida vaya en ello, os leáis la entrada de un blog de otro compañeros sobre un estudio estadístico de los ganadores y finalistas de los anteriores premios. A lo que yo añadiría otros items, como el de calidad literaria que, por cierto, eso no se mide en estrellitas de cinco puntas, eso es para los generales, y tampoco en loas y alabanzas a punta pala.

Y como me ha sugerido una compañera que añada: «Solo puede ganar uno» y no tiene por qué ser a gusto de todos y esto no es la película de «Los inmortales» no se gana porque hayan muerto los demás.

Opinión, sentimientos

Lo mejor de todo: el equipo.

Hay personas que hacen un balance a finales de año, hay quien lo hace aprovechando las vacaciones y otras personas reflexionan tras una gran crisis personal, aunque también pueden hacerlo cuando el cuerpo se lo pida y mira por dónde, a mí, me lo pide hoy.

Siempre hay momentos en la vida en los que, pese a sonar a novelero, decimos que hay un antes y un después y puedo afirmar que eso me ocurrió en el 2018. Desde luego, muchas personas pueden llegar a pensar que tras lo ocurrido en el 2020, con la pandemia, ese antes y ese después queda mucho más marcado por ese nuevo estilo de vida que nos hemos visto obligados a llevar debido a un virus, que se ha integrado en nuestras vida con la misma tozudez que se instalaron las redes sociales, el internet y la vida online, nos guste o no nos guste. Pero aún así, y pese a lo real que han sido estos grandes cambios que ocurrieron en este año vírico, siempre me remitiré a esos dos años antes, donde tomé la decisión, forzada por otras situaciones, de dar un giro radical en mi vida y un salto que fue sin red y a la aventura.

Ahora que han pasado ya casi tres veranos, porque aquel cambio aunque ya se venía gestando desde meses antes se cerró en Septiembre de ese 2018, puedo hacer un balance con un buen camino recorrido y tres novelas en mi haber, además de con proyectos claros para otras tres más. Siempre que la situación lo permita, pero que coño, no nos vamos a arrugar ante las incertidumbres del futuro, que para eso tenemos las noticias de la prensa y televisión. Os preguntaréis a santo de qué viene esta reflexión y qué ha dado lugar a ella y todo empieza por esas pequeñas cosas que se hacen en la vida y que son las que marcan la diferencia.

Hoy me apetece hablar de lo mejor de ser escritora, pero desde otro punto de vista, que es desde el de ser compañera de tus compañeros. Está claro que como en cualquier otra profesión podemos ir a lo nuestro y pasar del resto de la humanidad, solo centrándonos en nuestros lectores, en nuestras ventas y en nuestras promociones, y me parece magnífico. Pero que vida tan triste si solo te miras el ombligo y más triste si, encima, lo haces pisando los callos al resto de la gente que tienes a tu alrededor. Cuando lo divertido e interesante de este mundo es el poder llegar a ampliar tus relaciones más allá de estar todo el día pegado a las redes sociales, tratando de vender, vender, vender y levantarnos y desde primera hora de la mañana hacernos un Paco Umbral y solo estar aquí para «hablar de nuestro libro».

Por supuesto mentiría si dijera que no me promociono, porque la verdad es que me encanta el marketing digital y todos los recursos y medios que hay hoy en día para facilitarlo. Ahora, también digo la verdad si os cuento que me apasiona promocionar, ayudar, conocer y trabajar con otros compañeros porque, aunque me encanta ir a lo mío, el poder formar equipo y hacer un buen trabajo de la mano de otros escritores, es de las cosas que más me gustan. Y lo hago a cambio de nada, que seguro que alguien piensa: «sí, venga ya. Y voy yo y me lo creo». Esta claro que aunque en el mundo hay más tontos que botellines, frase de un amigo que viene muy bien al caso, procuro no estar en el club de los botellines. Es de cajón que lo habitual es un quid pro quo con los compañeros, pero NUNCA exigiendo esa contrapartida. Yo hago lo que quiero o me comprometo libremente y no pido que los demás hagan lo mismo, si no, no tendría gracia. Está claro que luego como «es de bien nacidos el ser agradecidos», ya según se vea como actúa el resto de la gente conmigo, así seguirá siendo mi relación a lo largo del tiempo. Siempre aplico el refrán que me enseñó mi abuela: «Con la vara que midas serás medido».

