Opinión, sentimientos

La crudeza del relato: Desde Bosnia a Ucrania, entre Srebrenica y Mariupol

A veces los escritores nos encontramos con dificultades a la hora de rellenar nuestras páginas en blanco, dejando aparte el bloqueo del escritor, hay a quien se le resiste la sinopsis, otros lo sufren a la hora de encontrar un título e incluso las portadas tienen su miga hasta que los autores encontramos una adecuada. Hay escritores que les temen, como un dolor de cabeza, a las escenas románticas o eróticas y otros a las de acción. Todos tenemos nuestras piedras de toque a la hora de plasmar lo que queremos expresar con nuestras pluma para que llegue de forma adecuada al lector. Y hoy os voy a hablar de que es lo que a mí me cuesta y que está relacionado con el título.

Supongo que lo primero que os habréis preguntado es que a qué me refiero cuando hablo de la crudeza del relato y esto vienen a colación a cuál es el límite, y si existe este límite, a la hora de plasmas hechos que para algunos lectores pueden ser desagradables. Cuando un autor se molesta en buscar documentación para hacer creíbles aquellas cosas que narra, a veces, choca con realidades que intuía y descubre que además de ser reales son bastante crueles y crudas. Y es aquí cuando me salta la inquietud de si narrar los hechos tal como sé que han sucedido o maquillarlos para que el estómago del lector no sufra un sobresalto a la hora de leerlo. Pero eso son dudas propias del escritor y que normalmente cuando acabamos de asumir ese pensamiento, o incluso verbalizarlo, ya estamos descartando esa posible autocensura que no nos beneficia. Además siempre tengo dos máximas en mi trabajo, una dicha por mi editor; vuelca todo lo que quieras decir que para modificarlo siempre estás a tiempo y la otra es que; escribo para mí por lo tanto plasmo lo que quiero, expresándolo con la crudeza que considere necesario.

Todo esto viene a colación porque cuando te planteas escribir una nueva novela en la que quieres tocar un género como el bélico, aunque sea como telón de fondo de la trama, hay hechos y acciones que no puedes maquillar si quieres hacer la novela creíble sobre todo si son hechos que cualquier persona, interesada en el tema, puede consultar en internet y tener todos los datos de la situación vivida durante esa guerra.

Ahora mismo me encuentro en plena corrección de mi cuarta novela que se mueve en diversos escenarios que van desde España, a las repúblicas de los Balcanes, Gran Bretaña, Italia y Suiza entre otras localizaciones. Y durante el periodo que nuestro protagonista se encuentra en la antigua Yugoslavia es justo durante los años en los que el contingente militar español estuvo allí desarrollando la labor de ayuda humanitaria hacia la población civil. Junto a esto tuvo que enfrentarse a tareas d contención de las diversas situaciones bélicas en las que se encontraron, donde muchas veces pese a ser meros espectadores no dejaron de participar activamente en hechos en los que tanto militares, como cooperantes y sobre todo población civil sufrió los embates de la guerra de los Balcanes.

Cuando los protagonistas de una novela viven en un periodo histórico de este calibre en su propias carnes no puedes obviarlos ya que, por mucho que la intensidad de los personajes pueda dar pie a ello porque estén muy bien perfilados, no se puede diluir la realidad imperante en ese momento de la Historia como si no existiera porque no seria creíble ni la actitud de los personajes ni sus respuestas ni el nudo de la historia. Todo lo que ocurra en el escenario donde el personaje realice su actividad vital supone que le va a influir y eso el lector debe de conocerlo porque sino no entenderá la forma de actuar de los actores de la narración.

Igual que se dice que somos lo que comemos, también somos lo que vivimos porque nos nutrimos de las experiencias vitales y eso hay que plasmarlo en nuestras novelas con el nivel de crudeza que decidamos porque el dramatismo es algo que también está presente en la vida real por lo tanto lo estará en la vida de los personajes de nuestros libros. Os pongo a continuación una ejemplo de mi próxima novela para ilustrar lo que me refiero:

Durante el camino recé pidiendo que se salvara la vida de la mujer porque había visto ya demasiadas muertes y tenía que compensar salvando alguna. Ella estaba muy débil con la pérdida de sangre que había manchado todo mi pantalón y el olor a hierro impregnaba el reducido espacio del camión. ¿Cuánta sangre puede perder lentamente un ser humano antes de morir? Cuando llegamos a Dubrovnik estaba preparado el helicóptero y les entregué la mujer a los sanitarios que la aseguraron a la camilla. Tras ese momento me agarré a la caja del camión al que debería de volver a subirme y antes de hacerlo vomité. Justo en ese instante despegó el helicóptero.

—¿Estás bien? —me preguntó Rafa, mientras me limpiaba la boca con el dorso de la mano y ponerme derecho.

—No, pero da igual. Vámonos. Hay que dejar al resto de mujeres en un lugar seguro y están muy nerviosas.

—¿Algo de la sangre es tuya? —me volvió a preguntar mirando esta vez mis manos y mi ropa empapada.

—Ninguna, no estoy herido —le respondí subiendo al vehículo.

Fragmento escrito por la autora Gaby Taylor

Este tipo de situaciones da pie a que los protagonistas se hagan preguntas:

—¿Cómo vives con la muerte de Karlos? —le pregunté de sopetón.

—No vivo, Manuel, convivo. Ocupa un espacio como otras muchas cosas de mi vida, unas de las que no me siento orgulloso y otras de las que sí. Pero no dejo que, lo que tuve que hacer para salvar vidas, me domine y pueda hacerme olvidar quien soy.

Fragmento escrito por la autora Gaby Taylor

Y que la respuesta a veces sea muy dolorosa:

—¡Maldita sea! ¡Me ha gustado matar al traficante!¡Habría matado al sargento sino llega el capitán! ¡Cogería mi arma y mataría a muchos sin compasión! ¡CASI ODIO BEBER VINO PORQUE CREO QUE ME HUELE A SANGRE! —grité—, ¡¿En qué me convierte eso!?¡¿Quién soy si disfruto matando!?—. Estaba fuera de mí.

—Te conviertes en un ser humano, con sus defectos, sus virtudes y sus miedos

Fragmento escrito por la autora Gaby Taylor

Aquí os dejo tres ejemplos sobre como suelo plasmar a veces los hechos de forma cruda para que luego, al continuar narrando la forma de responder que tengan los protagonistas, el lector entienda la motivación que tiene. No es la escena más cruda que he escrito, pero tampoco os lo puedo poner aquí todo, solo os dejo estos breves fragmentos para ir abriendo boca y para que no sea mucho spolier. Espero que os guste la forma de plasmarlos.

Lamentablemente, como hemos visto estas semanas, este tipo de hechos están a la orden del día y de ahí la segunda parte de mi encabezamiento donde nombro ciudades que sufrieron y sufren la devastación de la guerra con todas las consecuencias negativas que supone para la población. Espero que, pronto, situaciones como estas solo sean leídas en la ficción y no en la prensa.

Opinión

Erótica y Pornografía. ¿Dos caras de la misma moneda?

Empezaremos por lo más básico que es buscar la definición en internet de qué se considera que es cada término. Porque me interesa que primero se sepa, para quién lo desconoce, a que equivalen ambas palabras pero no como algo que diga yo, como si me lo hubiera sacado de la manga, sino unos significados avalados por quien ya antes que yo ha trabajado con ambos términos. Aquí no vale eso de «para mí la erótica o el porno es…»

Una de las definiciones que más me ha gustado ha sido de Sarane Alexandrian un filósofo, ensayista y crítico de arte francés autor del ensayo Historia de la literatura erótica que se publicó en 1989, poco antes de morir y que en España tuvimos la suerte de que se tradujo y publicó en 1990.

Alexandrian declara que la pornografía es la descripción pura y simple de los placeres carnales; el erotismo es la misma descripción revalorizada en función de una idea del amor. El erotismo es todo aquello que torna la carne deseable, la muestra en su esplendor, inspira una impresión de salud, de belleza; la obscenidad de la pornografía devalúa la carne y la asocia con suciedad. Aunque por supuesto, añado yo, esta simplificación de ambos términos es una forma de delimitar la temática que se quiere tratar, pero como ya sabéis no todo en la vida es blanco o negro, mas bien hay que destacar que todo será según el color del cristal con el que se mire.

Aquí no hablaremos de gustos sino más bien de represiones y conocimiento o falta de él. ¿Y por qué uso los términos represión y conocimiento? Pues porque de todos es sabido que para lo que unos será erotismo para otros lectores será pornografía. Pongo un ejemplo que he vivido no hace poco hablando sobre un juguete sexual (véase que su nombre no es juguete pornográfico). La persona en cuestión a la que se le hablaba de este juguete lo consideraba una guarrería porque no iba a sustituir a su pareja por «eso en la cama». Y hablamos de una persona de una treintena de años, en este caso seguramente mi madre con ochenta tiene una mente más abierta. Por lo tanto, ni que decir tiene que su criterio para distinguir entre erótico y pornográfico estaba bastante afectado por su falta de conocimiento, una lástima.

Se dice que el erotismo viene del juego amoroso que puede existir entre dos personas de acuerdo con sus gustos, formación, preferencias, intereses, para lograr satisfacción erótica plena, y está lejos del acto sexual burdo y directo. Y que la pornografía se refiere a imágenes sexuales explícitas en medios: periódicos, revistas, televisión, cine, sitios de internet y que está muy vinculada con la venta de sexo. Pero también hay quien considera que lo obsceno no se encuentra en sí mismo en el material, sino que está en la mente del otro; por lo que al analizar diferentes imágenes que podrían ser catalogadas como pornográficas o eróticas tendría que analizarse también la carga social de la persona, como también su moralidad, y a decir verdad todo su aspecto cultural. Y ya os he demostrado con respecto a lo del tema del juguete sexual lo que algunas personas llegan a pensar de ellos y ahí si que considero que su umbral de conocimiento del tema es muy bajito.

Una frase que me tal vez lo define de una forma mucho más breve pero claro es:

«La diferencia entre pornografía y erotismo, es la cantidad de luz sobre los cuerpos.

Gloria Leonard (1940-2014), actriz porno y editora para la revista estadounidense High Society

El pobre dios Eros, de la mitología griega, nunca supuso que lo denigrarían tanto cuando a lo erótico se le fue quitando la magia. Eros, hijo de Afrodita, de Ares, de Iris o del propio Zeus (eterna conjetura), era sólo un niño alado y desnudo que se divertía disparando sus flechas de dulce veneno, para encender de amor los corazones de los seres humanos, sin importarle edades ni sexos. La pornografía, también de etimología griega, sufrió parecidas deformaciones de su sentido originario. Porque pornee , equivale a prostituta, y graphein , a escribir. Pornografía se refiere, entonces, según entresacamos de ambos términos a un escrito sobre prostitución. Lo erótico parte del amor entre dos personas. La pornografía alude al sexo, no al amor, y suele ejercerla una sola persona. Tal vez el desconocimiento del origen de ambas palabras es lo que ayuda a tanta confusión. Y espero que de algo haya valido mi humilde aportación, y para premiar vuestra paciencia os voy a poner un fragmento de una escena que yo considero erótica pero que puede que muchos piensen que es pornográfica. Porque a fin de cuentas ambas palabras en ciertos contextos no tienen muchas diferencias ya que el deseo por el otro a veces se enmarca y camufla de sentimientos amorosos lo que no deja de ser a fin de cuentas una fuerte atracción sexual. No siempre sexo va de la mano del amor, al igual que el comer unas veces es placer pero la gran mayoría de las veces que comemos es por necesidad. Esta ha sido una de las escenas que más trabajo me ha costado escribir pero no os voy a dar pistas. Ahí os lo dejo ya vosotros diréis si es erótico o no.

