Opinión

Enamorarte del monstruo

El fin de semana pasado me leí, de una sentada, una novela de la compañera Charlotte T. Loy Los hijos del viento del Norte, de la que he hecho una buena recomendación para animar a leerla, no solo a sus lectores habituales, si no también a aquellos que no se suelen acercar a este tipo de novela o no conocen a la autora.

El género de la novela es vampírico y pese a que tiene, como ya expliqué en otra entrada, unos clichés propios, me ha gustado mucho porque me ha llevado a reflexionar sobre el tema de enamorarse del monstruo y, como hay novelas, donde el autor retuerce la trama para buscarle justificaciones a actitudes controladoras y manipuladoras, algo que esta autora no busca. Ella no trata de excusar ese tipo de proceder a la hora de desarrollar su trama y por eso me ha gustado tanto su narración. Porque en realidad no hace falta disculpar ese enamoramiento ya que con la capacidad de manipulación del monstruo tenemos bastante y él mismo es capaz de exculpar toda la maldad que desarrolla ante los lectores.

Esto viene al caso porque hay novelas que, no entiendo el motivo, justifican las relaciones tóxicas con frases tan trilladas como que el «amor siempre triunfa«, «lo cambiaré con mi amor» o «es que me quiere tanto que me protege«. No, eso para empezar no es amor, es manipulación, un control asfixiante sobre la persona objeto de deseo del monstruo.

En el mundo hay dos tipos de personas, los jefes y la plantilla de personas que tiene a su cargo. Un jefe es alguien que tiene la capacidad de discernir las cualidades adecuadas de un trabajador para hacer más productivo el trabajo sin menoscabo del individuo. No lo calificaríamos de manipulación positiva, sino más bien de orientación positiva ya que en teoría se benefician ambas partes. Todos sabemos que en las relaciones humanas siempre hay una persona que tiene más capacidad organizativa o capacidad ejecutora, pero siempre centrándose en el bien de ambos, pero un bien que NO sea egoísta. En las cuestiones amorosas y de relaciones personales cuando una parte sale más beneficiada que otra y, es más, una sale beneficiada y la otra perjudicada, a costa de ejercer poder una sobre otra, recibe el nombre de manipulación y eso es tóxico. Una de las dos partes tiene como bandera su propia satisfacción personal.

En las novelas en las que las relaciones se ciñen a un individuo que doblega la voluntad de otro para beneficiarse y con eso se acaba perjudicando de forma física o psicológica al objeto de deseo, la relación es tóxica y si se disculpa alegando que es por amor y por proteger a la otra parte doblemente tóxica. Y de eso leo mucho en la literatura actual, cuando deberíamos de tener claro que líneas NO sobrepasar. Pero las sobrepasamos de largo y las disculpamos por AMOR. Y no señoras y señores, enamorarse del monstruo sea vampiro o sea humano es asumible, lo que no es asumible es fomentarlo y normalizarlo con la excusa de que el AMOR siempre triunfa.

Me gustan las novelas que pese a perpetuar algún tópico como el de enamorarse del monstruo, algo muy humano, no disculpa al malo e incluso el protagonista reconoce que lo está haciendo mal pero que es superior a sus fuerza, algo propio de la debilidad de la naturaleza humana. No nos engañemos, los personajes manipuladores nos fascinan y caemos fácilmente en sus redes. Pero ni pensemos que lo estamos haciendo bien ni discúlpenos al monstruo porque nos parezca guapo y fascinante. Es un ser egoísta y ególatra

Me llama mucho la atención que encontremos en pleno siglo XXI a lectoras en las redes sociales que piden novelas en las que los personajes les gustan que sean según sus palabras textuales: bien celosos. Entiendo que se puede pensar que como escritores no somos nadie para decidir lo que se debe de leer o escribir o, ¿sí debemos decidir desde nuestra parcela dentro de la sociedad? Porque si hemos luchado para crear una sociedad más justa, que sea solidaria, hablamos de la empatía, queremos que seamos más humanos con las personas de nuestro entorno, ¿cómo seguimos perpetuando actitudes que son propias del siglo pasado? Todavía hay personas que buscan en su vida real esos mismos prototipos de relaciones que ya deberían de estar erradicadas dentro de nuestra literatura. Y vuelvo a repetir, debería de estar erradicado no el enamorarse del monstruo, lo que se debería de evitar es la justificación de esas relaciones tóxicas. Escribamos una literatura con fundamento y no caigamos en los tópicos tóxicos en pleno siglo XXI que justifiquen y perpetúen el maltrato, alegando que es literatura de ficción.

Mi abuela siempre decía que somos lo que comemos, y miedo me da que a estas alturas de la vida seamos también lo que escribimos y lo que leemos. Y por eso evito a toda costa leer y perpetuar con mi escritura ese tipo de actitudes.

Opinión, Sin categoría

Los clichés en la narrativa

Hace unas semanas, al solecito en una terraza y entre cerveza y cerveza, me contaron una historia real que, cuando acabaron, dije: eso es un Conde de Montecristo. O, lo que es lo mismo, la historia de una venganza perpetrada detrás de una buena cuenta bancaria tras pasar todas las penurias habidas y por haber. Y tirando de ese hilo, días después, me hice la siguiente pregunta: ¿qué tienen de malo los clichés en la literatura? Porque a fin de cuenta, lo que plasmamos en las novelas son un reflejo escrito de la vida diaria. Lo que ocurre es que todo el mundo no se da cuenta de esa relación.

He estado dedicada a buscar siempre esos clichés, en este caso de la literatura que yo escribo, tal vez por ese miedo que nos meten en el cuerpo para no caer en ellos. Y he sacado una serie de conclusiones, tras una semana de reflexión, ante de escribir esta entrada. La lista la a desarrollaría se la siguiente forma:

1.- Y, ¿por qué no usar los estereotipos? Creo que a veces nos empeñamos en escribir algo tan alejado de esos clichés, por recomendación de muchos lectores y otros autores, que acabamos cometiendo el error de escribir algo que entonces se vuelve, de tan novedosos, imposible de creer.

2.- No ha habido hasta la fecha un libro que no haya usado uno u otro estereotipo propio de su género a la hora de desarrollar la trama. Tal vez el éxito de algunos escritores está en no usar los propios del género principal de su narración todos a la vez, que entonces sí que caemos en las novelas tópicas y típicas de esa temática y de la que huyen muchos lectores. Pero también hay que tener en cuenta que acercan a otros muchos. Ya cada uno sabe en qué cajón, como autor y como lector, quiere estar.

3.- Creo que hay sobre todo que preocuparse de la coherencia del cliché. Un ejemplo de eso lo encontramos e las novelas que se desarrollan en la época victoriana, donde era sencillo encontrar a mujeres de 20 años virginales. Aunque,, en esa edad ya podemos hablar de que se las podía considerar casi solteronas, porque te comprometían mucho antes. Pero en pleno siglo XXI es un postulado que no cuela. Ya vírgenes, si queda alguna, están en los altares y aunque del dicho al hecho hay mucho trecho, pero si hoy en día alguien con 16 años quiere ser ñoña, como una mujer victoriana, no cuela. Claro que luego, como los extremos se tocan, me he encontrado novelas que llevan el empoderamiento femenino a una historia escocesa en el siglo XIV que tampoco es creíble y demuestra que hay mucha falta de investigación. Quien tenga un poco de noción de historia o se haya documentado, debería de saber que el sexo en esa época no eran las posturas del Kama-sutra. Era un aquí te pillo aquí te mato, dos empujones nada eróticos y listo. Que sí, que queda muy bonito el amor romántico y el sexo caballeresco, pero ese topicazo es un anacronismo.

