sentimientos

El personaje me duele

Una pregunta que me encanta es cuando un lector me dice de un personaje: ¿es real, verdad?. Y para mí eso solo significa que el personaje ha llegado hasta el lector como yo quería que lo hiciera. Pero para lograr que los personajes lleguen a los lectores antes me tiene que tocar a mí como escritora en mis sentimientos para que los haga creíbles y eso solo se logra removiendo mi pasión, dolor y mi afecto, entre otros, cuando voy contando su historia, todo para lograr que altere, como yo digo, los higadillos de quien se toma la molestia de acercarse a la novela.

Cuando digo que los personajes duelen es algo literal porque dan muchos dolores de cabeza a la hora de crearlos y a la hora de tener, en algunos, casos que hacerlos desaparecer de la historia. Y cuanto más ahondes en la psicología de ellos, más acabas haciéndolos tuyos y por lo tanto más te duele porque acabas empatizando con sus problemas y sus situaciones. Algo que te ayuda a esa verosimilitud que por lo menos yo quiero darle a los protagonistas y secundarios en mis novelas.

Todos los personajes tienen un tanto por ciento de personas de mi entorno y con ello hago un puzle con lo que así aparece la figura que necesito para mi novela. Tendrán sus manías, sus tic y sus gestos propios que los caracterizarán y ayudará al lector a identificarlos, porque no hay nada mas complejo que tener una novela en las que hay varios y tienes que intentar por todos los medios que sean diferentes y a la vez atraigan al lector y haga que desee saber más de su realidad algo, que me lleva a intentar por todos los medios el lograr acallar la curiosidad que supone para quien se acerque a mi novela de todo lo que quiere saber sobre los personajes.

Por eso tampoco uso lo que en los grupos de escritores de las redes sociales llaman «musas y musos», nunca tengo en la cabeza a ningún actor determinado que pueda cubrir esa faceta de identificarse con algunos de mis protagonistas. Por eso no pongo fotos en mis promociones de personas reales sean o no famosos ni en los libros hago una detallada descripción física de ninguno, siempre suelo ir más hacia la descripción psicológica que lleva al personaje a ser y actuar como la trama nos va mostrando.

Cuando llega el momento de que, por necesidades del guion, tienes que eliminar a un personaje que le tienes cariño y no necesariamente matándolo, pues te duele porque empatizas mucho con su sufrimiento con la idea, sobre todo, de hacerlo verosímil. Hay lectores que no se lo creerán pero puedo garantizarles que si os emocionáis, lloráis, reis con alguna escena de una novela eso ha supuesto que previamente el autor con toda probabilidad se habrá emocionado, llorado y reído exactamente igual a la hora de escribirlo.

Ahora que estoy escribiendo estas letras ya me relajo después de una semana en la que he tenido que tener literalmente dolores de cabeza para lograr que el día que vosotros leáis la novela que estoy a punto de acabar y, que posiblemente, sea mi cuarto trabajo publicado, sintáis todo lo que el personaje ha sentido a lo largo un proceso de despedida. Y creo que lo he conseguido cuando mi oyente 0, como yo la llamo, me dijo que al oír lo que yo le narraba hizo y sintió exactamente lo mismo que el protagonista. Para mí esa es la verdadera satisfacción a la hora de escribir, lo que se llama alcanzar al lector, porque si yo escribo es para evadirme de una realidad que a veces en estos tiempos de pandemia es compleja de soportar y para llevar a mis lectores a unos mundos donde, aunque los personajes también tengan alegrías y tristezas, nos ayude a tener la mente distraída. Y si eso lo consigo ya soy feliz.

Puedo decir por lo que me han contado lectores que una de las cosas, que junto con las tramas, más han gustado es lo minuciosa que soy a la hora de contar los lugares en los que se desarrolla la acción, que es como si estuvieran allí y, además de eso, lo veraz que son esos personajes y algo que es mi puesta en valor a la hora de escribir y, que gracias a las recomendaciones de mi editor, trato de mantener como algo que debo de cuidar en mi estilo de escritura. Sé que todavía me queda mucho camino por delante en aprendizaje y en conocimiento de técnicas para mejorarlo, pero por lo menos tengo claro que camino seguir y me lo planteo como un reto día a día con una clara motivación que me anima a seguir escribiendo.

Prácticas de Airsoft para recreación de un rescate en un secuestro (Siempre Juntos). Foto cedida por @Fotolócar

N de A: La foto que acompaña al texto del blog que es de Airsoft, es una recreación en plan 007 para la promoción del libro. Ese deporte-juego se hace con una equipación adecuada, no se va maquillada, con las uñas pintadas y anillitos. Pero tener un contacto con esta actividad y pasar un día con airsofters me valió para sentir lo que pudieron vivir mis personajes en uno de los rescates.

sentimientos

La angustia de las Redes Sociales (RRSS)

Esta semana hablando con una amiga y profesora de marketing digital, Concha Rosano @rosanomarketingdigital, me dijo una frase que estuve dándole vueltas en mi cabeza el resto de la semana hasta esta misma noche. Sus palabras literales fueron: La recomendación que tengo que hacerte es que nunca esto te “coma” tu actividad. Que no te reste tiempo de escribir, sino que sea un complemento, donde ella se refería a esto como todo el tema del marketing y la publicidad en las RRSS. Y aquí estoy compartiendo con vosotros las conclusiones a las que he llegado con estas palabras que considero muy acertadas con su experiencia como profesional de su medio y viendo todo lo que me han pasado esta semana y que confirma que ella tiene razón.