Esta vez su cuerpo se ciñó al mío y pude sentir todo su deseo. Me giré para mirarle a los ojos. Nuestros rostros estaban separados por pocos centímetros. Un escalofrío me recorrió de nuevo. Quería ser frío, no sentir, pero era tan sencillo dejarse llevar por alguien que te amaba sin condiciones, por alguien que te lo daba todo solo por un poco de atención. Una trampa en la que era muy sencillo caer. No hacían falta más palabras cuando sus labios recorriendo mi pecho, bajaron hasta la cintura y apartó con la mano la toalla, esos gestos lo decían todo. Mi respiración empezó a agitarse como la suya. Sus labios, su boca, su lengua tenían una habilidad innata que me estremecían y cuando empezaba yo me dejaba llevar haciendo que mi mente se pusiera en blanco para disfrutar solo de sus caricias. Quería gozar, dejar que mis sentidos se llenaran de la erótica intencionalidad con la que me complacía. Pero llegado a un punto, yo sabía lo que él deseaba. Luci me quería a mí, buscaba mi entrega junto con mi cuerpo. Se movió apoyando sus manos en la encimera cuando ya hacía rato que su toalla, como la mía, estaba en el suelo y nada de ropa separaba nuestros cuerpos. Me puse detrás de él y le rocé la espalda con yema de mis dedos; un tenue gemido llegó a mis oídos. Una de mis manos rodeó su cintura mimando, poco a poco, cada centímetro de su cuerpo, animándole a que alcanzara ese punto de no retorno y de éxtasis que tanto deseaba que yo le hiciera alcanzar. Con delicadeza lo acaricié donde más le gustaba, amoldé mi mano a su cuerpo buscando su satisfacción. Él se movió, encontrando ese acomodo para pedir más. Su cuerpo se agitaba al ritmo que le marcaba, se respiración se acompasaba con la mía. Jadeábamos juntos, gemíamos a la par. Estaba preparado para acoger lo que quería y con la pasión que demandaba y yo estaba dispuesto a dárselo.

Seguí acariciándolo, jugando, disfrutando de su deseo tan transparente para mí como la mirada de sus ojos. Una de sus manos se mantuvo apoyada con fuerza en la encimera, la otra buscó mi mano ya libre y sus dedos se entrelazaron de nuevo con los míos, colocando nuestras palmas a la altura de su corazón. Sus latidos eran potentes como nuestros jadeos y así llegamos juntos al culmen, temblando de forma desmadejada e involuntaria hasta el final. Nuestras respiraciones se fueron calmando, pero permanecimos juntos, abrazados, oyendo el latir como un potente eco por todas nuestras fibras. Cuando nos separamos, Luci se giró, y sus dedos jugaron con uno de mis rebeldes mechones.

—Eres demasiado bueno —susurró.

(Fragmento de la próxima novela de la autora Gaby Taylor)

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El tejido de las palabras

Hace unos días comenté que estaba leyendo el ensayo de Irene Vallejo, El Infinito en un junco. Inicié la lectura de este libro porque al tirar de un hilo para la documentación de mi próxima novela, acabé descubriendo cosas muy interesantes que quiero compartir en mi blog con vosotros.

¿Conocéis la relación que hay entre la escritura y los tejidos? Es algo que tenemos tan asumidos que muchas veces ni siquiera nos damos cuenta. Cuando salió a colación en mi lectura empecé a recopilar palabras que tuvieran que ver con ambos campos y salieron más de las que pensaba aunque todas ellas las conocía. Además este encuentro me valió para desarrollar la entrada que os presento hoy.

Se sabe que era muy habitual que mientras las mujeres tejían no solo hablaban de sus cosas sino que también narraban cuentos, leyendas e impartían enseñanzas a aquellas niñas que las ayudaban en sus tareas. Era una forma de hacer pasar el tiempo mientras se realizaba un trabajo manual. Incluso, a veces, esas narraciones eran en forma cantada lo que hacía más ameno esa labor tan dura de preparar las fibras para hacer tejidos.

Como inicio, de lo que hoy os voy a desarrollar, puedo empezar con la definición de la palabra texto, que es de origen latín textus y  que significa tejido. Así encontramos la primera relación de la que estaba hablando. A fin de cuentas es una buena metáfora considerar el texto como un tejido teniendo como precedente ese tener las manos ocupadas e ir narrando historias a una audiencia atenta y trabajadora. Un tejido surge de la acción de urdir entrelazar un hilo de lana u otra fibra para construir una estructura estable y sólida. De manera semejante urdir o entrelazar sonidos constituye “palabras” y urdir o entrelazar palabras en fragmentos de forma coherentes constituye estructuras que tienen un significado. En las dos circunstancias nos encontramos ante la construcción de algo.

Os preguntaréis como esta palabra fue asimilada con ese significado en nuestro lenguaje cotidiana y en realidad muchas palabras latinas lo fueron con el paso del tiempo y la evolución del lenguaje. A partir de ahí el uso de “extus en las diversas lenguas europeas acabó siendo asumido con el sentido actual. Existe en castellano como texto, en francés texte, en  italiano testo, en inglés text y en alemán text.

Hoy en día la acción de tejer ha quedado como una actividad lúdica en la mayoría de las culturas pero sigue teniendo un fuerte sentido creativo y de hecho muchas palabras relacionadas con esa actividad han ido siendo asimiladas dentro de la creación literaria, algo que os voy a mostrar con conocidos ejemplos que seguramente lectores y escritores tenemos tan asimilado que no percibimos la realidad de su origen.

Trama y tramar: Cuando se  tejía, la trama, la urdimbre (conjunto de hilos colocados en paralelo y a lo largo en el telar para pasar por ellos la trama y formar un tejido) o la lanzadera eran realidades bien conocidas. La palabra trama  en la obra textil designa el armazón fijo o base de hilos en la que se entrelaza la urdimbre. En el discurso o texto oral o escrito la “trama” es la estructura del relato sobre la que se urden los detalles. Tramar también puede significar preparar un plan, una intriga con cautela, como urdir.

trama y urdimbre

Urdir: (del lat. ordīri).  Preparar los hilos en la urdidera para pasarlos al telar./ Maquinar y disponer de forma cautelosa o discreta algo contra alguien, o para organizar un plan.

Urdidor vertical de tambor

Hilo: (Del lat. filum).  Hebra larga y delgada de una materia textil / Seguir el hilo o sentido de un discurso o texto.

Hilo de la vida, la vida pende de un hilo,  hilo de la muerte, hilo argumental,  al hilo de…, coger el hilo, perder el hilo, retomar el hilo,  seguir el hilo,  tirar del hilo, por el hilo se saca el ovillo, cortar el hilo (del discurso), no hila (desvaría), manejar los hilos, no da puntada sin hilo, , mantener el hilo,  pender de un hilo. Hay un gran número de ejemplos que se relacionan con esta palabra.

Retahíla: (De recta e hila). Serie de muchas cosas que están, suceden o se mencionan por su orden. Es decir, un hilo recto, o una fila o hilada,  o una serie de objetos o de expresiones

Hilar: Reducir a hilo el lino, cáñamo, lana, seda, algodón / Discurrir, trazar o inferir de otras; hilar fino.
Dímelo hilando

Hilvanar:  Unir con hilvanes lo que se ha de coser después. Se suele aplicar en un texto cuando una persona que habla o escribe va enlazando frases, palabras o ideas que tengan sentido. Aunque a veces según el contexto puede darse un significado de que es una acción que se hace de forma precipitada

Enmarañar: Enredar, revolver algo. Es una palabra que usamos cuando queremos dar un sentido de que sujeto que realiza la acción trata de confundir o enredar un asunto haciéndolo más difícil. Está muy relacionado con la tela de la araña.

Devanar: (del lat. depanāre, de panus, ovillo).  Ir dando vueltas sucesivas a un hilo, alrededor de un eje o carrete. Que en el caso de una historía sería desenvolver la trama de un asunto. Un ejemplo lo vemos en la frase hecha de devanarse los sesos (intentar hacer memoria)

Desenvolver: Extender lo enrollado. Aquí nos referimos a descifrar, descubrir o aclarar algo que estaba oscuro o enredado.

Cabo:  (del lat. caput, cabeza). Cada uno de los extremos de las cosas;  Extremo o parte pequeña que queda de algo. Cabo de hilo, de vela. En algunos oficios, hilo o hebra. Y en la literatura lo usamos con frases hechas muy conocidas como:

Tirar del cabo…, de cabo a rabo, atar cabos, dejar cabos sueltos

Explicar: (Del lat. explicāre y este a su vez de ex y plicaredesenvolver, extender, desplegar).  Declarar, manifestar, dar a conocer lo que alguien piensa.  Declarar o exponer cualquier materia, doctrina o texto difícil, con palabras muy claras para hacerlos más perceptibles.  Enseñar en la cátedra.  Justificar, exculpar palabras o acciones, declarando que no hubo en ellas intención de agravio. Dar a conocer la causa o motivo de algo.

Rollo:  (del lat. rotŭluscilindro). Materia que toma forma cilíndrica por rodar o dar vueltas./ Porción de tejido, papel, etc., que se tiene enrollada en forma cilíndrica/ Persona o cosa que resulta aburrida, pesada o fastidiosa./ Papiro u otro material laminado que, enrollado, constituía el libro en la Antigüedad.

Desarrollar, enrollarse, vaya rollo son palabras muy usadas en nuestros textos y en el vocabulario habitual del día a día.

Enrollar:  Prender con red.; Tender las redes o armarlas para cazar./ Enlazar, entretejer, enmarañar algo con otra cosa./  Meter discordia o cizaña.; Entretener, hacer perder el tiempo.

Liar: . (Del lat. ligāre).  Atar y asegurar los fardos y cargas con lías. Solemos usarlo cuando se engaña a alguien o se le envuelve en un compromiso y con frecuencia suele ser usando muchas palabras para despistar o aturdir.

¡Calla ya! ¡Que me estás liando!

Enredo:. Complicación y maraña que resulta de trabarse entre sí desordenadamente los hilos u otras cosas flexibles; Engaño, mentira que ocasiona disturbios, disensiones y pleitos; Complicación difícil de salvar o remediar en algún suceso o lance de la vida./  Confusión de ideas, falta de claridad en ellas/En los poemas épico y dramático y en la novela, conjunto de los sucesos, enlazados unos con otros, que preceden a la catástrofe o al desenlace.

Tela: (Del lat. tela). Obra hecha de muchos hilos, que, entrecruzados alternativa y regularmente en toda su longitud, forman como una lámina. Se usa especialmente hablando de la obra tejida en el telar./ Enredo, maraña o embuste./  Asunto o materia.

Tienen mucha tela que cortar; Ya tienen tela para un buen rato./ dinero/ mucho

Bordar: (Quizá provenga del germano: brŭzdan).  Adornar con bordaduras una tela u otra materia. Bordar un mantel y también bordar un discurso.

Bordó el discurso delante de sus nuevos oyentes.