4.-Prefiero el tópico de que la historia se desarrolle entre personas de una cuenta saneada. Narrar un thriller romántico-erótico entre personas que su día a día es preocuparse de hipotecas, deudas, bancos, crisis y pandemias, no me apetece porque para mí la literatura es evadirse precisamente de ese día a día. Por lo tanto es un estereotipo que sí utilizo de forma comedida. Mis protagonistas no van a ser millonarios, pero tendrán profesiones en las que si le apetece comprarse un móvil, un traje o irse de cena e invitar al churri o a la churri de turno, no tengan que mirar si tienen saldo. Eso lo hago yo muchas mañanas cuando me levanto.

5.-Es cierto que nos va mucho el viajar, como lectores y escritores, a la campiña italiana, a las islas griegas, a los castillos de Escocia y la visita a París no puede faltar. Aunque también yo he viajado a Tel Aviv, he organizado un boda en Petra, he llegado a disfrutar del valle de Aosta en Navidades, y estaré en Bosnia en una guerra, donde pese a todo, se hablará de amor y sexo. Pero, al final, sea en las calles del Bronx, donde ya se desarrollaron historias románticas con sus tópicos o Sidney, lo que vale la apenas es darle un buen perfil psicológico al personaje, que eso sí que cuesta trabajo.

6-. El flechazo: ¿qué podemos decir del flechazo? Pues aunque haya mucho incrédulo o atea por la vida con respecto a este sentimiento, garantizo que existe. Tal vez  sea en un primer momento un encoñamiento o empollamiento, porque somos animales y nos guiamos por la química del amor: las feromonas. Pero he conocido casos de personas que han esperado años hasta que el objeto de su deseo ha estado libre para probar suerte, y se han llevado el gato al agua, por lo que conociendo un solo caso ya es posible escribir una novela de ese flechazo y de esa larga espera, como en el caso de mi novela «Unidos por el pasado»

¿Cuándo se quejan más los lectores en lo que se refiere a los tópicos?

-Cuando están todos a la vez.

-Cuando le son desconocidos.

-Cuando no están bien fundamentados.

-Cuando son anacrónicos.

Pero creo que en si ciertos tópicos en los géneros literarios no es que no sean malos, sino que es lo propio para identificar a una novela dentro de un género. Sólo que hay que  trabajarlos de una forma coherente. De hecho, estos días, he preguntado en mis redes sociales sobre el tema de los estereotipos y a la gran mayoría les encantan, los buscan y los disfrutan. Poniendo de símil algo relacionado con la cocina, que es lo mío, una receta de salmorejo parte de la base de que es un plato que se hace con tomate, pero hemos encontrado nuevas opciones donde la remolacha cumple una función que no desmerece al plato original. Pues lo mismo con los tópicos, se pueden hacer algunas modificaciones que hagan que el cliché de toda la vida luzca con más brillo y esplendor y también puede que encontremos otras veces que esté desfasado. Aunque, al final, es cierto que si buscas pasta quieres comer pasta, si buscas un buen jamón ibérico lo que quieres es comer jamón de primera clase y si deseas disfrutar de un estupendo ceviche, unos tamales o strudel, lo que te emociona es que te pongan lo que estabas buscando. Por lo que, con la encuesta, he llegado a la conclusión de que bien escrita, con sus correcciones adecuadas, maquetación y trama intensa, unos pocos tópicos bien colocados es lo que el lector en realidad demanda.

Opinión

La vida a golpe de frases célebres

Para poneros en antecedentes, esta entrada la escribí hace unos 7 años cuando comencé con mi anterior blog a moverme dentro de las redes de forma más activa. Y como soy una persona muy curiosa, siempre he analizado todo lo que llega a mis manos de una forma u otra y es mi costumbre buscar a todo explicación. Porque cualquier acción humana tiene una reacción pero, también, tiene un antecedente que la explica, aunque esta acción esté realizada de manera inconsciente. Y son esas acciones, que a veces realizamos de manera inconsciente, las que más dicen al mundo sobre nosotros. Pero siempre y cuando, quién observe ese hecho, tenga el conocimiento para descifrarlas.

Una de las primeras cosas que llamaron mi atención es el uso que hace la gente de los muros de Facebook y, que muchas veces, identifico como llamadas de atención que dicen más de lo el dueño del muro desearía. Algo para lo que el resto somos meros espectadores. Creo que la mayoría de los que somos usuarios de las redes sociales reconocemos que, entrar en este mundo es abrir una puerta a la intimidad aunque mucha gente piense que esa puerta son resquicios, pero por ellos también se escapa de nuestras manos retazos de nuestra vida. Aquí os dejo mi reflexión de años atrás.

Gaby Taylor

Desde que tenemos Facebook y otras RRSS, se ha puesto de moda eso de ir copiando frases anónimas o atribuidas a famosos y publicarlas en los muro sin pensar, en profundidad, en lo qué en realidad estamos compartiendo. Y no sé si porque este mes estoy más sensible o guerrera de lo normal, que me fijo en esos detalles y les saco más punta de lo habitual.

Para empezar, la mayoría de las personas ni se molestan en ir a la fuente e investigar si el personaje al que se le atribuye la frase es realmente quien la pronunció o no. Está tan de moda Pablo Coelho que, sin haberme hecho nada el hombre, va a llegar un punto que ni ganas me van a dar de leer sus obras. El mundo del Facebook pilla de cualquier lugar una frase atribuida a este autor y seguramente el 90% de quién publica ni sabe de donde es Pablo Coelho ni cuáles son sus méritos ni su obra. Pero… queda tan bonito.

Esta semana me han impactado varias frases. Una de ellas fue: “Mi conciencia tiene para mí más peso que la opinión de todo el mundo” atribuible a Cicerón. Unas palabras interesantes, pero, ¿de qué contexto estaba sacada la frase? Y, ¿era de Cicerón?. Una oración de ese tipo, sacada y pegada de cualquier manera, es como la masa de chicle, la podemos amoldar a nuestra situación y a nuestro gusto, pero eso no significa que tengamos razón. Esa frase pudo decirla un genocida cuando tomó la decisión de la “solución final” en la que por su “conciencia” pensó que le sobran al mundo millones de personas y por ello hubo que que matarlas. En este caso la conciencia a la que se agarró y que provocó la muerte de inocentes, tuvo también mas meso que la opinión de los demás ¿es en este caso igual de válido ese criterio guiado por esa conciencia? Creo que más bien puede depender de donde tengas la conciencia, en este caso se puede tener a la altura del ombligo por decir un sitio, o carecer de ella que entonces la frase sobra.

Otra frase que también me ha impactado ha sido la de “Quién te hace daño es quien al final te necesita” que es prima hermana de la “quien bien te quiere te hará llorar”. Siendo sincera, prefiero que me necesite o me quiera menos. No tengo madera de heroína. Es como el ejemplo del que se está ahogando y llega alguien y por salvarlo se ahoga también. Para salvar a alguien primero y fundamental es que quiera salvarse. Hay quien pide que lo socorran, pero en realidad no quieren que los salven, porque eso presupone que tiene que modificar unos hábitos y actitudes que no está dispuesto a cambiar, por lo tanto es una causa perdida. No todo el mundo está cualificado para salvar, ni es de recibo recibir daño a cambio de hacerlo. Pero la frase es tan «cuqui» que se comparte sin realidad haberla analizado en profundidad.