Desde que empezamos hace un años atrás con la tan nombrada pandemia, muchos de los que nos dedicamos a promocionar nuestro trabajo cara al público, hemos tenido que reciclarnos a paso de la legión para alcanzar minimamente a nuestros lectores, con los que nos veíamos, como dirían Celtas Cortos, en los bares algo que ya ahora no es tan sencillo. Esto a supuesto un gran esfuerzo de tiempo e incluso de dinero para desarrollar capacidades, buscar medios y aprender a usarlos y que a veces nos ha despistado del verdadero objetivo para lo que han sido creados y cual es en realidad nuestro objetivo.

Esto viene al caso porque de un año a esta parte todos los días hay eventos, presentaciones, videos, promociones, ofertas y contraofertas para tener nuestros muros de las distintas RRSS llenos de contenido para que seamos visibles cara a esos lectores con los que ya no podemos tener un contacto directo y muchas veces eso nos crea la sensación de ser el conejo de Alicia en el País de las Maravillas, luchando por alcanzar siempre esa presencia en las redes que nos haga alcanzar en el top team del momento y al final todo nuestro esfuerzo lo dirigimos hacia un proyecto que no es lo nuestro. Porque lo nuestro, como bien entendí y acabé sacando como conclusión de las palabras de mi profesora de forma resumida es que: no van a tener más contenido mis RRSS que mis libros.

Y es que creo que podemos llegar al caso de que nos ocurra eso, que saturamos las redes de un intento de ser los  mas originales, los que mas público atraemos y al final caemos en que nuestro trabajo real es el que empieza a flojear en contenidos porque hemos gastado toda nuestra fuerza en otro lugar. Es más bonito el papel de regalo que el regalo en sí.

Además, a esto hay que sumarle que tenemos que aprender a decir que no, con lo desagradable que supone eso, ya que, no podemos estar en todas las promociones, en todos los grupos, en todos los eventos, en todas las videoconferencias, no podemos leer o comprar todos los libros que se publican de todos los compañeros ni estar pidiendo a todo el mundo que lea el tuyo. No hay día que no reciba un privado por parte de un autor en el que me pide, con mas o menos disimulo, que lea tal o cual novela o entre en uno u otro club de lectura, algo que agradezco muchísimo porque me encanta la lectura pero es que no me da la vida y me encantaría tener días de 48 horas o incluso más y poder recomendar todos los libros que llegan a mis manos y leo. Y eso que muchos los recomiendo sin más interés por mi parte que el de compartir con lectores como yo la satisfacción de leer un buen trabajo de alguna compañera de letras.

Toda esta reflexión semanal me ha llevado a escribir esta entrada en la que os cuento que, al final, lo importante para mí es mi trabajo como escritora y aunque está muy bien y es muy necesario lo de las redes, no puedo ser engullida por lo digital. Este mundo de las RRSS es un medio, no un fin y si tengo que renunciar a algunas invitaciones no es por nada, si no porque me ha llegado otra antes y trabajo por orden de llegada, como en la cola del supermercado pero sí apunto todas esas invitaciones que me hacen y trato, de una forma u de otra, tenerlas en cuenta para la próxima vez. Porque a fin de cuentas, todos estamos en el mismo carro.

vivencias

Mi golpe de suerte

Muchas veces me preguntan qué cómo fue eso de publicar. Y, siendo sincera, tengo que decir que fue un golpe de suerte, pero claro, si eso no lo desarrollo, es normal que mis lectores no me crean. Porque es verdad que para que la fortuna te alcance, hay que estar en el sitio justo, en el momento justo y, que cuando abras la boca, digas lo justo para no liarla.

Pensad que yo vengo de una generación que solo había dos opciones: ibas de editorial en editorial con tu manuscrito bajo el brazo o te dedicabas a presentarte a todos los concursos de literatura que se pusieran a tiro. Un poco más tarde, surgieron los blogueros que empezaron a publicar en internet y así darse a conocer y tras eso, el siguiente paso que aparece fue la opción de auto publicar que como ya he explicado en otra entrada, no es lo mismo que autoeditar y en eso lo podéis leer en:

https://gabytaylor.com/2020/12/20/autopublicacion-o-autoedicion-las-cuatro-patas-de-mi-banco/

Pero no pensemos que eso de auto publicar es como el camino amarillo del Mago de Oz donde vas cantando una alegre canción y que es algo que facilita el nacimiento de una novela. Ojalá fuera así pero, como cualquier proceso, una cosa es la teoría que es muy bonita y otra la práctica y así me encontré en otro camino diferente que fue el que utilicé para alcanzar, lo que en mi caso, suponía publicar un libro y ser leído fuera de mi entorno de conocidos.  Pasado ya su tiempo puedo decir que ese camino de darme a conocer entre lectores anónimos, lo he superado con creces porque tengo lectores en sitios tan alejados como Japón o México y todo gracias a la posibilidad de la descarga digital de mis novelas, que es otra alternativa que ha venido a facilitar la difusión de muchas publicaciones y que también considero que ha venido a beneficiarme.