Hebra: (Del lat. fibra).  Porción de hilo, estambre, seda u otra materia hilada, que para coser algo suele meterse por el ojo de una aguja.

Siguió el hilo del discurso sin problema.

Pega la hebra y no hay forma de hacerle callar.

Alfiler, (Del ant. alfilel, este del ár. hisp. alẖilál, y este del ár. clás. ẖilāl), clavo metálico muy fino.

Lo lleva todo con alfileres.

Nudo: (del lat. nudus). Lazo que se estrecha y cierra de modo que es difícil que se pueda soltar por sí solo, y que cuanto más se tira de cualquiera de los dos cabos, más se aprieta. En diversos géneros literarios se denomina así al enlace o trabazón de los sucesos que preceden al desenlace.

Y llegamos al nudo de la cuestión.

Desenlazar: Acción de desatar los lazos y soltar lo que está atado con ellos. Y también os nos referimos a resolver la trama de una obra dramática, narrativa o cinematográfica, hasta llegar a su final.

En el tercer libro tenemos el desenlace de la trama.

Hay muchas leyendas relacionadas con todo lo que os he hablado, como la que habla del hilo rojo de la vida, un hilo que une a personas desconocidas que de una forma u otra acabaran al final juntas, a la Parca que corta el hilo de la vida, la historia de Penélope, que teje y desteje esperando la vuelta de su marido; Ariadna, que le da a Teseo una bobina de hilo para que pueda salir del laberinto; Aracne, que teje su tela de araña para atrapar a sus victimas o como la Bella Durmiente cae en su sopor al pincharse con el huso de hilandera. No son tradiciones solo europeas, en otros continentes encontramos ejemplos parecidos. En una historia africana, una familia se olvida de tirar el agua de lavarse los pies antes de irse a acostar, y eso acarrea la consecuencia de que entren en la casa unos hombrecillos y mujercitas diminutos que comienzan a tejer como locos sin parar de cantar y de chillar. Para librarse de ellos, necesitarán la ayuda de un hombre sabio. Es interesante la asociación del agua detenida con la necesidad de hilar, pues la metáfora del fluir del agua para referirse al discurso también la utilizamos muy a menudo en el lenguaje cotidiano. Pero tampoco me quiero enrollar más con mi entrada, espero que con esto ya hayáis disfrutado con su lectura.

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Me paso a la «Histórica»

Dentro de unos días se conmemora el día de la mujer trabajadora, y no digo que se celebra porque la verdad es que hay poco que celebrar, ya que pienso que todavía queda mucho camino como para pararnos en celebraciones, pero esto ya es, de momento, otro tema. Lo que hoy quisiera destacar, siendo escritora e historiadora, es la importancia de conocer y no olvidar nunca nuestros orígenes. Somos eslabones de una cadena que nos mantienen en contacto con un pasado lejano, algo que nos debería de ayudar a movernos en el mundo en el que vivimos y servirnos para dejar un legado de conocimiento a nuestros hijos cara al futuro. Esa teoría es bonita y esperanzadora si fuera algo real y si tuviéramos consciencia de lo que realmente quiere decir eso de dejar un legado. Pienso que este planteamiento está muy alejado de la realidad por lo que veo precisamente en estos días en los que la historia se repite y no por primera vez, sino que ya hemos tropezado en la misma piedra muchas veces.

Como diría el cantautor Ricardo Arjona: «por andar por las nubes uno se olvida del suelo». Nos estamos olvidando o no tenemos interés en conocer nuestro pasado que muchas veces tiene las respuestas de todas las dudas y problemas que ahora se nos presentan. Y dándole vueltas a esta reflexión llegué a una conclusión que me hizo plantearme de que debo ser más proactiva. He percibido que a los lectores actuales les gusta en su gran mayoría novelas de lectura rápida y sin tener que pensar mucho. Quieren tramas que les evada de la realidad cotidiana, como si esta apostura hiciera que lo que no nos gusta pudiera desaparecer. Por eso creo que, tal vez, para que se interese más por nuestro pasado, que también es el suyo, y llegue a conocerlo, no hay nada como hacer una novela histórica que sea divulgativa, basada en hechos ocurridos tiempo atrás. Todo esto es porque he comprobado que se conoce más de la vida en la época romana por «Yo Claudio», del periodo medieval por «El nombre de la rosa» o de las guerras entre ingleses y escoceses por «Braveheard» o la serie «Outlander» que por sesudos tratados de historia. Sí, es cierto que siempre puede aparecer un lector que alegaría que este género de novelas no muestran la verdadera historia. Pero seamos serios, ¿qué es lo verdaderamente importante? Para mí, por lo menos, es que aunque sea de una manera divulgativa, una parte de la historia llegue a calar lo suficiente en el lector como para que luego este se anime a acercarse a algún manual de Historia, de esa que decimos que se escribe con mayúsculas, y allí profundice en el conocimiento de ella. Y eso que todos sabemos que la Historia, la escriben los ganadores, o por lo menos eso pasaba antes que no había redes sociales y era difícil de cotejar toda la información que nos llegaba, y ese es el motivo por el cual ni siquiera hoy podemos poner la mano en el fuego por ningún cronista histórico ya que siempre va a arrimar el ascua hacia su sardina y por eso siempre animo a consultar más de una fuente, sobre todo ahora que gozamos de la posibilidad de confirmar de muchas maneras todo lo que llega a nuestros oídos no como antes de la existencia de internet.

De ahí mi deseo e interés por elegir un periodo histórico que me guste y que me resulte atractiva la búsqueda de la documentación para que mientras preparo mi novela pueda hacer un repaso del pasado para que no se me olvide. Y muchos os preguntaréis que para qué sirve eso. ¿No es mejor mirar cara al futuro y dejar atrás el pasado? Pues gracias a que hay personas que son memoria viva de nuestro pasado hoy hemos levantado muchos las palmas de las manos y gritamos: ¡No a la guerra!

Por el egoísmo de olvidar lo que fuimos, inmigrantes por el hambre y las guerras, hemos estado a punto de perder la identidad solidaria que siempre caracterizó a Europa y que recibieron muchos de sus habitantes en otros continentes. Y ha tenido que venir el jinete de la guerra para que lo recordemos. Hay todavía quien se extrañan de que los ucranianos defiendan con uñas y dientes su tierra. Tal vez sea porque ellos recuerdan muy bien el genocidio ruso durante la II Guerra Mundial y las hambrunas que sufrieron bajo la bota rusa. Tampoco han olvidado como la política de Stalin les trató de doblegar y ahí siguieron, defendiendo su identidad. Mantengo mucho contacto con familias ucranianas desde hace años y conozco de primera mano el sentimiento de este pueblo frente a la política del gobierno ruso y en la familia hay niños rusos adoptados a los que habrá que explicarles que es lo que está ocurriendo y sobre todo, justificar nuestro discurso y el porqué preferimos vivir anestesiados y alejados del conocimiento de hechos similares que han ocurrido en otros momentos de nuestra historia. Debería de ser imposible olvidar la historia cuando esta misma nos da un bofetón en la cara.

Toda esta gran parrafada puede parecer que no tiene relación, pero yo os aviso que sí tiene que ver. La frialdad y el despegó con el que muchas veces tratamos a nuestro pasado, que nos hace pensar que en algunos campos ya estamos muy avanzados, nos hace caer en grande errores. Temas como en la lucha sobre una buena educación escolar o en los derechos de igualdad de la mujer, en los que creemos que hemos dado pasos de gigante y todo por no conocer que ocurrió hace años atrás en España en la figura, por ejemplo, de muchas maestras que nos enseñaron las primeras nociones para que fuéramos los escritores y lectores de hoy en dia. Muchos recordáis cual fue el primer libro que leísteis pero, ¿recordáis quién os enseño a leer? ¿Quién os implantó la inquietud de saber más de las cosas? Sería un buen comienzo el parar y haced memoria.

Como escritora debería de alejar mi blog de asuntos polémicos, pero como historiadora y ser humano hoy entro de lleno. Nunca olvidemos de donde venimos, quién nos dio las primeras enseñanzas para ser quienes somos ni cerremos los ojos ante la realidad que el mundo está viviendo porque sino jamás llegaremos a buen puerto.

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Carnaval, carnaval…

Si de algo podemos estar seguros es de la gran variedad de localizaciones que hay para todas las historias que se han escrito hasta hoy en día. Y así lo puedo corroborar con el tema del carnaval, del que encontramos interesantes tramas en diversas localizaciones como en Venecia, Cádiz, Rio de Janeiro, Colonia o Nueva Orleans, por nombrar sitios en los que esta fiesta es muy conocida a nivel mundial. Aunque sé que hay otros muchos lugares del mundo dónde el carnaval se celebra y seguro que hay historias muy interesantes, para dar y regalar, que ya han sido escritas pero no son tan conocidas. Voy a intentar ahora daros algunas recomendaciones de varias novelas, con distintos géneros literarios, en las que de una un otra forma el carnaval lo encontramos como telón de fondo de los hechos que viven los protagonistas. Pero creo que, antes de nada, puede que haya algún lector que quiera conocer algo más de esta fiesta, que se celebra en febrero justo antes del inicio de la cuaresma.

Un clásico

Podemos empezar por un clásico que nos presenta la fiesta a nivel general, y en toda España, como es el libro de Julio Caro Baroja, donde con abundante documentación nos habla acerca de los festejos y mascaradas invernales, no sólo en muy diversos lugares de la Península, sino también en la Antigüedad. Parte principal de la obra la integra el estudio sobre el Carnaval propiamente dicho, en el que perfila y explora las posibles relaciones con antiguos cultos paganos pero, sobre todo, la conexión que tiene con la implantación del cristianismo y el tiempo de Cuaresma.

Un triángulo imperfecto

Un juego a tres bandas está a punto de comenzar y el final es imprevisible…ya sabéis lo que me gustan a mí los triángulos sexuales y si detrás hay un misterio, asesinatos y algo de trama, que sustente a esas relaciones, ya me tienen ganada como lectora. Esta es la historia de un triángulo sexual; de una mujer enamorada frente a todo; de dos hermanos que viven por encima de las reglas; de un marido encadenado a un fantasma; de una esposa obsesionada; de una muerta que no deja descansar a los vivos; de un hombre sacrificado, y de una mujer destruida que renace como ave fénix de entre las cenizas. Pero es, ante todo y sobre todo, una historia acerca de la naturaleza humana que, muchas veces, nos sorprende y no acabamos de entender muy bien porque se sale de nuestra zona de confort donde, se supone, que todo tiene una explicación.

Una saga sin complicaciones

Muchos conocéis al escritor Javier Fornell con su novela «El asesino de la lista». En ella, en una aparente y tranquila ciudad de provincias, como es Cádiz, nos muestra a un asesino en serie que nos cuenta su historia en primera persona. Aunque esta trama no se desarrolle en esta fiesta como telón de fondo, pero viene al caso pars que entendamos que no nos debemos dejar engañar por un entorno pequeño y controlado. Y esto da pie para que os presente esta otra historia que, en este caso, nos la vamos a encontrar en forma de una saga donde la trama se va a desarrollar también en esta ciudad, y sus alrededores, pero relacionado con la fiesta previa a la Semana Santa. Si lo tuyo es conocer el ambiente carnavalero, sin grandes complicaciones y para pasar el rato con una lectura sencilla, este puede ser tu libro.