La anterior frase ahora me es muy útil porque me recuerda como en la actualidad huyo de aquellas narraciones en las que se justifican hechos casi delictivos con la explicación de que se hizo por amor, o con la máxima de que el amor si es verdadero siempre triunfa. Esos amores tan «apretaos» no me van, por mucho que sea literatura de ficción.

Gaby Taylor

Otro ejemplo es aquel en el que leemos algo del estilo: “Si unos me quieren por como soy y a otros no les gusto por el mismo motivo, ¿para qué preocuparme? Así soy y a mí me gusta”. Pues debería la gente de hacérselo mirar, porque oye, si resulta que estás satisfecho, pues genial, pero las personas que ponen esas cosas en Facebook normalmente no estás satisfechos con la vida que llevan y, con su actitud y forma de ser, puede que la vida les traiga muchos más problemas que alegrías. Tal vez deberían de dejar de disfrutar tanto con su ombligo. No se puede estar machacando al entorno con “yo soy como soy y el resto que se fastidie”, porque eso es puro y duro egoísmo. Esto da lugar a que se vayan dejando cadáveres por el camino, y al final acabarás siendo un futuro cadáver. Hay que tener consideración hacia tu propia persona y sobre todo hacia tu entorno. No se puede ir por la vida metiendo la pata y luego pensando que por ser como eres todo el mundo te tiene que reír la gracia por que “tú lo vales”.

Que reflexionando, obviamente, cada uno puede poner lo que quiera en su Facebook, pero lo que me llama la atención es que cientos de personas que ponen esas frases (no todas por supuesto) son aquellas que parece que la única manera de expresar su disconformidad frente al mundo, es aprovecharse de la idea de otro individuo. Es una forma de «arrimar el ascua a su sardina» cuando lo más probable que no sepa de la misa la media, sobre la intención real del autor de la frase a la hora de expresarla.

Para tener un final feliz y poniendo una pica en Flandes, puedo decir que hay frases que sí son acordes a la realidad, como aquella que nos recuerda: “Para que una relación funcione ya sea amistad, amor o familia, el RESPETO debe ser lo primero a tener en cuanta». Y, para mí, ese RESPETO, debe ser tanto hacia ti mismo, como hacia tus relaciones personales Porque, si no te quieres a ti mismo, ¿cómo vas a querer a quien te rodea?

Estas son unas breves pinceladas de algunas de impresiones que un día, hace ya bastante tiempo, escribí. Como dije casi al final de mi entrada, es obvio que cada persona puede escribir en su muro lo que quiera. Aunque a veces pensamos que, al no poner imágenes privadas, guardamos nuestra privacidad y no nos damos cuenta que, muchas veces, esa privacidad es descubierta por palabras que creemos que no tienen importancia, pero que descubren más que nosotros que una imagen. No siempre se cumple la máxima de que una imagen vale mas que mil palabras, a veces, una cita desvela mucho más de lo que pensamos.

Gaby Taylor
mi trabajo

Las diez mejores cuestiones

Os voy a poner algunas de las preguntas que me han hecho desde que me inicié como escritora y que más me han llamado la atención. Y voy a aprovechar esas cuestiones para ampliar las respuestas y orientarlas hacia mi próxima publicación, así añadiré como valor detalles desconocidos.

1-. ¿Quién se esconde tras la autora? ¿Quién es Gaby?

Una persona que lleva muchos años escribiendo pero que, por sus circunstancias, no ha llegado a publicar antes. Tenía bastante escrito hasta que, gracias a una oportunidad que me llegó hace tres años, tomé la decisión de dar a luz mi primera novela. Siempre he sido una persona muy inquieta y curiosa y que gracias a mi formación universitaria y luego, por libre, he seguido formándome en otros temas. Todo esto me han venido muy bien, a la hora de utilizarlo en esta nueva faceta de mi vida como escritora. También he buscado por mi cuenta aprender todo lo posible sobre marketing y publicidad digital para así aplicarlo a mi marca.

2-.¿Qué te aporta la escritura?

Diversión. Me resulta muy divertido poder bucear en las fuentes de información, buscar documentación y así dar credibilidad a mis novelas y a los personajes. Mi trabajo anterior estaba muy relacionado con saber buscar información, hacer un análisis, era buscadora-analista. Y todo eso que aprendí lo aplico para mi trabajo actual como escritora. En un próxima novela viajaremos a Escocia e Inglaterra, pero también a Italia, al valle de Aosta. Y en la siguiente haremos una gran ruta porque comenzaré el viaje en España, por Málaga y sus alrededores e, incluso, pueblos de la sierra de Cádiz. De España daremos un salto y continuaremos por Bosnia y de allí haremos un viaje turístico con los protagonistas a Venecia y al Lido de Jesolo; tendremos visitas esporádicas a los alrededores de Londres e iremos a Basilea (Suiza), volviendo con parte de la trama a España y por cosas de la vida del protagonista, volveremos a finalizar la historia en Israel. Y a mí la escritura en estos casos me aporta un deseo de desafío y un reto que debo de completar. Y este reto sería el llevar a mis lectores de viaje por el mundo como dice mi lema: “Escritora de novelas que te transporta, de la mano de sus relatos, por un mundo de emociones, sensaciones, intrigas y mucha pasión”

3-.¿Qué van a encontrar los lectores entre las páginas de tus obras?

De momento thrillers que se desarrollan lejos de donde vivo, así disfruto mostrando otros países, otras culturas, otras circunstancias vitales diferentes y todo desarrollado por medio de mis personajes. Serán estos personajes los que hablen y cuenten sus historias, que la mayor parte de las veces están basadas en retazos de la vida de personas reales y que, con mi imaginación, desarrollo de forma novelada. Siempre voy a intentar que mis novelas tengan varios puntales: que las tramas sean thrillers, que tengan toques romántico-eróticos y se desarrollen en entornos alejados de mi zona de confort. Todo eso me obliga a buscar mucha documentación para hacerla creíble. Trataré por todos los medios que nada sea lo que parece y que el lector no sepa seguro que final se va a encontrar y eso le anime continuar la lectura. tenerlo siempre interesado en ir más allá.

4-.¿Algún género literario que te apetezca experimentar y aún no te atrevas?

Soy una autora multigénero pero combinados en una misma novela como un buen coctel, o por lo menos eso intento. Ahora mismo he tocado los que me interesan porque tengo, en mis próximos trabajos siempre tramas de thrillers, unos con toque de fantasía y otro es histórico. Todas las novelas están acabadas a la espera de ir entrando en edición, pero que irán saliendo según me apetezca, siempre con la separación de un año entre una y otra. Ahora tengo en edición un thriller de línea romántico erótica, como las narraciones anteriores y que seguramente será la próxima que presente titulada «Unidos por el pasado». La siguiente no sé seguro si será la histórica o la de fantasía. De momento he estado experimentando con los tres géneros que más me gustan que no son pocos y no tengo de momento interés en ampliar más el abanico.