Si os habéis percatado, esta es la mejor forma de conocer a la gente en su salsa y saber hasta dónde dan de sí. A una persona generosa, amable y agradecida se la ve venir tan pronto como a una que no lo es, y como ahora la mayor parte de las veces nos relacionamos de forma virtual, y parece más sencillo escondernos detrás de una máscara, se puede pensar que es difícil conocer a la gente, pero no, no es tan difícil. Las personas que son leales, trabajadoras, comprometidas, humildes, pero que saben lo que quieren, son muchas y fáciles de encontrar, solo hay que poner interés en buscarlas. Y eso es algo que durante tres años he hecho y me ha dado buenos resultados, lo que me ha permitido ir descartando a todas aquellas otras que no han cumplido mis expectativas, que tampoco han sido muchas las que han caído por el camino, pero a menos bulto, más claridad.

El detonante que me ha llevado a decir esto es un resumen que le he hecho a una compañera sobre las cuatro cosas que me gustan de esta profesión: escribir, leer a otros compañeros, promocionarlos y conocerlos. Y es lo que he tratado de hacer desde el principio y sobre todo en este último año. Creo que es un buen resumen de lo que debería de ser este mundo de los escritores. Luego, por supuesto, hay gente y botellines para todos los gustos, como en botica.

Opinión

Bookstagrammer, ¿es un Influencer?

Hace unos días en uno de los grupos, en el que habitualmente interactúo, surgió como tema de conversación la realidad de los Bookstagrammers en las redes sociales, aunque es un fenómeno sobre todo de Instagram. Había opiniones para todos los gustos y de todos los colores y se percibió que es un tema candente dentro de las inquietudes de los autores.

Pero vayamos por parte y veamos un poco el origen de este grupo que recibe este nombre. Para empezar podemos decir que nacen en Instagram aunque la tarea que hacen es tan antigua como la existencia de las publicaciones literaria, puesto que no son ni más ni menos que lectores y/o autores, que hacen una crítica sobre alguna lectura que han realizado. Pero a esto hay que sumar que, como la red social de Instagram es por antonomasia una red visual, todo se presenta con el plus de una imagen sugerente del libro en cuestión y que en un momento dado atraiga a los usuarios/lectores y, esa imagen cuidada, se considera como un valor añadido a esa crítica o recomendación.

¿Qué se necesita para pertenecer a este grupo de lectores críticos?:

Empezamos con que hay que tener una cuenta de Instagram que, para mi entender eso es lo más sencillo y después, ya es donde viene lo complicado, porque te tienes que hacer un hueco en este mundo.

¿Qué más hace falta?:

1.-Tener un perfil atrayente y bien organizado:

-Foto: Una imagen tuya que da más credibilidad al perfil si no eres una editorial o empresa, que en ese caso pondrás el logotipo.

-Biografía: Una presentación agradable, donde incluso quede claro, de forma sencilla y visual, cual es el género que más te gusta leer, los libros leídos, si tienes algún reto para ese año, los hashtags más habituales, etc. También es una puesta en valor el nombrar algún autor fetiche o alguna peculiaridad que te diferencia del resto.

-Enlace: Es importante enlazar esta cuenta con el resto de redes o si tienes una página web o canal de youtube.

2.- Ten un proyecto claro:

Es importante saber qué línea vas a seguir y no publicar a lo loco para rellenar las redes. De eso Instagram está lleno. Ofrece un buen contenido con reseñas, citas, información relevante de autores, anécdotas y tu seguidor te lo agradecerá.