Un carnaval diferente

Dicen que Colonia es la ciudad más latina de Alemania, tal vez esta definición le venga dada por la cantidad de italianos afincados en ella desde la época medieval y todo para aprovechar la ruta comercial del Rin, rio que pasa atraviesa esta ciudad. Tal vez eso haya llevado a que uno de los carnavales más conocidos del norte europeo sea el que transcurre en esta ciudad y, como no, si hay fiesta hay una posible trama. En este caso se trata de un asesino en serie que será perseguido por Jan Fabel, un inspector medio alemán y medio escocés, que se cruzara en el camino de tres personajes de la novela. Todos ellos convergerán durante el Carnaval, en un periodo del año en que el mundo se vuelve del revés, el caos es rey y todos se ocultan tras una máscara. Un detective de homicidios de la ciudad de Colonia le pide ayuda a Jan para encontrar al Señor del Carnaval, un sanguinario asesino en serie que durante los tres últimos años ha matado a sus víctimas durante las famosas fiestas. Seguro que pasarás unas horas entretenidas perdido entre sus páginas.

Un carnaval en las islas

En Cádiz se mezclan y diluyen muchas tradiciones de ultramar, de aquellos tiempos en los que las gentes del otro lado del Atlántico eran tan españolas como el pasodoble. Pero no es el único lugar de este país donde esa amalgama de costumbres han convivido desde hace tiempo y eso lo vemos también en Santa Cruz de La Palma, la pequeña ciudad, que conserva el rango aristocrático de su casco histórico, el arte de Flandes y el prestigio de su puerto, que fue el tercero del imperio. La emigración impregna la isla y es el punto de arranque del mágico día en que las calles se transforman en una batalla de polvos talcos, fiesta originalísima marcada por el humor y la farsa, los mojitos, los buñuelos, las sopas de miel y la música tradicional cubana. Junto a esto, los Indianos conforman el carnaval más original de Canarias, una manifestación popular con tanto sabor americano. La joven Moneyba Castro se aplica el propósito de divertirse y, a pesar de sus problemas, no va a perderse la fiesta. Ella se convierte en el hilo conductor de las historias que figuran en esta novela coral, seria y divertida a la vez. Otra estupenda recomendación que seguro que os hará pasar un estupendo fin de semana de Carnaval.

Buena descripción de Nueva Orleans

Para los amantes de la romántica os traigo esta novela que de desarrolla en plenos carnavales de la ciudad de Nueva Orleans. Si odias los tópicos tal vez no sea una trama adecuada para ti pero, creo que siempre hay que darle oportunidad a nuevos autores, algo que animo a hacer sobre todo si tienes la suscripción al Unlimited. En mi caso leo siempre dos o tres novelas de autores que no conozca y la mayoría de las veces suelo acertar para bien. Si quieres conocer un poco la dinámica de los carnavales de esta ciudad norteamericana, que tanto tiene de francesa en sus orígenes, con esta novela te puedes ir haciendo a la idea para que empieces a sabe cosas de sus costumbres carnavaleras y, si te gusta la fantasía relacionada con el mundo del infierno, con esta trama tendrás un dos por uno.

Con esto cierro la variada recomendación de novelas relacionadas con el Carnaval, en una un otra medida, y en distintas partes del mundo. Como hay tantos gustos como culos, que diría mi abuela, entre los libros que he presentado los hay en digital, que es más barato, otros se pueden conseguir en las bibliotecas, porque son más antiguos y clásicos, algunos de ellos están en el Unlimited de Amazon y otros, solo los podréis conseguir en papel o que algún amigo o amiga os lo preste. Pero, sobre todo, espero haberos abierto la puerta a una lista de posibles lecturas que os sean desconocidas y que pueda servir para que en algún momento en el que no sepáis que leer os animéis a ello.

artículo

Presentaciones, lecturas y libros en lugares no convencionales

Una de las cosas que más me gusta al relacionarme con la gente es confrontar distintos puntos de vista de la realidad que me rodea. Eso me sirve o, para cambiar de opinión porque aprendo cosas que desconocía o para confirmar las ideas que tengo. Y esto me lleva a una conversación que tuve días atrás que me ratifica en mi proyecto literario, gracias a un intercambio de opiniones y siendo uno de mis puntos de apoyo García Lorca. Muchos pensaréis que qué tiene que ver este autor en esta historia. Pues ahora paso a explicaros un poco de que va el tema y el porqué elegí la figura del poeta.

Una de las cosas que he admirado siempre de Federico, además de su obra, fue la manera de popularizar la cultura para que llegara a todos los rincones más alejados de la España profunda de su época. Él, como yo y como muchos sabemos que para que el saber llegue a la gente, debemos de llevarlo casi directamente a la puerta de sus casas. Eso fue algo que Lorca intentó con su puesta en escena del teatro itinerante, un proyecto muy interesante si lo separamos de la faceta de propaganda política que tuvo y que suelen tener este tipo de puestas en escena, donde los gobiernos tratan de limpiar su imagen.

“La Barraca”, explicará el poeta a su amigo Carlos Morla, “será portátil. Un teatro errante y gratuito que recorrerá las tórridas carretas de Castilla, las rutas polvorientas de Andalucía, todos los caminos que atraviesan los campos españoles. Penetrará en las aldehuelas, poblados y villorrios, y armará en las plazoletas sus tablados y tingladillos de guiñol. Resurrección de la farándula ambulante de los tiempos pasados”. Federico García Lorca asumió la dirección literaria junto con Eduardo Ugarte. El debut, tras los ensayos en la Residencia de Estudiantes, se celebró en El Burgo de Osma, Soria, con tres entremeses de Cervantes. La escenografía fue preparada por Santiago Ontañón, Ramón Gaya y Alfonso Ponce de León. En 1932 La Barraca llevó los entremeses cervantinos por Galicia y Asturias.

https://www.universolorca.com/biografia/a-lomos-de-la-barraca/

Todo esto viene a colación sobre lo que ya he apuntado en el título de mi entrada pero referente a los libros: ¿dejamos a los libros en las librerías y en las bibliotecas? ¿Dejamos que sean los potenciales lectores los que se acerquen a estos lugares? Pues en mi caso es un no rotundo, porque precisamente mi proyecto como autora, en el que ya tengo una pequeña trayectoria, y en ni experiencia como delegada comercial durante 15 años, me ha demostrado que a veces hay que ir a buscar a lo que en la actualidad se define como el Buyer Persona o lo que es lo mismo: la representación ficticia de tu cliente ideal.

Diría que hay que llevar los libros a donde están nuestros potenciales lectores porque los que ya leen entran en las librerías y en las bibliotecas y muchos ya tienen sus gustos y preferencias muy asentadas por lo que va a ser complicado si no eres un escritor conocido, destacar dentro de ese mundo. Un ejemplo. Si en un escaparate de una zapatería y pones solo zapatos, es complicado que unos destaquen sobre otros aunque siempre hay formas. Pero si en un escaparate de este producto, pones en el centro un libro, llamará mucho más la atención y posiblemente aunque no entren en la tienda a preguntar, cogerán el móvil y le harán fotos para subirlas a las redes e, incluso, consultarán el título para saber que hace ahí. Lo ordinario pasa desapercibido, lo extraordinario es lo que llama la atención.

En los metros de algunas ciudades como Madrid, Santiago de Chile o Medellín, se han abierto puntos de préstamos de libros y lecturas para que los usuarios puedan leer durante sus desplazamientos en el transporte público. Son los llamados Bibliometros. Gracias a este servicio de pequeñas bibliotecas, ciudadanos de todos los niveles sociales pueden acceder a libros que, sin duda alguna, se convierten en una especie de antídoto para el estrés con el que se vive en las grandes ciudades. Otra forma de acercar el libro al lector lo encontramos en la expansión del Programa “Biblioteca sobre rieles”, el servicio Buenos Aires-Rosario ya cuenta con una biblioteca a bordo, donde los pasajeros pueden encontrar opciones de libros para disfrutar durante el tiempo de viaje. Los ejemplares pertenecen a diversos géneros literarios y están disponibles en el coche comedor, para que cada interesado pueda leerlo en su asiento y finalmente devolverlo, antes de finalizar el viaje. Esto son pequeñas pinceladas de como siguiendo la estela de lo que García Lorca hizo con el teatro, ciertas cabezas pensantes lo están haciendo desde hace años con los libros. ¿Quién no recuerda en su barrio el bibliobús?

En España, el precedente de los bibliobuses hay que buscarlo en las bibliotecas viajeras. El proyecto más importante en este sentido fue el llevado a cabo por el Patronato de Misiones Pedagógicas durante la II República, donde se crearon cerca de 5.000 bibliotecas populares, entre fijas y circulantes. Un tema este que me apasiona y que posiblemente algún día sacaré a colación en algún artículo.

Todos estos ejemplos donde vemos que se tienen tendencia a acercar los libros al lector, y no esperar a que estos venganm me llevó a preguntarme: ¿por qué voy a limitar las presentaciones de mis libros a espacios únicos como bibliotecas y librerías? Y de ahí surgió otra de las patas de mi forma de entender el ser autora, que básicamente es que no me debo de limitar a esperar a que el lector venga en mi búsqueda sino que soy yo la que debo de coger mi barraca y recorrerme los caminos de la cultura.

Por supuesto, he presentado en librerías, como en Plastilina (Cádiz) y espacios culturales como en Villaluenga del Rosario, en el Centro de Interpretación de la Literatura de Pedro Pérez-Clotet, nombre del poeta también de la generación del 27, aunque menos mediático, y que participó como Lorca en las Misiones Pedagógicas en Grazalema y Villaluenga Pero también guardo muy buen recuerdo de dos presentaciones, una en Zamora, en el Marlot, un pub-restaurante donde nos juntamos con lectores y personas asiduas al local y tuvimos una estupenda presentación y otra que también me agradó fue la que realizamos en la ribera del canal de Castilla, propiciado por asociación cultural La Darsena y el grupo de poesía «PerVersos», un local alternativo de cultura y encuentros.

Así pienso que, al igual que hay cafés cantante y cafés teatro, que encontramos la música en nuestros metros y plazas, yo quiero llevar los libros, mis libros y mis presentaciones, a todos aquellos lugares donde haya potenciales lectores o personas que puedan en un momento dado, con una buena argumentación dejarse arrastrar por la curiosidad que les puede suponer el que un libro, algo que habitualmente no suele estar en sus vidas, les pueda sorprender y se dejen seducir por sus palabras, logrando con eso un nuevo miembro para la causa.

Por lo tanto, como dirían uno de mis grupos de música favorito: nos vemos en los bares (Celtas Cortos).

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Entrevistando a una gran lectora: @Antonella_en_letras

Hoy iniciamos la entrada presentando a nuestra tercera lectora que, además, ha sido la organizadora de la Lectura Conjunta de mi bilogía Israel que, se iniciará el día 9 de febrero, justo el día de mi 55 cumpleaños. Como he hecho a las anteriores lectoras, mi primera pregunta va orientada sobre la elección de tu nombre de guerra, ¿cómo surgió el nombre con el que se te conoce en las redes de @Antonella_en_letras?

En mi caso quería desvincular esta cuenta de mi vida personal. En un principio mi idea era no mostrar mi cara ni mi nombre real pero llegaron los grupos de Telegram, y los directos, y el evitar que vieran mi rostro era complicado. Pero, de momento, no voy a desvelar porqué elegí exactamente ese nombre.