5-. ¿Qué es lo que te motiva a escribir?

No tengo una motivación especial, para mí siempre ha sido muy normal estudiar, leer, tener libretas, apuntar, buscar información y de ahí a ponerme a escribir fue sencillo. No necesito nada especial para iniciar una historia, el detonante puede ser una conversación, una imagen, un viaje, una película, otro libro. Además siempre veo la novela en mi cabeza, hago un hilo temporal con todos los personajes y la trama, escribo los puntos más destacados y, a partir de ahí, comienza a nacer la historia.

6-.¿Qué es lo primero que haces cuando terminas una historia?

Pensar en la siguiente. De hecho, aunque ahora mismo estoy en la edición de mi próxima novela, “Unidos por el pasado” Y de la siguiente novela, que incluso ya tengo el título: «Come per me sereno», puedo decir que ya está finalizada en lo que se refiere a su forma de manuscrito y a la espera de ponerse en cola de la futura edición.

7-.¿Hasta qué punto dominas tus personajes?

Como creadora puedo pensar que los domino sin problema aunque es cierto que, a veces, ellos cobran una vida propia y me sorprenden. Eso lo he hablado con una de mis oyentes 0, (que no tengo lectoras 0) a la que le comenté que, a veces, empiezas a desarrollar al personaje y parece que él o ella mismo te va susurrando su personalidad, sus acciones, sus reacciones y sus pensamientos más íntimos, haciendo incluso que cuando relees lo que has escrito llegas a sentir que no es algo totalmente tuyo, sino que tienes al personaje de carne y hueso narrándote la historia y me siento la biógrafa de esa narración. Es una magia que siempre me ha gustado de la escritura y su faceta creadora.

8-.¿Tienes algún ritual antes de empezar a escribir?

Tengo varios rituales en todo el proceso. Primero siempre uso bolígrafos Bics negros, baratos pero muy fiables y que siempre tienen el mismo trazo. Tengo un cuaderno donde están todas las anotaciones relativas a la novela. Tras eso, siempre la empiezo en manuscrito en cuadernos de cuadrícula. Todo empezó porque siempre he usado los cuadernos reciclados de mis hijos, hasta que se han acabado y he tenido que comprarlos nuevos. Y poco a poco según voy escribiendo, paso todo al ordenador y ya hago la primera gran limpieza y corrección.

9-.¿Te documentas antes de empezar a escribir un nuevo libro?

Fíjate hasta donde llega mi nivel de documentación que hay quién todavía tiene la duda de si he estado o no en los escenarios en los que se desarrollan mis tramas. Pero no solo es eso, sino que para mi bilogía de Israel estuve en contacto con un antiguo agente del servicio de inteligencia español que ya está jubilado al que le comenté algunas aspectos de la psicología de mis personajes y de la acción para que me confirmara si era cierto. En el que se desarrolla en Escocia, mantengo el contacto con personas relacionadas con el mundo de las bodegas y las catas de vino y en la siguiente con militares que estuvieron en la antigua Yugoslavia, durante el periodo de la guerra de Bosnia, pues una parte de la trama se desarrolla en ese momento histórico. Siempre busco las fuentes más directas para mi documentación.

10-.Desde tu perspectiva, ¿cuál es tu mejor libro?

El que todavía no está publicado. Siempre trato de ir un paso más allá, poner el listón un poco más alto. Me gustan los retos y cada libro es uno de ellos.

Estas son algunas de las preguntas que más me han gustado y que me han hecho en entrevistas por escrito. Muchas de ellas han sido posteriormente publicadas en RRSS y en diferentes medios. Tengo otras que me han hecho en directos tanto en radio, televisión como para grupos de escritores y que están en mi Facebook para quien esté interesado en saber más.

mis lecturas, Opinión

La lectura: ¿aporta o no aporta? Esa es la cuestión. PLAS 2021.

¿Reflexionáis sobre lo que os aportan las novelas que leéis? ¿Tratáis de sacar alguna enseñanza? Sí, reconozco que es una pregunta algo extraña, pero viene a raíz de la convocatoria del nuevo premio Amazon 2021 (PLAS) que precisamente comenzó ayer día 1 de Mayo. Este premio suele crear grandes expectativas dentro del mundo de los escritores auto publicados año tras año y este no podía ser menos. Para aquel lector que no sepa de que hablo le hago un resumen. Durante unos meses aquellos escritores independientes que auto publiquen sus libros bajo unos requisitos determinados por Amazon y, con una etiqueta que les identifique como concursantes, compiten para estar entre los cinco finalistas y se dará a conocer al ganador sobre finales de año.

Así que comienza de nuevo la temporada de leer como locos a aquellos autores que más me llamen la atención. Lo haré a través del grupo Club de Lectura de Comunidad de Escritores en Facebook. Como forma de prepararme para esta interesante dinámica, me he dado una vuelta por algunas de las lecturas en las que navegué el año pasado y recordar qué me aportaron, qué tuvieron de bueno y qué les llevó tal vez a ser finalistas e incluso ganadores. Ya el año pasado aposté por una novela que quedó entre las finalistas, algo que la persona que la escribió lo supo y, si bien no ganó, podría haberlo hecho sin ningún problema. Y este año quería, a título personal, hacer lo mismo: comprobar si tenía olfato de sabueso y tratar de acertar, en mi porra secreta por lo menos, con los finalistas.

El título de mi entrada viene a colación de haber leído el comentario de una lectora, sobre lo poco que le había aportado la lectura las obras finalistas del PLAS 2020. Está claro que me falta contexto porque no sé a que tipo de aporte se refería, pero tal vez lo que necesite es un libro diferente, por ejemplo de autoayuda, y no una novela histórica, de fantasía o romántica. Está claro que no todo el mundo tiene la misma comprensión lectora, ni la misma sensibilidad, ni conocimientos sobre ciertos temas. Entonces la cuestión podría ser: ¿la novela no te aporta porque en realidad no lo hace o porque tú, como lector, no tienes la capacidad para identificar ese aporte?

Un ejemplo os lo puedo mostrar con la serie «El alienista» que, no solo destaca por la trama para quien le interese esa temática, sino que a mí me incentivó para la búsqueda de personajes y hechos que se mencionan en la historia, pero porque conozco quienes eran estas figuras de la históricas como Theodore Roosevelt o identificar a miembros y apellidos de las familias más influyentes de ese periodo histórico americano: Astor, Hearst, Vanderbilt, J.P. Morgan, etc. Si no sabes quién es quién y de qué se está hablando, la serie pasará como una más, sin pena ni gloria y lo mismo puede suceder con la lectura de un libro. Está claro que si el lector que se acerca a esa novela o serie, no sabe distinguir una oveja churra de una merina, siempre va a decir que el trabajo del autor no le aporta nada. En resumen, donde no hay, no se puede pedir.