¿Dónde estuvo mi golpe de suerte? Pues en hablar del tema con quién sabía mucho de las aventuras de ser escritor, porque siempre he tenido la suerte de tener amigos y conocidos que desarrollan diversas actividades para ganarse la vida, por lo que tirando de agenda me puse en contacto con varios profesionales del mundo literario. Y de nuevo me encontré el trébol de cuatro hojas cuando coincidimos una editorial que estaba buscando a nuevos escritores, algo así como, blanco y en botella y además ellos tenían un objetivo que era que sus publicaciones cumplieran una serie de requisitos y siguieran una línea marcada previamente por la editorial-Y eso eran unos valores a la hora de trabajar muy acordes con lo que yo buscaba. No me digáis que eso no es tener fortuna. Y aquí se juntó el hambre con las ganas de comer y mi manuscrito fue valorado por la editorial con un informe de viabilidad junto con mi puesta en valor como escritora de forma favorable. Una puesta en valor que me presentaba como escritora de thrillers romántico eróticos e incluso novela histórica pero con unas características que marcaran diferencia con otros autores, aunque por supuesto sin devaluar el magnífico trabajo de muchos de ellos, ya que sabía que este es un mercado muy competitivo y saturado y hay que presentar diferencias con respecto a lo que ya está en las librerías.

Y así no pusimos en marcha naciendo la marca Gaby Taylor y mis dos primeras novelas.

Nadie dice que haya sido muy fácil, pero sí es cierto que gracias a Kaizen editores y a Fotolócar, todo el camino se ha ido allanando. Junto a eso, se han sumado pequeños golpes de fortuna, como el hecho de que hubiera muchos amigos interesados desde un principio, porque conocían ya mi forma de escribir a través de mi anterior blog de opinión y eso dio lugar aque lo que en un principio parecía una locura acabará transformándose en dos claros proyectos finalmente publicados y, hoy por hoy, con un pie en mi tercera novela finalizada que se desarrolla en Escocia y todo cargado de la misma ilusión que cuando comencé. Pero sobre todo, disfrutando de esos pequeños empujones que yo llamo golpes de suerte y que junto con un constante trabajo, día a día, me lleva a buen puerto. Me he pasado años que para conseguir algo he tenido que pasar por el proceso de alcanzarlo con «sangre, sudor y lágrimas» y por una vez esto no ha sido así, por lo tanto benditos tréboles de cuatro hojas

De todos modos una cosa que siempre hay que tener clara es que a Dios rogando y con el mazo dando, ya que la suerte se la hace uno a fuerza de mucho trabajo y siendo constante en el aprendizaje pero también a veces ese toquecito de buena fortuna no viene nada mal y, poco a poco, con casualidades o causalidades que todo vaya por buen camino es de agradecer. Por lo tanto nunca dejéis de luchar por lo que de verdad queréis conseguir y aunque sean unas palabras muy repetidas, en la mayoría de los casos el esfuerzo al final acaba dando su premio y yo soy un fiel ejemplo de que eso es verdad.

cocina

En los fogones de una novela

No pienses que te voy a hablar de cómo se cocina una novela, porque para eso hay unos estupendos cursos de formación y personas que están más al cabo de la calle de ese tema que yo, además sería muy aburrido explicarlo aquí y en pocas líneas. Lo que hoy te vengo a contar es literalmente lo que se cuece en mis novelas.

Una de mis aficiones es la cocina y si has pasado por mi casa sabes que es algo que me tomo tan en serio como escribir, porque no deja de tener ciertas similitudes a la hora de la verdad. Como me dijeron en una de mis últimas críticas: una mezcla bien agitada que ha dado como resultado una muy buena novela, aunque sea un símil más relacionado con un cóctel, pero entiende que, con esto, quiero contarte que no es un tema ajeno a mí, porque además ya tenía desde hace tiempo una página en Facebook en la que compartía recetas y trucos con mis amigos, un grupo pequeño de no más de 100 personas y que ahora tengo un poquito abandonado y algún día de estos seguro que retomo.

¿Qué tiene que ver toda esta introducción con mis novelas? Pues mucho porque si me has leído, y sino ya te doy una pista, en todas ellas suelo hablar de las recetas más típicas o que me llaman la atención de los lugares donde se desarrolla la trama. Ya sea con la excusa de preparar alguna de las comidas habituales del día, o porque los protagonistas vayan a un restaurante, siempre los platos representativos de la zona y el vino estarán presentes. Y junto a esto, lo más normal es que algunas de las escenas que se desarrollan en mi novela, verás que lo hacen en una gran cocina, con una buena encimera y una estupenda mesa donde reunirse. Es un ambiente muy presente en mi vida habitual, pero no de ahora, es algo que viene de tiempo muy atrás. Si me leyera mi amiga Auxi se reiría recordando las veces que nos juntamos en casa de Nena en su cocina siendo adolescentes, cuando me lea mi amiga Pastori lo hará igual porque siempre estamos en su cocina de charla o Javi, que siempre empezamos con una cervecita y tertulia en la cocina, mientras él acaba lo que se trae entre manos.

Pero no solo hablo de los platos propios de la zona, sino que aprendo a cocinarlos dentro de lo posible y los adapto a mis gustos y circunstancias. Uno de los que más hago son lo Falafels, el pollo en Tajine, la Pastilla de cordero, el pan Jalá o de Pita, el Humus y el Cuscus, todos ellos propios de la cocina de Oriente Próximo. Y, para crear ambiente, incluso cuando ha venido a casa mi editor a trabajar, hemos aprovechado para hacerlo con una buena receta de esta zona del mundo. Si es posible, para que disfrutéis al final de mi entrada, os pondré los enlaces de algunas de las recetas.