El gusto por la lectura es algo que, ¿siempre ha estado ahí, o es una afición que ahora haces más a menudo gracias a los libros electrónicos?

Mi yo lector ha ido por épocas: de niña recuerdo leer, en la adolescencia o leía mucho o no leía nada. Cuando me independicé con 25 años dejé de leer totalmente ya que trabajaba muchas horas y me entretenía más viendo series o realities. Pero de unos años acá, comencé a coger los libros hasta la pandemia que retomé esa afición de la niñez y adolescencia con ganas y no he parado desde entonces.

Nos conocimos precisamente hablando de libros y de la erótica, que es el género que más me gusta escribir aunque siempre con una trama de fondo con toques de thriller y románticos. Y una cosa que comentamos fue precisamente que hoy en día parece que no se sabe distinguir entre la erótica, que es insinuar y calentar el ambiente hasta llegar a resolver la tensión sexual, y el porno escrito, que es un continuo aquí te pillo y aquí te mato y muy burdamente narrado. En este caso la cuestión es, ¿tienes algún género que te guste más leer? ¿Cuál es? ¿Qué género nunca te has leído y no tienes intención de leer?

Es cierto que hablando de la erótica nos conocimos porque, de hecho, es mi género favorito y, junto a este, la romántica, aunque me estoy aficionando mucho últimamente a los thriller. No he leído ni leeré gore ni terror, me da mucho repelús.

Hoy en día que el tema de la libertad de expresión es un asunto complejo porque no se recuerda que nuestra libertad acaba donde empieza la del resto y que hay que opinar con respeto. Eso me lleva, debido a mi curiosidad, a preguntarte, ¿qué fue lo que te motivó a opinar sobre lo que lees y subirlo a las redes sociales?

Mi vecina, Cristina Bernal @by_crisbernal, escribió su primer libro y me habló sobre el mundo bookgram y fue la que me dijo <<tú, qué lees mucho y haces fotos chulas en Instagram, podrías hacerte una cuenta>>. Por aquella fecha yo estaba en ERTE, por lo que disponía de tiempo libre pero fue una idea que me gustó y me animé.

El estar en primera línea relacionándote con lectores y escritores imagino que tiene sus cosas positivas y las negativas. ¿Qué es lo que más te gusta de vuestros contactos con otros lectores y escritores? ¿Qué es lo que menos os gusta de ese contacto directo con lectores y escritores?

Lo que más me gusta es haber conocido a personas que me alegran el día a día, otro aspecto muy positivo es que me uniera más a mi vecina Cris pudiendo, así, compartir las lecturas, las risas y largas charlas. Y, sobre todo, poder decir a la autora lo que he disfrutado con su libro.

Lo peor, fue: darme cuenta de que no todo el mundo tiene buenas intenciones, que te coaccionan para poner buenas reseñas, que a veces mi opinión solo es válida si es positiva y que te intenten convencer si no tienes una misma opinión.

Tu día a día seguro que está cargado de historias y estoy segura de que alguna destaca entre todas ellas. ¿Qué anécdota curiosa has vivido al relacionarte con los escritores tan mano a mano?

Una anécdota bonita fue cuando llegó mi sobrino con un paquete a casa, lo abrí y era el libro de una autora que conozco por Instagram, que, por casualidades de la vida, un día descubrimos que vive en el mismo barrio de mi hermano. Yo tenía una lesión y tuvo la gran idea de contactar con él para hacérmelo llegar, ya que vivimos en otra ciudad. Mónica de la O, me hiciste llorar de emoción.

Hay muchas formas de disfrutar de la lectura, ya sea sola o en compañía de otros y esto me lleva a animarte a que me cuentes el tema de las lecturas junto con otros lectores. ¿Cómo te animaste a organizar y/o participar en Lecturas Conjuntas?

Pues hablando con mi vecina de leernos juntas el libro de Pilar Cháfer, dijimos de hacer una conjunta con más gente y ver cómo funcionaba. Me encantó la experiencia. Lo dije en el grupo de @comunidaddeescritores por si alguien se animaba y Lourdes Tello fue la primera, después vinieron más y más. Es fabuloso poder compartir teorías e impresiones con diferentes personas.

Pero supongo que llegaran a tus manos muchas sugerencias de lecturas ya sea por recomendación o por que en las mismas redes sociales hay muchas sugerencias. ¿Qué te guía para elegir un libro o descartarlo a la hora de su lectura?

Primero me llama la portada. Lo sé hay libros fabulosos con portadas horrorosos y viceversa. Después digo con el género y la sinopsis. Pero también me guio por las recomendaciones, aunque ahora soy más selectiva de quién me lo recomienda y, también, si hay un autor que me encante lo leo sí o sí.

La sinceridad en realidad es un poco una leyenda urbana, porque se dice que nos gusta que la gente sea sincera, pero sabemos que solo cuando la opinión que expresan es favorable a nuestros intereses. Por eso mi cuestión va orientada hacia, ¿qué dificultad te supone expresar tu opinión sobre los libros que leéis a la hora de publicarlo en las redes?

Intento ser lo más sincera que puedo porque quiero transmitir lo que me hace sentir cada libro, aunque creo que cuando me encanta se nota, pero cuando no me gusta también. Los fallos intento decirlos por privado a la autora/autor, pese a que siempre intento destacar lo bueno, aun así, hay libros que me lo ponen muy difícil.

En tu día a día habrán pasado por tus manos muchos libros y sabemos que los hay de distintas calidades, por eso mi duda es: ¿has leído algún libro y has pensado que era mejor no opinar sobre él? ¿Cuál ha sido el motivo, si te ha pasado?

Hay libros que he preferido no reseñar porque no puedo destacar nada bueno, es como engañar a mis seguidores. Pero cuando hago una colaboración o lectura conjunta yo ya estoy haciendo mi trabajo, ya lleva una publicidad en mi perfil y tengo que poner mi opinión sea la que sea. En diciembre me encontré con un libro que era un despropósito, faltas de ortografía horrorosas, la autora me dijo que no era así, aunque después lo retiro y lo ha vuelto a sacar supuestamente corregido. Por lo tanto sospecho que tan equivocada no estaría yo.

Marta Berbís on Twitter: "A alguien más le han sangrado los ojos con el  “aprovó” de #ChesterMillenial ??? https://t.co/0gA6mKXyaz" / Twitter

Cierto, decía mi abuela el refrán: cuando el rio suena, agua lleva y hay veces que se leen cosas que hacen sangrar los ojos. Pero ahora nos vamos a centrar un poco en el futuro, dejando atrás esos desastres del pasado, que al fin de cuentas es lo que te hace crecer como lectora. ¿Qué proyectos tienes cara a este 2022?

Lo primero tomarme un descansito, lo necesito. Pero tengo junto a otros compañeros el proyecto que llamamos: el sindicato de opinionistas. Estamos sacándolo a la luz y perfilando detalles. Aunque hay otros proyectos rondando en mi cabeza que todavía no se pueden contar.

¿Cómo es tu día a día como lectora que opina sobre lo que lee en las redes?¿Tienes horas determinadas para la lectura?¿Apuntas lo que te interesa de lo que lees?¿Esperas para acabar y rápidamente das tu opinión?¿Lo dejas reposar y cambias de libro?

Leo normalmente por la tarde y noche, no tengo unas horas fijas. A la hora de llevar un orden, lo que hago es que anoto cosas en mi móvil en una libreta o donde pillo, si leo en kindle subrayo, si es a papel marco con pósit. Nada más acabar anoto sensaciones en las notas del móvil y al día siguiente o a los días hago escribo la opinión que irá a mi perfil. No soy de las que tardo mucho en dejar reflejada mi opinión.

Y ya para finalizar esta estupenda conversación, como siempre se me puede quedar algo en el tintero, te dejo un hueco para que seas tú la que añadas lo que creas conveniente. ¿Hay alguna pregunta que no te he hecho o comentario que te gustaría añadir para completar esta entrevista?

Pues me gustaría decir tantas cosas que no tendría páginas suficientes. Tendréis que esperar a que lo vaya haciendo en los directos con el sindicato. Aunque ya con nuestras primeras intervenciones sabéis más o menos por dónde van a ir los tiros y ahí contaremos anécdotas de nuestras experiencias como opinionistas, donde ya veréis que tengo mucho que contar.

Pues con esta interesante conversación cerramos una semana más la entrevista a una gran lectora, este vez de la mano de @Antonella_en_letras, a la que os animo que sigáis en las redes y veáis como es su trabajo como bookstagrammer, aunque ella le gusta llamarse opinionista.

Opinión

Entrevistando a una gran lectora: @unarosaentulibrería

Hoy nos acercamos a otra lectora, Sarai, en esta segunda entrevista a lectoras, que se desarrollarán en mi blog. Tras bastante y buenos ratos de conversación la primera cuestión, con la que iniciaríamos la charla sería, ¿cómo surgió el nombre con el que se te conoce en las redes? Ya que descubrí que, tras la librería, no hay una rosa si no dos y eso es algo interesante para comenzar este diálogo como pregunta de inicio.


La verdad es que este no fue el nombre con el que abrimos la cuenta, como sabes detrás de @Unarosaentulibrería somos dos, Patricia y yo (Sarai). Patricia es mi cuñada pero no es la compañera que vosotros conocéis como @Antonella_en_letras, que casualmente tiene también el nombre de Patricia.
Bien. Cuando empezamos, nos pareció una idea genial hacer un «mix» con los nombres de nuestros autores preferidos, Shakespeare y Lorca, el resultado fue Shaklor. Y sí, rápidamente vimos que ese nombre aparte de recordar a una famosa cantante… ¡Era horrible! Fue entonces que buscamos algo que nos representara y vinculara un poco más directamente a la literatura. Y ahí  surgió lo de mezclar rosas con libros, porque el vino quizá era demasiado.

Pues mira esa opción no hubiera estado mal, porque uno de los maridajes que más me gustan es el de los libros y los vinos, pero eso ya lo he comentado en otra entrada. Ahora vamos a los hechos interesantes de tu día a día, ¿siempre te ha gustado leer o es algo que ahora haces más a menudo gracias a los libros electrónicos?


Estudié filología y amo la palabra escrita.  Ese amor lo llevo en las venas desde que nací. He de reconocer que gracias a mi profesor de Lengua y Literatura, Esteban Martínez, ese  sentimiento creció y floreció hasta convertir las palabras en una forma de vida.
Respecto a los libros electrónicos, puedo decir que me ayudan a acercarme a nuevos autores, pero si el libro me gusta, tenerlo en papel es casi una necesidad.

Me imagino que eres de las personas que hasta te influye en el ánimo ese olor tan peculiar que tienen los libros, aunque a mí me marea un poco entrar en una librería porque los quiero todos y no sé por donde empezar, por lo que entiendo ese amor que tienes por los libros. Y volviendo a nuestra conversación, ¿tienes algún género que te guste más? ¿Cuál es? ¿Qué género nunca te has leído y no tienes intención de hscerlo?


La poesía. Siempre será mi motor literario, mi medio inmediato, allí donde refugiarme. Ya lo decía Lorca «La poesía no quiere adeptos, quiere amantes». Así es mi relación con ella.
Así mismo, me gusta leer thriller, romántica, disfruto mucho con la erótica…
No reniego de ningún género pero, sí es cierto que, no me siento cómoda con las distopías, especialmente aquellas que hablan de un mundo mecanizado y el triunfo de las máquinas. Aunque, si me la cuentas con un vocabulario cuidado, quizá caiga a tus pies.