En mi caso, que soy una persona terriblemente curiosa y analista-buscadora de toda la vida, tal vez por esa afición y profesión, me interesó mucho una de las novelas finalistas del PLAS 2020, porque me aportaba el conocimiento sobre la visita de un rey, al que nunca llega a nombrar, a una isla a la que tampoco da nombre y que pertenecía a España. Me dediqué a buscar con interés la realidad de la visita del rey a esa isla del Atlántico y me acercó a un hecho histórico del que no tenía noticias, pese a que sí sabía de la visita del monarca a las Hurdes unos años después de este viaje. También me mostró una narración muy realista de unos días angustiosos, de calor y calma, que afectaron a todos lo habitantes insulares durante el desarrollo de la trama. Y aunque pudiera parecer que era un telón de fondo que carecía de importancia, en realidad, esa sofocante temperatura añadió prensión y aumentó la tensión que se vivió por un lado, por la visita del rey y por otro, por todas aquellas pequeñas miserias e historias domésticas, que se movían entre la población de ese pequeño territorio. Y eso hay que saber transmitirlo. Incluso hay una crítica que he leído que decía textualmente y tal como está escrita con error incluido os la transmito:

Evidentemente la narración es tan explícita que te hace oler toda la miseria y putrefacción que explica. Se podía haber ahorrado al. En general no me ha gustado.

Si este lector dice de esa novela lo que he puesto entrecomillado, puedo garantizar que el autor ha tenido un éxito rotundo, no lo consideraría para nada una mala crítica, puesto que la he leído y estoy segura de que lo ha plasmado de forma intencionada. Por lo que es probable que el lector que ha hecho el comentario no se haya enterado muy bien de qué iba la narración. Eso me lleva además a hacer la siguiente pregunta: ¿por qué tenía que ahorrárselo el autor?

En el caso de la otra novela que leí me gusto mucho, puedo decir que sirvió como hilo conductor para ampliar detalles sobre la forma de trabajar que tenían muchas mujeres espías durante diferentes guerras a lo largo de la historia. Con sus bordados o, como en este caso, usando el, tricotado de lana para mandar en código morse mensajes a sus superiores. Esta fue una forma de intercambiar información que ya se utilizó en la Guerra Civil americana y que se desarrolló mucho en ambas guerras mundiales. Junto a eso se plasma la vida, tras las líneas del frente, en un país ocupado por el enemigo donde se respira la vivencia de la resistencia. Esto es algo que mucha gente dice conocer, o tal vez no, pero seguro que no conocen tanto la situación que vivieron muchos habitantes que tuvieron que colaborar bajo duras y fuertes amenazas y, luego tras la liberación, sufrieron las consecuencias de ser acusados de colaboracionistas. Y de ese colaboracionismo y represalias no se habló en muchos países tras finalizar las Guerras Mundiales y, que en la misma España, se vivió durante la Guerra Civil y se represalió y ocultó una vez finalizada.

Pues toda esto que os cuento hoy, son datos históricos y sensaciones que me dieron que pensar de dos de las lecturas que me tocaron en suerte el año pasado. Hubo otras reflexiones que volví a hacer e incluso puntos de vista que cambié tras disfrutar con muchos otros libros en ese periodo de participación en lecturas de autores del PLAS 2020. Pero claro, para eso hay que tener vivencias, reflexiones, sensaciones y conocimientos, junto con una mente abierta, que sean el poso para confrontar todo en una lectura y, poder hacer una valoración, con fundamento, de un libro mas allá de un simple no me aportaron nada. Si somos botellas medio vacías, ¿qué vamos a decir? Pues casi mejor callarse y no hacer una mala crítica hacia un premio cuando solo vamos a valorar lo que nos aporta si, para empezar, nosotros mismos no tenemos nada que aportar.

N de A: Las novelas recomendadas así como la serie son:

El hilo dorado de Lara Beli

CUANDO VENGA EL REY: amor y muerte en una isla a la deriva de Luis Carlos Castañeda

El Alienista serie adaptada de la obra homónima del autor Caleb Carr emitida en la plataforma Neflix

Opinión

Lo confieso: Soy multigénero.

Esta semana pasada he participado, disfrutando mucho, en el EDINZA online 2021 dirigido por las compañeras @Sonia Martínez Gimero y @Yolanda Pallas a las que agradezco su invitación. Entre los debates que se plantearon uno de los que más me interesó fue el que se planteó el tema de ser autores multigéneros o solo de un género. Todo viene a colación porque se habla mucho en el mundillo de los escritores INDIE sobre que hay lectores que están acostumbrados a leer a un autor en un género determinado y dejan de hacerlo cuando este cambia de línea de trabajo. Y pienso que es al revés. Son lectores que solo leen un tipo de género y son ellos los que se encasillas, algo por otra parte que me parece perfecto, porque el libro de los gustos está en blanco, pero pienso que no te dejan de leer porque cambies, si no que son ellos los que no se atreven a ampliar sus lecturas. Por lo tanto creo que no deberíamos de caer en la tentación de, con cariño, encasillarnos porque tengamos lectores fieles. Mi reflexión es que: la fidelidad es relativa y sobre todo, cuando sabemos que la mayoría de los escritores con más experiencia siempre nos dicen que escribamos para nosotros y para divertirnos. ¿Qué hay más divertido que experimentar con nosotros mismos y con nuestras capacidades de ponernos retos?

Dicho esto me confieso que soy multigénero y, además, con todas las consecuencias porque no es que ahora publique una novela romántica, la siguiente sea un thriller y después venga una histórica. No, ese no s mi estilo. Más bien soy de las que crees que, sin hacer un pastiche, se puede mezclar casi todos los géneros literarios, aunque eso va a depender de la habilidad del escritor. En mi caso es que me sale así y, además, es que ni me planteo hacerlo de otra forma. Cuando tengo una historia entre manos, donde muchos hechos están basados en situaciones próximas a mi vida cotidiana, me la planteo con sus pizcas de humor, thriller, romanticismo y erótica, añado a eso un marinado de aspectos históricos. ¿Por qué no?. Si me seguís tanto en mis RRSS como en mi blog, ya debéis de tener claro que, para mí, una novela es como una buena receta de cocina: tiene que tener equilibrio entre sus ingredientes y no ceñirse a uno solo. Un buen sofrito, un adecuado ingrediente principal y esos toques que harán que el plato, aunque sea conocido tenga un estilo propio que lo diferencie del resto de guisos de otros cocineros con los mismos ingredientes y procesos.

También es cierto que yo me planteo mi vida literaria como un reto día a día, algo alentado por mi propio editor como forma de crecimiento personal dentro de mi trabajo literario. Pero como chef en mi casa, con muchos años de experiencia, pienso que sin perder de vista los ingredientes principales o, lo que es lo mismo, la trama principal, hay que arriesgarse teniendo una línea clara de trabajo aunque sabiendo incluir poco a poco esos aspectos que te pide el cuerpo cuando escribes, que son los toques del buen maestro en cocina. Muchas veces esos toques o giros, vienen de la mano del propio personaje, que es más listos a veces que nosotros y, que hacen que nos enfrentemos a textos cada día mas complejos o, por lo menos, quiero pensar que eso es lo que me susurran al oído cada vez que me pongo manos a la obra en cada nuevo proyecto literario.

Esta reflexión me ha llevado a pensar que muchos lectores se pierden la oportunidad de conocer la amplia variedad de géneros literarios que existen, si solo leen a un escritor por su género y no le dan oportunidad si escribe otro. Esas personas desaprovechan la riqueza que muchos de nosotros somos capaces de dar a lo largo de nuestra trayectoria profesional y, eso, me da pena. Aunque tengo claro, que yo voy a seguir así porque con esa forma de escribir en modo multigénero siento que gano riqueza en mi trabajo y amplío mi presencia ante nuevos lectores críticos. Y sí, puede que otros escritores alcancen una alto nivel en ventas, y me alegro por ello, pero también pueden acabar siendo comidos por su propio éxito, como conocemos a algún autor, que aunque a puede vivir de las rentas pero ha perdido la frescura de sus primeros escritos ya que todas sus novelas son muy parecidas. Por eso, a mí, ser de un solo género me aburre.