Falafels

Para mí es muy importante este espacio en mis novelas porque el erotismo que se puede imprimir en un capítulo gracias a una buena escena desarrollada en una cocina no tiene precio y de hecho mi protagonista James, va enamorando a Myriam mientras preparan todo lo necesario para una buena cena, que todo hay que decirlo, me encanta que mis protagonistas masculinos se manejen bien en los fogones.

Todo esto tiene unos antecedentes porque muchos libros que tengo como favoritos están relacionados con los fogones: Como agua para chocolate de Laura Esquivel, Afrodita de Isabel Allende e incluso El vasco que no comía demasiado de Oscar Terol. En todos ellos las recetas están íntimamente ligadas a la trama de la narración y que te recomiendo como lectura en vuestro tiempo libre.

Y ahora que empiezo una nueva aventura, esta vez en Escocia, no podía pasar sin aprender algún plato nuevo para ambientar esas reuniones alrededor de la mesa camilla que nos ayude a editar el manuscrito y siempre acompañado, como digo, de una copa de vino, porque un buen plato y su copa de vino hacen las delicias de una agradable tertulia para pulir, sacar brillo y dar esplendor a una futura novela. Y tanto es así que algo presente en las novelas que se desarrollan en Israel: el vino y las viñas. Y que muchos lectores habrán visto en la portada de la mi segunda novela Confianza Ciega pero que incluso en la próxima destacará porque la trama se desarrolla muy ligada a un testamento y a sacar adelante una bodega a lo que se sumará toda una serie de acontecimientos que trataran de que ese proyecto no salga adelante.

Así para seguir en mi tónica de inspirarme, uno de los platos que he aprendido son los huevos escoceses aunque la receta típica de Escocia son los Haggis, neeps y tatties : un gran embuchado (a modo de gran morcilla) de asaduras del pulmón, hígado y corazón del cordero, junto con cebolla y avena, todo ello muy especiado. Los haggis se presentan en el plato como si fuera una gran hamburguesa, o dos enormes rodajas de morcilla. Generalmente se acompañan de neeps y tatties, o lo que es lo mismo, puré de patata y nabo, o con ensalada. Algo bastante complejo de hacer en mi caso y por eso probé con el tema los huevos que era más sencillo.

Haggis

Espero que esto te haya servido de aperitivo para animarte a meterte en faena y leer mis novelas. Como verás mi forma de documentarme va mas allá de un lugar donde desarrollar la trama y los personajes, para mí es sumergirme en la cultura y costumbres del país donde se va a desenvolver mi narración y mostrártelo para que, sin ser una guía de viajes, te sientas un poco más cercano a lo que viven mis personajes.

Recetas:

Falafel (Receta auténtica y original)

http://cursosdelcentrodelinguas2011.blogspot.com/2011/11/hola-todas-aqui-esta-la-receta-del.html

https://www.elespanol.com/cocinillas/recetas/carne/20200604/huevos-escocesa-receta-sencilla-triunfar/1001978852096_30.html

Tahine de pollo

Interior castillo Eilean Donan
viaje

Viaje por Escocia (2ª Parte)

Una de las cosas que no puede faltar en un viaje a Escocia es la visita al pub ya que es el centro de la vida social y donde la gente se entera de las noticias frescas del día a día de sus vecinos. Allí no solo se toma la cerveza de rigor para celebrar el fin de la jornada laboral, sino que se puede comer algo para acompañar a nuestra bebida. Nuestro pub se llama Blackford Inn y es el lugar donde Mencía ve por primera vez a Kylian sufriendo una extraña sensación cuando aquel desconocido accede al local.

Pub Blackford Inn

Pero no solo me ha centrado en el pub como lugar de reunión. También he hecho que mis personajes hagan visitas por los alrededores para conocer algo más de la zona donde se desarrolla nuestra historia. Aunque he procurado elegir sitios que no fueran tan conocidos, algo prácticamente imposible en un país como Escocia que siempre ha llamado la atención de turistas y lectores y en la que se han desarrollado muchas novelas con anterioridad. Pero esto para mí era un reto que me encantaba afrontar. Así en una de las excursiones que nuestros protagonistas hacen, los llevo a la zona del Parque nacional Lago Lomond y los Trossachs , puesto que el lago Ness es el más conocido. Es en este parque donde nuestra protagonista tiene un choque con un ualabí que es un pequeño marsupial parecido a un canguro y que se puede encontrar en la isla de Inchconnachan. En la novela explicó el porqué de la existencia de este animal allí aunque es algo que podréis saber si profundizáis en algún buscador de internet.

Lago Lomond

Otra cosa que se sabe es que hay muchos españoles trabajando en Escocia pero esto no es algo que sea nuevo. Ya en el siglo XVIII, el rey español Felipe V, para apoyar a los Jacobitas escoceses, envió un grupo de soldados que defendieron el castillo de Eilean Donan, era una manera de dar una patada en el trasero al rey de inglés Jorge II. Cuenta la historia, que hay un fantasma español muy bromista y que es uno de los soldados que murió defendiendo la plaza, pero que cuando van a visitar el castillo turistas españoles, no se manifiesta, ya que solo lo hace con turistas de otros países. Es un castillo en el que vive de forma habitual la familia, ya que es la residencia oficial del Clan MacRae. He utilizado este magnifico escenario para desarrollar una ceremonia a la que es invitado nuestro protagonista como padrino y que se lleva de acompañante a Mencía. Pero no os voy a contar mucho más porque sería destriparos demasiado la historia. Tendréis que esperar a que salga el libro para conocer mas detalles de este capítulo.