Es cierto que dependemos mucho de la pluma que haya detrás de la historia. Una cosa que me interesa es el origen de las cosas, para eso soy analista y creo que todo tiene una causa y da lugar a un efecto. Así mi siguiente cuestión es, ¿qué te motivó a opinar sobre lo que lees y subirlo a las redes sociales?


Llegamos a las redes en plena pandemia, buscando pasar tiempo, aislarnos de la realidad, ilusionarnos con algo que, ya antes, nos llenaba el corazón.

Pero claro, el entrar en el mundo de los lectores, escritores y bookstagrammers supone hacerlo en un mundo complejo donde, es posible que, expresar tu opinión conlleve choques con otras personas que no opinan lo mismo que tú. ¿Qué es lo que más te gusta de tu contactos con otros lectores y escritores? ¿Qué es lo que menos te gusta de esa relación directa con lectores y escritores?


Siempre es agradable compartir opiniones, puntos de vista y conocimientos. Eso ya es una agradable ventaja que tiene el estar en Instagram.
Más allá de eso, he tenido la suerte de conocer a gente maravillosa. Autores increíbles, de trato cercano, amable, siempre dispuestos a escuchar tu opinión, a contarte secretos en la creación de su obra, sus manías al escribir, y eso para mi vena cotilla es genial.
Conocer lectores, con gustos afines, con los que pasar horas comentando un párrafo, con quien bromear y que entienda por donde vas. Y como no, coincidir con mis opinionistas, crear el Sindicato, tener el descaro de inventarnos hasta una palabra, esto simplemente ha sido un regalo.
La parte fea, pues existe, pero es mejor ignorarla, simplemente diré que no hay más ciego que el que no quiere ver, y no hay más tonto que el que pisa la mano que le tiende ayuda.

Mi abuela diría que: el infierno está empedrado de desagradecidos. Reflexiónando he pensado que el mostrar tu opinión, cara al público, habrá supuesto situaciones de todo tipo en tu relación con los escritores y otros lectores, ¿qué anécdota curiosa has vivido al relacionarte con los autores tan mano a mano?


Tengo unas cuantas, pero son inconfesables a la par que maravillosas, pero te cuento una de las más entrañables. Hicimos unos Rosilleos a Mara, de Lourdes Tello. Al decirme Mara, yo con toda la ignorancia del mundo, le solté pues cuando puedas me pasas una foto de la chica, a lo que Lourdes me dijo, Mara es un chico, y madre mía qué chico!!! Ahora me río, pero entonces no sabía dónde meterme. Con Lourdes ya me disculpé, sigo esperando coincidir con Mara para hacerlo con él, y declararle mi amor eterno.

Entiendo perfectamente esa anécdota. Lo de el protagonista masculino de la novela de @LourdesTello también lo he sufrido yo, aunque por otros motivos que vosotros y Lourdes ya conocéis y que no dejan de ser curiosos, pero lo que en realidad me interesa es, en tu caso, ¿cómo te animaste a organizar y/o participar en Lecturas Conjuntas?


Viendo un directo de Pilas de libros, me pareció muy interesante y divertido, y ahí que fui. Luego descubrí a @Antonella_en_letras y hasta hoy. A organizarlas me animé porque lo hago con Pilas, en nuestra aerolínea Pilasrosiles porque posiblemente yo sola no lo haría, soy demasiado caótica para organizarlo.

Me parece muy interesante eso de la aerolínea de Pilasrosiles algo que me indica que te gusta tanto viajar como leer. A fin de cuentas, siempre digo que, a falta de viajes siempre tenemos un buen libro. Pero siguiendo el hilo de esta entrevista, ¿qué es lo que te guía para elegir un libro o descartarlo a la hora de su lectura?


El autor, género, la portada, la sinopsis. Si conozco al autor voy a tiro fijo, no leo sinopsis y la portada me puede parecer mejor o peor, pero me da un poco igual. Si estoy paseando y una portada me llama, normalmente se viene a casa conmigo, ¡menudas mierdas he comprado con ese criterio!, por eso, cada vez más, intento leer la sinopsis. Otro caso es que conozca al autor, no a su pluma, entonces suelo dejarme guiar por las sensaciones, y no suelo equivocarme. Es decir, muchas veces leo catástrofes que estaban ya anunciadas. Pero otras, me devuelven la fe en la literatura, ¡qué maravillosas esas veces!

Todos tenemos ego es algo que nos ayuda a sobrevivir porque está muy ligado a la autoestima, el problema es cuando el ego afecta tanto que no admitimos ni la más mínima crítica. Pero ojo, no hablo de críticas relacionadas con el gusto sobre un tema tratado por un autor, para eso los colores, siempre se ha dicho. Vamos a madurar y pensemos en una crítica relacionada con la técnica, algo que cualquier que se llame escritor debería conocer un poquito antes de lanzarse a publicar o escuchar a alguien que tenga idea el en tema para que lo aconseje. Por lo tanto mi pregunta en este caso sería, ¿qué dificultad te supone comentar tu opinión sobre los libros que lees a la hora de publicarlo en las redes?

Primero, soy una persona con sus gustos, su criterio y como todas las opiniones, la mía es subjetiva. Normalmente solo opino sobre aquello que me gusta, o creo que tiene una mínima dignidad, lo que no, directamente lo ignoro. En ese sentido, no he tenido problemas. Ahora bien, cuando de lo que hablamos son obviedades irrefutables, faltas de ortografía, tramas que nunca se cierran, anacronismos… Aspectos demostrables. Siempre intento hablar con el autor en privado, y la verdad es que casi nunca he tenido problemas. El problema viene cuando te ponen en duda, cuando cuestionan los argumentos, es entonces, cuando llegan los problemas. En ese momento, y por arte de magia, dejas de ser un hadita de los bosques y te conviertes en la bruja que hiere y humilla sin piedad. Y la verdad, ni soy un hada ni una bruja. Intento ser fiel a mis principios y nunca traicionar a mi amor y respeto hacía la palabra escrita.

Creo que de esos casos que comentas sobre las críticas a la técnica a la hora de escribir y carecer de ella tengo algunos en mente en estos momentos, pero en tu vida como lectora, que no deja de ser lo que en realidad nos interesa,  ¿has leído algún libro y has pensado que mejor no opinar sobre él? ¿Cuál ha sido el motivo si te ha pasado?


Unos cuantos, como te decía y el motivo de no opinar sobre ellos es simplemente, que no me merece la pena perder tiempo.

Estos meses han sido difíciles para muchas personas, pero tenemos grandes esperanzas para el 2022, ya que te veo una persona positiva igual que lo soy yo. Tras ponernos en situación, ¿cómo valoras tu experiencia en estos meses del 2020-21 en los que has opinado sobre los libros que has leído? ¿Qué ha sido lo que más te ha gustado? ¿Qué ha sido lo que menos?


Maravillosa, este mundo no solo me ha permitido conocer autores con una calidad increíble y descubrir historias brillantes. Incluso compartir momentos literarios geniales con otros lectores, aunque suene cursi, ñoño, o como lo quieras llamar, pero estos momentos me regalan vida, y su valor para mi es incalculable. De todo, si he de elegir, me quedo con mis opinionistas, me quedo con mi Sindicato.
Obviamente también tiene su parte negativa, podría decir que las «pseudomafias» de palmeros y bailaores, de las que se rodean muchos «autores», es lo más feo que he encontrado. Pero hay algo más feo y que me entristece mucho más, y es el daño que hacen estos «autores» a la literatura, porque a fin de cuentas con su actitud la infravaloran, la desprestigian y la pisan… No señores, aunque Amazon lo afirme, no todo el mundo puede escribir. No todo el mundo tiene derecho a llamarse autor.

Incidiendo un poco más en lo que nos está tocando vivir que es un poco complejo, pero te veo una gran luchadora que busca siempre estar en activa. Mi siguiente cuestión sería orientada a, ¿qué proyectos tienes cara a este 2022?


El proyecto más importante, es tirar hacia delante con el Sindicato, que ya inició su rodaje, para expresarnos, dejar constancia de qué somos y qué creemos. Interactuar, comentar, reír, disfrutar
En el plano personal, voy a intentar empezar a decir NO.

Es cierto que para personas que son muy empáticas el decir que NO es complejo y al final acabas cayendo en la trampa de: mientras a todo digas que sí, eres maravillosa pero como falles una sola vez, ya eres, como comentaste más arriba la madrastra de blancanieves o la bruja Maléfica del cuento. Por lo tanto, teniendo en cuenta que eres humana y no puedes dividirte en cinco para atender a todo el mundo. ¿Cómo es tu día a día como lectora que opina sobre lo que lee en las redes? ¿Tienes horas determinadas para la lectura? ¿Apuntas lo que te interesa de lo que lees? ¿Esperas para acabar y rápidamente das tu opinión?¿Lo dejas reposar y cambias de libro?


Soy un caos, nada metódica, además tengo dos terremotos en casa. No puedo, aunque pudiera creo q tampoco lo haría eso de fijar un tiempo a leer. Sí, es verdad que, me gusta levantarme temprano, antes que los demás para leer y tener mi tiempo. Aunque a  veces ni así lo consigo.
Cuando leo, siempre lo hago con boli y liberta cerca, me gusta anotar citas, aspectos curiosos, sensaciones, cualquier cosa que me transmita el libro. Siempre vuelco todo al acabar, lo hago así para no perder en el camino alguna de las vibraciones que me haya transmitido.

Como hice a tu compañera @Pilasdelibro, te animo a que rellenes esa pregunta o comentario que en un momento dado a mi se me puede haber quedado en el tintero y a ti te gustaría poner en este espacio que te cedo con total libertad para que expreses lo que tú quieras. ¿Qué esperas de un libro y su autor cuando llega a tus manos?


Espero respeto: hacia el lector, hacia la literatura y hacia la profesión.
Cuando un autor niega a los clásicos, simplemente, debería existir la pena de cárcel para ello. O cuando este mismo culpa al lector de no entender aquello que él no ha sabido explicar, me parece ridículo.
Un libro sin corrección, directamente es un robo de tiempo y dinero, al lector. Y quién lo aplaude, se convierte en cómplice.
Es cierto que hay lectores y lectores… Pero esto es un tema que nos daría para, como mínimo, otra charla.
Para acabar, gracias Gaby, por la oportunidad, un placer conversar contigo siempre.

El placer ha sido mío porque sabes que soy una persona muy curiosa y que me gusta analizar todas aquellas cosas que hay en mi entorno y me producen interés. Tengo otro amigo que un día me dijo que conservo muy bien ese espíritu curioso de los niños y fue uno de los mejores piropos que me pudo decir con la edad que tengo, 54 años. Muchas gracias por prestarte a este experimento que espero le guste a mis lectores habituales. Y mucha suerte con el Sindicato.

Opinión

Entrevistando a una lectora: @Pilasdelibros

Una de las mejores cosas que he vivido en este 2021 ha sido el contacto con lectores ya fueran en eventos en directo, tanto los que tuve en el mes de octubre en Valladolid, Zamora y León, como aquellos que se llevan realizando desde hace tiempo de forma virtual en las redes sociales. Y hoy precisamente quiero presentaros a una gran lectora que he conocido en las redes para que sepáis un poco más de ella y como se desarrolla su día a día detrás de su nombre de guerra: @Pilasdelibros.