Al final, como comentaba una las compañeras de la tertulia, hay muchos autores que somos INDIE, independientes como nos gusta llamarnos, para escribir lo que nos dé la gana y quién o sepa sacarle partido a esa independencia pues es una lástima, pero yo, mientras pueda, así lo haré y además con la libertad de coger mi olla y hacer la mezcla que mas conveniente me parezca intentando crear recetas lo mas sabrosas que pueda.

Opinión

No reseño, recomiendo.

Una de las cosas que me gusta de mi faceta como escritora es la de lectora crítica. Además, me encanta también recomendar las lecturas que hago de los trabajos de otros compañeros del gremio. Esta actividad, en la que recomiendo lecturas en mis redes sociales, es algo que me propuse desde el momento en el que empecé a conocer más a fondo este mundillo de los autores independientes. Desde un primer momento mi idea, por un lado, fue aprender con la  lectura de  otros escritores y, por supuesto, recomendar a los lectores aquellos trabajos que más me han llamado la atención por una trama bien llevada, una buena documentación, sintaxis y ortografía correcta, con un tratamiento adecuado de los personajes, una línea temporal bien organizada, con descripciones en su justa medida, buena documentación y sin anacronismos. Esos son los puntos en los que me fijo, en teoría, a la hora de recomendar una novela a otros lectores, porque antes que escritora, ya era una devoradora de libros. Ahora mismo, el único alimento que mi cerebro necesita para mantenerse activo es una buena lectura.

¿Por qué digo en teoría? Porque si estuviera contratada por una revista literaria así sería como plasmaría mi reseña que incluso podría llegar a ser una crítica. Pero como no es el caso, lo que en realidad hago es recomendar y por eso prefiero hacerlo de una forma sencilla que anime a otros lectores a leer ese libro que tanto ha llamado mi atención. La idea no es profesionalizarme, sería una locura y no estoy cualificada, sino expresar de una forma sencilla el porqué un libro me llama la atención y me gustaría que otras personas lo leyeran. Para ser más profunda existe la formación de crítico literario y no tengo en mente dedicarme a ello.

He visto aquí y allá personas en las redes sociales, que hace unas indicaciones para recomendar libros que parece que todo el mundo es crítico de la guía Michelin cuando lo más sencillo es decir el libro me ha gustado por dos o tres razones sencillas y comprensibles para el común de los mortales, ya que el 80% de los lectores que nos acercamos a una novela no pedimos más. Solo tenemos interés en que nos den dos o tres pinceladas, no que nos cuenten todos los pormenores de la historia desmembrando y pormenorizando e, incluso, destripando con spoiler toda la trama. No es necesario.

Siempre hay que tener en cuenta que una reseña, una crítica y una recomendación son tres cosas distintas y está claramente explicado en muchas páginas sobre técnicas de crítica literaria, por lo tanto no es una cosa que yo diga. Voy a intentar buscar la definición de los términos de una forma sencilla para que entendáis que es lo que yo hago:

  • La reseña es un género de opinión sobre una obra de arte o un producto cultural, con la finalidad de orientar a los consumidores. Y va orientada al público en general.
  • La crítica es un género periodístico a cargo de profesionales dedicados a distintos temas culturales. Es un análisis especializado de una obra y su relevancia histórica o estilística. Y va a un público minoritario y especializado, ya que suelen ser más densas.
  • La recomendación de libros es un comportamiento propio de lectores experimentados, que requiere del contacto frecuente con los libros, de un conocimiento de las preferencias personales en torno a la lectura y de un deseo de compartir vivencias relacionadas con la práctica de la lectura

Mi caso, y de la gran mayoría de la gente que publica comentarios sobre libros en las redes, sería un híbrido entre reseña y una crítica, algo muy personal, que da lugar a una recomendación, que, seamos serios, es lo que en realidad la gente quiere. A los lectores, como a mí, les interesa que alguien que haya leído a un autor, les indique si vale la pena gastar su tiempo y dinero en la lectura de un libro. Pero explicado de una forma clara y concisa, casi en los 240 caracteres a los que nos hemos acostumbrado en las redes sociales y poco más. No hay que hacer un ensayo, para eso dejo a la gran autora Espido Freire, y es suficiente con expresar, con unas breves pinceladas, el porqué un libro nos ha llegado tanto que queremos que otras personas disfruten como nosotros. Y si no nos ha llegado no hace falta recomendarlo, es mejor dejar la opinión, que hay tantas como culos, en estos casos guardada para una mejor ocasión porque, a no ser que ya te metas en profundidades, mejor que sea el tiempo el que nos dé la razón de si un libro en realidad no vale la pena recomendarlo. Hay tantos lectores como libros y no todo el mundo es exigente a la hora de leer una novela, por lo que no vale la pena ganarse inquina por una tontería como el poner que un libro es malísimo si no se fundamenta a fondo y no se es crítico literario.

Y como hoy va de recomendar lo hago con el ensayo de Espido Freire titulado Tras los pasos de Jane Austen, donde la autora española nos desgrana la vida de otra gran escritora de todos los tiempos, acercándonos a una mujer adelantada a su tiempo, en una mezcla entre ensayo y libro de viaje para hacer una lectura diferente de la novelista británica.

Opinión

La autocensura y la crítica demoledora: Asesinos anónimos en las redes.

—Ha sido el sargento Casas y el traductor Mirko, cerca de Mostar. El vehículo ha caído por un terraplén. —Venía como si el accidente lo hubiera tenido también él—, hemos estado ayudando a recuperar los cuerpos.

Sacó un paquete de tabaco y me ofreció un cigarrillo que cogí al tiento, por la penumbra que nos rodeaba, y traté de encender pero el pulso me temblaba. Dragan encendió el suyo y, mirándome a los ojos, dio una profunda calada que, al expulsar el humo, la sentí como un suspiro. Se quitó el cigarro  de los labios y me lo ofreció para intercambiarlo con el mío porque yo no era capaz de atinar para encenderlo y él lo hizo por mí.

(fragmento de una próxima novela de Gaby Taylor)

Y vuelvo a la carga con el tema de la censura a colación de un artículo que he leído esta semana escrito por académico Darío Villanueva ante la publicación de su nuevo trabajo titulado ‘Morderse la lengua’, donde realiza un documentado alegato contra la corrección política y la posverdad, “los síntomas de nuestro tiempo” y en él me encuentro el comentario y cito textualmente: «Hay filólogos que me han comentado que las últimas ediciones de algunas novelas de escritores vivos tienen una diferencia muy llamativa respecto a versiones anteriores: los personajes ya no fuman. Es caricaturesco, o anecdótico, pero es representativo de lo que estamos diciendo: el propio escritor, sin que nadie le obligue, se da cuenta de que la fumarreta no es políticamente correcta. Y les quitan el tabaco a sus personajes. Y no pasa nada». 