3.- Sé cuidadoso con las imágenes que publicas:

Busca tu estilo definido y personal, es recomendable ser original y no copies lo que hacen los demás. No hay porqué repetir, como si fuera el día de la marmota, la foto de libro + taza de café. Sé que cuesta trabajo pero busca a los bookstagrammers más influyentes e inspírate con ellos. Fue el primer consejo que me dieron cuando empecé en este mundillo del marketing en las redes sociales y, sobre todo, la constancia es importante y una fuente de inspiración, porque una idea lleva a otra. Si publicas tres veces a la semana, que sean tres veces. La fidelización de los seguidores empieza por ser fieles a la hora de seguir un ritmo de publicación por parte del bookstagrammer.

4.- Interactúa con otros bookstagrammers intentando ser uno miembro más y no un referente:

Eso es aplicable en cualquier lugar en el que estemos, es mejor pasar desapercibidos a que la gente piense que sobramos por ser pesados. También es importante que sociabilicemos ya que estamos en una red social. Muchas veces queremos que la gente nos siga, le dé al me gusta en nuestras publicaciones, que comenten… pero no hacemos lo mismo. Y sobre todo NO EXIJAMOS. Queda muy feo eso de exigir a los demás que nos sigan, nos promocionen, nos comenten o compartan. Yo no soy bookstagrammer, pero para recomendar algo con mi: #gabytaylorTeRecomienda, antes me lo he leído.

5.- Haz un buen uso de los hashtags (encontrarás listas en internet de los más recomendados y de los NO aconsejables de usar) y trata de sacar partido a todas las opciones que tienes en Instagram:

Cada día tenemos más opciones, como los Reels, Stories, IGTV y todo aquello nuevo que vaya saliendo y que, poco a poco, podemos ir aprendiendo a usar. Pero recuerda, no es publicar por rellenar, es aportar algo al que lo ve y que le anime a seguirte.

Ya que he presentado y dado consejos, un poquito a vuela pluma, sobre la realidad de este usuario de las redes, me toca ponerle el cascabel al gato, porque otro tema de los que se habló es si es adecuado que el bookstagrammer cobre o no cobre por la labor que hace. Y aquí es donde hubo opiniones para todos los gustos y muchas de ellas fueron aportadas según la experiencia que han vivido los autores. Y cuando hablamos de cobrar no me refiero a que el autor le regale el libro en cuestión, eso más que un pago se puede considerar una deferencia por su trabajo.

He ido contando como este grupo de usuarios de Instagram usa esta red para escribir reseñas y críticas de libros, además de mostrar sus tapas, interactuar con la audiencia y comentar sobre autores, entre otros detalles vinculados con la literatura. Pero tengamos en cuenta que es un mundo diferente al de los influencers, ya que los bookstagrammers no promocionan marcas ni productos. Por eso, muchos no cobran por su labor por lo que es posible acceder tanto a reseñas elocuentes como nefastas sobre lo que han leído y esto a mi me da garantías porque puede hacer pensar al usuario, que accede a esas recomendaciones, que el autor de ellas es objetivo porque, elhecho de cobrar los acerca más en realidad a la labor de un influencer o de una agencia de publicidad y el lector llegue a sentir que, en realidad, se le está vendiendo un producto y por lo tanto el usuario de Instagram que hace estas recomendaciones, va a hablar de lo bien que está y lo recomendable que es tenerlo de una forma forzada. Pero, aún sin cobrar, siento que es difícil, en este mundo literario que nos movemos, el hacer una crítica o recomendación real y sincera, aunque hay casos excepcionales, porque al final a nadie le apetece ganarse más enemigos de los que por motu proprio pueden surgir.

En resumen, creo que es una tarea muy bonita, beneficiosa para el autor y voluntaria para el bookstagrammer, aún así, si quiere cobrar me parece estupendo. Aunque entonces no pueden olvidar, y tienen que ser conscientes los que lo hacen, que sus seguidores pueden pensar que no es objetivo en las recomendaciones y críticas.

N. de. A: Mi agradecimiento a @Fotolócar como autor de la imagen de cabecera de la entrada.