Lo primero que llama mi atención es el perfil de nuestra protagonista de hoy. ¿Cómo surgió el nombre con el que se te conoce en las redes? Porque, normalmente, detrás de nuestros perfiles en las redes sociales siempre hay una historia que contar.

Anteriormente, por falta de espacio. Carecía de estantería suficiente para la cantidad de libros que tenía en aquel tiempo. Al principio quería ponerme Piladelibros, pero ya estaba cogido en Instagram. Y el nombre de piladasdelibros no me gustaba por lo que al final me quedé con el nombre con el que me conocéis a día de hoy.

Muchas veces damos por hecho que los grandes escritores de la actualidad, cuando eran pequeños, ya despuntaban en lengua y expresión escrita y que los lectores que hoy disfrutan mucho de los libros han sido ratones de biblioteca toda su vida. En tu caso, ¿siempre te ha gustado leer o es algo que ahora haces más a menudo gracias a los libros electrónicos?

No siempre. Para que veas las vueltas que da la vida, en mi época estudiantil no me gustaba nada leer, lo hacía por obligación. Hasta que en el 2013, tras leer un libro entero, acabé iniciándome en este gusto por la lectura. Desde ese día no paré de leer, pero esta vez porque me encantaba.

Sé que hay una gran variedad de géneros literarios, pero en lo que a ti respecta, ¿tienes alguno que te guste más leer? ¿Cuál es? ¿Qué género nunca te has leído y no tienes intención de leer?

Sí. El género que más me gusta es el romántico y el thriller, el que nunca he leído y no me llama la atención es la ciencia ficción.

Uno de los siguientes pasos a los que llegan, a veces, algunas lectoras es a compartir sus opiniones en las distintas redes sociales e incluso se llega a crear un perfil o lo que llamaríamos entre los escritores, un seudónimo desde el cual compartes lo que has sentido a la hora de finalizar un libro y así llegamos a la cuestión de, ¿qué te motivó a opinar sobre lo que lees y subirlo a las redes sociales?

Yo no conozco a gente de mi entorno que le guste la lectura como a mí, por lo tanto no tenía a nadie con quien hablar de libros. Y así un día, descubrí el mundo bookstagram por casualidad y me pareció un buen método para conocer a gente con esta misma afición.

Pero claro, el entrar en el mundo de los lectores, escritores y bookstagrammers supone hacerlo en un mundo complejo donde, es posible que, expresar tu opinión conlleve choques con otras personas que no opinan lo mismo que tú. ¿Qué es lo que más te gusta de tu contactos con otros lectores y escritores? ¿Qué es lo que menos te gusta de esa relación directa con lectores y escritores?

Lo que me más gusta es cuando hablo con los lectores, o el mismo autor, de ese libro de cuales han sido mis impresiones en privado: teorías, opiniones o en plan marujeo, mezclando la ficción con la realidad. Un ejemplo sería: “que fuerte lo que Fulanito ha hecho a Menganito”. Lo que menos me gusta es, quizá, cuando hay algo del libro que no te gusta desde un principio y lo comentas con un lector o el mismo autor. Hay unos que aceptan mi opinión con respeto y hay otros que intentan convencerme para que me guste. Si algo no me gusta, no me gusta.

El estar en relación directa con lectores y escritores supone que surjan historias dignas de contar, algo que me causa curiosidad y de ahí mi pregunta, ¿qué anécdota curiosa has vivido al relacionarte con los autores tan mano a mano?

Esta anécdota es un poco ridícula. Recién había acabado de leer un libro, con un final trágico de estos que hacen llorar con gimoteos, le mandé un audio a la autora felicitando por el libro. Con mis lloros se dio por enterada cómo me había dejado ese libro.

El mundo de las LC (Lecturas Conjuntas) es una versión muy parecida a los clubs de lectura virtuales y presenciales, ya que se comenta la novela leída en grupos de chat y hay un organizador que dirige la charla, aunque se tienda hacerlo en un ambiente distendido y como ha dicho anteriormente nuestra entrevistada, sacando de la chistera teorías sobre los siguientes pasos de los protagonistas o sobre su actitud durante el desarrollo de la historia. En tu caso, ¿cómo te animaste a organizar y/o participar en Lecturas Conjuntas?

Fue cuando participé en la primera. Me gustó la experiencia de comentar los hechos de los personajes como si fuera una película o estuviéramos hablando de personas de nuestro entorno que he seguido participando en esa dinámica.

Ya sea para leer solo por gusto o leer con la idea de subir tu opinión y compartirla en las redes sociales, ¿qué es lo que te guía para elegir un libro o descartarlo a la hora de su lectura?

A la hora de elegir un libro, cuando no conozco a la autora, sigo mis tres puntos:

1.- un género que me guste.

2.- la portada.

3.- la sinopsis.

Volviendo a la cuestión de la crítica constructiva y al tema de la dificultad de expresar una opinión con libertad, puesto que ya que he comprobado, en estas mismas redes, que a los escritores nos cuesta mucho aceptar nuestros propios errores, incluso por privado, ¿qué dificultad te supone comentar tu opinión sobre los libros que lees a la hora de publicarlo en las redes?

Mi dificultad es intentar expresar una opinión sin ofender al autor. Poniendo lo negativo, pero orientando mi crítica hacia “como me hubiese gustado a mí” verlo escrito. Todo con respeto y en forma de sugerencia para mejorar en un próximo libro.

Hay veces que esos casos son muy claros, y tengo algunos en mente en estos momentos, pero en tu vida como lectora, ¿has leído algún libro y has pensado que mejor no opinar sobre él? ¿Cuál ha sido el motivo si te ha pasado?

Sí. Fue un libro que encima lo había comprado en digital. Podía haberlo cogido en Unlimited y devolverlo. Lo hice sin pensar. No llegue hacer una reseña, porque como lo había comprado, no tenía la obligación de opinar. El motivo fue la trama. Veía causas muy machistas en la que la misma autora contaba la historia como que el hombre es el que manda por llevar los pantalones y que la mujer tenía que hacer lo que él quisiera, hasta incluso pedir permiso para ir a sitios.

De ese tipo de tramas me he encontrado muchas veces y trato de huir de ellas, pero sigamos con tan interesante entrevista.

Estos tiempos han sido difíciles para muchas personas, pero también es cierto que todas las personas no se ha enfrentado por igual a los retos que, tanto 2020 como 2021, nos han puesto sobre el tapete. Tras ponernos en situación, ¿cómo valoras tu experiencia en estos meses del 2020-21 en los que has opinado sobre los libros que has leído? ¿Qué ha sido lo que más te ha gustado? ¿Qué ha sido lo que menos?

Yo llegué a este mundo bookstagram en marzo 2021 y puedo decir que ha sido y es la mejor experiencia de mi vida. Lo que más me ha gustado, fue cuando una autora a la que admiro me preguntó ¿te gustaría organizarme una lectura conjunta?

¿What? ¿Yo? ¡Sabe que existo!

La que menos me ha gustado fue cuando un autor autopublicado me pidió que le hiciera una reseña de su libro, sin leerlo, con el fin de ganar una gran cantidad de opiniones. Me negué y pasé de leerlo.

What!!!!!

Ahora hablemos un poquito del futuro porque, aunque sé que hacer planes es un poco complejo, el ser humano necesita tener expectativas y motivos por los que seguir levantándose todas las mañanas. No solo vivimos para trabajar y ganar dinero para comer. Por lo tanto, ¿qué proyectos tienes cara a este 2022?

En este 2022, aparte de mis futuras iniciativas que aún están por organizarse en mi cuenta, puedo contar, sin hacer mucho spoiler, que tengo un proyecto con el “Sindicato de opinionistas” que muy pronto se estrenará y otro, del que aún no puedo decir nada, porque se están barajando las ideas.

Sé que te ofrecieron la opción de escribir un libro sobre tu experiencias como opinionistas y a mí me pareció una idea estupenda, con independencia de que en sus inicios surgiera como una broma el 28 de diciembre pasado. Si esa es la carta de la baraja que tienes entre manos, yo te animo a jugar la partida porque a juzgar por lo que cuentas en esta entrevista y lo que callas puede ser un libro muy interesante. También tengo la información de que sería un libro escrito a tres manos, algo complejo pero no imposible y que ya hemos visto en alguna que otra novela.

Pasando a una siguiente cuestión, y que está muy relacionado con el comentario que he hecho con anterioridad y es un tema que me interesa mucho sacar a colación, ¿cómo es tu día a día como lectora que opina sobre lo que lee en las redes? ¿Tienes horas determinadas para la lectura? ¿Apuntas lo que te interesa de lo que lees? ¿Esperas para acabar y rápidamente das tu opinión?¿Lo dejas reposar y cambias de libro?

Aparte de mi rutina personal, en mis ratos libres donde me pille suelo leer, redactar opiniones, preparar futuros post y pensar nuevas ideas. Suelo leer a ratos, pero mi hora fija es por las noches. Dentro de mis costumbres hago captura o foto con el móvil de lo que más me llame la atención de esa lectura. Siempre escribo la opinión según acabe de leer un libro. Tardo en publicarla, sí, pero las opiniones siempre son recientes tras finalizar el libro.

Llegando al final siempre hay algo que se me pueda haber quedado en el tintero, por eso te doy la oportunidad de si hay alguna pregunta que no te he hecho o comentario que te gustaría añadir y que pienses que pueda venir bien para completar esta entrevista, lo añadas ahora si te apetece.

Puede que no sea importante, pero quiero hacérmela 👉 : en las colaboraciones con autores: ¿Eres de las que pides colaboración a un autor o prefieres esperar a que te la pidan?

Solamente las hago con autores que me pidan colaboración. No me gusta pedirlas con el fin de tener libros gratis para luego venderlos por wallapop o regalarlo en cumpleaños, algo que he visto en las redes.

Pues hasta aquí ha llegado hoy mi entrevista a la compañera lectora @Pilasdelibros que ha expresado con libertad lo que pensaba y que yo solo me he limitado a dejar este pequeño hueco en mi blog para que me cuente sus experiencias. Os recomiendo que sigáis en Instagram donde podréis ver de cerca su labor e imagino que os irán llegando noticias de sus nuevos proyectos. La semana que viene otra nueva lectora, si se anima, pasará a formar parte de esta tanda de entrevistas en mi blog.

vivencias

Sabiendo un poco más de mi persona

Durante esta semana gracias al grupo de IG de @Comunidad de escritores, que ha organizado una semana dedicada a mi trayectoria como autora, muchos compañeros y lectores han podido saber algo más de mí o incluso para aquellos que era una desconocida ha servido ante ellos como carta de presentación. Saber de mí, a nivel biográfico y bibliográfico, es sencillo porque tengo mi pagina web e, incluso, una entrada en Wikipedia, pero siempre se quedan esos pequeños detalles del día a día, como las manías, gustos, cosas que no me gustan y que a los lectores les puede interesar también como una forma de entender el porqué de mis libros.

¿Os apetece descubrir cuáles son mis gustos musicales, cine, teatro o lo que de repente se me ocurra? Pues vamos a ello.