Me he dado cuenta de que incluso yo he llegado a pensar si debería de mantener el hábito de fumar en los mis personajes, o es algo que debería de evitar. Y cuando mi parte del cerebro que es el analista y lógico me abofetea, comprendo la idiotez de mi postulado, pero también me he dado cuenta de hasta donde influye en la actualidad, ese miedo a las redes sociales que te montan un escrache y acaban hundiendo el trabajo de un escritor por algo, que para empezar, es ficción y después no es ilegal (de momento).

Ya me causa bastante sorpresa que en las bases de un premio, al que se presentan muchos autores independientes, se censure cierto tipo de novelas, que luego vende a espuertas en su tienda online, entre las que se encuentran las mías que son romántico-eróticas. Por lo tanto como para encima fustigarme con una autocensura, me niego. Y por eso no me presento a ese tipo de premios que censuran algunos géneros en sus bases. Si soy independiente, lo soy con todas sus consecuencias. Y aquí añado que es mi opinión y que ancha es Castilla para el resto de autores, faltaría más.

Desde luego esa acción la comento desde el mero aspecto informativo para demostrar como, a fin de cuentas, al final la censura existe. Lo malo que no es como la de antes, que sabías exactamente que era lo que no se debía de publicar y, aún así, los buenos escritores eran capaces de, hilando muy fino, al igual que los directores de cine, bordear esa censura y llegar a decir más de lo que en un momento ese autor hubiera dicho sin mediar ese veto. El problema que veo ahora es que no existe una clara línea de lo que es políticamente o no correcto y apelamos a una falsa libertad de expresión, cuando todos sabemos que dependemos del poder de unas anónimas RRSS donde, personas escondidas detrás de sus teclados, pueden echar por tierra el trabajo de años de autores por una mal entendida retroactividad. Así acabará llegando el caso de que Humphrey Bogart tendrá que dejar de fumar si se emite de nuevo «Casablanca».

A la conclusión que llego es que, si se está luchando por ser escritor independiente y no estar bajo el mal llamado a veces yugo de las editoriales tradicionales, y luego nos vamos a dejar comer el terreno por el lector anónimo agazapado en las redes sociales. ¿Dónde está en realidad nuestra independencia? Es algo a lo que le he estado dando vueltas y ya que me meto en este charco de publicar novelas invirtiendo en un proyecto, debo de mantener una rentabilidad para que ese charco me compense, pero no una rentabilidad al gusto de lectores anónimos o de convocatorias donde las bases no se ajusten a mi propio estilo de escritura, si no a mi propio gusto porque si no ¿para qué estamos aquí? ¿Para darle gusto a la gente o a nosotros mismos?

Y junto con la censura tenemos el ataque gratuito y personal al escritor porque hay quién no tiene argumentos para hacer una auténtica crítica, como el caso que le ha ocurrido a Eva García Sáenz de Urturi, premio Planeta 2020, a la que la han calificado en varios artículos y ataques como: «Golfa, tipeja, inmadura y ama de casa». A lo que ella contesta en la página de Zenda libros y que recomiendo su lectura. Lo que podría ser un buen año para disfrutar de su merecido premio se está convirtiendo seguramente en una época en la que no le apetecerá prodigarse mucho en las redes visto lo visto. Y no me vale esa frase de que con lo que se lleva de premio, que también he oído por ahí. No señoras y señores, el insulto tan utilizado en España por pura envidia es de hacérselo consultar a especialistas que tratan de esos temas.

En resumen, si hoy en día, sacar adelante un proyecto literario supone un gran esfuerzo de tiempo y dinero, para encima tener que luchar a brazo partido contra personas ocultas en las redes, vamos apañados. Anónimos que están a la espera de ver si tienen su minuto de gloria gracias a la censura y campañas de acoso y derribo ante la falta, supongo, de otras expectativas en sus vidas. Me gustaría que muchas de esas personas reflexionaran porque, aunque sea de forma humilde, el 80% de los escritores independientes generan riqueza y trabajo, ya que tras ellos hay pequeños equipos de profesionales que se ganan la vida corrigiendo, editando, maquetando y diseñando portadas, además de imprentas y personal que distribuye nuestros trabajos. Y si alguien tiene una queja o una crítica, que por lo menos se pare a pensar el daño que puede llegar a hacer y si siente que lo que un autor escribe no es de su gusto, no hace falta que lo censure y lo hunda en las redes, que se busque otro escritor que sea de su agrado y que deje vivir al resto de personas que se ganan la vida, o lo intentan, con una forma de trabajar tan digna como seguramente será la del crítico-censor. Y si de verdad quiere ayudar con una crítica, que sea constructiva.

Opinión, sentimientos

¿Terapia u oficio?

He leído en las redes califican a la escritura de actividad terapéutica y eso me ha llevado a reflexionar si el escribir es una terapia para corazones dañados o es un trabajo como el de soldador o albañil y no me ha costado tener la respuesta aunque, como todo en la vida, con sus matices.

También he leído en las redes sobre la necesidad de que para ser un buen escritor hay que ser un sufridor de manual y carne de psicoterapeuta, algo que ya en mi caso rechazo de plano. Si necesitara plasmar mis frustraciones, miedos, angustias y paranoias vitales en forma de escritura, lo haría en un diario y para mí se quedaría. Pues no sale caro y tiene tinta lo de publicar un libro, como para andarse con tonterías.

Ser escritor es un trabajo como ser fontanero, médico o bombero. Es un proceso que requiere de vocación, porque hay que meterse en muchos jaleos y también se necesita de una formación como base y durante el resto del proceso y no me voy a poner a crear o escribir según mis estados de ánimo. No puedo culpar a que hoy como me han costado más caros los pimientos y estoy enfadada escribo una escena de enfado de los personajes o la parte de la pelea en el thriller y mañana que me toca relax escribo la parte romántica. No, seamos serios, esto no va así por lo menos lo que en en mi caso se refiere.

Es más, en una de las entrevistas que me han hecho esta semana me pidieron que contará como es el día a día de mi actividad como escritora y en resumen explico que se desarrolla como la de un profesional cualquiera. Me levanto temprano, entre las 7 y las 8 de la mañana y empiezo mi día con un desayuno y preparando lo que voy a publicar en las redes sociales. Tras eso, empieza mi trabajo como escritora que puede desarrollarse, según cómo esté la novela que tenga entre manos, con búsqueda de información o trabajar en fase de corrección y pasar el manuscrito con Word al ordenador, porque siempre empiezo escribiendo en cuadernos de cuadrícula con bolígrafo negro Bic, lo que me facilita la opción de hacer una primera revisión a fondo una vez que lo voy subiendo a mi nube. Ya por la tarde puede que solo me dediqué a la lectura. Eso es el supuesto ideal, pero como cualquier otra persona también tengo otra vida social y compromisos variados.

Todo el proceso intento que sea un trabajo a tiempo completo de 8 horas. Hay quien por sus circunstancias vitales no puede estar todo ese tiempo pero aún así, si ese fuera mi caso para mí seguiría siendo un trabajo y no una terapia. Otra cosa distinta es que, en los tiempos que vivimos, el escribir se use como una forma de mantenernos distraídos de ciertas situaciones estresantes de nuestro día a día, como podría ser hacer maquetas, punto de cruz o ir a bailes de salón, pero para mí también con un matiz: yo no lo tengo como hobby.