Salón del castillo Eilean Donan

Las fotos van acompañadas con algunos fragmentos de la novela que se encuentra en estos momentos en edición, posiblemente haya algunos cambios pero me apetecía que fuerais conociendo un poco más de este próximo proyecto.

Blackford
viaje

Viajando por Escocia

Cuando inicias la aventura de buscar un buen escenario para tu próxima novela no solo empiezas a imaginártelo en tu cabeza, además es que buscas ese sitio como si fueras a realizar el rodaje de una película, usando para ello todos los medios que tengas al alcance. Y así llegamos a Blackford, después de darle muchas vueltas al mapa y buscar toda la información que necesitaba para que todo lo que tenía ya pensado y escrito de la novela, en borrador, encajara en ese pueblo. Y hoy os lo quiero presentar. Ya en la cabecera podéis ver una foto de su calle principal. Blackford es una localidad situada en el concejo de Perth and Kinross, en Escocia, con una población de unos 840 habitantes. ​Se encuentra ubicada en el centro-norte de Escocia, al norte de las ciudades de Glasgow y Edimburgo, y al oeste de Dundee y Aberdeen y que es atravesada por el rio Allen que aunque en la foto veis pequeño no es conveniente que os fieis de él en invierno y con lluvias.

Rio Allen

El pueblo estuvo una vez en la carretera principal entre Stirling, famosa por su castillo, y Perth, aunque esto cambió al abrirse la A9. Pese a todo, el condado donde se ubica, Perth, se considera la puerta de entrada a las Tierras Altas de Escocia. Blackford ha evitado con éxito convertirse en un pueblo fantasma desde la apertura de la circunvalación A9. Esto se debe a los tres principales productores de bebidas que ahora tienen su sede en el pueblo. En el extremo este se encuentran las grandes fábricas de Highland Spring , en el extremo oeste la destilería Tullibardine  propiedad de Whyte y Mackay, y en el medio, la última en llegar es Gleneagles Spring Waters. Gleneagles es propiedad de Highland Spring Ltd, la marca número uno de agua mineral en el Reino Unido. Mientras que Highland Spring se empaqueta en una botella de agua tradicional, Gleneagles tiene una de las botellas más elegantes del mercado. Su apariencia esbelta, moderna y de rascacielos ha ganado varios premios de diseño desde su presentación en 1996. Todo esto salvó al pueblo de perder población y mantener con ello una comunidad muy activa y con población joven.

Así me imagino la granja y el molino donde viven mis protagonistas

Otro de los escenarios de la novela, en donde mis protagonistas desarrollaran su historia, es una granja con un molino de lana que se encuentra a las afueras del pueblo. No penséis que los molinos escoceses son como los españoles, que tan bien conocemos por la universal obra de «Don Quijote de la Mancha», aquí nos encontraremos una granja señorial que tiene anexo un molino, donde se preparaba la lana para los tan famosos paños escoceses, y que su funcionamiento dependerá del rio Allen que corre paralelo a la edificación. Gracias a un pequeño embalse ha funcionado durante años, pero desde hacía tiempo estaba abandonado y una parte de él derruido. Aunque en nuestra historia el molino ha sido reconstruido por nuestro protagonista y tendrá otro uso en el futuro. En la fotografía superior veis las edificaciones en las que me inspiré para situar a mis protagonistas Mencía y Kylian en las tierras de Escocia.

Rose Hall me sirvió de inspiración para la casa grande de la familia McFarlane

Un escenario que me he imaginado también con todo detalle, es la casa grande donde vive el jefe del clan de los McFarlane, que es quién que hace que nuestra protagonista tenga que viajar hasta Escocia para cobrar una herencia que tiene pendiente desde hace 7 años. Él moverá los hilos en la sombra y acabará dando lugar a que. lo que en un principio solo era recibir una herencia, pase a convertirse en un thriller donde nada ni nadie lo cuenta todo.

Palomar del castillo de Dirleton

Este palomar es otro elemento que introduje en la historia. Hace años, en un viaje, me alojé con mi familia en un palomar reconstruido, gracias a que lo había transformado en una vivienda de turismo rural. Esa experiencia la he introducido en mi historia, pero en otro contexto, y nuestro protagonistas masculino Kylian vivirá en las tierras altas en uno parecido a este, que también habrá sido reconstruido por él dentro de su propiedad.

Estas son unas pequeña pincelada de los escenarios donde transcurre mi próxima novela en Escocia, aunque hay otros muchos detalles que me voy a guardar para no haceros spoiler. Lo que sí os quiero anticipar es que el vino estará muy presente en la tierra del whisky y todo por culpa de la herencia.

Los viñedos de Mencía.

Espero que disfrutéis con este pequeño recorrido por algunos escenarios de mi próxima novela.

sentimientos, vivencias

Mis mentores

He leído por las redes como hay personas que presumen por no tener formación e incluso de no haber leído nunca un libro y hacen alarde de que, pese a eso, les ha ido estupendamente en la vida. Imaginaros qué hubiera pasado si además hubieran tenido una formación académica o leído algún libro. Lo mismo hasta tendríamos un sin fin de nuevos avances técnicos y científicos gracias a ellos.