  • Si tuvieras que vestir con un único color para siempre sería: Me gusta la gama de azules y malvas y no me hace nada de gracia el rosa, aunque con el tiempo, he llegado a usar este color, pero nunca el rosa chicle. Cuando estaba embarazada, y sabiendo que era un niño lo que estaba a punto de nacer, recuerdo que alguien me regaló un jerséis de bebé de un color rosa espantoso, con toda la buena intención del mundo. Ni aunque hubiera tenido una niña se lo hubiera puesto. Además no me gusta la identificación de los géneros por los colores. De hecho a uno de mis hijos le gusta el rosa y los malvas y tienen ropa de ese color.
  • Un aroma con el que te identificas: Me gusta el olor del campo y de la chimenea. Había una colonia que me olía a césped recién cortado y que usé hasta que dejaron de hacerla. Y otra que olía a Mango y era de la marca de la tienda de ese mismo nombre y que ya dejaron de hacerla. Adoro el olor a bergamota y de hecho el sentido del olfato está muy presente en mis novelas y será uno de los muchos hilos conductores de uno de mis próximos trabajos.
  • Sabor preferido: Todo lo salado. De pequeña si me invitaban a un cumpleaños y solo había dulce me fastidiaban la tarde. Soy de “guarrerías” saladas. De hecho en mi casa es más fácil encontrar patatas fritas que chocolate y si ahora lo hay es porque hace poco que han sido las Navidades y entre los regalos había bombones de licor, que son los que más me gustan y los marrones glacé, que son uno de los regalos clásicos que me hacen en Reyes Magos.
  • Una película que te hizo llorar: Muchas, soy muy llorona en las películas, pero la que ahora recuerdo es la de Palmeras en la nieve. Será porque es la última de ese tipo de temática que me he visto, pero es cierto que vi la de James Bond de Sin tiempo para morir (2021) y el final es emocionante, teniendo en cuenta que al protagonista, Daniel Craig, siempre ha sido acusado de que no expresa sus sentimientos y en esta sí lo ha hecho a lo largo de toda la película. Si sois amantes de la acción aunque con una trama un poco liosa, os animo a verla. Aunquem para este tipo de películas, soy de las que me gusta verlas en la gran pantalla.
  • Y ¿qué nos puedes decir del teatro?: Tengo muy buen recuerdo del día que vi a Rosa María Sarda en la obra de teatro de la Madre coraje de Lluís Pasqual en el Centro Dramático Nacional. Yo era muy joven pero me impactó. También he disfrutado mucho con las representaciones de la compañía de La cuadra de Salvador Tábora del que recuerdo el montaje Picasso andaluz o la muerte del Minotauro. Esa costumbre del teatro se lo he inculcado a mis hijos y además tenemos amigos que trabajan en compañías de teatro como José Tíscar y Javier Carballo, a los que hemos visto actuar varias veces en sus giras cuando han venido a actuar por teatros de la zona.
  • Hablando de la música sería bueno saber cual te gusta: Precisamente ayer preparando esta entrada y luego pasando al ordenador mi nuevo manuscrito estaba oyendo a David Guetta en la edición de Dubai. Fue espectacular desde el helipuerto del hotel Burj Al Arab. Pero ya me gustaba Mike Oldfield y Pink Floid que sin ser iguales es una evolución en el tipo de música que siempre me ha gustado. También me encanta Queen, Pablo Alborán o Antonio Orozco, depende de mi estado de ánimo o la actividad que esté realizando en ese momento.
  • Un libro que te marcó: Sinuhé, el egipcio. Creo que de ahí nació mi amor por Egipto y mi interés por la carrera de Historia. Lo leí siendo muy pequeña porque me lo regaló mi padre. Es una novela que además de detallar muy bien lo que es uno de los periodos mas interesantes y convulsos de la historia de Egipto, que tuvo bastantes, como fue el de el periodo de Amarna, con faraones tan potentes como Akhenaton, Nefertiti y Tutankamon. Una periodo en el octavo año de su reinado, el faraón Akhenatón trasladó la capital de Egipto a Amarna, el Horizonte del Sol, una nueva ciudad que enseguida se llenó de espléndidas mansiones y barrios de trabajadores. Y en esas idas y venidas y conflictos familiares y políticos se desarrolla la historia de Sinuhé. El capítulo donde se explica la momificación de los cuerpos es espectacular y la trama de intriga, sobre la vida del médico es preciosa. Incluso tiene su toque romántico no exento de drama. Como veis es un libro que me apasiona.
  • Un sueño por cumplir: Muchos, me gustaría pasar unas Navidades en un hotel en una zona del norte de Europa desde donde se pudieran ver las auroras boreales  e ir hasta allí con mi hermana Helena y un grupo reducido de íntimos. Un lugar donde no me conociera nadie y poder disfrutar del transcurrir del tiempo con buenas conversaciones, lectura y una chimenea. Todo esto viene porque también uno de mis sueños es montarme en un trineo tirado por perros o por caballos y como buen sueño ya aparece en uno de los capítulos de la novela «Unidos por el Pasado». Una de las ventajas de ser escritor es que mis personajes pueden hacer esas cosas que me gustaría repetir o que no he hecho todavía.
  • Un miedo: Lo que yo llamo aguas estancadas. Pozos, aljibes, pantanos, cenotes, blue holes. Lugares donde no corra el agua. No me gustan. No he tenido ningún accidente pero no me han gustado nunca. Las aguas tienen que ser las que circulen como ríos o el mar. De hecho hace poco visité con un amigo la zona turística del pantano de los Hurones y dimos un paseo por la parte superior del muro del pantano y aunque no se lo dije a nadie llevaba los dedillos de los pies un poco encogidos en los zapatos. De pequeña nunca me asomaba a pozos y ahora lo hago pero no es algo que me agrade.
  • Un deporte: La verdad que ninguno. No soy una persona deportista, nunca lo he sido. De pequeña en el colegio era la asignatura que siempre estaba en el límite entre el 4 y el 5 y me libraba por los pelos. Desde luego no hubiera logrado nunca una beca deportiva para una universidad americana. Luego con el tiempo he mejorado pero lo justo para sobrevivir. Voy al gimnasio por salud y mantener la flexibilidad y y como mucho me gusta andar, pero visitando lugares. Eso de andar por nada, muy de vez en cuando y por la naturaleza, pero lo justo.
  • Un país al que irías o regresarías: Israel el primero, y sin dudarlo, porque por mucho que conozcas un país, incluso el mío propio, siempre hay rincones que te quedan por visitar. Es más siempre dejo algo que me sirva de excusa para volver. Y luego todo el entorno del Mediterráneo que no deja de ser la cuna de mi cultura. Luego no me importaría visitar Japón porque es lo más ajeno a la sociedad en la que vivo. Pero el Japón tradicional, no el tecnológico y sobre todo no me quedaría solo en Tokio. No me gustan las grandes capitales más que para ser punto de llegada y partida visitando lo más destacado, vamos que iría a Paris y por lo menos la foto en la torre Eiffel me la haría. Pero me resulta mucho mas enriquecedor visitar pequeños lugares también con historia pero sin tanto turismo. Aunque hoy en día eso es complicado.
  • Tatuajes que llevas o llevarías: Me gusta verlos y de hecho algunos de mis personajes los tienen. Mi marido los tienes y son muy bonitos porque son de diseño personal. Pero no me gusta marcar mi cuerpo con nada que sea permanente. Sé que hay una tinta que dura un tiempo pero una amiga tatuadora me dijo que es problemática. Si hubiera una que durara un año no dudaría en hacérmelo con mi símbolo: la libélula. He llevado rastas, anillos en los pies, me he teñido el pelo de color vino burdeos, he tenido una trenza fina en la nuca con el pelo muy corto como lo tengo en la actualidad y no descarto volver a dejarme una así de nuevo, he llevado mechones rubio platino a la altura de las sienes cuando tenía melena larga, como Lily Monster, de la familia Monster predecesores de los Adams. Pero nunca me he hecho  nada que sea permanente, más que los agujeros de los pendientes que me hicieron al nacer. Ya tengo un par de cicatrices que también van a ser permanentes y de momento no he pensado disimularlas con un tatuaje como hijo la protagonista de una de mis novelas, Myriam. Y con eso tengo bastante en cuanto a marcas permanentes.
  • Una de tus novelas que te gustaría ver en la gran pantalla: La bilogía de Israel, sin duda, pero claro, el problema es las escenas eróticas que me las censurarían y tienen una razón de ser muy importante en la narrativa. Y luego me da miedo la elección de los personajes. Yo los tengo muy marcados en mi cabeza, al igual que lo tienen los lectores, cada uno a su manera y una cosa que me molesta mucho es cuando un libro ha sido adaptado a película o serie y los protagonistas no son como yo los veo en mi cabeza y sé que eso le ocurre a la mayoría de los lectores.
  • Viajar ¿en avión o coche?: He viajado en avión y suelo hacerlo en coche, pero soy la romántica de los trenes y viajaría siempre en tren. Me haría las grandes rutas ferroviarias como el Transiberiano o el Orient Express y, aunque esto sea difícil, no descarto rutas más pequeñas y turísticas que hay en el norte de España, como el tren turístico Transcantábrico, o el Al-Andalus ya que ambas posibilidades son más sencillas de realizar. Al igual que no me gustan los cruceros por dos motivos, mucha gente metida en un mismo espacio y poco espacio si te tocan personas que no te agrada tratar. Si es cierto que como sueño tengo planeado, con amigos de confianza, un crucero en barco por la ruta del Loira para visitar sus castillo. Se realiza en unos barcos tipo lanchones que con solo tener el carnet de conducir se puede patronear, ya que va por el rio Loira y sus canales. Es precioso parar en los distintos pueblos, visitarlos, alquilar bicicletas para ir a otros lugares cercanos y hacer el resto de la vida en el barco remontando o bajando el rio. En el Rin también encontramos esa opción pero a todos nos gusta mas Francia.

Y estas son las preguntas y las respuestas que podréis encontrar tanto en Instagram como en Facebook hechas por la administración del grupo @Comunidad de Escritores, aunque aquí me he extendido un poquito más aprovechando mi entrada de blog. Además si os apetece seguir conociéndome, os pongo un enlace a la revista digital donde, gracias a la labor de @Lourdes Tello y @Javier Torras de Ugarte administradores del grupo @comunidad de escritores, se han publicado el evento de la semana del autor que se ha iniciado conmigo:

Conociendo a Gaby Taylor – La Alternativa digital

Si os queda alguna duda o cuestión podéis preguntarme en los comentarios que encantada os responderé. Y os animo a que si sois lectores sigáis a este grupo en las redes sociales ya que hay recomendaciones de lecturas, eventos y dinámicas que os pueden interesar.

https://www.instagram.com/de_comunidad/

https://www.facebook.com/groups/261804450911543

Además, el 9 de Febrero, inicio una lectura conjunta organizada por la bookstagrammer @Antonella_en_letras de mi bilogía de Israel en la que pueden participar lectores que quieran adquirir mi libro en papel, y que yo les enviaría, los que se lo descarguen en digital o aquellos que tenga el unlimited en Amazon. Así conocerás directamente mi trabajo. Si queréis más información podéis seguirnos a Antonella y a mí en las redes y os mantendremos al día en noticias no solo sobre mis libros si no sobre los de otros compañeros de los que recomiendo su lectura y con los que participo en diferentes dinámicas.

https://www.instagram.com/antonella_en_letras/

https://www.instagram.com/gabytaylor.escritora/