Porque eso es otra, hay gente que te suelta sin filtro esa frase de que escribir es un hobby y lo suyo un trabajo. No, perdona, habitualmente los hobbies cuestan dinero y yo escribo para ganarlo y no soy una ONG y hasta la fecha esa es mi meta y la voy cumpliendo poco a poco. Y no me avergüenzo de decir que aquí estoy para ganar dinero, que parece que hay que pedir perdón por tener esa idea y que un escritor no lo es si piensa en cobrar por su trabajo. Existe mucho romanticismo mal gestionado que asimila la figura del escritor como alguien que tiene que ser poco menos que un indigente y recibir el reconocimiento cuando esté muerto y con mucho cariño, va a ser que no. Y ojo que decir eso hará que se levante otro hacha de guerra, las de los que la empuñan gritando que soy una soberbia y que me creo alguien.

En resumen escribir no lo hago por terapia sino por gusto y porque quiero ganar dinero para sacar mi siguiente libro. Y, sí es cierto, que me implicó tanto que me evado y disfruto viajando por todo el mundo gracias a este oficio, como me gusta llamarlo, de ser escritora.

sentimientos

Y vamos con una de fragmentos

Hoy me apetece compartir aquellas frases o fragmentos de mis novelas publicadas o incluso inéditas y que he utilizado para promocionar mi trabajo.

El mundo se hunde a tus pies pero, aún así, luchas por mantenerte cuerdo.

El amor es como el cristal: si no se limpia se empaña, si no se cuida se quiebra.

El valor de las cosas no está en el tiempo que duran si no en la intensidad con la que se viven.

Cuando perdemos la ilusión en la magia, en cualquier magia, nos hacemos viejos.

¿De dónde sacaban estos hombres esas miradas que prendían fuego hasta en la yesca húmeda?

Controlar ese deseo de saber me estrujaba la vida.

Me provoca el temblor de tu cuerpo al rozar mis labios tu piel.

—Cada noche he dormido sintiendo el roce de tus dedos en mi piel —dijo en un susurro
Durante un breve lapso de tiempo, el impacto de sus palabras ralentizó el latido de mi corazón. Los segundos pasaron sin tener conciencia de ello. Todo quedó en suspenso. Esas pocas palabras congelaron la totalidad de mi ser y tuve que hacer un gran esfuerzo para que mi reloj interno volviera a mandar en el palpitar de mi cuerpo. 

Ahora que nos hemos encontrado no puedo dejarte. Eres el poco oxígeno que respiro en este ambiente enrarecido.

Las libélulas que habitan en mi mente jamás dejarán en paz a las mariposas de mi corazón.

...nunca fuiste totalmente mía y no puedo ser egoísta porque al final perderíamos todo lo bueno que hemos disfrutado, ahogado por nuestras frustraciones. Te amo y te amaré en un rincón de mi corazón que solo será tuyo y mío para la eternidad. Ahora, yo me quedo con tu llave y la mía para cerrar la puerta que abrimos hace años. Te veo partir sin remordimientos, sin dolor, totalmente en paz porque sé que estás con quién también te ama como yo y al que tú amas plenamente.

De este mundo me enamoré hace mucho tiempo y ahora tengo que volver para buscar ese espíritu que se quedó escondido en la viña.

Que la tierra dé frutos puede ser casi casual, obra de la naturaleza, sin necesidad de la intervención del hombre. Pero que ese fruto de lugar a un buen pan, vino, aceite y vinagre, supone alquimia, corazón y coraje. Darle algo más que vida: es darle un alma.

Y este es un fragmento de una narración de fantasía, inédita todavía, y que fue lo primero que empecé a escribir hace ya años en un reto en el que me metieron unos amigos para ver si era capaz de escribir una novela entera, cosa que hice, y ahí está a la espera de que decida que hacer con ella.

Kenshi se quedó  plantado en medio del silencioso recinto donde solo oyó los latidos del corazón de la mujer con su fino oído. También captó su olor, suave, dulce, podría decir que hasta caliente. En ese momento estaba paralizado pero sabía que tenía que acercarse y lo hizo despacio. Ella parecía en realidad dormida porque tenía mucho  mejor aspecto que cuando la dejó en ese mismo lugar la noche anterior. Ahora su color era menos pálido, los labios tenían un tono rojo suave, y ya no se le marcaban las ojeras. Su larga  melena negra, que le enmarcaba la cara, la tenía recogida a un lado. Mientras la miraba, nueva oleada de su olor le golpeó, resultándole más atrayente y concentrado, por lo que sus fosas nasales se abrieron para recoger todos los matices que le envolvieron. Era un aroma conocido que le estaba volviendo loco porque no sabía dónde lo había percibido antes.

Avanzó unos pasos más y se colocó a su lado. Levantó la mano pero no supo cómo proceder porque desconocía su nombre y no podía llamarla. Por lo menos, en el cuento de la bella durmiente, el príncipe sabía qué hacer y esa idea le empujó a actuar de manera instintiva porque ese olor lo estaba mareando.

Se inclinó sobre ella y la respiración de ambos se mezcló. Pudo observar que sus parpados no se movían y entonces sin poder evitarlo ni querer hacerlo, su mano rozó el brazo de ella y fue subiendo por el hombro hacía su cuello y rostro. Era la única parte del cuerpo de la mujer que estaba visible. Kenshi supuso que debajo de la sábana lo que encontraría sería solo su piel,  pero prefería no tener que pensarlo. No podía pronunciar palabra, sólo sentir su suavidad en los dedos y la palpitación de su corazón en la vena al pasar por el cuello, además de ese olor que era como un eco y que le estaba produciendo una sensación de vacío, de caer en algo desconocido pero buscado.

Cerró los ojos y, antes de volver a abrirlos, sintió los labios de ella sobre los suyos. Trató de ponerse a la defensiva pero, al mismo tiempo, se dejó llevar y al abrirlos se encontró con los de ella, negros y profundos, pero no pudo separarse de la mujer, ella lo había agarrado por el pelo y sus dedos recorrían desde la nuca a la espalda, atrayendo. Entre los dos solo estaba el fino tejido de la sábana con la que ella estaba cubierta. Kenshi quería defenderse porque su cerebro humano sabía que todo lo que estaba ocurriendo lo estaba viendo el rector y posiblemente la doctora pero su parte animal le pedía más, le pedía conocer de nuevo a ese cuerpo que le resultaba tan familiar. Cuando las piernas de ella se enroscaron en su cintura, su cuerpo empezó a sentir un dolor que hacía tiempo que tenía dormido. Sus manos recorriendo la espalda de la mujer y cuando alcanzó su nuca con suavidad le echó la cabeza hacía atrás besando esa vena que palpitaba al ritmo que le marcaba el corazón.

De repente ella se separó, lo miró a los ojos y pareció esperar una palabra. Sus cuerpos seguían tensos y los latidos de los dos estaban al mismo compás.

—¿No sabes quién soy, verdad? —la pregunta tuvo un tono de sorpresa y dolor.

—No —contestó Keshi sin saber que más añadir pero con el cuerpo muy dolorido y la mente buscando un nombre, un maldito nombre.

Hasta aquí llego hoy aunque podría escribir muchos más pero creo que, para no aburrir, con este pequeño muestrario os haréis un poco a la idea de mi trabajo. De todos modos lo mas seguro es que, en otro momento, añada otra entrada con un contenido parecido para ir descubriendo pinceladas de mi trabajo.