Afortunadamente ese no ha sido mi caso y a lo largo de mi vida he tenido una amplia lista de mentores, palabra que abarca a maestro, guía y consejero, hombres y mujeres a los que tengo que agradecer su vocación a la hora de formar a niños y niñas, entre los que tuve la fortuna de estar y que me animaron a leer como algo habitual en mi vida cotidiana. Ahora mismo me encantaría recordar el nombre de todos ellos pero seguramente se me quedarían muchos en el tintero, pero no por eso dejo de enviarles mi más profundo agradecimiento estén donde estén, puesto que incluso algunos de ellos ya han fallecido.

Y no solo hablo de profesores de Literatura, que me inculcaran el amor a la lectura, sino de cualquier materia que amplió mis conocimientos y me marcó la senda para llegar a lo que he llegado hoy en día. Tú, lector, te preguntarás que qué tienen que ver asignaturas tan dispares como el griego, las matemáticas, el derecho civil y la química con el hecho de ser escritora. Pues me temo que todo, porque como bien dijo alguien muy sabio: el saber no ocupa lugar, sino que más bien enriquece. Por lo tanto me parece absurdo hoy en día, con todos los medios que tenemos a nuestro alcance y estando presentes en las redes sociales, que haya quien se disculpe o incluso presuma diciendo que no se ha leído un libro en su vida. El que de verdad no ha podido formarse no está en las redes sociales.

Desde luego yo he tenido la fortuna de caer en una familia donde la lectura y la búsqueda del conocimiento de forma autodidacta era el pan nuestro de cada día, pero también he conocido a otras muchas personas que no habiendo nacido en la misma circunstancia han tenido fuerza de voluntad e interés en aprender y se han buscado la vida para hacerlo sorteando muchas dificultades, con lo que las excusas para mí, en su gran mayoría, son sencillamente falta de interés por aprender. Habrá casos, y son contados, en los que les sería imposible, pero seguro que no están alardeando de ello en las redes sociales.

Dentro de la lista de agradecimiento pondría a mi padre, que me enseñó a leer, y a mi madre que me llevaba a la biblioteca pública desde muy pequeña y, además, tanto ella como mi abuelo hicieron sus pinitos como escritores. Tras ellos tengo una amplia lista de profesores de literatura, pero el que mas recuerdo fue Salvador, que durante mis años de Instituto prácticamente me abrió al mundo de la lectura ya de adultos, sobre los 12 años, con la novela «La familia de Pascual Duarte» de Camilo José Cela, pero que también me guio en la lectura de los clásicos que, si bien muchas veces, no llegaba a entender en tu total profundidad, ahora me han ayudado a poder hacer una incursión en algunos de ellos como «Ana Karenina» de León Tolstói y así me puedo permitir el lujo de hacer una lectura crítica y comparativa. Algo que nunca hubiera realizado sin las enseñanzas previas de muchos profesores que han dejado una gran huella a lo largo de mi vida.

Por eso, presumir de no haber leído un libro en la vida, me parece tan absurdo como presumir de que no mantener unas mínimas pautas de higiene. ¿Quién presume de no lavarse nunca? Pues en este caso el libro sería como la higiene mental o el alimento que hace que no se nos atrofie el cerebro. Sé que ninguno de los que me leeréis estáis en esa situación, pero si tenéis la oportunidad de hacerle alguna vez un regalo a un niño, que sea un cuento, seguramente cuando sea adulto os lo agradecerá.

sentimientos

Mis primeras entrevistas

¿Qué se siente la primera vez que te enfrentas al público cara a cara? Días atrás, hablando con la escritora Karen Wells me comentaba que, y cito textualmente: «Para mí, hablar en público era impensable, hasta que lo hice y descubrí que me encantaba». Con esas palabras me recordó mis primeros tiempos de hablar en público y mis sensaciones cuando me vi frente a frente con un grupo de oyentes.

Puedo confirmar que me ocurrió lo mismo que a Karen, que, en cuanto lo hice, descubrí que era algo que me encantaba. Mis primeros pinitos fueron al finalizar la carrera universitaria, dando charlas y formación, y descubrí el gusto por hablar de aquellos temas en los que en ese momento estaba trabajando, además de no resultarme difícil e incluso no me hacía falta ni llevar chuletas como apoyo. Me era sencillo guiarme por la espontaneidad propia de mi forma de ser.

Estaba claro que algunos de los dones que me dieron al nacer fueron los de carecer de timidez, tener buena memoria y la facilidad de palabra. Así, a partir de ahí, todo resultó más sencillo y si encima el tema del que iba a hablar, como yo digo, era de lo mío, pues no tenía más problemas que los propios que suelen ocurrir en los directos. Y de eso tengo un par de anécdotas que me convencieron de que tengo la suficiente habilidad como para que no se me note que está ocurriendo y si me centraba en lo que tenía que hacer, no era probable que me despistara.

La primera entrevista que hice, de la que he puesto el enlace más abajo, fue horas antes de realizar una de mis presentaciones que se desarrolló, en la sierra de Cádiz, en el Centro de Interpretación de la Literatura Perez Clotet de Villaluenga del Rosario. La entrevista, de la Cadena Ser, era por teléfono y grabada para emitirse horas después en el programa, así que la llamada me llegó a primera hora de la mañana y, para variar como ocurre muchas veces, estaba en la ducha. Tuve que salir dando saltitos, vestirme mientras mantenía la conversación con el presentador y sosteniendo el móvil en equilibrio y todo esto con la mayor naturalidad del mundo. Luego la presentación, como todas, estuvo muy bien porque normalmente la gente que asiste está predispuesta a pasar un buen rato y es por lo que recomiendo siempre participar en este tipo de actividades para promocionar nuestro trabajo.

Otra entrevista que se desarrolló en la televisión y que tuvo también su «aquel», fue en Onda Cadiz TV con la estupenda compañera Manoli Lemos. Ya me había avisado de que tuviera mi teléfono en silencio, que siempre lo está pero, por precaución, se lo había dejado a mi marido que se encontraba en en el exterior del estudio. Cuando llevábamos unos minutos de entrevista de repente suena la llamada de un teléfono y Manoli mira el suyo que estaba en la mesa y no es y me mira a mí que sigo la entrevista como si conmigo no fuera la cosa, pero veo que levanta la ceja y miramos las dos a un bolso que hay en el estudio de grabación sobre una silla. No sé de quién sería el bolso ni el teléfono pero buena parte de la entrevista fue amenizada por la insistente llamada del móvil, aunque haciendo de tripas corazón seguimos como si no lo oyéramos. Hubo personas que han visto la entrevista y me han preguntado si yo no lo oía. Por supuesto que sí, pero lo importante era lo que estábamos presentando. De esa situación también pongo el video y como lo vivimos las dos en el estudio.

La verdad que una vez que cogido carrerilla en el mundo de las entrevistas tanto grabadas como en directo puedo decir que las he disfrutado todas, aunque las que mas me gustan son en directo y a través de la radio, casi más que la televisión. Y eso que mi voz en sí nunca me ha gustado, me la oigo muy chillona, aunque eso también es cuestión de tiempo y de saber modular, pero claro, me cuesta mucho trabajo porque no soy profesional del medio y muy espontánea, demasiado como para estar pendiente de ese aspecto, porque como me encanta, me lanzo disfrutando al máximo de la entrevista en cuestión.

Desde luego animo a todas aquellas personas que tengan la más mínima duda de si se lanzan a los medios para que lo hagan. Entiendo, que para algunas, sea complejo por el tema de la timidez, pero en la radio todo es como una tertulia en casa y es muy agradable el esfuerzo de los presentadores y de todos los profesionales de los distintos medios para hacer que todo discurra a la perfección salvando, como he dicho al principio, las anécdotas que surjan con el directo.

Opinión

¿Qué se puede esconder detrás del seudónimo?

En una entrevista, días atrás, me preguntaron qué es lo que se escondía detrás del seudónimo de Gaby Taylor, y no es la primera vez que sale a colación en una entrevista esa cuestión. Además, esta semana, también ha saltado en los grupos de escritores la historia de un seudónimo masculino, tras el que se escondía una escritora, que ha dado mucho de que hablar en las redes. La causa no ha sido por el cambio de identidad, sino porque ha ido mucho más allá inventándose una vida, con imágenes que no eran suyas e historias rocambolescas. Todo esto lo comento sin haber sido testigo directo del asunto aunque sí ha llamado mi atención ya que en su momento, me habían parecido raras algunas de las actitudes de esta persona pero, es cierto, que no suelo detenerme en estos asuntos más de la cuenta.

En mi reflexión he seguido varios caminos. El primero fue pensar que historias como estás hacen flaco favor al mundo de la escritura aunque casos similares a este siempre los ha habido, rozando entre la locura y el delito. Las redes sociales facilitan esa forma de actuar. Pero vayamos al grano de la cuestión.

Desde el principio tomé la decisión de usar un seudónimo por varios motivos. El primero como homenaje a mi padre que se llamaba Gaby, el segundo porque quería separar mi vida en las redes dejando a un lado mi perfil personal del de escritora y como tercer punto, y que más me gustaba, porque era una manera de crear un personaje, desde la raíz, que formara parte de mi trabajo literario. Y es ese tercer aspecto donde me quiero detener y explicar, porque los otros dos creo quedan claros.

Hace tiempo para comenzar un Elevator Peach, en un curso de marketing, dije que tenía tres nombres, algo que es totalmente cierto y no soy la única. Uno es el del registro civil y que está en mi DNI, conocido por pocas personas, el segundo es el nombre familiar con el que me conocen mis amigos, aunque en mi casa mi madre usa el diminutivo, y ahora el de escritora. Pero en todo este lio está la misma persona, con las mismas opiniones y similar trayectoria. ¿Qué diferencia hay entonces con mi seudónimo? Pues con ese es con el que juego y es con el que aprovecho para fantasear pero, obviamente, sin llegar a inventarme una vida, porque se pilla antes a un mentiroso que a un cojo. Es el nombre con el que me permito algunas licencias, al igual que como autora lo hago a la hora de escribir, pero sin abusar de este recurso.

Pero claro, siempre hay autores que, para mí, hacen un uso erróneo de su seudónimo. Un caso, con el  que me he encontrado, es el de cambiar de seudónimo según el género que escriban. No lo veo práctico, porque si al final tienes que explicarle a todo el mundo quién eres, para que te compren, es doble trabajo de marketing. Para eso existen las clasificaciones por edad. Zafón empezó escribiendo novela juvenil y luego dio el salto y no se cambió de nombre.

Otro caso es el ir con los misterios, escondiéndose detrás de un avatar y sin apenas imágenes físicas personales en las redes. Que aunque no es malo en sí, es cierto que puede generar desconfianza. Y no hablo de casos como el de Cix Valak, con cuya imagen inicio está entrada, autor de fantasía que es de carne y hueso, al que he tratado personalmente. Lo suyo es crear un personaje como autor, algo parecido a lo que yo hago, pero llevado más allá, pues tiene su propia y magnífica escenografía. Pero él no cuenta una vida de fantasía, él se escenifica como autor. Lo suyo es otro mundo que vale la pena conocer.

Y por último está este caso que hablábamos de inventarse una vida en la que además ha usado imágenes de personas reales asegurando que era él y su familia. Pero en parte la culpa de que el engaño se haga una gran pelota de nieve es por nosotros. Nos va el morbo y la marcha. En vez de centrarnos solo en el valor de la obra del autor, nos ponemos a hurgar en su vida privada y claro, la pena, parece que vende porque es lo que la gente más compra. Y aprovechándose de esa pena y de la buena fe de otros muchos, se producen ese mal uso del seudónimo.

Mi gran duda es: ¿Cómo es posible que nadie haya visto venir esta historia si hasta escribió un libro a medias con otra autora? ¿A nadie le extrañó que nunca hizo presentaciones online? Cuando escribió el libro a medias, ¿nunca hicieron un Skype para conocerse? Misterios de la vida.

El caso es que, en realidad, el mundo de los seudónimos bien llevado es algo normal y que el 99% de los autores son lo que dicen que son. Y respondiendo a la pregunta, el seudónimo en un nombre que debería esconder poco o nada. Detrás de un seudónimo, por lo menos en mi caso, está la misma persona que tiene su nombre en el DNI.

N. de A: Ante todo dar las gracias a Cix Valak por permitirme usar su imagen para el encabezamiento de esta entrada y a Fotolócar por suministrarme la foto realizada por él.

Opinión

¿El escritor nace o se hace? ¿No sabéis todavía la respuesta?

Hay muchos grupos en los que, un día si y otro también, esta cuestión revolotea por sus muros, causándome siempre la misma sensación y tras haberlas leído, inmediatamente, me salta otra pregunta a la mente: en serio ¿no sabéis todavía la respuesta? Aquí pondría la carita del emoji sorprendido.

Me da la sensación de que el mundo del escritor está envuelvo en un halo de misterio e incluso que hay quién piensa que está a las alturas del Olimpo y del conocimiento de los dioses, y nada mas lejos de esa idea, sobre todo cuando empiezas a codearte con todo tipo de escritores y recibes el primer hachazo de realidad en la frente. Es un mundo como otro cualquiera de profesionales o intento de ser profesionales y como tal se rige por las mismas normas de convivencia habituales, la educación y la prudencia, y quien no lo tenga ese tipo de normas te lo ves venir a la primera de cambio. De ahí mi comentario del hachazo. Somos seres humano normales, con las mismas ambiciones, frustraciones, deseos, envidias, resquemores y alegrías que el vecino de enfrente que hizo la carrera de magisterio para ser profesor o que estudio un grado medio para ser electricista. Y ahí es a donde voy.

¿Alguien ha llegado a pensar alguna vez que un medico, fontanero, electricista, maestro, o conductor de autobús nace? ¿Alguien se pone en manos de un médico, maestro o abogado que no acredite una formación y trabaje gracias a la inspiración? Entonces, ¿por qué pensamos que un escritor es un ser privilegiado que nace ya con las musas sentadas en el hombro y todas las habilidades del mundo para ponerlas a su servicio como escritor? Y, ojo, otra cosa es la vocación que para muchos trabajos, por no decir todos, es muy útil y necesaria, que con eso si se nace.

Siempre va a surgir el típico usuario de las redes sociales que te puede tratar de argumentar que hay personas que curan y no tienen la carrera de medicina. Venga va, si hasta Harry Potter, que leemos que pese a sus habilidades mágicas mágicas tiene que ir a una escuela para aprender a controlarlas y mejorarlas. Que vemos como en los mundos de fantasía hay un proceso de aprendizaje en los que puedes tener la fuerza, pero necesitas a un yoda en tu vida para que te enseñe a manejarla y ¿seguimos pensando que el escritor se nace y ya está?

Para ser escritor tienes que tener hoy en día 9 pilares que sustenten tu obra, unos mas fuertes y otros tal vez más débiles porque nadie es completo en todos los conocimientos, y esos son: Literatura, Escritura, Ortografía y Gramática, Marketing, Edición, Diseño, Libro Electrónico, Blogging y Emprendimiento. Y si digo que unos serán más débiles es porque para nosotros, como escritores, lo fundamental deberían de ser los tres primeros, pero si vamos por la vida de Independientes, ya no nos podemos quedar ahí, debemos de conocer otros tres no para montar un sello editorial pero, por lo menos, para saber presentar, darnos a conocer con el marketing, blogging y emprendimiento y realizar una buena distribución. Y para que no nos estafen y sepamos que pedir en el caso de edición, diseño y libro electrónico. Que conste que esto no lo he sacado de ninguna chistera, que es algo estudiado por profesionales del mundo de la edición y del marketing digital, mundo del cual ahora mismo soy una alumna más.

No he encontrado todavía ningún autor reconocido que diga que su éxito se ha basado únicamente en la inspiración e, incluso, conozco a muchos que entraron en el mundo de la literatura, de una forma casual, eso sí, después de tener una buena mochila de aprendizaje a sus espaldas. Por lo tanto os animo que, si queréis entrar en este mundo, penséis que los que ya tienen experiencia y éxito y dan consejos de que el saber no ocupa lugar, no es por fastidiar sino que es por ir adelantando lo que, tarde o temprano, vais a descubrir aunque no sigáis el consejo.